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Por una efectiva y práctica divulgación científica

3 febrero, 2015

curacion-fe-sanacion-medicinaLa medicina científica y las tecnologías sanitarias permiten evitar la muerte de cientos de millones de personas al año mediante cirugía avanzada, trasplantes de órganos o la administración de vacunas y antibióticos por poner sólo algunos ejemplos relevantes. Además, y al menos en el mundo desarrollado, multitud de defectos anatómicos y dolencias varias pueden ser corregidos mediante tratamientos tanto paliativos como curativos como pueden ser gafas, marcapasos, audífonos, medicación específica contra los síntomas, etc. de tal forma que cada vez los humanos vivimos en mejores condiciones de salud un mayor número de años de nuestras cada vez más longevas vidas. Y todo ello no es fruto de la casualidad o del destino.

Muy al contrario, estos impresionantes logros sanitarios han sido el resultado del esfuerzo y del ingenio desplegado de manera continuada a lo largo de los últimos siglos por parte de diversas generaciones de científicos, ingenieros, personal sanitario, inventores y ese largo etcetera de mentes inquietas que han dedicado su vida al avance del conocimiento, individuos que unas veces trabajando de forma aislada, genial y hasta heroica y otras actuando coordinadamente desde grupos de investigación básica en multitud de ramas del saber, pasando por la I+D aplicada tanto pública como privada acaba con el paso final de la puesta a disposición de la ciudadanía de un tratamiento o medicamento por las tan habitualmente denostadas (unas veces con razón y otras sin ella) empresas farmacéuticas.

Pero desgraciadamente, y salvo en contadas excepciones en donde tras el tratamiento exitoso de una enfermedad grave o de una operación quirúrgica compleja en la que el paciente o sus familiares felicitan al equipo médico por la recuperación del enfermo, la mayoría de las personas no son conscientes del enorme trabajo e ingenio desplegado por todos los especialistas, instituciones y empresas antes mencionados para curar o cuando menos mitigar su dolencia particular. Por el contrario, es muy frecuente que muchas  personas agradezcan la supervivencia o la mejoría de una enfermedad a un conjunto heterogéneo de supersticiones: el destino, la buena suerte, los ángeles, los santos, los espíritus de los antepasados o la innumerable caterva de dioses que la fértil y ociosa imaginación de los simples ha ido construyendo a lo largo de siglos y siglos de ignorancia y debilidad mental.

Por ello sería muy aconsejable que tras cualquier tratamiento médico, se emitieran unas notas informativas, tanto para el paciente como para sus allegados, en las que se detallara de manera clara, accesible y comprensible el conjunto de descubrimientos científicos e invenciones tecnológicas utilizados en el tratamiento y/o curación de cada dolencia. Ello pondría en valor a los verdaderos artífices de la siempre “milagrosa” sanación, a la vez que mostraría la vergonzante apropiación del efecto curativo por parte de esos estafadores del universo mágico que llevan parasitando a la sociedad desde épocas inmemoriales.

Además y para el caso de aquellos tratamientos que desgraciadamente no finalizan con éxito, ya que todavía no se conozca la cura para una determinada enfermedad mortal, sería muy conveniente repartir también entre los afligidos familiares una nota del tipo de la siguiente:

Desde el estamento biosanitario al completo lamentamos profundamente, que con los conocimientos científicos y las tecnologías médicas actuales, no haber podido salvar la vida a su familiar enfermo. Sin embargo pensamos objetivamente que

1.- Si los millones de adivinos, ulemas, monjas, brujos, nigromantes, videntes, curas, rabinos, ayatolas, sacerdotes, monjes varios, obispos, espiritistas, arzobispos, popes, santones, patriarcas y demás mediadores de los diversos e innumerables cultos que han dominado y todavía sojuzgan este mundo, hubieran dedicado su tiempo a estudiar ciencia en lugar de concentrar todos sus esfuerzos y vidas en averiguar absurdamente si a su particular e inventada deidad le satisface o por el contrario le disgusta la carne de vaca, de cerdo o de mono, cual es el sexo verdadero de los ángeles y cuantos de ellos caben en la cabeza de un alfiler, si se debe honrar o no a la suprema deidad de turno el viernes, el sábado o el domingo u otra multitud de absurdas menudencias similares que no alteran de forma alguna la vida de los ciudadanos y si

2.- Los billones y billones de euros que la humanidad ha dedicado en enaltecer y sobornar a la miríada de ególatras dioses inventados por la disparatada y fértil imaginación humana, mediante la construcción de iglesias, pagodas, mezquitas, sinagogas y templos diversos y todo el derroche añadido que ello conlleva: oro, piedras preciosas, sedas, mármoles, maderas nobles, etc, etc, etc, se hubieran invertido en promover y profundizar en el conocimiento científico y el estudio de la naturaleza

MUY PROBABLEMENTE a día de hoy hubiéramos dispuesto de un tratamiento efectivo para la dolencia que muy desgraciadamente acabó con la vida de su querido familiar.

Atentamente

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  1. 3 febrero, 2015 en 3:21

    Amen (aunque quizá no sea la expresión mejor bienvenida XD).
    No puedo añadir ni una sola coma

  2. 3 febrero, 2015 en 9:08

    Reblogueó esto en jagabaldondominguez.

  3. 3 febrero, 2015 en 9:32

    Al rato vendran con una demanda multimillonaria de los parientes del fallecido difunta por tan tamaña carta cruel, frío y sin tacto, en medio del dolor y sufrimiento de sus allegados más cercanos.

  4. Abraham
    3 febrero, 2015 en 12:38

    Tal carta no convencería a ningún creyente por
    a) Si ha muerto el pariente es por voluntad divina, que a los buenos se los llevan primero.
    b) ¿de qué serviría vivir más años y no llegar a conocer nunca la dicha de la fe?

  5. 3 febrero, 2015 en 12:44

    soy una persona que en 10 meses hará 10 años que me curaron de un linfoma de hodgkin tipo 4… tras casi 3 años de quimioterapia, autotransplante y radioterapia. he de decir que el dia que me dieron la noticia de que el linfoma habia desaparecido fue algo brutal, me fui al hospital de dia y le di un abrazo y un muchisimas gracias a cada enfermero y enfermera que me trató, y un fortisimo apretón de manos al jefe de oncologia y tambien las gracias, mientras se me caian las lagrimas.

    ya en casa, vino la suegra de mi hermano a visitarnos y entre lagrimas me dijo: gracias a todo lo que he rezado por ti te has curado. la vi tan emocionada que no tuve valor de llevarle la contraria y lo unico que acerte a decirle fue: aja…
    mientras pensaba por dentro: tus rezos?? y que me dices de los siglos de investigacion medica y el esfuerzo conjunto de TODO un equipo medico de oncologia???.

    desde ese dia me decidi a no llevar la contraria a la gente con sus pensamientos, y dejar mi vision esceptica y cientifica del mundo para mi vida privada o para personas que compartan mi vision.

    y desde aqui, aunque han pasado muchos años vuelvo a decir: muchisimas gracias a todo el equipo medico de la planta de oncologia del hospital puerta del mar, me salvasteis la vida 🙂

  6. 3 febrero, 2015 en 13:31

    Hugo

    Lo primero darte las gracias por exponer tan claramente un ejemplo tan evidente sobre el tema de la entrada.

    Respecto a tu comentario de que

    “desde ese dia me decidi a no llevar la contraria a la gente con sus pensamientos, y dejar mi vision esceptica y cientifica del mundo para mi vida privada o para personas que compartan mi vision”

    decir que este el gran problema actual, por “educación”, por no ofender las sacrosantas creencias, etc. la superstición pervive en este siglo XXI. Considero que toda persona dotada de una mínima capacidad escéptica y científica debe plantar cara a la irracionalidad en la medida de sus posibilidades: educando, argumentando y a veces también discutiendo, porque si no el pensamiento mágico-irracional no sólo vence sino que parece que se convierte en la única realidad posible. Y como los acólitos de la religión son insaciables, pues al ver el campo contrario vacío, piensan que pueden imponer su irracionalidad al conjunto de la sociedad sin problema alguno, y poco a poco y paso a paso vamos cayendo por la pendiente que nos devuelve a la Edad Media o más allá.

  7. Emmanuel
    3 febrero, 2015 en 15:31

    Al rato vendran con una demanda multimillonaria de los parientes del fallecido difunta por tan tamaña carta cruel, frío y sin tacto, en medio del dolor y sufrimiento de sus allegados más cercanos.

    Y otra más por no respetar las creencias.

  8. nestor
    3 febrero, 2015 en 18:39

    Todo el artículo muy cierto, pero, hay que tener cuidado con los médicos que se creen dioses; pues en mi país, las malas praxis han llegado a la justicia y a ciertos galenos les ha ido mal.
    Sin generalizar el chiste de la escena..”donde, llega el médico certificador y desde la puerta mira al anciano enfermo y le dice a la señora, pero este hombre esta muerto, el pobre anciano logra murmurar ,estoy vivo doctor, a lo que su señora responde, callate abombado, vas a saber mas que el doctor.”………

  9. Hibah Dana Gaib
    4 febrero, 2015 en 20:04

    buena información, pero yo no estoy de acuerdo con usted.

  10. 4 febrero, 2015 en 23:19

    Hibah Dana Gaib

    Pues muy bien.

  11. 5 febrero, 2015 en 0:05

    Reblogueó esto en Magufobusters™.

  12. Emmanuel
    5 febrero, 2015 en 10:27

    Hibah Dana Gaib:

    ¿Y no estás de acuerdo por? Un debate va tal que así: A afirma algo, B dice no estar de acuerdo con la afirmación de A, y explica que el motivo de su discrepancia es X. Sino esto será un diálogo de besugos.

  13. 14 agosto, 2015 en 9:39

    Un post muy interesante, Sinceramente que cada uno crea lo que quiera creer.

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