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El caso del medicamento Sovaldi contra la Hepatitis C como ejemplo de la ruinosa privatización de la investigación biomédica

13 enero, 2015

Sovaldi_minEl desmesurado precio del medicamento Sovaldi para el tratamiento de la hepatitis C está generando una fuerte polémica en medio mundo y ha abierto nuevamente el ya eterno debate acerca del control del conocimiento por parte de las empresas a través de las patentes, con la siempre recurrente y nunca solventada pregunta de ¿libertad de empresa o control estatal?. Pero para tener elementos de juicio sólidos sobre los que opinar, hagamos primero un poco de historia.


El profesor Dennis Liotta es un experto en la búsqueda de tratamientos para las más diversas enfermedades infecciosas: HIV, hepatitis B y C que trabaja en la muy prestigiosa y privada Universidad de Emory cerca de Atlanta, ciudad donde se ubica el famoso CDC estadounidense, y en su ya dilatada carrera profesional ha fundado la más diversas empresas biotecnológicas, entre ellas Pharmasset que fue la que desarrolló entre otros el compuesto sofosbuvir, que bajo el nombre de Sovaldi se comercializa en la actualidad como medicamento para tratar de forma muy efectiva a los pacientes de hepatitis C. Hasta aquí el clásico ejemplo de libro de economía que demostraría la eficiencia de la investigación aplicada privada: centro de investigación privado + iniciativa empresarial = medicamento que salva vidas, aunque luego se comercialice a altísimos precios. Y por supuesto una forma de investigar supuestamente muy alejada de esa anquilosada ciencia básica que se dedica a despilfarrar los impuestos de los ciudadanos en abstrusas cuestiones, interesantes sólo para un reducido grupo de eruditos con una limitada adaptación social, pero sin ninguna conexión con la realidad y los problemas de la vida cotidiana y de las necesidades de los ciudadanos, tal y como machaconamente se nos repite una y otra vez por parte de los omnipresentes creadores de opinión mundial detractores del expoliador estado.

Pero no nos dejemos deslumbrar por los interesados tópicos, abandonemos la superficie y profundicemos en la verdadera historia de este medicamento.  La empresa Pharmasset fue fundada en 1998 por el Dr. Liotta (como ya he comentado anteriormente) junto con el también prestigioso Dr. Raymond Schinazi entre otros. Pero ambos investigadores llevaban desde finales de los años 80 del siglo pasado colaborando muy estrechamente en el tema de la búsqueda de medicamentos antivirales entre otros asuntos científicos menos aplicados. Así, hasta la actualidad podemos encontrar una veintena de publicaciones en donde se recoge todo ese importante y muy fructífero trabajo. Pero lo más sorprendente del asunto es que, cuando se indaga sobre las fuentes de financiación de los estudios recogidos en estos artículos, se encuentra que todos ellos (incluidos los que sirvieron de base para el desarrollo del Sovaldi y otros antivirales bajo patente de Pharmasset) han sido profusa y generosamente financiados durante más de 20 años por diversas agencias públicas estadounidenses como los famosos “National Institutes of Health” (16 proyectos de investigación), el “Department of Veterans Affairs” (9 proyectos), el “United States Department of Energy” (2 proyectos), otros 2 proyectos del  “Georgia Veterans Affairs Research Center for AIDS and HIV Infections” además de proyectos individuales financiados por el “Molecular Design Institute” del “Office of Naval Research”, el “United States Public Health Service” y el “National Cancer Institute”. Además, incluso en un artículo hubo financiación del también prestigioso “Institut National de la Sante et de la Recherche Medicale” francés porque formaba parte de una colaboración internacional. En resumen, 33 proyectos de investigación financiados con dinero público durante más de dos décadas, que teniendo en cuenta la cuantía habitual de los “grants” estadounidenses muy seguramente estamos hablando de bastantes millones de dólares totales, generosamente “invertidos” (o como en este caso regalados) por los sufridos contribuyentes estadounidenses. Asimismo hay que tener en cuenta que en el sistema de I+D norteamericano los proyectos de investigación, además de financiar los gastos en reactivos, equipamiento o contratar personal específicamente dedicado a realizar las labores programadas como por ejemplo ocurre en España, tiene la posibilidad de pagar al propio investigador líder del proyecto. Ello permite entonces a un centro de investigación privado tener en plantilla a jefes de laboratorio con un costo muy bajo o nulo, puesto que es el propio investigador el que consigue el dinero (muchas veces provenientes de fondos públicos) para pagar su propio sueldo total o parcialmente y por supuesto, mayor es su retribución cuanto mayor es la cuantía de los fondos de I+D que es capaz de conseguir el científico en cuestión. Capitalismo en su máximo esplendor.

Así, durante largos años de duro esfuerzo y profundo estudio, nuestros investigadores y sus colaboradores van seleccionando los resultados más interesantes puesto que  ambos investigadores tienen un envidiable CV con varios cientos de publicaciones en diversos campos científicos, casi todas ellas financiadas en mayor o menor medida con dinero público estadounidense, aunque por supuesto la mayoría de las mismas no hayan dado lugar al desarrollo de ningún medicamento. Es lo que tiene la ciencia, que primero hay que investigar sin saber el resultado final para luego poder seleccionar lo que se considere más adecuado.

¿Y qué se hace con estos prometedores datos? Pues se llama a inversores y se crea una empresa (por supuesto privada) con sede en el paraíso fiscal de Barbados, que varios años después se traslada a los EEUU ¡menos mal! aunque con la trampa fiscal (pero por supuesto totalmente legal) del muy particular status económico vigente en el minúsculo estado de Delaware denominado “General Corporation Law” en donde se radica la nueva sede social de Pharmasset. Esta ley permite en la práctica a las sociedades de Delaware operar casi como en cualquier paraíso fiscal del mundo, pero dentro de la comodidad del territorio estadounidense (para no tener que hacer molestos viajes internacionales imagino) y a la que se han acogido ¡la mitad! de las compañías estadounidenses actualmente operativas. Sí, aunque no se lo crean el segundo estado más pequeño de EEUU, poblado con menos de un millón de habitantes es la sede (nominal por supuesto) de la mitad de la economía norteamericana, no me digan que esto no es un verdadero milagro económico. En resumen, operando de esta forma se consigue el increíble prodigio del mágico trasvase de dinero público para crear de la nada una empresa privada con unas muy buenas perspectivas, corporación por cierto totalmente opaca, que por supuesto no tiene relación alguna con el siempre ineficaz y derrrochador estado, y que por no pagar no paga ni impuestos en el país que ha invertido en su nacimiento.

Después, ya entramos en la previsible y ya archiconocida historia de puro capitalismo especulativo. En el 2007 esta innovadora empresa sale a bolsa, se revaloriza espectacularmente en base a sus excelentes expectativas, todos los analistas bursátiles recomiendan comprar sus acciones, de tal manera que en 2011 es absorbida a cambio de ¡11.000 millones de dólares! por otra compañía mucho más grande llamada Gilead, aunque sorprendentemente en ese momento Pharmasset todavía no tenía ningún producto a la venta en el mercado farmacéutico. Y ya finalmente a finales del 2013 la agencia del medicamento estadounidense FDA aprueba el uso del sofosbuvir o Sovaldi para el tratamiento de la hepatitis C y empieza su comercialización mundial.

Inciso: Gilead es la típica multinacional perfectamente engranada con los más altos centros de poder como lo atestigua el hecho de que dos antiguos secretarios de gobierno estadounidenses: Donald Rumsfeld y George Shultz hayan sido presidente y alto cargo respectivamente de esta empresa durante años. ¿Se entiende ahora un poco mejor el porqué de todo este injusto entramado económico? Por cierto el Dr. Schinazi ha creado también diversas empresas biotecnológicas, dos de las cuales fueron también vendidas, una a Gilead y otra a Novartis, otra multinacional farmacéutica.

Ahora bien, teniendo en cuenta que se ha calculado en alrededor de 2.500 millones de dólares el coste de lanzar un nuevo medicamento al mercado farmacéutico mundial, que sumados a los 11.000 millones de la compra de Pharmasset haría (excluyendo el resto de las moléculas en desarrollo que poseía Pharmasset y que puede que acaben o no siendo medicamentos comercializables) un monto total de 13.500 millones de dólares el que ha tenido que desembolsar Gilead por el ya famoso Sovaldi, suponiendo que todo el desarrollo del medicamento hubiera sido realizado por esta última empresa.

¿Y cuál es su previsible retorno económico? Pues si se tiene en cuenta que los datos epidemiológicos indican que sólo en EEUU viven unos 3 millones de individuos infectados crónicamente por este virus, personas que muy probablemente a lo largo de su vida necesitarán de este u otros medicamentos equivalentes, y que el coste por paciente en este país asciende a unos 84.000 dólares, pues no hace falta ser un premio Nobel para cuantificar el malísimo negocio (que sólo se puede considerar como un inmenso desastre económico sin ningún tipo de paliativos para el contribuyente estadounidense) el hecho de financiar con dinero público la investigación básica, para luego transferir al libre mercado las riendas del desarrollo de los medicamentos cuando estos empiezan a obtener resultados prometedores.

Y ya para terminar dejo en el aire la siguiente pregunta ¿no sería mucho más razonable y sobre todo infinitamente más barato para el contribuyente que todo el proceso de desarrollo de los medicamentos se mantuviera dentro de la esfera pública?

ANEXO I: De los 30.000 millones de dólares que el NIH tiene como presupuesto anual, esta institución dedica un 10% a financiar a sus propios investigadores, otro 10% a gastos de administración y el restante 80% sirve para financiar estudios en los que están implicados unos 300.000 científicos de unos 2.500 centros de investigación diferentes repartidos por todos los EEUU e incluso del resto del mundo.

ANEXO II: Y no se crean, que este es el sistema al que vamos también en España tras el nombramiento consecutivo de dos científicos provenientes del mundo empresarial para dirigir la I+D española: la anterior ministra de Ciencia e Innovación del gobierno socialista Cristina Garmendia y la actual secretaria de estado de Investigación, Desarrollo e Innovación del actual gobierno del PP Carmen Vela. Por ejemplo, en mi centro de investigación tuvimos hace tiempo una reunión con el director de nuestra “Oficina de Transferencia de Resultados de Investigación” en la que se nos informó que con vistas al futuro en investigación había que centrar los esfuerzos en el tema de las patentes. Cuando se preguntó qué quién financiaría la patente y qué se haría con ella, puesto que mantenerlas en activo implica pagar constantemente hasta la comercialización final, se nos indicó que nuestra institución se encargaría del coste, pero que la idea era venderlas cuanto antes (en un plazo no mayor de 2 años desde su inicio, puesto que entonces había que renovarlas y pagar nuevamente) a empresas privadas. Varios de los presente indicamos que en esa situación, al estar las patentes en una fase muy temprana de desarrollo, la escasas que se pudieran vender (que esto es España) se harían a unos precios bajos, que muy probablemente no compensarían el coste del conjunto de patentes activas en la institución si todos los investigadores nos dedicábamos a patentar para justificar nuestro trabajo, porque hay que tener en cuenta que a diferencia de las publicaciones, que deben pasar por un exigente y exhaustivo proceso de evaluación externa (mártir me tienen a mí los revisores del último artículo que tengo enviado a publicar) las patentes en cambio se aprueban a condición de que nadie lo haya hecho antes, independientemente de la calidad o viabilidad de las mismas, siempre que por su puesto se pague. Y se nos contestó que bueno, que puede que nuestra institución perdiera dinero pero que ello facilitaría el desarrollo de la industria biomédica.

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  1. 13 enero, 2015 en 1:57

    Muy mal, definitivamente mal.

  2. 13 enero, 2015 en 5:54

    [blockquote]¿no sería mucho más razonable y sobre todo infinitamente más barato para el contribuyente que todo el proceso de desarrollo de los medicamentos se mantuviera dentro de la esfera pública?[/blockquote]

    ¿El congreso de los Estados Unidos de América aprobando una partida de financiación a un laboratorio para otorgarle la autonomía de producción, logística y comercialización en detrimento de la economía privada? Not in my watch, tovarisch.

    Pero si subcontratan hasta la mayor estupidez para dar movimiento al capital. La última noticia es que otra vez en Diciembre sin petición previa del ejército el congreso ha aprobado la compra de una partida de tanques Abrams que nadie necesita.

    Que no digo que la salud debería ser la prioridad de todo gobierno, no me malinterpretes. Sólo digo que en la mentalidad norteamericana está demasiado arraigado el concepto de libre actividad empresarial y que la empresa privada tiene bien agarrado por las gónadas al gobierno con los votos de sus trabajadores y los defensores del American way of life.

    Sun salud☼.

  3. Anónimo
    13 enero, 2015 en 8:49

    A ver si lo he entendido: Uno grupo de investigadores de reconocido prestigio realizan investigaciones pagadas con subvenciones públicas. Cuando la investigación da buenos resultados, los investigadores crean una empresa privada que patenta el medicamento, siendo los investigadores los propietarios de la empresa. Y además, para recudir impuestos, ponen la sede social en un estado con bajos impuestos. Yo soy favorable a la libertad de empresa, pero esto me parece un cachondeo.

    Cambiemos la estructura: Si una investigación obtienen resultados positivos, la propiedad del avance debería ser de quien pagó la investigación, eso si, con el apropiado reconociendo del mérito de los investigadores, que incluso podrían tener el derecho a llevarse un % de los beneficios que produzca el avance. En el caso de ser financiada con dinero público, el estado sería propietaria del avance. El estado contrataría, mediante un concurso, a un laboratorio privado para que se encargue de la fabricación del medicamento.

  4. Ijon Tychi
    13 enero, 2015 en 8:59

    Perdonad el offtopic pero hoy se ha publicado en el Diari de Tarragona una noticia cuyo titular dice: “Voluntarios que entregan energía”. Explica cómo en los hospitales públicos de Tarragona y el resto de Cataluña, están permitiendo a estos #!?%#grrrrr (no puedo poner lo que pienso de esta gente) administrar sus “curas” y atenciones a pacientes de sida y niños enfermos, los cuales terminan las sesiones “más contentos y relajados”. Incluso niños autistas y con síndrome de Down. Explican que los padres tenían ciertas reticencias al principio pero que ahora están encantadísimos y finaliza con la dirección y página web del centro reiki. Estoy indignado. Por supuesto, en principio lo hacen gratis, son “voluntarios”.

    [Enlace eliminado. Diari de Tarragona es un medio AEDE]

    Por si no se puede publicar el enlace, con que busquéis en google diaridetarragona voluntarios reiki, ya os sale.

  5. 13 enero, 2015 en 9:33

    Estamos en manos de especuladores y salteadores de caminos. Esta gentuza debería estar en la cárcel (y de paso los que defienden esta mierda de sistema) y no salir en toda su vida. Pero ya se sabe, si robas mil euros eres un ladrón. Si robas cien millones, mil millones o más, eres un financiero

  6. 13 enero, 2015 en 9:57

    Gracias por el artículo, muy interesante. En las últimas tres décadas estamos asistiendo a peligrosos cambios en la gestión sanitaria. Cada vez aparecen más productos farmacéuticos (y parafarmacéuticos) en el mercado que son redundantes (cien mil marcas para el mismo principio activo), inútiles (productos que no han demostrado su eficacia) o peligrosos (ocultación de datos por parte de grandes empresas). Eso está siendo denunciado tanto en publicaciones de revistas científicas (Lancet, NEJM, JAMA o BMJ) como en libros escritos por expertos cercanos al ámbito farmacéutico/sanitario (el caso de Gøtzsche es uno de los más famosos). Uno de los principales motores de este cambio es el poder económico que están adquiriendo algunas empresas químicas y farmacéuticas, que las han convertido en auténticos lobbies de poder, controlando la agenda política de muchos países mediante la sugerente “puerta giratoria” con la que atraen a políticos que tuvieron capacidad de gestión y mantienen buenas relaciones con gobiernos en activo.

    Aquí hay dos grandes perdedores: los pacientes y la ciencia. Los pacientes sufren los efectos de las políticas actuales, que empiezan por la creciente dificultad a una sanidad de calidad en países donde ésta es un modelo de referencia a nivel mundial y acaba en la ruleta rusa de saber si el producto recetado es realmente eficiente. Y la ciencia por las suspicacias que estos tejemanejes provocan en la población. No es fácil la labor de un médico honesto hoy día, debe evitar caer en las redes de los empleados de las farmacéuticas que le esperan a su llegada a consulta para “venderle” las excelencia de sus productos y debe estar muy bien informado para discernir las publicaciones realizadas de forma honesta de aquellas que han sido escritas por testaferros y que sólo son campañas publicitarias de un compuesto determinado. Y la ciencia sale perjudicada porque crece la desconfianza en los resultados que obtienen los investigadores, llegándose al polo opuesto (los extremos se tocan) se entran en presuntas campañas de conspiración. Y eso es fácil constatarlo leyendo los comentarios que aparecen en cualquier medio digital. Tiempos difíciles para la lírica.

  7. 13 enero, 2015 en 10:44

    Bueno, es obvio que quería decir: “Que no digo que la salud no debería la prioridad”. Malditas dobles negativas…

    Sun salud☼.

  8. 13 enero, 2015 en 11:38

    Amigo, es que ser capitalista es muy facil con dinero ajeno. Vamos, que este es un caso de manual de “privatizar los beneficios y socializar las perdidas”.

  9. Carlos
    13 enero, 2015 en 12:26

    Buenos días,
    la verdad es que no me llama nada la atención de lo mencionado en el artículo. Esta forma de investigar y comercializar es la habitual, nada nuevo bajo el sol. Se habla mucho del sovaldi pero todos o casi todos los nuevos medicamentos nacen de forma parecida. Primero investigación e inversión y posteriormente comercialización.
    ¿el precio? pues caro, si. Pero, saben ustedes que muchísimos otros medicamentos son más caros que sovaldi y nadie dice nada? ¿y saben además que estos otros medicamentos además no curan? pues efectivamente, pongo un ejemplo: el fármaco anterior a sovaldi que se venía utilizando y recetando por los médicos también cuesta 25.000 € y además no cura, curioso verdad? pues de este otro nadie habla, pero cuando se descubre un medicamente que cura vidas (por cierto, el primer medicamente que cura un virus en la historia de la humanidad) solo se habla de su precio… ¿saben que un tratamiento de quimioterapia para un paciente con cáncer también tiene un coste elevadisimo y solo retrasa lo inevitable?
    Todo esto me huele mal pero que muy mal.
    Un saludo.

  10. 13 enero, 2015 en 12:38

    Te felicito por el artículo, lo he encontrado muy instructivo.
    Como en el caso del gas Castor, el salvaje ultracapitalismo actual no corre riesgos: Mientras hay pérdidas y/o gastos se hace cargo el estado, cuando hay ganancias, ganan los de siempre.

    Saludos

  11. 13 enero, 2015 en 12:42

    Carlos

    Como he indicado en la entrada este es sólo un ejemplo de esta tramposa forma de actuar, que también es aplicable a los casos que comentas y a otros muchos. Lo elegí porque sovaldi está ahora mismo en todas las portadas de los periódicos y los desesperados enfermos ven como por simples problemas económicos se pone en peligro su vida innecesaria y a veces hasta criminalmente. Entiende el artículo como una crítica global a la mercantilización de algo tan importante como es la sanidad.

  12. 13 enero, 2015 en 13:25

    ¿saben que un tratamiento de quimioterapia para un paciente con cáncer también tiene un coste elevadisimo y solo retrasa lo inevitable?

    Si nos ponemos tiquismiquis, cualquier tratamiento “solo” retrasa lo inevitable porque todos nos vamos a morir al final. Aparte de eso, los tratamientos quimioterapicos los hay de todas las efectividades, desde bajas, a muy altas. Y si, curan.

  13. Kanematic
    13 enero, 2015 en 14:00

    A mí todo este entramado me huele a lo mismo que pasa aquí en España:
    Paso 1: Un político decide invertir dinero público en un prometedor proyecto.
    Paso 2: Los beneficios del proyecto acaban en manos de una empresa privada por una u otra vía.
    Paso 3: El político se retira pero, curiosamente, la mencionada empresa le ofrece un jugosísimo sueldo como asesor de [rellenar con cualquier invento].

    NOTA: Para esto es imprescindible que el político en cuestión no tenga conocimiento alguno sobre el negocio al que se dedica la empresa; por ejemplo, ¿Qué estudios o conocimientos posee Aznar para ser consejero de nosequéleches en Endesa?

    Pues eso, puerta giratoria de las de toda la vida.

    Siempre pagan los mismos…

  14. 13 enero, 2015 en 15:47

    Comentario de Manuel traspapelado en otra entrada:

    Carlos, tu comentario es un claro ejemplo de lo que antes decía: la mala gestión sanitaria hace mucho daño a la ciencia y a los tratamientos legítimos. Eso de que nadie dice nada de esos medicamentos no es correcto, date una vuelta por las revistas que nombro en mi anterior comentarios y encontrarás artículos sobre ello. En cuanto al anterior tratamiento o la quimioterapia: es correcto en muchos casos no cura. Pero de eso se informa al paciente, es lo único de lo que se dispone, en el caso de la infección o de algunos tumores hace que la progresión sea más lenta y alarga la vida. ¿Mucho/poco? ¿vale la pena/no vale la pena? Eso es decisión del paciente. Dicho esto no está mal añadir que algunos tipos de tumores se curan con la quimioterapia (por ejemplo algunos linfomas) y que el enlentecimiento de otros casos ha servido para llegar a una época en la que sí hay tratamiento efectivo, como es el caso de la hepatitis C. Entiendo y comparto parte de la crítica, pero no me parece correcto generalizar.

  15. Carlos
    13 enero, 2015 en 16:33

    Gracias por sus comentarios a mi opinión, no era mi intención crear polémica.
    El sistema capitalista está creado y para bien o para mal es lo que tenemos.
    Es cierto que un fármaco debería tener un precio asumible para una sociedad pero no es menos cierto que investigar durante años, desarrollar, patentar, etc… además de perder otras muchas investigaciones después de mucha inversión es muy costoso… lo que quería decir en mi anterior mensaje era que otros fármacos cuestan lo mismo o más y no curan (además tienen efectos secundarios para el paciente) y Sovaldi salva vidas.
    Por cierto, un fármaco como Sovaldi administrado en fase temprana de la enfermedad es ahorro hospitalario pues ese paciente no desarrollará la enfermedad y la administración se ahorrará un dineral para ese paciente en otros medicamentos, hospitalizaciones, cirrosis, cáncer, pruebas varias… etc.
    Saludos.

  16. 13 enero, 2015 en 16:48

    Carlos

    Pienso que todos estamos de acuerdo que un fármaco que cura una enfermedad siempre es un gran avance y como tu bien dices y lo han recalcado numerosas veces los profesionales médicos es un increible ahorro de dinero para el sistema sanitario. Lo que se denuncia en la entrada es que el actual sistema de desarrollo de fármacos necesita mucha más regulación para evitar situaciones de abuso con un bien de primerísima necesidad como es la salud. Ya que los medicamentos no son un producto más que puede ser adquirido o no por el consumidor según sus preferencias.

  17. 13 enero, 2015 en 17:41

    @Carlos, nadie niega que el desarrollar un medicamento sea costoso. El problema es que esos costes de desarrollo los pagamos todos para que unos pocos se lucren.

  18. Iris
    13 enero, 2015 en 18:36

    “¿no sería mucho más razonable y sobre todo infinitamente más barato para el contribuyente que todo el proceso de desarrollo de los medicamentos se mantuviera dentro de la esfera pública?”
    No. En la esfera pública ese medicamento no se hubiera completado y lanzado al mercado nunca, pues esto es largo y difícil y sin el incentivo de la plusvalía para el tipo o los tipos que tendrán que dedicar miles de horas hasta que el medicamento esté listo para su lanzamiento al mercado y,claro, trabajar por amor al arte, pues a la gente no le apetece. Por eso, los grandes lanzamientos de fármacos (los que funcionan) se hacen en EEUU, Europa o Japón y no en Cuba, Corea del Norte o la antigua URSS. Sí, puede que los contribuyentes de EEUU hayan financiado con sus impuestos el inicio de las investigaciones, pero solo por los puestos de trabajo que ese medicamento va a crear, impuestos varios (no de sociedades, pero los IVAs varios no se los quita nadie), exportaciones a otros paises, etc etc, el fisco yanki (que tiene tanto o más apetito por recaudar que el nuestro y del que no es fácil ni barato escapar) va a recuperar toda esa inversión con creces.

    Y por esa misma razón es rentable para EEUU seguir invirtiendo en investigación básica y lubrica que esta, cuando puede ser rentable, migre al sector privado. Por eso ellos mandan y nosotros a rebufo.

  19. 13 enero, 2015 en 19:15

    Iris

    Casualmente esto no ha sido siempre así, incluso en los EEUU. Te pongo el ejemplo de la vacuna contra el virus de la polio. Se desarrolló a partir de los estudios de Jonas Salk en la Fundación Nacional para la Parálisis Infantil. Después este brillante investigador coordinó

    “el programa más elaborado de su tipo en la historia, con veinte mil médicos y agentes de la salud pública, sesenta y cuatro mil académicos y veinte mil voluntarios”

    para realizar los diversos pasos necesarios para demostrar que la vacuna era efectiva. Y el resultado final fue un medicamento que no está bajo patente alguna. http://es.wikipedia.org/wiki/Jonas_Salk

    Es decir, que si se quiere se puede. Lo único es que para ello hay que tener o poder crear la infraestructura adecuada. Aunque por supuesto ahora mismo en los EEUU después de décadas y décadas de demagogia antipública este tipo de acciones son imposibles, puesto que toda una serie de interesados gobernantes (principal, pero no exclusivamente, republicanos) no sólo han desmembrado toda capacidad operativa pública, poniendo en manos, o más bien regalando todo al sector privado, sino que han conseguido inculcar que la empresa privada es siempre más barata y eficiente que cualquier actividad pública. Y resulta que en otro campo muy relacionado, la sanidad, todos los estudios y comparaciones hasta ahora realizados demuestran inequívoca y tozudamente una y otra vez que la gestión privada es más cara e ineficaz que la pública:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/05/06/la-sanidad-privada-con-animo-de-lucro-es-ineficaz-y-peligrosa-ademas-de-cara/

    aunque por supuesto eso no es óbice para que vayamos inexorablemente hacia ese desastroso sistema sanitario estadounidense:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/07/15/32632/

    Y entonces cuando eso ocurra y alguien como yo denuncie esta privatización siempre aparecerá alguien como tú que dirá que todo es maravilloso y que si hubieramos dejado la sanidad en manos públicas estaríamos todos muertos.

  20. 13 enero, 2015 en 20:04

    Sí, puede que los contribuyentes de EEUU hayan financiado con sus impuestos el inicio de las investigaciones, pero solo por los puestos de trabajo que ese medicamento va a crear, impuestos varios (no de sociedades, pero los IVAs varios no se los quita nadie), exportaciones a otros paises, etc etc, el fisco yanki (que tiene tanto o más apetito por recaudar que el nuestro y del que no es fácil ni barato escapar) va a recuperar toda esa inversión con creces.

    Iris, como se comenta en el artículo, impuestos va a haber pocos, porque la compañía está en un paraíso fiscal. En Estados Unidos, la mayoría de los estados no tasan o tasan mínimamente los medicamentos con prescripción. ¿Y los trabajos? ¿Qué trabajos? ¿De verdad crees que Sovaldi se fabrica en Estados Unidos? Como la mayoría de productos producidos por multinacionales, se fabrica en China, así que, tal vez a los chinos les dará un trabajo con un paupérrimo sueldo, pero en Estados Unidos, notarse no se va a notar excepto por cuatro representantes farmaceuticos más.

    Así que dudo mucho que el gobierno americano vaya a recuperar ni una mínima parte de lo invertido.

  21. 13 enero, 2015 en 21:56

    Gracias por el artículo, Manuel.
    Muy bien documentado. Para restregárselo por el hocico a los que sólo saben repetir como bobos “Monsanto, ha sido Monsanto” y no ven que el mal está bastante más repartido. O no quieren que se vea, que yo ya me estoy volviendo un tanto conspiranoico.

  22. 14 enero, 2015 en 8:43

    Arrancaboinas, coincido en la calidad del artículo, pero te informo que no lo he escrito yo. Desde hace una temporada no me queda tiempo para redactar artículos. Así que las felicitaciones a Ateo666666 🙂

  23. 14 enero, 2015 en 9:02

    Un poco de lectura “ligera” con números para el que quiera conocer un poco más sobre la fórmula en cuestion:

    http://cid.oxfordjournals.org/content/early/2014/02/13/cid.ciu012.full

    Parece ser además que hay bastante divergencia en el precio de esta droga en función del país en el que se comercializa. Interesante también que recientemente Gilead ha concedido el uso de la patente (supuestamente de forma gratuita) a empresas en La India para producirla a un (todavía) menor coste.

    Sun salud☼.

  24. 14 enero, 2015 en 14:05

    Muy bueno y muy interesante el artículo… Además será una gran ayuda para los enfermos de HVC. Gracias y adelante!

  25. Anónimo
    14 enero, 2015 en 16:43

    Iris

    Tanto neoliberales como comunistas (incluidos chavistas) son dos grupos que reiterativamente aplican el sesgo de confirmación, y repiten una serie de mantras insistentemente. Uno de los mantras preferidos de los neoliberales es el que tu has expresado: Sin beneficios económicos no habría avances. Puede ser que lo que motive a los neoliberales sea exclusivamente el dinero, no digo que no, pero ¿Que crees que motivó a los gendarmes a enfrentarse a los terroristas armados con AK? ¿El dinero? Ya se que me vas a decir que los investigadores no investigarían si no les pagaran un sueldo. Es que los investigadores tienen manías muy raras, como comer todos los días, ir al cine, escuchar música, o encender una estufa. Si no pudieran ganarse la vida investigando, no investigarían. El motivo que les lleva a investigar no es el dinero (de ser así se habría hecho diputados, trabajo mucho más cómodo y con sueldo más elevado), sino la fascinación por resolver los misterios de la naturaleza (y en cierta manera por el afán de pasar a los anales de la historia como lo hizo Galileo, Newton o Paster).

    Lo que se denuncia en este artículo es que con dinero público se ha realizado la investigación, y cuando ha mostrado resultados satisfactorios inmediatamente ha sido patentado (ese liberalismo de salón). Y por si no fuera poco, la sede social de la empresa está en el estado de EEUU en el que menos impuestos pagan. Como ya dije en el primer comentario, soy partidario de la libertad de empresa, pero no de tomaduras de pelo. Los resultados de una investigación pagada con dinero público, debería estar libre de patentes, o en su caso conceder exclusividad de fabricación a una empresa a través de un concurso público. Las empresas fabricarían el medicamento libre de patentes igualmente porque la fabricación, distribución y venta les reportaría beneficios. ¿Un mismo genérico no es fabricado por diferentes empresas?

  26. Eduard
    14 enero, 2015 en 17:08

    Un par de cuestiones que merecen un comentario. “La iniciativa privada es mejor y mas eficaz que la pública, y puede hacer cosas que la pública no”. Esta es una falacia que califico de criminal. Las personas que forman parte de las empresas públicas no son distintas de las que constituyen las privadas, en este caso laboratorios o entidades de investigación.

    Lo que de hecho ocurre es que existe una mafia empresarial (no solo en el tema farmacéutico, ni mucho menos) que con la complicidad necesaria de los políticos nos explota doblemente. Por un lado utilizando fondos públicos (como se especifica en el artículo) cuya rentabilidad acaba en manos privadas, y por otro jugando con la especulación que acaba encareciendo ostensiblemente el producto final.

    Esta total falta de honestidad, propia de salteadores de caminos, hace que se juegue con el precio de las cosas, incluso de aquellas que ni siquiera son aun reales, sino simples futuribles. Esos 11.000 millones de dólares pagados en la adquisición de una empresa que solo tenía expectativas de futuro, es un claro “pelotazo especulativo” que al final tienen que pagar los enfermos que requieren ese medicamento. Igualmente es cada vez más habitual ese tipo de especulación, como la encarece artificialmente la producción alimentaria, generando con ello desabastecimiento y hambruna en las zonas de mayor pobreza.

    Que el desarrollo de nuevos medicamentos tiene un coste elevado es algo sobre lo que no tengo dudas. Pero si en lugar de optar por un sistema productivo que, en lo posible, minimice costes, optamos por elevarlos artificialmente a base de “pelotazos especulativos” y satisfaciendo las exigencias de rentabilidad que el especulador/explotador pretenda, este coste puede dispararse hasta el infinito.

    Y todo ello con la mayor impunidad gracias a la existencia de los llamados “paraísos fiscales”, cuya existencia es debida a la exclusiva tolerancia de los gobiernos. La desaparición de estos sería muy fácil de existir voluntad real de hacerlo

  27. 14 enero, 2015 en 22:24

    ¡Muy bien dicho Eduard! Coincido plenamente contigo.
    Me parece un artículo magnífico, ¡gracias, Ateo666666!

  28. 15 enero, 2015 en 0:08

    La mayoría de miembros del comité español para la hepatitis C está vinculado con el laboratorio Gilead: http://www.nuevatribuna.es/articulo/sanidad/comite-sesgado-y-plagado-conflictos-interes/20150114133541111242.html

  29. Anónimo
    15 enero, 2015 en 8:34

    la existencia de los llamados “paraísos fiscales”, cuya existencia es debida a la exclusiva tolerancia de los gobiernos

    El tema es bastante más complicado, y el “paraíso fiscal” siempre va a existir a no ser que se aplique un régimen tributario único a todo el planeta. Hablo de memoria, y tampoco recuerdo el nombre del municipio: En España existe un municipio con una media de más de 200 vehículos matriculados por habitante. ¿Como es posible? Porque es el municipio con el impuesto de matriculación más bajo, así que todas las flotas de vehículos matriculan sus vehículos en ese municipio.

  30. Anónimo
    15 enero, 2015 en 8:39

    La mayoría de miembros del comité español para la hepatitis C está vinculado con el laboratorio Gilead

    ¿Como ha podido llegarse a esa situación? Puedo entender que alguno pudiera estar vinculado, ¿Pero todos?

    Si la sanidad está transferida a las autonomías, ¿Por qué se crea un comité nacional?, y, ¿Con que fin se crea?

  31. congreve
    15 enero, 2015 en 12:03

    No tan así, primer anónimo. Un paraíso fiscal no es un municipio que cobra aranceles baratos, sino el país donde nadie te va a peguntar por el origen de tu dinero, ni nadie dará información a nadie sobre las cuentas bancarias que abras o las sociedades que constituyas.

  32. 15 enero, 2015 en 13:53

    Anónimo (¿Por qué no os registráis con un alias?)
    La pregunta es buena, pero a mí se me ocurre otra mejor.
    Siendo que a los socios de Gilead, les interesaría que se utilizase el medicamento (y por tanto, se cobrase su importe) ¿dónde está roto ese hilo comité/administración?
    Por preguntarlo de otro modo: lo entendería si el medicamento fuese igual de eficaz que los existentes y se tratase de sustituírlo (un claro interés), pero el problema es que hay dificultades para que se use. ¿O es que sólo es un tratamiento para quien pueda pagarlo?
    Me da miedo lo que voy leyendo.

  33. Anónimo
    15 enero, 2015 en 15:42

    arrancaboin: Estoy en ello (en lo de registrar un alias). La pregunta que tu añades también es muy buena. Las autonomías ya han reconocido que no hay dinero para pagar el tratamiento.

    congreve: No estaba hablando del sujeto que pretende ocultar dinero porque esta proviene de algún tipo de delincuencia, sino de esa gran parte de sujetos que acuden a paraísos fiscales para reducir impuestos. Aunque todo este asunto sería un tema de otro debate.

  34. Eduard
    15 enero, 2015 en 16:31

    La desaparición de los paraísos fiscales no es tan complicada, si realmente existiera voluntad política para ello. La realización de un boicot económico hacia aquellos países que así actúen y/o a las empresas que en ellos se radiquen no es tan difícil. Cuando ha interesado (como en el caso de Irak y debido a la presión de los EE.UU. que así se decidió) se ha llevado a cabo. El problema no es la posibilidad de hacerlo, es que quienes tendrían que hacerlo son los primeros interesados en mantener el statu quo actual, ya que ellos forman parte del sector social que sale beneficiado del mismo.

    En el caso de empresas farmacéuticas, sería tan simple como considerar que el comportamiento especulativo tiene un componente criminal (de hecho es así ya que al encarecer enorme y desproporcionadamente estos medicamentos conlleva la muerte de quienes no puedan ser tratados con el mismo. Y recordemos que en los actos y omisiones que implique la muerte de personas, existe responsabilidad criminal) y que ello se traduzca en la pérdida de derechos sobre la correspondiente patente, convirtiéndose esta en pública.

    Medios y métodos hay, lo que falta es voluntad política

  35. JordiVB
    16 enero, 2015 en 10:40

    Contra la hepatitis C lo mejor mirarse los niveles de vitamina D ( 25-hydroxyvitamin D) y tomar el sol para sintetizarla correctamente ref: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4107414/

  36. 16 enero, 2015 en 11:26

    No JordiVB, el trabajo que enlazas dice mucho más que eso. Dice que las terapias empleadas hasta ahora contra la hepatitis C (anterior al Sovaldi) pueden causar descenso en los niveles en vitamina D y pérdida de masa ósea (como consecuencia de lo primero). Lo que argumentan los autores es que un suplemento de vitamina D en la dieta ayuda a que la terapia sea efectiva, en tanto en cuanto mantiene en mejor estado al paciente. ¿Pillas la enorme diferencia entre esas conclusiones y lo que tú has escrito?

  37. JordiVB
    16 enero, 2015 en 12:28

    Manuel, es que vender sovaldi es es más negocio, ya que las terapias normales más lavitamina D serian mucho más eficaces y habría este pollo montado con el Sovaldi. Mira otro estudio http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/21793032 y otro http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/22215943 sobre la vitamina D, creo que es importante el tema.

  38. 16 enero, 2015 en 12:42

    JordiVB, vender Solvaldi no es más negocio, es diferente negocio. Las terapias que llamas normales son el interferón y antivirales que también cuestan una pasta. Y generan buen beneficio a las empresas que los vende. Pero hay una gran diferencia, mientras que los primeros tienen importantes efectos secundarios y no curan, sólo retrasan la progresión de la enfermedad, el Sovaldi elimina el virus en unos pocos meses. ¿Es un gran negocio? Sin duda, un negocio que beneficia a unos pocos que se están actuando como piratas de la salud, de eso va este artículo. Pero que sean piratas no quita mérito a este fármaco.
    Y no olvides que el Solvaldi ya está en fase de comercialización, la última fase del ensayo clínico. Los beneficios de la vitamina D, que parecen positivos, aun tienen que demostrar su eficacia en todas sus etapas. En resumen, hoy por hoy, y hasta donde yo sé, el método más efectivo contra la hepatitis C es el Solvadi. La pelea viene en conseguir que ese fármaco tenga un precio asumible por el paciente (o el sistema sanitario de turno), y eso es un tema de política sanitaria no de eficacia del medicamento.

  39. Anónimo
    16 enero, 2015 en 21:28

    Siendo estrictos, el Solvaldi es un mal negocio: Una vez curado el enfermo, ya no necesitará nunca más la medicación. Desde el punto de vista del negocio, sería mejor mantener a los enfermos consumiendo pastillas el resto de su vida.

  40. ratac
    17 enero, 2015 en 11:55

    “Desde el punto de vista del negocio, sería mejor mantener a los enfermos consumiendo pastillas el resto de su vida.”
    No lo creo: las patentes caducan, y el paciente que termine consumiendo pastillas por el resto de su vida, acabará tomando aquellas que se ajusten con sus recursos, necesidades, y la disponibilidad en su lugar de resindencia. No necesariamente serán las ofrecidas por la farmacéutica que originalmente las desarrolló.

  41. 17 enero, 2015 en 12:48

    India niega a Gilead el monopolio sobre la cura de la hepatitis C: http://www.eldiario.es/sociedad/India-prepara-produccion-genericos-hepatitis_0_346465718.html

  42. 17 enero, 2015 en 19:06

    Manuel, una cosa que has escrito no me cuadra:

    Pero hay una gran diferencia, mientras que los primeros (IF y ribavirina) tienen importantes efectos secundarios y no curan, sólo retrasan la progresión de la enfermedad (…)

    Yo seguí ese tratamiento hace años, y desde entonces los parámetros hepáticos están normales y la C V indetectable ¿Eso no se considera curación?

  43. 17 enero, 2015 en 19:50

    Arrancaboinas

    Con el tratamiento que te dieron se pueden curar (ausencia de carga viral varios años después del tratamiento) hasta el 50% de los pacientes: http://www.hepatitis.va.gov/provider/reviews/treatment-side-effects.asp#S1X

  44. 17 enero, 2015 en 20:15

    Arrancaboinas, se me ha adelantado Ateo, pero te comento. Hasta donde yo sé la combinación de interferón y antivirabes como la ribavirina (u otros) funciona y cura algo menos de 2/3 de los pacientes. Pero hay que tener en cuenta que sólo en los pacientes que pueden acabar el tratamiento y lo hacen adecuadamente. Como ya sabrán por haberlo sufrido el interferón tiene muchos efectos secundarios y muchos pacientes (se estima que el 50%) han de abandonarlo sin poder completar el tratamiento. Quizás fui categórico en la frase y lo corrijo aquí, debí decir “y en muchos casos no curan”.
    Dicho esto me alegro mucho de que tú hayas sido un afortunado, si tus médicos te han comunicado que estás curado, así será, no le des más vueltas.

  45. jose.
    18 enero, 2015 en 3:28

    Tienes razon en tu Exponiencia,
    “Toda esa berborrea su significado.
    “Creo que es alargar, ¡el si o el no!
    ¿Motivo? Poder alargar los Dolares,
    Mientras dure el tema de el Si o el No.

  46. 18 enero, 2015 en 23:11

    No le he dado nunca más vueltas, Manuel. La hipocondría no está entre mis males, por fortuna.

    De hecho, hace ya años que dejé de ir a las revisiones anuales.
    Sólo me extrañaba porque me pareció entender que decías que IF + Rv no curaba, en ningún caso, ninguna de las hepatitis víricas.
    Aclarado y gracias.

  47. 19 enero, 2015 en 16:35

    La Organización Médica Colegial española acusa a los laboratorios farmacéuticos de fijar unos precios “abusivos, codiciosos e injustos” que pueden provocar un “colapso financiero” que acabe con el Sistema Nacional de Salud: http://www.publico.es/actualidad/medicos-alertan-precio-abusivo-farmacos.html

  48. Fernando
    26 enero, 2015 en 12:44

    Acabo de oir en Economía Directa (del colectivo burbuja) una solución imaginativa: Que el gobierno contrate con un hospital de la India para enviar allí a los pacientes de hepatitis C, incluso con un acompañante y que se los trate allí. Mucho más barato y se hace turismo…

  49. 10 febrero, 2015 en 23:55

    Médicos del Mundo recusa la patente del medicamento contra la hepatitis C: http://www.republica.com/2015/02/10/medicos-del-mundo-recusa-la-patente-del-medicamento-contra-la-hepatitis-c/

  50. 10 julio, 2015 en 22:05

    I-MAK considera que la patente del Sovaldi es ilegal: http://www.i-mak.org/sofosbuvir/

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