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Las escuelas deberían enseñar ciencia como hacen con los deportes

23 julio, 2015

dos-ninos-haciendo-experimentos-cientificos-educacionEl Dr. Michael Wysession, profesor de geofísica de la “Washington University” y divulgador científico ha hecho un reciente y breve, pero muy lúcido y demoledor análisis en la revista “Scientific American” del porqué del secular fracaso de la enseñanza de las ciencias en el sistema escolar con el siguiente y muy gráfico ejemplo.

 

 

 

Suponga que usted desea enseñar a los niños a jugar al béisbol o al futbol. ¿Cómo haría usted para conseguirlo? Un enfoque podría ser sentarlos y obligarlos a memorizar las reglas del juego, las dimensiones del campo, los nombres y las estadísticas de los jugadores del pasado y cualquier otra serie de hechos relacionados. Además, se podría periódicamente someterles a unas pruebas de evaluación con respuestas de opción múltiple. Los estudiantes que mostraran una gran aptitud para la memorización de un gran número de hechos [sobre el deporte en cuestión] podrían recibir honores y promoción académicos en donde después, podrían seguir memorizando un número aún mayor de hechos [deportivos]. Al final del proceso, sin haber tenido nunca que abandonar el aula, ¿cómo de bien cree usted que podrían jugar al béisbol o al futbol estos niños? Más importante aún, ¿cuántos de ellos siquiera querrían hacerlo?
Entonces ¿por qué hemos pensado que este proceso iba a funcionar con la enseñanza de la ciencia a los niños?

Sin comentarios.

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  1. 23 julio, 2015 en 10:53

    Hay muchas formas de enseñar ciencia muchísimo mejores que las que se aplican en los modelos educativos. Todavía recuerdo mi pelea por entender la trigonometría (en mis años mozos de escolar). No había manera, simplemente no la entendía. Afortunadamente coincidió con un periodo en que leía mucho a Julio Verne, y concretamente “Aventuras de tres rusos y tres ingleses” (Quienes conozcan la obra sabrán que trata de una expedición cuyo objetivo es medir el meridiano terrestre). En la novela se hace uso de la trigonometría, y se explica su uso. Fue como una revelación, lo que no había conseguido el profesor de matemáticas, lo consiguió esta novela. Es más, ahora, a punto de cumplir los 61 años (los cumplo mañana) y sin ser una herramienta que haya utilizado de forma habitual, aún soy capaz de resolver problemas sencillos sin tener que consultar libros.
    Para mí es evidente que la experimentación práctica y directa, el “tocar con las manos” las realidades de la ciencia (junto con un profesor que sea un buen divulgador, algo que no suele ser muy habitual) es la mejor forma de garantizar la comprensión por p arte del alumnado.

  2. 23 julio, 2015 en 14:23

    No puedo estar más de acuerdo. Más claro imposible.

  3. 23 julio, 2015 en 14:33

    El problema con la enseñanza de materias científicas, además de las deficiencias que puedan presentar los métodos o técnicas docentes, está en que no todos los niños tienen la misma inclinación o entusiasmo natural por estos temas. Yo recuerdo haber sido bastante negado para las matemáticas, física, química y biología, en tanto destacaba en letras, historia y filosofía, pero eso no me ha impedido adquirir con el tiempo un gran respeto por la ciencia e interesarme incluso por algunos temas científicos puntuales. De todos modos, creo que lo que debería interesarnos no es tanto educar en temas científicos, sino formar a los educandos para que sean capaces de desarrollar un pensamiento racional-crítico. Esa es la base. Luego cada quien decide en qué materias le interesa o no profundizar conocimientos, pero lo realmente importante es que, cualesquiera sean esos conocimientos, el pensamiento crítico, una vez incorporado, tiende a ser aplicado en todos los órdenes de la vida, lo cual induce a las personas a ser más reflexivas, prudentes, mesuradas y sensatas, a tener un mayor control sobre sus emociones y sus impulsos, y sobre todo a no creer en tonterías.

  4. 23 julio, 2015 en 19:58

    Voy a darle una conclusión a este articulo: la ciencia es mas que solo memorizar conocimientos relacionados a esta; es mas que solo eso, es una manera de entender al mundo y a todo fenómeno que ocurra en este, dando una explicación lógica y racional con argumentos sólidos, es una manera de cuestionar lo que pensamos y lo que se nos dice,también.

  5. Masklin
    24 julio, 2015 en 8:23

    El problema en la enseñanza de ciencias,en lo que a mi entorno se refiere, es que falta una base que no se enseña, cosas tan simples como qué es ciencia, cuál es el método científico, el porqué de este método, … y lo peor de todo es que los profesores carecen de esos conocimientos, como dice “El Arconte”. En mi localidad, los estudios de magisterio dan vergüenza ajena, añadiendo que el grueso de estudiantes y profesores de esta carrera son personas de letras.

    Luego esta el enfoque, y coincido con Eduard (Felicidades por tu cumpleaños). Hace poco me tocó explicar qué era una integral y qué era una derivada. Tristísimo, se habia enseñado a derivar e integrar pero habian obviado lo más importante, qué son. Y esto es extrapolable a niños, que aprenden como loros las tablas de multiplicar, pero desconocen qué es una multiplicación.

    Para generar un conocimiento y un interés es imprescindible una buena base, luego ya se construirá el resto del edificio. Se debería hacer hincapié en una pregunta que cualquiera que haya tratado con niños sabe que es la que reclaman: “¿Por qué?”. Más “Porqué” y menos “Cómo”.

  6. 25 julio, 2015 en 0:44

    Buen punto el que ha traído Masklin a colación al referirse a los “porqués”. Por qué y para qué son preguntas claves en la construcción del pensamiento crítico-racional, empezando con “por qué y para qué estoy en el mundo”, “por qué y para qué” quiero, necesito o siento ésto o aquello. Una persona que no cuestiona, comenzando por cuestionarse a sí misma, se pierde fácilmente en los innumerables laberintos que nos hemos inventado – socio-culturales, políticos, económicos, religiosos, etc.

  7. Emmanuel
    25 julio, 2015 en 19:01

    Esa misma reflexión puede aplicarse a la enseñanza de idiomas, de historia, de filosofía,…

  8. Emmanuel
    25 julio, 2015 en 19:03

    La escuela mata la creatividad – Ken Robinson

  9. Emmanuel
    3 agosto, 2015 en 10:37

    Se da prioridad a la memorización porque es más sencillo dar a un grupo de alumnos un contenido a memorizar, que enseñarles a comprender, pensar, analizar,…

    Lo primero no requiere más que hacer fotocopias y repartirlas. Lo segundo requiere una atención personalizada alumno a alumno, elavorando estragegias para ayudarles a comprender.

    Lo primero encaja mejor con una mentalidad funcionarial, lo segundo requiere una mentalidad más imaginativa.

  10. Anónimo
    6 agosto, 2015 en 15:35

    Buenísimo

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