Inicio > Actualidad, Ciencia, Crítica literaria > Por una más completa formación científica

Por una más completa formación científica

26 febrero, 2015

portadilla_ciencia_ficcionCuando se habla de educación científica, siempre se suele pensar en transmitir a las nuevas generaciones el compendio más completo, exacto y avanzado del actual conocimiento con rigor y exactitud, enseñadolo de la manera más eficiente, aséptica y productiva posible. Pero ¿es esto lo más deseable?

Hace unos días en el laboratorio conversando sobre el poder y los límites de la ciencia, por cierto estos son los momentos que hacen inigualablemente privilegiada la labor del investigador a pesar de nuestras miserias, estrecheces, incomprensión, marginación y muchas veces hasta antagonismo cuando no persecución por parte de los mayoritariamente numerosos pero irracionales y supersticiosos miembros de nuestra especie porque ¿en qué tipo de trabajo se puede (y se debe) tener esa absoluta libertad de pensamiento para poder “perder” el tiempo en algo en principio absolutamente “improductivo” como es filosofar sobre el pasado y elucubrar sobre el futuro?, observé una sorprendente carencia en el sistema científico-educativo español y quizás occidental.

Ninguno de los estudiantes predoctorales presentes y lo que es quizás peor, algunos de los investigadores “seniors”, habían leído (y lo que ya es casi ofensivamente ignorante ni siquiera habían oído hablar de) uno de los quizás más importantes relatos científicos que jamás se hayan escrito: “La última pregunta” del divulgador y genial escritor de ciencia ficción Isaac Asimov. Porque vivimos en un mundo en el que si en ciertos ambientes dices que no sabes quién es Shakespeare, no conoces la 4º Sinfonía de Beethoven o crees que Kandinsky es una marca de kétchup se te considera un analfabeto “cultural”, pero sin embargo si en una cena de nivel alguien comenta sin ningún rubor que no sabe quién fue Mendel, que quizás las leyes de la Termodinámica puedan ser 2, 3 o 333 o que no sólo no es capaz, sino que le importa un pimiento, diferenciar causalidad de casualidad (y así ser presa fácil de esa miríada de timadores médicos que nos asedian) o de entender las verdaderas implicaciones del desarrollo científico, pues no sólo no es criticado sino que incluso el protagonista puede parecer un nuevo e interesante intelectual capaz de transcender este insípido mundo tecnológico-científico que no rodea.

Y ya de vuelta a mi reciente vivencia personal, que a ustedes quizás les pueda parecer algo anecdótico y banal puesto que al final se trata sólo de la denigrada ciencia ficción, pienso que muestra una importante limitación de la enseñanza científica occidental, que es la tendencia a centrarse en demasía en exponer y transmitir “fríos” datos y conceptos científicos inequívocamente demarcados como si casi de verdades reveladas se tratara, pero dejando a la libre (y por qué no decirlo voluble) iniciativa del estudiante el desarrollo de una faceta quizás mucho más importante para el éxito de un futuro investigador, el contextualizar, el crear una mente abierta hacia lo desconocido (en su justa medida, que si no como indica el mordaz cómico Tim Minchin “si abres demasiado tu mente, tu cerebro inevitablemente se caerá”) y unas capacidad para extrapolar las implicaciones (buenas pero también indeseables) del futuro conocimiento.

Por ello sería deseable que en las carreras científicas, además por supuesto de las asignaturas más o menos específicas y técnicas, se impartieran materias que ayuden a formar una mente reflexiva y multidisciplinar del futuro investigador: filosofía de la ciencia, implicaciones históricas pero también futuras del desarrollo científico, grandes debates científicos, ciencia frente a religión, ciencia y pseudociencia, etc. Y dentro de este plan de estudios ampliado sería muy deseable también una asignatura de “Ciencia Ficción” porque nada como este género “menor” para haber ido plasmando en relatos, novelas o cine las profundas implicaciones que para la Humanidad tiene el actualmente vertiginoso desarrollo científico-tecnológico. Ello probablemente redundaría en una mayor preparación intelectual de los futuros científicos, sacándoles un poco de la cada vez mayor superespecialización a la que se dirige la ciencia y reconvertirlos en la medida de lo posible hacia el ideal del Hombre del Renacimiento, porque en las manos y en las mentes de estos jóvenes investigadores estará el futuro de la Humanidad y para ello hay que trascender las probetas y los tubos de ensayo y ampliar la visión desde los árboles más próximos para poder ver el bosque en todo su conjunto.

P.D.

Para aquellos que no hayan tenido el placer de haberlo leído, dejo el link de la entrada en la que Cnidus incluía este fantástico relato en CyD.

 


  1. 26 febrero, 2015 en 12:00

    Totalmente de acuerdo. Hace tiempo que vengo reflexionando sobre las carencias en el sistema educativo y sobre el menosprecio de las ciencias entre el público llamado “culto”. Nunca me dejará de sorprender como por ejemplo a menudo, los concursantes de Saber y Ganar fallan sistemáticamente en las preguntas sobre contenidos científicos ( que además no abundan precisamente).
    Siempre recuerdo la frase de Carl Sagan “Hemos creado una civilización global en la que muchos elementos cruciales dependen profundamente de la ciencia ybla tecnología. También hemos organizado las cosas de tal manera que casi nadie entiende la ciencia y la tecnología. Es una receta para el desastre.”

    Y no sería la primera vez que un magufo se sorprende al conocer mi interés por la ciencia ficción, a la que considera una frikada al tiempo que cree en la Tierra hueca…

  2. Juan
    26 febrero, 2015 en 12:10

    Buenos días,
    Me ha gustado el articulo, pero estoy confundido con una idea en particular.
    Ud escribe “Y dentro de este plan de estudios ampliado sería muy deseable también una asignatura de “Ciencia Ficción…”.
    Estoy intrigado por esta sugerencia.
    Si se hiciera, ¿ no sería tan poco pertinente como la asignatura de Religión que últimamente da tanto que hablar ?
    Pienso que la lectura, la curiosidad, las ganas de leer y descubrir buenos y malos libros, la inquietud intelectual deberían ser actitudes o capacidades o ganas (no sé que término utilizar, se me está olvidando escribir correctamente en español !) incentivadas de otra manera que por la formación reglada. Bueno, así pasó en mi casa y posiblemente estoy condicionado por eso.

  3. 26 febrero, 2015 en 13:46

    Juan

    Cuando hablo de esa asignatura lo que quiero dar a entender es que por ejemplo sobre la base de un relato como el comentado de Asimov se puede establecer una muy buena discusión sobre los límites del conocimiento. Otro ejemplo, los replicantes de Blade Runner son considerados productos aun cuando son humanos completos y hasta superiores en muchas facetas a los paridos y ese problema entronca muy bien con la larga polémica sobre patentes de genes o de OMG. La ciencia es mucho más que un conjunto de conocimientos, es el pivote central sobre el que se articula (aun cuando millones de personas lo desconocen o no lo quieren asumir) nuestra actual civilización y dependiendo de hacia dónde dirijamos nuestros esfuerzos investigadores tendremos una mejor o una pesadilla de sociedad.

    En resumen, a diferencia de la asignatura de religión (diseñada para imponer y justificar unas creencias, totalmente falsas por otra parte) el utilizar la ciencia ficción con sus ucronías o sus proyecciones de futuro (por muy disparatadas que pueden parecer ahora) para reflexionar de manera más global sobre el poder, el potencial y los límites de la ciencia puede ayudar a disminuir ese importante número de científicos actuales, que son tremendamente expertos y hábiles en un pequeñísimo campo particular pero que nunca han pensado sobre las implicaciones sociales, políticas o económicas de su trabajo o de la propia ciencia en general. Y eso es muy peligroso puesto que pueden ser utilizados más fácilmente (como la historia nos ha mostrado) como una simple herramientas de los poderosos de siempre.

  4. Masklin
    26 febrero, 2015 en 15:08

    Buena reflexión Ateo, pero opino que no es en las “carreras científicas” donde se debe impartir ese tipo de enseñanzas. Deberían empezar en la enseñanza obligatoria y continuar en bachiller. Deberían sentar una base para la educación del individuo, sea cual sea su futuro profesional.

    Veo las asignaturas que se imparten en los colegios y es para echarse a llorar en el apartado de ciencias. Me recuerda mucho a los temas del “trivial”. Un único “quesito” de ciencias, que más parece un cajón desatre, en el que la posibilidad de que aparezca una pregunta de cultura científica es más baja que la de ver un documental en telecinco.

    De más está decir que me parece aún más bochornoso que puedan salir, por ejemplo, licenciados de biología sin conocimiento del método científico… Quiero ser optimista y pensar que la muestra que ha tocado en mi entorno no es representativa.

  5. Emmanuel
    26 febrero, 2015 en 15:28

    Creo yo que el principal problema del sistema educativo -Español – actual es que es que se sustenta prioritariamente sobre la memorización de datos, y no sobre la comprensión de la materia.

  6. Emmanuel
    26 febrero, 2015 en 15:34

    sino que le importa un pimiento, diferenciar causalidad de casualidad

    Ese es el tipo de cosas son las que hacen que un cerebro se ponga a pensar, y que empiece a cuestionar la realidad que percibe con sus sentidos, y que no se crea lo primero que le digan. Quizá por este motivo el sistema educativo le de nula importancia.

    Por otro lado, ¿Para que aprender a diferenciarlo si lo que la sociedad percibe como “persona culta” es alguien que pueda dar un discurso sobre la obra de un director de cine iraní?

  7. rosma
    26 febrero, 2015 en 16:16

    Muy buen artículo, como muchos de los que escribe ateo666666. Yo soy de esas que tiene que decir en infinidad de ocasiones “soy de Letras” porque no entiendo algunas, a veces muchas, de las cosas de “ciencia” que leo, lo que no me impide seguir intentándolo y disfrutarlo cuando creo, o estoy segura, haberlo entendido todo. La falta de enseñanza de Ciencias es vergonzosa y muchas veces es también vergonzosa la “ciencia” que se enseña, a base solo de memorizar sin ningún afán investigador. No soy aficionada al género de la Ciencia-ficción en mis lecturas, pero si considero que pueda abrir las mentes interesadas en saber más, que es siempre lo fundamental ese afán por saber más y no estancarse. No olvidemos tampoco que lo que Verne escribió en su día era pura ciencia-ficción y luego se convirtió en realidad….o no?

  8. Juan
    26 febrero, 2015 en 16:55

    Gracias por la explicación.
    Quedó claro y entendido.

  9. 26 febrero, 2015 en 18:09

    Reblogueó esto en El blog de Visi.

  10. 26 febrero, 2015 en 18:37

    Masklin

    Completamente de acuerdo contigo. En todas las etapas de la enseñanza habría que enseñar (y poner el énfasis en) el método científico y el pensamiento racionalista (y quizás no tanto en conceptos científicos que luego se olvidan o se confunden) pero esa carencia llama mucho más la atención en personas que han conseguido una licenciatura en ciencias.

    Pero claro, de qué sirve si el profesor de ciencias del colegio o de bachillerato intenta explicar en qué consiste de verdad la ciencia: observar, experimentar y extraer conclusiones de lo observado si luego en la siguiente clase viene un señor con una sotana y les dice a los chavales que

    “La estructura del currículo [de Religión] de Educación Primaria intenta poner de manifiesto la profunda unidad y armonía de la iniciativa creadora y salvífica de Dios. El primer bloque parte de los datos más evidentes: la constatación de la realidad de las cosas y los seres vivos, de modo especial el hombre. Se nos impone su existencia como dato evidente. En un segundo paso, si la persona no se queda en el primer impacto o simple constatación de su existencia, tiene que reconocer que las cosas, los animales y el ser humano no se dan el ser a sí mismos. Luego Otro los hace ser, los llama a la vida y se la mantiene. Por ello, la realidad en cuanto tal es signo de Dios, habla de Su existencia.”

    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2015/02/el-muy-catolico-boletin-oficial-del.html

    Así que la situación en la escuela actualmente es similar a la de la famosa Penélope homérica: un continuo tejer (ciencias) que luego es rápidamente destejido por la religión. Y así luego encontramos científicos creyentes, adeptos a medicinas holísticas y demás, porque una vez que se acepta algo absurdamente irracional se abre la puerta a todas las demás supercherías:

    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2014/10/en-el-reino-unido-creacionismo-y.html

  11. 26 febrero, 2015 en 19:30

    Preparando-escuela-futuro_

  12. 26 febrero, 2015 en 20:52

    Reblogueó esto en mambiverdad.

  13. Jose
    26 febrero, 2015 en 21:24

    Respecto a la enseñanza de Ciencia Ficción…

    En mi universidad había una materia “general” (de esos que puede tomar cualquiera, independientes de las mallas rígidas) dado por la facultad de ciencias: “Física en la ciencia ficción”. Yo lo tomé y fue bastante interesante: nos hicieron ver Metrópolis, El día que la tierra se detuvo (su versión original) y Evangelion. Al final de cada película/animé debatíamos los límites de la ciencia y después debíamos escribir un ensayo de alguna temática científica libre que se asociara con algún tema científico.

    Como biólogo de formación, debo decir que me gustó mucho el enfoque. No se pierde rigor científico por algo fundamental: la buena ciencia ficción sigue siendo “ciencia”. Juega con los límites de la ciencia y muestra sus posibles consecuencias, de ahí que muchas veces tenga un poder predictivo bastante potente.

    Teníamos otra materia general interesante llamada “Física y Humor”. El ramo lo daban 2 profes que pasaban contando chistes y anécdotas de la ciencia a la par que explicaban cosas del tipo “por qué flotan los barcos”, “por qué vuelan los aviones” y cosas de ese tipo. La evaluación era una sola y se trataba de hacer algo artístico científico. Probablemente el curso era muy básico para científicos, pero para gente ajena totalmente al rubro era una excelente introducción: la ciencia no tiene por qué ser solemne, puede ser entretenida y puede ser mostrada de forma entretenida.

  14. Emmanuel
    27 febrero, 2015 en 8:27

    En mi caso la primera vez que me pusieron un examen para comprobar si había comprendido la materia en vez de si había memorizado materia fue en FP, en la asignatura de algoritmos. En el primer examen el profesor puso un ejercicio muy similar al resuelto en clase, pero con una pequeña variación. De forma que aquellos que habíamos comprendido la materia pudimos responder al examen correctamente, mientras que aquellos que simplemente habían memorizado los ejercicios de clase – una mayoría – suspendieron el examen. Tras unas pocas semanas muchos alumnos se habían dado de baja. Al finalizar el primer trimestre habían desaparecido un 1/3 de los alumnos.

  15. Abraham
    27 febrero, 2015 en 9:47

    No conocía este relato de Asimov, y pensaba que me había leído todo lo que había que leer de él. Gracias.

    Respecto al artículo, quiero hacer un par de precisiones. No es necesario trabajar en la universidad para encontrar compañeros con los que discutir de Filosofía, Política y Ciencia. La mayoría de trabajadores no cualificados han pasado por unos estudios de Bachillerato que, en principio, capacitan para tener este nivel de discusión, sobre todo los que escogimos la rama de Ciencia o Tecnología. De hecho, yo también tengo la suerte de contar con compañeros de trabajo y amigos con los que hablar de casi todo (y no son universitarios). El problema es que, a pesar de los conocimientos, la mayoría de los españoles se preocupa más de la fiesta de cumpleaños de Cristiano Ronaldo, de los desahucios y del último suceso morboso de la crónica negra. Cual Sancho Panza, con la cabeza puesta en los problemas del día a día, sin querer o poder ver más lejos.

    En cuanto al enfoque de la Ciencia Ficción, pienso que podría incluirse en Filosofía. La asignatura de Filosofía que se daba en EGB, en realidad debía de llamarse Historia de la Filosofía, ya que daba un repaso de todos los filósofos importantes de la humanidad (o del mundo occidental al menos). Una auténtica asignatura de Filosofía debería enseñar a ser críticos, a hacerse preguntas, y a razonar métodos para poder contestarlas, y aprender que no lleva razón el que habla mejor y domina la retórica, sino el que puede demostrar sus argumentos. La Ciencia Ficción es ideal como apoyo a la enseñanza de la asignatura de Filosofía así entendida, precisamente por el tipo de preguntas que originan sus relatos. De hecho, Un mundo feliz, de Aldus Huxley, es lectura habitual en clase. Por mucho que me guste, no creo que sea tan interesante una asignatura completa de Ciencia Ficción.

  16. Juan
    27 febrero, 2015 en 11:38

    Buenos días,
    Me ha dado por hacer un poco de arqueología por “La Ciencia y sus Demonios” y me he encontrado con esto.
    Escrito en Mayo del 2011, y en plena actualidad
    Parece un relato de visión futurista SF : ¿de vuelta à los 40?
    https://lacienciaysusdemonios.com/2011/05/05/ateismo-causas-y-consecuencias-version-1940/

    (extraits)
    “…La ignorancia religiosa: falta de estudios en materia religiosa…”
    “…Quita todo consuelo en las penalidades de esta vida. Según este punto una persona que no cree no puede obtener jamás consuelo…”

    Felicitaciones al autor por su clarividencia.

    Me he recorrido igualmente “Hacia la edad media” : pienso que la situación actual de la enseñanza religiosa vía el BOE merecería una plaza. ¿Les parece pertinente?

  17. Eduard
    2 marzo, 2015 en 12:11

    Ciertamente el enfoque de la educación (especialmente básica y bachillerato) tiene mucho que desear. Es excesivamente utilitarista, no pretende la formación cultural sino la formación “útil” (como elemento productor y como elemento consumidor). No se enseña a pensar, a analizar y el conocimiento acaba siendo algo mecánico.

    Además de los temas científicos, soy aficionado a la historia (curiosamente tal afición empezó muy posteriormente a la finalización de mi ciclo académico, durante el cual me parecía una asignatura “insoportable”). Una de las cosas que más absurdas me resultan es la compartimentación excesiva de las asignaturas. Cuando, a raíz de mi interés particular, he podido correlacionar los avances científicos con la situación histórica, todo resulta mucho más fácil de entender y la comprensión es mucho mayor. Uno se da cuenta que las ideas no surgen porque sí, sino que son producto de la evolución del pensamiento en una sociedad concreta.

    Tampoco soy partidario de la memorización (justo la necesaria). Los libros, las bases de datos, los recursos en general, están para consultarlos cuando se necesitan. Si me hubiera dedicado a la enseñanza, en las evaluaciones los alumnos habrían podido disponer de libros y apuntes. Aun así, si la evaluación está correctamente diseñada, quien no haya entendido la materia explicad, no será capaz de superar la prueba.

  18. 2 marzo, 2015 en 15:34

    Eduard

    Es que una asignatura con la historia de los descubrimientos científicos debería ser obligatoria para cualquier carrera de ciencias.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: