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¿Por qué las pseudomedicinas parecen funcionar? un par de ejemplos

15 diciembre, 2015

carreracortaLos increíbles logros alcanzados por la medicina científica en los últimos siglos son incuestionables. Estos sorprendentes avances casi milagrosos han permitido que, al menos en el primer mundo, los seres humanos puedan disfrutar de vidas cada vez más longevas y además en mejores condiciones físicas. Sin embargo (y contrariamente a lo que pudiera parecer razonable) ante este desarrollo, las pseudomedicinas lejos de haberse desvanecido como restos de nuestro pasado más irracional, viven una etapa dorada en donde tanto su variedad como el número de sus adeptos crecen casi de manera exponencial. Y la pregunta que surge es como esta aparente paradoja puede ser posible.

En la actualidad y únicamente a modo de ejemplo la vacunación masiva ha permitido erradicar o reducir a su mínima expresión mortales patógenos que llevaban asolando a la Humanidad desde hace miles de años, mediante la cirugía avanzada se puede reparar o sustituir casi cualquier órgano o tejido por muy dañado o inservible que esté, se pueden detectar, controlar o incluso curar totalmente los más variados tumores, antes incluso de que aparezca síntoma alguno. Herramientas médicas éstas y otras innumerables más que permiten salvar la vida cada año a cientos, cuando no a miles de millones de personas, alargando la vida de los humanos hasta edades impensables hace tan sólo unos pocos siglos.

Es por tanto paradójico que todas las encuestas y estudios indiquen reiteradamente que porcentajes muy significativos de personas provenientes de los más dispares entornos socioeconómicos del mundo desarrollado utilicen habitual o esporádicamente ese conjunto de pseudomedicinas, más parecidas a las ancestrales prácticas chamánicas de nuestro más remoto pasado (por mucho que algunas de ellas intenten esconderse bajo una insustancial, a la vez que engañosa, palabrería pseudocientífica), que nunca han demostrado eficacia curativa real alguna.

anti-vaxxers

A continuación voy a exponer un par de casos extraídos de mi propia experiencia que pueden servir de ejemplos del motivo por el cual las pseudomedicinas, tanto chamánicas como tecnológicas, perviven en el mundo occidental.

El primero de ellos nos lleva a mi ya desgraciadamente lejana infancia, cuando cursaba la enseñanza primaria española, la antigua EGB. Yo era un chico de unos 8 años que desarrolló una curiosa enfermedad: las yemas de los dedos de las manos se me agrietaban con frecuencia de tal manera que como además en esa época, como cualquier chaval de mi edad, desbordaba energía y realizaba los más variados juegos y deportes habitualmente esas pequeñas grietas me sangraban al recibir roces y pequeños golpes, de tal manera que debía llevar muy a menudo varios dedos de las manos tapados por gasa y esparadrapo para cubrir las demasiado habituales heridas. Por supuesto mis padres me llevaron al médico de cabecera, el cual me derivó rápidamente al dermatólogo especialista, que tras probar diversos tratamientos se sentía tan desconcertado que pidió a mis padres que me llevaran a un gran hospital, en donde también pasaba consulta, para exponer mi caso en una de las habituales presentaciones clínicas. Todavía recuerdo con claridad la que fue mi primera participación en una reunión científica. El médico me recogió en la antesala donde estaba con mis padres, les indicó que esperaran allí con una enfermera y me llevó de la mano hasta un salón donde varias docenas de médicos, con sus impolutas batas blancas, sus bolígrafos perfectamente alineados y sus brillantes fonendoscopios al cuello esperaban la exposición del caso clínico. Realizó su presentación conmigo a su lado y después varios de los asistentes se me acercaron a explorar la naturaleza de mis heridas. En los meses siguientes se me administraron nuevos tratamientos, todos ellos tan infructuosos como los previos y mi médico reconociendo con humildad su perplejidad y su fracaso, y aparte de recomendar precaución en mis juegos y mantener las manos hidratadas y siempre limpias para evitar infecciones, únicamente pudo sugerir a mis padres que era posible que a medida que fuera creciendo esas grietas podrían llegar a desaparecer debido a los cambios que se irían produciendo en mi organismo.

En resumen, un caso no tan infrecuente, en donde por desgracia la ciencia y la medicina no pueden hacer nada todavía. Por supuesto, la insatisfacción era patente en mi familia de tal manera que distintos miembros más o menos cercanos del clan aportaron sus opiniones, entre ellos mi abuelo materno que comentó la existencia de un curandero muy afamado que había “sanado” a cientos de enfermos. Mi padre, una persona fuertemente racionalista se negó a tamaña insensatez, pero como mi abuelo era el típico patriarca de los de antes, acostumbrado a imponer su santa voluntad, al final mi madre para mantener la paz familiar convenció a mi padre de que por probar no se perdía nada. Así que mi padre accedió de muy mala gana a que mi abuelo me llevara a la medicina-tradicional-curanderos“consulta” del “sanador”, que por cierto estaba repleta de ignorantes desesperados como mi pobre abuelo. El susodicho me “exploró” durante un buen rato en una sala llena de fotografías de santos y vírgenes y tras pagar “la voluntad” recibimos una garrafa de 5 litros de agua milagrosa, a la que el curandero en nuestra presencia había transferido sus poderes mágicos con una patética gesticulación de manos, movimientos absurdos y soplidos varios (saliva incluida, que a mí me repugnó sobremanera) para que me lavara las manos todos los días. Por supuesto, al volver a casa mi padre me interrogó y ante mi relato, se enfadó tanto como nunca le había visto y como nunca le he vuelto a ver, de tal manera que habló con mi abuelo en privado, tiró el agua milagrosa (que su buen dinero le había costado a mi pobre abuelo) por el váter y desde entonces el famoso sanador pueblerino nunca jamás fue nombrado en mi casa. Al final, el dermatólogo tuvo razón y a medida que fui creciendo las heridas se hicieron menos frecuentes y un par de años después desaparecieron completamente y desde entonces tengo los dedos sanos y normales. ¡Menos mal que en aquella época no existían los ordenadores! ya que me imagino la carnicería en mis manos ante el constante golpeteo al teclado que actualmente realizamos a diario.

¿Qué hubiera ocurrido en caso de que mi padre no hubiera sido una persona con las ideas tan claras y tan firme en sus decisiones? Pues muy probablemente mi abuelo me hubiera seguido llevado durante meses o años a ese o a cualquier otro estafador místico, repitiendo esa secuencia tan habitual en las personas ignorantes pero desesperadas de ir de un “tratamiento” alternativo a otro, hasta que por puro y simple azar, alguno de ellos hubiera coincidido con mi espontánea remisión y ¡Aleluya! habría quedado demostrado en mi familia y allegados que el alineamiento de los chacras, el ying, el poder de San Agapito mártir, el yang, la energía mística del Universo o la absurdez que tocase en ese momento había obrado el milagro que la ciencia médica no había sido capaz de realizar. Y mientras tanto mi abuelo se hubiera ido dejando por el camino su dinero enriqueciendo a esos estafadores del tres al cuarto que proliferan más que las setas tras las lluvias.

El segundo caso es mucho más reciente. Hace unos años la hija pequeña de unos amigos desarrollo una dermatitis bastante severa, después de reiteradas visitas al médico de familia y a diversos especialistas que prescribieron tratamientos sucesivos (infructuosos todos ellos) y como la niña seguía teniendo un conjunto de enrojecimientos e hinchazones por toda la piel que la estaban afectando no sólo física sino también psicológicamente por sus cada vez más deterioradas relaciones con otros niños, los desesperados padres acudieron a un “renombrado” homeópata que alguien les recomendó. Al cabo de varios meses de “tratamiento” alternativo la dermatitis desapareció casi como por arte de magia. Este sería uno de los innumerables casos que cualquiera comenta entre familiares, amigos y compañeros de trabajo, además de usarse como prueba en cualesquiera de los debates sobre pseudomedicinas que recurrentemente acontecen en CyD o en cualquier otra web racionalista del mundo cibernético.

homeopatia-seguro-de-vida-medicina-alternativa-irracionalidad-pseudomedicina-estafa1Ahora bien, voy a exponer más datos del caso ampliando la perspectiva, tal y como le gustaba al famoso personaje del Dr. House cuando enviaba a sus colaboradores a indagar en la vida y miserias de sus siempre tan particulares pacientes. La niña en cuestión era bastante tímida, inteligente, estudiosa y muy responsable para su edad y tenía un hermano que era su polo opuesto: extrovertido además de divertido, mal estudiante, inconstante e irresponsable, de tal manera que la atención (y la preocupación) de los padres se focalizaba necesariamente en el hermano y en sus recurrentes problemas, ya que la niña por el contrario era un modelo de compromiso. Cuando los problemas médicos de la niña no se solucionaron la balanza del estrés paterno osciló rápidamente hacia ella, de tal manera que los progenitores decidieron explorar cualquier posibilidad, por disparatada que esta fuera y es así como la llevaron al “famoso” homeópata que, además de cobrar unos honorarios en consonancia con su “fama”, pasaba “consulta” a varios cientos de km de la ciudad en donde residía la niña, de tal manera que durante varios meses los cuatro miembros de la familia tuvieron que dedicar el sábado al completo al viaje de ida en coche, larga consulta con el “experto” y después otras varias horas de autovía de vuelta al domicilio familiar. La niña, con su inteligencia por encima de la media y su responsabilidad comprendía perfectamente tanto el esfuerzo económico como los desvelos de todo tipo que sus padres estaban realizando por ella, así como el interés del “famoso” pseudomédico.

Inciso: comparando la medicina científica y la homeopatía dentro del mismo sistema sanitario, el NHS británico se pueden observar llamativas e importantes diferencias. El homeópata puede dedicar hasta dos horas a la primera consulta durante la cual

Los pacientes pasan los primeros 20 minutos describiendo su situación sin interrupción alguna, después el homeópata les solicita más información y así va “desentrañando” la narrativa de los pacientes hasta que se llega a un entendimiento con el paciente.

ello crea en el enfermo un fuerte vínculo con el interesado (nunca mejor dicho) “experto”, junto con una sensación de que por primera vez una persona con bata se preocupa de verdad por sus dolencias, algo totalmente imposible de ser realizado en la consulta de cualquier médico alopático, saturado de trabajo y con una larga lista de pacientes esperando resignadamente su turno en la sala de espera.

estudioshomeopatíaSi el caso de esta niña se analiza bajo el prisma racionalista es fácil deducir que la dolencia era psicosomática, puesto que los diversos especialistas médicos consultados no encontraron ninguna causa física subyacente, y que el conjunto de las actuaciones y circunstancias desplegadas acabaron conformando, de manera totalmente azarosa, un poderosísimo efecto placebo que muy probablemente terminó por curar a la paciente.

En este punto alguna persona podría argumentar que puesto que el resultado final de todo este proceso fue satisfactorio, por tanto la homeopatía realmente funciona. Y frente a este tipo de erróneo razonamiento surgen dos objeciones principales.

La primera de ellas es que si la niña hubiera sido menos perspicaz, o si el esfuerzo desplegado por los padres hubiera sido menor, por ejemplo una situación económica familiar más desahogada o si hubieran escogido a otro “experto” homeópata residente en su vecindario y no a cientos de km de distancia, el efecto placebo generado podría haber sido mucho menor y por tanto quizás no ser suficiente para eliminar la dolencia psicosomática.

1-evidencia-medica-efecto-placebo-homeopatia-pulga-snob

Y segundo y quizás mucho más importante, mientras que en la medicina científica los diversos profesionales se centran en tratar las enfermedades de su campo de estudio, derivando a otras especialidades al paciente cuando es necesario, el homeópata de turno (al creer en una pseudomedicina holística) se ve capacitado para “tratar” cualquier tipo de dolencia, desde un simple resfriado hasta cualquier tipo de enfermedad Pulga snob 6por más grave que esta pueda ser: problemas coronarios, SIDA, diferentes tumores, etc. enfermedades para las que el efecto placebo tiene poca o ninguna significancia, puesto que el homeópata (equivocada o interesadamente) utiliza sus “éxitos” en malestares menores o imaginarios (muy dependientes de ese poderoso efecto placebo) como prueba de que la homeopatía es una “medicina” holística con actividad terapéutica real frente a cualquier dolencia y que por tanto, puede entonces acabar poniendo en peligro la salud y a veces la vida de estos enfermos más graves.

En resumen, mientras la medicina convencional no mejore el aspecto humano del trato al enfermo: más tiempo para que el médico pueda interaccionar con el paciente (y quizás también con sus familiares, sobre todo en el caso de niños o ancianos) y mostrar empatía, protocolos médicos que tengan muy en cuenta las sensaciones del enfermo (que no por subjetivas son menos importantes) y medidas similares sin por supuesto abandonar, sino mejorando, su contrastada eficacia científico-tecnológica, las pseudomedicinas contarán siempre con la ayuda y la ventaja del efecto placebo, y con ello podrán colarse a hurtadillas entre los deseos o las necesidades de las personas menos informadas o simplemente más desesperadas.

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  1. Jorge
    15 diciembre, 2015 en 19:24

    Pues has tenido una grandísima suerte con tu experiencia personal. No es del todo habitual que un medico reconozca ignorar lo que le esta sucediendo a un enfermo. También has tenido suerte en que no hayan querido experimentar contigo dándote un medicamento tras otro u otra pomada tras otra que a saber que efectos no deseados te hubieran aportado. Porque estas cosas pasan, supongo que estarás de acuerdo.

  2. 15 diciembre, 2015 en 20:24

    Pues sí Jorge, tenemos suerte de poder vivir en el siglo XXI y en la parte del mundo donde hay sanidad de calidad. Ya la quisieran para sí los países menos desarrollados y la hubieran querido las de otras épocas que morían por una simple infección de muelas o por clavarse una astilla de madera. Y estás en lo cierto, hay mucho a corregir, pero en esta época una importante parte de la población gozamos de sanidad, agua potabilizada y alimentos que cumplen estrictas normas de seguridad. Y los que no lo disfrutan están deseando hacerlo, porque ellos sí saben lo que es vivir con problemas sanitarios y de higiene. Problemas que se solucionan tal como han hecho los países desarrollados, no con pócimas que prometen curarlo todo y luego no hacen nada, que de esas ya tienen.

  3. 15 diciembre, 2015 en 20:36

    Jorge

    Me trataron con diversos medicamentos y el médico en cuanto veía que no hacían nada me los retiraba. De todas formas hay que entender que la medicina tiene un fuerte componente estadístico. Si una persona llega a la consulta tosiendo en invierno el médico pensará que es una gripe o un catarro y no que tiene un cáncer de laringe, para llegar a ese punto el médico tiene que administrar diversos tratamientos (fallidos por supuesto) y pruebas para ir descartando posibilidades.

    Pero en general el problema que yo noto y que he comentado muchas veces con médicos es que las personas se consideran consumidores de sanidad y no pacientes, y algunos (o bastantes) de ellos no entienden que por muy desarrollada que esté la medicina actual existen multitud de enfermedades que no sabemos curar o tratar. Y muchos de ellos no admiten que el médico les diga que lo suyo (o lo de su padre o hijo) no tiene remedio, o que es debido al estrés y lo que tienen que hacer es cambiar de modo de vida en lugar de pedir más pastillas milagrosas que cada vez les hacen menos efecto. Y con este tipo de pacientes pues algunos médicos, imagino que hartos de batallar día tras día con este tipo de situaciones, pues pueden ir a lo fácil.

    De todas formas eso del concepto de “experimentar” con el paciente pienso que es un mito. Los médicos (al menos en la sanidad pública española que es lo que yo conozco) en general están tan saturados de trabajo que no pueden dedicar nada de tiempo a florituras porque casi no pueden atender como quisieran a los pacientes que tienen en exceso, como para ir “experimentando” a lo tonto con la gente. Es más, estoy harto de escuchar a médicos que en cuanto le dan una mala noticia al paciente, él mismo o los familiares más próximos le empiezan a presionar sobre probar tratamientos experimentales, como si el profesional no supiera si ese paciente en particular puede o no ser candidato a alguno de esos tratamientos, en el caso de que existan. Es más a mí, que trabajo en un centro de investigación sin relación alguna con pacientes, hace un par de años la telefonista me derivó una llamada de un señor que quería información sobre uno de esos tratamientos que había visto por internet. Cuando le indiqué que lo consultara con su médico me dijo que ya lo había hecho pero que el médico le había dicho que era tan preliminar (un ensayo piloto y muy reducido en una clínica de EEUU) que no había posibilidad alguna, pero este pobre hombre se seguía agarrando a un clavo ardiendo por si acaso.

  4. 15 diciembre, 2015 en 21:38

    Ay, en camisa de once varas metido te has, porque si hay algo que el común de las personas adora son los argumentos testimoniales que afirman que “a friend of a friend of a friend, anyone at all” (como dice la canción de James Taylor) se curó o se mejoró de ésto o aquello gracias a algún potingue o terapia presuntamente naturista (dicho sea de paso, no debe haber nada menos naturista que la homeopatía). En definitiva, cualquier cuentito más o menos simpático suele resultar más creíble para los amantes de lo natural o lo místico que el más riguroso argumento científico. Así que, estimado Ateo, en cuanto respecta a ese particular sector de nuestros congéneres, mucho temo que tu voz se pierde en el desierto. Espero de todos modos que no cejes en tu empeño, porque siempre es un gusto leerte.

  5. 15 diciembre, 2015 en 22:39

    Buenas, se que no ira mucho con el tema. Hace poco me bloquearon de este grupo “Movimiento Anti Vacunacion (Libertad de vacunación en un Chile Democrático)” porque me defendia con enlaces que este blog aporta, no daba los link directamente a ustedes para que no fuera acusado de usar informacion a mi favor. Antes de que me bloquearan dieron estos enlaces:

    1) http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/1565228

    Cual es la opinion cientifica antes esto? Se lo consulto a ustedes mejor porque no soy un profesional en ciencias, simplemente un chico de secundaria. Saludos desde Chile.

  6. 15 diciembre, 2015 en 23:28

    Ignacio

    Con respecto al artículo que indicas sobre tres casos de reacciones graves en vacunados contra el tétanos es necesario puntualizar varias cosas. Este tipo de artículos o datos se usa como argumento contra las vacunas puesto que ¡horror¡ tres personas enfermaron y una de ellas murió. Además de este dato de 1992 en EEUU si buscas en Pubmed hay otro caso de una muerte en 2011 en Alemania y poco más. Ahora bien, la vacuna contra el tétanos se administra junto a la de la tosferina y la difteria a toda la población y luego es recomendable dar dosis de recuerdo cada década o cuando se ha sufrido un accidente. En España prácticamente los más de 40 millones de personas la hemos recibido, en Alemania los más de 80 millones de habitantes y en EEUU más de 300 millones. Es decir que teniendo en cuenta el número de personas inmunizadas sólo en el mundo occidental (donde las estadísticas son muy fiables) la tasa de complicaciones en tres décadas de esa vacuna es ¿quizás de 4 (2 enfermos y 2 muertes) en 1.000 millones? ¿tú conoces algún tratamiento médico o ya puestos cualquier tipo de actuación humana con una tasa de seguridad tan alta? Eso sin contar las cientos de miles o millones de vidas que ha salvado de una muerte segura por haber sufrido un accidente tan tonto como hacerse una herida con cualquier objeto sucio.

    Ese el principal problema del tan particular cerebro de algunos humanos, que una muerte individual le parece un riesgo terrible y no da importancia alguna a los millones de vidas salvadas por las vacunas. Si la paranoia antivacunación se trasladara a cualquier otra faceta de la vida deberíamos clausurar todos los transportes, cerrar todas las industrias, abandonar las ciudades y convertirnos en eremitas en medio del campo evitando los árboles y las tormentas para no morir por los muchísimos más peligrosos rayos que las segurísimas vacunas. Claro que entonces moriríamos a cientos por infecciones, accidentes y por la lucha por la supervivencia con una naturaleza nada amigable con los humanos.

    Respecto a tu segundo link lo he eliminado puesto que era una noticia sensacionalista de que un médico americano bastante peculiar aseguraba sin pruebas que las vacunas causan autismo, historia de lo más vieja y desacreditada.

  7. 15 diciembre, 2015 en 23:52

    Unos datos para hacerse una idea sobre los pros y los contras de la vacuna contra el tétanos. Se produce una reacción alérgica severa (de la cual se recuperan la inmensa mayoría de los vacunados) en 1 de cada millón de personas. Ahora bien, la tasa de mortalidad por Clostridium tetani es de alrededor del 20% de los infectados.
    https://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/druginfo/meds/a607027-es.html#app4

    Teniendo en cuenta que como he comentado antes es fácil infectarse tras cualquier herida hecha al aire libre o que haya tocado suelo, tierra o cualquier superficie sucia es fácil comprender que es seguro que cada individuo se va a infectar por esta peligrosa bacteria no una sino varias veces a lo largo de su vida. Así que sólo hay que hacer cuentas: por cada millón de personas 1 reacción alérgica severa frente a ¿200.000 muertes?. Esta elección es fácil de entender para cualquiera que sea capaz de razonar mínimamente, otra cosa es que muchas personas no tienen nada claro conceptos como probabilidad, riesgo o simplemente pensamiento científico y eso es un grave fallo de la educación obligatoria.

  8. 16 diciembre, 2015 en 9:33

    Hola Ignacio, Ateo ya te ha contestado, voy a añadir algún dato más. Como no he podido acceder al texto completo de la publicación, las conclusiones las he de sacar de su resumen, lo cual puede producir un ligero sesgo. Los autores de esta publicación se muestran sorprendido de que 3 personas que tienen anticuerpos contra la toxina del tétanos no hayan sido protegidos de la misma. Eso causa sorpresa, es la primera vez que lo ven, a pesar de que millones de personas se vacunan cada año contra el tétanos (y el hecho de que se publique indica la excepcionalidad del suceso). Sospechan que en esas personas no hay una protección específica contra la toxina neurológica (la que desencadena los síntomas letales de la enfermedades) porque podría haber algún problema en el sistema inmune de estos pacientes. Lo que no veo es la relación que puede tener esta publicación con una pretendida desacreditación de la vacunación contra el tétano, de verdad que no lo veo ni retorciendo hasta el extremo la información recogida en esa publicación.

  9. 16 diciembre, 2015 en 12:17

    Y mientras tanto MSF intentando hacer llegar las vacunas a los rincones más perdidos de África:

  10. Mariola
    16 diciembre, 2015 en 13:25

    el “porqué” del título está mal escrito, sería “por qué”. Por lo demás, estoy de acuerdo.

  11. 16 diciembre, 2015 en 14:41

    Según la RAE:
    a) porqué

    Es un sustantivo masculino que equivale a causa, motivo, razón, y se escribe con tilde por ser palabra aguda terminada en vocal. Puesto que se trata de un sustantivo, se usa normalmente precedido de artículo u otro determinante:

    No comprendo el porqué de tu actitud [= la razón de tu actitud].

    Todo tiene su porqué [= su causa o su motivo].

    Como otros sustantivos, tiene plural:

    Hay que averiguar los porqués de este cambio de actitud.

    b) por qué

    Se trata de la secuencia formada por la preposición por y el interrogativo o exclamativo qué (palabra tónica que se escribe con tilde diacrítica para distinguirla del relativo y de la conjunción que). Introduce oraciones interrogativas y exclamativas directas e indirectas:

    ¿Por qué no viniste ayer a la fiesta?

    No comprendo por qué te pones así.

    ¡Por qué calles más bonitas pasamos!

  12. Poroto
    16 diciembre, 2015 en 21:49

    Me parece que Mariola tiene razón, el título debería ser “por qué” ya que en este caso no se está usando como sustantivo, o en caso se desee hacerlo titularse “el porqué …”.
    Al margen de cuestiones gramaticales muy buen artículo, siempre es un gusto leerlo.

  13. 16 diciembre, 2015 en 22:59

    Poroto

    Como bien dice la RAE:

    “Puesto que se trata de un sustantivo, se usa normalmente precedido de artículo.”

    Eso quiere decir que no exclusivamente. El título no es ninguna frase interrogativa ni exclamativa, simplemente comenta la razón por la cual la pseudomedicinas pueden seguir existiendo.

  14. María
    17 diciembre, 2015 en 0:08

    Hola, sé que no tiene nada que ver con el artículo pero como simple sugerencia me gustaría que hicieran uno sobre un tema que me tiene muy rallada, el “debate” sobre sí los seres humanos somos herbívoros u omnívoros. Me ralla bastante una amiga mía que siempre anda comparando herbívoros, carnívoros y humanos omitiendo a los demás omnívoros en dicha comparación. Entrando en Internet a buscar te encuentras más de lo mismo…hasta donde yo sé nada de lo que argumentan los vegetarianos respecto a este tema tiene base científica. Con los otros argumentos de moral, economía y demás no me meto porque realmente lo que me ralla es esto.

  15. 17 diciembre, 2015 en 8:41
  16. 17 diciembre, 2015 en 10:20
  17. 17 diciembre, 2015 en 20:59

    Cada vez estoy más convencido que estamos perdiendo la batalla contra la superstición y la ignorancia.

  18. De paso
    17 diciembre, 2015 en 23:16

    Yo creo que sí hay una errata. Si ese “porqué” realmente fuera un sustantivo, entonces se podría cambiar por un sustantivo sinónimo y no habria agramaticalidad. Sin embargo, si lo cambias por un sinónimo, ya en singular, ya en plural, puedes comprobar que la oración resultante es agramatical.

    Un ejemplo: “Razón/es las pseudomedicinas…” Agramatical.

    Esta razón es la que hace que ese “porqué” sea en realidad un “por qué”, ya que el “por qué” no puede cambiarse por un sinónimo, como sucede en este caso. Por este mismo motivo, es una interrogativa indirecta.

  19. 17 diciembre, 2015 en 23:31

    interesante post, a mi un par de historias que me han contado:
    1 , chico con úlceras y ardores que lleva tiempo yendo a un homeópata sin resolver su problema, un amigo de comenta “te has hecho la prueba del heliobacter?”, se la hace, antibióticos, y solucionado.
    2 chica va al naturópata y tiene una infección, se trata con remedios “naturales” y acaba en la consulta del médico recetándole antibióticos y diciéndole que si llega a ir un par de días más tarde igual no lo cuenta.
    (no soy médico ni tengo título alguno en ciencias, sólo interés)

  20. 17 diciembre, 2015 en 23:41

    joanmale

    Casos de consumidores de medicinas “alternativas” que empeoran o mueren hay a montones, puesto que como no curan nada dejan al paciente a su buena (o mala) suerte.

  21. Paco Alejandro
    18 diciembre, 2015 en 11:06

    Hace ya como tres años fui a la consulta de un homeópata de ” cierto prestigio” en Sevilla. Su nombre es Fermín. Me dio cita como a un mes vista y la primera consulta fueron algo a si como 100€. Quería que me ayudase a quitarme una medicación de años y a ser posible tratarme para mejorar mis molestias digestivas.
    La primera visita fue de una exposición larga de mi vida de enfermo donde me sentí escuchado como nunca me había sucedido ante un profesional de la medicina y salí de la consulta con mucha esperanza y con unos botecitos de granulitos a los que el les llamaba como a un niño con un nombre difícil de retener al principio.
    Además empezó a retirarme desde la primera visita mi antidepresivo, mi antihipertensivo, mi protector gástrico….La segunda consulta ya fue más breve y me introdujo algún granulito más y continuamos con la retirada gradual de mis medicinas. El antihipertensivo por consejo de mi medico de cabecera lo redujo mucho menos pues no se trataba de morir en el intento, sino de mejorar mmi vida.
    Como en vez de mejorar pasó todo lo contrario y se agravaron mis problemas, sobremanera los digestivos, decidí olvidar la terapia emprendida y ponerme en manos de un médico digestivo, bueno sería más exacto decir, que la praxis de este ” doctor homeópata” me llevo a los pies de los caballos, teniendo que pasar por el quirófano y que un cirujano en toda la extensión de la palabra me devolviese la salud que tantos años añoraba.
    A decir verdad nunca creí en estas prácticas, pero llega uno un momento que nada más que ve oscuridad y sufrimiento y se agarra uno a la irracionalidad o a lo que sea. La medicina científica tiene grandes carencias; cariño al paciente, mirarle a la cara, escucharlo…digamos el lado humano de la vida y de esa forma fomenta la búsqueda por parte del enfermo de otro tipo de ayuda. Y esta parte de la ayuda no se le puede quitar ni un ápice de valor porque entonces la ayuda no es tal. No somos robots ni los medicamentos operan milagros. Además corren tiempos donde la economía ha cobrado también en la salud un papel demasiado determinante y con esto también se favorece el mundo de lo irracional, de la insatisfacción. Ahorrar en personal sanitario y con condiciones económicas cada vez más precarias. Ahorrar en pastillas. Derivar lo mínimo al especialista,etc,etc. Así nos va y el futuro no parece nada prometedor de cara al enfermo.

  22. 22 diciembre, 2015 en 14:46

    Pues los que practican “medicina” alternativa l prácticamente no poseen conocimiento medico o muy poco (comparandolo con médicos real), pero una de las principal razones por los que los buscan es por desesperación o recomendación de algún conocido y la razón por la que los recomiendan muchas veces tiene que ver más por el trato que entregan, hacen sentir a los enfermos que realmente están interesados en ellos o sea suelen tener muy buenas habilidades sociales para congeniar con la gente a diferencia de doctor que muchas veces hacen sentir a las personas como ignoradas y tratadas a la rápida, pero eso no es completamente su culpa podría mejorar su comunicación con los pacientes si, pero el principal problema es el sistema de salud de publico de casi todos los país los cuales no dan abasto.
    Pd: Me encantan los artículos esta pagina llevo ya un poco más de 3 años siguiéndolos

  23. Rain
    7 enero, 2016 en 20:20

    Muy bien explicado. Vaya por delante que un ejemplo nunca es demostración, pero para explicarlo va muy bien, y como además tiene mayor impacto en nuestras sesgadoras mentes contrarresta un poco tanta anécdota chorra mágica (por remisión espontánea la mayoría) que uno escucha.

    Sólo un apunte, que creo que ya comentara en otro post: se está llamando efecto placebo a cosas que no lo son. Igual que no todos los bichos son bacterias, los factores psicológicos no son todos efecto placebo. Este hace alusión a las expectativas de mejora por la intervención y en el caso que comentas se dislumbran otros factores típicos de la mejora en trastornos psicosomáticos (y aun más infantiles) como la mayor atención que le prestaron a la niña,por poner un ejemplo.

  24. Estampida
    11 enero, 2016 en 21:09

    Creo que lo que de verdad hay que preguntarse es si el trato especial lo estás pagando. A 100€ la hora yo también le doy charleta a mi cliente de cuales son sus motivaciones de la nueva web que vamos a desarrollar. Es cierto que muchas veces no sabemos en qué estamos gastando el dinero, pero creo que el verdadero problema es que nos cuesta la vida contradecirnos a nosotros mismos y reconocer nuestro error ante los demás. ¿Quién se atreve a decir: me gasté 100€ en un remedio que no funcionó, soy idiota? ¿Nadie escuchó hablar del prejuicio de punto ciego? https://es.wikipedia.org/wiki/Prejuicio_de_punto_ciego

  25. 26 febrero, 2016 en 15:37

    Triste caso: http://elpais.com/elpais/2016/02/24/ciencia/1456341289_969832.html
    Aviso: la lectura de los comentarios a esa noticia puede hacer perder la fe en la humanidad.

  26. 26 febrero, 2016 en 16:30

    Tienes razón Manuel, los comentarios de muchos lectores son para exiliarse en Plutón o más allá.

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