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Teorías conspiratorias contradictorias y religión: el fascinante mundo de la incongruencia

1 marzo, 2016

teoria conspirativa¿Existe alguna relación entre las cada vez más populares y novedosas teorías conspiratorias con el clásico fenómeno de la religión? Pues aunque en principio pudieran parecer separados (y hasta antagónicos), ambos conceptos están más que relacionados a través de los siempre fascinantes mecanismos cerebrales.

Dentro del variado mundo de las supersticiones y de las creencias más absurdas, las teorías conspiratorias tienen un lugar privilegiado. Por supuesto que existen infinidad de ellas y prácticamente casi cualquier acontecimiento relevante o simplemente conocido tiene al menos una teoría conspirativa capaz de reunir a cientos (cuando no a miles) de acólitos y, en este mundo interconectado, estas teorías se replican cual epidemia viral a través de innumerables sitios del ciberespacio, de artículos periodísticos y hasta en libros. Además, es generalmente por todos conocido (y hasta aquí no hay nada novedoso) que los seguidores de una determinada especulación conspiratoria suelen ser bastante receptivos a otras explicaciones conspirativas aunque no estén relacionadas de ninguna manera entre ellas, siendo por tanto estos individuos muy propensos a ir añadiendo a lo largo de sus vidas un conjunto más o menos heterogéneo de las mismas. Así, aquellos que creen que el gobierno norteamericano esconde alienígenas en la famosa Área 51 tienden también a creer con más facilidad que la princesa Diana fue asesinada deliberadamente, que la llegada a la Luna del hombre es pura propaganda o que los virus del SIDA y/o del Ébola fueron premeditadamente fabricados en un laboratorio.

Pero por otra parte existen muchas teorías conspiratorias que no sólo no se apoyan, sino que ni siquiera son neutrales entre sí. Es decir, existen especulaciones conspiratorias sobre un mismo tema que son marcadamente contradictorias, de tal forma que si alguien cree en una de ellas por pura y simple lógica no debería poder aceptar otra explicación alternativa diferente. Pues bien, la sorpresa aparece cuando se analizan este tipo de conspiranoias contradictorias tal y como hicieron hace ya algunos años psicólogos de la Universidad británica de Kent. princesa diana conspiracionLos investigadores analizaron los diversos argumentos relacionados con la muerte de la princesa de Gales. Así los científicos encontraron que había teorías que aseguraban que la princesa fue asesinada por los servicios secretos británicos o por enemigos de su novio Al-Fayed, mientras que por el contrario otras especulaciones afirmaban que Diana simuló su propia muerte, de tal manera que en la actualidad se encontraría viva (y supuestamente feliz) escondida y alejada del mundanal ruido en algún recóndito lugar paradisiaco. Ante ambas premisas, lo normal sería que los sujetos de estudio (en este caso estudiantes de la propia carrera de psicología en Kent) se decantaran bien por el asesinato planificado o bien por la falsificación de la muerte por parte la interfecta. Pues bien, sorprendentemente (o no) la mayoría de los individuos estudiados fueron capaces de creer a la vez que Diana fue asesinada y que también falsificó su propia muerte.

Estos mismos investigadores ingleses estudiaron otra teoría conspiratoria,  el destino del famoso Osama ben Laden. Así algunos conspiranoicos del tema sugieren que 1304332913015Osama llevaba muerto varios años antes de su supuesto asesinato en Pakistán a manos de comandos estadounidenses y que incluso sus pretendidas apariciones en video a lo largo de los años fueron en realidad montajes de los servicios secretos norteamericanos. Otra teoría afirma por el contrario que ben Laden sigue vivo en la actualidad, puesto que supuestamente fue capturado y está retenido por la CIA mientras se le interroga en alguna de las innumerables cárceles secretas que el Imperio tiene desperdigadas por el ancho mundo.  Pues bien, en el mismo estudio comentado anteriormente otros estudiantes de la misma universidad fueron capaces de aceptar incongruente y mayoritariamente ambas explicaciones a la vez: que llevaba muerto muchos años mientras que también estaría vivo y preso en la actualidad, lo que le convertiría en una especie de talibán cuántico, algo así como el famosísimo gato de Schrödinger tal y como muy bien resumían los investigadores en el título de su estudio: “Dead and Alive”.

Los autores sugieren que lo importante no es el fondo de las afirmaciones, sino que las personal adeptas a las teorías de la conspiración asumen una estructura conspiranoica de creencias denominada “coherencia global”, capaz de funcionar como un todo dogmático que enmascara las contradicciones individuales, así cualquier nueva teoría conspiratoria (independientemente de su significado específico) puede incluirse sin verse afectada por la lógica intrínseca de la misma o por su concordancia o refutación con las previamente aceptadas, favoreciéndose por el contrario la aprobación de todas ellas en su conjunto y dejando abierta la puerta a otras nuevas sean estas cuales sean.

Por supuesto que este tipo de comportamientos tan chocantes y absurdos no es exclusivo de un pequeño número de personas marginales, adeptas a extrañas conspiraciones sino que en realidad es la base fundamental que ha permitido, entre otras muchas irracionalidades, la existencia y la pervivencia a lo largo del tiempo del fenómeno mágico-religioso en toda su extensión, a pesar de su patente incongruencia cuando se compara con la experiencia, la realidad más cotidiana y todos y cada uno de los avances científicos desvelados en los últimos siglos.

Para entender este tan particular fenómeno mental es bueno hacer un poco de historia. Allá por los años 50 del siglo pasado, el psicólogo social estadounidense Leon Festinger se encontró con una noticia en un periódico local en la que se decía que durante sus múltiples visitas, un alienígena (que era la nueva identidad del Jesucristo bíblico) del planeta Clarión había revelado a una ciudadana del estado de Utah un inminente cataclismo global que destruiría la Tierra. Pero como siempre queda la esperanza, algunos elegidos podrían salvarse antes del desastre al ser rescatados por naves provenientes de ese misterioso planeta. El investigador y su equipo decidieron entonces estudiar a la profetisa que había recibido la revelación y a los seguidores de este incipiente culto milenarista y analizar la reacción del grupo ante el más que evidente e inexorable incumplimiento de las apocalípticas a la vez que erróneas creencias. Los estudiosos razonaron que, cuando pasara el momento profetizado por el divino extraterrestre para el apocalipsis geológico que abriría la puerta a lo que la profetisa denominó “la época de la luz” no tuviera lugar, la secta se enfrentaría ante un terrible dilema: deberían cambiar profundamente y abandonar sus creencias o por el contrario la secta debería buscar nuevas estrategias para reafirmar sus dogmas revelados pero sin embargo incumplidos. Su hipótesis de trabajo fue que la fundadora y aquellos miembros más implicados en esta nueva religión no abandonarían sus creencias tras el estrepitoso fracaso, sino que por el contrario redoblarían sus esfuerzos de proselitismo sectario, mientras que los adeptos menos implicados abandonarían la congregación y buscarían nuevas alucinaciones inconclusas.

Para estudiar todo el proceso en detalle, los investigadores fueron capaces de infiltrarse en el grupo y así pudieron seguir desde dentro tanto la dinámica del mismo como las motivaciones y reacciones de cada miembro de la hermandad ufológico-cristiana en las diferentes fases de su desarrollo. Al final, aunque como era de esperar no hubo rescate cristiano-alienígena ni fin del mundo, la secta no desapareció sino que los creyentes más convencidos encontraron una justificación que les permitía continuar: el mundo había sido salvado para que ellos (los elegidos) diseminaran la buena nueva de “la época de la luz” al resto de la humanidad, época que por supuesto se adentraba ya en un indeterminado futuro. Como se puede observar, la coartada clásica que ya utilizó Saulo de Tarso y sus cofrades hace ya casi dos milenios, pero todo ello en vivo y en directo en la sociedad tecnológica del siglo XX. Este paradigmático estudio permitió formular el concepto de disonancia cognitiva, que postula que cuando los hechos entran en franca oposición con un determinado credo o cuando dos tipos de creencias son incompatibles y por tanto chocan entre sí dentro de la mente humana, el individuo afectado tiende a modificar su apreciación de la realidad o a buscar una justificación espuria (en la que en realidad no cree) pero que le permite reducir el nivel de contradicción (y por tanto de ansiedad) sin tener que abandonar el dogma al que se aferra de forma manifiestamente errónea.

disonancia cognitiva

 

Por supuesto, la teoría de la disonancia cognitiva es aplicable a cualquier conflicto cognoscitivo del cerebro humano: las justificaciones inventadas de los fumadores para poder seguir así con su nocivo hábito aunque saben que el tabaco produce cáncer , la defensa de la tortura en nombre de la salvaguardia de un supuesto valor superior, etc. Y como sabiamente se decía en la zarzuela de “La verbena de la Paloma” eso de que “hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad” hasta se han localizado las regiones del cerebro implicadas en la resolución de estos conflictos mentales: el córtex del cíngulo anterior y la corteza insular.

disonancia cognitiva 2

Estos estudios podrían abrir la puerta a poder analizar por tomografía por resonancia magnética el cerebro de cualquiera de los innumerables sacerdotes, ayatolas, rabinos, ulemas o mediadores de lo divino en sus más variadas modalidades, para poder observar in situ como las zonas brillantes de estas regiones cerebrales se salen de escala mientras estos líderes espirituales intentan batallar con las evidentes contradicciones intrínsecas de sus respectivas religiones en el fondo de sus cerebros. Además, este tipo de estudios podría establecer un ranking científico de cuáles son las creencias o las religiones más irracionales, aunque mucho me temo que por lo que sabemos de todas ellas, esta competición iba a estar tan igualada que muy probablemente iba a ser prácticamente imposible determinar un ganador.

verdadera religion

 

P.D.

Este artículo es una actualización de algunas entradas publicadas por separado previamente en mi blog personal.

 

Entradas relacionadas:


  1. Renzo
    1 marzo, 2016 en 11:15

    Siempre he pensado que el aforismo de Chesterton “Cuando se deja de creer en Dios, enseguida se cree en cualquier cosa” significa justamente lo contrario de lo que quería transmitir el autor. Quien cree en dioses, cualquiera de los cientos y cientos que hay, ha habido y puede haber en la mente de los creyentes, está más que predispuesto a creer en cualquier cosa por ilógica, absurda e irrazonable que sea. Quien se abre al pensamiento mágico, milagros, seres sobrenaturales, etc…,renuncia a usar el análisis crítico y al escepticismo; a partir de ahí…

  2. 1 marzo, 2016 en 11:23

    Ocurre lo mismo con las teorías de la visitas de extraterrestres. A veces me resulta divertido ver las barbaridades que dicen en “Ancient Aliens” (Serie ¿documental? del Canal de Historia. Aunque no sé qué hostias tendrán que ver los cuentos de extraterrestres con la Historia)-

    En ella, el mismo “experto investigador” es capaz de defender una teoría y su contraria (Los extraterrestres vinieron a la Tierra en la antigüedad y no ha vuelto, o por el contrario hay más visitas hoy que personas en una estación de metro en hora punta. Estos visitantes vienen de lejanas estrellas, de otras dimensiones o incluso del futuro, todo a la vez. Y así en un enorme proceso de planteamientos contradictorios y excluyentes, y por supuesto sin la más mínima prueba en favor de cualquiera de ellos).

    Resultan tan contradictorios que me resulta difícil pensar que creen sinceramente en lo que están diciendo.

  3. O ranger de terzas
    1 marzo, 2016 en 11:30

    Me ha venido a la cabeza, aunque no tenga mucho que ver, un libro de Don Miguel de Unamuno: “San Manuel bueno, mártir”…. Leí este libro con 15 años y, creo, que fue un primer pilar en la formación de mi pensamiento apateísta.

  4. Anónimo
    1 marzo, 2016 en 14:59

    No será que el sistema crea en las conductas de las grandes mayorias esa necesidad mágica de lo irracional, si este animal depredador puede realizar las técnicas mas avanzadas en comunicación y darles valor en la timba de la bolsa de NY, de miles de millones a las nuevas aplicaciones de los aparatitos que hipnotizan a las masas; como no va a lograr la irresistible atracción de cualquier religión.

  5. Pocosé
    1 marzo, 2016 en 19:48

    La superstición eficaz no es exclusivamente humana, pero en nuestro caso y favorecida por la selección natural y sus contingencias, dio lugar, como factores eficaces de cohesión tribal, a las religiones y cualquier otro tipo de creencias por estrambóticas que sean.
    Para mi es bastante evidente que la evolución nos ha dotado, tanto con la necesidad de adquirir una identidad tribal a la que ser fiel, como con la predisposición a asumir cualquier tipo de superstición/creencia. Y que ambas cualidades, como cualquier parámetro biológico. se distribuyen en las poblaciones en “Campana de Gauss”

  6. 1 marzo, 2016 en 21:31

    No existe ningún “sistema”, estimado Anónimo. Eso que tantos llaman “el sistema”, como si fuera una especie de conspiración mefistofélica urdida por no se sabe bien quienes con el oscuro propósito de mantener a las masas sumidas en la ignorancia y la miseria, no es otra cosa que la propia naturaleza humana. Nosotros, la especie humana, somos el sistema.

  7. 1 marzo, 2016 en 21:59

    Pienso igual que tú, Procosé. La tendencia a generar denominadores comunes destinados a reafirman nuestro vínculo con otros individuos de la comunidad de la que formamos parte (entre ellos las creencias religiosas, tradiciones y valores, incluso las meras aficiones deportivas) es una conducta natural, aunque en modo alguno exclusiva, de la especie humana. Lo mismo sucede con nuestra tendencia a identificar a los que son o actúan diferente como extraños y a considerarlos como una amenaza potencial que debe ser rechazada, cuando no eliminada. Estas conductas son producto de una adaptación evolutiva que en los albores de nuestra historia como especie cumplió el rol de asegurar la supervivencia individual, que sólo la estrecha comunión y el sentimiento de pertenencia hacia un grupo de humanos que compartían nuestros mismos intereses podía garantizar razonablemente. Todo eso no resulta ya tan necesario en el presente, pero muchas de esas conductas persisten porque nuestro cerebro y los procesos neuroquímicos que se desarrollan en él están diseñados evolutivamente para ajustarse a ellas.

  8. 1 marzo, 2016 en 22:17

    entrelos judios (ortodoxos) los iluminati y los masones entre otros grupos que pretenden el poder del conocimiento por sobre todas las cosas y teniendo algo que piensan sea verdad lo usan para crear teorias conspirativas ….de que las hay si las hay pero las hay para armar un tinglado que solo beneficia su ego y sus intereses el poder divino le pertenece solo a dios los extraterrestres son hermanos mas evolucionados pero no son tan diferentes……

  9. Masklin
    2 marzo, 2016 en 8:39

    Otra muy típica, el hombre no llegó a la Luna y allí se encontraron bases extraterrestres.
    Sinceramente pienso que en este tipo de personas afines a teorías conspirativas se juntan; un complejo de inferioridad (destacar siendo los más “listos”), una necesidad de pertenecer a un grupo, y una deficiencia educativa del pensamiento crítico.

  10. James Dean
    2 marzo, 2016 en 12:21

    Todas las teorías alternativas son conspiranoicas menos las oficiales que están basadas en la suprema verdad porque lo dicen personajes tan execrables como los que han llevado napalm a Vietnam o intervenido en Afganistán, Irak o Siria. No faltan sus palmeros, ahora científicos o pseudocharlatanes metiéndose en camisa de once varas…lo que nos faltaba, intentando refutar la que ellos dicen “conspiranoia” con el método científico. ¿Se puede validar, desde un razonamiento mínimamente decente, algo tan ridículo como eso? Lo ideal para los que conspiran a diario es sepultar el pensamiento crítico mediante campañas ocasionales de desprecio por parte de sus papagayos, ya sean mediáticos o pseudocientíficos.

    Dijo Gustavo Bueno hace tiempo que lo más fácil es creer porque no exige esfuerzo intelectual alguno…Así pues…qué más facil que tener al rebaño sumido en la ignorancia y en la mentira. Creerse que el delirante montaje de EEUU sobre la muerte-“ejecución” de Bin Laden es asumible desde presupuestos lógicos y racionales es una patada al sentido común. Como lo es el hecho de que los marines estadounidenses lo tiraron al mar tan ricamente y luego fallecieron todos en acto de guerra en Afganistán o que el ex agente de la CIA organizó el 11-s desde una cueva en Afganistán…..Bin Laden es sabido que falleció poco después del 11-s (en diciembre) de muerte natural en Afganistán, noticia recogida en su momento por la Fox-News (nada sospechosa de anti-americana) y que los videos del personaje publicados hasta su muerte “oficial” fueron trucajes de la CIA fácilmente desmontables.

    Es entendible que todas las charlotadas oficiales valen para esos cómicos disfrazados de científicos y el pseudoescepticismo que defiende el actual statu-quo…pero no para los que decimos NO a gobiernos farsantes, embusteros y criminales.

    No te equivoques a posta: las conspiraciones políticas nada tienen que ver con reptilianos, illuminatis, ufólogos o la Nueva Era

  11. 2 marzo, 2016 en 13:09

    James Dean las conspiraciones (incluyendo las políticas) vienen muy bien a quienes tratan de ocultar algo. ¿No te has fijado que las grandes cadenas incluyen programas de ufología, astrología e historias, cuanto menos, difíciles de creer? Al final todo queda como en el cuento de “Pedro y el Lobo”, cuando viene el lobo nadie le hace caso al mentiroso de Pedro. ¿A quién crees que le viene mejor la circulación de paranoias por los medios? Creo que la respuesta es obvia.

  12. 2 marzo, 2016 en 13:13

    De hecho, en muchas ocasiones, la mentira es más fácil de creer que la verdad, ya que suele apelar a los sentimientos, a nuestros pensamientos primarios. De ahí que sea necesario recurrir al segundo nivel, el del análisis, la crítica, ese “método científico” que tan poco parece gustarte, para intentar encontrar motivos para pensar que se está ante algo cierto. Si te quedas en el primer nivel, estás perdido.

  13. Renzo
    2 marzo, 2016 en 14:28

    James Dean, ¿de donde sacas que todos los Navy Seal del Team Six murieron en acto de servicio?

  14. 2 marzo, 2016 en 15:39

    ¡Hay Renzo! No sabes en donde te estás metiendo.

  15. Renzo
    2 marzo, 2016 en 16:13

    Ateo, es que uno es curioso por naturaleza y cuando se afirman cosas con esa rotundidad, me quedo con ganas de contrastarlas y como no me consta que al menos dos de ellos figuren como “kia” (Bissonette y O’Neill “The Shooter”)…,pues eso.

  16. Anónimo
    2 marzo, 2016 en 17:33

    estimado N.E.B, cuando nombro sistema doy por entendido a los dueños del planeta:Los Goldmann Sachs(1869),los Rockefeller(1839),los Rothschild(desde el siglo XVIII),los Morgan(1837), etc.El economista Piketty explica bastante documentado la desigualdad como destino manifiesto.Aquellos que en 1913 crearon la Reserva Federal(su banco privado)y de ahí en mas son tu naturaleza humana, que te permiten si ellos quieren, vivir tu cotideaneidad.

  17. Pocosé
    2 marzo, 2016 en 20:08

    ¿Alguna incompatibilidad entre tener a La Ciencia como la mejor herramienta para conocer la realidad y dar por cierta la voraz e irracional depredación y depravación del neoliberalismo globalizante?
    ¿Imposibilita la racionalidad científica la lucha contra los obscuros intereses de posesión y dominio que asolan nuestro planeta?

  18. nestor
    2 marzo, 2016 en 20:52

    Pocosé, ninguna incompatibilidad, todo lo contrario, la pregunta es si a aquellos les preocupa la racionalidad científica como peligro para su estabilidad.

  19. O ranger de terzas
    3 marzo, 2016 en 0:22

    A ver:
    Este menda, de biología, etología y afines… pues sabe lo mismo que un bebé de 3 semanas puede saber de latín.

    Así que cuando algo me chirría, pero no tengo ni idea de por qué, pues pregunto:

    ¿qué me chirría?, Este comentario hecho por ahí mas arriba:
    “La superstición eficaz no es exclusivamente humana, pero…”… (Pocosé: 1 marzo 2016, 19:48)

    y mi pregunta es:
    ¿Algún otro animal que no sea homo sapiens moderno puede tener o padecer supersticiones?.

    A quien me responda: ¿podrías incluir en tu respuesta el “auctoritas” que te avala?

  20. Anónimo
    3 marzo, 2016 en 10:36

    O ranger, creo que Pocosé se refiere a los experimentos de Skinner sobre condicionamiento operante en palomas, que resultó en la creación de comportamiento supersticiosos (habría entender “superstición” en un sentido amplio, ya que la definición clasica incluye el termino irracional, que es obvio en el caso animal. Se trata de que las palomas crean falsas relaciones causa efecto ante eventos aleatorios y construyen comportamientos y rutinas que pretenden forzar dichos eventos). Puede ver el estudio aqui: http://psychclassics.yorku.ca/Skinner/Pigeon/ Es posible que haya estudios nuevos (en una postura u otra) sobre este tema. Lo desconozco.

  21. Anónimo
    4 marzo, 2016 en 4:39

    Ranger

  22. Pocosé
    4 marzo, 2016 en 19:24

    Nestor: “la pregunta es si a aquellos les preocupa la racionalidad científica como peligro para su estabilidad.”
    Evidentemente Nestor.
    No solo es que les preocupe es que procuran que no prospere demasiado. Pero ellos si que usan y abusan de la racionalidad y La Ciencia en sus perversas aplicaciones, fomentando de paso el anticienticismo y el antirracionalismo.
    Por eso debemos estar muy agradecidos a los que aquí, y en cualquier otro lugar, se esfuerzan en defender la racionalidad y a La Ciencia.

  23. O ranger de terzas
    4 marzo, 2016 en 19:58

    Anónimo. No conocía ni por referencias remotas esto de “la superstición de la paloma”… De todos modos a mí me ha parecido mas bien un problema de condicionamiento de la conducta que una “superstición”… Bueno. mi área de conocimientos es sólo lingüística, el área científica tan solo la conozco como lector apasionado. Por eso me conformaré con “comprender” a los humanos supersticiosos porque éstos, al menos, pueden explicarme el enunciado de su superstición, mientras que la paloma no me va a contar nada y yo no soy etólogo para poder comprenderla.

  24. Anónimo
    5 marzo, 2016 en 21:13

    Ranger

    En el condicionamiento la paloma recibe alimento siempre que presione el botón (presionar el botón libera las semillas, hay causalidad). Sin embargo, en este caso lo que determina cuando recibe alimento es un temporizador, no hay ninguna relación causa efecto entre cualquier acción que realice la paloma y la liberación de semillas, pero la paloma (al igual que muchos humanos) infiere causalidad entre dos eventos simultáneos (batir las alas y recibir alimento), aunque sea totalmente ilógico. No es muy diferente a lo que le sucede a algunos futbolistas:

    “[…] la venda blanca que llevaba en su muñeca derecha Iván Zamorano. Inicialmente fue por una lesión y tras el encuentro en el que marcó tres goles ante el St. Gallen suizo se convirtió en perenne. Veremos a Mario Gómez mudo mientras el resto de compañeros entona el himno ya que desde que jugaba en la sub 15 no lo hace para tratar de repetir la fortuna que tuvo tras no cantarlo y anotar.”

  25. carmen y juan josé
    6 marzo, 2016 en 0:50

    Todo se reduce a que el homo sapiens es una anomalía peligrosa en la armonia del universo

  26. Pocosé
    6 marzo, 2016 en 8:26

    ¿El Universo armónico?
    Yo lo veo cataclísmico, como también lo es la biogeología terrestre.
    Solo somos uno más de los innumerables productos de la evolución biologica, Lo que si parece que vamos a acabar siendo es la causa de uno de los mas potentes de estos cataclismos terrestres y ni siquiera en esto seríamos únicos.

  27. nestor
    6 marzo, 2016 en 15:13

    Los científicos no tienen otra que practicar el pensamiento crítico para sus logros o éxitos, en cambio el resto no lo necesitan para ello.

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