Inicio > Actualidad, Ciencia, Escepticismo, Magufadas, Medicina > Acupuntura robótica: Matando moscas con cañones que no disparan

Acupuntura robótica: Matando moscas con cañones que no disparan

20 julio, 2016

acupuntura-pseudociencia-peligro-placebo-pseudomedicinaEste mundo hipertecnológico del siglo XXI es capaz de producir las más curiosas combinaciones, la mezcla por un parte de la más avanzada tecnología con la más ancestrales pseudomedicinas chamánicas, de tal manera que se cumple a la perfección ese dicho en castellano de “matar moscas a cañonazos”.

Y el problema de aunar la más sofisticada tecnología médica con la más burda superchería pseudocientífica es que al final las moscas siguen viviendo ya que los cañones acaban disparando salvas sin ningún tipo de munición.  Y el último ejemplo de esta disparatada mezcolanza sin sentido ha sido la llamada acupuntura “robótica”.

Una de las máximas de la ciencia siempre ha consistido en diferenciar claramente entre las bases del conocimiento y la tecnología asociada, de tal manera que como cualquier persona mínimamente familiarizada con el pensamiento científico, sin una base conceptual sólida o con un fundamento que contradice los principios más elementales del método y el conocimiento científicos es difícil (si no imposible) conseguir ningún resultado mínimamente positivo. Y este tan elemental principio es constantemente violado por toda esa caterva de amantes del conocimiento “alternativo” capaces de incluir el más novedoso adelanto tecnológico a su siempre errónea e inefectiva pseudomedicina.

forenseAsí los seguidores y más que perspicaces embaucadores de la ancestral (y más que ineficaz) acupuntura han decidido dar una vuelta de tuerca a su ya de por sí milenaria estafa e incluir uno de los más recientes y llamativos adelantos médicos, el Sistema Quirúrgico Da Vinci a sus “tratamientos” chamánicos tal y como lo denuncia el blog “Science-based medicine“. Este equipo de cirugía robótica semiautomatizado permite ampliar la visión, la precisión y el control de las habilidades del cirujano experto, facilitando procesos quirúrgicos complicados o incluso permitiendo nuevas aplicaciones de microcirugía que no podrían ser llevadas a cabo por simple limitaciones del tamaño y características de la aunque versátil, no siempre adecuada mano humana. Por supuesto, este complejo sistema robótico, como cualquier adelanto tecnológico, implica un desembolso económico inicial de varios millones de euros, al que hay que añadir varios cientos de miles de euros anuales en mantenimiento y soporte técnico.

full-davinci-surgical-system-001

Y entonces esta nueva aplicación técnica muy probablemente aumentará el efecto placebo de la acupuntura,  puesto que es más que conocido que la sugestión aumenta tanto con la complejidad como con el precio del supuesto “tratamiento”, ya que evidentemente las sesiones de esta estafa pseudomédica pasarán de costar 50-100 euros a la exorbitada acupunturapixacantidad que exija la “clínica” alternativa de turno para compensar el uso de tan sofisticado y costoso equipamiento médico capaz de insertar con precisión nanométrica las susodichas agujitas en unos supuestos puntos energéticos más imaginarios que los unicornios rosas. Y por supuesto este efecto placebo potenciado servirá de “prueba” de que esta milenaria estafa sirve para “curar” las más variadas enfermedades, eso sí únicamente entre los más incautos y desesperados miembros tan abundantes de esta tan pomposa como inexactamente autodenominada especie de primates “sapiens”.

Entradas relacionadas:

 


  1. 22 julio, 2016 en 7:32

    Hola. Según Gunnar Tjomlid (“El defecto placebo”) la acupuntura no tiene nada de milenaria. Eso de milenario es un típico “cuento chino”.

  2. jp
    22 julio, 2016 en 16:41

    Lo mejor ha sido la última frase, lo has clavado. Propongo renombrarnos a Homo nonsapiens tontus (Somos muy minuciosos y cuidadosos con los tipos portanombre de las especies y el nuestro está en una tumba, en la de Linneo, poco sapiens hemos sido)

    En cuanto a la acupuntura, parece ser que creían que el demonio entraba en el cuerpo y por eso enfermábamos, y con la acupuntura le oblígabamos a salir. Lo de los meridianos vino más tarde. O sea que la acupuntura robótica se podría decir que es un pincha al demonio “pá” que salga versión 2.0

  3. O juan de terzas
    25 julio, 2016 en 9:57

    Como bien dices, la robótica, y la informática en general, potencia y amplia los efectos de la acción humana tanto sean aciertos como errores. La robótica clínica aumenta la precisión de la mano del cirujano y reduce a escalas muy pequeñas los daños yatrogénicos de la cirugía normal… Pero sigue siendo el profesional quien decide qué y cómo cortar y, por tanto, no disminuye la probabilidad de error.

    Cuando llegue el día que el robot sea capaz de planificar y ejecutar él solo la intervención quirúrgica la probabilidad de error será siendo la misma que si lo hiciera el profesional humano porque el robot no hará otra cosa que actuar tal como se le enseñe que lo haga sin que cuestione nada… Ese día habrá algún inbñecil que programe el robot para que haga acutontura de precisión… ¡cómo nó! porque la idiotez es patrimonio de la humanidad y nuestras maquinas se limitan a ampliarla y potenciarla.

  1. No trackbacks yet.
Los comentarios están cerrados.
A %d blogueros les gusta esto: