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Indultemos a un científico en el siguiente Día de Darwin

28 marzo, 2016

1086Siguiendo la curiosa tradición judicial española de delegar la aplicación de las sanciones penales en asociaciones particulares, y en un acto de imparcialidad legal quizás ya sea hora de extender esta peculiar tradición a otros colectivos. Por tanto, sería de agradecer que con motivo del siguiente Día de Darwin, el gobierno de la nación concediera el indulto a aquel científico en prisión designado a petición de las diferentes sociedades científicas españolas.

Así de entre todos los presos que actualmente se encuentren cumpliendo condena en cárceles españolas se podrían seleccionar todos aquellos que tuvieran un doctorado en física, biología o cualquier otra materia científica y tras evaluar el correspondiente CV de los candidatos, un comité científico designaría  al investigador con mayor número de artículos científicos publicados, por supuesto únicamente entre las revistas de mayor impacto por eso de la excelencia académica, para obtener el tan ansiado indulto penal.

Ello permitiría reingresar a la sociedad a un valioso ciudadano muy por encima de la media de todos esos cientos de ignorantes delincuentes católicos que, año tras año y durante décadas,  han sido indultados con el único y muy cuestionable merito en su haber de procesionar vestidos como unos fantoches con capirote, y que arrastrando descalzos cadenas siguen ignorantemente a una estatua de escayola que representa las irracionales creencias que inventaron unos iletrados (y posiblemente más que perturbados) miembros de una secta de fanáticos religiosos. Por supuesto, el investigador perdonado debería incluir en los agradecimientos de sus siguientes artículos científicos tan merecida mención.

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P.D.
Y por supuesto esta tan curiosa gracia debería ser ampliada en justa equidad también a musulmanes, ateos, budistas, cienciólogos, pastafaris, fontaneros, albañiles, aficionados al fútbol del Madrid, del Barcelona o del Alcoyano, antivacunas, homeópatas y demás.  Por supuesto siempre tras la respectiva petición oficial de la asociación correspondiente, independientemente de la ideología o los estatutos de la entidad solicitante, puesto que poco puede ser mas descabellado que la creencia en que todos los humanos provenimos del ayuntamiento carnal de un trozo de barro y su costilla, pobres pecadores posteriormente expulsados del Edén por atender los deshonestos argumentos de una serpiente parlante.


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  1. Trueno
    28 marzo, 2016 en 1:35

    Estamos bien jodidos

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