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La extraña ciencia del efecto placebo

4 diciembre, 2015

placebo recetaLa administración de cualquier sustancia o la realización de un acto con intención curativa, por más estrafalario o irracional que pueda parecer en principio, puede desencadenar un conjunto de efectos tanto físicos como psicológicos que pueden alterar la percepción de la salud: es el famoso efecto placebo.

 

El siguiente video explica muy didácticamente lo real que puede parecer a nuestro organismo cualquier tipo de atención que parezca encaminada a mejorar la salud.

 

Y para terminar un curioso ejemplo de que el efecto placebo (o también puede llamarse sugestión) no tiene porqué limitarse al campo sanitario.

 

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  1. Renzo
    4 diciembre, 2015 en 9:15

    Ateo, es evidente que la explicación para el efecto placebo pasa por la homeopatía, ¿o me puedes asegurar que en los ejemplos de los vídeos, no había ningún efecto memoria en los componentes usados para los experimentos?. Claro que también podría ser que la sacarosa, celulosa, almidón, gelatina…tenga efectos terapéuticos desconocidos por la Ciencia y que no se hayan podido detectar con la tecnología disponible.
    Uyyyy, lo dejo que escribir tanta chorrada, aunque sea en cachondeo, me está afectando y ya empiezo ver chemtrails por la ventana y la pantalla del ordenador me está leyendo la mente y no tengo ningún cactus a mano.

    🙂

    Saludos.

  2. 4 diciembre, 2015 en 9:43

    Renzo, hay un caso clínico muy curioso que muestra cómo el efecto placebo no precisa de gran cosa (como en caso del agua que emborracha): un paciente con dolores en la rodilla visita diversos terapeutas sin que ninguno le sepa encontrar un motivo ortopédico por el que tenga dolor articular. Un cirujano emite un diagnóstico que se guarda para sí mismo: hay un motivo psicosomático. Aún y así le dice que le va a operar. Le realiza una operación que consiste en abrir y cerrar rodilla sin tocar nada más. Al paciente le explica que había un problema en la rodilla y se lo ha solucionado. El paciente dejó de tener molestias.

  3. 4 diciembre, 2015 en 10:09

    Renzo

    El efecto placebo es la base sobre la que se sustentan todas las pseudomedicinas. El placebo no necesita ni siquiera excipientes, el ejemplo de la enfermera de la Segunda Guerra Mundial así lo indica. Es más ese experimento se realizó después de manera controlada: pacientes de odontología a los que se les iba a extraer una muela fueron tratados con una inyección de solución salina (agua con un poco de sal) y bastantes de ellos no se dieron cuenta de que no habían recibido analgésicos.

    El ejemplo paradigmático de que el placebo puede funcionar a dosis homeopáticas son las terapias energéticas, esas que el chamán de turno hace movimientos con la manos si tocar al paciente para alinearle las energías místicas del universo. Y por supuesto la famosa curación por fe: un señor reza a San Agapito y luego milagrosamente le desaparece el dolor.
    Y fíjate si es poderoso el placebo sin administrar nada que hasta puede hacer enfermar, es el también famoso efecto nocebo. Como comenté en una entrada previa
    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/11/19/casualidad-frente-a-causalidad-o-porque-las-supercherias-pseudomedicas-parecen-funcionar/

    “Así, hace algunos años se estudió el posible efecto terapéutico del rezo cristiano en 1.800 pacientes coronarios norteamericanos hospitalizados. Los enfermos se dividieron en tres grupos: un tercio de los pacientes fueron objeto de oraciones después de haber sido informados de que podían o no podían recibir la mencionada oración, otro tercio no recibieron oración alguna aunque también se les informó de que podían o no recibir oraciones por su curación y el resto fueron receptores de oraciones para la mejoría de su salud después de haber sido informados que existían personas que estaban rezando por ellos. Pues bien, los resultados (como no podía ser de otra manera) indicaron que no había diferencias entre recibir o no oraciones “sanitarias”.

    Pero lo más curioso de este estudio es que si hubo un efecto ligado al rezo. Así un mayor número de pacientes que habían sido informados de que se había rezado por ellos (59%) sufrieron complicaciones cardiacas posteriores, comparados con tan sólo el 51% de los enfermos que no tenían la certeza de si habían sido objeto o no de plegarias. Los autores del estudio concluyeron que el hecho de saber que personas extrañas estaban rezando por su salud podría haber causado en algunos pacientes algún tipo de ansiedad que empeoró su situación médica.”

    En resumen, ni pastillas, ni inyecciones, ni operaciones ficticas como comenta Manuel; el simple hecho de saber que alguien reza por tu salud puede mejorar o empeorar tu estado dependiendo de la fortaleza de las creencias.

  4. Woodpecker
    4 diciembre, 2015 en 10:39

    perdonad el off-topic, pero de esto no decís nada, o no interesa?

    https://news.ncsu.edu/2015/12/schweitzer-vessels/

  5. Rain
    4 diciembre, 2015 en 14:28

    Estaría bien que todos esos del reiki, homeopatía, acupuntura, etc. intentasen entender ese vídeo y si siguen con lo suyo la ignorancia del verdadero mecanismo de sus “remedios” ya no será excusa. A algunos parece uqe les cuesta pillar que TODA intervención es efecto placebo + efecto específico y por eso hay que contrastar así.

    Sólo un pequeño apunte: hablar más con los pacientes no necesariamente es efecto placebo. Depende de qué se hable y cómo. Muchas veces el efecto positivo tiene que ver con la llamada alianza terapéutica, con efectos terapéuticos propios demostrados de fortalecimiento de los beneficios más allá del efecto placebo. Para probarlo, en vez de pastillas de azúcar se usan distintos tipos de comunicación y temáticas; así obtienes la diferencia entre placebo y alianza real.

  6. 7 diciembre, 2015 en 3:31

    Los placebos son la orden nueva de este mundo, lamentablemente es una técnica por muchos para el desorbitado interés económico sin pensar en la salud física y emocional del agente en prueba.

  7. 9 diciembre, 2015 en 2:04

    Reblogueó esto en MagufoBusters™.

  8. 9 diciembre, 2015 en 16:29

    Uno de los argumentos más bizarros que he escuchado como forma de validar los supuestos beneficios de las terapias alternativas, en particular de la homeopatía, y rebatir por tanto el hecho de que esos beneficios sólo pueden atribuirse al efecto placebo, es la supuesta comprobación de esos beneficios sobre animales, obviamente partiendo de la premisa de que la psicología animal no es lo suficientemente compleja como para “fabricar” una mejoría en base a la mera sugestión. Actualmente son cada vez más los veterinarios que han incorporado a su negocio la prescripción de preparados homeopáticos y tratamientos alternativos (mala denominación, ya que en realidad no son alternativa de nada), y como sucede en otras áreas estos indignos profesionales pretenden validar tales prácticas apelando al testimonio de sus pacientes, o mejor dicho de los ilusos humanos a cargo de sus pacientes, porque claramente no cabe esperar que un perro, un gato, un caballo, una vaca, un cerdo o una cabra, pobrecillos, tengan oportunidad alguna de manifestar verbalmente lo contrario.

  9. 9 diciembre, 2015 en 16:49

    Como comenté en una entrada previa:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2015/04/07/el-efecto-placebo-funciona-mejor-en-ninos-que-en-adultos/
    el efecto placebo es más potente en niños, cuanto más pequeños mejor, y en animales.

  10. Renzo
    10 diciembre, 2015 en 9:20

    “el efecto placebo es más potente en niños, cuanto más pequeños mejor, y en animales

    Por algo lo de, “El ojo del amo engorda al caballo”.

  11. 10 diciembre, 2015 en 21:48

    Ateo : En niños es perfectamente comprensible que funcione el efecto placebo, pero en animales … a ver, si condicionas a un animal a asociar el pinchazo de una inyección con la disminución o supresión del dolor (para lo cual debes suministrarle varias veces un calmante que realmente funciona antes de sustituirlo por un placebo), es posible que se produzca el efecto, pero hay casos en los que no existe un condicionamiento previo. Por ejemplo, una vecina tiene una perra que manifestaba una conducta extremadamente inquieta y agresiva que su “dueña” cree haber logrado modificar a partir de un tratamiento con esa tontería que se publicita como flores de Bach. La invité a considerar la posibilidad de que haya sido ella quien sin darse cuenta modificó su actitud respecto del animal, y que eso haya sido la causa de que la perra se tranquilizara (es bien sabido que los perros suelen comportarse de un modo u otro como respuesta a las señales que reciben de las personas), pero mi vecina insiste en asegurar que fueron las famosas gotitas las que obraron el milagro.

  12. 11 diciembre, 2015 en 0:34

    N.E.B.

    Las mascotas detectan los estados de ánimo muchas veces mejor que tu pareja. Si le llevas al veterinario y después de hablar con el profesional te angustias, ten por seguro que tu perro se dará perfecta cuenta de que algo va mal. Y lo contrario también es válido.

    Y no sólo los inteligentes perros. Yo tengo una anécdota de laboratorio. Durante años he trabajado con ratones de experimentación que suelen ser bastante tranquilos. Pero un día entré en la sala donde teníamos a los animales y no me lo podía creer, los ratones de todas las jaulas empezaron a dar saltos, brincos y chillidos como si hubiera aparecido el Diablo Gatuno. Yo no entendía nada, puesto que jamás me había ocurrido nada parecido, hasta que al darme la vuelta lo comprendí todo. La nueva becaria que estaba detrás de mí y que era la primera vez que entraba en el animalario estaba nerviosa, pálida y casi desencajada porque iba a pinchar ratones por primera vez. Los animales detectaron su miedo al instante y entendieron que algo iba muy mal. Le dije a la compañera que saliera del animalario y rápidamente los animales recobraron la tranquilidad. Al rato pude inmunizar a los ratones sin problemas porque tengo la costumbre de tratarlos relajadamente y hablarles calmadamente, por supuesto que ellos no entienden las palabras pero sí comprenden perfectamente las sutiles señales de tranquilidad o de peligro.

  13. 11 diciembre, 2015 en 19:52

    Ateo: Efectivamente, es tal como dices. Los animales son altamente intuitivos o perceptivos, si se entiende como tales la capacidad de detectar situaciones que para nosotros pasan totalmente inadvertidas en el plano consciente, p.e. la capacidad de percibir cambios en los niveles hormonales que generan diversos estados de ánimo (agresividad, ansiedad, miedo, etc.). Por eso mismo intenté hacerle ver a mi vecina que el solo hecho de haber tomado la decisión de hacer algo para modificar la conducta de su perrita pudo haber generado en ella misma un cambio de ánimo y actitud que contribuyó a que la perra se tranquilizara (por haber detectado en mi vecina mayor aplomo, seguridad, determinación, o lo que sea) .

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