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Los bioindicadores del cambio climático

2 noviembre, 2014

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Hace justamente 15 años paseaba por las afueras de San Lorenzo de El Escorial, población de la provincia de Madrid situada a 1.032 metros de altitud, muy cercana a la sierra y donde los inviernos son fríos. Allí me topé, junto al bosque de la Herrería, con la finca de El Castañar que emanaba una intensa luz en el cielo plomizo, debido al intenso color amarillo de las hojas de los castaños en otoño. A ambos lados de la finca hay una senda por la que se asciende hasta una pista forestal que permite llegar fácilmente, y sin el molesto tráfico de la carretera de acceso, a la silla de Felipe II, un promontorio que regala una bella vista de la zona que rodea el monasterio que habitó Felipe II hace más de cuatro siglos.

Este fin de semana he vuelto y me he encontrado con un bosque en el que las hojas siguen todavía en los árboles, con un color verde en el que solo se adivina la coloración amarillenta que anuncia la caída de la hoja. En el monte muchos árboles de hoja caduca siguen con un intenso color verde, como si las hojas acabaran de brotar. Los arces de Montpellier, que en esta época del año debieran llamar la atención por su color rojo intenso, siguen tal y como se encontraban en verano.

Castaños de la finca El Castañar, en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial

Castaños de la finca El Castañar, en el término municipal de San Lorenzo de El Escorial

Esto que apunto aquí es algo que muchos autores han descrito ya: los seres vivos son estupendos marcadores (bioindicadores) de que la temperatura está subiendo. Insectos y aves están colonizando zonas a las que no accedían con anterioridad, muchas aves retrasan la época de migración ya que los insectos siguen estando disponibles, las plantas escalan montañas a zonas donde las heladas antes se lo impedían, la floración se alarga y las hojas permanecen más tiempo en los árboles.

La gente de campo sabe leer los cielos y, sobre todo, sabe fijarse en el comportamiento de los animales y de las plantas, ya que éstos anticipan bien lo que se nos viene encima. No pasemos por alto el mensaje que parece que nos están trasmitiendo.

Para saber más

Grabherr G, Gottfried M, Pauli H (1994) Climate effects on mountain plants. Nature 369: 448. doi: 10.1038/369448a0

Menzel A, Fabian P (1999) Growing season extended in Europe. Nature 397: 659–659. doi: 10.1038/17709

Parmesan C (1999) Poleward shifts in geographical ranges of butterfly species associated with regional warming. Nature 399: 579–583.

Bradley NL, Leopold AC, Ross J, Huffaker W (1999) Phenological changes reflect climate change in Wisconsin. PNAS 96: 9701–9704. doi: 10.1073/pnas.96.17.9701

Parmesan C, Yohe G (2003) A globally coherent fingerprint of climate change impacts across natural systems. Nature 421: 37–42. doi: 10.1038/nature01286

Root TL, Price JT, Hall KR, Schneider SH, Rosenzweig C, et al. (2003) Fingerprints of global warming on wild animals and plants. Nature 421: 57–60. doi: 10.1038/nature01333

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  1. 2 noviembre, 2014 en 20:54

    Las fotografías son muy elocuentes, y es -como dices- lo que todos hemos ido advirtiendo año a año, sólo que de un año a otro, te queda la duda, pero en una década ya la realidad se impone. Me pasó en mi casa, que tengo árboles frutales y cuando el otoño se anunció en el calendario, el verdor primaveral creo que descolocaba hasta a los pájaros…

    En Chile tenemos muchos glaciares, y hay un notorio retroceso de los hielos, lo que asusta al pensar en la falta de agua en el futuro.

    Buen post. Buen llamado de atención.

  2. 2 noviembre, 2014 en 22:28

    Veroño lo llaman.

  3. 3 noviembre, 2014 en 2:41

    La verdad que las imágenes hablan por sí solas. 15 años no es nada en escala geológica, por lo tanto me pregunto si esta diferencia de imágenes se debe más a un fenómeno circunstancial que a uno del tipo permanente. No tengo dudas de que el clima está cambiando, sólo me pregunto qué tan rápido lo está haciendo.
    Hace poco incié un blog de ciencia y salud. Les dejo el enlace en caso que exista interés. Los espero.
    eduardosetti.wordpress.com

  4. Abraham
    3 noviembre, 2014 en 10:22

    Otro bioindicador es la cantidad de ropa que llevan puestos tus vecinos. En cuanto empieza el frío, la gente se pone más y más ropa de abrigo. Algunos se dejan llevar por la fecha del calendario, pero la mayoría se fija más en la temperatura que hace afuera. ¿Es raro que plantas y animales hagan lo mismo?
    Lo difícil es acordarse de un año para otro de qué temperatura hizo en la misma época. Está bien lo de comparar con una foto de hace 15 años. Las fotos que comparan los glaciales son muy espectaculares, pero como que parece que la cosa no va con nosotros. Cuando lo ves en algo más cercano, impacta más.

  5. 3 noviembre, 2014 en 11:43

    Gracias, por el post… tengo la suerte de vivir en San Lorenzo de El Escorial, la observación que haces sobre el evidente cambio en el transcurso de las estaciones, la dinámica de las temperaturas y los indicadores de la naturaleza son tan ciertos y palpables como las letras que lees en este momento. La naturaleza cuenta la historia pasada, presente y futura… sólo hay que querer escuchar, ver y sentir en tu organismo las señales por las que se comunica con el resto de seres vivos.
    Lamento que tantos humanos partan de posiciones, donde por el miedo y pereza a lo que desconocemos se niega la realidad y si no es suficiente con negarlo, pues se manipulan los datos y a correr…

    Sabemos que la Tierra ha pasado por diferentes estadios climáticos radicalmente distintos, pero nunca tan rápido y nunca por fuerzas ajenas a la propia naturaleza.
    Por favor, para aquellos que conocen los estragos que se están causando al planeta, sed honestos con vosotros mismos y con los que os rodean y no permitáis que se quite hierro al asunto.
    http://www.practicoeco.wordpress.com

  6. Lucien
    3 noviembre, 2014 en 19:37

    Yo se que en Alicante estamos aún de manga corta, igual que el año pasado, pero como nunca antes de eso… normalmente a mitad de Octubre ya hay que ponerse al menos manga larga.

  7. 7 noviembre, 2014 en 23:13

    Manuel, me vas a permitir que te exponga una duda. En realidad no llega a pregunta, es una observación. Yo soy desde siempre aficionado a observar.
    Actualmente vivo en una localidad pirenaica, en un valle a 800 m de altitud. Casi ningún año coincide en fechas el cambio de color de las hojas, además aquí los robles (caixigos los llaman) acsotumbran ir con dos semanas de retraso a los demás caducifolios.
    Lo que sí he observado que influye en que cambie su color (y en la intensiadd con que lo hace) es la lluvia; si el otoño ha sido seco, tardan más, dándose el caso algún año de sequía (que aquí también llega, y a veces, “pertinaz”, como decía aquél) de que más que cambiar de color, se chamuscan poco a poco hasta que la primera noche de helada las desprende, excepto los robles, que son marcescentes y la conservan seca hasta casi la primavera.
    No sé si en un clima que supongo más seco, eso influye o no.
    Aquí este año hemos tenido, y el pasado, lluvias casi continuas todo el verano, lo que tampoco es habitual.

  8. 8 noviembre, 2014 en 13:05

    Arrancaboinas, en este post sólo quise mostrar una observación. ¿Es la sequedad el motivo de esta diferencia? No lo sé, sí te puedo decir que aunque el mes de octubre fue algo seco, el de septiembre no lo fue. De hecho el suelo del bosque estaba muy húmedo y había una gran cantidad de setas. Evidentemente de esta mi simple observación no se puede inferir nada definitivo. Ahora bien, cuando buscas una explicación en la literatura científica te encuentras con trabajos (que cito en el artículo) que sí que han observado ese retraso en la caida de las hojas en diversas partes del mundo, y lo han relacionado más con el aumento de temperaturas que con la humedad.

  9. Blueoriol
    8 noviembre, 2014 en 13:22

    Se muy poco de meteorologia y climatologia, así que me resulta difícil sacar conclusiones sobre los hechos que se citan en el articulo.
    Ahora bien, una cosa si que se, la respuesta que se dará por parte de los que o bien niegan el cambio climatico o bien niegan cualquier responsabilidad del hombre en este cambio.
    Dirán que simplemente es una fluctuación temporal o que si bien ese cambio es real se debe a un ciclo natural invariable por el ser humano.

  10. 8 noviembre, 2014 en 23:32

    Manuel, no trataba de poner en duda que exista un aumento progresivo de las temperaturas, entre otras cosas, porque mi conocimiento no me alcanza. También hablo de una observación.
    Es cierto que tiempo atrás pensaba que se exageraba el alcance de este cambio y que podría deberse a una fluctuación, pero hoy en día me parecen mucho más creíbles los argumentos a favor de que sí se está produciendo un cambio y que la causa es antrópica (y que los efectos son perjudiciales y deben corregirse en lo posible)

    Y parte de ese convencimiento es por las dudosas credenciales de los negacionistas.

  11. 12 enero, 2015 en 9:18

    Otro apunte sobre los bioindicadores y el clima: http://www.bbc.com/news/science-environment-30754443
    Importante aumento de plantas que florecen a principios de enero en el Reino Unido.

  12. 12 enero, 2015 en 10:33

    Pero Manuel, ¿es que no sabes que el cambio climatico no existe y solo es una conspiracion de los malvados climatologos para hacer pupa a las pobres petroleras?

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