Inicio > Actualidad, Ciencia > Quemando horas de trabajo por un bote de Mistol

Quemando horas de trabajo por un bote de Mistol

10 junio, 2015

mistol
Hace unos meses llegó a un laboratorio del CSIC una carta del Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) donde se informaba de los resultados de una auditoría efectuada a un proyecto de investigación del Plan Nacional. En la carta se anunciaba que se debían devolver más de 60.000 euros que, pese haber sido gastados, no se había justificado el gasto adecuadamente. Tras recurrir las conclusiones de dicha auditoría, hoy ha llegado la decisión final: se han de devolver 1.400 euros mal justificados. Un análisis pormenorizado de la auditoría lleva al más absoluto esperpento, tanto por el tiempo de dedicación laboral de un número elevado de personas (llegando a interrumpir la labor investigadores que deberían estar efectuando) como por las causas que motivan la devolución del dinero.

Punto 1: los proyectos de investigación. Cada año el ministerio que lleva el área de ciencia (que en los últimos años han sido el Ministerio de Ciencia y Tecnología, el Ministerio de Educación y Ciencia, y el MINECO) ha lanzado una convocatoria competitiva de proyectos de investigación. Los científicos de los institutos públicos de investigación (como el CSIC, CIEMAT, Instituto Carlos III; etc), de las universidades o de centros privados de investigación o enseñanza, solicitan fondos para desarrollar algún programa de investigación. Estas solicitudes son evaluadas por un comité seleccionado por la Secretaría de Estado de Investigación y, en función de la calidad de las propuestas y de los fondos asignados, se aprueban algunos de esos proyectos. La cuantía es muy variable, desde unos pocos miles de euros hasta los 400.000 (muy pocos llevan a esa cifra) y cubren un periodo que suele oscilar alrededor de los tres años. Además, en algunos casos se da una aportación suplementaria para personal de investigación en formación (los contratos llamados FPI), para que algún investigador complete un programa de doctorado.

Punto 2: dinero de las arcas del estado. El dinero de estas ayudas es público. Por tanto es saludable que el dinero se gestione bien y se vigile que los gastos de los investigadores se correspondan con lo diseñado en la propuesta. Cuando se redacta la propuesta de proyecto se incluye un presupuesto y un listado de gastos previstos, tanto a nivel de instrumental como de material necesario para la investigación. Dado el tipo de trabajo que se lleva a cabo, y teniendo en cuenta que se ha de presupuestar 3 años por adelantado se suelen usar genéricos. Empleando un ejemplo del área de biomedicina, es imposible saber con 2 años de antelación si se va a gastar 1, 10 ó 100 unidades de Taq polimerasa, de malato deshidrogenasa o de ATP, por lo que se suele usar el genérico “reactivos químico/enzimáticos”. Hay un largo listado de material que se puede justificar y otros que no. La lista de justificable abarca desde viajes a congresos, gastos de publicación, reactivos, etc. Pero queda fuera de justificación cosas tan esenciales como material de papelería o de limpieza. Así se da la paradoja de que se puede justificar la compra de una impresora, pero no la de cartuchos de tinta para dicha impresora.

Punto 3: la picaresca “marca España”. Por mucho que uno intente ser optimista, las crisis sólo valen para empobrecernos. Esa frase de “la crisis ha valido para algo” me revienta un poco, sobre todo cuando uno lee cómo ha incrementado la pobreza en Europa. Lo que sí ha hecho la crisis es intentar sacar fondos de debajo de las piedra y que no se escape el dinero circulante (que es mucho menor al de hace unos pocos años). Un análisis de las causas de la crisis ha permitido poner en primera plana los gastos superfluos, que pasaban más desapercibidos en épocas de supuesta bonanza (y digo supuesta porque en España nunca ha existido bonanza en investigación), así como los casos de picaresca, que en algunos casos se podrían considerar directamente como levantamiento de bienes públicos. En los últimos meses se han incrementado los sistemas de control sobre los empleados públicos, pero como suele ocurrir en este oscilante país se ha pasado de un extremo al otro.

Punto 4: investigador = presunto malversador. Hemos pasado de la época en la que era posible que un empleado público pasara una parte importante de su jornada laboral en un gran almacén sin que nadie le llamara la atención a otra donde los empleados públicos son tratados como personas sospechosas. ¿Cómo afecta esto a los laboratorios? Siempre ha existido un control del gasto, cada año se ha de presentar al ministerio una partida justificada de gastos, detallando las facturas. Sin embargo en múltiples ocasiones se han detectado desfases o gastos no justificados que colaban gracias a la llamada “ingeniería financiera”. Eso ha sido así, y lo seguirá siendo porque en España sabemos tanto de salto de vallas que me extraña que no tengamos ninguna medalla olímpica en dicha competición. Para evitar que esa ingeniería financiera se convierta en una costumbre se ha incrementado el control en el gasto (lo cual es sano) mediante la subcontratación de empresas privadas que realizan auditorías y que, por la forma que actúan, parece que van a comisión (lo cual no es tan sano). Estas empresas parten del supuesto de que los investigadores españoles son por definición unos malversadores y hay que pillarlos como sea. Y ahí empieza el dolor de cabeza.

Punto 5: cuando se llega al esperpento. Como indiqué anteriormente, un laboratorio del CSIC ha recibido del MINECO una carta en la que se informa que faltan por justificar adecuadamente más de 60.000 euros de un proyecto de investigación que terminó hace 4 años. Esa cantidad supone casi un 25% de los fondos totales del proyecto y parece que alguien del MINECO (o de la empresa subcontratada para hacer la auditoría) sospecha que los investigadores responsables de dicho proyecto desviaron fondos a partidas no presupuestadas. Se informa de que en caso de no poder justificar adecuadamente dicha cantidad se pedirá su reposición. Eso en sí mismo, provocaría un jaleo de tomo y lomo: los investigadores no pueden pagar de su bolsillo dicha cantidad, ya que el proyecto va a la institución (en este caso el CSIC). El CSIC es quien debería poner ese dinero, pero no hay fondos para eso, por lo que el dinero se sustraería de proyectos de investigación vigentes. Pero dado que en dichos proyectos no está presupuestado ese gasto, se creará el mismo problema para el futuro, con lo que el 25% del dinero de un proyecto acabaría de nuevo en hacienda.

Una vez el investigador recibe la carta pone a la administración del centro del CSIC a trabajar, se buscan las facturas con las que justificar lo que se dice que está mal justificado. Podéis imaginar lo que supone buscar todas las facturas de proyectos acabados hace varios años: muchas horas de trabajo por parte de personal de gestión. Una vez localizadas, clasificadas y etiquetadas todas las facturas se envían a los auditores. La respuesta llega a los pocos meses: aún falta más por justificar o por explicar con más detalle. De hecho vuelven a pedirse facturas que ya se han enviado, lo que hace sospechar de la profesionalidad con la que operan estas empresas auditoras. Después de más de tres meses de papeleos y muchas horas de trabajo de empleados públicos llega la resolución final e irrevocable: se ha de devolver al erario público 1.200 euros mal justificados. Decenas de horas de trabajo de varias personas del centro de investigación, más lo que cobren los auditores; material de oficina, árboles sacrificados para crear n veces papeles y más papeles. Todo ello para recuperar 1.200 euros. Todo un récord de “brillante” gestión.

Pero no acaba ahí el esperpento: la notificación final viene realizada con gran lujo de detalles. Aparece una columna donde se indica el gasto y otra columna donde se asocia la cantidad aceptada como justificada. La diferencia entre ambas cantidades es lo que se ha de devolver al erario público. Y esas diferencias son tan ridículas como las causas de esa mala justificación. Así en una diferencia de 8.98 euros se informa que no se puede justificar la compra de “post-it, sobres, bolígrafos, papel o una libreta” y en otra de existe una diferencia de 1.95 euros no parece justificable la compra de una bayeta y un bote de mistol. Parece que la toma de notas de los experimentos o la limpieza del laboratorio no es justificable desde el punto de vista económico. En algunos laboratorios se empezarán a montar vitrinas con artículos de lujo como por ejemplo el bote de mistol de litro.


  1. Abraham
    10 junio, 2015 en 7:31

    Es que, a quién se le ocurre poner en la factura “balleta y Mistol”.

    Lo correcto sería poner “tejido de fibra de algodón y poliéster para la eliminación de sujetos de experimentación defectuosos” y “reactivo compuesto de alquil dimetilamidopropil betaina, linalool y tensioactivos aniónicos para la adecuación del equipo a las condiciones del experimento”. Y ahora que vaya el auditor y lo casque.

  2. 10 junio, 2015 en 7:36

    Je, je, Abraham. Me consta que lo que se informó es que se necesitaba material de limpieza para mantener el laboratorio en las correctas condiciones de higiene y limpieza que éste exige. Pero ni por esas.

    Parece que otros también lamentan esta forma de realizar auditorías: https://goo.gl/sK7Naq

  3. Emmanuel
    10 junio, 2015 en 7:39

    Estas empresas parten del supuesto de que los investigadores españoles son por definición unos malversadores y hay que pillarlos como sea. Y ahí empieza el dolor de cabeza.

    A mi no me parece ni mal ni ofensivo. Por la naturaleza de las auditorías están deben basarse en la presunción de que se ha intentado defraudar dinero, y como consecuencia debe realizarse un análisis a fondo. Si no se asume esa presunción, no tiene sentido que se realizen auditorias.

    Y lógicamente estas auditorías suponen un trabajo burocrático para el auditado: Buscar y presentar facturas que justifiquen cada céntimo gastado aunque sean de hace varios años. Ahora bien, es responsabilidad de quien encarga la auditoria de decidir si admite que 8.98 euros sean justificados como gastos en post-it o exigir su devolución. 8.98 puede no parecer mucho, pero pensemos que esos podrían haber sido gastados por algún listillo en un menú del día que ahora el listillo pretende pasarlo como gastos de post-it.

  4. 10 junio, 2015 en 7:52

    Emmanuel, ¿cómo te sentirías si te acusaran de hurto, vas a juicio, el juez dictamina tu inocencia y cuando vas a salir el mismo juez te dice que el mes que viene debes repetir el mismo juicio por el mismo presunto hurto? ¿No te hacen sentir culpable aunque la ley diga que se deba salvaguardar tu presunción de inocencia? Pues eso pasa aquí. Estoy de acuerdo en que se debe realizar control del gasto público, eso nunca lo he puesto en duda. Pero si se presentan unas facturas que justifica un gasto, ¿por qué se vuelve a solicitar exactamente las mismas facturas repetidas veces?

    PD: Y te recuerdo que en un estado de derecho la ley también ampara a los presuntos delicuentes. Eso quiere decir que a un sospechoso (y alguien que se somete a una auditoría ni siquiera entra en ese rango) hay que tratarlo como tal, no como culpable, al menos hasta que se dispongan de pruebas de lo contrario.

  5. Emmanuel
    10 junio, 2015 en 8:25

    Pero si se presentan unas facturas que justifica un gasto, ¿por qué se vuelve a solicitar exactamente las mismas facturas repetidas veces?

    Desorganización de quien hace la auditoría.

  6. 10 junio, 2015 en 8:32

    Si, supongo que aquí se debe aplicar el principio de Hanlon: “Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez”.

  7. 10 junio, 2015 en 9:25

    El problema es el propio diseño de la auditoria. Una empresa es encargada de la misma y se lleva una comisión por el dinero “recuperado”. Entonces como esto es España y nadie les va a exigir profesionalidad pues un directivo perspicaz tiene la genial idea de decir ¿para qué vamos a hacer nosotros el tedioso trabajo de cotejar, analizar y estudiar las cientos cuando no miles de facturas de un determinado proyecto, facturas que encima son de cosas que no tenemos ni pajolera idea para qué sirven y exigir sólo justificación de la dudosas cuando podemos decir que todas o muchas de ellas son incorrectas? Así estos avispados empresarios “transfieren” su responsabilidad de auditar a los propios investigadores que tienen entonces que buscar y justificar una a una, como comenta Manuel, todas las facturas. Y luego cuando el grupo de investigación detalla y justifica exhaustivamente todas las facturas, con el consiguiente trabajo y pérdida de horas de unas personas que cobran para hacer experimentos, pero que han dedicado semanas o meses a una absurda labor burocrática, las pocas que no cuadren con los irracionales estándares burocráticos se cobran y a otro caso. Así estas empresas con un par de becarios son capaces de auditar a todo el sistema científico español y si les dejan el mundial al completo.

    La solución sería que lo mismo que cobran por la “deuda” recuperada que se les cobrara a ellos también un porcentaje de sus erróneas asignaciones. Entonces en el proyecto que se comenta en la entrada, que se lleven el 10% o lo que sea de los 1.400 euros mal justificados pero que tuvieran que pagar ellos también un 10% o equivalente de los otros 58.600 euros en los que se han equivocado maliciosamente. Así aprenderían a hacer de verdad su trabajo. Pero claro, eso terminaría con el chollo de las auditorías.

  8. Emmanuel
    10 junio, 2015 en 11:11

    Que pidan una y otra vez las mismas facturas… no indica nada bueno de los auditores, más bien que son bastante desorganizados y muy poco profesionales… Y si el informe de la auditoría es igual de profesional y exacto…

    Esto sería in motivo de queja a trasladar a quien haya contratado la auditoría. Porque no creo que a quien paga la investigación le guste conocer que los investigadores están perdiendo el tiempo en fotocopiar el mismo documento mil veces.

    Proyecto bicicleta…

  9. 10 junio, 2015 en 11:22

    Esto sería in motivo de queja a trasladar a quien haya contratado la auditoría.

    Me podrás acusar de malpensado, pero cada vez que uno intenta protestar a los responsables por la mala actuación de una subcontrata que hace algo que llevan haciendo toda la vida empleados públicos, me viene a la mente esto:

  10. 10 junio, 2015 en 11:25

    Empezamos mal cuando la auditoría la realiza una empresa privada. Los fondos salen de Hacienda, y quien reclama la comprobación y justificación de gastos es la propia Hacienda. ¿Es que acaso este organismo no tiene profesionales capacitados para realizar tales auditorías?
    Si la respuesta es no, resulta muy, muy preocupante

  11. KC
    10 junio, 2015 en 13:05

    Esto tiene muy sencilla explicación cuando has pisado una Facultad de Derecho o Economía españolas y otras de otros países, con las que puedes comparar. No hay más.

    Saludos.

  12. congreve
    11 junio, 2015 en 5:03

    Estimado Manuel

    No pertenezco a un laboratorio de investigaciones estatal, sino a una ONG dedicada a la educación y la cultura, especialmente la difusión de la lectura.- Mal que me pese, a veces debemos afrontar gastos para los que nuestros recursos son insuficientes, entonces hay que recurrir al pedido de subsidio, sea éste de la ciudad o de la Nación.

    Por supuesto, debemos presentar un proyecto. Y sí, ese proyecto debe ser pensado lo más posible, redactado con cuidado, involucrando a varias personas en su confección para asegurarnos de no olvidar nada u olvidar lo menos posible, porque si pedimos dinero para comprar lápices pero no sacapuntas, entonces no podemos gastar un centavo en sacapuntas, bajo pena de ser tachados de malversadores de fondos. Habrá que afilar los lápices con los dientes.

    De postre, tenemos un instructivo casi enciclopédico (me refiero a su extensión) sobre cómo deben estar redactadas las facturas y recibos que pretendamos usar para justificar los gastos. Un sólo requisito que falte, y la factura es rechazada sin más.

    Y el tiempo necesario para la redacción del proyecto, y luego para rendir cuenta de gastos, va a expensas de nuestro tiempo libre. Y te aseguro que ganas de mandar todo al cuerno y que se ocupe Gardel, no nos faltan a nadie.

    ¿Es absurda esta situación? A mí no me cabe ninguna duda. Pero no olvidemos que Argentina y España pelean ferozmente por los primeros puestos en el campeonato de corrupción, y la corrupción genera desconfianza y este tipo de actitudes. El funcionario que entrega dinero a manos llenas a los Shocklenders y otras Fundaciones, luego, cuando se destapa la olla y todos nos enteramos del guiso que se cocinó, reacciona ajustando las clavijas a todo el mundo: creando más y más normas para regular las rendiciones y, ante cualquier duda, rechazándolas, no vaya a ser que lo acusen de falta de celo.

    Saludos

  13. 11 junio, 2015 en 7:44

    Congreve, en estos momentos nuestro país se haya en manos de interventores que, en muchos casos, no tienen ni idea de lo que auditan. En el MINECO también hay científicos asesorando en la Secretaría de Estado de Investigación y han llegado a comentar que alguna mente ministerial, de esas que merecen un IgNobel a diario, ha llegado a proponer lo que comentas: que se haga un listado pormenorizado y hasta el último detalle de lo que se va a comprar (al nivel del miligramo), y que luego no se pueda cambiar por otra cosa. Eso se puede hacer, por supuesto, pero como cualquiera que tengan las cejas separadas puede entender, sería el final de la investigación tal y como la conocemos.
    En este mundillo hay muchas cosas ya inventadas y modelos que funcionan perfectamente, sólo hace faltan mirar por encima de los Pirineos o echar la mirada al otro lado del “charco” para ver como se manejan laboratorios que producen ciencia de calidad y qué les pasa a los investigadores que se meten en su bolsillo dinero público. ¿Por qué no copiamos esos modelos? Hasta el momento sólo tengo una respuesta (que me entristece mucho): porque estamos en España, con todo lo que ello significa.

  14. Emmanuel
    11 junio, 2015 en 8:09

    Creo que es necesario ser racional auditando, y no creo que sea necesario expecificar por adelantado el número de sacapuntas que van a necesitar adquirir. Bastaría con que al final del proyecto se aglutinara bajo “material de oficina” y que se justificara que X € se han destinado a material de oficina. Otra cosa es que resultada que en “material de oficina” se ha gastado el 30% del presupuesto, esto si sería motivo para sospechar.

  15. Anónimo
    11 junio, 2015 en 17:33

    Nada sospechoso, ni nada que no tenga arreglo.

    Hay que controlar el gasto so pena que la cosa se descontrole, que al personal investigador no le gusta nada llenar papeles es comprensible, por eso se necesitan burócratas que se ocupen de eso. En el proyecto hay que incluir el correspondiente burócrata llenapapeles.

    Que la empresa auditora lo hace mal y pide lo que ya se le entregó, ningún problema, cada vez que se le entregue algo, se le hace firmar una lista de lo que se le entrega, la próxima vez se le dice que no, que eso ya se le entregó y que se busque la vida.

    Lo incomprensible es que en el siglo XXI la gente hable de hacer fotocopias, entregar papeles y demás barbaridades, si los investigadores todavía no saben lo que es un documento firmado electrónicamente y con acuse de recibo, me parece que buenos investigadores no pueden ser.

  16. 11 junio, 2015 en 20:14

    Anónimo, te cuento algunas cosillas para que la próxima no critiques de oidas:

    1. En el proyecto hay que incluir el correspondiente burócrata llenapapeles.
    Gran chiste amigo. La partida que dan de personal es demasiada baja, si consigues financiación para un científico puedes darte con un canto en los dientes. Eso de dinero para administradores o gestores de proyecto es una quimera en la mayoría de las convocatorias de proyectos. Si tú consigues que se apruebe una partida así cojonudo, pero eso cada vez es más difícil. Por ejemplo en convocatorias de proyectos del año que viene no se podrá incluir gastos de gestión.

    2. cada vez que se le entregue algo, se le hace firmar una lista de lo que se le entrega, la próxima vez se le dice que no, que eso ya se le entregó y que se busque la vida. Muy bonita la forma de mediar con la empresa auditora, pero eso no funciona así. Los papeles los pide directamente el ministerio (la auditora funciona en su nombre y tú ni la ves), puedes probar a pedirle cuentas a ministerio…. y a esperar sentado. Y ellos no se buscan la vida, si no tienen el papel que te piden te embargan y luego vas a protestar.

    3. si los investigadores todavía no saben lo que es un documento firmado electrónicamente y con acuse de recibo, me parece que buenos investigadores no pueden ser

    No lo pillas. Entregar papeles significa enseñar original, escanearlo, pasarlo a PDF y enviarlo en formato digital. El proceso lleva lo mismo que el fotocopiar, sólo que salvas algunos árboles. Y eso cuando no piden copia digital y papel a la vez, que a veces también lo hacen.

  17. santaklaus
    11 junio, 2015 en 21:17

    Vamos a decirlo bien claro: el PP necesitaba dinero para patrocinar un corrida de toros. Si ya no se lo podñian quitar a los comedores sociales, pues a los científicos. Ya está. Y todos sabemos que esta es la verdad.
    Si quereis cambiarlo ya sabeis lo que teneis que hacer.

  18. investigahastaquesepueda
    11 junio, 2015 en 23:12

    Podríamos intentar no decir bobadas entre todos.

    La financiación de proyectos de investigación ya sea con financiación pública o privada funciona de la siguiente manera:

    Se solicita y se asigna un presupuesto en base a lo determinado por el subvencionador del proyecto. Es cierto que tienes que determinar ciertas categorías de gastos pero no a tan bajo nivel como bolis o material de oficina.

    Por otra parte, se determinan gastos directos como por ejemplo partida de personal, material de investigación, viajes, etc… y una partida de gastos indirectos, que suele estar establecido entre el 10% y el 12% de la subvención y que es el peaje que cobra la fundación o centro de investigación donde se realiza la investigación.

    Estos gastos indirectos o “overhead” es la partida asignada para gastos como el mistol, la luz o el administrativo que contabiliza los gastos de cada proyecto.

    Si un centro de investigación necesita meses para recuperar las facturas de un determinado proyecto, tenéis un problema grave de funcionamiento, ya que es el ABC de un centro, organizar los gastos por proyecto/subvención no por investigador o como os parezca.

    El problema es que en la gran mayoría de centros de investigación se traspasan gastos entre proyectos, se cargan gastos a subvenciones que van más holgadas etc…

    Si te parece mal que la persona que te da dinero público o privado audite en qué te lo gastas, está claro que no quieras transparencia en tu trabajo.

    Como ha dicho alguno por aquí, ante cada solicitud del auditor, prepara un acuse de recibo con el detalle de lo que entregas. Por otra parte, al acabar cada proyecto se debe preparar una memoria con el detalle de todos los gastos, factura por factura, con lo que el trabajo de recopilar que has gastado en qué ya lo deberías tener hecho.

  19. 12 junio, 2015 en 0:14

    A mi lo que me resulta gracioso en todo este asunto es:

    – Que se contrate una auditoría externa teniendo personal y funcionariado en la administración para realizar estas labores.

    – Seguro que la auditora es propiedad de algún diputado.

    – Que una auditora externa que cobra un pastizal se ande con chorradas de 2€ para justificar los 5000 o 6000 € que van a cobrar por encontrar esos fallos de 1200€. En definitiva no hay dinero para investigación, pero si para pagar una maravillosa y cara auditora.

    – Que se toree a investigadores, cuando generan riqueza para el estado y sus ciudadanos en forma de descubrimientos y patentes.

  20. pibelodice
    12 junio, 2015 en 0:23

    Ah y agregar a mi comentario anterior….

    Porqué a la hora de hacer obra pública, de esas que firman Florentino Fdez y CIA, el presupuesto puede variar, triplicarse o quintuplicarse?

  21. 12 junio, 2015 en 0:43

    1. Si un grupo de investigación recibe 240000 euros debería al menos ser lo suficientemente responsable para organizar las facturas de tal modo que no se necesitase después para buscarlas “Decenas de horas de trabajo de varias personas del centro de investigación”. Pero, ¿en dónde demonios escondieron las facturas para necesitar a tanto personal después para buscarlas?
    2. “Todo ello para recuperar 1.200 euros”. Parece que 1200 euros parece una cantidad irrisoria, pero son los ingresos de dos meses de muchas familias.
    3. 9 euros en post its, más 2 en detergente, aún falta mucho para llegar a los 1200.
    4. Que pidan dos veces las facturas sí podría ser indicativo de mala gestión, de todos modos inicialmente se ponían en duda 60000 euros, que no es moco de pavo.
    5. En lo de absurdo de los presupuestos y del modo de hacerlo, sí estoy de acuerdo contigo. Pero hay cosas paradójicas. Muchos grupos de investigación solicitan X euros para llevar a cabo proyectos y sólo reciben x/2 y sin embargo son capaces de llevar adelante el mismo proyecto. Obviamente esto lleva siempre a un estado de desconfianza: por un lado, se preguntan unos: ¿para qué pedían tanto si no les hacía falta? Y por otro lado dicen otros: como no nos van a dar todo lo que pedimos vamos a pedir más de lo que necesitamos.

  22. 12 junio, 2015 en 7:48

    Investigaetc, te recomiendo una nueva lectura del artículo, hay cosas que comentas que están allí explicadas.

    La financiación de proyectos de investigación ya sea con financiación pública o privada funciona de la siguiente manera

    Gracias por el apunte, pero por suerte o por desgracia sé de sobra desde hace muchos años como se solicitan proyectos y como se justifican los gastos de los mismos.

    Estos gastos indirectos o “overhead” es la partida asignada para gastos como el mistol, la luz o el administrativo que contabiliza los gastos de cada proyecto

    Los costes indirectos (que en muchos centros del CSIC alcanza el 20% y en algunas universidad más aún) se va muchas veces en el mantenimiento del centro -agua, luz, averías, obras de mantenimiento, contratar algún administrativo para todo el centro (que en los centros grandes están hasta arriba, como podrás entender) y poco más. Los administrativos contabilizan los gastos de todos los proyectos del centro, marearlos mil veces pidiendo los mismos papeles es de una ineficacia supina.

    Si te parece mal que la persona que te da dinero público o privado audite en qué te lo gastas, está claro que no quieras transparencia en tu trabajo.

    He repetido hasta 3 veces que me parece fundamental el control del gasto público. Lo que me parece aberrante es que ese control se haga de forma ineficaz (y dirigiendo mal la diana, pero ese es otro tema). A ver si con un símil lo pillas: imagina que por el bien de tu salud la empresa decide medir tu nivel de glucosa en sangre. Te sacan sangre la miden y da niveles normales. Una vez te dan el resultado te dicen que por el bien de tu salud, que repercute en el rendimiento de la empresa te vuelven a hacer los análisis (y si te niegas ya sabes donde está la puerta). Y te vuelven a extraer sangre, te esperas y te dicen: estás bien. Pero insisten, pero por el bien de tu salud te repiten los análisis de nuevo. Y así 4 veces consecutivas haciéndote perder todo el día. Si protestas te dicen: es que el control de tu salud es importante para la productividad de la empresa. ¿No acabas pensando que te han hecho perder un día de producción que podía haberse evitado si el auditor hubiese tenido un método de valorar el azúcar de alta confianza? Pues eso.

    Por otra parte, al acabar cada proyecto se debe preparar una memoria con el detalle de todos los gastos, factura por factura, con lo que el trabajo de recopilar que has gastado en qué ya lo deberías tener hecho.

    Por supuesto, eso se hace. Y las facturas se entregaron. Pero eso fue el primer análisis de sangre, después empezaron a pedir más.

  23. 12 junio, 2015 en 8:10

    Pero, ¿en dónde demonios escondieron las facturas para necesitar a tanto personal después para buscarlas?

    Se guardan en archivadores, supongo que no te sorprendo con esa respuesta. El trabajo es sencillo: ir al archivo de la memoria de varios proyectos de investigación de hace varios años y sacar las facturas. Ahora, de entre todas las facturas, elegir de entre el listado que ha presentado la auditoria, seleccionando sólo aquellas que pide el auditor. Hablamos de facturas de 3 años de trabajo de proyectos que acabaron hace 4 años, no son dos papelitos. Pueden pedir los originales en persona (hay que sacar el original) o que se envíe la versión digital (hay que hacer el mismo trabajo al ordenador) o ambas a la vez. Todo ello por las veces que lo pidan. Quizás a tí eso no te parezca mucho, los de administración creo que no opinan lo mismo.

    Parece que 1200 euros parece una cantidad irrisoria, pero son los ingresos de dos meses de muchas familias.

    Nada es absoluto. 1200 euros es una cantidad desmesurada para una cena, pero es una cantidad irrisoria comparada con las horas de trabajo de los responsables de la auditoría y de los administrativos e investigadores implicados.

    9 euros en post its, más 2 en detergente, aún falta mucho para llegar a los 1200

    Si, es un largo listado que os he ahorrado. Largo listado con diferencias en facturas menores a 10 euros con items del tipo rotuladores, cajas de archivo de cartón, celo, etc.

    Que pidan dos veces las facturas sí podría ser indicativo de mala gestión, de todos modos inicialmente se ponían en duda 60000 euros, que no es moco de pavo

    Aquí si que te doy la razón, 60000 euros no son moco de pavo.

    Muchos grupos de investigación solicitan X euros para llevar a cabo proyectos y sólo reciben x/2 y sin embargo son capaces de llevar adelante el mismo proyecto. Obviamente esto lleva siempre a un estado de desconfianza: por un lado, se preguntan unos: ¿para qué pedían tanto si no les hacía falta? Y por otro lado dicen otros: como no nos van a dar todo lo que pedimos vamos a pedir más de lo que necesitamos.

    Aquí tocas un punto que me parece muy interesante, daría para un artículo aparte. ¿Cómo se realizan proyectos con la mitad de lo presupuesto? Puede parecer asombroso, pero cuando buceas te das cuenta del por qué: pagando miserias a los investigadores (contratando a tiempo parcial o sólo por 2 años del proyecto), dejando muchos experimentos sin hacer, publicando en revistas más baratas (de menor índice de impacto), no acudiendo a congresos en los que se obtendría más repercusión del trabajo, no pudiendo apostar por las últimas tecnologías (por ser más caras) y tener que hacerlo todo de una forma “más artesanal”, etc. Muchas veces se ha producido la disyuntiva de mandar todo a la porra o aceptar la rebaja y tirar para adelante. Mandar todo a la porra sólo tiene repercusión si se hace colectivamente, un caso aislado tiene poca repercusión. Pero hacer eso también envía a mucha gente al paro y, tal y como en este país se valora la ciencia, tampoco está claro que solucione nada. Afortunadamente, algunos grupos poseen proyectos de la UE o de empresas que dan más flexibilidad y permiten producir eficientemente.

  24. 12 junio, 2015 en 9:02

    “muchos grupos de investigación solicitan X euros para llevar a cabo proyectos y sólo reciben x/2 y sin embargo son capaces de llevar adelante el mismo proyecto. Obviamente esto lleva siempre a un estado de desconfianza: por un lado, se preguntan unos: ¿para qué pedían tanto si no les hacía falta? Y por otro lado dicen otros: como no nos van a dar todo lo que pedimos vamos a pedir más de lo que necesitamos.”

    Dejando aparte lo que ha comentado Manuel, la afirmación es errónea y hablo por experiencia. Cuando un investigador recibe mucho menos dinero del que se necesita, la realidad es que se deja mucho trabajo por hacer porque hay experimentos que dejan de ser viables con el nuevo presupuesto y entramos en el particular mundo del azar, el investigador tiene que decidir cuáles son los experimentos mínimos que debe hacer para concluir el trabajo esperando que aquellos que elimina no sean del todo determinantes, porque si no el resultado final será un desastre.

    Ahora me viene a la cabeza el caso de la NASA. En los años que recibió abundante financiación fueron capaces de enviar casi de manera rutinaria a diferentes tripulaciones a la Luna, después vinieron los recortes y al principio todo parecía seguir igual, por lo que los burócratas estadounidenses pensaron lo que tú comentas: “si con la mitad todo sigue funcionando igual ¿para qué pedían tanto si no les hacía falta?” Luego poco a poco los recortes fueron mermando la calidad del trabajo y empezaron los problemas que luego se convirtieron en desastres. El caso del transbordador explotando porque se había sustituido una junta tórica de unos pocos dólares por otra mucho más barata es paradigmático. Y se llega a la actual situación, que en 2015 la NASA no tiene ningún vehículo capaz no ya de viajar a la Luna, sino ni siquiera de llegar a la estación orbital que está como quien dice en la esquina.

  25. sufriendolaburocracia
    12 junio, 2015 en 9:50

    Yo tambien gestiono proyectos, y la situación actual es ridícula. Durante la duración del proyecto ya se mandan informes anuales y una memoria final, detallando los resultados de la investigacion y los gastos. Esta memoria pasa por nuestra propia administración, y por los gestores del MINECO, que dan su visto bueno. No es comprensible que años después nos hagan perder el tiempo volviendo a revisar y justificar lo que ya se entregó, y todo a costa del tiempo de investigadores y gestores, y con el minimo esfuerzo del auditor…
    Otra cosa es la rigidez del sistema de gastos de la administración, que chirria en una actividad como es la Investigación, con requerimientos de compras, mantenimientos y reparaciones imprevisibles, y con necesidades de personal superespecializado. Un científico de cualquier pais potente no se cree el como se organiza el sistema de gastos de nuestro país…

  26. 12 junio, 2015 en 12:07

    Lo que resulta absurdo, ridículo y despreciable es que la pobreza generalizada de estos últimos años (y que incluye la falta de recursos para la ciencia) sea consecuencia de la decisión de mantener, de la forma que sea, la tasa de beneficios del sector financiero (Porque esta es la realidad). Y ya el recochineo es que se minimicen los recursos para la ciencia (cuando esta da beneficios tanto sociales como económicos), y en cambio haya dinero para toros, para celebraciones religiosas, para la propia Iglesia, es decir para los aspectos más retrógrados que esta sociedad aún conserva.

  27. congreve
    12 junio, 2015 en 13:56

    Estimados anónimo e investigahasta…:

    ¿Nunca pensaron en colaborar con alguna institución pública o una asociación civil? Lo que prefieran: sociedades de fomento, clubes, bibliotecas, cooperadoras de hospitales o escuelas… en todos lados los recibirán con los brazos abiertos. Gente con conocimientos y capacidad para hallar soluciones con gran sencillez y economía de recursos -esas que a los demás “se nos escapan”- , y disposición para ponerlas en práctica, es lo que más hace falta.
    Les dejo la invitación. Saludos.

  28. 12 junio, 2015 en 15:13

    Gran entrada. En los medios de comunicación sólo salen los investigadores cuando se descubre algo. El gran capo en el centro, de bata, rodeado de machacas. Y ahí se acaba todo. No se ha cubierto, como lo has hecho en la entrada, las miserias y la mala gestión de los recursos humanos de la ciencia en España. Hacen falta más entradas como ésta. Eh

  29. ranger de terzas
    14 junio, 2015 en 10:33

    Mi mundo nada tiene que ver con la investigación pero también he padecido horriblemente a los auditores externos. Lo que mas me desesperaba de ellos es que, tal vez, como contables eran excelentes, Peeeerooooo como profesionales del sector eran unos completos ignorantes.

    Mi sector era la fontanería y la calefacción. (mi sector de actividad actual es el paro contumaz) ¿como le explicas a un contable que nunca ha soldado un tubo de cobre que no da lo mismo usar estaño-plata al 8% que al 6%, o que la cantidad exacta de estaño plata que usas en una soldadura no es mensurable porque el rebosante que cae no hay pulso humano que sea capaz de controlarlo?… y esto solo es un ejemplo de lo absurdo que resulta a veces comunicarse con personas que nada tienen que ver con el trabajo que realizas cada día.

    A veces no queda mas remedio que recurrir a la picaresca para aplacar a estos ignorantes sistémicos: ¿que cuanto estaño plata al 6% en cada soldadura?, pues nada, majete, lo estimo al alza con la cantidad necesaria para poder usar estaño al 8% y que aun me sobre y ya haré cuadrar los números. Yo esto no lo considero un engaño, ni una mentira, ni una estafa; lo considero simple iniciativa para salir del paso y desatascar un problema de ignorancia elemental. Si me enviaran a un fontanero a realizarme la auditoría, a este no le sorprendería en absoluto que un año le presente 187 kg de estaño consumido, al siguiente 193 kg, y al siguiente siguiente, 181.

  30. ranger de terzas
    14 junio, 2015 en 11:01

    aaahhh!!!!, y, por cierto: La última operación que hace un instalador al terminar un cuarto de baño es limpiarlo con mistol. Naturalmente a mi auditor le explico que he gastado 20 cc de reactivo acondicionador de remate final diluido en 8 mil cc de oxido de hidrógeno en cada cuarto de baño,

  31. Abraham
    15 junio, 2015 en 7:42

    No te creas, ranger. Cuando el auditor es del oficio igual entiende mejor algunas cosas, pero también conoce las picardías típicas y te las encuentra pronto. Hace un par de años nos mandaron a un auditor instalador de gas. No se metió en qué tipo de estaño utilizamos, pero encontró rápido errores en la documentación (esquemas que no se corresponden con los aparatos descritos, pruebas sin documentar, documentos sin firmar, etc). En apenas tres horas nos sacó cerca de veinte fallos.

    Si al menos la auditoría se hiciera con el objetivo de mejorar la calidad del servicio, tendría sentido, pero en nuestro caso fue una llamada de atención, un castigo por no cumplir con los objetivos comerciales.

    Supongo que en parte lo que fastidia de estas auditorías a los proyectos de investigación es que su objetivo último es tratar de pagar menos. A ver si te pillo una factura con el cif mal puesto para poder decir que no te la pago.

  32. 15 junio, 2015 en 10:07

    El problema de las auditorías es múltiple, y en la situación actual (y con los gobernantes que tenemos) se agrava aún más porque deja de cumplir su función e incluso la pervierte.

    La primera cuestión es ¿Por qué la realiza una empresa privada cuando el estado está más que dotado de personal adecuado para ello? La razón es simple y evidente, para favorecer a amigos y adictos. Con ello tenemos la primera perversión del hecho, destinar dinero público a manos privadas sin ninguna necesidad y a un coste (por la función realizada) más alto del necesario.

    El segundo punto es también evidente. En las actuales circunstancias en las que se reclama austeridad, es necesario, de cara a la galería, demostrar que esta se practica, así que se recorta en todo aquello que no forma parte de los intereses de quien aplica dicha austeridad. La prueba más evidente la tenemos en los ejemplos la primera medida de los tres nuevos alcaldes de Madrid, Barcelona y Valencia que se han reducido el salario de forma más que considerable en relación a sus predecesores. Los nuevos salarios están en la banda alta de las retribuciones medias que podemos encontrar, pero aun así representan reducciones de entre un 50% y un 70%. Así pues, las alcaldes anteriores, pese a su “compromiso” con la austeridad mantenían retribuciones en nada austeras. Pero claro, la austeridad es para los demás.

    En tercer lugar, la incapacidad de comprender los procesos auditados, por parte del auditor, lleva a cuestionamientos que resultan, incluso, surrealistas, como el ejemplo del mistol.
    Y si a todo ello añadimos que muchos de los auditores (y empresas dedicadas a ello) deberían ser sometidos a una auditoria de procedimientos (por que estos suelen tener mucho que desear) el desmadre está servido.

    Como nota, advertir que el principio básico de los mecanismos de control de gasto es que los costes de dicho control de gastos no deben superar las desviaciones que puedan ser detectadas. Ese es un principio común a muchas empresas. Tiempo atrás era práctica común mantener sistemas de control de gasto muy estrictos, hasta que se dieron cuenta que los costes de los mismos superaban con creces las desviaciones detectadas. Ello llevó a reconsiderar tales controles que se adecuaron a las desviaciones importantes, sin prestar atención a las pequeñas. Y el coste final se redujo.

  33. antjes
    16 junio, 2015 en 22:22

    Hacienda tiene comportamientos similares si considera que has hecho algo mal. Más de 1, 2 y 3 contribuyentes (o empresas) han pagado por orden ministerial(porque sino lo haces la cosa puede llegar a ser inasumible), han denunciado y tras varios años(y más gastos) el juez reconoce que el funcionario de turno se ha columpiado.

    En definitiva, no creo que la auditoria externa sea el problema, y evidentemente una auditoria es necesaria, el problema es que el ente decisorio sea el ente beneficiario.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: