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Cuando los antivacunas matan a los hijos de otros por su ignorante negligencia


antivacunasHasta ahora quedaba claro que los antivacunas ponían en peligro sus vidas y las de sus propios hijos. Aunque por supuesto también pueden poner en riesgo y hasta matar a los hijos de otros con su prepotente e ignorante negligencia.

Una madre deja a su bebé de pocos meses de vez en cuando al cuidado de una vecina porque tiene que ir a trabajar y no tiene dinero para una guardería. El bebé enferma de sarampión y aunque la madre le lleva al hospital este virus infecta el cerebro del infante y tras una terrible encefalitis el niño acaba falleciendo. Todo parece indicar un caso de mala suerte, ya que la vacuna triple vírica que protege contra el sarampión además de contra la rubeola y la parotiditis no se administra hasta pasado el año de edad.

Sin embargo, posteriormente la desconsolada madre se entera por las redes sociales que la vecina hacía propaganda antivacunas subiendo fotos de su hijo no vacunado tan feliz después de haber pasado el sarampión sin complicaciones. Y es que lo que no sabía esta prepotente antivacunas es que el sarampión es un peligroso y letal virus que antes de que se inventara su vacuna mataba a más de dos millones de personas al año y que en la actualidad sigue produciendo la muerte de más de cien mil seres humanos, la mayoría niños pequeños, mayoritariamente en los países que no vacunan a sus habitantes, aunque también mueren de vez en cuando occidentales pertenecientes a los países ricos.

Porque en todo este asunto hay que tener en cuenta que los bebés muy pequeños, antes de ser vacunados, únicamente están protegidos si todos las personas que les rodean han sido previamente vacunadas, puesto que hacen de escudo frente a esos patógenos mediante un fenómeno denominado inmunidad de grupo.

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P.D.

Esta noticia ha salido en la redes sociales, por lo que no se ha podido confirmar las fuentes. Sin embargo aún en el caso de que no fuera cierta, eso no quitaría validez a la entonces hipotética situación, ya que como indico en la entrada el calendario vacunal no comienza inmediatamente después del nacimiento, sino que como hay que esperar bastantes meses, entonces los bebés sólo están protegidos si todas las personas que les rodean están vacunados.

P.D. II

Esta entrada fue publicada previamente en mi blog personal y ahora dos medios de comunicación, el británico “The independent” y el español Vozpópuli se hacen eco de esta noticia, aunque todavía estaría sin confirmar.

Entradas relacionadas:


  1. Josehga
    13 enero, 2017 en 14:00

    Ateo666666, no sé si has oído hablar de las “fiestas del sarampión”, famosas en Alemania y los países anglosajones, que empiezan a verse por nuestras latitudes. Un ejemplo más de cómo contra la estupidez humana, ni los propios dioses tienen remedio.
    http://www.mujerhoy.com/salud/guia-enfermedades/vienes-fiesta-sarampion-habra-676777042012.html

  2. 13 enero, 2017 en 14:58

    josehga

    Sí que las conocía, pero parece que hasta ahora (y esperemos que no se difundan) sólo acontencen en EEUU.

  3. 13 enero, 2017 en 15:09

    Además hay que recordar que mientras el resto de las vacunas únicamente protegen contra el patógeno en cuestión, la del sarampión protege de manera más general ya que como escribí en una entrada previa

    https://lacienciaysusdemonios.com/2015/05/12/la-vacuna-contra-el-sarampion-previene-millones-de-muertes-provocadas-por-otros-muchos-patogenos/

    la infección natural por este virus daña al sistema inmune durante años, de tal manera que aquellos individuos que han sobrevivido al sarampión pueden luego morir meses o años después por cualquier otro patógeno diferente al tener el sistema inmune todavía dañado, patógeno que no les habría matado si no hubieran sido infectados previamente por el sarampión.

  4. Estampida
    13 enero, 2017 en 20:10

    Mi padre soltó el otro día una frase que guardaré para la posteridad y que se la diría con gusto a cualquiera de estos pobres mentales: Si los hdp volaran, tu serías ministro del aire y águila real.

  5. Jorge
    14 enero, 2017 en 1:06

    Pero a las vacunas hay que ponerles ‘recuerdos’ cada diez o quince años, no? De lo contrario, creo (no estoy seguro) al cabo de ese tiempo deja uno de estar vacunado. Entonces, del entorno del bebe probablemente casi nadie este vacunado. Tal vez sus hermanos pero no sus abuelos o tios ya adultos, ni sus propios padres. Vaya, nadie.

  6. josehga
    14 enero, 2017 en 8:08

    Jorge: la mayor parte de las vacunas no requieren recuerdo, por eso se vacuna sólo en la infancia. Actualmente sólo se pone recuerdo del tétanos, cada 10 años, aunque en realidad con hacerlo dos veces en la vida adulta sería suficiente.

  7. 14 enero, 2017 en 14:43

    Pues Trump acaba de poner a un antivacunas al frente de la comisión de vacunación, en EEUU tienen una perspectiva muy oscura.

  8. Fernando
    14 enero, 2017 en 20:19

    La vacuna de la viruela ha conseguido algo que hace dos siglos hubiera parecido completamente utópico: erradicar completamente la enfermedad de la viruela.
    Pero incluso cuando no se ha podido conseguir un objetivo tan ambicioso, las vacunas han conseguido reducir mucho la incidencia de muchas enfermedades infecciosas.

  9. Estampida
    14 enero, 2017 en 21:35

    Se que esto no tiene que ver directamente con la entrada, pero ¿no os pasa que empezáis a ‘oler’ a esta gente nada mas verla? El otro día en un cumpleaños había una tipa rondando los 40 y con todo tipo de pulseras con piedrecitas y ropa estilo hippie. En mi cabeza se activó una pequeña alerta que me estuvo rondando un rato, hasta que finalmente le dijo a otra: “Pues mi homeópata me ha dicho…” luego tuvieron conversaciones del tipo “Pues los chicos virgo son encantadores (yo soy virgo pero me callé como una rata)”. Se que esto es totalmente acientífico y prejuicioso, pero ¿no os pasan estas cosas? INSISTO: No se me malinterprete. La forma de vestir o de ornamentarse de una persona no es señal de nada, solo me gustaría escuchar anécdotas vuestras para distraernos un poco 🙂

  10. josehga
    15 enero, 2017 en 10:20

    Estampida: otra cosa que les gusta mucho a esta gente es hablar de la “energía”, o energías en plural, aunque ninguno de ellos tiene los menores conocimientos de física para saber definir lo que es la energía.

  11. Anónimo
    16 enero, 2017 en 16:15

    A mi la historía me cuadra. Yo dejé un grupo de lactancia en cuanto me enteré de q la mitad no vacunaban a sus hijos. Para mi era poner en riesgo a mi hija q no llegaba al mes, si lo hubiera sabido nunca hubiera asistido ni a una reunión.

  12. Jorge
    17 enero, 2017 en 2:25

    Gracias, Josehga. La verdad que no lo sabia.

  13. Miguel
    18 enero, 2017 en 11:07

    Volviendo a las “fiestas del sarampión”, el artículo enlazado por Josehga es de 2012 y habla de una nueva moda que ya ha llegado a España, pero yo creo recordar de mis tiempos de instituto (los 80), supongo que hablando de “antes de las vacunas”, que nuestras abuelas llevaban a los niños a visitar a los enfermos (incluso los acostaban juntos) para que se contagiaran el sarampión, aunque no recuerdo si pudiera ser en una fase avanzada de la enfermedad que diera como resultado un proceso “leve” que dejara al niño inmunizado. ¿A alguien le suena? ¿Podría haber funcionado una “vacuna” así?

  14. 18 enero, 2017 en 12:07

    La vacuna del sarampión se introdujo en España en 1978 en la forma individual y en 1981 dentro de la triple vírica, por lo que hasta bien avanzada la década de los 80 la vieja costumbre de que los hermanos, primos y demás niños del entorno familiar se contagiaran con el pequeño enfermo se mantuvo viva. Y eso valía también para otras infecciones como la rubeola. El motivo era doble, primero porque en una sociedad en donde había multitud de niños (ya que todas las parejas tenían alrededor de 3 hijos y el matrimonio solía ocurrir antes de la treintena) era un problema familiar importante que los niños enfermaran aleatoriamente de la misma enfermedad, por lo que se intentaba que todos enfermaran a la vez y así hasta el siguiente virus. Y segundo, el saber popular indicaba que estas enfermedades contagiosas era mejor pasarlas cuanto antes, porque luego en la etapa adulta podían dar lugar a mayores complicaciones. Por tanto si a la larga todo el mundo acababa siendo infectado por este y otros virus pues se intentaba que el proceso ocurriera cuanto antes. Luego con la llegada de la vacuna esta costumbre ancestral cayó en el olvido hasta que desgraciadamente algunos ignorantes del siglo XXI la han rescatado para poner en absurdo peligro a sus hijos. Pero Miguel eso no era ningún tipo de vacuna simplemente una infección natural más.

  15. Estampida
    24 enero, 2017 en 19:34

    Pues yo estuve en varias de esas ‘fiestas’ y no logré contagiarme de varicela. Para cuando empezaron a poner en españa las vacunas en 2005 era solo hasta los 14. Ahora con 33 no se si es necesario ponérsela o no porque sé que es de las que en la edad adulta pueden traer complicaciones.

  16. 24 enero, 2017 en 20:29

    Vacunarse nunca está de más, pero sería inteligente que se lo comentaras a tu médico la próxima vez que vayas para alguna otra cosa.

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