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De cómo la religión anula el raciocinio hasta de los más brillantes científicos

9 marzo, 2016

the-strange-case-of-dr-jekyll-and-mr-hydeDentro del siempre supersticioso mundo de los creyentes, hay un colectivo muy particular que brilla con todo su irracional esplendor: son los científicos religiosos, individuos ellos con un evidente comportamiento bipolar (cuando no esquizoide) que oscila, muchas veces incluso de manera casi instantánea, entre un Dr. Jekyll reflexivo, objetivo y racionalista y un Mr. Hyde supersticioso, crédulo y hasta infantilizado. Y quizás el caso más sorprendentemente llamativo de entre todos ellos sea el del Dr. Francis Collins.

Collins es un reputado investigador que sustituyó al famoso James D. Watson (uno de los padres de la doble hélice de DNA) como director del Centro Nacional para la Investigación del Genoma Humano y actualmente dirige el prestigioso NIH estadounidense, además de ser uno de los pocos miembros de la Academia de Ciencias de EEUU creyente. Y lo más curioso de su caso es que, a diferencia del resto de científicos religiosos que suelen provenir de familias marcadamente devotas que les adoctrinaron tan a conciencia durante su niñez que incluso su trayectoria investigadora es incapaz de revertir, el Dr. Collins proviene de una familia poco o nada religiosa y él mismo ha declarado que durante su licenciatura y posterior postgrado era un ateo convencido. Sin embargo, intrigado por algunos de sus pacientes (ya que Collins es médico además de doctor en Químicas) entró en contacto con la religión y, tras la lectura del libro “Mero cristianismo” del escritor anglicano C. S. Lewis (el mismo que escribió también “Las crónicas de Narnia”), se convirtió al protestantismo y en la actualidad se define a sí mismo como un “cristiano serio”, que cree en una evolución teísta, en donde el Dios judeocristiano desencadena la evolución al estilo del primer motor aristotélico.

Por tanto el Dr. Collins podría ser considerado el máximo exponente intelectual de esos como habla dios francis collinspor otra parte recurrentes, siempre vanos y hasta imposibles intentos de compatibilizar (aunque sea a martillazos) el conocimiento científico con la religión (al menos en su variante cristiana) ya que Collins recibió, procesó y aprendió tanto las herramientas como los mecanismos de pensamiento racional y científico antes de su tardía y más que sorprendente conversión religiosa. Es por ello que sería de esperar que sus argumentos religiosos (surgidos de una mente reflexiva y librepensadora) pudieran tener una mayor altura intelectual que la de esa mayoría de filósofos, teólogos y por supuesto científicos cristianos, que por haber sido adoctrinados previamente es muy probable que nunca hayan llegado a completar el tan necesario desarrollo intelectual racionalista, capaz de identificar los evidentes errores conceptuales ligados al pensamiento mágico-religioso. De tal manera que el Dr. Collins escribió muchos años después de su mutación intelectual el libro “¿Cómo habla Dios? La evidencia científica de la fe” en el que resumía su visión científico-religiosa y en donde según la reseña del mismo:

Collins reconcilia lo que para muchos son dos polos completamente opuestos: la rigurosidad de la ciencia con la creencia en un Dios trascendente o la fe como elección enteramente racional con principios complementarios a los de la ciencia. […] Para llegar a ese punto de armonía a priori imposible, Collins analiza en este texto revelador algunas de las principales argumentos que se han planteado en contra de la existencia de Dios y teorías más o menos polémicas como las del creacionismo, el diseño inteligente o la evolución darwinista, a la luz de los saltos revolucionarios que se han producido en el campo de la ciencia en los últimos años, ya sea en lo referente al origen del universo o de la vida en la Tierra, o de los misterios que encierran la molécula del ADN y la codificación del genoma humano, campo en el que él es una autoridad mundial. Su conclusión es lo que él llama BioLogos, una teoría que integra armónicamente ciencia y fe …

dios de los huecosSin embargo desgraciada, pero por supuesto nada sorprendentemente, en este libro el Dr. Collins no exhibe ningún nuevo argumento o prueba a favor de la evolución teísta que no hayan sido presentados y reciclados una y mil veces por otros pensadores cristianos previos durante el último siglo, salvo quizás su prosa concisa y a veces hasta brillante capaz de conseguir enmascarar la debilidad evidente de su principal argumento: el relegar al todopoderoso y omnipresente dios judeocristiano (capaz de inmiscuirse hasta en los más triviales asuntos de alcoba de esos pobres judíos supuestamente elegidos, si hacemos caso al más que sospechoso Antiguo Testamento) en el casi impotente “dios de los huecos” que puso en marcha el Big Bang y la evolución y después se escondió en los confines del No Universo, para que su rastro pasara totalmente desapercibido (excepto a través de esa más que curiosa propiedad del intelecto humano llamada fe) a todos los instrumentos, herramientas y mecanismos científicos que 15.000 millones de años después unos monos escasos de pelo inventarían para intentar desentrañar la realidad.

Lo más notable del libro es que Collins es capaz de resumir (como buen científico que es) todo su pensamiento en un párrafo de tan sólo tres frases. En la primera de ellas:

Tratando de llenar este universo (de otra manera estéril) con los seres vivos, Dios eligió el elegante mecanismo de la evolución para crear microbios, plantas y animales de todo tipo.

es donde se resume sucintamente la brutal dicotomía entre el Jekyll racionalista y el Hyde ignorante que parecen cohabitar en el cuerpo de Collins. Porque aunque su formación en Medicina y Química pudieran haberlo mantenido alejado de la Biología, como investigador en activo bien pudiera haberse leído algo de la inmensa literatura científica acerca del tema antes de realizar tan osada afirmación. Porque esta frase, rebosante de sumisión intelectual ante la grandeza de la zarza ardiente, desvela un abrumador desconocimiento de los mecanismos evolutivos, ignorancia compartida por otra parte por todas las personas religiosas con un mínimo de educación que intentan (denodada pero infructuosamente) compatibilizar sus creencias con los hechos evolutivos. Esta visión religiosa del “elegante” mecanismo se nos resume muchas veces en esas llamativas estampas de por ejemplo simpáticos suricatas o de bellas y estilizadas gacelas correteando por la sabana africana

suricatas gacela

que supuestamente muestran la magnificencia y la exquisita sensibilidad de la divinidad (judeocristiana no lo olvidemos, que los demás dioses son todos inventados por el Maligno para confundir a impíos y herejes).

Sin embargo, para cualquier persona mínimamente familiarizada en el estudio de la evolución y sus procesos (y el Dr. Collins, por mucho que no sea un experto, debería ser uno de ellos) la realidad es otra muy diferente, a la vez que muchísimo más inquietante. Los “alegres” suricatas de la foto anterior no están posando felices y relajados para la portada de la revista “National Geographic”, sino que están poniendo en práctica un comportamiento ancestral, evolutivamente seleccionado a lo largo de millones de años (tal y como si hubiera sido cincelado en piedra y metido dentro de su genoma) que les ha permitido sobrevivir a halcones, chacales y águilas. Es decir, donde Collins y el resto de religiosos ilustrados ven belleza no hay más que precaución, ansiedad y miedo por parte de un indefenso animalillo expuesto a los terribles peligros de la siempre implacable Naturaleza.

En el caso de la anterior fotografía de la gacela, en cuanto se amplía un poco el objetivo de la cámara aparece otra estampa que nos cuenta una historia muy diferente y a la vez mucho menos reconfortante y más terrorífica:

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Porque para una inteligencia con la más mínima ética ¿qué puede haber más terrible que esta foto de un pequeño guepardo cazando a una indefensa cría de gacela?

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Es decir, la bella estampa de las estilizadas gacelas y los rapidísimos guepardos no es más que el espantoso resultado de una despiadada coevolución que, a lo largo de millones de años, ha ido seleccionando los ejemplares más rápidos y ágiles de ambas especies, animales que cuales Sísifos cuadrúpedos han sido obligados por sus propios instintos de supervivencia a repetir la misma escena una y otra vez hasta el infinito y que, a diferencia de lo que quiere (cobarde e ignorantemente por cierto) creer el Dr. Collins y sus correligionarios de la infinidad de sectas que adoran al “divino” nazareno, únicamente demuestra que no hay poesía alguna en la Naturaleza inspirada por un magnánimo y artístico creador, sino solo un pavoroso terror en la presa y un hambre feroz en el depredador.

child_with_smallpox_bangladeshY eso sin olvidar otros aspectos evolutivos que nos tocan más directa y también más horriblemente a los humanos, como puede ser por ejemplo ese parásito que sólo puede crecer dentro del ojo de los niños hasta dejarlos finalmente ciegos o esa tan elegantemente adaptada infinidad de virus como el de la viruela, patógenos todos ellos que llevan asolando a la Humanidad desde sus más remotos orígenes. Si este “elegante” mecanismo de la Evolución es el único que se le pudo haber ocurrido a un ser supuestamente omnipotente y omnisciente para “llenar este universo (de otra manera estéril) con los seres vivos” ¡Pues vaya macabra desilusión!

Aunque bien podría nuestro emitente científico, antes de dar rienda suelta a su “ciencia” cristiana, haber leído algo del siempre brillante Darwin que, en su larga correspondencia con su coetáneo Asa Grey (probablemente el primero de los científicos cristianos darwinistas) acerca de las implicaciones teológicas de la Teoría de la Evolución, tuvo que zanjar diplomáticamente allá por el ya lejano 1860 los recurrentes argumentos religiosos del científico estadounidense con la siguiente y lapidaria frase:

No puedo persuadirme de que un Dios benévolo y omnipotente haya creado a propósito los icneumónidos con la expresa intención de que se alimenten dentro de los cuerpos vivos de las orugas, o que un gato pueda jugar con los ratones [antes de matarlos].

Con su segunda frase el Dr. Collins se adentra aún más si cabe en su asombroso y casi infinito desconocimiento de los procesos evolutivos:

Lo más notable es que Dios eligió intencionadamente el mismo mecanismo para dar lugar a esas criaturas especiales que tendrían inteligencia, el conocimiento del bien y el mal, el libre albedrío y el deseo de buscar la comunión con Él.

Es decir, según Collins su dios orquestó la evolución básicamente para que, tras unos inimaginables 3.800 millones de años desde la aparición de la vida en la Tierra (en donde parece ser que no ocurrió nada reseñable), unos simples monos bípedos africanos llegaran a desarrollar “la inteligencia […] y el deseo de buscar la comunión con Él”. Y no se crean que el trabajo es de magnitud hercúlea, ya que la previsora divinidad tuvo que planificar millones y millones de eventos más o menos azarosos: que si pongo un meteorito por aquí para eliminar a esos siempre tan molestGreatRiftValleyos dinosaurios que entorpecen mi divino plan, que si separo muy, pero que muy lentamente el continente africano para que la sabana desplace a las selvas y así unos pocos de esos monos comodones que llevan millones de años vagueando confortablemente entre las copas de los árboles, comiendo sus frutas y sin hacer nada de provecho abandonen de una maldita vez (que llevo 3.794 millones de años de espera y ¡ya está bien!) los bosques tropicales de África y arrastren sus culos gordos hasta el suelo, alcen sus patas delanteras y empiecen a vagar por el cada vez más desolado valle del Rift durante un par de millones de años (ríanse ustedes del éxodo judío por el desierto que narra la Biblia), para que entre sequía y sequía se les vaya agudizando el ingenio lentamente y se les encienda de una vez por todas el “deseo de buscar la comunión” con mi Divina Entidad, ¡que estoy más que harto de esos insípidos y serviles angelitos y, desde que exilié a Lucifer a los confines del más remoto espacio-tiempo, estoy tan aburrido que necesito un poco de acción con alguien que me lleve la contraria para enseñarles de lo que soy capaz de verdad: un par de diluvios y tres o cuatro exterminios masivos serían muy gratificantes!.

Tree of humankind with skulls representing the different species, including the newest addition “Homo Naledi” added to the “Homo” branch of the tree. This illustration was created for an article about paleoanthropologist John Hawks, a leader of the Rising Star Expedition that discovered Homo Naledi, this new species of hominid, whose partial skull has been added to the hominid tree here. Homo Naledi existed in South Africa. Timeline: hundreds of thousands to millions of years ago (at time of this illustration, this was the current time span known).

Pero volviendo a la parte científica del asunto, parece que nuestro más que galardonado Collins no ha entendido nada de nada sobre evolución. La visión antropocéntrica de Collins y del resto de creyentes de que el fin último del Universo en general (y de la vida en particular) es que llegara ese tan ansiado momento en el cual un primate bípedo abandonara su recién conseguida postura erguida, para arrodillarse ignorante y servilmente ante su “comprendido” creador es totalmente incompatible con todo lo que sabemos en la actualidad sobre evolución.

Los humanos, de los que los sapiens únicamente somos el último eslabón, como el resto de las decenas de millones de especies que actualmente pueblan la superficie terrestre, somos el complejísimo resultado de miles de millones de interacciones azarosas a lo largo de los eones de la astronomía, la geología, la geografía, el clima y los diferentes ecosistemas pretéritos en los que se desenvolvieron nuestras más o menos lejanas especies predecesoras en su interacción con el conjunto de organismos que les dinosaurios-meteoritorodeaban en cada momento, eventos todos ellos que alterados en mayor o menor medida bien podrían haber desembocado en un resultado totalmente diferente al que conocemos en la actualidad. Si el meteorito que provocó el famoso impacto de Chicxulub hubiera pasado de largo hace 66 millones de años ¿podrían nuestros lejanísimos ancestros de finales del Cretácico, pequeños y viviendo en nichos ecológicos secundarios, haber desplazado y extinguido rápidamente a los omnipresentes dinosaurios, ocupando todos los ecosistemas en una radiación tan rápida como la que nos muestra el actual registro fósil? Pero no nos preocupemos que el Dr. Collins sabe a ciencia cierta que la divina providencia empujó lo suficiente al pedrusco para allanar el camino al hombre. Eso sí, hasta el día de hoy no ha podido presentar prueba alguna de tan fantástica aseveración pero claro, es que su Mr. Hyde parece ser que cada vez es más dominante dentro de su bipolar personalidad.

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Y ya para rizar el rizo de las elucubraciones más que disparatadas de nuestro tan particular investigador, Collins cierra este antológico párrafo de despropósitos con la siguiente frase:

También sabía Él que estas criaturas podrían en última instancia optar por desobedecer la Ley Moral.

Esta tercera frase, tras las dos previas sobre como Dios utilizó la evolución para sus divinos propósitos es un ejemplo de la brillante capacidad de Collins para encadenar, torticera pero muy elegantemente, el conocimiento evolutivo (que ni siquiera él se atreve a obviar) con el principal dogma cristiano (el del Pecado Original) aun cuando él mismo original sin eve adamdebería saber que este dogma ha sido totalmente invalidado por la actual antropología. Esto es así porque el cristianismo pivota sobre el concepto de que un par de humanos “desobedecieron la Ley Moral” y por ello fueron condenados los propios pecadores, pero también todos sus descendientes, es decir la Humanidad al completo, situación que sólo pudo ser expiada posteriormente mediante la muerte y resurrección del nazareno milagrero.

Pero es que los múltiples datos provenientes de las más diversas ramas del saber científico, acumulados en el último siglo por miles de investigadores, indican de manera tajantemente inequívoca que no hubo nunca primeros humanos ni tampoco que estos fueran dos. Desde hace varios millones de años nuestra línea evolutiva directa ha ido oscilando en número de integrantes, de tal manera que aunque los sapiens y sus ancestros han pasado varios cuellos de botella evolutivos parece ser que siempre ha habido a la vez al menos unos pocos miles de parejas reproductoras humanas, y eso incluso en los peores momentos. Si a esto le sumamos que parte del acervo genético de la actual Humanidad proviene de nuestros primos neandertales, denisovanos y de otra especie de homínidos hasta el momento desconocida, la doctrina oficial de las innumerables variantes del cristianismo queda científicamente desacreditada en su totalidad. Y por tanto sin primeros padres, sin Jardín del Edén y sin pecado original la razón de la expiación de Jesucristo desaparece, y con ello todo el edificio del cristianismo se derrumba cual castillo de naipes.

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Y al final como siempre, en el caso del Dr. Collins nos encontramos con el mismo y simple dilema aplicable inexorablemente a cualquier creyente, independientemente de su nivel de erudición: ¿conoce el afamado investigador los estudios antes mencionados? porque si los conoce y los acepta ¿cómo demonios se puede seguir llamando cristiano sabiendo que todo es una mentira y que por tanto con total seguridad el famoso nazareno no era más que otro pobre enfermo mental con delirios de grandeza? porque en el caso contrario de que Collins haga prevalecer la “verdad revelada” a los datos científicos ¿en qué se diferencia de ese creacionista medio de los EEUU que tiene absolutamente claro que Adán y Eva fueron personas reales que engendraron a toda la Humanidad?

P.D.

Y desgraciadamente el tema de la profesionalidad y capacidad de los científicos religiosos sigue estando de recurrente novedad. La semana pasada saltó la polémica en la comunidad científica cuando la revista PLOS ONE publicó un artículo en donde los autores de un estudio sobre las características biomecánicas de la mano humana afirmaban en varias partes del texto que su morfología y funcionalidad sólo podían ser debidas al diseño de un ”Creador”. Por supuesto los autores no presentaban ningún experimento, prueba o evidencia de su osada y más que evidente gratuita afirmación salvo. Tal ha sido el revuelo por la falta de rigor del editor y de los revisores de PLOS ONE al evaluar el manuscrito original que la propia revista ha rechazado el ya tristemente famoso artículo.

El corolario de todo este funesto asunto es que es muy difícil, cuando no imposible (incluso para un investigador), compaginar el racionalismo y la más perversa irracionalidad dentro de un mismo cerebro, ya que el aceptar creencias dogmáticas implica algo así como abrir la famosa caja de Pandora, que luego hace imposible volver a encerrar la superstición religiosa. Por ello, tal y como indico en la entrada, los científicos religiosos deben ser perfectos esquizofrénicos para intentar mantener lo más controlado posible a ese demonio de la más absurda irracionalidad que subyace en todo creyente (y que tarde o temprano hace de las suyas), porque si no acaba ocurriendo el despropósito más absoluto.

P.D. 2

Sobre la polémica de PLOS ONE algunos comentaristas de origen chino (idioma materno de los autores del polémico estudio) han indicado que en ese idioma hay una equivalencia no teísta entre “Naturaleza” y “Creador”. Y que como China no ha desarrollado nunca una religión al estilo de los monoteísmos sectarios occidentales, que junto con el hecho de que en la práctica la mayoría de los chinos son en esencia ateos, los autores bien pudieran haber cometido un simple error de traducción al no estar tan sensibilizados como los occidentales ante el absurdo del creacionismo. Ahora solo falta que los responsables del estudio aclaren esta cuestión, aunque ello por supuesto no restaría responsabilidad a los científicos que evaluaron el estudio para PLOS ONE, a no ser que muy casualmente también ellos tuvieran como lengua materna el chino.

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  1. jenoheckler55
    9 marzo, 2016 en 7:30

    Pues si ese Dr. Collín o Dr Boñíguez o Dr como se llame era ateo convencido y ahora es creyente, al parecer eso le molesta a usted, por lo leído. Asumo que tiene usted el típico rencor del que fue educado en colegios de religiosos. Cuanto daño han hecho a algunos…

  2. Renzo
    9 marzo, 2016 en 9:19

    Leí el libro de Collins hará ya casi diez años y me pareció la obra de alguien con trastorno bipolar. El libro es un constante salto del rigor científico a la fe ciega y absurda, Collins va dando una de cal y una de arena de forma incomprensible y carente de sentido.
    Especialmente penosos son el capítulo 1 y los dos últimos. En ellos el autor demuestra que ha perdido los papeles y tira por la borda su formación y el conocimiento científico para sustituirlo por superstición, irracionalidad y sinsentido. Por mucho que intenta “armonizar” Ciencia y fe no lo consigue y todo se queda en una vana justificación de su cambio de mentalidad, sustentada en nada, bueno, quizás en algún problema mental del pobre Francis.

    jenoheckler, lo que preocupa no es el pasado del personal, es su idiotez actual.

  3. Santiago Merino
    9 marzo, 2016 en 9:41

    Lo de Collins es realmente vergonzoso. Otros cientificos creyentes hablan de doctrinas separadas y mantienen que son cosas distintas y no las mezclan. Aunque evidentemente eso supone vivir en una dualidad incoherente, como indica el autor de este artículo, al menos no intentan forzar la ciencia para que encaje en sus creencias. ¿o quizá si lo intentan?

  4. 9 marzo, 2016 en 9:57

    jenoheckler55

    Para tu información toda mi educación ha sido en el sistema público español y tuve la suerte de que los religiosos con los que me crucé a lo largo de mi formación (ya que la religión era asignatura obligatoria) no eran fanáticos fundamentalistas sino incluso algunos de ellos personas bastante tolerantes. Por ejemplo un profesor de religión durante el bachillerato nos preguntó a los alumnos el primer día de clase acerca de nuestras creencias y cuando yo me identifiqué como el único ateo del aula comenzó un largo debate sobre cristianismo y ateísmo que duró todo el curso. Al final saqué sobresaliente (como casi todos porque la Religión siempre ha sido una asignatura para subir nota) y la conclusión de que ese profesor era uno de los muchos cristianos sociológicos de este país llamado España, una persona acomodaticia que vivía bien como profesor de una asignatura en la que en el fondo no creía más que yo.

    Respecto a Collins no es rencor, sino un asombro infinito ante el hecho de que una persona inteligente que no había sido previamente adoctrinada acabara en las fauces de la superstición cristiana. Aunque supongo que si durante su etapa como médico se hubiera ido de cooperante a la India, los enfermos de ese país le hubieran abierto las puertas al conocimiento del panteísmo hindú y ahora estaría bañándose en el Ganges para purificar su karma y diciendo sandeces sobre como Shiva, Ganesha y Visnú idearon la elegante solución evolutiva para que los humanos descubriéramos su sapiencia y divino esplendor.

  5. 9 marzo, 2016 en 10:31

    Esto que hace tan torticeramente el dr Collins se llama escolástica y consiste en intentar que todo conocimineto se someta a los dogmas de su religión. No tiene nada de nuevo.

    Ahora, leyendo la tercera frase del ilustre dr Collins me surge la precunta ¿Si los dinosaurioides hubieran llegado a existir, nunca habrían asumido el cristianismo o no habrían sido a imagen del creador y por eso “Él” (padre de los dioses de Ugarit) impidió su existencia aniquilando a todos los dinosaurios?

  6. Miguel
    9 marzo, 2016 en 11:05

    Ya que aparece el tema, siempre me ha intrigado cómo se las apaña la iglesia para reconciliar la idea de Adán y Eva con el incesto de sus herederos, imprescindible para poblar la tierra.

  7. 9 marzo, 2016 en 11:34

    Pues de ninguna manera Miguel. Mira cómo se queda el carismático sacerdote católico Jonathan Morris, legionario de Cristo (es decir miembro de la élite católica y vanguardia de la recristianización papal) además de licenciado en ciencias políticas y administración de empresas, escritor y analista en asuntos religiosos para diversos medios de comunicación norteamericanos en donde es asiduamente consultado en diferentes programas de cadenas como Fox News, Sky News o incluso la CNN y la BBC, además de director de un programa radiofónico ante la pregunta que tu planteas:
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/08/ni-los-propios-sacerdotes-catolicos.html
    Y es que los disparates de la Biblia son tan infumables que ni siquiera los propios creyentes pueden defenderlos salvo por el consabido “son asuntos de fe y entonces bloqueo mi cerebro”.

  8. O ranger de terzas
    9 marzo, 2016 en 13:48

    El truco de Collins, en realidad, es muy viejo: “dios está mas allá y mas arriba”…

    Este razonamiento lo puedo entender cuando proviene de alguien que conscientemente me intenta engañar porque, tanto el estafador como yo, sabemos a qué jugamos.

    Sin embargo siento verdadera pena cuando quien plantea este truco se lo cree…. Especialmente si es alguien con, al menos en apariencia, ánisas de saber.

  9. 9 marzo, 2016 en 16:29

    El ser humano es capaz de soportar las más absurdas disonancias cognitivas. Seguramente todos conocemos algún médico que fuma y/o tiene sobrepeso, ¿podemos decir que esa persona es «bipolar» o que sufre de «esquizofrenia»? En mi opinión, no: estos términos tienen un significado preciso y creo (algún psicólogo/psiquiatra que me corrija) que no cuadran ni con el médico descuidado ni con el investigador creyente de este artículo.

    A mi no me preocupa tanto el que una persona que hace ciencia sea «creyente»: la ciencia es un juego social donde el resultado no depende del individuo sino de las interacciones entre los elementos de la comunidad. La ciencia es el consenso de la comunidad científica y puede por lo tanto seguir adelante aún si un individuo influyente dentro de ella dice o hace estupideces ya que tarde o temprano el error será corregido (ejemplos históricos no faltan). Lo que realmente me preocupa son las disonancias cognitivas de los políticos y de sus votantes: crear o aceptar leyes pensadas desde la religión para regular una realidad que va adelante gracias a la ciencia puede ser un gran problema…

    Otro problema aquí es la confusión que tanto creyentes como no creyentes suelen tener de los conceptos de «religión» y «dios»: la primera necesita del segundo (incluso en la religión de la economía tenemos los dioses del «capital» y el «crecimiento»), pero el recíproco no necesariamente es cierto. No me interesa si alguien quiere dedicar su vida a filosofar sobre el extraño concepto de «dios» siempre que admita que sus ideas filosóficas son precisamente eso, ideas. Lo que me dan miedo son las religiones humanas con sus «verdades absolutas» que no admiten diálogo ni comunidad ni progreso.

  10. 9 marzo, 2016 en 16:52

    Ricardo

    “A mi no me preocupa tanto el que una persona que hace ciencia sea «creyente»: la ciencia es un juego social donde el resultado no depende del individuo sino de las interacciones entre los elementos de la comunidad. La ciencia es el consenso de la comunidad científica y puede por lo tanto seguir adelante aún si un individuo influyente dentro de ella dice o hace estupideces ya que tarde o temprano el error será corregido (ejemplos históricos no faltan).”

    El problema es que no todo el mundo tiene las cosas tan claras como tú, es más la gran mayoría de las personas piensan lo contrario, que si un gran científico dice algo eso es una prueba a favor de la veracidad del argumento: se llama principio de autoridad. Y es recurrentemente utilizado por los defensores de cualquier superchería para darle credibilidad. Es por ello que la religión en general busca desesperadamente y utiliza hasta la saciedad a estos ignorantes con bata:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/04/16/la-academia-pontificia-de-las-ciencias-la-prostitucion-de-la-ciencia-por-la-irresponsabilidad-de-algunos-investigadores/

    Y así entonces el político de turno tiene la excusa para defender la objetividad de legislar a favor de la religión, si el último premio Nobel dice que cree en los milagros y adora a San Agapito pues ¿cómo vamos a impedir que nuestra infancia comparta ese maravilloso saber en horario lectivo?

    Respecto al ejemplo que pones del médico fumador, si este suicida comportamiento es usado por parte de las tabaqueras para enmascarar los daños del tabaco y presionar para derogar las leyes sanitarias (tal y como hacen las diferentes iglesias cristianas con los “argumentos” de los científicos religiosos) pues ese comportamiento se convierte en execrable.

  11. 9 marzo, 2016 en 17:23

    Para Miguel. La Iglesia (católica) ya no cree en Adán y Eva. El propio “profesor bíblico” comentarista de la Biblia de Jerusalén (católica), explica el proceso cultural de ese incesto admitiendo desajustes en los relatos bíblicos de Génesis.

  12. 9 marzo, 2016 en 19:01

    MiltonAsh

    “¿Cómo el pecado de Adán vino a ser el pecado de todos sus descendientes? Todo el género humano es en Adán sicut unum corpus unius hominis (“Como el cuerpo único de un único hombre”) (Santo Tomás de Aquino, Quaestiones disputatae de malo, 4,1). Por esta “unidad del género humano”, todos los hombres están implicados en el pecado de Adán, como todos están implicados en la justicia de Cristo. Sin embargo, la transmisión del pecado original es un misterio que no podemos comprender plenamente. Pero sabemos por la Revelación que Adán había recibido la santidad y la justicia originales no para él solo sino para toda la naturaleza humana: cediendo al tentador, Adán y Eva cometen un pecado personal, pero este pecado afecta a la naturaleza humana, que transmitirán en un estado caído (cf. Concilio de Trento: DS 1511-1512). Es un pecado que será transmitido por propagación a toda la humanidad, es decir, por la transmisión de una naturaleza humana privada de la santidad y de la justicia originales. Por eso, el pecado original es llamado “pecado” de manera análoga: es un pecado “contraído”, “no cometido”, un estado y no un acto.”

    “Adán y Eva transmitieron a su descendencia la naturaleza humana herida por su primer pecado, privada por tanto de la santidad y la justicia originales. Esta privación es llamada “pecado original”.”

    Extraído del Catecismo de la Iglesia Católica publicado en la web del propio Vaticano:http://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p1s2c1p7_sp.html

  13. 9 marzo, 2016 en 20:16

    A mi me asombra muchísimo que gente que me daría mil vueltas en cuanto a conocimientos y experiencias, caiga tontamente en la irracionalidad mas boba.

  14. Rawandi
    9 marzo, 2016 en 20:21

    Otros cientificos creyentes hablan de doctrinas separadas y mantienen que son cosas distintas y no las mezclan.

    Santiago, ¿recuerdas algún nombre de esos “científicos creyentes” que separan su ciencia y su religión? ¿Es quizá el biólogo Francisco José Ayala uno de los que tienes en mente?

  15. 9 marzo, 2016 en 21:07

    Yo soy un ateo hecho a sí mismo, pues me tuve que desprender de una pesada carga ideológico-esotérica que me costó sangre, sudor y lágrimas, lo que me hace entender el cautiverio mental del creyente. El problema es que el creyente es incapaz de entender al ateo, más allá de la manida explicación de su ignorancia frente a la fe. Tenemos religión para rato.

  16. Dendrocopos
    9 marzo, 2016 en 23:33

    Qué cosas! Que adoctrinamiento ni que colmillo de zifio en vinagreta! Uno de los científicos más relevantes de nuestro tiempo en biología molecular, y no sabe nada de evolución. O ateo6666 y otros muchos evolutionautas saben más que él Dr. Collins, vamos que le darian clases particulares. No comparto sus ideas sobre la consecución de la vida en la Tierra o al menos, completamente, pero no me extraña nada, que no pueda ser ateo. Quien estudia en profundidad algo de bioquimica debe darse cuenta rapidamente que el ateismo radical es solo negacionismo puro de la realidad de la existencia de un Ser supremo. Por la implicaciones que conlleva, será.

    PD: Tanto hablar de la revisión por pares de las revistas con alto nivel de indexación, si en el primer cuarto… etc. Pues si!!! si que son bien revisadas!!! Cuantas trolas de especulacion, (tampoco demostradas) se pueden colar por semejante filtro? tan depurado exquisito… etc. pero que si aparece el vocablo evolucion, pasan inadvertidas al ateo mas reticente. Ya lei la entrada del articulo acerca de primatologia, aqui nuestro distinguido Manuel hacia gala que despues de todo la revista tenia un index poco destacable. PLOS ONE Tb? o es que sera que los revisores y editores solo leen los títulos? Recuerdo aquel articulo chino, también en el que venian escritas no se que multitud de paridas hasta que se dieron cuenta despues de publicarlo. (alguien lo leeria con mas atención digo yo). Este es el nivel de revisión que existe actualmente en las revistas por pares. Con semejante nivel como para creerse a pies juntillas lo que se diga en muchas de las revistas cientificas. Mucho de ello o el 70 % esta sujeto a un error sustancial cuando no es puramente especulativo.

  17. 9 marzo, 2016 en 23:55

    me exploto el cerebro :v

  18. Arturo
    10 marzo, 2016 en 0:07

    Miguel: puede que le dé la explicación que me dio a mí un jesuita. A Caín Dios le impone la marca del pecado para que el resto de hombres vean esa deshonra. Caín vaga hasta no sé qué tierra de otros hombres. Es decir, según el buen jesuita, la historia de Adán y Eva no es la de los primeros hombres, sino los primeros judíos. He de reconocerle el mérito de la explicación al sacerdote.
    Añado que no creo en esas chorradas, que quede claro.

  19. 10 marzo, 2016 en 0:07

    Ateo66666. Eso hará ver que dicen lo que quieren cuando conviene. En la misma Biblia que admiten desajustes históricos también admiten que “todo está inspirado por el Espíritu Santo palabra a palabra”, ajustándose a una cita bíblica. Pero al menos admiten algo, aunque sea contradictorio con otras de sus verborreas. Es más largo de explicar, y así lo hago en mis libros.

  20. 10 marzo, 2016 en 0:25

    Dendrocopos

    Vayamos por partes:

    ” Uno de los científicos más relevantes de nuestro tiempo en biología molecular, y no sabe nada de evolución. O ateo6666 y otros muchos evolutionautas saben más que él Dr. Collins, vamos que le darian clases particulares.”

    Pues estás en lo cierto, a la vista de los hechos Collins sabe lo mismo de evolución que el Papa católico o que el telepredicador Pat Robertson, por lo que con ese nivel cualquiera (hasta un estudiante de bachillerato) podría darle unas clases que necesita con urgencia.

    “Quien estudia en profundidad algo de bioquimica debe darse cuenta rapidamente que el ateismo radical es solo negacionismo puro de la realidad de la existencia de un Ser supremo.”

    A ver, no hace falta estudiar bioquimica ni nada de ciencia para saber que el ateismo a secas niega la existencia de cualquier ser supremo, te dejo la definición:

    ” El ateísmo es el rechazo a la creencia en la existencia de uno o más dioses. En sentido estricto, es la postura expresa en la que no existe ningún dios. Por extensión, es la ausencia de creencia en que exista algún dios. Se opone al teísmo, que en su forma más general es la creencia en la existencia de al menos una deidad.”

    Y ya eso de la “realidad” del ser supremo es más que discutible, a no ser por supuesto que tengas pruebas irrefutables de lo que afirmas. Y no nos vale eso de que la Biblia y el Corán dicen, y por supuesto nada de que tienes visiones de la virgen, de que hablas con la zarza ardiente o de que San Cucufato mártir se te aparece en tu cuarto, hechos que únicamente demostrarían que estas como un cencerro.

    Tercero, no te fijes en el dato anecdótico de que de los miles de artículos científicos que se publican al año en el mundo se cuele a veces el creacionismo en un par de ellos. Fíjate en lo rápido que el sistema científico corrige el error, unos pocos días después de haber sido detectado el fallo ya no está. ¿Conoces tú alguna otra faceta de la sociedad en donde este sistema de corrección sea tan rápido y eficiente?

  21. 10 marzo, 2016 en 9:03

    “Quien estudia en profundidad algo de bioquimica debe darse cuenta rapidamente que el ateismo radical es solo negacionismo puro de la realidad de la existencia de un Ser supremo”.

    Esta frase en una madrasa o en una escuela fundamentalista religiosa, sea del signo que sea, puede tener sentido, pero en el ámbito científico, que es donde se mueve la bioquímica, es una soberana tontería.

  22. 10 marzo, 2016 en 9:05

    Rawandi, yo conozco montones de científicos creyentes. No tengo en mente a Ayala cuando digo esto, sino a compañeros de trabajo que realizan una labor científica de primer nivel.

  23. 10 marzo, 2016 en 11:01

    A mí, lo que siempre me ha llamado la atención es como los creyentes de distintas religiones (y en especial quienes salen en defensa de tales creencias) dan repetidos saltos de fe.

    En primer lugar habría que demostrar la existencia de ese ser superior al que se llama dios. Y de hecho tal demostración, al margen de filigranas filosóficas muy adornadas pero vacías de contenido, brilla por su ausencia. Pero seamos condescendientes y aceptemos su supuesta existencia. Esta nada nos dice sobre sus cualidades (o falta de ellas). Así pues cuando le atribuimos determinadas características damos nuevos saltos de fe cada vez que lo hacemos. Y cuando identificamos ese supuesto ser sobrenatural con el dios concreto de nuestra creencia, pues otro salto de fe más. Podría extenderme más, pero creo que la idea ya queda clara.

    Siempre he mantenido que si una creencia concreta pudiera demostrar estar en la plena verdad, ello llevaría implícito la prueba irrefutable que todas las demás creencias son falsas. Así que a ver quién se anima a tal demostración y a denunciar a todas las demás por estafa.

  24. 10 marzo, 2016 en 11:30

    Es que los creyentes tienen que dar infinitos saltos de fe hasta llegar al despropósito más absoluto. Y lo más llamativo del caso es que cuando se les presentan los datos de otras religiones los creyentes son capaces de entender la sarta de tonterías que implica esa otra religión, así los católicos entienden rápidamente el absurdo del dios elefante, los hinduistas se quedan pasmados con la subida al cielo con caballo y todo de Mahoma y los musulmanes piensan que es un chiste eso de la infumable trinidad zarza ardiente-paloma fornicadora-nazareno milagrero de los cristianos. Eso sí, que luego nadie les muestre las tonterías de su propia religión porque rápidamente se ofenden y denuncian judicialmente (occidente) o directamente asesinan como en el mundo musulmán.

  25. 10 marzo, 2016 en 11:43

    Con respecto a los científicos creyentes siempre me he preguntado por qué pierden el tiempo en estudiar las aplicaciones médicas del nuevo mecanismo biológico más o menos interesante con el que estén trabajando, en lugar de dedicar su tiempo y sus esfuerzos a entender los mecanismos por los cuales su dios (el único, el verdadero) atiende los ruegos de los enfermos y hace los famosos milagros médicos en los que creen y que ha certificado la santa madre iglesia o quien sea. Porque si entendiéramos las condiciones necesarias y suficientes para obtener la gracia divina, tendríamos la cura universal y no habría necesidad de inventar nuevos medicamentos o tratamientos médicos. Y sospecho que ninguno sabría darme una respuesta convincente.

  26. Renzo
    10 marzo, 2016 en 12:22

    Te dirán, ateo666666, que todo es por el pecado original, esa maldición de ese dios infinitamente bondadoso, amoroso y misericordioso…, que condenó a toda la humanidad, pasada, presente y futura sólo porque Eva se comió una puñetera manzana (si hubiese ido un poco más halla habría topado con un jugoso melocotonero y fíjate todo lo que nos habríamos ahorrado). Pero, tranquilos, que la llegada de Jesús y su sacrificio redimió el pecado de los hombres. ¿O no se nota?, antes de Cristo todo eran guerras, enfermedades, cataclismos, muerte, dolor…, en cambio, después…

    Recuerdo haber leído la polémica que se originó, en la sociedad y dentro del colectivo médico de UK, cuando se empezó a aplicar la anestesia en los partos, ya que al hacerlo se contravenía el mandato divino de la Biblia: “…con dolor parirás los hijos”

    Así de alienante es la creencia religiosa.

  27. toni
    10 marzo, 2016 en 15:24

    Habrá cosas mas estúpida y tonta que dedicarse constantemente a ridiculizar la homeopatía o la religión como se hace aquí? Nadie lo sabe, pero y si resulta que dentro de un tiempo se puede explicar mediante la ciencia el mecanismo por el cual la homeopatía cura ( claro, efecto placebo como no se cansan de decir algunos, ja). Lo de demostrar la existencia de Dios, vamos, algo que no es de este mundo con los aparatos o la razón de este mundo es algo totalmente imposible. Ya cansa este eterno debate de si Dios existe o no. Que cada uno crea en lo que quiera, sea maestro, médico o científico. Tanto cuesta respetar las ideas de los demás?

  28. 10 marzo, 2016 en 16:02

    Toni

    “Habrá cosas mas estúpida y tonta que dedicarse constantemente a ridiculizar la homeopatía o la religión como se hace aquí?”

    Parece que no has entendido nada. Desde CyD y el resto de blogs racionalistas no se “ridiculiza” la homeopatía, sino que se la denuncia como una estafa y como un peligro sanitario ¿entiendes la diferencia?

    “Nadie lo sabe, pero y si resulta que dentro de un tiempo se puede explicar mediante la ciencia el mecanismo por el cual la homeopatía cura ( claro, efecto placebo como no se cansan de decir algunos, ja).”

    Respecto al mecanismo no hay que esperar puesto que como muy bien dices ¡es el efecto placebo! aunque tú en tu ignorancia pareces reírte. Pienso que antes de ridiculizar deberías estudiar un poco.

    “Lo de demostrar la existencia de Dios, vamos, algo que no es de este mundo con los aparatos o la razón de este mundo es algo totalmente imposible.”

    Otra vez te vuelves a equivocar. La antropología, la neurociencia, la historia, la psicología y otras múltiples áreas del conocimiento científico han desentrañado los mecanismos cerebrales y sociales por los que unos simples monos bípedos inventaron el concepto de dios.

    “Ya cansa este eterno debate de si Dios existe o no.”

    Eso cuéntaselo a los miles de millones de personas que siguen pensando (errónea e ignorantemente) que su dios les cura las hemorroides, les ayuda a aprobar los exámenes y demás absurdas alucinaciones.

    “Que cada uno crea en lo que quiera, sea maestro, médico o científico. Tanto cuesta respetar las ideas de los demás?”

    La verdad es que hacía tiempo que no venía por CyD un individuo como tú, capaz de escribir mayor número de errores en tan pocas palabras. Te explico que hay que diferenciar entre creencias y Creencias: así el que cualquier individuo crea en las hadas, el ratoncito Pérez o las abducciones alienígenas entra sólo dentro del campo de las curiosidades psicológico-psiquiátricas; ahora bien, las Creencias (con mayúsculas, es decir las religiones) por el hecho de intentar (y desgraciadamente conseguir) imponerse a todos los individuos (sean éstos creyentes o no) e incluso pasar por encima de las leyes de lo que se pueda considerar una democracia de una mínima calidad no pueden dejarse al albur de tu patética “neutralidad”, puesto que son tan perniciosas que nos retrotraen a no tan lejana épocas pretéritas en donde la sinrazón campaba a sus anchas. Te pregunto aunque ya sé que no podrás contestar con una mínima lógica argumentativa ¿debemos respetar la misoginia, la discriminación, el sexismo, la intolerancia, el fanatismo, la homofobia y la ignorancia mayúsculas asociadas a la religión? Ese respeto que tú pides ¿no podría considerarse complicidad en lo que muchas veces son delitos perseguibles por ley en cualquier país civilizado?

    En resumen, bien harías en pensar un poquito antes de dejar para la posteridad cibernética tal cúmulo de erróneos “argumentos” como los que has condensado en tan pocas frases.

  29. 10 marzo, 2016 en 16:06

    Toni dice “Habrá cosas mas estúpida y tonta que dedicarse constantemente a ridiculizar la homeopatía o la religión como se hace aquí?”

    Pues si te parece estúpido y tonto criticar la homeopatía o la religión, entonces ya no te cuento cómo debe ser leer a los que crítican a la homeopatía o la religión 😉

  30. nestor
    10 marzo, 2016 en 16:08

    Y sigue la noria, si, cada vez me convenzo más, los socios del Bilderberg, no tienen porqué
    preocuparse.

  31. Rawandi
    10 marzo, 2016 en 17:38

    Rawandi, yo conozco montones de científicos creyentes. (…) compañeros de trabajo que realizan una labor científica de primer nivel.

    Manuel, mi pregunta no iba por ahí, sino por lo que mencionó Santiago de la concepción de la ciencia y la religión como “doctrinas separadas”, que es la idea defendida por Ayala y antes por Gould.

    Tus compañeros de trabajo creyentes, ¿sostienen la separación total entre ciencia y religión, como Ayala, o más bien la “integración armónica” de ambas, como Collins?

  32. 10 marzo, 2016 en 17:57

    “Tus compañeros de trabajo creyentes, ¿sostienen la separación total entre ciencia y religión, como Ayala, o más bien la “integración armónica” de ambas, como Collins?”

    Sinceramente no los sé. Sólo me interesa su labor científica, y por el momento no he visto en ellos que su creencia interfiera en ella. Imagino que estarán más en la idea de Ayala o Gould (dos personas no creyentes, sino agnósticos). También he de decir que sí conozco algún científicos en mi ámbito cercano al que, a mi modo de ver, la religión interfiere en su labor científica, quizás estaría más cerca de Collins, pero de esos casos, en mi ámbito, apenas conozco. Pero en los EEUU, con una sociedad más teocratizada, la cosa cambia, especialmente en determinados estados que todos conocemos y a niveles de menos excelencia de la que se mueve Collins.

  33. Rawandi
    10 marzo, 2016 en 20:11

    Imagino que estarán más en la idea de Ayala o Gould (dos personas no creyentes, sino agnósticos).

    Pues yo diría que ahí te equivocas. La idea de los ‘magisterios no superpuestos’ encaja muy mal con una fe religiosa sincera y si Ayala y Gould han podido defender dicha idea ha sido precisamente porque ninguno de los dos es creyente. En mi opinión, tus compañeros creyentes deben estar mucho más cerca de la concepción del creyente Collins.

  34. 10 marzo, 2016 en 20:34

    “Ya cansa este eterno debate de si Dios existe o no.”

    “Que cada uno crea en lo que quiera, sea maestro, médico o científico. Tanto cuesta respetar las ideas de los demás?”

    En primer lugar, quienes merecen respeto son las personas, no las ideas. ¿Piensas acaso que todas las ideas deben ser respetadas? ¿También las que defienden la inferioridad de las personas por su color de piel o rasgos?

    En segundo lugar, son precisamente las ideas religiosas las que usan y abusan de la total falta de respeto. Son los creyentes los que pretenden imponer a la sociedad en su conjunto (con independencia de si es uno o no creyente) sus criterios morales, por ejemplo en temas como el aborto o la homosexualidad. ¿Dónde está su respeto a quien piensa diferente?

    En tercer lugar, nuestros conocimientos sobre el universo en el que vivimos avanzan gracias a la ciencia, y ese avance se traduce en mejoras en nuestra vida. ¿Pretendes que se rechace ese avance en nombre del respeto a las mitologías irracionales heredadas de tiempos ancestrales? ¿Por qué tendríamos que hacerlo? ¿Dónde está el respeto de los creyentes a quienes nos basamos en tales avances y rechazamos las absurdas mitologías? ¿Por qué son ellos los merecedores de respeto (y sus ideas), y en cambio no se sienten nunca obligados a respetar a los demás?

  35. 10 marzo, 2016 en 20:41

    La verdad es que estas disquisiciones entre “los dos magisterios” y el “primer motor” aristotélico suenan como la vieja historia de si son galgos o son podencos. Ambos argumentos son igualmente deficientes a la par que erróneos. Y ambos son poco o nada relevantes (salvo como ejercicio intelectual de unos pocos) ya que la inmensa mayoría de creyentes en las diferentes religiones no pierden el tiempo en intentar cuadrar lo imposible (religión y ciencia), ellos se conforman y necesitan un dios “de guardia” que esté disponible perennemente para acudir solícito a cumplir los deseos del acólito en cuestión y si eso contradice todo el conocimiento adquirido en los últimos siglos pues ni se lo plantean.

  36. Rawandi
    10 marzo, 2016 en 21:57

    quienes merecen respeto son las personas, no las ideas.

    Eduard, esa gran verdad deberían enseñarla en todas las escuelas.

    En marzo de 1940 los fanáticos religiosos impidieron a Bertrand Russell enseñar en la Universidad de la ciudad de Nueva York, siendo precisamente un juez católico, McGeehan, quien revocó su nombramiento mediante una sentencia grotescamente teocrática que abochornó a los estadounidenses sensatos.

    Ni siquiera el ‘New York Times’, un periódico teóricamente liberal (es decir, progresista), se atrevió a denunciar el atropello sino que más bien se sumó al linchamiento. Entonces Russell envió al periódico una carta en la que decía: “En una democracia es necesario que la gente aprenda a soportar que ofendan sus sentimientos” (26 abril 1940).

  37. 11 marzo, 2016 en 8:32

    “En mi opinión, tus compañeros creyentes deben estar mucho más cerca de la concepción del creyente Collins.”

    Puede, pero a diferente de tí, no intento sacar conclusiones basándome solo en mis prejuicios o en mi ideología. Aposté por una posición por lo poco que he visto, pero no sé exactamente de qué idea están más cerca, ni me importa la verdad.

  38. Miguel
    11 marzo, 2016 en 13:18

    Dice Toni:
    “Habrá cosas mas estúpida y tonta que dedicarse constantemente a ridiculizar la homeopatía o la religión como se hace aquí?”
    Y en el mismo párrafo dice:
    “Tanto cuesta respetar las ideas de los demás?”
    En respuesta a la 1ª pregunta: sí, dedicarse a defender la homeopatía o la religión. Cosa que hace usted. Curiosamente, también aquí.
    En respuesta a la 2ª pregunta: Mírese al espejo y plantee de nuevo la pregunta en voz alta.
    Por último, yo no voy a misa (salvo compromisos sociales inevitables). Si usted no está a gusto aquí, ¿pa qué se mete?

  39. Rawandi
    11 marzo, 2016 en 16:26

    a diferente de tí, no intento sacar conclusiones basándome solo en mis prejuicios o en mi ideología

    Manuel, ¿esa acusación tiene que ver con algo dicho por mí en este hilo o se refiere al asunto del alarmismo climático?

  40. 11 marzo, 2016 en 17:02

    ¿Tú qué crees?

  41. Rawandi
    11 marzo, 2016 en 18:20

    Creo que puedes estar resentido por la discusión climática, pero no lo sé. Por eso pregunto.

  42. 11 marzo, 2016 en 18:40

    Según la RAE: Resentido = “Sentirse maltratado por la sociedad o por la vida en general” (en este caso por una persona). Darme cuenta acerca de cómo estableces tus conclusiones en el tema climático no me causa resentimiento. En todo caso me apena.

  43. Rawandi
    11 marzo, 2016 en 21:31

    El vocablo ‘resentido’ tiene dos acepciones, y la que mejor encaja con mi frase es la primera, no la que tú has copiado.

  44. 11 marzo, 2016 en 21:45

    Pues tampoco es el caso. Ya te he comentado cual es el término que mejor encaja.

  45. Rawandi
    11 marzo, 2016 en 22:11

    Ea, ea.

  46. 11 marzo, 2016 en 22:41

    Rawandi, elige la acepción que mejor te define:
    http://dle.rae.es/?id=a1laMnE

  47. Estampida
    12 marzo, 2016 en 12:09

    A los que siempre dicen “respetad las creencias de los demás” les voy a decir una cosa: La religión, como la masturbación, se debería practicar en casa, porque una es tan personal como la otra. Llevamos toda la vida aguantando a jesuitas, testigos de Jehová, los del advenimiento, las monjas del santo monzón y demás seres llamando a nuestros timbres en la hora de la siesta (infinitos cabreos de mi padre) y repartiendo panfletos por las calles, tomando parte de nuestro dinero público y copando los espacios públicos (incluso universidades) y las televisiones para ver si hay fumata blanca. ¿Alguien ha visto a los ‘radicales’ ateos haciendo eso?
    La vecina que vive encima de mis padres es de la secta (sí, secta) del advenimiento de los últimos días o algo así, y lleva tooooda la santa vida dando la murga con su Dios, sus santos, sus logias y sus mierdas, y ya estamos hartos.
    ¿Por qué ese interés?¿Por qué en los blogs mas ateos siempre hay un alto porcentaje de creyentes? Siempre me ha encantado la frase que dice: La religión es como el pene, está bien tener uno, y estar orgulloso de él, pero no está bien tratar de metérselo a la fuerza a los demás.

    A rezar a casa.

  48. 24 marzo, 2016 en 6:14

    Sinceramente, y aunque no vaya directo al tema de este articulo, yo creo que las personas creyentes (sacando de lugar a aquellas que solo buscan promoción de sus prejuicios como la homofobia) necesitan creen en un Dios por dar mas alivio a la hora de su potencial defunción. Buen ejemplo, es el que se da de que empíricamente, el grueso de la población religiosa (o por lo menos la católica o las protestantes) son personas de la tercera edad. Es el miedo después de la muerte lo que sobrecoge a la gente y se escuda bajo estas creencias.

    Aun siendo escéptico, me limito a solo recriminar las malas practicas religiosas, pero no manifestarle la contrariedad religiosa a este tipo de personas en especifico que señalo.

  49. 24 marzo, 2016 en 9:28

    Ignacio

    Por supuesto que es el miedo a la muerte uno de los principales motores de la religión. El problema viene del hecho que conseguir ese anhelado deseo de la futura vida eterna no es gratis, sino que hay que pagar el terrible precio de la sumisión intelectual a los supuestos representantes de una divinidad egocéntrica y caprichosa que no destaca por su bondad sino que obliga a sus seguidores a las más variadas prácticas, muchas estúpidas, bastantes antidemocráticas e intolerantes cuando no directamente criminales. Es algo así como hacer un pacto con la mafia, a veces se consigue lo que se desea pero a un terrible precio porque la mafia siempre se cobra los favores, aunque en el caso de la religión encima uno se ensucia las manos y la conciencia por adelantado sin recibir luego nada a cambio porque todo es una monumental farsa, salvo quizás la errónea tranquilidad de que hay algo después de la muerte.

  50. 25 marzo, 2016 en 3:56

    Claro ateo, es una denominador común que caracteriza a todas las religiones. Pero considero de que científicamente se debe trabajar en especifico en una respuesta mas “aliviadora” para esta población. De llevarlo a cabo, la vorágine colectiva apuntara a la racionalidad, no obstante hay que ser lo cercano posible y sensibilizarse para con este grupo etario.

    PD: Que no se interprete de mala manera lo que quiero comunicar, no es una defensa a la religión.

  51. Anónimo
    27 marzo, 2016 en 9:23

    ¡¡Ahh… La trascendencia!!
    ¡Pero si está al alcance de todo el que ponga un minimo de esfuerzo!
    Y además con lo placentero y o gratificante que suele resultar la labor de hacer trascender tanto nuestros genes, como nuestros memes.

  52. 6 abril, 2016 en 9:26
  53. Jajaja
    18 mayo, 2016 en 22:33

    Nunca ha salido ningún indio de las tribus del Amazonas profunda, y sin contacto con humanos de otras zonas, que los hay, que haya recibido un mensaje del creador diciendo: voy a evangelizados porque he tenido una visión de Jesucristo (o de Alå o de Geová y desde aquí os lo cuento….

  54. 13 julio, 2016 en 11:40
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