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Esa tan insidiosa como mortal contaminación atmosférica


dibujo_energia_solar¿Alguien puede imaginarse que nuestras ciudades no dispusieran de alcantarillado ni servicio de recogida de basura y, consecuentemente se siguieran tirando los residuos tanto sólidos como líquidos a la calle por la ventana como en no tan remotas épocas del pasado? Pues muy desgraciadamente eso mismo es lo que seguimos haciendo en la actualidad en el caso de la contaminación atmosférica. Y así nos luce el pelo.

Los vecinos de la ciudad de Madrid tenemos el dudoso honor de vivir en una ciudad en la que año tras año se sobrepasan todos los límites de contaminación del aire permitidos por la, digámoslo diplomáticamente, más que insuficiente legislación aprobada sobre el tema. Tal es así que los madrileños nos hemos acostumbrado a tener multitud de días al año en donde la contaminación es tan grande que la ciudad se cubre con una neblina de partículas contaminantes tan espesa que hasta tiene nombre propio: es la famosa “boina” madrileña.

boina contaminacion madrid atmosferica

Tan acostumbrados estábamos a esta recurrente situación que, cuando el nuevo equipo de gobierno municipal decidió aplicar una ley que hasta ese momento en la práctica era menos que papel mojado y prohibir la circulación de vehículos particulares los días en donde la contaminación atmosférica se salía de escala, multitud de ciudadanos (intoxicados, nunca mejor dicho, por la derecha gobernante y sus medios de comunicación afines, para los que la sagrada “libertad” individual está siempre por encima de cualquier otra consideración) han sentido atropellados sus más elementales derechos. Por lo que, para sacar este tema del siempre farragoso debate político, quizás sea hora ya de hacer un poco de la más elemental pedagogía.

Los contaminantes del aire en forma gaseosa (monóxido y dióxido de carbono, óxidos de nitrógeno y azufre, hidrocarburos  y ozono) conviven con otros en forma de aerosoles, que contienen una mezcla de partículas lo suficientemente grandes y oscuras para poder ser observadas en forma de hollín o humo y que junto con otras tan pequeñas, que solo pueden detectarse con un microscopio electrónico, pueden irritar y dañar los pulmones produciendo serios problemas respiratorios. Además, las partículas más pequeñas se inhalan más fácilmente y acaban depositándose más profundamente dentro de los pulmones, en donde pueden permanecer por períodos prolongados de tiempo con el consiguiente riesgo de daño crónico al pulmón. Estas pequeñísimas partículas pueden incluso pasar también al torrente sanguíneo donde pueden desencadenar las más diversas enfermedades,  de tal manera que en la actualidad el cáncer, el asma, los infartos cerebrovasculares y las enfermedades del corazón, la diabetes, la obesidad y hasta la demencia han sido asociados en mayor o menor medida con la contaminación atmosférica.

Esta relación entre la calidad del aire y la enfermedad es tan evidente que, tomando por ejemplo datos epidemiológicos de la ciudad de Madrid, hay una relación directa entre el nivel de contaminantes aéreos y el número de hospitalizaciones tal y como se muestra en las siguientes gráficas.

contaminacion atmosferica ingresos hospitalarios 1contaminacion atmosferica ingresos hospitalarios 2.jpg

Por supuesto que este problema sanitario no es exclusivo de la capital de España, ya que la OMS calculó en el año 2012 que una de cada ocho muertes en el mundo (es decir unos 7 millones de personas) son consecuencia de la exposición a la contaminación atmosférica. Y aunque muchas de estos fallecimientos se producen como siempre en las depauperadas megaurbes de los castigados países del Tercer Mundo, ningún país desarrollado queda libre de esta plaga.

Love-Is-In-The-Air-But-The-Air-Is-Highly-Polluted-»-Amit-Abraham-Pollution-quotes-and-slogansAsí un recientísimo estudio realizado por el Real Colegio de Médicos británico ha puesto cifras a este importantísimo problema sanitario también en las naciones más avanzadas. Según los datos recogidos en el informe, en el Reino Unido cada año se producen alrededor de 40.000 muertes atribuibles a la exposición a contaminantes del aire. Y como en la actualidad todo debe ser cuantificado monetariamente, porque parece que la salud y la vida de las personas no suelen ser lo suficientemente importantes para adoptar las medidas pertinentes, en el mismo estudio se indica que los problemas de salud derivados de la exposición a la contaminación del aire tienen un altísimo costo para la economía del Reino Unido, ya que suman más de 20 mil millones de libras esterlinas cada año. Un estudio similar, realizado en EEUU y publicado este mes, estima que el costo social total de la contaminación del aire en la primera potencia económica mundial durante el año 2011 puede haber sido de unos casi inimaginables 131 mil millones de dólares.

Trasladando los datos del Reino Unido a España, estaríamos hablando de que cada año morirían en nuestro país unas 29.000 personas a causa de la incontrolada contaminación atmosférica y que el gasto total asociado a seguir permitiendo tirar la basura al aire sería de unos 18.000 millones de euros anuales, la misma cantidad que se ha recortado por cierto del presupuesto sanitario de España. Pero eso sí, repitan conmigo el consabido argumento, difundido hasta el hartazgo por los innumerables voceros y creadores de opinión de ese omnipresente pensamiento único neoliberal, de que las energías renovables son tan caras que no nos las podemos permitir.

contamiancio energias renovables

Y ya finalmente les dejo con una pequeña reflexión. Cuando sus hijos o nietos pequeños, sus ancianos progenitores (miembros todos ellos de dos de los colectivos más susceptibles a este tipo de niño contaminación airecontaminación) o ya puestos ustedes mismos dentro de algunas décadas ingresen de urgencia en el hospital por esos recurrentes e inexplicables problemas respiratorios no achacables a patógenos invernales, recuerden la infinidad de horas que han disfrutado durante toda su vida, haciendo suyo el famoso slogan publicitario de “¿te gusta conducir?” por su ciudad y alrededores (muchas veces incluso hasta para ir a comprar el pan o el periódico) dentro del cómodo habitáculo de ese gran e inseparable amigo suyo, del que ya no pueden dejar de depender (puesto que parece ser que crea más adicción que la heroína) llamado automóvil, y lo barato que sale con RyanAir y similares poder ir un fin de semana sí y otro también a tomar unas pintas a Dublín, un chucrut a Hamburgo o unas pizzas a Roma por el simple placer de salir de casa.

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  1. Miguel Ángel Rojas
    26 febrero, 2016 en 8:29

    Tremendo, claro y conciso.
    Comparto y difundo.

    Un abrazo!

  2. Anónimo
    28 febrero, 2016 en 23:53

    Sinceramente, para quitarse el sombrero; o la boina, en este caso. Y, aunque achaques cierto color político al asunto (y en cierto modo lo hay), me gusta más la última reflexión. Porque los acomodados al asiento del coche son de todos los colores.

  3. 29 febrero, 2016 en 10:00

    Por supuesto que todos contaminamos, unos más y otros menos, pero resulta que son los políticos de derechas los más reacios a cualquier tipo de control de la contaminación en nombre de las libertades individuales y económicas.

  4. Rata de Cloaca
    29 febrero, 2016 en 11:52

    Al leer la última reflexión me ha venido a la cabeza esa frase de Marvin Harris en uno de sus libros:

    “Si desean ver una verdadera vaca sagrada, salgan a la calle y observen el automóvil de la familia”

  5. 29 febrero, 2016 en 12:56

    Desgraciadamente desde que Harris escribió esa frase hemos ido a peor, ya que ahora no hay automóvil familiar, sino un vehículo para cada adulto de la familia. En EEUU hay ya 965 vehículos por cada 1.000 habitantes, es decir muchos más que adultos.
    https://es.wikipedia.org/wiki/Anexo:Pa%C3%ADses_por_veh%C3%ADculos_per_c%C3%A1pita

  6. Txema M.
    2 marzo, 2016 en 1:17

    Desgraciadamente la demagogia política es un instrumento muy eficaz para evitar la concienciación medioambiental. En Gipuzkoa el PNV se lanzó en banda a evitar la implantación del sistema de recogida de basuras puerta a puerta y ha conseguido con ello un buen rédito electoral. El puerta a puerta implica reciclar en origen, lo que es molesto para muchos. Con ese sistema se llegó a un nivel de reciclado doméstico que los impulsores de la incineración declaraban imposible de conseguir. Los partidarios de la incineración ganaron en las forales y ahora tendremos incineradora(s) en Gipuzkoa. Gana la libertad individual y pierde la salud colectiva.

  7. 7 junio, 2016 en 22:41

    Prácticamente toda la población española respira habitualmente aire contaminado por encima de los niveles máximos que indica la OMS: http://www.lamarea.com/2016/06/07/casi-toda-la-poblacion-espanola-respira-aire-contaminado/

  8. 18 agosto, 2016 en 17:20
  9. 30 agosto, 2016 en 15:30

    Allá por los años 80 del siglo pasado la petrolera Exxon conocía que la quema de combustibles fósiles provocaría un cambio irreversible en el planeta y por ello se dedicó a financiar a negacionistas del cambio climático:
    http://graphics.latimes.com/exxon-research/
    Ahora el fiscal de Nueva York está investigando los hechos, que pudieran ser constitutivos de delito de fraude.

  10. 5 septiembre, 2016 en 23:07

    Si, buscaba la ultima entrada a chemtrails i la he visto muy vieja, por eso meto esto aqui…Reales o no por que carajo son legales? (si sanidad lo aprueva). o si no leed el articulo tres del BOE …

    https://www.boe.es/diario_boe/txt.php?id=BOE-A-1986-10638

  11. 6 septiembre, 2016 en 7:40

    Miquel, creo que estás mezclando churras con merinas. ¿Qué es para tí un chemtrail?

  12. 5 diciembre, 2016 en 18:47

    Según el último número de “National Geographic” la contaminación está ensuciando la nieve y el hielo de Groenlandia de tal manera que esta suciedad hace que el 75% de la luz solar se absorba en lugar de reflejarse, lo que acelera el deshielo. Además según esta revista para antes del 2030 el parque nacional “Glacier” en Montana, EEUU deberá cambiar su nombre ya que de los 150 glaciares que había en 1850 en la actualidad sólo quedan 25, y todos ellos han reducido tan drásticamente su volumen que antes de 15 años no quedará ninguno.

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