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Negacionismo climático II: siguiendo el olor de la ideología.

17 enero, 2015

 
En una entrada anterior ya hemos explicado el origen de los fondos que mantienen vivo al movimiento negacionista climático. Pero aunque la inmensa cantidad de dinero que fluye hacia el negacionismo es un factor importante (puede que el más importante), hay aspectos que no explica.

 

La principal característica que queda inexplicada si nos limitamos a examinar el dinero es el de la diferencia en cuanto cala la propaganda negacionista según la ideología. Así, por ejemplo, en Estados Unidos, el 84% de los demócratas consideran que hay pruebas sólidas de que el clima terrestre se está calentando, frente al 67% de los republicanos. Y si preguntamos a los seguidores del ultraconservador movimiento Tea Party, el porcentaje se queda en un mínimo 25%. A la pregunta de si el origen de ese calentamiento es la actividad humana, el 64% de los demócratas piensan que el cambio climático es antropogénico, frente a un 44% de republicanos y un 9% de seguidores del Tea Party.

No conozco estadísticas parecidas en España, pero no me sorprendería para nada encontrar resultados parecidos entre los votantes de partidos de derecha e izquierda. Es un fenómeno global. No hay más que darse una vuelta por cualquier blog negacionista y es fácil diferenciar dos tipos muy claros. El primero es el de los típicos blogs magufos. En ellos cabe de todo: el cambio climático es una conspiración, el 11S es una conspiración, el sida es una conspiración… En ellos la ideología es, bueno, se podría decir que su ideología es “yo soy más listo que nadie y veo conspiraciones que nadie más puede ver”. Realmente viven en su mundo y no tienen mucha influencia más allá de los cuatro alucinados que les leen mientras se toman un chupito de MMS.

 

Luego están los “serios”. Algunos, con financiación “interesada” y otros llevados por auténticos creyentes. Si buscamos en ellos indicios de ideología política, la inmensa mayoría de ellos abarcan un rango en la derecha del espectro político desde conservadores “clásicos” a libertarios económicos. ¿Por qué en ellos cala mucho más fácilmente el mensaje negacionista?

 

Para intentar arrojar un poco de luz, tal vez sería interesante comparar el negacionismo climático con otro que también tenga una marcada correlación con creencias. Comparémoslo con el creacionismo, que no es más que el negacionismo de la evolución. La creencia en el creacionismo está fuertemente influenciada por las creencias religiosas del individuo. Un cristiano o un musulmán es mucho más probable que sea creacionista que un budista, un hindú o un ateo. Y dentro de los cristianos, los literalistas bíblicos protestantes son mucho más creacionistas que los católicos. ¿Cual es el motivo de esto? El motivo es que el hecho científico negado, la evolución, entra en contradicción directa con sus creencias previas. La Biblia y el Corán dicen que Dios creó el mundo en seis días y que creó a los seres vivos, incluyendo al hombre, tal y como los conocemos hoy. Si uno profesa creencias, toda evidencia científica sobre la evolución es una prueba de que está equivocado, con lo cual sólo quedan dos opciones: o se cambia de creencias religiosas o se niega la evidencia contradictoria.

 

Así que la facilidad para creer en el negacionismo climático podría estar relacionada con el conflicto con una creencia previa. ¿Cuál? ¿Qué idea política puede contradecir un termómetro? Aunque ya hemos delimitado el campo negacionista en la derecha política, podemos afinar un poco más. Entre los negacionistas, la ideología política social puede ser muy diversa, desde conservadores sociales a liberales, pero en cambio hay algo que los une mucho más claramente: la fe ciega en el capitalismo. Y es esta creencia la que entra en conflicto con la evidencia del cambio climático.

 

El capitalismo puro se basa en un dogma que, entre los negacionistas climáticos es mucho más fuerte: el mercado libre. Según este dogma económico que todavía hoy día es dominante a pesar de las múltiples pruebas de que no es cierto, la mejor manera de optimizar los recursos disponibles es mediante un mercado libre sin interferencias gubernamentales ni regulación alguna en el que cada individuo mire únicamente por su propio interés. Según este dogma, cuando los intereses egoístas de cada individuo interaccionan en un mercado sin restricciones, mágicamente el bien común sale beneficiado. Cualquier propuesta de regulación o control por parte de una autoridad central es considerado un anatema que destruiría el sistema llevándonos a la ruina.

 

Por supuesto, las múltiples crisis económicas que se han sucedido a lo largo de la Historia, los casos de monopolios, quiebras desastrosas, etc que todos conocemos son pruebas de que este dogma está más basado en el pensamiento ilusorio que en un análisis serio y desapasionado de la realidad. Sin embargo, como cualquier ideal, el mercado libre “puro” no existe y estos casos pueden ser desechados como consecuencia de las (pocas) regulaciones que se encontraban en vigor en el momento del desastre.

 

Pero con el cambio climático es diferente. Las regulaciones ambientales son bastante recientes, y en su mayor parte se refieren a emisiones de productos tóxicos. El CO2 ha estado hasta ahora totalmente sin regulación. Se podían controlar las emisiones de gases tóxicos, pero nadie se molestaba en comprobar siquiera cuando CO2 se emitía. Por ello, en ese sentido, el mercado de las emisiones de gases de efecto invernadero eran una suerte de mercado totalmente libre. Cada uno era libre de emitir cuanto quisiera, sin más control que el que imponía ese mercado. Pero si ahora se descubre que, como consecuencia de este mercado, hemos estado destrozando el planeta sin que ningún mecanismo de ese mercado mágico impusiera ningún control, el dogma se viene abajo. Porque el calentamiento no es culpa de una empresa, una manzana podrida que actuó con una maldad impensable. El calentamiento global es la consecuencia de los miles de actores del mercado libre actuando egoístamente y mirando únicamente por su propio interés sin control alguno. Y, en lugar de aparecer, como establece el dogma económico neoliberal, un mayor bien común, el resultado ha sido un desastre que afecta a todos, con independencia de la cantidad de responsabilidad que se tenga.

 

Y eso no se puede permitir. Por desgracia los humanos tenemos una gran dificultad en cambiar nuestros prejuicios, y cuando nos enfrentamos a evidencias que contradicen nuestras creencias más queridas (religiosas, políticas…), es muy difícil hacerles frente. Y en el caso del negacionismo climático, además, tenemos a mercaderes que, frente a los incómodos científicos diciendo “te equivocastes”, ofrecen un alivio con la tergiversación de datos, mentiras y falacias que nos reafirman en nuestras creencias, haciendonos sentir bien… de forma temporal.

 

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  1. Alberto F
    18 enero, 2015 en 12:27

    Por eso no hay necesidad de exagerar el problema para que no haya un atisbo de duda y precisamente conseguir lo contrario, sembrar dudas al pillarnos en la inconsistencia o en tratos de favor.
    Con explicar las cosas tal y como son es suficientemente alarmante.

    Por cierto, todo está relacionado, pasar del petróleo y apostar por las renovables es la mejor manera de dejar sin dinero a los grupos integristas.

  2. 18 enero, 2015 en 22:03

    De todas formas sería mucho más interesante centrarse en el debate científico exclusivamente. También las propuestas favorables al cambio climático se benefician hoy en dia de fondos. Es mucho mas fácil que un proyecto de investigación sobre la influencia del cambio climático obtenga fondos si está orientado a demostrar sus efectos perniciosos que al contrario. Esto no es producto de ninguna conspiración, sino del simple funcionamiento de la sociedad. Yo me muevo en un ambiente progresista y de izquierdas y soy visto como sospechoso y friki cuando advierto que el hecho de que hoy haga tanto calor no se debe necesariamente al cambio climático, que es un un efecto a largo plazo, sino a la variabilidad metereológica de toda la vida. El vincular propuestas cientificas controvertidas a posiciones politico sociales solo conduce a la simplificación y al acriticismo. El cambio climático y sus efectos no será más o menos cierto según qué sectores sociales lo apoyen, sino si las evidencias científicas lo corroboran.

  3. 18 enero, 2015 en 22:55

    Sería una buena idea dejar el debate en manos de la ciencia exclusivamente. Yo no creo en las conspiraciones, pero sí en los intereses creados. Y a bote pronto se me ocurre por ejemplo que el desarrollo de algunos paises (entre ellos China) está basado en el desarrollo de energía barata basada en el carbón, una buena razón para que los intereses económicos actualmente hegemónicos busquen obstaculizarla. Y también que hoy por hoy la única fuente de energía capaz de ofrecer una alternativa en potencia a la térmica y que no emite c02 es la nuclear (sugiero buscar posición de Francia, país productor de esta tecnología y sus ventas de centrales por el mundo). Hoy en dia, un proyecto a favor del cambio climático tiene más oportunidades de financiación y simpatías que uno en contra. Y el problema es que esta corriente está impùlsada no solo por la concienciación ciudadana, com sería de desear, sino también por intereses económicos muy potentes de grandes grupos económicos, y sus correspondientes movimientos políticos (ver Al Gore ). También veo que Noruega, uno de los principales exportadores de petroleo, ha hecho encima grandes negocios con sus cuotas de co2. http://bellona.org/news/uncategorized/2007-10-norway-to-make-money-from-eu-emissions-trading-system No hacen falta conspiraciones, basta la lucha de intereses de toda la vida.
    Hay un consenso científico muy amplio sobre el calentamiento global. Este es un hecho medible e incontestable. No lo hay tanto sobre su evolución y su efectos, y el que diga tenerlo, en el estado actual de los conocimientos sobre el clima, no es un científico sino un político, de un bando o de otro, que seguramente le viene bien seguir unos intereses u otros. Hay un principio de precaución excelentemente explicado en https://lacienciaysusdemonios.com/2010/12/21/ciclo-del-carbono-y-cambio-climatico/ que basta para que cualquier ciudadano consciente se oponga al aumento de las emisiones de co2. No es necesario vincular ciencia e ideología, aunque esta sea de izquierdas. Esto solo contribuye a la simplificación y el acriticismo. Yo estoy harto de que cada día que hace calor la gente que me rodea lo atribuya al cambio climático sin preocuparse de tener una información de calidad, y que me miren raro cuando les intento razonar que no digan tonterías acientíficas, que días de calor ha habido toda la vida y que el cambio climático es otra cosa, bastante más seria, si las peores previsiones de los cientificos acaban siendo ciertas.

  4. 18 enero, 2015 en 23:10

    @octavisoler, cuando se pide un proyecto, se pide para estudiar los efectos del cambio climático en X. El que esos efectos sean beneficiosos o perjudiciales, será el resultado de la investigación.

    Y en cuanto a sus efectos, todavía hay mucho por hacer, pero la mayoría parecen ser perjudiciales. El aumento dle nivel del mar no beneficia a nadie, el aumento de sequías y otros eventos extremos no beneficia a nadie, etc.

  5. 18 enero, 2015 en 23:32

    No me refiero a proyectos básicos sobre el clima, sino a los del tipo “Efectos del cambio climático sobre la cria de la nutria”, que dan por hecho el cambio en sí. Es bastante fácil conseguir financiación para un proyecto si lo presentas así, incluso si pretendes estudiar otros aspectos que realmente te interesan más. Conozco casos y me refiero a estos.
    Por supuesto los posibles efectos, aun cuando fueran poco probables, bastan para actuar responsablemente siguiendo un principio de precaución. Lo que no cambia la relación entre hechos establecidos y extrapolaciones de los modelos teóricos. Ejemplo, el inusual aumento del hielo antártico http://nsidc.org/data/seaice_index/ que tiene una interpretación muy controvertida.
    En mi respuesta me refiero a la identificación mecánica y simplista , basada en identificaciones ideológicas y no científicas, que me parece contraria al espíritu del blog, por el que aprovecho para felicitaros.

  6. Emmanuel
    19 enero, 2015 en 8:58

    En España capitalistas puros poco hay, algún partido marginal extraparlamentario. Lo que si hay es mucho liberal de salón.

    Por ello, en ese sentido, el mercado de las emisiones de gases de efecto invernadero eran una suerte de mercado totalmente libre

    No exactamente, esta apreciación no contradice al dogma neoliberal: El CO2 es un residuo y no una mercancía, y los neoliberales siempre se refieren a la mercancía y dinero como mejor están organizados es en un mercado completamente libre de regulaciones.

    En cuanto haya una mínima regulación, si surge un problema el neoliberal acharará el problema a la regulación. Un ejemplo es la presente crisis económica. Es fácil escuchar a un neoliberal alegar que sin regulaciones bancarias no hubiera ocurrido esta crisis. Que el origen fuera algo tan humano como el egoísmo y afán de maximizar los beneficios económicos parece no importarles.

    Una aclaración, no son liberales los que hacen estas defensas, sino los neoliberales. Son estos últimos los que consideran al “mercado” como una autoridad moral y la mejor solución a cualquier problema. Así nos neoliberales son la cara opuesta de los comunistas (que consideran al estado como la mejor solución a cualquier problema). El liberal pone el énfasis en la libertad del individuo, no en el dinero.

  7. 19 enero, 2015 en 11:07

    @octaviosoler:

    No me refiero a proyectos básicos sobre el clima, sino a los del tipo “Efectos del cambio climático sobre la cria de la nutria”, que dan por hecho el cambio en sí. Es bastante fácil conseguir financiación para un proyecto si lo presentas así, incluso si pretendes estudiar otros aspectos que realmente te interesan más. Conozco casos y me refiero a estos.

    Dejando a un lado el concepto de “facilidad” cuando hablamos sobre financiacion. Pues por supuesto que si quieres estudiar como afecta el cambio climatico a la cria de la nutria tendras que dar por supuesto el cambio climatico, igual que si quieres estudiar la deriva evolutiva del mejillon gallego, pues tendras que dar por hecho que existe la evolucion.

    Ejemplo, el inusual aumento del hielo antártico http://nsidc.org/data/seaice_index/ que tiene una interpretación muy controvertida.

    Mas que controvertida, yo diria que hay varias hipotesis no excluyentes y lo que se intenta hacer es averiguar como afecta eso a los modelos climaticos.

    En mi respuesta me refiero a la identificación mecánica y simplista , basada en identificaciones ideológicas y no científicas, que me parece contraria al espíritu del blog, por el que aprovecho para felicitaros.

    Totalmente de acuerdo. Cuando entran en juego las ideologias, la ciencia suele tener poco que hacer.

    Y gracias por la parte que me toca.

  8. 19 enero, 2015 en 11:15

    @emmanuel, tienes razon en que el CO2 no es una mercancia, los residuos entran dentro de la categoria de “costes”, aunque es un coste externalizado, que es algo con lo que el neoliberalismo nunca ha conseguido reconciliarse.

    Una aclaración, no son liberales los que hacen estas defensas, sino los neoliberales. Son estos últimos los que consideran al “mercado” como una autoridad moral y la mejor solución a cualquier problema. Así nos neoliberales son la cara opuesta de los comunistas (que consideran al estado como la mejor solución a cualquier problema). El liberal pone el énfasis en la libertad del individuo, no en el dinero.

    Gracias, corrijo la entrada cambiando liberal por neoliberal.

  9. 19 enero, 2015 en 11:23

    Una aclaración, no son liberales los que hacen estas defensas, sino los neoliberales.

    La frase no es baladí. Efectivamente, el liberalismo es una concepto más antiguo y más amplio que el neoliberalismo. El problema es muchos neoliberales dicen que su doctrina es liberal, cuando es claramente neoliberal. A mí entender hacen una apropiación indebida. Un ejemplo claro son los editores y partipantes en medios como Libertad Digital. En este caso se puede parafrasear una famosa (y bastante mala) película española: ¿Por qué le llaman libertad personal cuando quieren decir libertad de mercado?

  10. Abraham
    19 enero, 2015 en 13:07

    La razón por la que la mayor parte de los demócratas opinan igual es porque leen y escuchan las mismas noticias en los mismos medios.
    La razón por la que los medios de derechas dan información negacionista sí puede ser por lo que tú explicas.

  11. 19 enero, 2015 en 13:39

    ¿Por qué le llaman libertad personal cuando quieren decir libertad de mercado?

    Porque llamarlo “te jodes por ser pobre, vago de mierda” no queda muy vendible.

  12. Newell
    20 enero, 2015 en 15:40

    ¿Por qué le llaman libertad personal cuando quieren decir libertad de mercado?

    Y eso es así. No hay más que seguir a los movimientos neoliberales y a sus principales ideólogos, por ejemplo en USA y España, para darse cuenta que son totalmente contrarios a las libertades, por ejemplo de credo (que no sea el cristianismo) o de sexualidad (que no sea lo estritamente heterosexual).

  13. 24 febrero, 2015 en 9:14

    El profesor Wei-Hock Willie Soon está bajo sospecha. Se le acusa de haber cobrado de las empresas petroleras para negar el cambio climático: http://climaticocambio.com/un-lider-cientifico-cobro-de-las-petroleras-por-negar-el-cambio-climatico/

  14. 24 febrero, 2015 en 11:51

    @Manuel, me quedo anonadado. Nunca lo hubiera sospechado…

  15. 20 julio, 2015 en 14:26

    ExxonMobil sigue gastando millones para negar el cambio climático: http://www.huffingtonpost.com/elliott-negin/exxonmobil-is-still-spend_b_7810880.html

  16. Andres
    1 diciembre, 2015 en 20:59

    Hola javi, excelente entrada, como siempre. Escribo principalmente para preguntar dos cosas, en una entrada usted intenta explicar la funcionalidad de los satelites comparados con los medidores en tierra ¿Sabe donde puedo conseguir informacion tecnica? y la segunda era si usted no ha hecho algún comentario o articulo acerca del documental Cowspiracy: The Sustainability Secret.

  17. 3 diciembre, 2015 en 19:02

    Hola, Andrés.

    No sé cómo de profunda quieres la información. O si la quieres de los satélites en sí o de cómo se toman las temperaturas. Tal vez puedes empezar buscando por la página de la NOAA:
    http://www.remss.com/measurements/sea-surface-temperature

    En cuanto al documental, no lo he visto, ni siquiera sabía de su existencia, pero veré si le puedo echar un vistazo.

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