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“Denial”, la película que provocaría la envidia de Darwin


calvin
He visto recientemente la estupenda película Denial, que ha sido traducida al español como “Negación”. La película reúne un reparto de primer nivel y trata sobre una historia verídica: la profesora e historiadora Deborah Lipstadt fue demandada por difamación por el negacionista del holocausto David Irving. Ojo contiene “spoilers”. Durante el juicio, el equipo jurídico de Lipstadt desmonta los argumentos de Irving y deja al negacionismo del holocausto en el lugar que le corresponde. Fin de los “spoilers”.

Hoy, en el cumpleaños de Charles Darwin, echo de menos alguna obra cinematográfica que deje al Diseño Inteligente (la versión 2.0 del creacionismo) en su lugar. Y eso que la realidad aporta varias historias para ello. El 1925 se celebró un juicio contra un profesor de ciencias que se atrevió a explicar evolución biológica en clase de ciencias, algo que estaba prohibido en diversos estados de Estados Unidos. Dicho juicio, que dejó en un tremendo ridículo a los creacionistas (pese a ganarlo) fue recogido en una obra de teatro, y años más tarde fue llevado al cine por Stanley Kramer en la estupenda ”La herencia del viento”. La enseñanza del creacionismo se mantuvo vigente unos años más en varios estados del llamado cinturón bíblico, pero cuando las autoridades educativas se dieron cuenta del retraso científico que sufría EEUU con respecto a su enemigo en la guerra fría, la cosa cambió. El detonante fue el Sputnik, la Unión Soviética parecía ir por delante en la carrera espacial, algo que la nación que aspiraba a ser la líder mundial no podía permitir. La década de los 60 del siglo pasado vivió una inversión en educación científica sin precedentes. En ese ambiente las ideas mitológicas no tenían cabida, con lo que el creacionismo perdió terreno. Se empezó a enseñar a nivel nacional aquellas teorías científicas que mejor explicaban el universo y su origen. Aparecieron nuevos datos científicos que aportaban más y más pruebas sobre la validez de la teoría de la evolución, convirtiendo así el discurso creacionista en algo aberrante desde el punto científico.

Es fácil acabar con una teoría científica falsa, basta con aportar pruebas científicas que la refuten. Es mucho más difícil acabar con un concepto mitológico, ya que éste no apela a la razón sino a algún tipo de sentimiento. Quien mejor explicó este concepto fue Kurt Wise, un geológo por la universidad de Harvard (nada menos) y creacionista de los que opinan que la Tierra no tiene más que unos pocos miles de año. Este señor afirmo que:

si tuviera ante mí todas las evidencias que confirmasen la edad de la Tierra (el dato que da la comunidad científica), sería el primero en admitir que las pruebas son correctas, pero aún y así seguiría siendo creacionista de la Tierra joven

.

Es fácil de entender que personas como Wise movieran cielo (nunca mejor dicho) y tierra para defender su creacionismo, naciendo así una versión 2.0 del mismo, llamado Diseño Inteligente (DI). Del DI, así como de las organizaciones que han puesto millones de dólares para defender su propaganda religiosa no voy a escribir en este artículo, ya que en este medio hemos dedicado varios artículos al mismo. Con el buscador podréis encontrarlos con facilidad.

Los distritos educativos que representaban comunidades muy religiosas abrazaron el DI y empezaron a enseñarlo en la escuelas en lugar de (o junto a) la teoría de la evolución. Un grupo de padres que quería que sus hijos recibieran una educación científica correcta demandaron al distrito educativo de Dover por ello. Fue un juicio muy mediático. Por parte del DI participó algún científico, como el bioquímico Michael Behe o el matemático William Demski. En contra del DI participaron biólogos de la talla de Stephen Jay Gould, Francisco Ayala o Ken Miller. Tras varios días de juicio la sentencia no pudo ser más contundente, al indicar que el DI no era más que una forma reformada de creacionismo, una idea religiosa que no debía ser enseñada en clase de ciencias.

Cuando ví “Denial” me acordé de este juicio y sentí envidia. El juicio mediático en el que se vio envuelta la profesora Lipstadt ha generado una buena historia cinematográfica, otro juicio mediático como el de Dover es muy poco conocido, incluso entre los biólogos evolutivos. El cine necesita de audiencias para vivir, eso es fácil de entender. Una obra sobre el holocausto siempre tendrá tirón de taquilla, al menos en EEUU y Europa, sin embargo una película que deje en buen lugar a la teoría de la evolución tendría una fuerte oposición religiosa en muchas partes del mundo. Eso no es una opinión, es un hecho con pruebas. La película británica ”Creation”, que en España fue estrenada como “La duda de Darwin” no encontró distribuidora en los EEUU. Su coste fue de 10 millones de libras esterlinas y recaudó menos de 900.000 dólares en todo el mundo. La falta de distribución fue clave para su fracaso comercial. La nueva versión de Cosmos, presentada por el astrofísico y divulgador Neil deGrasse Tyson, sufrió duras críticas por presentar sólo datos científicos, dejando de lado cualquier aspecto religioso.

Es una pena decirlo en el día del cumpleaños de Darwin, pero en mi opinión negros nubarrones aparecen en el horizonte científico de los EEUU. No sólo parece que va a ser difícil que triunfe una película que aplauda la figura de Darwin, sino que la difusión de varias teorías científicas que molestan por motivos religiosos o económicos entra en regresión. La elección de Betsy DeVos como secretaría de educación del gabinete de Donald Trump no hace sino apoyar mis augurios más pesimistas. Los distritos educativos pasarán a tener más peso, frente a las directrices que puedan llegar desde la Academia de Ciencias. Así cada distrito educativo podrá dictar sus propios currículos en función de lo que deseen los padres. Carta blanca para que cualquier idea que no tenga el menor aval científico sea explicada en clase como una verdad absoluta. Y así parece que seguirán las cosas en los próximos años, al menos hasta que la primera persona que ponga un pie en Marte sea de origen chino.


  1. Néstor
    12 febrero, 2017 en 22:18

    Si el pueblo americano lo desea que así sea

  2. O juan de terzas
    12 febrero, 2017 en 22:26

    Pues, estimado Manuel, contra todo pronóstico yo soy optimista:

    Desde hace ya varios siglos la religión, en realidad, va “a remolque” de la ciencia.

    Vale, es cierto que prohíben, que inventan teorías paralelas mas acordes con los mensajes que le son propios, coaccionan, sobornan, …. Pero las evidencias científicas, el método científico, el conocimiento científico se abre camino por el sencillo hecho de que produce resultados que van cambiando el mundo (para bien Y para mal) de tal forma que a la religión solo le queda ir “a remolque” intentando encajar lo que quieren que sea la realidad con lo que las evidencias van demostrando que es es misma realidad.

    El famoso “diseño inteligente” es una prueba de lo que estoy diciendo: Las evidencias obtenidas de la observación y la experimentación de las que se deriva la teoría de la evolución obligan a los doctores de las iglesias a construir una explicación que deje indemne a su dios.

    Lo triste es que cada avance en el conocimiento, desgraciadamente, no pude ser disfrutado por la generación de personas en la que vive el equipo de científicos que lo ha descubierto. Pero, inevitablemente, la siguiente o las siguientes generaciones sí lo disfrutarán mientras que la religión repetirá su esquema tradicional de operación: Primero lo negará, después construirá una teoría paralela donde metan con calzador la “voluntad” de su dios y, finalmente reinventarán su discurso para trasladar a su dios a la siguiente frontera de lo desconocido.

  3. 12 febrero, 2017 en 22:41

    Hola:

    Lamentablemente existe en general un rechazo al racionalismo, incluida la ciencia, excepto cuando obtenemos evidentes beneficios materiales de ella.

    Además, el misticismo y la pseudociencia apelan a satisfacer las espectativas más importantes de los seres humanos, se consideran por las masas más cercanas a las personas. Por otro lado el racionalismo y el empirismo son entendidas deshumanizadoras , antinaturales y limitantes, opuestos a los deseos de trascendencia. Más encima se ve a la ciencia como una disciplina atea, destructora de la fe, y a los científicos prepotentes, que se creen dueños de la verdad. En mi opinión la ciencia es una empresa escéptica y los que se dedican a ella, al menos la mayoría, cuidadosa con las conclusiones a la que llega.

    La gente quiere certezas, verdades absolutas y odian la incertidumbre pues las llena de temor a lo desconocido y la ciencia sólo ofrece conocimiento provisorio, entendiéndose como aproximación a la verdad.

    Para mí existen dos tipos de personas: las que le dan énfasis a la experiencia y las que le dan énfasis a la experimentación. Las primeras buscan engañarse a si mismas, aunque sea de forma insconciente, para sentirse bien. Las otras entienden el valor de la integridad intelectual como medio para pensar, hablar y actuar en forma sensata mejorando como personas y para ser un aporte para la sociedad.

    Saludos.

  4. 12 febrero, 2017 en 23:31

    Si no lo leo, no lo creo. Saludos

  5. Eduardo Baldu
    13 febrero, 2017 en 13:50

    Soy más bien pesimista. Si cogemos el ejemplo de los EE. UU., y tenemos en cuenta que varios de los impulsores de la revolución americana y firmantes de su constitución eran, sino ateos, al menos agnósticos, y por otra parte vemos su desenvolvimiento posterior, donde el peso de la religión sigue teniendo una desproporcionada influencia (tanto en la sociedad como en la política que rige esta sociedad), no veo que el avance de la racionalidad sea precisamente destacable.
    Y no olvidemos que en todas parte cuecen habas, y que países con una tasa realmente baja de influencia religiosa hay muy pocos.
    A ello tampoco contribuye positivamente el analfabetismo científico imperante en nuestras sociedades, que genera una total incomprensión por parte de la mayoría social de los conocimientos científicos. Tampoco es positivo que la creencia religiosa menguante sea sustituida, no por un mayor protagonismo de la racionalidad, sino por las creencias alternativas y fantasiosas que hoy tanto éxito tienen. Saltar de la sartén para caer en las brasas.

  6. Raul Cancela
    14 febrero, 2017 en 0:15

    Buen artículo, interesantes comentarios. Me agrada el remate acerca de “La bofetada china” que se avecina.

  7. 14 febrero, 2017 en 4:22

    Eduardo Baldu, con certeza los padres fundadores eran seculares, pensaban que era imprescindible la separación entre iglesia y estado así como que la ciudadanía ejerciese su libertad de culto.

    Estados Unidos es un país donde el componente inmigrante es muy fuerte, para que los extranjeros que llegaran a esta nación pudieran sobrellevar mejor el cambio trajeron sus tradiciones y creencias que no serían censuradas, las que les dieron la fuerza para luchar…les recordaba de donde venían, les daba identidad. Por eso hay diversidad de creencias y enormes cantidades de seguidores.

    El enemigo es la irracionalidad, pelear contra ella pero respetando a las personas, a través de los medios de comunicación y el debate, exigir mejor educación para las nuevas generaciones, a pesar de tantas cosas en contra es algo que vale la pena realizar en forma constante.

  8. Sonny
    16 febrero, 2017 en 6:48

    Buen día.

    Interesante artículo. Este tema del negacionismo del Holocausto desde que lo vi por primera vez ya me parecía que desprendía un tufo a mentiras muy evidente. Habrá que darle un vistazo a la película.

    Respecto a ese mismo tema (que no es el punto principal de la entrada, disculpe que no me centre en este) del Holocausto, ¿no tienen artículos dedicados a analizar el negacionismo de este suceso? Gracias.

  9. 16 febrero, 2017 en 11:41

    Sonny, no he dedicado ningún artículo extenso dedicado al negacionismo del holocausto por los siguientes motivos:

    (i) Este blog está dedicado sobre todo a temas científicos, los pocos que se han dedicado a la historia están más relacionados con historia de la ciencia que a otros aspectos de la historiografía.
    (ii) El genocidio perpetrado por los nazi sobre la población judía (holocausto), gitana (porraimos), discapacitados o rivales políticos (incluyendo a republicanos españoles) contiene un número de pruebas tan alto (incluyendo el relato de superviviente, algunos de los cuales todavía viven) que su negación es una bofetada en toda regla sobre quienes lo han sufrido de una u otra forma (víctimas directas o familiares de las mismas). Esas pruebas se encuentran recogidas en la obra de los mejores especialistas de la historia de la segunda guerra mundial (de muchas nacionalidades diferentes), obras que recogen documentos tan reveladores como las actas de la conferencia de Wannsee (enero de 1942), que puso en marcha la llamada “solución final”.
    (iii) El radicalismo de los negacionistas del holocausto es tal (todos los que he conocido simpatizan con los neonazis) que es imposible mantener un mínimo debate sin ser insultado, humillado o amenazado en el transcurso de dicho debate. Esas personas no buscan la verdad histórica, sino devaluar la criminal actitud de los nazis con el fin de legitimar la expansión de su ideología en la actualidad (lo que clásicamente se llama “blanquear sepulcros”).
    (iv) El tema es especialmente doloroso para las víctimas. Imagina que existiesen personas que aseguraran que EEUU nunca lanzó una bomba nuclear sobre población civil. ¿Cómo crees que se sentiría un superviviente de Hiroshima?

    A pesar ello se realizó una entrevista al autor del libro que ilustra las peripecias de los republicanos españoles que tras exiliarse acabaron en el campo de concentración de Mauthausen-Gusen, siendo testigos directos del exterminio al que los nazis sometieron a sus enemigos: https://lacienciaysusdemonios.com/2015/03/05/carlos-hernandez-los-historiadores-negacionistas-son-herederos-de-aquellos-que-gritaban-viva-la-muerte-mientras-quemaban-libros-en-el-centro-de-berlin/

  10. 18 febrero, 2017 en 21:37

    Manuel, recuerdo que cuando era adolescente, la profesora del colegio donde estudiaba nos dijo que Hitler fue un mal exponente del nazismo.

    De acuerdo a ella, los nazis no son adeptos al genocidio pero si de que las razas, (o subtipos), no se mezclen con otras.

    Al respecto, dijo que alababan por ejemplo, a los mapuches porque luchan por mantener su cultura y su patrimonio genético.

    Esto dijo que lo aprendió de su profesor universitario. No sé que relación tienen con los neonazis o que tan cierto fue lo que nos contó.

  11. 19 febrero, 2017 en 18:33

    Kamu, Hitler y otros ideólogos del nazismo alemán tomaron ideas de pensadores anteriores a ellos, puedes leer algo de ello en este artículo que escribí hace mucho: https://lacienciaysusdemonios.com/2013/07/22/el-nazismo-es-mucho-mas-creacionista-que-darwinista/
    Decir que los nazis no son adeptos del genocidio es demasiado bondadoso por tu parte. El nazismo alemán no sólo pretendía la pureza de raza por la extinción de los cruces con otras, sino que reivindicaba la supremacía de la raza aría, la cual debía dominar el mundo, eliminando otras poblaciones (que consideran degeneradas) para ganar espacio vital. Además, todos los discapacitados debían ser esterilizados y eliminados de la sociedad.

  12. 20 febrero, 2017 en 0:26

    Manuel, escribiste:”Decir que los nazis no son adeptos del genocidio es demasiado bondadoso por tu parte.”

    Parece que leíste mi comentario demasiado rápido, yo puse:”De acuerdo a ella, los nazis no son adeptos al genocidio pero si de que las razas, (o subtipos), no se mezclen con otras.” Es decir, no es mi opinión sino lo que ella dijo. La palabra acuerdo sólo implica que si ella leyera eso sabría que no la estoy sacando de contexto ni algo parecido.

    En ese entonces no dio referencias de literatura, pero si dijo que ese profesor era nazi, por lo menos en aquellos años. Así que evidentemente no era neutral frente al tema.

    Lo recuerdo porque me sorprendió en su momento, tal vez tocamos eso en clase debido a que estudié en un colegio católico y se sabe que en la época del tercer Reich El Vaticano no tenía precisamente malas relaciones con Hitler.

    Con respecto a los pensadores en los cuales se basó la ideología Nazi, leí por ahí que uno de ellos fue Friedrich Nietzsche, el padre del superhombre. Algunos dicen que este hombre fomentó la depredación entre los seres humanos, entendiéndose como la supremacía y fuerza de algunos sobre muchos.

  13. Eduardo Baldu
    20 febrero, 2017 en 13:00

    Con demasiada frecuencia solemos considerar el nazismo como un hecho extraño, malévolo pero ajeno al resto de la humanidad. Algo que pasó no sabemos muy bien cómo.

    En realidad el nazismo tiene sus bases en criterios y conceptos anteriores (en especial del siglo XIX), y en todo caso es la puesta en extremo de una forma de pensar muy extendida en la cultura europea (principalmente). Hay una serie de tres documentales de la BBC (Historia del Racismo. – El poder del dinero, Destino Final y Un Legado Salvaje) que ayudan a comprender la telaraña que sirvió de base al nacimiento del nazismo. Son tres documentales muy recomendables.

    En cuanto a pretender echar la culpa de las aberraciones sucedidas a Hitler, como único responsable y al margen de los planteamientos implícitos del pensamiento nazi, es una estupidez.

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