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Un antiguo ejemplo de cómo la ciencia convierte en ateos “de facto” a los más piadosos creyentes


estadistica-censoAunque en principio la existencia de científicos religiosos pueda parecer una completa contradicción puesto que no puede haber nada más incompatible entre sí que Ciencia y Religión, el misterio se desvela y la aparente paradoja desaparece en cuando se analiza con rigor la forma de trabajar y sobre todo de pensar de esos aparentes investigadores creyentes, puesto que en su quehacer diario no tienen cabida alguna esos supuestos dioses omnipresentes. Por ello, para cualquier observador imparcial surge una inevitable conclusión: los científicos religiosos lo son sólo nominalmente y ¡hay de aquellos que intenten trasladar sus creencias al laboratorio! pues están más que abocados al más estrepitoso fracaso.

Y un más que interesante ejemplo de como los creyentes abandonan rápidamente sus supuestas creencias en cuanto tienen que abordar un desafío racional lo expone muy adecuadamente el historiador israelí Yuval Noah Harari en su más que interesante libro “Sapiens: de animales a dioses”. Les dejo con el relato.

En 1744, dos pastores presbiterianos de Escocia, Alexander Webster y Robert Wallace, decidieron establecer un fondo de seguro de vida que proporcionara pensiones a las viudas y huérfanos de pastores muertos. Propusieron que cada uno de sus pastores de la Iglesia aportara una pequeña porción de su salario al fondo, que invertiría el dinero. Si un pastor moría, su viuda recibiría los dividendos de los intereses del fondo. Ello le permitiría vivir confortablemente el resto de su vida.

Pero para determinar cuánto tenían que pagar los pastores para que el fondo tuviera dinero suficiente para cumplir con sus obligaciones, Webster y Wallace tenían que poder predecir cuántos pastores morirían cada año, cuántas viudas y huérfanos dejarían y cuántos años sobrevivirían las viudas a sus maridos.

Tome nota el lector de lo que no hicieron los dos sacerdotes. No rezaron a Dios para que les revelara la respuesta. Tampoco buscaron una respuesta en las Sagradas Escrituras o entre las obras de los teólogos antiguos. Y tampoco se enzarzaron en una disputa teológica abstracta. Al ser escoceses, eran tipos prácticos. De modo que contactaron con un profesor de matemáticas de la Universidad de Edimburgo, Colin Maclaurin. Los tres recopilaron datos sobre la edad a la que moría la gente y los usaron para calcular cuántos pastores era probable que fallecieran en cualquier año concreto.

Su obra se basaba en varios descubrimientos recientes en los ámbitos de la estadística y las probabilidades. Uno de ellos era la ley de los grandes números, de Jakob Bernoulli. Bernoulli había codificado el principio de que, aunque podía ser difícil predecir con certeza un único acontecimiento, como la muerte de una persona concreta, era posible predecir con gran precisión el resultado promedio de muchos acontecimientos similares. Es decir, aunque Maclaurin no podía usar las matemáticas para predecir si Webster y Wallace morirían al año siguiente sí que podía, si disponía de datos suficientes, decirles a Webster y Wallace cuántos pastores presbiterianos en Escocia morirían al año siguiente, casi con total certeza. Por suerte, disponían de datos al respecto que podían usar. Las tablas de actuarios publicadas 50 años antes por Edmond Halley resultaron ser particularmente útiles. Halley había analizado los registros de 1.238 nacimientos y 1.174 muertes que obtuvo de la ciudad de Breslau, Alemania. Las tablas de Halley hicieron posible ver que, por ejemplo, una persona de 20 años de edad tiene una probabilidad entre 100 (1:100) de morir en un determinado año, pero que una persona de 50 años tiene una probabilidad de 1:39.

Después de procesar estos números, Webster y Wallace concluyeron que, por término medio, habría 930 pastores presbiterianos vivos en cualquier momento dado, y que un promedio de 27 pastores morirían cada año, y que a 18 de ellos les sobreviviría su viuda. Cinco de los que no dejarían viudas dejarían huérfanos, y dos de los que tendrían viudas que les sobrevivirían dejarían asimismo hijos vivos de matrimonios previos que todavía no habrían alcanzado los dieciséis años de edad. Calcularon además cuánto tiempo era probable que transcurriera hasta que las viudas murieran o se volvieran a casar (en ambas eventualidades, el pago de las pensiones cesaría). Estas cifras permitieron que Webster y Wallace determinaran cuánto dinero tenían que pagar los pastores que se incorporaran a su fondo para proveer a sus personas queridas. Contribuyendo con 2 libras, 12 chelines y 2 peniques al año, un pastor podía garantizar que su esposa viuda recibiera al menos 10 libras al año, una gran suma en aquella época. Si creía que esto no sería suficiente, podía escoger pagar más, hasta un máximo de 6 libras, 11 chelines y 3 peniques al año, lo que garantizaría a su viuda la cantidad todavía mejor de 25 libras al año.

Según sus cálculos, el Fondo para la Provisión para las Viudas e Hijos de los Pastores de la Iglesia de Escocia tendría, para el año 1765, un capital total de 58.348 libras esterlinas. Sus cálculos resultaron ser asombrosamente exactos. Cuando llegó aquel año, el capital del fondo se elevaba a 58.347: ¡solo una libra menos que la predicción! Esto era mejor incluso que las profecías de Habacuc, Jeremías o san Juan. Hoy en día, el fondo de Webster y Wallace, conocido simplemente como Viudas Escocesas, es una de las mayores compañías de pensiones y seguros del mundo. Con activos por un valor de 100.000 millones de libras, asegura no solo a las viudas escocesas, sino a quienquiera que esté dispuesto a comprar sus planes de pensiones.

612px-arsconjLa moraleja de toda esta historia es más que evidente. A pesar de su supuesta piedad cristiana este par de sacerdotes presbiterianos actuaron en la práctica como buenos científicos ateos. Primero ya que consideraron como única hipótesis de partida (luego certeramente corroborada por las estadísticas) que las muertes de los pastores de su iglesia obedecerían únicamente al más puro azar biológico representado por la ley de los grandes números, conjunto de teoremas sobre matemática combinatoria y probabilística, cuya primera codificación rigurosa fue expuesta por el famoso matemático del siglo XVII Jakob Bernoulli  en su magna obra “Ars Conjectandi” tal y como indica Harari.

Segundo, porque también supusieron de partida (de manera totalmente herética para su tiempo) que tanto el designio como los caprichos más que corroborados en la Biblia de su venerado dios no tendrían efecto alguno sobre la vida de sus supuestos representantes terrenales.

Tercero, además cometieron otro gran pecado teológico, igualaron la esperanza de vida de sus más que elegidos miembros de su selecta congregación de representantes de la única y verdadera fe, la Iglesia Reformada de Escocia con las estadísticas recopiladas sobre cofsnacimientos y muertes de los habitantes de Breslau, es decir con los zapateros, carniceros, agricultores o vendedores de pescado que habitaban esa ciudad de la Silesia prusiana y que por no ser escoceses reformados como ellos serían unos herejes y unos impíos de tomo y lomo, además de grandes pecadores.

Y cuarto: es más, si hubieran pensado como buenos creyentes que se les supone deberían ser, estos clérigos tendrían que haber afinado sus previsiones teniendo en cuenta el grado de religiosidad de sus compañeros y así haber buscado correlaciones entre esperanza de vida y virtuosismo cristiano, de tal manera que los pastores más piadosos deberían haber pagado menos prima anual al seguro, porque evidentemente su esperanza de vida debería ser mayor (siempre y cuando existiera su dios) que la de otros miembros más disolutos o impíos del clero de la Iglesia Reformada Escocesa. Ello sería así porque en buena lógica cristiana los sacerdotes más piadosos tendrían muchas menos probabilidades de enfadar a ese siempre tan particular diosecillo judeocristiano, que ya sabemos por la Biblia como las gastaba cuando se le llevaba la contraria.

laplace-traite-mechanique-celesteEn resumen, este tan temprano ejemplo del siglo XVIII muestra muy a las claras que, independientemente de las creencias nominales, únicamente pensando y actuando como ateos es como los científicos consiguen desentrañar los misterios de la Naturaleza y así hacer predicciones más que acertadas a años o incluso décadas vista como fue el caso que nos ocupa. Y que por tanto, tal y como rebela el también antiguo y ya más que famoso dialogo entre Laplace y Napoleón tras el discurso del primero sobre las variaciones de las órbitas de Saturno y Júpiter

Napoleón:  ¿Cómo explicáis todo el sistema del mundo, dais las leyes de toda la creación y en todo vuestro libro no habláis una sola vez de la existencia de Dios?

Laplace: Señor… no tuve necesidad de tal hipótesis.

Dios es innecesario para la Ciencia.

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  1. 15 noviembre, 2016 en 2:27

    Reblogueó esto en Jaov18's Blog.

  2. 15 noviembre, 2016 en 4:27

    Reblogueó esto en crist49il.

  3. 15 noviembre, 2016 en 11:31

    Muy buena historia!

  4. loremff
    15 noviembre, 2016 en 11:32

    ¿Y qué fue de la fe? “Y mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades” Filipenses 4:19

  5. 15 noviembre, 2016 en 12:09

    loremff

    Pues como comento en la entrada, estos supuestamente piadosos escoceses se comportaron (muy juiciosamente por cierto) en la práctica como ateos más que irreverentes.

  6. O juan de terzas
    15 noviembre, 2016 en 19:48

    jejejejejejeje…..
    La voy a liar parda:

    Tengo unos cuantos amigos que dicen pertenecer a una cosa que llaman “camino neocatecumenal” y que, por lo que deduzco de lo que ellos mismos me cuentan, es una secta “dura”…. (casi son tan plastas como los testículos… ¡huy, perdón!, testigos de jeovah)

    El caso es que tienen un grupo en facebook al que me han invitado a pertenecer…. Pues ¡¡A ver que tal les sienta que les publique este artículo en su piadosisisísisma página….!!!!

    juajuajuajua…..

  7. 15 noviembre, 2016 en 20:28

    O juan de terzas

    Pues ya nos contarás el resultado.

  8. 15 noviembre, 2016 en 20:43

    A ver que tal te va 😀 yo conozco unos cuantos de esos también, se reproducen como conejos :O unos ya van por 6 o 7 hijos y son jovenes todavía…

  9. congreve
    16 noviembre, 2016 en 3:06

    Es probable que me diferencie de los autores y comentaristas de este blog la circunstancia de no ser ateo de nacimiento, he tenido una infancia y pubertad católica apostólica y romana, por eso no es para mí ninguna maravilla que estos buenos escoceces hayan obrado así. Diga lo que diga la biblia, la enseñanza que recibí es que la fe no es suficiente, además de tener fe hay que obrar. Por más que me pese, debo trabajar para vivir, dios no me proveerá de alimento si holgazaneo (si alguien conoce algún dios menos exigente, agradeceré me avise).
    En el caso de los pastores escoceses, es inútil que recen si no hacen nada para averiguar cómo deben hacer las cosas: dios no les da la respuesta, les allana el camino para encontrarla.

    Conozco casos más sorprendentes. Gente que cree ciegamente en el reiki. Sin embargo, ante la afrenta de sentirse mal, acuden no sólo al Maestro, sino también (por las dudas) al médico, se someten a ambos tratamientos, y cuando sienten alguna mejoría, se la adjudican sin duda alguna a la recomposición de flujos energéticos lograda por el Maestro ¿Y el médico? Bien, gracias.
    A estos tipos sí que no los entenderé nunca.

  10. 16 noviembre, 2016 en 4:53

    Interesante y aleccionador

  11. 16 noviembre, 2016 en 11:38

    congreve

    El caso que comentas de los creyentes en el Reiki que además van al médico es exactamente igual al de la inmensísima mayoría de los católicos, protestantes, ortodoxos, musulmanes o hinduistas. Ellos rezan a su dios por su curación o la de su madre, hijo o primo pero además van también al médico. Y luego por supuesto cuando la curación se produce se olvidan también del médico y dan gracias a su dios:

    curacion-fe-sanacion-medicina

    Sólo hay un muy minoritario grupo de creyentes que de verdad dejan a la voluntad de su dios su curación y así les luce el pelo:

    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2016/06/no-hay-nada-mas-criminal-que-un-par-de.html

  12. 16 noviembre, 2016 en 12:56

    Es una demostración más de la hipocresía de las religiones. Lo de “dios proveerá todas vuestras necesidades” y los mensajes semi-comunistas, reflejados especialmente en el evangelio de Lucas, contra la riqueza y los ricos, y de las más primitivas y escasas comunidades, después declaradas heréticas, rápidamente quedó olvidado. Empezado por Pablo, el verdadero artífice del cristianismo, que dice “¡Quien no quiera trabajar, que no coma!”

    Y a modo de ejemplo del talante cristiano, algunos textos:

    “Que el fuerte vele por el débil y que el débil se preocupe por el fuerte; que el rico apoye al pobre, pero que el pobre dé gracias a Dios de que éste haya dado al rico lo necesario para remediar su penuria”
    Clemente Romano – Siglo I – Padre Apostólico

    “De esa manera, la situación vigente, tanto por lo que respecta a los pobres como a los ricos, es naturalmente beneficiosa y útil y no hay otro modo de vivir”
    Arístides de Atenas – apologista del siglo II

    “El emperador ordena pagar los impuestos: estoy dispuesto a pagarlos; el señor exige servirle y obedecerle: yo conozco los deberes del súbdito. Si soy esclavo, soportaré mi servidumbre”
    Taciano – Apologeta siglo II

    “Al menesteroso, dale sólo un poco, pues ello no será poco para quien padece la necesidad”
    “Aunque todos tenemos la misma piel, a unos les está dado mandar; a los otros, ser mandados. A los unos les es dado fijar los impuestos; a los otros, el pagarlos. Los primeros quedan impunes si cometen una injusticia. A los otros sólo les queda el recurso de hacer lo posible para sufrir lo mínimo”
    Gregorio de Nacianzo – Arzobispo de Constantinopla y santo – Siglo IV

    “No te veas a ti mismo como servidor de un hombre, sino de Dios, obligado por tanto a hacer los honores al cristianismo. Entonces hallarás más fácil el acomodarte a todo: a obedecer a tu amo y a soportar sus caprichos y arrebatos repentinos. Considera que no es a él a quien haces un favor, sino que estás cumpliendo un mandato divino: así podrás sobrellevarlo todo con facilidad […]. Un sirviente tan bueno y bien dispuesto lo querrá Dios para sí y lo recompensará con las fulgentes coronas del cielo”

    “Y si atendemos al aire, hallaremos que el pobre lo disfruta más puro y abundante”
    “Podemos ver a menudo cómo un millonario alaba la felicidad de quien está en el taller y se procura el sustento con el trabajo de sus manos”. El Dios amoroso ha dispuesto en su filantropía “que el placer no sea obtenido por medio del oro y la plata, sino sólo mediante penas, tribulaciones y penurias”

    “Es cierto que los ricos duermen en mullidos cojines y en lujosas camas, pero «a menudo permanecen insomnes durante toda una noche en sus cojines y no consiguen obtener un placer como el del sueño, por mucho que se las ingenien. El pobre, en cambio, tiene sus miembros fatigados cuando pone fin a su dura jornada y apenas se ha tendido, se apodera de él un sueño pleno, dulce y profundo obteniendo con él una nada pequeña recompensa a sus honrados esfuerzos”
    Juan Crisóstomo – Padre de la Iglesia – Siglo IV

    Es solo una pequeña muestra de su permanente hipocresía. Así que no nos deberíamos extrañar sus actuaciones sean totalmente contradictorias con lo que dicen creer.

    Y por cierto, dado que se nos impone el estudio de la religión en la formación escolar ¿Por qué no obligar a que forme parte de ella esta faceta, realmente oscura, de la idealizada iglesia primitiva?

  13. ortegaygassetii
    16 noviembre, 2016 en 16:56

    A ver, esto como historiador es algo muy “cuñado”, en torno a que toca un tema desde un prejuicio y que es muy extenso para ser visto así. Vamos a ver, desde que se termina la Edad Media están el pensamiento humanista primero, racionalista después y el científico al final. Ya con Newton, que por cierto era cristiano, al igual que muchos otros.

    Lo que el hebreo en cuestión nos está diciendo es que el “Dios proveerá” y demás pensamientos que tenían mucho sentido hace siglos no se deben usar. No es que se hayan comportado como ateos, es que la religión no tiene porqué influir en el trabajo. Esos dos luteranos eran tan cristianos como Newton, Luis Vives (inicia la psicología y la pedagogía como tal), James Wat, y muchos más inventores.

    La profesionalidad, el no mezclar churras con merinas, y el rigor no hacen las cosas más o menos cristianas, porque como todo pensamiento ha evolucionado desde la Edad Media. La Biblia, el Corán y la Torá no dejan de ser libros escritos para gente con otras circunstancias socio-económicas así que no debes leerlas al pie de la letra para sacar conclusiones.

    Aun así estoy de acuerdo en que la ciencia no necesita a Dios. Ni Dios a la ciencia.

  14. 16 noviembre, 2016 en 17:23

    ortegaygassetii

    “La profesionalidad, el no mezclar churras con merinas, y el rigor no hacen las cosas más o menos cristianas…”

    Bueno parece ser que vivimos en mundos (o más bien en galaxias) diferentes. La religión tiene la curiosa característica de mezclar churras con merinas casi constantemente. Ello es así porque la religión dicta tajantemente lo que está bien y lo que está mal desde unas posiciones definidas en la Edad Media o peor, en la Edad del Bronce.

    En plenos siglos XX y XXI tenemos infinidad de ejemplos en donde la profesionalidad de los cristianos se supedita sin rubor ni vergüenza alguna a los dictados de la religión.

    ¿Te suena de algo la polémica sobre las células madre? ¿Qué tiene de profesional prohibir la investigación en el tema porque resulta que una línea celular que lleva años cuando no décadas creciendo en el tubo de ensayo tuvo un origen fetal?

    ¿En qué artículo publicado en “Nature” o “Science” se ha demostrado científicamente que un zigoto, una mórula o una blástula son seres humanos completos necesitados de que se garanticen todos sus inalienables derechos, muchas veces por encima de la salud y de la vida de la madre? Pues ahí tienes a cientos de “científicos” cristianos firmando manifiestos para defender estas tan profesionales ideas.

    Y el caso que más me gusta de todos los ejemplos: científicos cristianos alemanes “curando” la homosexualidad con rezos y homeopatía:
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2011/06/la-imbecilidad-de-la-ciencia-catolica.html

    Y bueno lo dejo porque la lista de casos completa daría lugar para toda una enciclopedia.

  15. gabrielcazorla
    16 noviembre, 2016 en 19:07

    Las personas suelen decir que ciencia y religión no son incompatibles, pero yo pienso que estas dos son solo compatibles en la medida que no entran en contradicción con tus otras creencias.

    Hay personas que creen en la evolución y en el big bang y que aun así se consideran creyentes, a saber. Aunque aún así el típico perfil religioso es de una persona más desinteresada y menos dada a investigar. ¡Manda narices que los ateos a veces sepamos más de religión, en cuanto a argumentos que ellos!.

    Un Dios que cada vez es menos necesario para explicar y dar sentido al mundo, y aún así, parece que para algunos este siempre tiene la última palabra, porque es una cuestión nada más que de fé, lo que lo hace irrefutable y por tanto, acientífico. Seguimos teniendo el pensamiento de que alguien tuvo que poner en marcha la maquinaria, y que nuestro universo ha de tener una finalidad, de la que curiosamente somos también partícipes. No nos damos cuenta de que somos nosotros mismos esa fuente de finalidad, el cosmos no persigue un fín. En los inicios de nuestro universo la vida no se pudo concebir de ninguna manera, y probablemente no se podrá tampoco para el resto de la eternidad, cuando se produzca el llamado ”heat death”, a no ser que el hombre encuentre alguna forma de eludir su propia muerte, que resulta improbable.

    Uno no puede evitar preguntarse, pues, que sentido tiene la vida, y porque seguimos pensando en términos de finalidad. Considero como algo necesario que se imparta más filosofía en las escuelas (que al estado le ha dado por considerar inútil y reducir), para que las personas entiendan de dónde viene el método científico y como opera: buscando las verdades mediante la observación, puesto que esta es la madre de todas las ciencias; esto nos haría más críticos y más escépticos. La propia naturaleza de un Dios es incluso contradictoria en muchas facetas, pero que no se tienen en cuenta: ¿como uno puede tener libre albedrío si este es omnitemporal? ¿Cómo Dios puede ser omnipotente al tiempo que es omnibenevolente, si esto le impide precisamente hacer el mal? ¿Las ”leyes” que nos manda Dios son buenas porque las manda él, o simplemente porque son buenas en sí? Es decir, la bondad existe antes de él, y por lo tanto no la creó, ¿o las cosas que son buenas en un momento pueden no serlo al siguiente, a su libre disposición?

  16. 16 noviembre, 2016 en 19:11

    ortegaygassetii

    Por cierto entre los casos más sangrantes se me ha olvidado mencionar la “profesionalidad” del psiquiatra CATÓLICO italiano Walter Cascioli, impresentable “profesional” que no sólo cree en la existencia del Maligno, sino que violando toda ética médica y sobrepasando el delito médico deriva criminalmente a algunos de sus pacientes psiquiátricos al exorcista ¡sí has leído bien! ¡AL EXORCISTA! porque está convencido que están poseídos por Satán y la única cura es que un sacerdote les lance agua mágica con su hisopo mientras declama en latín:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/11/04/el-psiquiatra-exorcista/

  17. 16 noviembre, 2016 en 20:39

    Gabrielcazorla, sin negar que conocer la filosofía y su evolución es un aporte educativo útil, yo no confiaría demasiado en los efectos de tal asignatura para mejorar la postura escéptica de la gente. Como para combatir una idea, hay que conocerla, visito regularmente la Web Infocatólica, que reúne colaboradores y comentaristas claramente posicionados en lo más rancio del catolicismo, y entre los colaboradores habituales hay varios licenciados en filosofía, algunos de ellos docentes en la materia. Estos no muestran ni el más insignificante signo de escepticismo, todo lo contrario, y por supuestos son fervientes defensores del tomismo.
    Otra cosa distinta sería potenciar una forma de estudio (en general, hay muchas asignaturas en a que eso sería factible) que sea crítica, y no el “eso es así porque lo dice el profesor”, fomentando por un lado la curiosidad y por otro el análisis que nos lleva a la comprensión de la realidad.

  18. gabrielcazorla
    17 noviembre, 2016 en 15:46

    Totalmente de acuerdo en ese último aspecto: uno de los problemas de nuestro sistema educativo es que no incentiva la creatividad ni la curiosidad, se centra demasiado en la memorización y con ello desincentiva a los estudiantes. Aunque lo que dices es cierto, que hay algunos licenciados en filosofía que son creyentes, vi una encuesta en la que mostraba que la mayoría de estos se posicionaban a sí mismos como ateos o agnósticos, por encima del 50%, y habían también otras posturas más extravagantes tipo panteismo, mientras que en cuanto a población general esto varía; hay países donde se persigue a los ateos, hay otros en los que apenas somos un 10%, y otros como china en los que son una mayoría, pero esto demuestra que es todo cuestión de cultura. Cuando hablo de filosofía hablo de la enseñanza crítica de como llegamos a nuestros conocimientos, que suele distar también de lo que es la asignatura de filosofía en sí, dado que estos docentes son solo ”filósofos profesionales” es decir, que conocen su historia y enseñan lo que han aprendido a sus alumnos, pero no hay una comunicación real ni un debate de ideas. Fíjate que los primeros filósofos griegos buscaban un ”arjé” o principio con el que englobar toda la realidad, y siempre partían de ”la razón”. Eso ahora mismo es impensable: la ciencia opera por métodos empíricos, y aunque lo que tu llamas razón te diga que la mecánica cuántica no puede funcionar así, y que las partículas tienen que tener todas sus propiedades determinadas en todo momento, así no es como funciona la búsqueda de conocimiento. Es en este aspecto en lo que hago mi alabanza a la filosofía como búsqueda crítica de conocimientos, aunque esta evidentemente está protagonizada por muchas personas, incluidos esos ”filósofos cristianos”. Más que nada la filosofía es como una base del conocimiento, y por ello no solo ha influido en la ciencia, como con por ejemplo Karl popper, sino en política, con por ejemplo Karl Marx. También han existido muchos filósofos ateos, un ejemplo Nitzsche. En fin, no me enrollo más

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