Inicio > Astronomía, Ciencia, Ciencias Sociales, Escepticismo > A los opositores a la ciencia

A los opositores a la ciencia

3 octubre, 2015

seneca
La ciencia posiblemente sea la mejor herramienta que los humanos hemos creado para buscar conocimiento. Ya desde sus inicios (la antigüedad de nuestra civilización) la ciencia ha contado con críticos y con opositores. La ciencia no tiene nada que temer de la crítica, de hecho es una actividad inherente a ella: la ciencia está en constante revisión y precisa de esa crítica para evaluar constantemente sus resultados. Las críticas constructivas proceden fundamentalmente desde los propios investigadores que hacen ciencia, desde los docentes que enseñan y divulgan conocimiento o desde la filosofía que evalúa el pensamiento humano en todas sus disciplinas. Los opositores sin embargo ven en la ciencia un peligro para su propia actividad. Tradicionalmente los principales opositores proceden desde el terreno de la mística (religiones y creencias esotéricas varias) y de la pseudociencia que basa sus argumentos en ocurrencias que nunca han sido validadas. Últimamente una oposición que también gana fuerza es la que procede desde actividades económicas que temen que algunos resultados científicos dificulten su lucrativa actividad comercial.

De toda la oposición que nos podemos encontrar a la ciencia, la que más me llama la atención es la que cimenta su principal argumento en el desconocimiento que aún tenemos. Cualquiera que conozca mínimamente la historia de la ciencia podrá comprobar cómo se han generado las diversas revoluciones científicas y como éstas han cambiado nuestra posición en el universo. Cualquiera que haya leído algo de historia del mundo podrá comprobar lo que sabemos hoy (de cualquier tema) en comparación con lo que se sabía unos pocos siglos atrás. Pero parece que algunas personas obvian todo eso y sólo se fijan en lo que aún queda por saber, y lo que no acabamos de entender. Unas palabras de un gran pensador tomadas de la introducción de “Cosmos” de Carl Sagan lo reflejan muy bien.

Llegará una época en la que una investigación diligente y prolongada sacará a la luz cosas que hoy están ocultas. La vida de una sola persona, aunque estuviera toda ella dedicada al cielo, sería insuficiente para investigar una materia tan vasta. Por lo tanto este conocimiento sólo se podrá desarrollar a lo largo de sucesivas edades. Llegará una época en la que nuestros descendientes se asombrarán de que ignoráramos cosas que para ellos son tan claras. Muchos son los descubrimientos reservados para las épocas futuras, cuando se haya borrado el recuerdo de nosotros. Nuestro universo sería una cosa muy limitada si no ofreciera a cada época algo que investigar. La naturaleza no revela sus misterios de una vez para siempre.

Estas palabras tan preclaras fueron escritas por Lucio Anneo Séneca hace ya casi 2.000 años. Define perfectamente la labor colectiva, de muchas generaciones de la ciencia y marca el enorme reto de conocer el vasto e inconmensurable universo que nos rodea. Solamente los engreídos y los que ofrecen respuestas para ilusionar mentes conformistas, pueden creer que saben todo acerca del cosmos. Queda mucho por conocer y espero que la humanidad siga con afán de descubrir, dotando a la ciencia de la libertad que necesita para ir construyendo una montaña de saber, escalando sobre el trabajo que un enorme número de personas han realizado a lo largo de muchas generaciones. Ojalá algún día los opositores de la ciencia, esos que les molesta el conocimiento, sean apartados a un lado.


  1. 3 octubre, 2015 en 22:57

    Totalmente de acuerdo con el post, oponerse a la ciencia es tan absurdo como oponerse a la evolución. Solo objetar que las ocurrencias de la pseudociencias que nunca han sido validadas, se convierten en ciencia cuando son validadas, los primeros grandes científicos fueron todos alquimistas. De igual modo, aunque los experimentos “gedanken” o mentales son pseudocientíficos, representan una gran ayuda para la ciencia.

    Parafraseando se puede decir que “hoy sabemos más que ayer pero menos que mañana”, y aunque esto nos puede conducir a una fe ciega en la ciencia, también debería llevarnos a un principio de precaución con algunas actividades científicas potencialmente peligrosas.

    En realidad podría decirse que la oposición no es a la ciencia como tal, sino más bien a su socialización, de ahí el secretismo de ciertos científicos y la propiedad intelectual e industrial.
    Afortunadamente llegará una época en que el conocimiento y la ciencia dejaran de ser objetos de especulación para ser ofrecidos a todas las personas.

  2. Anónimo
    4 octubre, 2015 en 3:59

    Simple y Sencillo, bonito artículo.

  3. Antonio
    4 octubre, 2015 en 7:54

    De nada sirve la ciencia sin la conciencia, y eso es lo que se ve en este blog. Cerráis vuestra mente a lo que hoy no es comprobable en el laboratorio y eso no es así. No hay mas que leer los post que en este blog se hacen constantemente atacando la homeopatía, cuando cada vez son mas las personas y animales que se benefician de sus resultados. Solo es cuestión de tiempo para que la ciencia de explicación a eso que tan vehementemente rechazáis.

  4. 4 octubre, 2015 en 9:11

    Antonio, sobre lo de la conciencia no voy a responder, esa etiqueta en esa charla se clasifica por sí sola, y no demasiado bien.

    Sobre la homeopatía te lo resumiré en unos pocos puntos:
    1. A día de hoy la homeopatía no ha demostrado de forma categórica que es eficiente contra todas las enfermedades que dice tratar. Eso se puede decir todo lo vehementente que se quiera porque es cierto. Pero mayor vehemencia encontramos entre los defensores que han llenado las farmacias de cientos de productos que jamás han demostrado que trate lo que dicen tratar.
    2. Entre los defensores de la homeopatía me he encontrado con dos grupos de personas: (i) aquellos que investigan para demostrar su validez, ya que afirman que es un tratamiento eficaz y que para acaban con el escepticismo que mucha gente tiene hacia ella, hay que seguir trabajando, (ii) los fans que justifican su validez en base a cualquier excusa u ocurrencia y que atacan cualquier experimento que muestra resultados negativos o a aquellos que afirman que durante años se ha acumulado mucha evidencia de su ineficacia. Desde mi punto de vista los primeros hacen ciencia, si tienen razón lo sabremos algún día, si no todo seguirá en el status quo que ahora existe. Los segundos pertenecen a ese grupo que se ve molestado por los resultados científicos, que aluden a explicaciones de sofá (ocurrencias), místicas (conciencias y demás) y presuntas curaciones no analizadas para otorgar propiedades a la homeopatía no demostrada. A los segundos dedico este artículo.

  5. 4 octubre, 2015 en 9:15

    Si Epicoach, pero tal como dice es un aspecto de la socialización de la ciencia, así como de la aplicación de sus descubrimientos. Yo en eso no soy tan optimista como tú. Los que se haga con los descubrimientos va a depender del comportamiento de ciertas personas. Y todos los días vemos como se realizan malas aplicaciones, tanto de grandes logros científicos como de ocurrencias que nadie ha demostrado que valgan para algo. Pero eso es otro tema que escapa a lo que he querido transmitir en este post.

  6. 4 octubre, 2015 en 10:32

    No confundir ciencia con modelo socioeconómico. La mala utilización de la ciencia (y en general de toda actividad) esta relacionada con dicho modelo, que se basa en la propiedad y la rentabilidad de la misma. No es la ciencia la que tiene que cambiar, es el modelo socioeconómico en el que se desarrolla, pero eso es mucho más difícil.

  7. 4 octubre, 2015 en 19:32

    Cabría preguntarse si la no aceptación de los principios en que se postula la Ciencia sea como consecuencia de una incapacidad. No hablo de una imposibilidad derivada de una situación socio-económica, sino que propongo, y aunque sea políticamente incorrecta.., una, llamemos.., “incapacidad física” que moldearía un determinado comportamiento cultural y que preferiría cierto tipo de respuestas a las preguntas que pudiéramos hacernos, ya sean del índole que fueran.

    Digo esto porque existe una equivocada percepción sobre en que consistían los rituales paleolíticos, como recordatorio de conocimientos empíricos…, y su deriva hacia los ritos religiosos como reseña de acontecimientos mistéricos y su percepción deforme de la Naturaleza. Religiosidad que incidió en “percepciones extrasensoriales” para hacerse con el control social y que hace posiblemente necesario un determinado perfil de personalidad individual adaptable a tales proposiciones.

    Dicho lo anterior, sin obviar, en otros posiblemente numerosos casos.., la neta necesidad de supervivencia.

  8. Pocosé
    4 octubre, 2015 en 21:42

    La tribalidad, como necesidad de adquirir una identidad cultural y serle fiel, también choca con la ciencia en cuanto esta pone de manifiesto la incongruencia del mantenimiento de ciertos mitos, ritos, tabues y tradiciones.
    Esta tribalidad, probablemente implantada incluso a nivel genetico y como cuaquier otro parametro biológico distribuida en Campana de Gausso, siempre también facilmente amalgamable con la religión y retroalimentándose mutuamente.

  9. 5 octubre, 2015 en 8:17

    La metáfora sobre la forma de funcionar de la ciencia que se me ocurre es la de caminar en un terreno más o menos llano hacia el horizonte. Ese horizonte nunca se alcanza, pero en el empeño vamos descubriendo el territorio que había delante y que no conocíamos. La ciencia, por cada respuesta que consigue abre muchas más preguntas, pero no es un trabajo de Sísifo, sino un trabajo acumulativo (a veces con repentinas revoluciones) eficaz y maravilloso.

    El comentario del defensor de la homeopatía, Antonio con el argumento de que no hay que atacar lo que aún no se conoce es tan falaz que no merece respuesta, aunque tú, pacientemente, se la das. No servirá de nada. Resulta chusco que personas como él hablen precisamente de “cerrar la mente a lo que no es comprobable”, claro, mejor abrirla si reparos a todo lo incomprobable o lo que se ha demostrado falso una y otra vez.

    En cambio, sí me parece interesante responder a comentario de Epicoach: hombre, ser alquimista en el siglo XVII o ser espiritista como Newton tenía su sentido y era razonable en su época, pero hoy por hoy con lo que ya sabemos (que insisto siempre es menos de lo que ignoramos…)

  10. 5 octubre, 2015 en 10:20

    Podría incluirse también entre los opositores a la ciencia, a quienes están en contra de la ciencia mal aplicada, aunque esto siempre sea relativo. Podríamos entonces hablar, como en la magia, de ciencia blanca o de ciencia negra. Quizás en realidad sea una cuestión, como postula el paleontólogo Eudal Carbonell, de que aún no somos humanos y aun no somos capaces de una socialización para el bien común, pero esto ya es otra cuestión.
    Visto de este modo toman sentido los conciliábulos científicos y las sociedades secretas, y claro está también una oposición al incremento de los conocimientos “negros”, por las consecuencias que ello podría acarrear.

  11. Anónimo
    6 octubre, 2015 en 5:48

    la ciencia nos a dado un vasto panorama, pero es una desgracia que la ambición de unas cuantas personas, esos conocimientos hallan sido financiado para el control de masas o la guerra, sin contar que el avance tecnológico desmedido nos esta haciendo un verdadero mal. esperemos que no acabemos mal…

  12. 6 octubre, 2015 en 8:19

    Anónimo, la investigación científica es una actividad humana, y los resultados que de ella se obtienen también son gestionados por personas. En ese sentido cae en las mismas virtudes y miserias que cualquier otra actividad humana. Pero eso es un tema social que va más allá de lo que es la ciencia en sí. La ciencia sirve para buscar conocimiento, y al igual que hay personas deseosos de conocer cosas nuevas y de que los humanos tengamos cada vez más información acerca de nuestro entorno, también lo hay que odian el conocimiento, ya que éste puede interferir con sus intereses personales.

  13. 6 octubre, 2015 en 9:34

    ¿Un martillo es bueno o es malo? El martillo no es bueno ni malo, es lo que hago con él lo que adquiere un valor de bondad o maldad. Si lo utilizo para construir una silla, sera un acto bueno. Si lo utilizo para abrirte la cabeza, será un acto malo. Con el conocimiento pasa lo mismo, es lo que hacemos con lo que sabemos lo que determina su bondad o maldad. Pero eso es consecuencia del modelo social, no de la ciencia.

  14. Pocosé
    6 octubre, 2015 en 10:02

    La Ciencia no es ni mala ni buena, ni blanca ni negra, ni valorable eticamente. La Ciencia solo es el conocimiento mas certero, incompleto y mejorable, que tenemos de la realidad en la que estamos inmersos.
    El uso que hacemos de la tecnología, derive esta del conocimiento científico más complejo o de la más simple experiencia (una piedra o un palo pueden usarse como herramientas), si que es valorable eticamente, algunas tecnologías también lo son en si mismas por su utilidades especificas. También lo es la forma como se obtiene el conocimiento e incluso puede serlo el como se divulga.

  15. 6 octubre, 2015 en 14:32

    Ciertamente la ciencia como tal es aséptica, pero la manera de obtener el conocimiento científico y las intenciones a las que este se encamina, si son susceptibles de una oposición ética o moral, aunque siempre discutible. A modo de ejemplo, las investigaciones sobre nuevos agentes patógenos con finalidades militares sobre la población civil.

  16. nestor
    15 octubre, 2015 en 16:58

    Los estudiosos de la neurociencia están comprobando que las familias de rentas bajas tienen hijos con mas posibilidades de vivir en la pobreza, partiendo del estudio de las áreas mas importantes del cerebro, correlación que se da con la superficie de la corteza cerebral, seguramente que este tipo de estudio, precisa mas tiempo para afirmar rotundamente la influencia de todos los componentes (alimentación, educación, vivienda,posibilidades de movilidad social ascendente,etc,etc.)En suma, es un tema político a desarrollar, pues no sería mas inteligente apoyar una ayuda social antes de enfrentar los resultados de la justicia penal?.
    Los avances de la neurociencia, tomando la maleabilidad cerebral de los primeros años de vida,sobre los efectos en los comportamientos posteriores, mas los avances de las ciencias sociales, “podrán”, mejorar al homínido y quizás también acercarlo al humano como dice el paleontólogo Carbonell.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: