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Una introducción no exhaustiva al estudio científico de la religión (VI): ¿se pueden fabricar creyentes racistas al gusto conservador?

29 septiembre, 2016

1200px-oxytocin_with_labelsMuchísimas personas suelen colocar la espiritualidad y la religiosidad como el eje central de su vida, individuos que luego se sorprenden (o incluso se ofenden) si se les indica que sus creencias (como en la práctica cualquier tipo de comportamiento humano) no son más que el resultado de factores genéticos, bioquímicos, hormonales y sociales que interactúan de manera muy compleja sobre esa maravilla evolutiva que es el cerebro humano. De tal manera que diferentes estudios provenientes de los más diversos campos están delineando el tan particular fenómeno de las creencias.

En diferentes entradas de esta serie [1, 2, 3, 4 y 5] se han ido presentando los más diversos estudios e hipótesis que están explicando desde un punto de vista científico el siempre fascinante fenómeno de la religión: desde su ya lejana aparición hasta su actual pervivencia. Todas estas explicaciones evolutivas no tienen por qué ser mutuamente excluyentes, sino que muchas son complementarias ya que cada una de ellas ha podido ser relevante en alguno o varios momentos de la larguísima relación de los sapiens con las creencias sobrenaturales, que como todo comportamiento humano ha ido desarrollándose y cambiando a lo largo de los milenios casi a la misma velocidad que lo ha hecho el variable y cada vez más complejo entorno ecológico y social de nuestra especie.

oxytocin-brainEsta entrada se centrará en el curioso e importante papel de una pequeña molécula, la oxitocina, sintetizada en el hipotálamo y que actúa como hormona neuromoduladora del sistema nervioso central controlando diversos comportamientos sociales, patrones sexuales y la conducta parental tal y como presenté en una entrada anterior.

Pues bien, a lo largo de estos últimos años se ha encontrado una relación entre este minúsculo neuromodulador y la siempre reverenciada espiritualidad. Así en el estudio de una cohorte de individuos infectados por el VIH se encontró una correlación entre espiritualidad y niveles de esta hormona, de tal manera que las personas más “espirituales” tenían mayores niveles en sangre de esta hormona. Resultados similares se han encontrado en grupos religiosos, en donde las personas con mayores niveles de oxitocina muestran mayor grado de religiosidad.

Sin embargo en ciencia se ha evidenciado innumerables veces que correlación no implica causalidad (sobre todo cuando se trata de pacientes, en donde el estrés de la enfermedad puede alterar los comportamientos normales de los individuos), de tal manera que en un recientísimo estudio un grupo de investigadores estadounidenses decidieron realizar un experimento controlado sobre esta relación. Así seleccionaron 83 varones de mediana edad, que separaron en dos grupos: uno de ellos recibió una dosis inhalada de oxitocina mientras que la otra mitad ejerció como grupo de control por placebo. Los investigadores encontraron que las personas que habían recibido tan solo una única dosis de la hormona presentaban mayores niveles de religiosidad que aquellos que habían recibido el placebo.

Otros ensayos previos de administración de oxitocina frente a placebo en humanos han demostrado que esta sustancia aumenta la confianza entre individuos, mejora la selección de aliados dentro de un grupo, incrementa la cooperación entre personas del mismo grupo [1 y 2], facilita la interacción social y también la interacción padre-bebe.

Es decir que se podría plantear la administración rutinaria de oxitocina a la población para que los humanos fuéramos más cariñosos con nuestras parejas, más atentos con nuestros hijos, más empáticos con nuestros vecinos y compañeros de trabajo y más espirituales y religiosos, en una palabra casi un Mundo Feliz al estilo de Aldous Huxley. Sin embargo, la oxitocina tiene un reverso tenebroso al estilo de la fuerza de los Yedi, tal y como demostró otro estudio de doble ciego, ya que los individuos que recibieron esta hormona aumentaron su xenofobia y sus prejuicios etnocéntricos.

En una palabra, menos mal que Donald Trump y los líderes de todas las variantes del cristianismo suelen ser bastante iletrados en materia científica, sino lo mismo empezarían plantearse seriamente añadir oxitocina al agua o a los alimentos, o a administrarla durante los servicios religiosos para que así todos acabáramos siendo un poco más “conservadores” al estilo estadounidense.

En resumen, con todos estos estudios se evidencia de manera cada vez más clara que el complejo comportamiento humano en todas sus variantes, incluso en aquellas que históricamente se han intentado evadir del análisis científico, es una compleja pero totalmente fisiológica respuesta de nuestro cerebro al conjunto de factores tanto intrínsecos como extrínsecos al ser humano y que por tanto ese concepto tan particular del libre albedrío no es más que una creencia filosófica y teológica arrastrado de épocas pretéritas con cada vez menor sustento científico.

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  1. Juanma
    29 septiembre, 2016 en 22:13

    Hola, buenas noches, he encontrado su blog buscando información científica sobre los temas paranormales, ya que me gustaría informarme por ambas partes(creyentes y no creyentes) sobre estos temas, y ya que los científicos parecen ser más abiertos al diálogo si no le importa me gustaría poder comentar de vez en cuando las dudas que me surjan. Si no he entendido mal, en el artículo dice que una dosis de Oxitocina aumenta el sentimiento religioso además de otras cosas; ¿podría ser una razón científicamente válida que explicase en parte el origen de la religiosidad humana un exceso de Oxitocina en las personas creyentes?(ya que también dice que en estudios científicos se encontró que las personas religiosas la tenían más alta).

    Muchas gracias por su atención

  2. 29 septiembre, 2016 en 22:42

    Juanma

    Aunque como digo en las entradas de esta serie hay múltiples factores que influyen en el complejo fenómeno de la religión, los niveles de oxitocina serían uno de ellos.

  3. 29 septiembre, 2016 en 23:08

    El planteamiento final tiene tintes escalofriantes y comícas que me pusieron a reflexionar un rato de lo importante de escuchar y masticar discursos más nunca tragarmélos. Tragar discurso, cuando andas abrumado de mensajes subliminales y de acontecimientos que parecen mostrarte mala suerte y condenación, es de lo peor y te puede llevar por un sodómico camino de ideología tan extremo que te involucras en suprimir opsisicones sin razón mas que sólo porque no es de mi pensamineto y del discurso previamente tragado.

  4. congreve
    30 septiembre, 2016 en 3:02

    De verdad muy interesante. Inquietante el último párrafo del artículo. Pero ¿carecemos totalmente de libre albedrío? ¿Podrá una sobredosis de oxitocina convertirnos en fieles discípulos de Alá o de cualquier otro? Tengo mis dudas, pero sería interesante repetir el experimento sólo con ateos (por las dudas no me llamen, no me ofrezco).

  5. 30 septiembre, 2016 en 5:09

    Reblogueó esto en crist49il.

  6. 30 septiembre, 2016 en 7:15

    Una respuesta sencilla a la pregunta del del post: “se puede, con una sencilla operación de ablación de lóbulo temporal y parte del frontal del cerebro”

  7. 30 septiembre, 2016 en 8:52

    congreve

    Has tocado un tema muy interesante con claras implicaciones éticas. En este tipo de experimentos se está observando una alteración del comportamiento de los individuos ¿transitoria?¿permanente?

    En el ya famoso experimento de Chapell Hill que comenté en la tercera entrega de esta serie se observó que la administración de una única dosis del alcaloide psilocibina hacía más espirituales o religiosos a los participantes, efecto que duraba al menos año y medio y que les dejó una profunda secuela psicológica de “espiritualidad”.

    Por tanto ¿es ético administrar a seres humanos compuestos que pueden modificar bastante permanentemente el comportamiento? Enlazando con tu comentario ¿es ético probar el efecto de estos compuestos en ateos? O por el contrario ¿es ético probar en creyentes compuestos antagonistas de los antes mencionados y dejar “secuelas ateas” en los creyentes participantes en estos estudios?

  8. KC
    30 septiembre, 2016 en 9:10

    No hay oxicitina que valga ante el inhibidor de la cultura/lectura. Aunque sí, claro, si modificas fisiológicamente un cerebro lo puedes amoldar a tus “intereses” y modificar comportamientos.

    En resumen, con todos estos estudios se evidencia de manera cada vez más clara que el complejo comportamiento humano en todas sus variantes, incluso en aquellas que históricamente se han intentado evadir del análisis científico, es una compleja pero totalmente fisiológica respuesta de nuestro cerebro al conjunto de factores tanto intrínsecos como extrínsecos al ser humano y que por tanto ese concepto tan particular del libre albedrío no es más que una creencia filosófica y teológica arrastrado de épocas pretéritas con cada vez menor sustento científico.

    Esto es una auténtica barbaridad. Que sí, que la fisiología tiene mucho que ver con las realidades y comportamientos, pero dada una “fisiología media”, no alterada, los sujetos tienen perfecta voluntariedad para cambiar y modificar acciones. De otra forma, un sujeto “normal” debería ser eximido de responsabilidad jurídica porque “su fisiología le determinó a hacer X” siguiendo tu discurso-lógica, lo cual es un tipo de extremismo “cientificista” mal interpretado. Tú mismo escribes al principio “complejo comportamiento humano” y luego lo acabas simplicando en que todo es fisiología y biología. No, hombre, es bastante más complejo dentro de los ingredientes quue conforman el todo.

    Dentro de un mundo determinado, los sujetos tienen indeterminaciones en base a voluntades que pueden cambiar o no (no sólo en base a su fisiología, sino caracteres puramente psicológicos en momentos dados que pueden cambiar en otros tiempos, que no tienen siempre que ver con elementos fisiológicos). He ahí el libre albedrío, porque cada decisión se debe a multitud de factores que determinan una decisión y no únicamente a factores puramente biológicos, genéticos o fisiológicos.

    No te conviertas en James Watson, ateo… Los genetistas acaban diciendo todo tipo de subnormalidades porque no están precisamente cultivados en otras ramas…

    De ahí que James Watson sea un Premio Nobel y además un subnormal (con perdón de aquellos que genéticamente no tuvieron otra posibilidad).

    Si incluso se puede modificar el comportamiento de un animal salvaje como un tigre o un oso en base a la simple convivencia con humanos, ¿qué cojones va la fisiología a determinar inevitablemente los comportamientos?

    Y que no os dé tanta alergia la Fiolosofía, que fue el comienzo de todo, precisamente porque la religión no era la solución.

    Saludos.

  9. congreve
    30 septiembre, 2016 en 11:06

    Sí, ateo, aunque no lo estaba proponiendo en serio, fue bastante lamentable comentar “Sería interesante repetir…”, debio ser: “Me pregunto qué efecto tendría la inhalación de oxitocina en ateos”

    Agradezco tu respuesta que me hizo ver que caí en un error provocado por mi mal inglés. La parte del informe que dice: “Results showed that intranasal OT increased … and this effect remained significant a week later” lo interpreté como que el efecto duraba una semana, o sea, era transitorio. Ahora veo claro que en ningún lado dice que se haya disipado tras esa semana. Con lo que mi “propuesta” ya más que lamentable es terrorista,

  10. 30 septiembre, 2016 en 15:06

    “Tú mismo escribes al principio “complejo comportamiento humano” y luego lo acabas simplicando en que todo es fisiología y biología.”

    No hay contradicción alguna ya que la interacción entre genes, hormonas, medio ambiente, etc. está muy modulada y es muy compleja. Y nosotros somos el resultado de esas interacciones.

  11. 30 septiembre, 2016 en 15:14

    Y tu comentario de que

    “Si incluso se puede modificar el comportamiento de un animal salvaje como un tigre o un oso en base a la simple convivencia con humanos, ¿qué cojones va la fisiología a determinar inevitablemente los comportamientos?”

    peca de una ingenuidad asombrosa. La “modificación” del comportamiento de un tigre (imagino que te refieres a los de un circo o similar) implica aplacarle todos sus instintos naturales mediante abundante comida, adecuados fármacos, castigos y demás, en unos animales que generalmente no han pisado la selva en su vida y que por tanto no han aprendido su comportamiento natural. Y con todo y con eso más de un cuidador ha acabado en el hospital o en la morgue ¿O este te crees que el domador es tan imbécil de entrar en la jaula cuando sus tigres llevan 3 días sin comer y están más que hambrientos por mucha “modificación” de comportamiento que les haya hecho durante años?

  12. 30 septiembre, 2016 en 15:26

    congreve

    Tu pregunta era más que pertinente, probablemente la administración regular de estos compuestos por ejemplo a ateos provocaría de media un aumento de su espiritualidad o religiosidad. Eso no quiere decir que todos los ateos se convirtieran en cristianos renacidos, pero tendría su influencia. El cerebro humano es muy sensible a variaciones, aun cuando estas sean sutiles. Ahora recuerdo los estudios que comenté en una entrada previa

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/01/28/el-local-electoral-influye-en-el-resultado-de-las-votaciones/

    te dejo con un extracto:

    “En un estudio más reciente, otros investigadores analizaron el papel del contexto religioso (elemento cada vez más presente en la sociedad, no sólo de EEUU sino de cualquier otro país) en la toma de decisiones democráticas. Así realizaron un cuestionario a pie de calle a diferentes ciudadanos sobre política y religión, con el detalle que seleccionaron dos tipos de edificios singulares, de tal forma que se encontrasen a la vista de los entrevistados (pero que pareciera ser una mera coincidencia) mientras contestaban a las preguntas. A un primer grupo se le realizó su encuesta frente a grandes recintos de culto como por ejemplo la abadía de Westminster u otras grandes catedrales cristianas. El segundo grupo tenía a la vista mientras contestaba a las preguntas edificios gubernamentales tales como los respectivos parlamentos de Holanda y del Reino Unido o ayuntamientos ubicados en edificios históricos. Los resultados mostraron un importante sesgo en las respuestas. Así aquellos transeúntes que fueron entrevistados a la vista de iglesias, fueron políticamente más conservadores y además mostraron actitudes más negativas hacia los no cristianos que aquellos otros ciudadanos encuestados frente a edificios seculares relacionados con la propia democracia. Y lo más llamativo fue que este resultado era independiente de las creencias o increencias religiosas o de la ideología política de los participantes en el estudio, de tal manera que incluso las personas que se calificaban a sí mismas como progresistas o menos religiosas, cuando respondían al cuestionario en presencia de los monumentales centros de culto transmitían opiniones más conservadoras, más religiosas y más “espirituales” que sus equivalentes encuestados en edificios sin estas connotaciones religiosas.”

    ¿Dónde está aquí el libre albedrío si la simple presencia de un edificio en particular puede modificar nuestras opiniones?

  13. Renzo
    30 septiembre, 2016 en 16:15

    Sería interesante saber qué es exactamente la “fisiología media”, no alterada” y cómo se consigue que sea así. Claro que entrar en ese tema nos llevaría a abordar si existe o no el libre albedrío, esa supuesta capacidad que permitiría tener la “perfecta voluntariedad para cambiar y modificar acciones”, sin que medie condicionante, ni alteración de ningún tipo en esa voluntariedad, descartando totalmente que nuestra decisiones no sean tan libres como creemos o no lo sean en absoluto.
    Volviendo al tema de artículo, los trabajos de Sebastian Seung sobre el conectoma estarían de parte de una fuerte influencia del entorno en cómo somos. En ese entorno se incluría todo lo que afecta al individuo, tanto física como psicologicamente, químicos incluidos.

    Como la única Filosofía que me merece cierto interes y respeto es la de la Ciencia, dejo para los pensadores de sofá o de sobremesa con café, copa y puro el resto de ramas filosóficas y metafísicas.

  14. KC
    30 septiembre, 2016 en 18:47

    Sí, ateo, sí, soy muy inocente.

    ¿Dónde está aquí el libre albedrío si la simple presencia de un edificio en particular puede modificar nuestras opiniones?

    Que un segmento de la población doblegue su voluntad como la mantequilla por diversas cuestiones condicionantes no significa que puedas concluir que no hay libre albedrío. Porque sólo con que uno de los del “experimento” no modificara su posición ya debería decirte algo… Luego habría que ver in situ ese “experimento”. Te podría yo contar de “experimentos” de este tipo más condicionados que los mismos tipos que luego se supone que han respondido…

    No es que no exista el libre albedrío, claro que existe, lo que pasa es que hay mucho analfabeto, poco leído o directamente gilipollas (para dejarnos de tecnicismos) que funciona en base a lo más cercano al condicionamiento animal que al pensamiento de criterio que se espera de un humano con capacidad de abstracción. Pero es que esto ya se lleva comentando siglos, no es que de repente nos hayamos dado cuenta de que es así. La política y el fútbol son claros ejemplos. Y en países como España aún más (de hecho, me extraña que en UK, con un nivel de “ateísmo” importante sucediera eso). Este es un campo de la Psicología, pero como no es una ciencia exacta como la matemática (porque eso es imposible) imagino que habrá idiotas que no se la toman en serio. Al igual que las Humanidades o la Sociología. Luego pasa lo que pasa, claro. Al final todos programadores…

    En cuanto al tema de la modificación de conducta de los animales salvajes, no, la cosa no iba de circos… Debe ser eso, que soy muy inocente.

    Saludos.

    P.D.: ya que no existe el libre albedrío no estaría mal que escribieras a los de Hay Derecho para que redacten una propuesta de Ley y añadan todo tipo de exenciones/eximentes penales en casos de delitos graves. Porque si después de dos milenios de filosofía jurídica, has encontrado tú que no existe el libre albedrío, y por tanto tampoco la voluntad decisoria, no sé por qué los códigos penales siguen recogiendo penas para determinados comportamientos.

    P.D2: lógica básica: todos los cuervos que veo en una semana son negros, pero al menos veo uno cada semana que es blanco. ¿Podemos decir que TODOS los cuervos son negros? ¿Podemos decir que no existen los cuervos blancos?

    Lo mismo con los gilipollas, el libre albedrío y el experimento que comentas (que, ojo, es muy interesante, pero la conclusión no es “que el libre albedrío no existe”, sino que determinados gilipollas son muy influenciables).

    Creo que la diferencia entre las dos conclusiones es evidente.

  15. 30 septiembre, 2016 en 19:41

    KC

    No es que yo diga que el libre albedrío no existe, sino que los estudios que he comentado en este blog son la más pequeña punta del iceberg de este vasto campo de estudio de la neurología. Todos esos estudios están indicando que lo que llamamos libre albedrío y toma consciente de decisiones es sólo un espejismo que fabrica a posteriori nuestro cerebro para dar coherencia global a un conjunto de procesos que se producen de manera inconsciente. Lee un poco a Pinker y similares. Fíjate si será ya del dominio público que hasta las webs cristianas lo comentan:

    http://www.noticiacristiana.com/sociedad/2012/02/neurocientificos-afirman-que-el-libre-albedrio-no-existe.html

    Tu distinción entre gilipollas y no gilipollas es irrelevante, todos compartimos los mismos procesos fisiológicos y evolutivos.

    Ya lo del Derecho lo dejo a los expertos, pero como he comentado en otras entradas:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2016/05/23/la-peligrosa-pseudociencia-de-la-memoria/

    tenemos sistemas judiciales basados en conceptos de la Edad Media, que por no saber no saben que el cerebro existe. Y así nos luce el pelo porque es como si los encargados de legislar y hacer cumplir las normas de seguridad vial del Siglo XXI ni siquiera sospecharan que existe una cosa llamada motor de combustión y siguieran pensando en el tráfico de caballos y carromatos como en el XVII.

  16. 30 septiembre, 2016 en 19:55

    Desde mi ignorancia, que es mucha, cuando hablamos de libre albedrio y los efectos de los elementos bioquímicos que influyen en nuestra forma de pensar, creo que no debe entenderse como un SI o un NO.
    Si partimos de que no solo nosotros sino nuestros propios pensamientos son, al final un complejo combinado de elementos bioquímicos, hemos de aceptar que el libre albedrío es en realidad la expresión de la combinación final de estos que expresa una determinada idea.
    De los experimentos mencionados se deduce que esa combinación bioquímica final está influida por la acumulación de determinados elementos que se produce en el acto de pensar más los aportes externos. Tales procesos internos no son idénticos en los distintos individuos, de ahí que lo que se detectan son variaciones en la media. Y ello significa que una misma dosis de oxitocina no producirá los mismos efectos en todos los sujetos sometidos al experimento, aunque en media si pueda detectarse tal efecto.
    Desde este punto de vista, el libre albedrío sí existe, pero matizado por el conjunto de interacciones de los distintos elementos bioquímicos que en última instancia lo configuran. Es decir, no podemos entenderlo como la absoluto libertad de decisión que algunos pretenden, porque tal libertad no existe. Nuestro grado de libertad de decisión viene determinado por el conjunto de circunstancias que influyen en nuestras decisiones, y puede variar mucho, tanto como tales circunstancias. El tema es complejo y no se si me explico muy claramente.

  17. Juanma
    30 septiembre, 2016 en 20:53

    Ateo6666666, ¿quieres decir que no existe el libre albedrío?. Si es así, ¿cómo podría ser eso posible?

  18. Anónimo
    30 septiembre, 2016 en 23:27

    Porque si después de dos milenios de filosofía jurídica, has encontrado tú que no existe el libre albedrío, y por tanto tampoco la voluntad decisoria, no sé por qué los códigos penales siguen recogiendo penas para determinados comportamientos.

    Para condicionar el comportamiento del resto de potenciales delincuentes. ¿Por que crees que durante la mayor parte de la historia se han implementado penas brutales y publicas, como las amputaciones, las torturas, las pena de muerte, las marcas y tatuajes en manos y rostro, etc?

    La justicia solo puede existir en los procesos civiles, en los procesos penales el concepto de justicia es ridículo. ¿O acaso te parece justo que alguien reciba pena de muerte o cadena perpetua por matar a miles de personas? ¿La vida de una persona equivale a la de mil? En los procesos penales la justicia solo es una forma burocrática e impersonal de venganza.

  19. 1 octubre, 2016 en 0:13

    Juanma

    Según la Wiki

    “El libre albedrío o libre elección es la creencia de aquellas doctrinas filosóficas que sostienen que las personas tienen el poder de elegir y tomar sus propias decisiones”

    es decir, la creencia de que ante una situación determinada una persona puede elegir cualquier cosa. Esto (mucho antes de la moderna neurología) estaba ya más que demostrado que era algo absurdo. Piensa por un momento un simple ejemplo entre mil, ¿porqué la mayoría de los españoles se llaman católicos y la mayoría de los nacidos en la India se consideran hinduistas y no al revés? La respuesta es clara incluso sin necesidad de modernos experimentos con TAC craneales y similares y es bien sencilla: porque el cerebro humano no toma decisiones libres de contexto, sino que “elige” entre las limitadas posibilidades que en cada momento tiene y valora de manera inconsciente pero probabilística cual es la mejor decisión adaptativa. Y ser hinduista en la España de la Inquisición era una más que errónea decisión.

    Ahora recuerdo esa anécdota de un jesuita que sin ningún tipo de conocimiento científico sabía cómo funcionaba el cerebro humano y declaró: “dadme niños que yo haré de ellos buenos católicos”. Eso no significa que pudiera asegurar que todos acabarían siendo siervos de la santa madre iglesia, pero bien sabía que nuestro cerebro es adaptable y que la mayoría de los que recibieran una “educación” cristiana acabarían siendo católicos aún cuando un par de ellos pudieran acabar siendo budistas, animistas o incluso ateos.

    Nuestro cerebro es una “máquina” evolutiva perfectamente adaptada para la supervivencia del individuo (y más importante de sus genes, ¡cuánta razón tenía Dawkins!) y ante determinados estímulos responde de manera probabilísticamente predecible. ¿O es que te crees que los publicistas o los ilusionistas no se ganan bien ganado su sueldo? Ellos bien saben que ante un estímulo adecuado la mayoría (si no todos los humanos) respondemos de una manera absolutamente predecible. Y si con las más que simples herramientas de manipulación que se conocen en la actualidad la gran mayoría de las personas acaban eligiendo una cosa frente a otra cuando reciben un más que simple estímulo visual o auditivo ¿cómo se puede pensar que nuestras decisiones pueden estar libres de interferencias externas?

    Y como he comentado antes existen innumerables estudios científicos que indican que nuestro cerebro crea a posteriori una explicación lógica y plausible para justificar la elección previamente tomada a nivel subconsciente.

  20. Juanma
    1 octubre, 2016 en 13:41

    La verdad es que lo que dices tiene bastante sentido. Me acuerdo de que en el instituto nos explicaron que en los supermercados los productos están todos colocados de forma muy bien estudiada para inducir a la gente a comprar más. Y luego están los experimentos de psicología, que aunque polémicos, no se pueden negar los resultados( El experimento de Milgrim y el de la cárcel de Standford, por ejemplo). Lo que me pregunto ahora es que clase de ventaja evolutiva podría proporcionar una creencia de tipo religiosa en los individuos, pues sobre todo al principio de nuestra historia la religión y el pensamiento mágico eran prácticamente totales…

  21. 1 octubre, 2016 en 16:41

    Juanma

    La respuesta a tu pregunta del final está en todos los artículos de esta serie y en los que probablemente seguiré escribiendo. Una de las cosas que hay que tener en cuenta es que esas ventajas evolutivas pueden ser muy diferentes según el entorno. Así por ejemplo en la cuarta entrega de esta serie:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2015/09/09/una-introduccion-no-exhaustiva-al-estudio-cientifico-de-la-religion-iv/

    se indicaba que a veces la religión es un claro atenuante del estrés ligado a situación altamente impredecibles. En el célebre estudio de Malinowski los pescadores papúes aumentaban su religiosidad cuando se iban a pescar a alta mar en sus endebles canoas en donde la probabilidad de volver con las manos vacías o incluso no volver eran altas, mientras que cuando pescaban en la bahía o en las lagunas interiores no necesitaban de la ayuda de los espíritus puesto que no ponían en peligro sus vidas y las escasas capturas eran siempre predecibles.

    Sin embargo algunas de esas ventajas evolutivas de la religión son hoy en día discriminatorias cuando no directamente delictivas. Un ejemplo es el que comenté en la segunda entrada de esta serie:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/05/09/una-introduccion-no-exhaustiva-al-estudio-cientifico-de-la-religion-ii/

    Un grupo de investigadores encontró que aquellas religiones que más controlaban el sexo de la mujeres eran las que podían ofrecer a los varones más seguridad de ser los padres de sus putativos hijos. Es decir aquí la ventaja evolutiva era sólo para los hombres a costa de la esclavitud de las mujeres. Ahora no necesitamos una religión patriarcal y machista como garante de la paternidad, con una simple prueba de ADN se aclaran las dudas.

  22. apalankator
    2 octubre, 2016 en 3:21

    Así cualquiera hace adepto a una religión, con cada rezo, ración de endorfinas gratis. Y no es tontería, conseguir endorfinas de otro modo suele costar tiempo y/o dinero y muchas veces no se anda muy sobrado.
    Muy bien aclarada la relación entre derecha nacionalista, religión y xenofobia, esto debería enseñarse en las escuelas en vez de la métrica y la rima por ejemplo.
    Y excelentes todos estos artículos de estudios de religión, mi enhorabuena.

  23. moseusalge
    3 octubre, 2016 en 12:35

    Hola a todos. Soy nuevo en la ciencia y sus demonios y me parece un magnifico sitio de debate y divulgación.
    Realmente no conocía bien esa relación entre oxitócica y espiritualidad.
    Sí que había investigado un poco sombre la bioquímica y la espiritualidad en internet y parece que hay un gen que predispone a creer más o menos, que inclina a la persona hacía la espiritualidad. Es el VMAT-2, bautizado como el gen de Dios, que cada persona puede tener o no y que actúa alterando los niveles de monoamina, proveyendo a sus portadores de un sentido innato de optimismo, con efectos positivos a nivel físico y sicológico.
    El postulado y estudio de las características de este gen fue en 2005 por el genetista Deam Hamer, director de estructura genética en el instituto nacional del cáncer de Estados Unidos.
    Los mecanismos del VMAT son similares a los que provocan el LSD, la mezcalina o la psilocibina que inducen entre otras cosas experiencias espirituales y “felicidad”, si bien el VMAT lo hace de forma natural, sin efectos secundarios y está permanentemente si se posee.
    La pregunta que me hago sobre la entrada inicial de ateo666666 es respecto a la relación causa-efecto. Decimos que la oxitocina produce ese aumento de la “espiritualidad”, pero ¿Podríamos plantearnos la pregunta en el sentido opuesto?
    Quizás es la espiritualidad la que desemboca en “el premio” de la oxitocina, algo así como dice apalankator ¡¡¡endorfinas gratis!!!.
    Pensando en ello me acordé de aquella frase de que “creo por la gracia de Dios” que sería algo así como “tengo el VMAT” por la gracia de Dios”.
    Tendré que mirar en resto de tus entradas. Te doy cuatro estrellas por buscar explicaciones científicas frente a las “milagrerías” en la que suele estar inmersa la fe.

  24. 3 octubre, 2016 en 15:02

    “¿Podríamos plantearnos la pregunta en el sentido opuesto?”

    Si la espiritualidad fomenta la cohesión del grupo y la oxitocina fomenta la cohesión del grupo ¿qué fue primero? Desde mi punto de vista de bioquímico e inmunólogo tiendo a pensar que el componente bioquímico es previo, pero reconozco que esta pregunta es como esa de ¿qué fue primero el huevo o la gallina? ya que no hubo nunca un primer huevo ni una primera gallina. Sin embargo la vida no regala nunca nada y no hay nunca nada como ¡endorfinas gratis! ya que las endorfinas se secretan para reforzar comportamientos adaptativos.

    Saludos

  25. moseusalge
    3 octubre, 2016 en 15:54

    Ahí tienes ventaja, yo soy ingeniero aeronáutico, pero me gusta tragarme toda clase de noticias y documentales de las distintas ciencias. Podríamos decir que la pregunta era más para los genetistas, es decir que si en vez de clonar la oveja Dolly consiguieran una transformación genética de una gallina para dar huevos de medio kilo: ¿le meterían un gen para aumentar sus niveles de oxitocina si con ello diera más huevos?
    Ahora no hace mucha falta que sea la naturaleza la que regale endorfinas, las podemos “regalar nosotros”.
    Por otra parte ya podemos tirar de hemeroteca y de internet y la respuesta a la pregunta ¿que fue antes, la gallina “de los huevos de oro” o esos “huevos de oro”? sería sencilla. Pero qué pasaría si una tormenta solar terminará con la electrónica en la tierra, por así decirlo que pasaría si nos quedamos sin registros escritos. Seguro que nadie creería a mis tatara tatara nietos cuando dijeran que fue la gallina.
    Muy especulativo, pero como digo yo “la ciencia ficción muchas veces es la antesala de la ciencia” y si no que se lo digan a skynet, que ahora muchos científicos la consideran una amenaza real.

    Saludos,
    Pd. siempre es bueno contar con un bioquímico y inmunologo entre tus asesores.

  26. apalankator
    3 octubre, 2016 en 21:36

    A lo mejor tampoco es tan crítico saber si fue primero la espiritualidad, la oxitocina, o el VMAT, además es casi seguro que hay otros factores que se nos escapan, lo más importante es que la producción de oxitocina en los ritos, para favorecer la paz y la unión entre correligionarios es una estrategia evolutivamente estable (EEE) como diría Richard Dawkins.
    Lo que me parece de verdad extraordinario es que haya gente que no caiga en brazos de esa felicidad tan fácil, cuando ha habido una presión evolutiva muy fuerte en este sentido durante varios miles de años.
    Saludos

  27. 3 octubre, 2016 en 22:39

    “Lo que me parece de verdad extraordinario es que haya gente que no caiga en brazos de esa felicidad tan fácil, cuando ha habido una presión evolutiva muy fuerte en este sentido durante varios miles de años.”

    No todo es tan sencillo, aunque la oxitocina promueve la cooperación intragrupo, eso no tiene porqué ser siempre una ventaja evolutiva para todos los miembros individuales del clan. Por ejemplo, en un grupo los individuos que tengan altos niveles de esta hormona tenderán más a cooperar, los que los tengan bajos pueden comportarse de manera más individualista y por ejemplo en nuestro pasado como cazadores-recolectores estos últimos en un enfrentamiento pueden abandonar antes y dejar a los cooperadores luchando (y quizás muriendo). De tal manera que quizás lo más adaptativo es mantener unos niveles intermedios y así cooperar a veces, pero también poder tomar decisiones individualistas en otras ocasiones.

    Además, las funciones de la oxitocina (como muchas otras hormonas) son muy complejas y dependen de un balance muy regulado. Por ejemplo hay estudios que indican que la oxitocina puede tener una influencia negativa en algunas funciones relacionadas con el aprendizaje y la memoria, así que quizás no sea tan bueno tener muy altos sus niveles:
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/16997585

  28. 3 octubre, 2016 en 22:46

    Además la oxitocina es un potente agente priápico en ensayos con ratas, conejos o primates. Por tanto altos niveles endógenos tienden a poner al individuo en perpetua excitación sexual, lo que desde el punto de vista evolutivo no es un buen modo de mantenerse con vida durante mucho tiempo.

  29. apalankator
    4 octubre, 2016 en 0:18

    Pues a lo mejor para que sea redonda la EEE, se requiere que una mayoría alienada siga los patrones de rito/oxitocina/unión y comportamiento predecible, y una minoría que haga cosas diferentes. Creo que es posible que esta minoría sea especialmente sensible al estrés que producen las aglomeraciones o al producido por una multitud peleando por el mismo recurso, y les haga apartarse, no sé si se habrá investigado esto.
    Siempre he pensado que el sistema capitalista necesita esa realidad, porque así el rebaño sigue comprando todo lo que se anuncia y se mantiene engrasado el sistema.
    También creo que el estado del bienestar produce una proliferación de las minorías (artistas, científicos, exploradores, etc.) que si por algo se caracterizan es por su bajo éxito reproductivo, que al final resulta en que la sociedad desarrollada quiebra por falta de efectivos, y es ocupada por el pueblo más próximo, con menos recursos pero más población alienada.
    Vaya parrafada que he soltado, saludos.

  30. Miguel
    4 octubre, 2016 en 9:37

    Yo (y mis opiniones, mis gustos, mis creencias, …) soy yo y mis circunstancias. Si no presto atención a mis circunstancias puedo pensar que soy completamente libre, pero, como comentaron anteriormente, los publicistas saben que no. Y los políticos, y tantos otros. También lo saben (aunque no sepan que lo saben) nuestros padres, nuestros hijos, hasta nuestras mascotas, igual que nosotros somos parte de las circunstancias de los que nos rodean. Para acercarse al libre albedrío hay que discutir mucho con la almohada, y ni así.
    Gracias a ambos lados de los comentarios.

  31. 4 octubre, 2016 en 10:51

    “Pues a lo mejor para que sea redonda la EEE, se requiere que una mayoría alienada siga los patrones de rito/oxitocina/unión y comportamiento predecible, y una minoría que haga cosas diferentes. Creo que es posible que esta minoría sea especialmente sensible al estrés que producen las aglomeraciones o al producido por una multitud peleando por el mismo recurso, y les haga apartarse, no sé si se habrá investigado esto.”

    Has tocado un buen punto. Ahora recuerdo que algunos estudios indican que una buena estrategia adaptativa es que la mayoría del grupo sea muy homogéneo y estable, pero que haya cabida para una minoría de individuos “extraños” para permitir innovaciones o cambios. El equilibrio estaría en que esta minoría no debería ser muy grande puesto que podría desestabilizar los patrones adaptativos previos del grupo, pero sin son muy escasos o inexistentes no habría innovaciones. Y en consonancia con esto, otros estudios han sugerido que el comportamiento alocado, impulsivo y rebelde de los adolescentes es sólo una muestra de ese patrón adaptativo “extraño”: los adolescentes se arriesgan más, prueban más novedades y aun cuando el riesgo para ellos es muy alto porque siempre es difícil diferenciar entre avance y desastre, sirven para que el grupo sea flexible y pueda adaptarse a nuevos desafíos. Es por ello también que esa etapa es corta en el tiempo y luego esos individuos “sientan la cabeza”, para que las posibles mejoras se consoliden.

  32. apalankator
    4 octubre, 2016 en 22:53

    Muchas gracias por las respuestas, como se puede ver hacen falta más estudios.

  33. Bodhi
    9 octubre, 2016 en 14:00

    “En resumen, con todos estos estudios se evidencia de manera cada vez más clara que el complejo comportamiento humano en todas sus variantes, incluso en aquellas que históricamente se han intentado evadir del análisis científico, es una compleja pero totalmente fisiológica respuesta de nuestro cerebro al conjunto de factores tanto intrínsecos como extrínsecos al ser humano y que por tanto ese concepto tan particular del libre albedrío no es más que una creencia filosófica y teológica arrastrado de épocas pretéritas con cada vez menor sustento científico”

    Ante esta, permítaseme decir, potente afirmación ¿podemos deducir entonces que no fuiste tú ateo666666 quien decidió voluntariamente escribir este blog sino fue tu particular configuración fisiológica temporal con ciertos niveles de dopamina, serotonina, etc.? ¿Y tu ateismo? ¿No implica esto que no es una libre elección tuyal sino que es sólo una diferencia en el nivel de oxitocina con tu vecino el religioso? ¿Pasaríamos del “Yo y mis circunstancias” al “Mis hormonas y sus circunstancias”? Si interpreto bien el resumen, ni ateo666666 ni yo, ni ninguno de los que están aquí existimos, sólo somos una respuesta fisiológica al mundo en general y entonces, no es que pensemos, es que somos pensados. Somos el fantasma en la máquina.

  34. 9 octubre, 2016 en 19:27

    Bodhi

    Pues sí, esa misma pregunta me la he hecho muchas veces. ¿porqué yo en mi temprana adolescencia me cuestioné toda esa historia del cristianismo y me declaré ateo cuando el “profesor” de religión en secundaria nos hizo una encuesta mientras que otros muchos de mis compañeros de clase no? ¿porqué me gustaba devorar libros que me mostraban que había un mundo infinito ahí fuera mientras que otros de mis compañeros de clase consideraban la lectura algo parecido a una condena?

    Para cualquiera que haya tenido trato con niños está más que claro que, aunque los estímulos de los padres y del entorno son importantes, cada uno tiene desde muy bebé una personalidad propia que le hace con el tiempo tomar un camino y no otro.

    Tengo la convicción de que dentro de un par de años o de décadas (cuando la tecnología no invasiva del cerebro lo permita) alguien hará un estudio ¡ojala pudiera ser yo! (pero a la vista de cómo va la ciencia en este país va a ser que no) en el que medirá niveles de hormonas, neurotransmisores, etc. en distintas regiones del cerebro de varios miles de bebés y junto con la información genética de los mismos y teniendo en cuenta el nivel sociocultural de las respectivas familias podrá hacer una predicción del comportamiento futuro de los niños. Después estoy seguro que cuando esos niños lleguen a la edad adulta encajarán perfectamente dentro de las predicciones. Eso sí será de manera estadística, es decir la mayoría de los que cumplan los requisitos A, B, C …. Z serán estudiosos o no, reflexivos o impulsivos, sociables o tímidos, etc., porque con lo poco que sabemos del cerebro en la actualidad ya empiezan a despuntar fuertes correlaciones entre la fisiología cerebral y la personalidad de cada individuo.

    Con respecto a nuestra existencia, por supuesto que vivimos y pensamos. Lo que ocurre es que lo que pensamos no es el resultado de una elección previa, “pura” y sin influencias, sino que todo lo que piensa un ser humano desde que nace hasta que muere está fuertemente condicionado por la genética, la filogenia y la ontogenia.

    Ya sé que puede resultar descorazonador, pero nuestra capacidad de pensamiento no es algo que apareció de golpe por magia (divina como quieren creer infantilmente todos los religiosos del mundo) sino que fue evolucionando lentamente a lo largo de millones de años de desarrollo evolutivo dentro de nuestra línea ancestral de primates. Por cierto, en un recientísimo artículo publicado esta misma semana en Science se ha caído otro baluarte del ya de por sí ruinoso castillo de la más que errónea singularidad humana. Nuestros primos peludos tienen teoría de la mente y son capaces de saber cuando las creencias de otro mono (en este caso un humano) son erróneas:
    http://science.sciencemag.org/content/354/6308/110

    En resumen, cada nuevo estudio realizado confirma la hipótesis de que las diferencias intelectuales entre los sapiens y el resto de primates son únicamente cuantitativas y no cualitativas y pone un clavo más al ataúd de la desacertada idea de la supuesta “superioridad” humana.

  35. 9 octubre, 2016 en 20:07

    Bodhi

    Échale un vistazo a esta entrada que escribí hace algún tiempo, seguro que no te deja indiferente:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/05/27/el-libre-albedrio-y-la-culpabilidad-penal-a-la-luz-de-la-neurociencia/

  36. 10 octubre, 2016 en 10:19

    En general, estoy de acuerdo con los planteamientos de tu última intervención, Ateo. Pero hay algunas cuestiones en las que discrepo. Por ejemplo las influencias en el carácter y pensamiento de las personas no solo son atribuibles a elementos internos (genética, filogenia y ontogenia), sino también a elementos externos. La información recibida por nuestros sentidos (información en el sentido más amplio de la palabra) tienen también su peso a la hora de la evolución de nuestro carácter y pensamiento. Es el conjunto de los dos ámbitos lo que determina nuestra evolución del pensamiento.
    Por otra parte tampoco estoy de acuerdo con tu afirmación de la falta de diferencias cualitativas. Sé que en el caso de los primates el límite es terriblemente difuso, pero me anticipo a la tendencia, hoy muy en boga, de considerar la equivalencia entre mamíferos y personas (animalistas).
    Entiendo que la inteligencia humana es el resultado de la evolución, y por tanto de las condiciones, tanto propias como de entorno, que propiciaron el desarrollo de la misma. También estoy de acuerdo en que las características que hoy presentan el resto de primates sean, muy posiblemente, idénticas a las que tenían los protohomínidos, lo que me lleva a pensar que estos debían tener algún elemento propio que les diferenciaba.
    En mi opinión, la diferencia cualitativa existente entre la especie humana y el resto de los homínidos es que esta ha sido capaz de desarrollar una cultura altamente técnica (la única especie que lo ha hecho) . Puede que el condicionante fundamental (es una elucubración mía) sea el desarrollo de un lenguaje simbólico de alto nivel (que permite la transmisión de los conocimientos, y por tanto la acumulación de los mismos). Y ese es un elemento cualitativo, que aunque parezca insignificante, puede ser el que determine que sea la especie humana la única que ha sido capaz de desarrollar una cultura altamente técnica.
    ¿Es posible que otra especie de primate, con las presiones del entorno adecuadas y el tiempo suficiente pudieran igualarnos? Creo que entra dentro de lo posible, pero sin garantía alguna que vaya a suceder inexorablemente.
    Otra cuestión diferente es entender que el hecho que la especie humana haya llegado al estadio de desarrollo mental actual es algo totalmente fortuito, que puede darse (como de hecho se dio), pero no necesariamente es inevitable. O que la especie que está iniciando ese cambio se extinga, por circunstancias del entorno, mucho antes que se haya consolidado dicha evolución. Nos hace diferentes, pero no especiales.

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