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¿Es Dios un espalda plateada? Una explicación antropológica del monoteísmo


mean-silverback-richard-w-cleveland¿Tienen alguna relación evolutiva los monoteísmos religiosos con la sexualidad humana? El biólogo evolutivo y experto en psicólogía David P. Barash opina que los mitos abrahámicos son el inevitable resultado de las fuerzas evolutivas que han modelado nuestro comportamiento como primates durante los últimos millones de años.

Con motivo de su reciente libro “Out of Eden: The Surprising Consequences of Polygamy”, el Dr. Barash ha publicado el siguiente artículo de divulgación sobre la relación entre nuestras ancestrales características socio-sexuales y la religión.

Imagínese un zoólogo de Marte, que visita la Tierra y observa al Homo sapiens por primera vez. Él, ella o ello vería una especie de primates que se diferencia de otras en muchos aspectos, principalmente nuestro cultural, intelectual, lingüístico, simbólico y tecnológico complejo estilo de vida. Pero al mirarnos a través de la lente de un zoólogo, nuestro observador no quedaría especialmente impresionado. Sin duda, tenemos algunos rasgos anatómicos externos (bípedos con poco pelo y grandes cerebros, mandíbulas no prognáticas con dientes poco impresionantes, etc.) pero no somos demasiados únicos ya que cada especie es especial a su manera.

3087314587_1_7_84FbIZ4SEntre nuestro catálogo de rasgos no tan especiales estaría el hecho de que los hombres son, en conjunto, más grandes que las mujeres: un 7% más altos y un 15% más pesados, con una diferencia algo mayor cuando se trata de musculatura. También notablemente los hombres superan a las mujeres cuando se trata de violencia letal en un factor de aproximadamente 10:1, un hecho diferencial no sólo en adultos de distintas culturas, sino también reconocible entre los niños pequeños como una proclividad a la violencia.

Ante estos hechos, nuestro zoólogo podría sospechar firmemente que estos humanos son paradigmáticos mamíferos poligínicos, a pesar del hecho de que, en el mundo occidental al menos, la monogamia sea la norma. En nuestro dimorfismo sexual (diferencias físicas y de comportamiento entre hombres y mujeres), encajamos en el perfil poligínico normal de todas las demás especies animales. Este perfil surge como resultado de la selección sexual, mediante el cual los machos compiten con otros machos, y los machos más aptos cosechan la recompensa del éxito reproductivo a través de un aumento del número de parejas sexuales.

Este diagnóstico de poliginia sería mayor si el observador visitara una escuela secundaria: las niñas son física y socialmente más maduras que los varones de la misma edad (para consternación de ambos). Este modelo, conocido como “bimaduración” sexual, también es una consecuencia inadvertida de la poliginia, si chicas maduran antes que los chicosbien contra-intuitiva. Para llegar a reproducirse, las mujeres se ven sometidas a un mayor estrés fisiológico que los hombres; deben nutrir a un embrión en el útero, dar a luz y amamantar. Por el contrario, los hombres sólo necesitan producir unos pocos centímetros cúbicos de semen. Se podría esperar que los hombres llegaran a la madurez sexual antes que las hembras ya que se requiere mucho menos de ellos, pero este no es el caso. En las especies poligínicas, los machos deben participar en una competencia feroz entre los de su mismo sexo para reproducirse. ¡Hay del macho que entre en la arena reproductiva cuando es demasiado joven, pequeño, débil y sin experiencia! Así como el grado de dimorfismo sexual se relaciona muy estrechamente con el grado de poliginia (tamaño medio de harén) en una especie, la extensión de la “bimaduración” sexual está también fuertemente correlacionada con el grado en que los machos compiten entre sí en el acceso a las hembras. Los seres humanos caen en la parte moderada de ese espectro poligínico.

La evidencia de la poliginia humana no se limita a las diferencias fisiológicas. Antes de la homogeneización cultural por el colonialismo occidental y la coacción misionera, más del 80% de las sociedades humanas tradicionales eran poligynypreferentemente poligínicas. Por otra parte, los datos genómicos cuentan la misma historia: hay considerablemente más variación cuando se trata del ADN mitocondrial, que se hereda solo de las madres, que del ADN del cromosoma Y, otorgado a las generaciones posteriores exclusivamente por los padres. En otras palabras, sobre la historia de la evolución del Homo sapiens, un número relativamente pequeño de hombres engendró niños con un número relativamente grande de mujeres. Como especie, hemos tenido una mayor variedad de madres que de padres.

Puesto todo esto unido el resultado es claro. Un observador extraterrestre imparcial consideraría que la poliginia del Homo sapiens es simplemente innegable. Caso cerrado. Pero probablemente esta aseveración no se detendría ahí. Cualquier persona lo suficientemente alejada de los sesgos inconscientes que todos sufrimos bien podría señalar que el patrimonio poligínico de la humanidad no sólo influye en cómo los hombres y las mujeres se comportan entre ellos. También explica una de las más importantes creaciones imaginarias de nuestra especie: la religión monoteísta.

religiones-monoteistasEsto no es más que un salto. Cada una de las tres grandes tradiciones monoteístas se centra en una figura masculina, que se parece mucho a un macho alfa en la cumbre de un grupo social. Los teólogos sofisticados normalmente hacen hincapié en que su deidad carece de un cuerpo físico, trascendiendo de alguna manera lo físico. Más raramente, Dios se concibe como no-género. No obstante, no hay duda de que la gran mayoría de los creyentes imaginan un Dios personal con el que se pueda hablar, que responde a las oraciones, que tiene fuertes opiniones y muchas veces emociones perceptibles: triste, enojado, contento, descontento, vengativo, celoso, indulgente, amoroso y así sucesivamente.

No todo el mundo compra la idea de un dios del cielo con una larga barba blanca, un grave y lleno de sabiduría semblante, capaz de recompensar el buen comportamiento y castigar el malo. Pero no se necesita mucha imaginación para reconocer que Dios, como es adorado en la mayor parte del mundo, es notablemente humanoide, ampliamente percibido como un gran,  imponente, colérico, obstinado, pero a la vez cuidadoso y protector varón… en definitiva, un gran gorila de espalda plateada.

gorila-de-espalda-plateada

Estos rasgos merecen un escrutinio más detallado:

“Grande”: los musulmanes gritan con entusiasmo ¡Dios es grande!, y aunque las palabras exactas son específicas para el Islam, el sentimiento no, como es la aparente necesidad de proclamarlo como parte de la oración. Entre los monoteístas, Dios es visto universalmente no sólo como grande sino que literalmente es El Más Grande en todos los aspectos: poder, sabiduría, bondad y así sucesivamente, como los gorilas espaldas plateadas se describirían sin duda a sí mismos y exigirían que sus subordinados estuvieran de acuerdo.

god is the greatest

“Imponente”, dominante: los machos que mantienen harenes suelen ser grandes en estatura (recuerden el dimorfismo sexual) y, entre la tribu así como en las tradiciones religiosas modernas, ellos generalmente se conceden a sí mismos ornamentación (traje de gala, especialmente la cabeza) que los hacen parecer más grandes todavía. Por otra parte, se espera que los subordinados recalquen su condición subalterna al inclinarse, arrodillarse y en cualquier caso mantener la cabeza más baja que la del rey, papa, obispo, gorila o chimpancé dominantes. El tamaño (o el tamaño aparente) importa. No es sorprendente que un dios diminuto sea un oxímoron.

“Colérico”: es peligroso desafiar el estatus del macho alfa del harén. Después de todo, llegó hasta allí no sólo por ser omnipotente y omnisciente, sino también “omni-destructor” (o por lo menos, altamente amenazante) cuando alguien se cruza en su camino. Para el monoteísta, el temor de Dios es más que un requisito previo para la creencia en Él: ambos conceptos son casi idénticos.

dios temible y vengativo

“Obstinado”: Dios en general tiene opiniones muy fuertes, tanto que Él debe ser obedecido. Un verdadero ser omnipotente presumiblemente podría orquestar las cosas según Su propio criterio, pero en su lugar  -como un macho alfa que se encuentra actualmente en la cúspide, pero que tiene que protegerse constantemente de los intrusos (contra las absorciones por otros aspirantes a alfas, o en términos religiosos, dioses competidores)- está celoso, es vengativo de aquellos que le desobedecen y prohíbe enérgicamente cualquier vuelta atrás o cualquier apoyo contrarrevolucionario a sus competidores.

dios celoso

“Cuidadoso”: de un modo u otro se espera que el guardián del harén beneficie a sus subordinados, a menudo con el éxito en la caza, la guerra o por el éxito no sólo de su propia fertilidad (a través de sus esposas), sino también el florecimiento de los otros miembros del grupo. “Ha dado alimento a los que le temen; Se acuerda de su pacto para siempre” (Salmo 111: 15). “Y Él es el que me da de comer y de beber” (Corán 26:79). “Él es el que hizo la tierra dócil para ti – para caminar entre sus laderas.. y comer de Su provisión” (Corán 67:15).

dios protector“Protector”: al igual que el espalda plateada guarda su harén con feroz actitud protectora, también lo hace Dios. “Pero tú, Señor, no te alejes de mí,” implora el salmista. “Eres mi fuerza; ven pronto en mi ayuda. Líbrame de la espada, libra mi preciosa vida de las garras de los perros. Líbrame de la boca de los leones; sálvame de los cuernos de los búfalos” (Salmos 22: 19-21).

“Varón”’: el Dios monoteísta es varón como lo son sus principales representantes en la tierra, al igual que los primates guardianes del harén. No debe sorprender que los líderes religiosos sean propensos a emplear al gran,  imponente, colérico, obstinado, pero a la vez cuidadoso y protector varón cuando se trata de alcanzar y reforzar su dominio. ¿Por qué sus seguidores sucumben a esta dominación? Hasta cierto punto, se necesita un sujeto dispuesto a ser conducido por el camino de percibir a Dios como una poderosa y guardiana entidad del harén. Nuestra historia poligínica ha marinado seres humanos con esa tendencia precisamente.

En “El porvenir de una ilusión” (1927), Sigmund Freud especuló que la religión vino de desplazamiento de la asunción de la omnisciencia, omnipotencia y omni-benevolencia que, desde la perspectiva del niño, inicialmente caracteriza a los padres de cada uno. A medida que el niño crece, él o ella se da cuenta de la insuficiencia de los padres, con lo cual se proyectan estos rasgos divinos sobre un super-padre imaginario que es perfecto, poderoso y lo suficientemente alejado de los acontecimientos diarios para mantener su imaginaria potencia y capacidad de intimidación. Y así, una vez más, Dios emerge fácilmente como un idealizado señor del harén. No hay necesidad de distinguir entre Dios-macho-alfa y Dios-padre. Ambas consideraciones funcionan de la misma manera y apuntan en la misma dirección. En psico-lenguaje, el resultado está “sobredeterminado”.

freud religion dios

Hay mucho en la psicología evolutiva del Homo sapiens que hace a nuestra especie sensible a un Dios como el retratado en las religiones abrahámicas, es decir, el judaísmo, el cristianismo y el Islam. Somos profundamente sensibles a las jerarquías de dominio y en especial a la necesidad de respetar al macho espalda plateada y Sus prerrogativas. Estamos sujetos a los impulsos sexuales que en nuestro pasado evolutivo contribuyeron al éxito de nuestros antepasados, pero que también presentaban el riesgo de serios problemas si no se desplegaban con cautela. Por lo tanto, estamos dotados de impulsos que son poderosos, pero que también intuitivamente los reconocemos como potencialmente peligrosos para nosotros mismos, sobre todo si se evocan la ira celosa del macho poderoso.

el-mono-desnudoEn “El mono desnudo” (1967), el zoólogo Desmond Morris escribió que la “extrema potencia” de la religión es simplemente una “medida de la fuerza de nuestra tendencia biológica fundamental, heredada directamente de nuestros ancestros simios y monos, para someternos a un todopoderoso y dominante miembro del grupo”. Sobrevuele las llanuras de América del Norte en una avioneta, y tendrá la extraña impresión de que los pueblos están habitados por relativamente pequeñas criaturas, ocupando casas que son aproximadamente del mismo tamaño, a excepción de un edificio excepcionalmente grande en cada ciudad que debe ser la casa de una persona de hecho muy grande. Además de su tamaño exorbitado, cada una de las “casas de Dios” tiene una arquitectura relativamente elaborada, preciosa factura, y la sumisa devoción, casi adoración que muestran regularmente los reverenciales y subordinados miembros de la tropa, que siguen (o al menos pretenden seguir) las reglas que Él ha establecido. Y que se sienten aliviados y tranquilos como consecuencia no sólo de la obediencia, sino también seguros de que se han unido a un poderoso y dominante líder como fuente de protección en un mundo temible.

vista aerea segovia

John Byers, profesor de biología en la Universidad de Idaho, ha pasado décadas estudiando antílopes americanos, las criaturas terrestres más rápidas de América del Norte. Teniendo en cuenta que no hay actualmente ningún depredador súper rápido en Norte América, la hipótesis de Byers en “Built for Speed” (2003) es que la deslumbrante velocidad de estos animales es debida a que están siendo perseguidos por los “fantasmas de los depredadores pasados”, espantosos lobos y gatos de gran tamaño ahora extintos. De la misma manera, como el psicólogo Héctor García ha señalado en “Dios Alfa” (2015), los seres humanos están siendo perseguidos por los fantasmas de su pasado poligínico, más concretamente quizás (cuando se trata de su vulnerabilidad a un determinado tipo de deidad/culto) por los fantasmas del macho alfa, poseedores de harenes del pasado.

La sugerencia de que Dios ha sido creado a la imagen de un macho alfa poseedor de un harén no es sólo mía: no es nada sorprendente ya que es muy consistente con una comprensión biológica de la historia de nuestra especie. García señala que:

sumison“Los primates machos luchan por el dominio dentro de los grupos sociales, utilizando una variedad de estrategias (el miedo y la agresión entre ellos) para adquirir rango. Rango, a su vez, que por lo general confiere recompensas, que para los machos incluye el acceso preferencial a recursos como los alimentos, las hembras y el territorio. Los simios y los hombres dominantes tienen una larga historia de asegurarse tal tesoro biológico perpetrando la violencia y la opresión sobre los miembros de menor rango de sus sociedades. Una vez que observamos que Dios, también, es retratado como teniendo un gran interés en este tipo de recursos, y obteniéndolos a través de medios similares, se hace cada vez más claro que Él se ha revelado como ni más ni menos como el macho de más alto rango de todos.”

Dios, se podría suponer, estaría por encima de preocuparse por los pecadillos eróticos de sus seguidores. No es así: el Dios monoteísta exhibe la clásica Dios-es-mi-anticonceptivopreocupación del dueño del harén acerca del comportamiento sexual de sus seguidores, incluyendo una gran cantidad de lo que los biólogos llaman “vigilancia de la pareja” y una no pequeña codicia sexual. El Dios de Abraham deja claro que Él es “un Dios celoso”, y uno que es especialmente intolerante si alguno de su rebaño incursiona con otras deidades. “No harás ídolo alguno, o cualquier semejanza de lo que está arriba en el cielo o debajo de la tierra o de las aguas. No te inclinarás ante ellos, ni los honrarás; porque yo, el Señor tu Dios, soy un Dios celoso” (Éxodo 20: 4-5.) Los incrédulos y los que adoran “falsos ídolos” son tratados con un celo especialmente violento; al igual que todos los guardianes del harén, Él es implacable en el tratamiento de la competencia de otros que puedan suponer un riesgo para desplazarle a Él. Por otra parte, el Dios bíblico personaliza ciudades enteras (en particular Babilonia e Israel) como mujeres de su vida, cuya obediencia y fidelidad son de suma importancia, y cuya desobediencia e infidelidad garantizan un severo castigo.

Las demandas de Dios sobre exclusividad en el culto parecen haber sido tomadas directamente del libro de comportamiento de un desconfiado macho dominante sexual. La insistencia de que uno no debe “tener otros dioses por delante de mí” es muy parecida al tú no debes “tener otros amantes más que yo”. Aquí es Dios, reprendiendo a Israel por haberse “extraviado”, en el proceso de confundir la adoración de otros dioses con la infidelidad sexual: “Si un hombre se divorcia de su mujer, y ella se va de su lado y llega a ser de otro hombre, ¿volverá él a ella? ¿No quedará esa tierra totalmente profanada? Pues tú eres una ramera con muchos amantes, y sin embargo, ¿vuelves a mí? “(Jeremías 3: 1-2.)

Por otra parte, al igual que con los otros machos dominantes poligínicos con los que nuestros antepasados tuvieron que hacer frente, un Dios cornudo es una cosa peligrosa: “Te juzgaré como son juzgadas las adúlteras y las que derraman sangre, y traeré sobre ti sangre de furor y de celos.”(Ezequiel 16:38) La especificidad de la amenaza podría haber salido directamente de unos convencidos y violentos polígamos del pasado: “No seguiréis a otros dioses, a ninguno de los dioses de los pueblos que os rodean … No sea que la ira del Señor tu Dios se encienda contra ti, y te borre de la faz de la tierra “(Dt 6: 14-15)

De ello se desprende que este Dios (en consonancia con las ansiedades de los mamíferos masculinos en general) estaría especialmente preocupado por Su paternidad, con tal inquietud que no sólo se manifiesta en el comportamiento agresivo amenazando a potenciales competidores sexuales, sino también en la búsqueda de la seguridad de que a Él no le han puesto los cuernos.

De acuerdo con ello, vamos a ver uno de los pasajes bíblicos más conocidos aunque todavía insuficientemente estudiado como es el Génesis 1:26. “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, para que puedan gobernar sobre los peces del mar y las aves del cielo, sobre el ganado y todos los animales salvajes y sobre todas las criaturas que se mueven por el suelo.” Aquí tenemos a la descendencia siendo revelada por el Jefe. Dios anuncia, además, que debido a esto confirma la conexión, Sus hijos son los herederos legítimos de, bueno, todo.

el hombre creo a diosMuchos pasajes de la Biblia afirman no sólo un aire de familia, sino la paternidad directa de Dios. Por ejemplo: “Ustedes son los hijos del Señor tu Dios” (Dt. 14: 1); “Sois hijos del Dios viviente” (Oseas 1:10); “Somos los hijos de Dios” (Hechos 17:29). Por otra parte, esta relación está fuertemente coloreada con una reconocible emoción humana, notablemente un amor paternal y una devoción filial: “Mira qué gran amor que el Padre nos ha dado, para que seamos llamados hijos de Dios!” (1 Juan 3: 1) Y los más que influyentes teólogos católicos (como García ha señalado) los santos Tomás de Aquino y San Agustín argumentaron que el cuerpo del hombre fue hecho a Imago Dei “adaptada para mirar al cielo”.

Más exactamente, Imago Dei es un caso de Imago Homo, en el que Dios fue creado a la imagen del hombre, o tal vez Imago Homo poligínico. Cualquiera que sea la frase latina apropiada, la realidad bio-lógica es que las tradiciones religiosas tienden a enfatizar precisamente la continuidad (la genética transubstanciada en teología) que las consideraciones evolutivas podrían predecir.

biblia genocidio chomskyLos machos guardianes del harén son propensos al cambio violento de régimen: no sólo son intensamente territoriales y agresivos entre sí, sino también son implacables al adquirir nuevas hembras. En muchas especies como los leones, el nuevo conquistador matará a cualquier joven engendrado por el macho alfa anterior. La tradición judeocristiana se ajusta tan estrechamente a esta expectativa sociobiológica que casi podríamos preguntar si alguien ha “amañado” los datos. El Antiguo Testamento en particular rebosa de terribles exhortaciones al infanticidio, en consonancia con la realidad biológica y no en la moralidad actual, y previsiblemente evocados cuando los antiguos israelitas conquistan una tribu ajena que rinde culto a otros dioses: “Ahora pues, matad a todo varón entre los niños, y matar toda mujer que haya conocido varón carnalmente. Pero a todas las jóvenes que no hayan conocido varón acostándose con él, las dejaréis con vida para vosotros” (Núm. 31: 17-18).

Los machos señores del harén (independientemente de la especie) hacen a menudo grandes esfuerzos para restringir las ambiciones sexuales de sus subordinados, y no sexo pecado religiones sorprendente, hay pocas religiones en la que Dios se presenta como favorecedor de la licencia sexual, y en muchas de las cuales se espera la práctica la abstinencia por parte de los acólitos, con la virginidad y el celibato siendo especialmente apreciados.

Las tres grandes religiones abrahámicas muy especialmente sostienen que Dios desaprueba fuertemente diversas prácticas sexuales, no sólo el adulterio. El Dios de Abraham tiende a indignarse por casi cualquier tipo de placer sexual, incluyendo la homosexualidad, la masturbación, el sexo oral o anal, la ropa sugerente, incluso los pensamientos libidinosos. El control de la sexualidad es una excelente manera de evitar la ira celosa por parte de cualquier ser dominante poseedor de un harén.

Parece probable que el cerebro humano (de todas sus maravillas) también contenga un componente mamífero que se ha desarrollado en un ambiente de poliginia dominado por los machos, junto con una poliandria más sutil orientada a la mujer (algo que no he descrito aquí, pero que también merece atención). Como consecuencia de ello, estamos predispuestos no sólo a la poligamia manifiesta además de la infidelidad secreta, sino también a una familiaridad y a una inclinación a participar en los sistemas de deferencia social y vasallaje asociados a un macho alfa polígamo. No es un cuadro bonito, pero como Charles Darwin observó en “El origen del hombre” (1871), “aquí no interesan ni las esperanzas ni los temores, sólo la verdad hasta donde nuestra razón nos permita llegar a descubrir”.

Una consecuencia desafortunada, sin embargo, del proceso evolutivo que Darwin describió tan bien es que, aunque el Homo sapiens de hecho tenga su tan cacareada razón, también lleva asociados patrones de comportamiento osificados y dinámicas psicológicas que persisten en sus valores religiosos y restricciones, una combinación de esperanzas y temores prehistóricos que reflejan las visiones del mundo que la mayoría de las personas nunca harían suyas si no estuvieran tan acostumbradas a oírlas. Si ese mismo zoólogo imaginario de Marte con el que comenzamos esta meditación interrogara a un pez inteligente, pidiendo una descripción de su entorno, probablemente la última cosa que diría es: “Está muy húmedo aquí abajo”. De la misma manera, nuestra mentalidad poligínica pervive, sobre todo en las desconocidas trincheras del océano profundo de nuestras más importantes tradiciones de culto.

 

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  1. 12 julio, 2016 en 10:27

    Al leer eso de la imagen de dios como el macho alfa poligínico, defensor de su harén, no he podido menos que acordarme de la conocida y pregonada relación entre las integrantes de los conventos y Jesucristo, al que se define como esposo de todas ellas (¡¡¡Que mejor ejemplo de harén, inmenso harén aunque hoy día vaya cada vez más de capa caída!!!)

    Y si completamos lo anterior con los textos de Santa(?) Teresa, de indudable contenido erótico, la imagen adquiere una especial relevancia.

  2. Renzo
    12 julio, 2016 en 11:20

    Muy buen artículo.
    Gracias ateo666666

  3. Raúl Cancela
    12 julio, 2016 en 15:27

    Acabo de leer disfrutando su artículo. No resisto la tentación de mencionar algo en apoyo al concepto de poliginia humana. No recuerdo quién (Inglés y matemático era, y creo que a principios del siglo XX) se hizo una interesante pregunta. Sabemos que todos tenemos un padre y una madre, y esto implica 4 abuelos, 8 bisabuelos, 16 tatarabuelos……..La pregunta concreta es : ¿Cuantos hiperabuelos tenemos para la época en que Cristo nació?. La respuesta -si aceptamos la anterior serie- es el asombroso número de dos elevado a la 86, aproximadamente *. Estuve sacando cuentas y cuentas……No hay lugar en el planeta tierra para alojar esa multitud a razón de un cómodo metro cuadrado por cabeza. Aún disponiendo de la superficie de los mares, océanos y casquetes polares. Sé de estimaciones que nos dicen que en esas épocas la humanidad no superaría los diez millones de seres. Algo no cierra en aquello de papá, mamá y los abuelitosss…
    Para mas datos, solo expuse el problema de “mis” hiperabuelos. Nada dije de los hiperabuelos de c/u de lo 7.000.000.000 de personas en el planeta. Que los acomoden ellos, donde quieran.
    Lo anterior es un lindo ejemplo de cómo las matemáticas pueden ayudarnos a detectar un problema, una mentira…con solo saber multiplicar por dos.
    * 7,27 por la unidad seguida de 25 ceros…!!
    Me agradan mucho sus escritos. Saludos.

  4. jp
    12 julio, 2016 en 17:03

    Excelente artículo, muy riguroso, y bien escrito. invita mucho a la reflexión. Pero volviendo al principio del artículo, sobre que somos mamíferos poligínicos. ¿Cómo explicar el comportamientos, por ejemplo, de los Yanomano? Marvin Harris ya dió una explicación al respecto, pero esto no sé si lo complementa o lo anulo. Tu que opinas. Gracias

  5. 12 julio, 2016 en 18:55

    JP

    La verdad es que ha sido todo un placer releer a Harris después de tanto años. Aunque Harris se centra en la historia reciente de los yanomamis en esencia su explicación es totalmente compatible con la hipótesis de la poliginia que intenta explicar nuestro comportamiento como especie. Su desacuerdo conceptual fue con el famoso Napoleon Chagnon que había propuesto que estos indios eran violentos simplemente porque querían más mujeres, mientras que Harris explicó este comportamiento dentro de un contexto mucho mayor, no sólo la lucha por el status intragrupo sino de la propia supervivencia de cada grupo que obliga en un ecosistema con recursos limitados a pelear ferozmente:

    “Tan pronto como los varones empiezan, por la razón que sea, a llevar el peso del conflicto intergrupal, las mujeres no tienen otra opción que criar el mayor número posible de varones feroces. Cuanto más feroces son los varones, mayor es el número de guerras emprendidas y mayor la necesidad de los mismos. Asimismo cuanto más feroces son los varones, mayor es su agresividad sexual, mayor la explotación de las mujeres y mayor la incidencia de la poliginia, el control que ejerce un sólo hombre sobre varias esposas. A su vez, la poliginia agrava el déficit de mujeres, aumenta el nivel de frustración entre los varones jóvenes, e incrementa la motivación para ir a la guerra. La amplificación alcanza un clímax intolerable; se desprecia y se mata en la infancia a las mujeres, lo que obliga necesariamente a los hombres a emprender la guerra para capturar esposas y poder criar así un mayor número de hombres agresivos.”

  6. jp
    13 julio, 2016 en 16:37

    Gracias por tus aclaraciones. También tenía olvidado a Harris y tenía un cacao en la cabeza. Lo dicho gracias por las aclaraciones.

  7. Anonimo
    14 julio, 2016 en 22:01

    Así que el dios de la mitología abrahámica es el fundador del patriarcado de la mitología sjw.

  8. Andres R
    26 julio, 2016 en 19:37

    Buen día ateo. Como siempre excelente articulo. Pero me ha surgido una duda diferente al tema que usted trata. Quería saber como se determina la existencia de una subespecie (es únicamente genética o los rasgos físicos tienen alguna influencia) específicamente la especie humana no tiene subespecies ¿No hay diferencia genética entre la especie homo sapiens?. Por ejemplo, lo que el ambiente ha hecho a la estructura osea nasal de las etnias que habitan zonas climáticas distintas. ¿La acumulación de estos cambios podría generar (en el futuro) nuevas subespecies?. Muchas Gracias y disculpe la molestia. Si puede recomendarme textos o libros seria de gran ayuda.

  9. 27 julio, 2016 en 11:28

    Andres

    Has tocado un tema muy interesante del que he hablado en algunas ocasiones en CyD:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/04/22/una-mutacion-una-nueva-especie/
    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/12/10/que-es-una-especie/

    El concepto clásico de especie tal y como lo define la Wikipedia es “el conjunto de organismos o poblaciones naturales capaces de entrecruzarse y de producir descendencia fértil, pero no pueden hacerlo (o al menos no lo hacen habitualmente) con los miembros de poblaciones pertenecientes a otras especies.”

    Y una subespecie es “cada uno de los grupos en que se dividen las especies, y que se componen de individuos que, además de los caracteres propios de la misma, tienen en común otros caracteres morfológicos por los cuales se asemejan entre sí y se distinguen de los de las demás subespecies.”

    Si comparamos por ejemplo sapiens y chimpancés está claro que somos dos especies distintas tanto morfológica como reproductivamente. Ahora bien, si comparamos sapiens con neandertales aparece un problema. La comparación de los fósiles permite observar diferencias morfológicas suficientes para separarlos en dos especies diferentes. Sin embargo los estudios genómicos han demostrado que las diferencias de ADN entre ambas “especies” son mínimas y además ahora tenemos constancia de hibridación fértil entre ellas:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/02/27/comentarios-sobre-pureza-racial-racismo-genetica-y-evolucion-humana/

    Por tanto algunos autores indican que estaríamos hablando de dos subespecies y no de dos especies distintas. Tal es así que en la propia Wikipedia cuando accedes a la entrada correspondiente a los neandertales en su apartado de taxonomía se describe

    Género: Homo
    Especie: H. neanderthalensis / H. sapiens
    Subespecie: ?Homo sapiens neanderthalensis

    Es decir la frontera es difusa y es más un problema semántico que real heredado de que la taxonomía clásica se basaba únicamente en la morfología y en el concepto casi precientífico de especies inmutables heredado del pensamiento religioso.

    Como ya escribí una vez

    “Sobre este tema del concepto relativo de especie recuerdo el fascinante libro “El cuento del antepasado” en el que Dawkins indica que si empezamos por nosotros los sapiens actuales y vamos retrocediendo primero con nuestros padres, luego abuelos, bisabuelos, etc tenemos un continuo padre-hijo de miembros de la misma especie, pero que si llegamos a varios millones de años atrás nos encontramos con individuos que claramente no son humanos sino primates pero todos ellos han pertenecido a la “especie” de sus padres. Y si seguimos retrocediendo en esa cadena de ancestros 20, 50, 100 o 200 millones de años vamos observando especies cada vez más diferentes a nosotros, que sin embargo siguen cumpliendo el hecho que toda pareja padre-hijo pertenecía a la misma especie. Y así hasta llegar a la primera forma primordial de vida hace miles de millones de años.
    Algo así como observar el desarrollo y envejecimiento humano desde el nacimiento hasta la muerte, es un continuo suave y gradual pero si observaras tus fotos a los 0, 2, 10, 20, 50 u 80 años notas que evidentemente has cambiado de manera muy profunda y a esos cambios nuestro cerebro categorizador les llama de forma diferente: infancia, juventud, madurez o senectud pero ¿dónde están los límites?”

  10. Andres R
    27 julio, 2016 en 17:50

    Ateo sinceramente agradezco el tiempo por la explicación y leeré atentamente las entradas y el libro que usted cita. De nuevo Gracias por el aporte y por continuar trayendo luz a la oscuridad.

  11. melvin
    29 julio, 2016 en 19:48

    Interesante artículo. Pero deja de lado dos aspectos cruciales del monoteísmo hebraico y cristiano: su universalidad y la concepción de una temporalidad orientada hacia el futuro. Con el cristianismo surge la idea de un dios universal y la doctrina escatológica de la salvación humana . La temporalidad cristiana se transforma un principio gnoseológico ; las ideas de progreso , fin de la historia y las utopías sociales se apoyan en el tiempo cristiano. Algo que han afirmado historiadores como Lowith , Cohn o Legoff.
    Saludos

  12. 30 julio, 2016 en 7:33

    melvin

    Esta entrada es sobre las bases evolutivas de la religión monoteísta, lo que tu comentas es en realidad sus consecuencias históricas. Respecto a las implicaciones del monoteísmo cristiano se ha escrito hasta el infinito y desgraciadamente mucho de ello es simple propaganda, muchas veces burda, otras encubierta y demasiadas simple contaminación subjetiva.

    El problema fundamental es que prácticamente todos los estudiosos del campo han sido educados (como todos en Occidente) bajo la supremacía “intelectual” del cristianismo y como a todos los seres humanos les cuesta (y muy desgraciadamente para muchos es imposible) abstraerse de sus propios sesgos culturales.

    Sería muy interesante que historiadores, pensadores, científicos sociales o filósofos de sociedades no cristianas (chinos, hindúes, etc.) estudiaran el cristianismo desde una óptica más alejada, ya que seguramente sus conclusiones no serían tan favorables a las tesis proselitistas de los herederos del nazareno que tanto abundan en sesudos estudios académicos. Algo así como cuando estudiosos occidentales analizan el sistema de castas y creencias hindúes, que no se dejan engañar fácilmente por milenios de adoctrinamiento hinduista y son capaces de poner en su verdadero contexto los “logros” culturales o de pensamiento de los adoradores de Visnú y Shiva, esos mismos “logros” que tú (y parece ser que los historiadores que comentas) dais tan por sentados en el caso del cristianismo.

  13. melvin
    1 agosto, 2016 en 23:25

    Ateo

    No me expresé bien y , sin duda , eso favorece la confusión. Ahora , no entiendo de dónde inferís que yo imputo al cristianismo esos “logros culturales”. Y citó a uno de esos historiadores que lejos están de dar por sentado algo o adoptar una postura apolegética del cristianismo. Karl Lowith , en su obra “Historia del mundo y salvación” , lejos está de afirmar la escatología como un logro , al contrario , combate esa concepción del tiempo que hace de la historia un tribunal donde todo se dirime. Y muchos historiadores han cuestionado el legado teológico que subyace en muchas doctrinas occidentales.

  14. 5 agosto, 2016 en 22:26

    Dijo un familiar tuyo ¿conque Dios os ha dicho??

  15. Dendrocopos
    9 agosto, 2016 en 8:21

    Este Barash esta para que lo psicoanalicen….

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