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La laxitud evaluadora de algunas revistas científicas

11 marzo, 2015

neumo
Tal y como comenté en un anterior artículo, uno de los mecanismos que existe para dar a conocer los resultados científicos de un grupo de investigación, consiste en enviarlo a publicar a una revista científica. Muchas de estas revistas poseen revisión por pares, o lo que es lo mismo, evaluadores (que suelen ser dos o más) que comprueban la correcta realización de los experimentos y la validez de las conclusiones extraídas de los mismos. Los evaluadores también se encargan de asegurarse que los resultados presentados y los métodos están explicados de tal forma que cualquier científico sea capaz de reproducirlos en su laboratorio. Además, las revistas también poseen editores y correctores de estilo, que cuidan el lenguaje, asegurando que la ortografía y la sintaxis (mayoritariamente de lengua inglesa) son correctas y las figuras y tablas que acompañan al texto resultan comprensibles para los lectores.

Sin embargo en los últimos años estamos asistiendo a la proliferación desmesurada de revistas científicas. Las razones son múltiples y sus consecuencias bien visibles. El número de revistas ha crecido por ser un negocio importante. Publicar un artículo puede costar un mínimo de 1500 dólares, que deben pagar los grupos investigadores. La labor de edición y maquetado más importante la hacen los propios investigadores y los evaluadores no suelen cobrar ni un dólar por su labor. Si a esto le unimos el crecimiento del número de grupos de investigación, especialmente en países como India o China, es fácil entender que haya editores que se hayan lanzado a crear un alto número de revistas. Por otra parte, los grupos de presión, especialmente en la rama sanitaria y de medicina alternativa han dado lugar a múltiples revistas donde “colocar” con facilidad sus resultados. Algunas de esas revistas poseen un grado de independencia más que dudosa, tal y como se ha puesto de manifiesto cuando han aparecido denuncias por la imposibilidad que encuentran otros grupos de investigación para repetir los experimentos publicados o la permisividad que se observa al encontrar afirmaciones que no concuerdan con los resultados expuestos, creando así una conclusión no apoyada en pruebas experimentales. Otra consecuencia es la laxitud en los controles necesarios para obtener una evaluación de calidad, ya sea por falta de evaluadores con la capacidad suficiente, ya sea por la falta de independencia de los evaluadores elegidos o por el déficit en el número de éstos. Eso se traduce en que en ocasiones se observen errores graves en las publicaciones.

Un claro ejemplo lo constituye esta imagen, perteneciente a una publicación indexada en el PubMed:

Esta bacteria, ¿se combate con antibióticos o llamando a los Cazafantasmas?

Esta bacteria, ¿se combate con antibióticos o llamando a los Cazafantasmas?

Este artículo lleva por título: “Initial Events in the Degradation of Hyaluronan Catalyzed by Hyaluronate Lyase from Spectrococcus pneumonia: QM/MM Simulation” y está firmado por Zheng y colaboradores. Se publicó en el año 2012 en la revista “The Journal of Physical Chemistry B”. Para los no microbiólogos os diré que el trabajo trata sobre la bacteria Streptococcus pneumoniae, una bacteria tan famosa en el campo como lo puede ser una abeja para quien estudia los insectos. El género Spectrococcus, pese a su sugerente nombre, no ha sido adscrito a ninguna bacteria todavía. Sorprende que esta publicación haya sido evaluada por alguien experto en el campo que, tras comprobar que se estaba hablando del microorganismo que produce la neumonía, no haya sido capaz de encontrar el error. Ni que los editores y correctores de estilo, que suelen ser personas con formación científica, tampoco hayan reparado en el mismo. Error que por otra parte se repite varias veces más a lo largo del texto. Y no acaba ahí la cosa, el mismo grupo un año después publica en la misma revista el siguiente artículo:

Los humanos, tropezando mil veces en la misma piedra

Los humanos, tropezando mil veces en la misma piedra

Todo lo dicho con anterioridad se aplica aquí por partida doble. Es algo realmente asombroso. Las consecuencias directas de este tipo de errores son muy claras: la pérdida de credibilidad de la propia ciencia. En esta época en la que ideas mágicas, místicas o religiosas, como el creacionismo o los movimientos anti-vacunas, dan la espalda a décadas de resultados científicos obtenidos rigurosamente por miles de investigadores, banalizar el método de obtención de conocimiento y los resortes de transmisión de los mismos puede tener graves consecuencias para el futuro. Hay muchas revistas que los propios investigadores califican como “dudosas”, pero su mera existencia puede dar pátina de validez a muchos resultados que no merecen confianza, especialmente entre aquellos que no están iniciados en la materia. Mostrar una publicación científica, aunque la revista donde ésta aparece no goce de ningún prestigio, certifica ante muchos su valía. De ahí que, aquellas revistas que pretenden ofrecer ciencia de calidad, han de cuidar al máximo el fondo y las formas de todo aquello que publiquen.

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  1. Iñigo
    11 marzo, 2015 a las 13:34

    Ciencia. Ser o no ser.
    Muchas gracias.

  2. 11 marzo, 2015 a las 18:46

    Hay una lista con las revistas y editoriales “depredadoras”, que solo quieren cobrar al autor y que no tienen la más mínima calidad científica:
    http://scholarlyoa.com/2015/01/02/bealls-list-of-predatory-publishers-2015/

  3. Anónimo
    12 marzo, 2015 a las 11:05

    La verdad es que tienes toda la razón Manuel, los controles de lo que se publica en todo tipo de medios, relacionado con la Ciencia, dejan bastante que desear. Mucho peor cuando se trata de publicaciones especializadas y dirigidas a profesionales de la investigación. Aunque reconozco que, a pesar de que lo has enmarcado en rojo, he leído “Streptococcus”, dos veces!!!; hasta leer tu comentario no he reparado en el error. 😦

  4. 12 marzo, 2015 a las 11:16

    ¿Además no son copias los dos artículos.? Los títulos se parecen de sobremanera.

  5. Abraham
    13 marzo, 2015 a las 9:34

    Lo de que parezca una copia es normal, muchos trabajos publicados no son más que avances sobre el mismo tema, o más bien digamos que estás estudiando a una abeja, y cada vez que hace algo que te llama la atención, lo publicas. Más o menos como actualizar tu estado de facebook, pero con más criterio.

    A mí lo del spectro coccus (temible bacteria) no es que me parezca bien, pero no lo veo tan terrible. Parece el típico fallo tipográfico que a todo el mundo se le escapa. Pasa en las mejores familias. Lo que sí es más gordo es lo de publicar resultados cuya metodología no sea reproducible en ningún otro laboratorio, o que las conclusiones sean contrarias a lo que indican los datos, porque esto hace perder mucho tiempo y recursos a los que estén trabajando en serio, aunque sólo sea para desmentir publicaciones de mala calidad.

  6. 13 marzo, 2015 a las 9:53

    Abraham, alabo tu optimismo, pero he escrito esta nota porque lo del “Spectrococo” este, ha sido otra más que ha colmado mi paciencia. Llevo una temporada encontrando errores de bulto en revistas de cierta calidad, el otro día había una gráfica en una revista de habla inglesa con toda la leyenda ¡en chino! ¿Dónde están los correctores? El nombre de la bacteria se escribe erróneamente en el título de dos publicaciones (de los mismos autores) y en el texto de ambos trabajos (que están separados por más de un año). Eso hace dudar del rigor de la evaluación y del número de expertos que han visto esos trabajo. A veces se cuelan errores tipográficos en las publicaciones, se puede comprender, pero desde mi punto de vista esto es un error de bulto. Y es síntoma de lo que pasa en algunas revistas.

    Evidentemente los fallos metodológicos que describes serían mucho más graves, y esos son más difíciles de encontrar en revistas de calidad. Pero de un tiempo a esta parte estoy notando (y es algo en lo que coinciden otros compañeros investigadores -de varios países-, no parece ser una manía mía) un despropósito continuado en muchas revistas de baja calidad y una relajación en los criterios de evaluación en algunas revistas de prestigio medio. ¿Hay tantos artículos que los evaluadores no damos abasto, los editores bajan el listón para aumentar su negocio, hay presiones para que aparezca la publicación? No lo sé, aquí describo el hecho.

  7. Anónimo
    13 marzo, 2015 a las 11:44

    Manuel, este tipo de errores demuestran cuanto daño hace la herramienta “Copy/Paste”, y la posterior desidia en las revisiones, cuando se estas se hacen. Yo lo veo casi a diario en memorias técnicas, manuales, etc…

  8. 13 marzo, 2015 a las 22:34

    Excelente artículo. Es algo que he observado en mi área (aunque en ciencias sociales se manejen, en general, otros criterios de validez), pero no me había detenido a analizarlo demasiado. El problema, como dices, es que por muy dudosa que sea la calidad de las revistas, de alguna forma lo que se incluye en ellas queda legitimado. Por otra parte, mas que por la cuestión económica, creo que esto tiene que ver con las presiones para publicarse que tiene cualquier académico para ascender, titularse, etc., y a su vez con la tendencia excesivamente restrictiva (y a veces medio “mafiosa”) de muchas publicaciones, lo que abre la puerta para que proliferen revistas de este tipo.

  9. 14 marzo, 2015 a las 17:15

    Te felicito por este post, porque es una forma de llamar la atención sobre estos problemas fuera de tu círculo más cercano, y enseña a ser más crítico al leer cualquier información científica. Por supuesto que no es malo cuestionar lo que una lee, y se entiende que “un” error es perdonable, pero no si este se repite durante la lectura, y mucho menos si aparece el mismo “error” un año más tarde!

    Tenemos en este momento una invasión de “investigaciones científicas” que no son tales, y es deber de los científicos de tomo y lomo hacerlo notar, destacarlo, y combatirlo.

    Gracias por abrirnos los ojos.

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