¿Qué nos hace humanos?

24 febrero, 2015

planeta simios ziraDurante milenios pensadores, filósofos y teólogos se han preguntado sobre la esencia del ser humano y su capacidad de pensamiento y consciencia sin llegar nunca a ninguna conclusión plausible, sin embargo las respuestas (como siempre) están empezando a llegar desde el campo de la biología.

Históricamente tanto desde el punto de vista filosófico como del teológico se ha considerado la existencia de una barrera infranqueable que separa a los humanos del resto de primates antropomorfos, pero en realidad los cada vez más abundantes estudios están difuminando más recurrentemente esta imprecisa frontera.

Así un grupo de investigadores estadounidenses acaba de publicar un brillante estudio en el que han comparado los genomas de humanos y chimpancés buscando regiones implicadas en el desarrollo del córtex cerebral, la región donde se generan funciones mentales tan importantes como la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión. Los autores estudiaron la región génica denominada HARE5, un ”enhancer”, potenciador o amplificador, que controla la expresión de un gen clave para el desarrollo del cerebro. Dicha región está compuesta por unos 1.200 nucleótidos y entre chimpancés y humanos únicamente se diferencia en unos exiguos 16 cambios. A continuación los investigadores generaron ratones transgénicos que llevaban insertados ambos tipos de regiones HARE5: la humana y la de chimpancé y estudiaron el desarrollo del cerebro fetal en estos animales cuya única diferencia eran los mencionados 16 nucleótidos, encontrando llamativamente que aquellos ratones que poseían el fragmento de DNA humano desarrollaban un cerebro un 12% mayor que los correspondientes animales con el DNA homólogo proveniente de chimpancé tal y como se muestra en las siguientes fotografías:

HARE5

Además los cerebros de estos ratones humanizados contenían un 14% más de neuronas que los de sus homólogos de chimpancé. Y todo ello con el simple cambio de unos insignificantes 16 nucleótidos de un genoma total conformado por unos 3.200 millones de nucleótidos en el caso del ser humano. En la actualidad los autores del artículo están estudiando el desarrollo cerebral después del nacimiento en ambos tipos de ratones transgénicos, con el objetivo de probar la hipótesis de si los cerebros más grandes de los ratones humanizados les hacen más hábiles o inteligentes que los correspondientes que llevan insertado el DNA de chimpancé.

En resumen, pequeñísimas alteraciones en el DNA implican importantes cambios morfológicos (y quizás funcionales) en el cerebro del animal. Por supuesto, los cerebros de un chimpancé y de un sapiens se diferencian en mucho más que esta secuencia individual de DNA, pero haciendo un poco de ciencia ficción ¿Qué pasaría si se introdujera en el genoma de un chimpancé el equivalente humano de la región HARE5? ¿Tendrían estos animales el cerebro un poco más desarrollado? ¿Serían un poco más inteligentes o hábiles quizás? ¿Y qué ocurriría si además se fueran intercambiando en esos mismos chimpancés transgénicos otros elementos adicionales como algún que otro “enhancer” o gen proveniente de las secuencias homólogas de los sapiens, elementos que se encuentren implicados en otras facetas del desarrollo cerebral diferentes a las que modula HARE5? ¿Se podría entonces ir construyendo cual mecano un cerebro primate cada vez más similar al que poseemos los seres humanos? Y esto que ahora puede parecer sacado de la desbordante imaginación de un escritor o de un guionista de Hollywood puede ser posible en quizás menos de un siglo si continuamos con el exponencial desarrollo científico-tecnológico alcanzado en las últimas décadas. Y en ese caso, cuando vayan apareciendo propiedades hasta ahora “exclusivamente” humanas en estos monos transgénicos ¿qué quedará de nuestro pretendido papel como centro del Universo y cúlmen de la Creación?

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  1. 24 febrero, 2015 en 2:17

    Reblogueó esto en Deagoterasy comentado:
    si bien las investigaciones experimentales con ratones o simios significan aportes significativos a la comprensión de las diferencias de la especie humana con otras especies, me causa preocupación el uso que se le pueda dar a esos conocimientos, que podrían permitir manipular genéticamente a otras especies para crear verdaderos frankestein….

  2. 24 febrero, 2015 en 8:34

    Alejo, entiendo tu preocupación. Creo que es la que poseen la mayoría de investigadores y legisladores. De ahí que existan comités de bioética, para evitar problemas de ese tipo. Y hablando de Frankentein, no sé como andan los comités de ética en cuanto al desarrollo de la inteligencia artificial. A la velocidad que se avanza en ese campo seguro que tendremos antes un androide pensante que un primate no humano pensante.

  3. Masklin
    24 febrero, 2015 en 8:50

    Buen artículo, ateo. Manuel, me sorprende lo rápido que se descarta que alguna de las especies existentes en la actualidad no sean ya primates no humanos pensantes… ¿Un poco de antropocentrismo quizás?

  4. 24 febrero, 2015 en 8:57

    Masklin, bueno puedes pensar en antropocentrismo. Mi frase es más práctica que otra cosa. Estaba pensando en seres (o máquinas) capaces de hacer lo mismo que hacemos nosotros, o incluso ir más allá (como podría hacer un androide). Hay primates no humanos que manifiestan cierto grado de inteligencia, pero aquí hablo de Frankesteins, o lo que es lo mismo copias humanas.

  5. Pocosé
    24 febrero, 2015 en 9:49

    Lo que nos hace humanos no es solo un cerebro con unas facultades (hardware), es imprescindible un significativo porcentaje de lo que meméticamente sea capaz de recibir y asimilar de otros humanos (software) el conjunto es lo que nos dota de humanidad.
    Si limitamos esa humanidad a la cualidad de ser conscientes de que somos seres autoconscientes (metaconsciencia), no todos los humanos la alcanzamos. Ni sabemos aún si algún otro ser vivo tiene posibilidades de alcanzarla, experimentar en ellos para ver si lo consiguen me plantea un fuerte dilema ético.
    En cuanto si un software no biológico, ya sea accidental, intencional, o evolutivamente, llega a adquirir metaconsciencia, hemos de tener en cuenta que este no tiene por que estar inseparablemente ligado a un hardware como nosotros, tampoco tendrá fecha de caducidad, ni necesidad de replicarse para crearse competencia, ni necesidad de un medio biologico para su supervivencia. ni … … … ¡¡NO!! No será humano. ¿Como de cerca está? ¿Ni un poquito de yuyu?

  6. Emmanuel
    24 febrero, 2015 en 9:57

    Creo que antes llegará skynet que ratones frankestein humanoides

  7. Jorge
    24 febrero, 2015 en 11:09

    Cesar.

  8. 24 febrero, 2015 en 11:09

    apasionante, a ver hasta donde somos capaces de llegar :).

  9. 24 febrero, 2015 en 11:39

    Como arqueólogo debo decir que lo que nos separa de los primates es la capacidad de crear instrumentos de trabajo, como lo es la industria lítica en el paleolítico inferor hace 3,5M. Es decir, la aparicción de un trabajo organizado en torno a la tecnologia, lo cual deja registro material i nos permite realizar una historia de la cultura.

  10. 24 febrero, 2015 en 12:18

    Arqueòleg, m’ha encantat l’article anomenat “El barri (neo)gòtic… de Barcelona” del teu bloc.

  11. 24 febrero, 2015 en 12:41

    Gràcies :____)

  12. Pocosé
    24 febrero, 2015 en 19:38

    Yo con todo respeto a los paleontólogos, veo más lógico que antes de fabricar herramientas ya se debía de haber adquirido una gran dependencia de las encontradas en la naturaleza: palos, huesos, cuernos, esquirla, colmillos, dientes, lascas, mazas, conchas, grandes huevos, grandes hojas, pieles, etc. Y que esta paulatina y larga dependencia tubo mucho que ver en que la selección natural conformara a un homínido capaz de fabricar intencionalmente herramientas mas eficaces, duraderas y fácilmente identificables como tales en el registro fósil. Donde pongamos el limite “ya es humano” siempre tendrá un porcentaje de arbitrariedad.
    Me parece lógico tambien que esos genes estén evolutivamente bastante ligados a el uso y dependencia de las herramientas.
    Y me atrevería incluso a pronosticar que esos ratones transgenicos no obtendrían una ventaja significativa en su medio natural, en cambio en el laboratorio, probablemente, si que serían mucho mas hábiles “manipulando” artefactos.

  13. Daniel
    24 febrero, 2015 en 20:02

    Por favor perdónenme la disgresión, pero el experimento me lo sugirió, no pude evitarlo 🙂
    http://vignette2.wikia.nocookie.net/pinky-y-cerebro/images/5/58/Pinky_y_Cerebro.png/revision/latest?cb=20140707003113&path-prefix=es

  14. 25 febrero, 2015 en 3:34

    Muchos animales tienen algo de inteligencia y habilidad para crear herramientas y utilizar ventajas mecánicas y de otro tipo; aunque el hombre tiene mejores habilidades manuales por la conformación de su mano. Pero personalmente creo que lo que nos hace humanos es el habla. La habilidad de hablar posiblemente llevó nuestro cerebro a un nivel informático superior.

  15. Masklin
    25 febrero, 2015 en 10:07

    Manuél, Ok.

    Me parece muy interesa lo que comenta pocosé:

    Si cogemos la consciencia como individuos para definir lo que nos hace humanos, otros hominidos, incluso otras especies, tendrían esa humanidad.

    Sin embargo, si cogemos la “consciencia de ser conscientes” como definición de ser humanos, habría humanos que no lo serían…

    Esta claro que el nivel de inteligencia es algo gradual. ¿Pudiera ser que esa linea que intentamos poner no tenga que tener en cuenta la especie? ¿Qué connotaciones éticas tendría esto?

  16. Eduard
    26 febrero, 2015 en 10:51

    Creo que se está planteando una cierta simplificación, y no pretendo con ello descalificar el experimento, ni mucho menos.

    En mi opinión, lo que nos hace humanos es un cúmulo de circunstancias, una de las cuales es la apuntada por el artículo. Soy de la opinión que lo que provocó el proceso de hominización, además del aumento de la capacidad del cerebro, tuvo que ver con el hecho de liberar las extremidades superiores, el pulgar oponible que nos permite sujetar cosas, pero también el desarrollo de la habilidad en el uso de esas manos que nos permitió la realización de objetos cada vez más elaborados.

    Pero todo ello no habría servido de nada sin un sistema de comunicación que nos permite transmitir el conocimiento, y la capacidad de organizar sociedades complejas. Y puede que aún me deje cosas en el tintero.

  17. 26 febrero, 2015 en 23:32

    Otro gen implicado en la formación del cortex cerebral humano: http://www.sciencemag.org/content/early/2015/02/25/science.aaa1975

  18. Clausodiosmio
    5 marzo, 2015 en 1:03

    Estoy leyendo este libro:
    http://www.thecult.es/Libros/que-nos-hace-humanos-de-michael-gazzaniga.html

    Lo encontré en la biblioteca de la universidad de casualidad y ahora es de mis libros preferidos. No se deja casi ningún punto sin tocar acerca de la condición humana. Es un libro precioso, didáctico y entretenido. Da mucho que pensar acerca de uno mismo y de la humanidad en general. Enseña un poco de humildad sin dejar de celebrar el ser humanos.

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