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Absurdas y más que ofensivas prioridades humanas


justin-fansVivimos en un mundo totalmente ilógico, en donde la lesión de un futbolista o la muerte de un actor o de un cantante de moda implica el sufrimiento, el llanto y la desesperación de cientos de millones de personas “sensibles” en este mundo hiperconectado y globalizado. Y sin embargo, cuando mueren los verdaderos héroes, esos titanes que han dedicado su esfuerzo, su intelecto y sus sufrimientos a mejorar, cuando no a salvar, la vida cientos o de miles de millones de personas, nadie en este mundo cruel adicto al espectáculo más lamentable y chabacano de “superestrellas” de culebrones y programas de entretenimiento basura más que vomitivo se acuerdan de sus más imperecederos logros.


Al finalizar este año 2016 que, según las crónicas de los más que inanes medios de comunicación, ha significado un punto y aparte por la muerte de varias docenas de “celebrities” del mundo del espectáculo: cantantes, actores, deportistas y famosillos del tres al cuarto que generan infinidad de noticias y el lamento de cientos de millones de desolados fans de esos David Bowies, Johan Cruyffs, Cassius Clays, Princes, Juan Gabrieles, Gene Wilders, Arnold Palmers, Peter Vaughans, Zsa Zsa Gabors, George Michaels, princesas Leia Organas y sus respectivas madres  o equipos de fútbol al completo que han llenado páginas y páginas de periódicos, además de horas y horas de emisión en directo y en diferido de las TVs en abierto y por cable de medio mundo, nadie se acuerda de los verdaderos héroes, esos superhombres que deberían quedar en la memoria de la posteridad y su nombre grabado en piedra en monolitos en el centro de todas la ciudades del mundo para servir de ejemplo y guía a esas generaciones futuras tan perdidas en cuanto a objetivos.

Porque este año, como en todos y cada uno de los pasados, han muerto en el más que absoluto olvido y la más que ofensiva desidia social infinidad de investigadores, pensadores, científicos e inventores que han hecho posible este mundo hipertecnológico en el que vivimos y por el que podemos disfrutar de las más que largas y placenteras vidas que disfrutamos, al menos en el superdesarrollado mundo occidental avanzado.

Y como simple ejemplo recordar a los recientemente fallecidos Henry Heimlich, inventor de la famosa maniobra que lleva su nombre y que ha salvado la vida a miles de personas o a Donald Ainslie Henderson, culminador de una larga estirpe de luchadores contra la terrible pandemia de la viruela, que se inició hace alrededor de mil años en el Lejano Oriente cuando un desconocido protocientífico inventó la inoculación de viruela a partir de sus pústulas o variolación, y que siguió con la invención de la vacunación por parte del más que famoso Edward Jenner, su diseminación como protocolo médico por casi medio mundo gracias al alicantino Francisco Javier Balmís y que culminó con los esfuerzos del virólogo soviético Víktor Mijáilovich Zhdánov al convencer a las naciones desarrolladas dentro de la Asamblea Mundial de la Salud de aprobar en 1959 una iniciativa global conjunta para erradicar la viruela, que bajo la propuesta WHA11.54 consiguió eliminar este terrible y más que asesino virus.

Sin embargo, este año que acaba, el que mañana mismo va a nacer y el resto de los que seguirán celebrando la Humanidad durante los siguientes siglos serán todos iguales en cuanto a ignorancia, ya que la inmensísima mayoría de los miembros de esta especie tan erróneamente autodenominada sapiens seguirán llorando la muerte de esos “titanes” endiosados por haber conseguido la “gesta” de haber metido una o dos veces una pelota bajo el arco formado por tres palos o de otras similares y más que fútiles “hazañas” sinsentido, que no aportan nada a la Humanidad salvo una temporal subida de adrenalina y el aumento de las ventas de cervezas, patatas fritas y pizzas a domicilio para mayor gloria de las grandes multinacionales de la comida basura. Y mientras tanto los verdaderos héroes, siguen en el más que oscuro anonimato intentando resolver los grandes problemas de la Humanidad y desvelando los grandes enigmas del conocimiento.


  1. 31 diciembre, 2016 a las 9:50

    Y no olvidemos tampoco a Rudolf Kalman, creador de los filtros que llevan su nombre y que se usan en numerosas disciplinas (últimamente me salen hasta en las sopas de sobre).

  2. Aeternum
    31 diciembre, 2016 a las 9:52

    Es lo mas sensato que he leído en este blog.

  3. 31 diciembre, 2016 a las 9:55

    “…però soy un escorpión!” dijo éste mientras se ahogaba a la rana que lo transportava para cruzar el río y a la que acabava de picar mortalmente…

  4. Manuel A
    31 diciembre, 2016 a las 10:43

    A mi me ofende muchísimo que solo se vea lo que contaminan los coches y no la legión de calefactores exteriores que hay en los bares para que los fumadores no tengan que atender a sus vicios uno a uno.

  5. 31 diciembre, 2016 a las 10:55

    jdaniel006

    Completamente de acuerdo contigo, pero como tal y como he dicho en la entrada hay infinidad de científicos que han muerto este año y que unos más y otros menos todos ellos han mejorado nuestas vidas y han llevado un poco más allá los límites del conocimiento.

    Manuel A

    Sí, lo del derroche de energía para calentar la atmósfera y así que los fumadores puedan seguir muriendo lentamente clama al cielo y es sólo otro ejemplo del disparate consumista en el que estamos inmersos.

  6. 31 diciembre, 2016 a las 13:36

    Es que existe un negocio y consumismo farandulero en el mundo que vende más y que las noticias sin trascendencia para este negocio no les interesa, lamentable mundo egoísta.

  7. Néstor
    31 diciembre, 2016 a las 15:03

    Muy cierto y triste pero la economía psíquica apunta a la ignorancia y la ausencia del espíritu crítico lo explica

  8. 31 diciembre, 2016 a las 15:34

    Hola:

    Los seres humanos en general sólo buscan pasarla y sentirse bien, no tanto aportar a la sociedad.

    Nuestra parte animal es fácilmente estimulable, pero nuestra parte racional no, debido a que requiere de un esfuerzo de parte de nosotros, en mi opinión elevar nuestro nivel de consciencia, es decir, ser menos vulnerables a los engaños.

    Ya en la antigua Roma los emperadores tenían claro que al pueblo sólo le bastaba pan y circo.

    Además mucha gente tiene el prejuicio de que quienes más aportan lo hacen en forma interesada, egoista, sólo buscan obtener el mayor beneficio para sí mismos. Simplemente porque unos pocos tienen una visión de mediano y largo plazo, se proyectan, mientras la inmensa mayoría son cortoplazistas, le dan demasiada importancia a lo que sienten, sin darse espacio para la reflexión.

    Falta más enfasis en la educación de las nuevas generaciones, por ejemplo promover una filosofía con perspectiva científica. Enseñar modos de argumentación y falacias asociadas, promover el debate.

    Entender que la vida buena esta inspirada por el amor y guiada por el conocimiento útil, parafraseando a Bertrand Rusell.

    Saludos.

  9. otro más
    31 diciembre, 2016 a las 17:18

    Algunos de los artistas nombrados han aportado algo a la humanidad. Sí es una pena que la gente se olvide de otras personas que han hecho cosas muy importantes.
    No sabía que había muerto Kalman, jo 😦
    +1000 al comentario de Manuel A.

  10. 31 diciembre, 2016 a las 17:29

    Es paradójico y triste que, en un post que reivindica lo contrario, se hayan citado a tantas ‘celebrities’ por su nombre y no haya habido una línea para Vera Rubin que falleció el 26 de diciembre. La eterna ignorada…

  11. María G.
    31 diciembre, 2016 a las 17:49

    Enhorabuena por el post. Será una bofetada para más de uno. Gracias.

  12. 1 enero, 2017 a las 1:45

    claragrima

    Como comento en la entrada este año y los anteriores han muerto infinidad de científicos, muchos buenos y algunos sobresalientes como Vera Rubin:
    https://es.wikipedia.org/wiki/Vera_Rubin
    Pero eso no significa menospreciar a cualquiera de ellos. Simplemente cuando escribí este post me acordé de un par de ellos del campo de la biomedicina, que es el que más controlo por mi formación e interés, y por eso los puse de ejemplo de toda esa inmensa saga de científic@s que con su trabajo hacen posible que esta triste e inane humanidad pueda seguir enganchada a esos famosetes del tres al cuarto que llenan las portadas de periódicos, revistas, TVs e interneses varios.

  13. Raúl
    1 enero, 2017 a las 2:19

    No se puede olvidar que dios está muriendo y una pequeña parte de la población suelta esta liana divina para agarrarse a la liana de la ciencia, mientras que la gran mayoría del populacho se agarra a otras lianas mucho mas asequibles como las divinidades terrenales, tales como todos esos ejemplos comentados de trovadores, furgolistas, bufones mediáticos y demás chusma. Lo importante es que no tenemos cojones aún de vivir una vida sin la tutela de alguna creencia que le de algún sentido a la misma, aún siendo este mas falso que el billete de milquientas.

  14. GuiGonSe
    1 enero, 2017 a las 11:20

    No creo ¿eh? Se está tan calentito entre la multitud… 😊

  15. Alex
    1 enero, 2017 a las 22:55

    El ser humano es libre de elegir sus ídolos y llorar por quien mejor le parezca eso es lo hermoso de ser libre. Así que nadie puede asumirse en el juez supremo de nuestros sentimientos, eso demostraría un ego inmenso y cierto afán dictatorial. Resulta mejor que la gente haga su elección y asuma su responsabilidad antes que imponerle que es lo bueno y que es lo malo por más criterio ilustrado que poseamos ya que el colectivismo y el pensamiento único es la destruccion del individuo. De otro lado, vivimos la edad de oro de la humanidad, los índices de pobreza, desnutrición y mortandad han bajado como en ningún otro momento de la historia y el progreso de la humanidad es evidente (los números lo confirman) pero siempre habrá quien se concentre en lo malo, seguramente guiados por corrientes socialistoides enemigas declaradas del capitalismo y la globalización

  16. 1 enero, 2017 a las 23:02

    Con respecto a lo que dijo Raúl:

    Será posible que la religión organizada esté siendo reemplazada completamente en el futuro por el relativismo del new age?. Sigue siendo más lindo para muchos que el ejercicio del pensamiento crítico.

  17. Carlos
    2 enero, 2017 a las 7:40

    Me vais a perdonar pero esta vez no voy a estar de acuerdo con todo lo que pone el post. O sea, básicamente sí, pero me parece que los ejemplos de “gente que no ha hecho nada por la humanidad” no están del todo bien traídos. Ser cientifista (o como se diga, partidario de la racionalidad frente a la superstición) no implica ser anti-letras. Me explico: el desarrollo de la humanidad no se limita a la ciencia y la tecnología. La filosofía o las disciplinas artísticas también son necesarias para mejorar la vida de las personas. La música, el teatro y las artes plásticas son parte importante de una vida “sana”. Puede que David Bowie no haya escrito la 5ª Sinfonía o que Peter Vaughan no haya sido el mejor actor de la historia, pero sus aportaciones artísticas han contribuido a hacer este mundo un poco mejor y han sido inspiración para mucha gente. Puede que el boxeo no sea lo más “sapiens” de este mundo pero Muhamad Alí aprovechó su fama y su dinero para ser un referente en la lucha por los derechos de las personas en una época en la que eso estaba muy mal visto. En fin, que sí, que estoy de acuerdo en que se debería hablar más de ciencia y menos de “sálvames” pero con otros ejemplos, por favor.

  18. 2 enero, 2017 a las 15:03

    Carlos:

    Es cierto que las personas que mencionas han sido referentes de muchos, pero el progreso de la humanidad ha sido gracias en la mayor parte del buen uso de la razón y de la ciencia, junto con sus aplicaciones.

    Te crees acaso que la gente recuerda a Muhamad Alí por sus acciones nobles, o a Bowie por sus frases edificantes?. No, son recordados porque hicieron vibrar a muchos en lo que más se dedicaron.

  19. Abraham.
    3 enero, 2017 a las 10:15

    Moraleja. Es mucho más difícil ser famoso y popular dedicándose a las ciencias.

  20. Eduardo Baldu
    3 enero, 2017 a las 12:28

    Me descojono cada vez que sale algún tonto del culo enalteciendo la “libertad” por encima de cualquier otro concepto o circunstancia. Si creéis que la “libertad” debe ser absoluta, deberíais ser consecuentes y defender una sociedad sin ningún tipo de leyes o normas, sin sistema judicial, ni cuerpos policiales. Si deseo algo, lo tomo (incluso por la fuerza), y si tú lo consideras tuyo, lo defiendes con los medio que consideres más oportunos ¿Acaso no somos libres y podemos hacer lo que queramos?
    Sí, ya se, parece una perogrullada, pero si consideramos que la libertad debe tener unos límites será porque aceptamos que hay otros valores tan importantes o más que la propia libertad. Si aceptas esto, debes aceptar que el ejercicio de la libertad sin racionalidad, sin los límites que implican el respeto al resto de valores que nos convierte en humanos, es simplemente absurda, irracional y egoísta. Si por el contrario piensas que la libertad está por encima de cualquier otra consideración, se consecuente y honesto con tu pensamiento y defiende un modelo social sin ningún tipo de norma. Lo que pasa es que los supuestos defensores de la libertad, no lo son tanto y no están dispuestos a aceptar las consecuencias negativas (que también las hay) de esa libertad total.
    Y no, no se trata que no podamos reconocer los méritos y las aportaciones de personas de ámbitos culturales ajenos a la ciencia. Pero si es deseable que exista un justo equilibrio cuando tales aportaciones tienen un valor objetivo de distinto peso para el presente y el futuro de la humanidad. No cabe duda que las aportaciones en el mundo de las artes tienen su valor y su importancia, pero desde un análisis desapasionado y estricto el valor de la cura de enfermedades es considerablemente mayor. Recordemos que lo que estamos poniendo en los dos platos de la balanza es, por una parte, la satisfacción de nuestras ansias de belleza y, por otra, el salvar vidas humanas.
    Si a ello añadimos que como norma general (con todas las excepciones que se quieran aportar) quienes acceden al podio de la fama (como cantantes, actores, deportistas,….) suelen ser recompensados con grandes ingresos (en demasiadas ocasiones totalmente desproporcionados) y eso en rara ocasión sucede en el mundo de la ciencia, el agravio es aún mayor.

  21. Carlos
    4 enero, 2017 a las 8:19

    Kamusyldeck y Baldu. A ver si ahora me explico bien. En mi trabajo, discutiendo con compañeros, y con los amigos, a veces sale el tema de que algún otro compañero tiene “privilegios” que los demás no tenemos. Lo recurrente es que el agraviado diga algo así como “¿por qué él lo tiene y yo no?, ¡que se lo quiten!”, a lo que yo suelo responder ” y ¿por qué no pides que te lo den a ti también?”. O sea, en este mundo de mínimos, en el que cada logro laboral, social, en fin, de derechos, cuesta sangre, sudor y lágrimas, me parece que no es correcto pedir que a los demás se les quiten esos “derechos” o “privilegios”, si no pedir que se universalicen. Para nuestro caso, repito, me encantaría que hubiese más monumentos dedicados a los grandes personajes de la ciencia y la tecnología y que los niños aprendieran sus nombres y sus logros, no solo en la escuela, si no en casa porque fuera tema de conversación habitual entre sus mayores, pero también me gustaría que esos mismos niños supieran apreciar la música de Bach, la pintura de Rubens, la escultura de Miguel Ángel, y cualquier otra forma artística. Y no hubiera hecho ningún comentario si los personajes elegidos como ejemplo hubieran sido sacados de la prensa rosa, que no sé quienes son porque no uso pero, por decir alguien que conoceremos casi todos, alguna de las Kardasihan o como se escriba.

  22. Eduardo Baldu
    4 enero, 2017 a las 12:25

    Carlos, ¿No estaremos diciendo lo mismo, con distintas palabras y matizaciones?

    No me parece injusto que se valoren las aportaciones de actores, cantantes, deportistas, y un largo etcétera, o se prefiere (y mucho más justo) las de todas las personas, después de todo es la suma de aportaciones lo que hace que el mundo funcione. A título de ejemplo, ese maravilloso cirujano capaz de intervenciones de alta dificultad, no sería nada sin las aportaciones directas de su equipo que le asiste, no las podría realizar sin las aportaciones de quienes han diseñado y quienes ha fabricado todo el material altamente especializado que usa, tanto en la propia intervención como en el diagnóstico previo. Y si abundamos aún más, tampoco sería posible sin las aportaciones de cientos, miles o quizás millones de personas totalmente anónimas que con su trabajo diario mantienen la estructura de una sociedad que permite que tal cirujano se dedique a su trabajo. Nuestra sociedad es altamente compleja, y para que unos puedan realizar funciones altamente especializadas que les dan notoriedad (derivada de un esfuerzo personal, eso no lo discuto) necesitan del entramado que aporta el conjunto de la sociedad formada por millones de personas anónimas. Y que conste que en ningún momento pretendo menoscabar el mérito individual de cada uno.

    Lo que critico son los desequilibrios en las valoraciones en función de las aportaciones de cada una de dichas personas. No dudo que la estrella de futbol capaz de marcar goles cada semana, para llegar a tal nivel, habrá tenido que esforzarse considerablemente, y que genera espectáculo atractivo para quienes gocen de tal deporte (aunque no sea este mi caso). Lo que me parece injusto, absurdo es que el reconocimiento recibido (y el beneficio económico percibido) sean desproporcionados en comparación con otros tipos de aportación en ámbitos distintos, que analizados objetivamente son aportaciones mucho más valiosas. Más aún, las cantidades astronómicas que se manejan en algunos entornos (He puesto el futbol como ejemplo por ser un ejemplo evidente, pero sería aplicable a otras actividades. También quiero remarcar que estoy generalizando, quizás excesivamente, hay equipos y jugadores que no gozan ni de retribuciones escandalosas, ni de famas desmedidas), ni de famas sobredimensionadas (suele ser habitual que la fama vaya unidad al poder económica, aunque ciertamente haya excepciones).

    Carlos, tú mismo matizas o cuestionas la fama de algunos de los personajes hoy populares (los habituales de la prensa rosa, los que salen en algunos programas infumables de la televisión, etc.). Entiendo que compartes que no todo tiene el mismo valor (en estas últimas referencias y en mi opinión, una carencia absoluta de valores). No se trata de negar el reconocimiento a quienes se lo merecen (sea cual sea su actividad), sino que este este se corresponda con una escala lo más objetiva posible de valores.

    Quiero salir al paso de los defensores de las “libertades”, esos que responderán que cada uno es libre de “adorar” a quien quiera. Ya sé que “gozamos” de esa libertad, pero eso no significa que la opción elegida no pueda ser criticable. Son esos desequilibrios los que demuestran que hay mucho “tarugo” cuya racionalidad es escasa, sino nula, y que gracias a esas personas (muy abundantes en número, desgraciadamente) no es el modelo social justo y equilibrado que podría ser. Y criticarlas es el mínimo derecho que tengo, puesto que el modelo social que se deriva de su estupidez me repercute directamente a mí y a todos.

  23. Carlos
    4 enero, 2017 a las 13:41

    Baldu. Totalmente de acuerdo. Pero permíteme una matización, por favor. Yo soy partidario de la libertad, individual y colectiva, antes que del “orden”. En nombre del “orden y la seguridad” se nos roban de continuo derechos y “libertades”. Estoy de acuerdo contigo en que “cada uno puede adorar a quien quiera” es, cuando menos, una perogrullada. Ateo666666 ha hablado muchas veces de que muchas de las supuestas decisiones libres que tomamos no son tales. Suele referirse a la religión, que no es verdad que la elijamos libremente, sino que estamos mediatizados por la cultura, el entorno y otras cosas. Pues esto es lo mismo. Es difícil que un chaval admire a un/a científico/a si no sabe ni quién es, mientras que al futbolista lo tiene hasta en la sopa, a veces literalmente :). Luego sin educación, conocimiento y Cultura (con mayúscula) no existe la verdadera libertad. Ergo, creo que nosotros, y me refiero a ti, a mí, a Ateo666666 y a los demás que entramos y disfrutamos este blog, debemos pedir, exigir y luchar por que haya más libertad, libertad de la buena, de la educada, de la responsable, que no tiene nada que ver con “Si deseo algo, lo tomo (incluso por la fuerza)”. Gracias por la atención y disculpa (disculpad todos) el rollo que estoy metiendo.

  24. thewhip
    4 enero, 2017 a las 20:53

    Toda esa gente famosa aporta lo más importante al sapiens: Emociones.
    Los científicos hacen sólo su tarea: Trabajar y aportar resultados.

  25. 4 enero, 2017 a las 21:03

    Pero con “emociones” y sin científicos la gente (mal)viviría como hace 500 o 5.000 años, eso los que pudieran llegar a la edad adulta porque gran parte se quedaría por el camino en cuanto el más mínimo virus, bacteria o accidente pasara por su vida. Y además las “emociones” serían un tanto insulsas: escuchar sólo al bardo de la tribu representar la danza de la lluvia o extasiarse con los bisontes de Altamira si tu clan vivía cerca porque eso del cine, la radio, los discos, la TV y el internet nada de nada.

  26. Eduardo Baldu
    5 enero, 2017 a las 1:58

    Carlos, no estoy contraponiendo libertad – orden, de hecho en ningún momento he hablado de orden. Si lo he hecho de otros valores, y no considero el orden un valor. Sí lo es para mí un reparto justo de los recursos que garantice unas condiciones de vida aceptables para cualquier persona (y no el modelo actual). Por supuesto eso conlleva que ciertas “libertades” (las que permiten, e incluso fomentan, la acumulación de riqueza en unas pocas manos, empobreciendo a la mayoría) deban ser limitadas. Por supuesto hay quienes piensan que esas libertades están por encima de las necesidades (e incluso de la vida) de las demás personas. Su egoísmo es tan extremo que anteponen su avaricia y su deseo de riqueza a cualquier otro sentimiento humano.
    Por otra parte, libertad significa responsabilidad, porque cuando somos libres de tomar decisiones, también somos responsables de las consecuencias de las mismas, algo que con frecuencia, los defensores de la libertad a ultranza suelen olvidar. A eso me refería cuando usaba la reducción al absurdo que representa el “Si deseo algo, lo tomo”.

  27. Carlos
    5 enero, 2017 a las 11:13

    Baldu. Esta vez sí, totalmente de acuerdo.

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