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Sobre mitos navideños y racionalismo infantil


bebe-leyendoHoy se celebran en medio mundo dos de los más increíbles mitos que ha inventado la siempre fértil y muchas veces también más que delirante inventiva humana: la existencia de dos colosos todopoderosos e inmortales capaces de hacer realidad los sueños, no sólo de los niños sino también los de los mayores, por más disparatados o imposibles que éstos puedan parecer. Sin embargo, a pesar de los más que evidentes paralelismos entre ambos personajes de cuento, la creencia en uno de ellos desaparece prontamente en la infancia mientras que la fe en el otro se mantiene incólume en miles de millones de adultos hechos y derechos.

 

fotos-trineo-de-papa-noelPapa Noel es un barbado anciano que debe ser capaz de cruzar medio mundo en tan sólo una noche, para lograr la más que ímproba misión de llevar regalos a millones y millones de ilusionados pequeños antes de que se despierten el día de Navidad. Y para conseguir esta más que imposible proeza debe además introducirse ágilmente por las chimeneas de todas las casas, a pesar de su más que oronda figura conseguida gracias a la ingesta masiva de toneladas de galletas y miles de litros de leche que le deja en agradecimiento la esperanzada chavalería, descomunal banquete del que debe además dar cuenta mientras realiza su hercúleo trabajo. Y para llevar a cabo este abrumador objetivo únicamente cuenta con la ayuda del desfase horario debido a la rotación de la Tierra y un trineo volador (con capacidad de carga casi infinita) tirado por nueve renos mágicos.

Pues bien, este más que increíble relato es creído por los niños más pequeños, pero cuando los chavales llegan a unos 8-9 años de edad alcanzan un nivel de desarrollo intelectual en el que comprenden las evidentes fallas conceptuales de un mito que contradice las leyes físicas sobre el espacio y el tiempo. Y es por ello que, tal y como mostró un estudio publicado hace algunos años por investigadores californianos, muchos de estos niños terminan por razonar sin ningún tipo de ayuda externa que, a pesar de lo que puedan decir padres, amiguitos, compañeros de colegio y familiares varios, Papa Noel no puede ser más que una disparatada invención de sus mayores. Es la puesta de largo del pensamiento crítico y el escepticismo humanos, momento que debería ser celebrado adecuadamente en la familia con una fiesta por todo lo alto que rindiera homenaje al más que evidente logro intelectual del pequeño, hito cognitivo que le capacita como un verdadero sapiens.

Sin embargo la creencia en el otro mito navideño: un híbrido resultante del ayuntamiento ¿carnal? entre una virgen judía y una entidad extraterrestre multiforme que de manera inexplicable es a la vez también el propio híbrido, un ser todopoderoso nacido en la Judea romana capaz de las mayores proezas tales como devolver la vista a ciegos, 13403234multiplicar panes y peces y convertir agua en vino, curar a leprosos, hacer correr a los paralíticos, despeñar a piaras de gorrinos por acantilados con el sólo poder de su mente, desafiar a la ley de la gravedad caminando sobre las aguas y hasta resucitar a muertos que llevaban cuatro días pudriéndose en su tumba, increíbles eventos todos ellos que violan de la manera más flagrante todas y cada una de las leyes de la Física, la Química, la Biología y la Medicina actualmente conocidas por la Ciencia realizados por el mismo ser omnímodo que es capaz además de escuchar constante e instantáneamente desde hace dos milenios las ansias y los deseos de más de mil millones de seres humanos, satisfaciendo de vez en cuando las necesidades más exigentes de algunos de los más piadosos miembros de su rebaño, y que además se transforma todos los domingos y fiestas de guardar en carne y sangre humanas a partir de una simple galleta tras un ritual digno de las novelas de Harry Potter, sigue siendo “cierta” para individuos de todas las edades en un sorprendente bloqueo de esa misma capacidad de raciocinio que los humanos desarrollamos antes de cumplir nuestra primera década de vida, pero que a la vista de los datos gran parte de la Humanidad nunca acaba de desarrollar adecuadamente. ¡Misterios insondables del más terrible adoctrinamiento mental!

Entradas relacionadas:


  1. Txema M.
    24 diciembre, 2016 en 3:40

    Lo de los gorrinos es lo más fácil de explicar; vivían felices en la opulencia de las basuras, protegidos por el tabú a comer cerdo y el híbrido seguido por las multitudes va y les dice: “Mi próximo milagro será convertiros en embutidos”

  2. 24 diciembre, 2016 en 6:55

    Reblogueó esto en crist49il.

  3. Tobaga
    24 diciembre, 2016 en 12:41

    La creencia religiosa es la magufada más grande que se ha inventado.
    Si no existiera y me dijeran que alguien quiere crear un bulo semejante, nunca en mi vida pensaría que la gente se lo pudiera creer…

  4. 24 diciembre, 2016 en 17:29

    Hola:

    En mi opinión, la diferencia está dada por las funciones de estas supuestas entidades. Santa Claus sólo da cosas materiales básicamente. Dios, al menos la idea que hay en occidente, si te portas como él desea te da vida y felicidad eterna después de la muerte física.

    Eso último está más allá de cualquier espectativa positiva que tengamos, por alta que esta sea.

    Saludos.

  5. Rawandi
    26 diciembre, 2016 en 15:07

    El dios de Occidente no se limita a prometer una vida eterna en el más allá, sino que se supone que también concede favores en el más acá. Por ejemplo, los cristianos y los musulmanes rezan a su deidad para que les quite enfermedades o les ayude a aprobar un examen. Lo mismo hacen muchos hindúes, con la diferencia de que estos últimos no dirigen sus plegarias a Cristo sino al dios elefante Ganesh. Cristo, Alá, Ganesh, Papá Noel: todos ellos existen… en la imaginación de los crédulos.

  6. congreve
    26 diciembre, 2016 en 19:47

    ¿No es más curioso aún el caso de los reyes magos? Un día descubrimos que no son ellos sino nuestros padres los que dejan chocolatines en nuestros zapatitos, pero no por eso dejamos de creer en su existencia ¡Que sí, hombre, que existieron.!

  7. 26 diciembre, 2016 en 21:32

    También viola las leyes de la Geología, causando terremotos por designio, donde la causa tiene más que ver con nuestros pecados que con las placas tectónicas.

    “habrá grandes terremotos, y plagas y hambres en diversos lugares; y habrá terrores y grandes señales del cielo” (Lucas 21:11)

    “Serás castigada por el señor de los ejércitos con truenos y terremotos y gran ruido, con torbellino y tempestad y con llama de fuego consumidor” (Isaías 29:6)

    “Y el ángel tomó el incensario, lo llenó con el fuego del altar y lo arrojó a la tierra, y hubo truenos, ruidos, relámpagos y un terremoto” (Apocalipsis 8:5)

  8. 27 diciembre, 2016 en 0:34

    raguadog

    Sí, la verdad es que el número de disparates de la Biblia tiende al infinito.

  9. Anónimo
    30 diciembre, 2016 en 3:50

    “…sigue siendo “cierta” para individuos de todas las edades en un sorprendente bloqueo…. ” No hay ningún bloqueo de la capacidad de razonar, simplemente es coherencia

  10. 30 diciembre, 2016 en 9:45

    ¿coherencia?

  11. Abraham.
    30 diciembre, 2016 en 11:44

    Pues si San Nicolás dispusiera de un dispositivo tecnológico que le hiciera poder pasar cada día del año en el día de nochebuena, dispondría de 365 días para hacer el trabajo. Luego sólo tendría que llegarse a los países de tradición cristiana, que a los moritos no se les lleva regalos. Y además cuenta como dices con la rotación de la Tierra. Puede hacer Europa primero y América después. Creo que América la empieza por el norte y acaba por el sur, y que muchas veces se queda sin juguetes por el camino.

    Se nota que los Reyes Magos son más listos. Para empezar, tienen que repartir en menos sitios, ya que no son tantos los países cristianos donde les piden cosas. Luego, son tres, con lo que ya tienen menos tarea cada uno. Pero la guinda está en que los Reyes hace tiempo que aprendieron a delegar en los pajes, y aunque de vez en cuando se dejan caer por algún centro comercial y echan un ratito en pasearse en carrozas, casi todo el trabajo lo hacen otros. En cambio, los elfos que trabajan para el gordo tan sólo se dedican a fabricar los juguetes.

  12. Bernardo
    9 enero, 2017 en 15:36

    Debe ser muy difícil ser ateo y respetar las creencias religiosas de quienes no lo son. Argumentar con lo obvio (no se crea que con lo que exponen están descubriendo la pólvora!!) y dejar en paz a quienes creen en algo sin molestar al otro. Entiendo que sí, o de lo contrario páginas como esta y otras taaantas no existirían (son miles, seguro deben competir a ver quién insulta más, quién expone lo más obvio, quién humilla más a un religioso)

  13. 9 enero, 2017 en 16:31

    “Debe ser muy difícil ser ateo y respetar las creencias religiosas de quienes no lo son.”

    Personalmente no tengo ningún problema con los que creen en zarzas ardientes, OVNIs, elefantes rosas, hadas, zodiacos y el larguísimo etcétera de creencias irracionales, disparatadas o absurdas que dirigen la vida de miles de millones de personas. Mi problema inicial por simple ética es cuando esas creencias afectan a sus postulantes al quedar desprotegidos frente a estafadores y timadores de todo tipo que les acaban manipulando. Es algo así como como cuando alguien se aprovecha de un discapacitado y le engaña, aunque el discapacitado esté convencido y hasta feliz sin darse cuenta del engaño a mí personalmente me incomoda, tú a lo mejor eres más “tolerante” en ese aspecto pero bueno ¡allá cada uno con su ética!.

    Pero dejando de lado los casos individuales, en realidad mi gran problema con la religión es cuando en nombre de una, no lo olvidemos errónea y más que absurda creencia, se intenta imponer una “visión” particular A TODA LA SOCIEDAD y hasta se acaba legislando unas normas que muchas veces sobrepasan no sólo el límite de la decencia intelectual sino que entran dentro del más peligroso disparate. Si por ejemplo los creyentes en horóscopos llegaran al poder e impusieran que el signo zodiacal se tuviera que tener en cuenta para calcular por ejemplo las primas de los seguros de vida o de accidentes o que se prohibieran los matrimonios entre personas pertenecientes a signos “incompatibles” muy seguramente me opondría a estas “creencias” y estoy casi seguro que tú tampoco serías muy tolerante con esas estupideces que te podrían afectar personal o familiarmente. Porque a diferencia de eso que comentas sobre “dejar en paz a quienes creen en algo sin molestar al otro” el problema de la religión es que son los creyentes los que no dejan en paz, molestan y cuando pueden hasta excluyen y persiguen al resto de personas que no aceptamos los más que disparatados dictados de su divinidad particular.

    Por cierto te dejo una breve fábula que he escrito recientemente en mi blog personal para ver si así entiendes de qué lado está la desconsideración:
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2017/01/en-algunos-paises-recoger-castanas.html

  14. Tobaga
    9 enero, 2017 en 17:17

    @ Bernardo

    Te dejo un texto que responde a tus dudas:

    “¿Por qué no dejas en paz la religión?”

    Todos los días llegan protestas de los religiosos y son de este tenor:
    “¿Por qué empleas su tiempo en refutar a Dios?”“¿Por qué no dejas que la gente crea lo que quiera?”“¿Por qué no dejas en paz la religión?”
    Como dijo un comentarista en YouTube hace poco, “Nadie me puede explicar por qué es tan importante convencer a los teístas de que abandonen sus creencias”.
    La respuesta es simple. Los ateos existen porque existe la religión.
    La religión penetra nuestra cultura, aparece en nuestras puertas con publicaciones, escrituras y amenazas de condenación eterna, influye en nuestros libros de ciencia, contamina nuestros sistemas políticos, adoctrina a nuestros niños y postula que debe seguirse su doctrina o seremos destruidos en cuerpo, alma o ambos.
    Los no creyentes simplemente estamos respondiendo a la avalancha de mensajes religiosos que nos aplastan a diario.
    La religión tiene carta blanca de ser tan ruidosa como quiera, de llamar a nuestras puertas y abordarnos en nuestros hogares, en nuestros lugares de trabajo, en nuestras vidas personasles y profesionales. Los creyentes tienen la carga de una misión vital de predicar, enseñar, hacer discípulos, gritar desde las cimas de las montañas, de “salir al mundo y predicar el evangelio a todas las criaturas”. La religión… está en todas partes.
    Pregúntense: ¿cuándo fue la última vez que un ateo tocó el timbre en su casa con la Buena Nueva del Humanismo? ¿Con qué frecuencia se encuentan libros de Richard Dawkins en los cajones de las habitaciones de hotel? ¿Cuál fue el último templo ateo erigido en su vecindad? ¿Alguna vez asistieron a una ceremonia revivalista atea? ¿El ateísmo ha exigido el 10% de su salario? ¿Cuántos canales de televisión dedicados al ateísmo vienen en su televisión por cable? ¿Cuántos versículos ateos te exigieron memorizar cuando niño? ¿Cuándo fue la última vez que alguien le agradeció a un granjero (o incluso al cocinero) sentado a la mesa para la cena, en lugar de a Dios?
    En un frente más radical: ¿cuál es el nombre del último ateo que le cortó la cabeza a un “infiel”? ¿O sentenció a muerte a una mujer cubierta con un velo por no complacer a un esposo opresivo? ¿O se ató explosivos al cinturón para matar a cientos en una plaza pública? ¿O colgó en público a una persona gay por su elección de vida?
    Está en todas partes. La religión es un tambor resonante que por mucho, mucho tiempo ha quedado sin responder. Y la religión no está satisfecha con simplemente existir en silencio en las casas y los corazones de los fieles. Su propia naturaleza impulsa al creyente a hacer proselitismo, predicar, promover, convencer, convertir y prevalecer. Si uno juega en el equipo de los religiosos, la estrategia es jugar, siempre, en la ofensiva.
    A lo largo de nuestra historia, aquellos que elevan una sencilla protesta contra estos avances han sido presentados como el verdadero problema. La religión ha intentado marginar y derrotar las preguntas y preocupaciones legítimas presentando con indignación a cualquiera que se resista como desatinado, inmoral, carente de rumbo, furioso, abatido, perdido y solitario.
    Y cuando el escepticismo cuestiona las historias completamente improbables (o imposibles) que se encuentran en la Biblia, el Corán y otros libros sagrados, los religiosos lloriquean: “¿Por qué no pueden dejarnos en paz?”.
    La ironía es profunda.
    Y la religión obstaculiza la curiosidad e inhibe el aprendizaje, tal como prueba el vilipendiado Museo de la Creación. Bloquea el pensamiento crítico. Nos reduce a creer lo increíble. Y envenena los cimientos de la enseñanza que estamos usando para educar a las generaciones del mañana.
    Páginas como la mía existen como respuesta… como contraargumento para asegurar que la cacofonía de la superstición no quede sin respuesta. Y si tu sistema de creencias es tan innegable, tan basado en hechos, tan verificable, tan real y tan cierto, ciertamente puede soportar los puntos de vista opuestos que se presentan aquí y en cualquier otra parte. Ciertamente, debería poder sobrevivir a las “pruebas de ácido”.
    Sólo recuerden: la religión empezó la discusión. Se amplifica a sí misma ante el mundo. Y amenaza a toda la humanidad con el castigo si se la rechaza.
    Somos ateos. Somos morales. Somos razonables. Somos reflexivos, inteligentes, compasivos, felices, tenemos una vida plena y estamos bien informados.
    Y mientras la religión insista en arreglar a los seres humanos que no están rotos, responderemos con pruebas de que nosotros no somos el problema.

    —Seth

    Seth Andrews (1968—) es un productor de video estadounidense, conductor de la comunidad online y el podcast “The Thinking Atheist”, escritor y orador.

  15. 9 enero, 2017 en 18:48

    En línea con lo que indica Seth Andrews este video es muy ilustrativo:

  16. Tobaga
    9 enero, 2017 en 19:11

    El sarcasmo es una herramienta que es capaz de llegar donde una explicación razonada no lo consigue. Los creyentes están tan cegados que a menudo ni se percatan.
    Su único objetivo es predicar sus creencias.

  17. Tobaga
    10 enero, 2017 en 17:25

    @ Bernardo:

    ¿Cómo se puede dejar en paz a los que creen en esto?

    http://www.lavanguardia.com/sucesos/20170109/413211227041/muere-nino-padres-rezar-llamar-urgencias.html

  18. Bernardo
    10 enero, 2017 en 19:40

    Muchachos, sus argumentos son excelentes, con algunos pasajes del video no estoy de acuerdo, pero en general es muy cierto, al igual que las exposiciones de Tobaga y ateo666666. Un par de cuestiones: no confundir ironía con sarcasmo, el sarcasmo es igual a la ironía pero con intención de lastimar al otro. Me parece correcta la ironía, no el sarcasmo. El otro tema es, “ah, porque ellos hacen tal o cual cosa, entonces yo hago lo mismo”… me parece demasiado infantil y en todo caso rebaja al ateo al nivel del creyente que hace eso que no les gusta (ni a mí, por cierto), que es entrometerse, ser fundamentalista, amenazar con tal o cual castigo, ridiculizar, etc.
    De esos creyentes fundamentalistas, obtusos y agresivos no pretendo explayarme, coincido con ustedes y mientras a mí no me molesten, ni siquiera les presto atención. Me interesa “proteger” al creyente “tranquilo”, que no molesta a nadie, tiene algo que decir pero en general es respetuoso, le encuentra un sentido espiritual a mucho de lo que le rodea y le ocurre, y siente mucha paz y bienestar por el hecho de creer en su dios, su religión y de practicarla. De más está decir que ellos sí son la mayoría (los otros son más ruidosos y hasta más dañinos, es verdad) y lo que no comparto es que ustedes metan a todos en la misma bolsa. Así como también hay ateos muy respetuosos que exponen sus argumentos, debaten, pero siempre sin agredir (el problema es que ésos raramente se ven en la web!!)
    Saludos!!

  19. Rain
    18 enero, 2017 en 1:45

    Una reflexión similar hacía con mi familia cuando ponían la cabalgata de reyes en la televisión. Todo un paripé hecho por adultos que saben de la mentira que cuentan a los niños de modo que a una mente infantil no le chirríe todo gracias a su falta de capacidad crítica y de contraste. Sus familias les cuentan la milonga y toda la ciudad se hace complice, poniendo actores y demás en cabalgatas para que todo cuele. En las misas vemos la misma farsa con la diferencia de que el anfitrión, el cura en ese caso, es tan ingenuo como el público y somos los ateos los equivalentes de los adultos de la cabalgata que ven las evidentes mentiras.

  20. Serafin Iglesias Morcillo
    16 agosto, 2017 en 21:16

    Es algo que no comprendo, no soy un tipo muy espabilado ni muy culto (no acabe el bachillerato hasta los 30 años) fui criado en colegios de monjas y religiosos haya por los años 50/60 con una madre que se podía denominar “talibán” católica y con la presión de curas dentro de la familia. Hera de los que creían y sufría cuando se me exigía dominar mis instintos naturales, bajo la pena de una eternidad de sufrimientos, con 26 años me fui a vivir a otro país de Europa, y lo primero que hice fue buscar literatura sin censura de la religión católica (Ruedo Ibérico me estreno). Fue duro cuando me convencí que toda la estructura sobre las que apoyaba todos mis comportamientos se deshizo y me sentí caer sin encontrar a donde asirme. Pero lo que más me extraña, es que hablo con mis hermanos, amigos desde el colegio, que pasaron por la universidad y siempre han sido muy superiores intelectualmente a mi, y no son capaces de pararse a poner en cuestión sus creencias mágicas, sin ningún fundamento lógico o racional.

  21. 17 agosto, 2017 en 12:35

    Serafín
    Sobre tu experiencia hay dos datos a tener en cuenta. Primero que tu muestra será (como la de todos) bastante limitada. Lo que dicen las estadísticas es que, en general, el porcentaje de ateos crece con la educación. Aunque por supuesto siempre hay excepciones, algo así como estudiar la alimentación infantil y la altura, en grandes grupos a mejor alimentación los niños siempre serán DE MEDIA más altos, aunque si escoges un grupo pequeño al azar puedes encontrarte con un par de chavales de entornos deprimidos que lleguen a tener la altura necesaria para jugar al baloncesto. Y segundo, nunca desprecies la poderosa capacidad del adoctrinamiento infantil.

  22. Roberto
    26 agosto, 2017 en 14:39

    Me ha gustado este artículo, muchas gracias por compartirlo y sigue así.

  23. Txema M.
    27 agosto, 2017 en 3:40

    De acuerdo con todo, bueno, con casi todo. El supuesto milagro de la multiplicación de los panes y los peces no es denominado como milagro en los evangelios. Tiene además una explicación lógica y creíble, de creer en la existencia de un líder popular llamado Jesús: el llamado a la solidaridad y a compartir entre todos la comida disponible.

    Tengo bastante trabajado el tema a partir de citas de los cuatro evangelistas. Si hiciera falta, enviaría lo que escribí sobre esto.

    Conste que mi opinión de que la ‘multiplicación’ de los panes y los peces no debería considerarse como milagro del tipo de sacar a los muertos podres de sus tumbas, no contradice mi ateísmo. Sólo me remito al texto oficial de la iglesia, los evangelios, para tratar de demostrar que de ser cierto lo que se narra, no se requiere de milagros, sino de liderazgo social.

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