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Si no echamos el freno pronto, nos vamos al garete

19 marzo, 2015

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Estamos en el tercer planeta de un sistema solar localizado en el extremo de una galaxia que los terrícolas llaman Vía Láctea. Desde lejos parece una mota de polvo azulada, pero si nos acercamos lo suficiente podremos escuchar la música que sale de él. Los habitantes siguen tocando y danzando en su viaje alrededor del Sol igual que la orquesta del Titanic alegraba la noche a unos pasajeros que no eran conscientes de su destino.

Al igual que el Titanic, los humanos nos encaminamos de frente hacia el iceberg y, en lugar de girar el timón y limitar nuestra velocidad, ponemos las máquinas a todo lo que den de sí. La colisión se antoja inminente, pero la música cada vez se oye desde más lejos. Y no estoy hablando de películas de ciencia ficción donde se describen catástrofes apocalípticas sino de lo expuesto en un reciente artículo, escrito por Johan Rockström y colaboradores, publicado recientemente en la revista Science. En dicho artículo se postula que los humanos hemos traspasado una serie de líneas rojas que ponen a nuestra especie en peligro. En concreto se han superado 4 de las 9 que se han marcado como señales de peligro: cambio climático, extinción masiva de especies, adición desmesurada de nitrógeno y fósforo en los ecosistemas y deforestación.

Y aún no hemos cruzado líneas rojas, como la acidificación de los océanos, la reducción de la cantidad disponible de agua dulce para el consumo, la emisión de aerosoles venenosos o la disminución de la capa de ozono aunque, año tras año, nos acercamos a ellas mientras hacemos sonar las sirenas de nuestro gran buque.

Las 9 líneas rojas de nuestro planeta

Las 9 líneas rojas de nuestro planeta

Durante mucho tiempo se ha extendido la idea de que la Tierra puede absorber cualquier perturbación a la que la sometamos. Pero parece que esto no es así. Por ejemplo somos testigos de la llamada sexta extinción; la deforestación avanza de forma implacable por los grandes bosques tropicales del planeta, así en la amazonia se pierde una superficie comparable a Bélgica cada año; la población actual está por encima de los 7 mil millones de habitantes (en 1960 eramos menos de 3 mil millones); se pierden unos 100.000 kilómetros cuadrados al año de tierra cultivable como consecuencia de la actividad humana; se detecta con mayor frecuencia compuestos tóxicos (mercurio, metales pesados, pesticidas) en las cadenas tróficas y en los alimentos que ingerimos, etc. El tamaño del planeta es finito, con lo que por una simple operación matemática resulta fácil de entender que si seguimos añadiendo perturbaciones en los ecosistemas, habrá un momento en el que sobrepasaremos su capacidad de tamponamiento.

Sin embargo seguimos embalados, nada nos para. Eso no quiere decir que no se esté haciendo nada, hay marineros que intentar desviar el rumbo del buque o disminuir su velocidad, para esquivar o chocar con menor violencia contra el iceberg. Pero también hay intereses creados para que nadie haga caso a esos marineros. Hace un par de décadas la industria tabaquera tenía en nómina a políticos, científicos y periodistas que se dedicaban a minimizar las críticas sanitarias sobre el tabaco. Se desprestigió a médicos, grupos de investigación y centros de salud durante años, a pesar de que las publicaciones científicas que relacionaban el tabaco con el cáncer, enfermedades pulmonares y dolencias cardíacas se podían contar por cientos. Igual está ocurriendo hoy con la industria de los refrescos, las petroleras o las farmacéuticas, que tratan de minimizar el efecto del exceso de azúcar refinado sobre la salud, el incremento de polución y de temperatura en el planeta debido al uso desmesurado de los combustibles fósiles o la eficacia y falta de efectos secundarios de algunos de sus productos estrella, respectivamente. Todo ello a pesar de que, en muchos casos, hay centenares de estudios científicos que demuestran lo contrario.

Porque admitir que nuestro barco está en peligro si continuamos con este rumbo no entra en nuestros planes. Nunca lo ha estado. La obra Colapso del geógrafo Jared Diamond nos muestra como una civilización puede desaparecer si avanza con anteojeras. Un ejemplo muy ilustrativo fue el de los habitantes de la isla de Pascua, que esquilmaron la vegetación de la isla y todos sus árboles hasta su propia autodestrucción. A esa falta de perspectiva, o de pasar por alto las llamadas de atención del entorno, se unen los avariciosos propósitos de otros. Algunos ya no se conforman con vivir muy bien y tener asegurado su futuro y el de sus allegados, no. Parece que necesitan mayor riqueza que el producto interior bruto de varios países juntos, acumular tal número de propiedades que difícilmente les dará tiempo a pasar más de un día de su vida en ellas. Ese afán de riqueza desmesurado tampoco es sostenible en un planeta donde los recursos son limitados.

Por tanto bajar la velocidad no parece fácil. Especialmente si la avaricia y la falta de ética en los negocios campan a sus anchas. Los países industrializados han destruido una parte importante de sus ecosistemas, por lo que tampoco tienen una gran fortaleza moral para pedirles a aquellos países de gran patrimonio natural, que dejen de desarrollarse para preservarlo. O se llega a acuerdos que se antojan complejos o seguiremos echando carbón a las calderas del transatlántico. A los humanos no nos falta inventiva, pero mucho me temo que el cambio de rumbo no se producirá hasta que recibamos un aviso serio, porque parece que nadie se acuerda de las generaciones que van a continuar aquí, que al fin y al cabo son nuestros propios descendientes. Espero por el bien de la humanidad que ese aviso no provoque un cataclismo que haga retroceder nuestra civilización varios siglos.

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  1. 19 marzo, 2015 en 19:03

    Tema para una novela apocalíptica: los países más poderosos han llegado a la conclusión de que la única forma de evitar la extinción de la especie humana es reducir drásticamente la población, así que deciden exterminar por la fuerza a casi todos los habitantes de los países menos desarrollados, dejando en ellos únicamente las mínimas colonias necesarias para la extracción de materias primas.
    Ahí lo dejo, para el que lo quiera.

  2. Vicente
    19 marzo, 2015 en 19:28

    El geógrafo es Jared, no James. Saludos y gracias por el post

  3. 19 marzo, 2015 en 19:50

    Vicente, gracias por indicarme el lapsus.

  4. Emmanuel
    19 marzo, 2015 en 20:02

    Este tipo de noticias me producen depresión y desesperanzas (la misma sensación que jugando a simcity). A veces siento envidia de los miembros de las sectas. Solamente espero haberme muerto antes de ver todo eso.

    Siempre me ha parecido que los más inteligentes son los amish, aunque ni ellos mismos lo sepan.

    hay marineros que intentar desviar el rumbo del buque o disminuir su velocidad, pero mucho de los oficiales no quieren desviar el rumbo, haría incurrir en un retraso al viaje inaugural. Aún recuerdo a EEUU rechazar el tratado de kioto (el primero) argumentando que impedía su desarrollo económico. Como soy un poco asperger no lo entendida: Vivimos en un mundo finito, ergo el crecimiento es finito, con o sin tratado.

    Hace un par de décadas la industria tabaquera tenía en nómina a políticos, científicos y periodistas que se dedicaban a minimizar las críticas sanitarias sobre el tabaco… ¿Disponemos de un par de décadas? ¿Cual será la población mundial dentro de 20 años? ¿Cuanta población mundial más tendrá coche? ¿Cuanto habrá crecido el consumo de petróleo? ¿Cual será la producción de petróleo? ¿Cuanto habrá crecido la producción de basura electrónica?

    Parece que necesitan mayor riqueza que el producto interior bruto de varios países juntos … para ser justos, no es dinero que tengan en un banco o bajo la almohada, es el valor de las empresas que son propietarios, muchas de las cuales económicamente más grandes que muchísimos países incluso desarrollados.

    tampoco tienen una gran fortaleza moral para pedirles a aquellos países de gran patrimonio natural, que dejen de desarrollarse para preservarlo

    Autoridad moral no, pero experiencia si como para advertirles que no sigan el mismo camino, que busquen uno alternativo.

    A los humanos no nos falta inventiva, pero mucho me temo que el cambio de rumbo no se producirá hasta que recibamos un aviso serio … respuesta neoliberal: El mercado encontrará una forma de solucionar el problema cuando se presente.

    PD: A diferencia de los habitantes de Pascua, esta vez no hablamos de una isla aislada, sino de todo el globo.

  5. 19 marzo, 2015 en 20:42

    Un simple ejemplo. La producción de vehículos en el mundo crece de manera lineal, de tal forma que a pesar de puntuales caídas por la crisis, el aumento en estos últimos 15 años ha sido del 60%. Dentro de poco se fabricarán más de 100 millones de vehículos al año. Cuando por ejemplo China, India y el resto de los países en desarrollo tengan casi un coche por adulto como en algunos países occidentales ¿qué va a pasar?

    produccion mundial de vehiculos

    http://www.oica.net/category/production-statistics/

  6. 19 marzo, 2015 en 20:52

    Esto tampoco anima: “El carbono liberado por el deshielo del permafrost no será compensado por la nueva vegetación” (http://newscenter.lbl.gov/2015/03/18/permafrost-carbon/)

  7. Emmanuel
    19 marzo, 2015 en 21:03
  8. 19 marzo, 2015 en 21:10

    Buenos documentales. Portada del último número de New Scientist: “en el mundo viven 22.000 millones de pollos de granja”.

  9. clausodiosmio
    20 marzo, 2015 en 0:51

    Otros documentales interesantes: La hora once, o los vídeos de Annie Leonard, sobre La Historia de las cosas (en youtube).

    Lo mejor de todo, es que cuando a la gente le cuentas estas cosas, te tachan de extremista, te sueltan que son delirios de los ecologistas obsesionados en preservar la naturaleza, cuando aquí, los únicos que nos veríamos en serios problemas para salir adelante seríamos nosotros.

  10. Emmanuel
    20 marzo, 2015 en 8:41

    Quizá para los que accedan a este blog desde sudamérica no es una noticia que les suene, pero para los ciudadanos de la UE es habitual: La Comisión Europea pone cuotas de pesca sobre determinadas especies para evitar esquilmar los caladeros. Y esto supone que flotas de pesqueros en ocasiones hayan permanecido paradas durante años. La población lo asume resignadamente con un mal menor.

  11. Juan
    20 marzo, 2015 en 9:14

    Algo sin importancia, comparado con lo que trata el artículo, pero que siempre conviene tener en cuenta es que se dice deforestar no desforestar.

  12. 20 marzo, 2015 en 9:22

    Gracias Juan 😉

  13. Abraham
    20 marzo, 2015 en 9:52

    “Comprar, tirar, comprar” me gustó bastante, “la tragedia eléctrónica” no la he visto, pero el de “la hora once” no me gustó nada. “La historia de las cosas” como introducción al ecologismo, no está mal.
    Clausodiosmi, no es que te tachen de extremista, es que hay mucha gente que es daltónica y piensa que los verdes son rojos disfrazados.

    Manuel, aquí lo más normal es que te critiquen de neomaltusiano. Creo que es una forma de decir: “tu argumento es el mismo de Malthus, y mira cómo se equivocó, pues tú igual”. Vamos, que la presión demográfica de algún modo incentiva el ingenio, y que a los problemas que vayan surgiendo les encontraremos una solución tecnológica a su debido tiempo. Y aunque el argumento tecnológico tiene cierta lógica, en mi opinión es un riesgo innecesario. Tardamos décadas en corregir como sociedad nuestros comportamientos, si los cambios se producen a la misma velocidad no hay problema. Pero los cambios se están produciendo a años vista y encima los efectos llegan con retardo.

    Una solución a este problema la propone el villano de “Kingsman: Servicio Secreto”, pero claro, en su solución sólo se salvan las élites.

  14. 20 marzo, 2015 en 11:03

    Otros dos avisos:

    – Artículo de Science donde los científicos informan del deterioro de Doñana: http://www.elconfidencial.com/tecnologia/2015-03-19/donana-amazonas-barrera-de-coral-science-cambio-climatico_731277/

    – En el primer mundo se dedica una cantidad enorme de energía y recursos en producir alimentos, muchos de los cuales se acaba tirando: http://blogs.20minutos.es/el-nutricionista-de-la-general/2015/03/19/tiramos-comida-a-punta-de-pala-de-retroexcavadora/

  15. Manuelodáctilo
    20 marzo, 2015 en 12:26

    Je,je, tranquilos que no pasa nada. Yo también me extinguí hace millones de años y mírame.
    Son cosas que pasan con las infecciones. El planeta está ahora infectado por miles de millones de organismos que transforman su entorno, impidiendo el crecimiento de otros, hasta que llega un momento que no queda espacio ni alimento. Mirad los mapas, las fotos aéreas y por satélite, está todo cubierto por nuestra presencia (excepto pequeñas zonas en el centro de Australia, Siberia, Antártida, y alrededores de Cuenca). Es como si fueran los hongos sobre un alimento pasado, o marcas en la piel de un enfermo.

    Quizá los mismo mecanismos genéticos que favorecieron la expansión del homo sapiens y su domionio sobre el mundo animal (canibalismo, carroñerismo, egoísmo, avarícia, violencia, intoleráncia…), no sean los más adecuados para que la raza evolucione hacia otras tendencias que den resopuesta a los problemas ocasionados por su conducta heredada. Quizá no seamos tan superiores y tan sólo seamos un vehículo para proporcionar recursos a las ratas y cucarachas, verdaderos herederos del planeta en el futuro. Mala suerte. Se juega y se pierde.
    Este ha sido un intento fallido, pues el organismo primordial, el planeta, está gravemente enfermo. Quizá acabemos con la vida que alberga o desaparezcamos nosotros y se extinga finalmente la plaga.

    Hay millones y millones de planetas en el universo. Seguramente habrán otras razas y habitantes que se desarrollen de una manera no tan destructiva. De ellos será el espacio algún día. Y nosotros los humanos…sentenciados a desaparecer en nuestra propia cárcel…mejor así. No dejaríamos títere con cabeza si saliesemos ahí fuera.

  16. 20 marzo, 2015 en 13:11

    Para que se vea quienes son los manipuladores en el tema del cambio climático: http://news.sciencemag.org/climate/2015/03/feeling-ignored-government-canadian-academics-offer-their-own-climate-policy

    ¡Y nos quejamos en España con nuestro gobierno nacionalcatólico! pero parece que en Canadá casi lo tienen peor con el evangelista de primer ministro.

  17. Emmanuel
    20 marzo, 2015 en 13:20

    No entiendo como a día de hoy no sea obligatorio que todos los envases sean retornables. Tampoco entiendo que no se haya establecido un mecanismo para el reciclaje de CD, DVD,… ¿Que tengo que hacer con viejos CDS? Tampoco entiendo que no sea obligatorio que en el diseño de un electrodoméstico deba establecerse un procedimiento para su reciclaje completo.

    Ahora se ha puesto de moda los contenedores por colores. Cuando era niño recuerdo a mi madre llevar las botellas vacías de refrescos a la tienda, solamente le cobraban el líquido.

  18. 20 marzo, 2015 en 13:27

    Yo no entiendo que la obsolescencia programada sea legal.

  19. David
    20 marzo, 2015 en 14:34

    Precisamente en este sentido va el llamado “Manifiesto Última llamada” que se publicó el año pasado:
    https://ultimallamadamanifiesto.wordpress.com/el-manifiesto/

  20. 20 marzo, 2015 en 15:29

    Buenas:

    Jesús Zamora Bonilla:

    Justo estoy leyendo una novela que incluye lo que dices como parte de la trama… Lo malo es que es spoiler.

  21. 20 marzo, 2015 en 16:34
  22. 20 marzo, 2015 en 16:48

    Por cierto, enlazando con el tema de la última entrada sobre la imbecilidad de ser humano, unas declaraciones antológicas por parte de nada menos que todo un senador electo de los todopoderosos EEUU: http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2015/03/solo-dios-y-no-el-hombre-puede-ser.html
    Y ahora la pregunta que surge es ¿este tipo puede ser definido como imbécil integral o debemos seguir siendo diplomáticos? lo digo porque si se le sigue la corriente lo mismo acaba siendo presidente de EEUU.

  23. Emmanuel
    20 marzo, 2015 en 18:14

    Ese senador se equivoca: Tras el diluvio universal el gran jefe dijo que no volvería a destruir la tierra.

  24. Emmanuel
    20 marzo, 2015 en 18:24

    Yo no entiendo que la obsolescencia programada sea legal

    Yo lo considero una estafa: Vender un producto diseñado intencionadamente para que falle.

  25. Emmanuel
    20 marzo, 2015 en 18:56

    ¿El fracking no sería un indicador de que el petróleo fácil de extraer se ha acabado y que lo que nos espera YA es menos petróleo y más caro?

  26. 20 marzo, 2015 en 19:07

    Había leído las conclusiones expuestas por la profesora Elena Bennett (http://www.mcgill.ca/newsroom/channels/news/systems-crucial-stability-planet-compromised-241121), una de las integrantes del equipo que ha elaborado este estudio, pero no tenía la referencia del estudio en sí, así que gracias por el link. Os dejo un par de noticias con respecto a esas líneas rojas que aún permanecen en verde (veremos por cuanto tiempo) http://www.lavoz.com.ar/ciudadanos/la-fundacion-cousteau-advirtio-que-la-situacion-de-los-oceanos-es-gravisima y http://www.efeverde.com/noticias/agua-mundo-deficit-40por-ciento-2030-consumo

  27. 20 marzo, 2015 en 21:45

    Esa idea que mencionas, la naturaleza lo absorbe todo, hay quien lo justifica por motivos religiosos (Dios cuida de nosotros) y otros lo hacen desde perspectiva new age (Gaia es un organismo que se autorregula). En el primer caso, no sabemos qué dios tiene razón, Yahveh cuida de nosotros, pero hay otros dioses que prefiere los elefantes, las tortugas o las vacas. Igual extermina a los humanos para que prevalezcan las demás especies. En el segundo caso el propio James Lovelock ha informado que todo organismo tiene sus límites de supervivencia, con lo que no es descartable que matemos a Gaia. O que Gaia nos expulse como cuando nuestro sistema inmune elimina un patógeno de nuestro organismo. Ambas posibilidades son poco agradables para nuestra especie.

    En cualquier caso, no hace falta tener iluminados como este tipo para destruir la biosfera o, al menos, poner en peligro nuestra supervivencia. Pocos mandatarios (de credos e ideas diferentes) hacen algo por mejorar la situación y plantarle cara a las grandes corporaciones. El Titanic va con el acelerador a tope y no creo que frene hasta que se estrelle contra el iceberg. En eso soy pesimista.
    Tema aparte es el de los iluminados que están deseando que todo termine para que llegue el Apocalipsis (los argamedonitas), esos si pudieran apretarían el botón nuclear. Como no pueden (sería pecado) nos animan a que lo hagamos los demás.

  28. Masonlaiden
    21 marzo, 2015 en 5:03

    Entraremos en ese 99.99% de especies que se han extinguido y todo sera como si nunca hubiésemos estado aquí.

  29. 22 marzo, 2015 en 17:18

    Y cuantos más somos, mayor necesidad de carne y más uso de antibióticos en las granjas: http://www.huffingtonpost.com/2015/03/21/antibiotics-meat_n_6916932.html
    😦

  30. Eduard
    22 marzo, 2015 en 20:25

    Hace ya muchos años que soy partidario de la toma de medidas encaminadas a la reducción de la población, y a la instauración de un sistema de producción encaminado a cubrir las necesidades reales de la gente y no a la generación de una “riqueza” que indefectiblemente acaba siempre en manos de una exigua minoría.

    Especialmente lo de la reducción de población siempre “levanta ampollas” a mucha gente. Desde quienes por “razones económicas” lo ven poco deseable, a quienes anteponen la “libertad individual de tener los hijos que quiera”, o quienes pretenden llevar a cabo el “mandato divino” de “creced y multiplicaros”.

    A estas personas, los razonamientos y las pruebas (porque pruebas haberlas, las hay a montones) “les resbalan”, y suelen acusarme de ser un “nazi” y un “asesino exterminador” (nunca he defendido la idea de matar a nadie, solo limitar la tasa de reproducción), y que tales medidas no son necesarias. Según ellos el crecimiento de la población se arreglará solo y la ciencia (cual varita mágica) encontrará las soluciones a los problemas que se nos plantean (Cuando les conviene, tienen una confianza ciega en la ciencia. Pero ¡¡Ojo!! solo cuando les conviene).

    Yo les contesto que, haciendo un esfuerzo sobrehumano y aceptando que sus argumentos sean ciertos, si controlamos el crecimiento de la población, únicamente nos adelantamos a los que, según ellos tiene que suceder (la población solo puede estabilizarse y en su caso reducirse bajando la tasa de nacimientos, a no ser que empezamos con asesinatos masivos, algo que es de suponer nadie quiere). Y si la ciencia realmente encuentra soluciones maravillosas, miel sobre hojuelas, ya que ayudará a aumentar la calidad de vida de todo el mundo. Así que no veo contradicción en tomar ya medidas por si las soluciones maravillosas que se esperan, al final no llegan. A esa argumentación tan simple, no se me da respuesta por parte de quienes se empecinan en mantener la situación tal como está, pero siguen negándose a tomar cualquier tipo de medida.

  31. 22 marzo, 2015 en 21:17

    Lo que parece claro es que no podemos seguir aumentando indefinidamente tanto la población como el consumo, a no ser que empecemos a extraer recursos del resto del sistema solar como en las novelas de ciencia ficción. La solución debe pasar por el control de la población como en los países desarrollados (con índices de natalidad en torno o por debajo de la tasa de recambio), reciclado totalmente eficiente de los materiales (no como ahora) y el uso exclusivo de energías renovables. Si no, pues entraremos en un futuro cada vez más oscuro, mayores enfrentamientos por los cada vez más escasos recursos y un aumento de la contaminación hasta niveles intolerables para el ser humano (en cambio las cucarachas y las ratas felices y contentas por nuestra inopia).

  32. KC
    23 marzo, 2015 en 2:20

    El tamaño del planeta es finito

    El problema principal está aquí. Pero no porque el planeta sea finito, obviamente, sino porque determinados idiotas piensan que es infinito en base a lo que imagino que os podréis hacer una idea. ¿No?

    Y a partir de ahí viene todo lo demás.

    Saludos.

  33. 23 marzo, 2015 en 4:02

    No creo que las acciones del hombre acaben con la tierra o la vida en ella. Lo único que va a pasar es que la humanidad va a provocar su propia extinción y la de las especias de las cuales depende. Y en un par de millones de años con suerte surgirá otra especie inteligente que cuando averigüe que paso con los homo sapiens va a tomar medidas más responsables.
    Lo otro que podría ocurrir es que la tierra se torne inhabitable para los humanos y estos se vean obligados a buscar nuevos habitats extraterrestres. Si, suena muy de ciencia ficción pero hoy vivimos en un mundo de “ciencia ficcion”.

  34. Emmanuel
    23 marzo, 2015 en 8:28

    a la instauración de un sistema de producción encaminado a cubrir las necesidades reales de la gente y no a la generación de una “riqueza” que indefectiblemente acaba siempre en manos de una exigua minoría

    Eso es lo que quería los comunistas (y actualmente los chavistas), sin mucho éxito y con resultados contraproducentes. Porque la pregunta es: ¿Como conseguir ese objetivo? Y más importante aún: ¿Quien o como se decide cuales son las “necesidades reales”?

    Por poner un ejemplo, la religión algunos lo condiseran una necesidad del hombre, otros una plaga para el hombre.

  35. Eduard
    23 marzo, 2015 en 12:45

    Creo que se dan por supuestas muchas cosas que en realidad nada indica su veracidad. Cierto es que nuestra desaparición como especie no implica la desaparición de la vida. Pero tampoco significa que los procesos evolutivos deban dar lugar a una nueva especie inteligente y técnicamente desarrollada. Aunque nuestros escasos miles de años de presencia en forma de civilización técnica nos parecen un enorme periodo, la realidad es que es una insignificancia comparada con la existencia de la vida en el planeta. ¿Por qué debemos suponer que en los millones de años que restan hasta que la Tierra sea totalmente inhabitable necesariamente deba surgir otra especie inteligente que nos sustituya?

    La opción de la colonización del Sistema Solar me temo que es más bien una fábula. No digo que no pudieran llegar a existir algunos emplazamientos permanentes en Marte y algunas lunas, pero antes deberemos dar solución a los problemas en casa. Se requerirá un gran esfuerzo y múltiples recursos para tales proyectos, y creo que quienes elucubran con tales aventuras no prestan atención a cuestiones básicas necesarias para poderlas hacer realidad: atravesar grandes zonas de espacio vacío sin la protección de la atmósfera y el campo magnético, permaneciendo durante meses expuestos a los peligros de espacio exterior no va a ser fácil. Garantizar los recursos básicos (aire, agua, alimento, calor) tanto en el viaje como en la permanencia en los asentamientos, tampoco es sencillo. Y sobre todo garantizar energía. Si hoy es uno de los problemas fundamentales cara al próximo futuro en la Tierra, el que las posibles expediciones a otros planetas y/o lunas dispongan de la energía necesaria para cubrir sus necesidades es más que fundamental. Deberán llevarse consigo todo cuanto puedan llegar a necesitar (por ejemplo recursos médicos), lo que implica una nave grande, muy grande, lo que a la vez agrava los peligros del viaje (cuanto mayor se nave, más expuesta está, por ejemplo, a una colisión con un meteorito –o un micro meteorito- con consecuencias fatales)

    Por otra parte, no puede plantearse tal opción como una alternativa a la humanidad. Alcanzar el espacio exterior sigue (y seguirá) pasando por el “cuello de botella” que representa poner en órbita cualquier cosa (sean recursos, o sean personas). Siendo muy optimistas, en una misión de colonización del Sistema Solar, podríamos enviar unos cientos, o quizás unos pocos miles de personas. Todos los demás estamos condenados a permanecer en este planeta. Así que, por la cuenta que nos tiene, deberíamos dar solución a los problemas que tenemos.

  36. 6 abril, 2015 en 20:36

    De acuerdo prácticamente en todo, pero coincido con quienes dicen que la Tierra puede absorber cualquier perturbación a la que la sometamos. Me explico, por si alguien piensa que no estoy en mi juicio:
    La Tierra puede soportar la extinción de la especie humana, como ha soportado la extinción de otras especies animales. Seguirá girando sobre si misma y alrededor de su Estrella cuando nosotros no estemos.
    Es por nuestra supervivencia que debemos velar y no por la del Planeta. Y si no entendemos esto, aquello de que el hombre es el único animal “racional”, no está muy claro, no?.

  37. 8 abril, 2015 en 8:00

    Ilromeu, cuando digo en el título “nos vamos al garete” me refiero a nosotros, los humanos. Es muy posible que nuestra especie se extinga (como han hecho otras muchas) y la biosfera siga adelante, pero de eso no trata el artículo, sino de las consecuencias a corto plazo sobre nuestra propia supervivencia que tienen las perturbaciones que estamos provocando en el planeta.

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