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De cuando la homeopatía “curaba” más que la medicina convencional

26 abril, 2016

homeopathy surgeryLos defensores de la homeopatía aseguran que esta pseudomedicina tiene propiedades terapéuticas, y para ello suelen presentar como prueba algunos ejemplos históricos en donde la disciplina hahnemanniana “funcionaba” mejor que la medicina convencional. Y aunque tienen razón, sin embargo esta pseudomedicina en realidad “curaba” por motivos completamente ajenos a las creencias y a los principios de sus seguidores.

A pesar de la homeopatía choca frontalmente con casi todo el conocimiento actual en Física, Química o Biología sus defensores argumentan que lo verdaderamente importante es si en realidad cura o no. Y aunque por supuesto en general no están dispuestos a ensayar de manera científica las supuestas propiedades terapéuticas de esta pseudomedicina, sin embargo han presentado algunas pruebas de que allá por el ya lejano siglo XIX, en los inicios de la controversia entre homeopatía y medicina convencional, el agua azucarada no solo tenía propiedades terapéuticas, sino que incluso sus resultados eran mejores que los de la medicina convencional de ese momento. Y el caso de la epidemia de cólera que se desató en Londres en 1854 es uno de esos ejemplos publicitados por todas las webs defensoras de la Homeopatía. Inciso, esta es la famosa epidemia por la cual el Dr. John Snow pasó a la historia por poner las bases de la moderna Epidemiología y de la Teoría Microbiana de la Enfermedad.

Así en la historia del “Royal London Homeopathic Hospital” se cuenta que durante la mencionada epidemia en esta institución

De los 61 casos de cólera tratados murieron 10 personas, un porcentaje del 16,4%; de los 331 casos de diarrea colérica y sencilla tratados, murió uno de ellos. El Hospital de Middlesex vecino recibió 231 casos de cólera y 47 casos de diarrea colérica. De todos estos pacientes de cólera tratados murieron 123, una tasa de mortalidad de 53,2 %, encontrándose entre las víctimas una enfermera.”

Royal-London-homeopathic hospitalPor tanto, como la tasa de mortalidad en el hospital homeopático fue marcadamente inferior al del hospital convencional próximo, los defensores de la homeopatía concluyen que este caso es una muestra evidente de la eficacia de su pseudomedicina. Y el problema es que como buenos anticientíficos, los homeópatas hacen comparaciones simples nada acertadas de las que extraen erróneas conclusiones.

Lo primero que salta a la vista de este caso para cualquier persona, no ya experta en patología del cólera ni epidemiología, si no mínimamente racional es que los grupos de pacientes entre ambos hospitales son todo menos homogéneos o comparables. Según se desprende de la argumentación, en el siglo XIX el cólera se diagnosticaba en dos formas: una menos agresiva o diarrea colérica (con un muerto de 331 infectados en el “Royal London Homeopathic Hospital” y ningún deceso en el de Middlesex) y otra más severa llamada simplemente cólera. En el hospital homeopático sólo 61 de los casi cerca de 400 ingresados (es decir un minúsculo 16%) presentaban los síntomas más graves, mientras que en el hospital convencional la ratio se invertía ya que nada más y nada menos el 83% de los pacientes presentaron la variante más severa y mucho más mortal. Este dato ya de por sí sería suficiente para invalidar la comparación puesto que cualquiera puede entender que el atender a pacientes de mayor gravedad implica un esfuerzo sanitario mayor, y  que en una situación de saturación médica como es el caso de una epidemia bien podría desbordar las capacidades del mencionado hospital. Si los pacientes de diarrea colérica parece que se curaban casi solos, entonces lo único que quizás hicieron es ocupar una cama sin dar muchos problemas, mientras que los enfermos de la sintomatología más severa ineludiblemente consumirían más recursos y esfuerzos del personal sanitario y quizás hasta fueran potenciales transmisores más eficientes de la enfermedad. De esta forma la apreciación de que en el hospital de Middlesex llegó a morir una enfermera, lejos de servir como argumento de que la homeopatía es una “medicina” superior, sugiere que el hospital convencional se encontraba tan sobrepasado, ya que la bacteria causante del cólera no se transmite por el aire sino por el agua o los alimentos, para que hubiera llegado a diseminarse de manera generalizada por el recinto hasta llegar a infectar y luego matar a una enfermera.

Además, aparte de este caso en particular, las comparaciones realizadas entre hospitales convencionales y homeopáticos durante el siglo XIX (a las que son tan aficionados los defensores de las “medicinas” azucaradas) hay que ponerlas en contexto con todo el sangria medicinaconocimiento actual. Hasta que se asentaron sólidamente la Biología, la Microbiología y la Medicina por la acumulación de conocimientos y descubrimientos, la medicina convencional (también llamada “medicina heroica”, aunque en este caso los verdaderos héroes eran los pacientes) se basaba en una amalgama de “tratamientos” más o menos empíricos, muchos de ellos arrastrados del más oscuro pasado y sin eficacia contrastada alguna. Es más, muchos de estos “tratamientos” convencionales como eran las sangrías, las purgas intestinales, el provocar en el paciente el vómito, la sudoración o las ampollas o el administrar “medicamentos” como el arsénico o el mercurio, no sólo no eran terapeúticos ni siquiera beneficiosos en modo alguno, sino que en general debilitaban al paciente cuando no directamente le intoxicaban, con muchas veces fatales resultados. Tal es así, que hasta la llegada de la medicina científica moderna con sus estudios, comprobaciones, ensayos clínicos y demás rigurosos métodos para evidenciar la eficacia de un tratamiento la profesión de Galeno no gozaba de demasiado prestigio, pensamiento que el célebre filósofo francés Voltaire resumió en una magistral cita

Los médicos son hombres que recetan medicamentos de los que saben poco, para curar enfermedades de las que saben menos, en seres humanos de los cuales no saben nada.

Por eso históricamente el médico juicioso debía tener muy claro su verdadero papel con los enfermos, tal y como le indicaba al Gran Duque de Florencia su médico personal, el sagaz Lattanzio Magiotti allá por el ya lejano siglo XVII

 Alteza Serenísima, tomo el dinero no por mis servicios como médico sino como centinela, para evitar que un hombre joven que cree todo lo que lee en los libros venga y haga alguna tontería y acabe matando a sus pacientes.

Por todo ello, y hasta la llegada de la Teoría Microbiana de la enfermedad, las vacunas, los antibióticos y demás adelantos médicos contrastados, el estudio retrospectivo de esa medicina heroica ha indicado que la mejor opción terapéutica en general hubiera sido el no hacer nada y haber dejado que la enfermedad siguiera su curso natural, por supuesto que muchas personas hubieran sucumbido a las diversas dolencias, pero al menos sin ese ensañamiento médico bien intencionado que era ese conjunto de tratamientos perjudiciales. Ello no hubiera hecho empeorar a los enfermos y por tanto en muchos casos incluso hubieran permitido sobrevivir al paciente de su enfermedad primaria.

Y es por ello por lo que la homeopatía “funcionó” tan bien desde su aparición y durante algo más que un siglo en su comparación con la medicina precientífica, porque el administrar AguavsHomeopatia“medicamentos” que en realidad no contienían principio activo alguno por supuesto que no curaba la enfermedad, pero tampoco tenía esos muchas veces terribles efectos secundarios de los “medicamentos” heroicos (que tampoco servían para mucho salvo para dañar al paciente). Si a eso le sumamos lo que ahora sabemos del poderoso efecto placebo tenemos la solución a la incógnita científica de la superioridad de la homeopatía frente a la medicina histórica, ya que la primera curar no curaba nada pero al menos (y eso era mucho en esa época) tampoco dañaba innecesariamente o mataba al paciente.

Ahora bien, todo ello cambió con los increíbles avances tanto en conocimiento de Anatomía, Fisiología, Microbiología, etc. como en profilaxis, vacunas, trasplantes, antibióticos, complejas operaciones en condiciones de esterilidad y demás increíbles protocolos médicos de la emergente medicina científica que han dejado al descubierto las carencias medicinagenomica_de10de esa teatralización sin fundamento (salvo el inesperado efecto placebo) en el que consiste la magia “médica” de la homeopatía, porque ahora esta pseudomedicina tiene que enfrentarse a unos procedimientos médicos cada vez más sofisticados y efectivos que salvan la vida cada día de millones de personas y que han permitido la erradicación de terribles patógenos como la viruela (o casi del virus de la polio), el control médico de mortales enfermedades como el SIDA, el cáncer y un sinnúmero de letales dolencias que han llevado prematuramente al cementerio a miles de millones de nuestros antepasados, o sin ir tan lejos de esos pobres desheredados que malviven en el Tercer Mundo sin posibilidad de acceso alguno a los increíbles avances médicos de los dos últimos siglos. Frente a ello, a los homeópatas sólo les queda escudarse en ese tramposo argumento de la “libertad de elección” del paciente (tal y como hacen por cierto los fanáticos defensores de la sanación mediante la fe) a la espera de que algún incauto, con poca formación y más que desesperado siga alimentando al monstruo de la superstición y la ignorancia.

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  1. Dann Lozano
    8 diciembre, 2016 en 21:06

    hola¡¡ tengo 19 años, cero vacunas, una infancia algo llena de enfermedades, una actualidad muy sana y un increible récord de no haber tomado jamas en mi vida medicina alopata o convencional únicamente homeopatía y damas y caballeros SIGO VIVA

  2. 8 diciembre, 2016 en 21:27

    Dann, te deseo que en el futuro sigas teniendo tan buena salud. Y que sigas estudiando y amplies conocimientos en estadística y compruebes que un caso sólo no tiene ningún valor probatorio. Hay personas con 100 años que han fumado toda su vida más de un pequete al día, otras que han sobrevivieron sin percance a la explosión nuclear de Hiroshima y otros que andan todos los días sin ninguna protección haciendo equilibrios sobre un abismo de 100 metros. Supongo que coincidirás en que el tabaco, la radiación nuclear y hacer equilibrios sin protección no es muy recomendable para la salud de la mayoría de las personas, ¿verdad?

  3. 8 diciembre, 2016 en 22:51

    Dann Lozano

    ¿sabes lo que es la inmunidad de grupo?
    https://es.wikipedia.org/wiki/Inmunidad_de_grupo

    Así que tu arrogante y más que ignorante argumento sería similar a esos defraudadores de impuestos que dicen: ¡yo no pago impuestos y aún así hay carreteras, hospitales, colegios y pensiones! Muy probablemente tú estás protegido porque vives rodeado de personas concienciadas que con sus vacunas impiden que tu enfermes. Pero por supuesto si tu incívico comportamiento se expandiera no dudes que al final acabarías enfermando.

  4. 8 diciembre, 2016 en 23:12

    Con respecto al argumento de Dann Lozano me viene a la cabeza un documental sobre la II Guerra Mundial en el que se narraba el caso de un bombardero inglés que cuando volvía de una operación en Alemania fue alcanzado por las defensas nazis y empezó a perder altura ardiendo. Uno de los tripulantes se lanzo al vacío sin paracaídas ante la posibilidad de morir abrasado, con tan buena fortuna que como sobrevolaban la Selva Negra cayó sobre un denso bosque que amortiguó su caída y sobrevivió. Si este soldado fuera como Dann Lozano escribiría en internet ignorantemente que la ley de la gravedad no es para tanto y que para qué diantres se necesitan paracaídas porque él bien que ha demostrado que esos artilugios son innecesarios y sólo sirven para enriquecer a los fabricantes.

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