Inicio > Actualidad, Biología evolutiva, Ciencia, Ciencias Sociales > Capitalismo hormonal: ¿análisis de testosterona antes de invertir en bolsa?

Capitalismo hormonal: ¿análisis de testosterona antes de invertir en bolsa?


Históricamente se ha considerado que el ser humano es un ente racional que dispone de, lo que los filósofos y los teólogos han llamado, conciencia moral o libre albedrío, etérea cualidad que nos permitiría tomar decisiones y que guiaría todo nuestro comportamiento. Sin embargo, desde hace varias décadas, multitud de estudios en el emergente campo de la neurociencia están desvelando que nuestra conciencia (lejos de ser un homúnculo moral) no es más que el resultado de complejísimas interacciones a nivel génico, bioquímico y epigenético, dentro de la extraordinaria maquinaria de nuestros cerebros, sobre los que también influyen otros múltiples factores entre los que cabe destacar los ambientales: microorganismos simbiontes o patogénicos, uso o abuso de sustancias tóxicas o incluso elementos culturales. De tal manera que, conocidas las variables o manipulando de manera artificial alguna de ellas, se puede llegar a inferir casi con certeza el comportamiento de los humanos en una determinada situación.

En el actual mundo neoliberal, los mercados y la bolsa son quizás el elemento primordial sobre el que pivota no sólo el conjunto de la economía sino también el total de la propia sociedad. Así, cualquier ciudadano se ve bombardeado casi constantemente con información (en tiempo real en cadenas de TV que hablan sobre economía las 24 horas del día) sobre la cotización de las acciones de la principales multinacionales, las subidas o bajadas de los índices bursátiles de los mercados cotizados (sean estos de acciones, de materias primas o hasta de entelequias) y por supuesto cualquier noticia que genere ese conjunto de gurús financieros más que endiosados, porque son capaces con sus recomendaciones de lanzar al estrellato o arruinar no sólo a grandes o pequeñas empresas sino también a naciones enteras. Y en este mundo de productos financieros y sus derivados (contratos de futuro, “forwards”, “warrants”,…) cada vez más incompresibles para el común de los mortales brillan con luz propia (y demasiadas veces acaban abrasándose y abrasándonos a todos) esos famosos profesionales que reciben estratosféricos sueldos por dedicar su jornada laboral a especular en los mercados financieros, comprando y vendiendo todo lo imaginable y hasta lo inimaginable. Individuos que la literatura o el cine nos presentan como seres autosuficientes y muchas veces con un ego desmesurado y hasta arrogantes. Imagen no tan desencaminada ya que algunos estudios han sugerido que puede que la frontera que separa a estos “brokers” de los psicópatas puede ser una más que delgada línea. Así según un estudio de hace ya algunos años el 10% de los trabajadores de Wall Street pueden ser descritos como “psicópatas clínicos” ya que muestran una evidente

falta de empatía e interés por los demás, una capacidad extrema para la mentira y la manipulación

También otro estudio realizado por un forense clínico y un administrador de prisiones ambos suizos mostró que los 26 brokers analizados tenían actitudes de desprecio hacia el riesgo más elevadas que cualquier psicópata medio y que su mayor fuente de motivación era la destrucción del adversario. Comportamientos nada extraños cuando se analiza cómo viven estas personas: jornadas de trabajo extenuantes de 80-120 horas a la semana (de 6 de la mañana hasta las 10-12 de la noche) con problemas crónicos de estrés, insomnio, taquicardias, alcoholismo, desórdenes alimentarios y accesos de furia e ira tal y como lo documentó la Dra. Alexandra Michel en un estudió que duró más de una década.

Es por ello que es evidente que este tipo de trabajo selecciona un perfil más que particular de personas, de tal manera que diversos grupos de investigación llevan años intentando desentrañar la naturaleza de estos ejecutivos.

Y como existe una abundante literatura científica sobre la influencia de las hormonas en el comportamiento (apareamiento, agresión,…) primordialmente en animales, aunque también de humanos, un candidato obvio para explicar una profesión dominada por hombres, generalmente más que agresivos sería la testosterona, hormona que se encuentra aumentada en hombres entre 5 y 25 veces sobre los valores en mujeres.

De tal manera que hace algunos años un grupo de investigadores británicos encontró que los niveles de testosterona matutina de los brokers de la City londinense predecían la rentabilidad obtenida a lo largo del día por parte de esos mismos trabajadores. Así, tal y como se muestra en la siguiente figura

aquellos individuos que tenían altos niveles de testosterona a las 11 de la mañana producían de media unas 700 libras de ganancia, mientras que los que tenían bajos niveles de esta hormona prácticamente no generaban beneficio alguno a la empresa. Es más, cuando los investigadores analizaron los niveles de la hormona de cada bróker durante un mes completo, observaron que los días de más ganancias de cada uno de ellos eran aquellas mismas fechas en las que presentaban valores más altos de testosterona.

Por tanto, desde el punto de vista empresarial la decisión es evidente: seleccionar a aquellos trabajadores con mayores niveles de testosterona y despedir al resto. Y si hace falta administrar testosterona cuando sea necesario para que los niveles nunca bajen, mejor que mejor ¡Y viva el capitalismo hormonal!

Y claro aunque las ventajas empresariales son evidentes, dentro de este contexto un artículo publicado a finales del año pasado resulta especialmente revelador por las repercusiones económicas y sobre todo sociales que se desprenden de dicho estudio. Aquí los investigadores seleccionaron a 140 brokers que dividieron en dos grupos a los que se administró bien testosterona o bien placebo antes de enfrentarlos a un simulador bursátil, de tal manera que los hormonados presentaron niveles casi un 60% más altos de testosterona antes de empezar a “trabajar”, tal y como indica la siguiente figura.

A todos los brokers se les informó de los valores reales objetivos de los productos en cuestión, pero mientras que tal y como indica la siguiente figura

los pertenecientes al grupo control (gráfica de la izquierda, con los valores medios resaltados en azul) generaban poco o ningún tipo de especulación, en los hormonados la testosterona impulsó cambios en la dinámica del mercado aumentando las ofertas, los precios de venta y el volumen negociado, cambiando en conjunto la percepción de los brokers sobre el valor de las acciones (gráfica de la derecha, con valores medios en rojo). Es decir, especulación pura y dura ligada al aumento hormonal, por lo que quizás un mejor sistema de control que el actual (el cual deja mucho que desear) sería que el regulador del mercado de valores prohibiera ejercer a aquellos individuos con mayores niveles de testosterona, puesto que el corolario de estos estudios es evidente: a más hormona más beneficios empresariales, pero también más riesgo de crear burbujas con los precios de los valores hinchados, situaciones que tarde o temprano terminarán por estallar y arrastrar al conjunto de la sociedad hacia las consabidas (y muchas veces más que criminales) políticas de austeridad, porque al final en eso se basa el capitalismo:

Entradas relacionadas:

Videos relacionados:


  1. nestor
    26 septiembre, 2017 en 14:44

    Me parece que será mas económico crear un robot-androide con algoritmos basados en miles de datos relacionados al mercado de acciones, que mantener a estos psicópatas clínicos.

  2. Jose
    26 septiembre, 2017 en 15:15

    También hay estudios que han demostrado que un tercio de los directivos son psicópatas clínicos. Eso todos los que hemos trabajado a las órdenes de jefes alguna vez lo hemos comprobado. Y estos individuos hacen mucho daño a las empresas.

  3. Manuel
    27 septiembre, 2017 en 15:32

    Buenas: antes de nada decir que me encanta este blog y lo leo desde hace muchos años. Me encanta la rigurosidad con la que tratáis los temas de charlatanería, falsa medicina, etc. Por eso y por mi humilde formación económica, me veo en el deber de proponer una corrección. Últimamente, no recuerdo cual, vi un artículo que me rechino un poco el uso de la palabra “liberalismo” y “capitalismo”.
    En este mismo artículo finalizas con el dibujo y la frase “el liberalismo consiste en…”.
    No quiero entrar en debates políticos, simplemente puntualizar que el liberalismo, definido correctamente no es esa frase. Os recomendaría que leyerais algún ensayo corto sobre el tema de Mises o Hayek. El liberalismo o capitalismo verdaderos, no se aplican en casi ningún país del mundo. Se está aplicando el “capitalismo de amigotes”, que si podría encajar con la frase del dibujo, así como encajaría en la frase Brasil o Venezuela con sus regímenes comunistas-socialistas. Sin ánimo de ofender o debates espinosos, simplemente una corrección del término.
    Gracias.

  4. 27 septiembre, 2017 en 17:47

    Bueno pues entonces habrá que modificar la frase a

    “El capitalismo de amigotes [que domina en todo el mundo occidental] consiste en privatizar las ganancias y socializar las pérdidas”

  5. 27 septiembre, 2017 en 19:41

    Hola:

    He escuchado el término “sociocapitalismo”, para diferenciarlo del capitalismo o liberalismo que es estrictamente ideal, como concepto, algo abstracto sin correspondencia con la realidad.

    Son detalles en mi opinión, todos conocemos este sistema y sus consecuencias insatisfactorias en la mayoría de la población.

    Saludos.

  6. Manuel
    27 septiembre, 2017 en 21:47

    Jajaja perfecto entonces. El término es de JR Rallo. Saludos y a seguir informándonos lo bien que siempre hacéis.

  7. 27 septiembre, 2017 en 21:57

    Hace unos años un banquero “arrepentido” describió este secotr como atractivo para personalidades débiles que mantenían una relación de adoración con la entidad para la que trabajaban recibiendo dinero como forma de “amor”, esto daba como resultado unos trabajadores obsesivos que poco menos que se inmolaban a base de exceso de trabajo.

    Si a ello le añadimos estos efectos hormonales, parece claro que la bolsa es un entorno insano y bastante destructuvo.

  8. Manuel Molina
    28 septiembre, 2017 en 19:34

    Ateo, te pierde tu tendenciosidad política. Esto desvirtúa el criterio objetivo que esperamos de ti.
    Ya entiendo que no crees en la economía de mercado. Vale. Pero en tu magnífico foro no interesan esos temas socioeconómicos. Te seguimos por tus aportaciones científicas y anti- supersticiosas, por decirlo de alguna forma. Si cualquier cosa la vas a rodear de valoraciones políticas y personales, habrás perdido la esencia de este blog. Para asuntos de ese tipo hay millones de foros y charlatanes. Tú mismo.

    Con todo el cariño y admiración,

  9. 28 septiembre, 2017 en 19:50

    Manuel

    He presentado un par de estudios científicos que desvelan como funciona (de mal) el capitalismo financiero, eso no es nada de “tendenciosidad política” y es una clara aportación para entender la “religión” del pensamiento único neoliberal, quizás una de las más grandes supersticiones que dominan al mundo en la actualidad. Entiendo que los datos y las conclusiones de estos estudios quizás no sean de tu agrado, pero que se le va a hacer. Ese es el problema de la ciencia, que inexorablemente choca con las “creencias” de mucha gente.
    Saludos

  10. Eduardo
    28 septiembre, 2017 en 22:33

    Aunque Liberalismo y Capitalismo no son sinónimos, mantienen claras vinculaciones. Objetivamente, son modelos socio-económicos basados en 1-La acumulación de capital en unas pocas manos (Que se supone después reinvertirán para generar nueva riqueza). 2- El egoísmo de quienes protagonizan esa acumulación de capital es la clave del funcionamiento del sistema, ya que el motor de todo este mecanismo es aumentar la riqueza de tales personas.
    Por eso el mecanismo del libre mercado se basa, precisamente, en que sea la propia actividad económica la que dirija las inversiones, en función de la rentabilidad de cada una de ellas.
    Problemas: El egoísmo no genera empatía, sino todo lo contrario, ya que lo que lo que impulsa la actuación en el ámbito empresarial y financiero es el beneficio, no los efectos, buenos o malos, para el conjunto de la sociedad. De ahí que sea un campo abonado para los psicópatas.
    Por otra parte, las actividades más rentables no tienen por qué ser las más necesarias para la sociedad, o las que más beneficios aportan a la gente (beneficios no necesariamente económicos, como la protección de la salud, por ejemplo). Una clara demostración de ello es la industria armamentista. Los beneficios generados por ella es enorme, pero a la gente de a pie, no solo no les representa ningún beneficio, sino muchos perjuicios. Desde los daños directos causados por las guerras, a los indirectos por los presupuestos de los estados dedicados a la compra y mantenimiento de dichas armas, presupuestos que podrían tener un mejor uso para las necesidades de la sociedad. Y este es solo un ejemplo.
    Pero el modelo económico se ha convertido en un tótem incuestionable, es como una religión, o esto o el caos. Evidentemente, como en las religiones, ese planteamiento obedece a los intereses de quienes de quienes salen beneficiados de este sistema, y el objetivo de tal pretensión es evitar el cuestionamiento del mismo. Y como en las religiones, hay mocho tonto que traga, traga y traga.
    Y por eso, Ateo tiene toda la razón en ser crítico.

  11. 29 septiembre, 2017 en 18:08

    Lo que suele ocurrir es que mucha gente se siente cómoda cuando el racionalismo en general y la ciencia en particular desenmascara patrañas sin mucho apoyo como son las pseudomedicinas o el espiritismo. Ahora bien, cuando ese mismo método se aplica a asuntos más importantes porque determinan cómo se desarrolla el conjunto de la sociedad, como son la religión o a la política entonces muchos se incomodan y cambian su discurso y empiezan a hablar de “ideología” de la ciencia y de tendenciosidad, porque sólo están a gusto con la tecnología, pero no con el método científico. Y no entienden que la ciencia sirve para responder preguntas, sean estas del tipo que sean y que es el mejor método que tenemos para desenmascarar a embaucadores, tengan o no tengan pedigrí o solera.

  12. 29 septiembre, 2017 en 20:17

    Hay compromiso emocional con temas como la política y la religión. Condicionamiento y también abuso del llamado sentido común.

    Ello hace aún más difícil por parte de gran parte de la población abandonar la subjetividad a cambio del uso de la razón y de la ciencia con el fin de mejorar las condiciones de vida dentro de la sociedad.

  13. Odiseo
    30 septiembre, 2017 en 14:32

    Para aclarar conceptos:

    – Capitalismo tradicional: Tú tienes 2 vacas. Vendes una y te compras un toro. Haces más vacas. Vendes las vacas y ganas dinero. Luego te jubilas rico.

    – Capitalismo moderno: Tú tienes 2 vacas. Vendes 3 de tus vacas a tu empresa que cotiza en Bolsa mediante letras de crédito abiertas por tu cuñado en el banco. Luego ejecutas un intercambio de participación de deuda con una oferta general asociada con lo que ya tienes las 4 vacas de vuelta, con exención de impuestos por 5 vacas. La leche que hacen tus 6 vacas es transferida mediante intermediario a una empresa con sede en las Islas Caimán que vuelve a vender los derechos de las 7 vacas a tu compañía. El informe anual afirma que tu tienes 8 vacas con opción a una más. Coges tus 9 vacas y las cortas en trocitos. Luego vendes a la gente tus 10 vacas troceadas. Curiosamente, durante todo el proceso nadie parece darse cuenta que, en realidad, tú sólo tienes 2 vacas.

  14. Eduardo
    30 septiembre, 2017 en 20:13

    Odiseo, aún me estoy riendo. Lo jodido es que todo parecido con la realidad NO ES PURA COINCIDENCIA
    Saludos

  15. 2 octubre, 2017 en 3:48

    El capitalismo no es muy buen sistema económico, pero es el menos malo hasta ahora.

  16. Jose
    2 octubre, 2017 en 16:00

    De acuerdo con el comentario anterior, y yo añadiría: igual que la democracia. Que va ligada al liberalismo. Eric Hobsbawn, el gran experto en la historia del occidente contemporáneo y el desarrollo del liberalismo, desde un punto de vista marxista, reconoce que el comunismo supuso un fuerte avance en Rusia y Europa del Este durante varias décadas, pero llegó a un punto de estancamiento total y por eso al final tuvo que desaparecer, mientras que el capitalismo no ha dejado de avanzar en varios siglos. Esto lo dice un autor marxista, no lo olvidemos. No es perfecto (nada lo es), es mejorable, pero es lo menos malo. Lo que hay que hacer es solucionar los problemas que la globalización económica nos plantea, con herramientas igualmente globales, y no pensar en experimentos fracasados, en utopías que siempre acaban convertidas en infiernos.

  17. Eduardo
    2 octubre, 2017 en 16:33

    Que el capitalismo es el mejor modelo posible, es simplemente una estupidez. En cuanto a Eric Hobsbawn es un estalinista, y como tal desvirtúa los conceptos del comunismo imponiendo una pura burocracia, que en muchos aspectos no se diferencia del fascismo. Para crítica del capitalismo, deberías leer a Mandel. En todo caso, el capitalismo, o lo superamos o nos llevará a la autodestrucción.

  18. Jose
    3 octubre, 2017 en 16:33

    El capitalismo, en su alianza con la ciencia, ha conseguido en un par de siglos llevar a gran parte de la humanidad a unas cotas de bienestar inimaginables anteriormente. Hoy día, cualquier ciudadano de clase media de un país rico o incluso de un país emergente, tiene más riqueza que las clases más altas de siglos anteriores (que eran una ínfima minoría de la población), y vive más y mejor. También ha aumentado enormemente la población mundial, y por ambos factores el capitalismo, junto con la ciencia, corren el riesgo de morir de éxito. Pero esto no es inevitable: si se consigue controlar el aumento de la población y se reconvierte la economía a una basada en energías renovables, el sistema occidental podría seguir adelante.

  19. Eduardo
    3 octubre, 2017 en 20:28

    Es análisis es falso. La Ciencia y la tecnología han aumentado la calidad y el bienestar. El capitalismo es el responsable que el reparto de esas mejoras no sea equitativo, aumentando progresivamente las diferencias entre la (dada vez más pequeña) minoría que goza de más riqueza y la mayoría cada vez más pobre. Mientras existió el bloque del este (al margen de errores, modelos absurdamente burocráticos y otras cuestiones igualmente criticables), su simple existencia obligó a los países capitalistas a mejorar las condiciones generales mediante lo que se llamó “estado del bienestar” (Ojo eso solo benefició al primer mundo. El tercer mundo fue el lugar donde el primer mundo exportó la pobreza que generaba)
    Caído el bloque del este, el capitalismo ya no tuvo que mantener por más tiempo su careta, y empezó la clara política liberal que aún sigue, y así nos va.
    En cuanto a los problemas a los que nos enfrentamos, como la sobrepoblación, es improbable que el modelo capitalista pueda hacerle frente, puesto que su fundamento es el crecimiento constante (incluida la población). En otros problemas ya ni siquiera es imaginable: el objetivo del capitalismo es el beneficio, no la solución a problemas y necesidades humanas. Si casualmente coinciden, fantástico, pero la prioridad es el beneficio particular del inversor. Y el mayor problema es que ya no podemos esperar que suene la flauta por casualidad y las cosas se arreglen por pura suerte.
    Pero hay otro factor de tipo meramente económico. La mecanización y robotización de la producción reducen la posibilidad de generar beneficios. Si planteamos un análisis por reducción al absurdo, por ejemplo suponiendo una sociedad tal donde la producción de todo lo necesario fuera automatizado sin intervención humana, el modelo capitalista dejaría de tener sentido.
    Sin llegar a tal extremo, lo que sí es evidente es que cada vez nos acercamos más a una sociedad en la que la capacidad de dar empleo a la gente se irá reduciendo. Por ello, se plantea ya seriamente la constitución de un modelo que incluya una renta básica universal, y no solo desde la óptica de la izquierda, sino también desde la derecha. Es lógico porque una sociedad que no de salida a una situación de desempleo creciente se volverá cada vez más inestable, muy inestable. No olvidemos que en un modelo basado en la oferta y la demanda, un paro de cifras astronómicas implica también, por un lado, unas retribuciones miserables (a mayor oferta de mano de obra, menor salario), pero ello nos lleva, por otra parte, a la caída de la demanda que puede llegar a paralizar la economía. Así pues, o nos olvidamos del capitalismo y diseñamos un nuevo modelo económico, o pintan bastos.

  20. Jose
    6 octubre, 2017 en 6:12

    Ha habido, desde hace siglos, una alianza entre el capitalismo y la ciencia y la tecnología para aumentar el bienestar y la calidad de vida. El sistema capitalista deriva recursos económicos a la ciencia, que por medio de la tecnología aumenta la producción, lo cual refuerza al sistema capitalista vía impuestos, y así se establece un círculo virtuoso. Esto beneficia a la mayor parte de la población, creando una clase media con un buen nivel de vida, esto se vio hace un siglo en los países más ricos y se está viendo en las últimas décadas en los países emergentes (China, India, latinoamérica…), donde en pocos años cientos de millones de personas han pasado de la pobreza a la clase media. No es cierto, por lo tanto, que el primer mundo exporte pobreza. La mejora de las condiciones de vida en la clase obrera europea ya se empezó a ver en la segunda mitad del siglo XIX, mucho antes del surgimiento del comunismo.
    Tampoco es seguro que en las próximas décadas disminuya el empleo por la automatización, ya que como viene sucediendo en los últimos dos siglos, desaparecen ciertos trabajos que pasan a hacer las máquinas al tiempo que aparecen otros nuevos que tienen que hacer las personas, en este caso serán las nuevas tecnologías de la información, surgirán millones de empleos que hoy día no podemos ni imaginar. No se ve esa tendencia a aumentar el paro en las economías que han sabido adaptarse mejor a la liberalización y a la globalizacion: actualmente Alemania, Estados Unidos, Reino Unido, Japón, por poner algunos ejemplos, tienen cifras en la práctica de pleno empleo.
    El capitalismo no va a desaparecer, evolucionará, se transformará, pero no desaparecerá. Igual que el capitalismo del siglo XX no es igual que el del XIX, igual que la economía del Imperio Romano ya se podía calificar de capitalista, salvando las distancias, el capitalismo del siglo XXI será diferente, pero será capitalista. No surgirán nuevos experimentos llamados al fracaso como el comunismo.

  21. 6 octubre, 2017 en 10:57

    Sin entrar en polémicas te recuerdo que el pleno empleo en EEUU o en Alemania que muestras como ejemplo de las bondades del sistema encubre en la práctica la exclusión social de millones de personas: 7 millones de minijobs en Alemania, que si se consideraran adecuadamente serían parados con una prestación de miseria y no digamos nada de las decenas de millones de estadounidenses que cobran unos pocos dólares la hora, de tal manera que aunque están trabajando a jornada completa necesitan de los famosos “cupones de alimentación” para sobrevivir. Es decir, pleno empleo sí, pero de miseria, algo que por supuesto ya está siendo exportado a España con los famosos “ubers”, “riders”, y demás extranjerismos de economía “colaborativa” ¡que risa!, que únicamente encubren relaciones laborales que pensábamos olvidadas en el siglo XIX. Es lo que decía anteriormente Eduardo, eliminada la amenaza comunista, el capitalismo ya no necesita el estado del bienestar y vuelve con fuerza a sus orígenes: la cruda explotación. De tal manera que se ha redefinido el más que racista término de las “Welfare Queens” para multinacionales como McDonald’s o Wal-Mart, que aunque tienen miles de millones de beneficios, resulta que pagan tan mal a sus trabajadores que el estado tiene que gastarse más de 7.000 millones de $ anuales en que no se mueran de hambre o por no poder acceder a un médico. Y si eso ocurre en el Imperio, imagina lo que ocurre en el Tercer Mundo. http://www.huffingtonpost.com/2013/11/13/walmart_n_4267907.html

  22. 6 octubre, 2017 en 11:02

    Por cierto respecto a tu primera frase, estamos viviendo un momento histórico en donde nuestros hijos están abocados a vivir peor que nosotros. http://www.eleconomista.es/economia/noticias/6701511/05/15/Nino-Becerra-El-999-de-la-poblacion-tiene-que-hacerse-a-la-idea-de-que-va-a-vivir-peor.html
    Fíjate en el título de la noticia del link: se refiere al 99,9% de la población, para ese otro 0,1% las cosas son totalmente diferentes.

  23. Eduardo
    7 octubre, 2017 en 0:24

    José ha dicho: “una alianza entre el capitalismo y la ciencia y la tecnología para aumentar el bienestar y la calidad de vida”. Como frase lapidaria queda cojonuda, como realidad es pura falacia. La ciencia, desgraciadamente, ha avanzado en el pasado más gracias a la voluntad e inquietud de los investigadores que a esa supuesta alianza con el capitalismo. El capitalismo es, por regla general, muy corto de miras. Interesa el beneficio a corto plazo, y en contra de lo que afirmas la calidad de vida de la población en general, les importa una mierda. Por tanto, la inversión del capitalismo en ciencia he estado supeditada la expectativa de beneficio en un corto espacio de tiempo. Si hablamos de investigación en ciencia básica, la actitud del capital es muy negativa (al no ver un beneficio inmediato es considerado una pérdida de tiempo y de dinero). Y sin embargo la investigación básica es el motor que hace avanzar la ciencia y la tecnología.
    Otra afirmación falsa: “La mejora de las condiciones de vida en la clase obrera europea ya se empezó a ver en la segunda mitad del siglo XIX, mucho antes del surgimiento del comunismo.” Al parecer el autor de la frase desconoce la evolución del pensamiento socialista, que se inicia con el llamado socialismo utópico, bastante anterior al siglo XIX en sus formas más elementales. La calificación de socialismo utópico data 1839, al objeto de diferenciar estas primeras formas de socialismo del llamado socialismo científico propuesto por Engels y Marx, cuyos planteamientos se consolidan en 1847 con la fundación de la “Liga de los Comunistas” y la publicación en 1848 del “Manifiesto Comunista”.
    Tengo la sensación que el tal José confunde el nacimiento y desarrollo del pensamiento Socialista/comunista con las relecturas del marxismo que personajes como Lenin o Trotski (entre otros) hacen. Cada uno de ellos hará sus aportaciones (con las que se puede, en todo o en parte, estar o no de acuerdo), pero eso no significa que el origen del pensamiento, y la lucha que tales pensamientos desencadenaron (y desencadenan) sean tan tardías.
    A ello hay que añadir el anarquismo (en sus distintas tendencias), cuyas primeras fuentes (anarquismo moderno) se remontan a finales del siglo XVIII.
    Todas esas líneas de pensamiento dieron lugar a luchas reivindicativas con ánimo de mejorar la sociedad y la distribución de la riqueza. Así que afirmar que las mejoras de las condiciones de vida se deben al capitalismo solo puede significar una de estas dos cosas: un total desconocimiento de la realidad histórica, o un claro interés manipulador de la realidad.
    En cuanto a los imaginarios y fantásticos miles de empleos futuros, va a ser que no. De hecho la producción de bienes reales requiere hoy una cantidad muy limitada de mano de obra, y muchos de las actividades actuales son realmente improductivas y prescindibles. Ocurre como en el área financiera, en la que los capitales que se mueven corresponden a más de 50 veces la producción de bienes reales, y por ello las burbujas inversoras están al orden del día. Pero el futuro va a reducir aún más (mucho más) el volumen de empleos que este sistema puede generar. Eso lo ven los propios defensores del sistema capitalista, y por eso desde tales posiciones es cada vez más frecuente que se defienda la renta básica universal, como forma de evitar el colapso del sistema.
    Y sí, mal que le pese al tal José, el auge económico tras la II Guerra Mundial y el desarrollo del Estado del Bienestar en Occidente, tuvo un coste que pagó el tercer mundo. El control, por parte de occidente de la explotación de materias primas a precios irrisorios y la venta de manufacturas a estos países a precios de mercado occidental, permitió un claro enriquecimiento de occidente, contrarrestado por el empobrecimiento del tercer mundo. Lo que es una forma de exportar la pobreza generada en el primer mundo.
    Incluso hoy, en que el capitalismo ha buscado desplazar el efecto “locomotora económica” hacia China y La India, no se consolida este planteamiento porque la capacidad de consumo de esos países es demasiado pobre. El cálculo sobre ese proceso apunta que necesitarían de 20 a 30 años de crecimiento interno para poder ser los consumidores del futuro. Por supuesto eso implica que Europa y Estados Unidos deben empobrecerse considerablemente (por supuesto no todas las clases sociales. La oligarquía seguirá disfrutando de sus prebendas, pero la clase media debe desaparecer en su mayor parte, y la clase trabajadora ver reducidas considerablemente sus posibilidades. De ahí los permanentes recortes a los que estamos sometidos.
    José, o no tienes ni idea, o eres un claro manipulador.

  24. Jose
    8 octubre, 2017 en 6:19

    Si quieres conocer bien la estrecha alianza entre capitalismo, ciencia y tecnología en los últimos siglos y cómo ésta ha conformado el mundo actual, está perfectamente explicado en muchos libros, te recomendaré uno “Sapiens”, de Yuval Noah Harari, dedica varios capítulos al tema. No voy a insistir más en ese tema, está muy estudiado, infórmate bien.
    En realidad, no se puede desvincular los movimientos socialistas al capitalismo, puesto que como Marx afirma el comunismo sería una evolución del capitalismo. Evoluciones posteriores fueron la socialdemocracia, y en el futuro veremos otras evoluciones que ahora no podemos ni imaginar. En cada una de esas evoluciones el nivel de vida de la clase trabajadora nunca ha parado de aumentar, en todo el mundo: ni siquiera la clase trabajadora del tercer mundo vivía mejor hace siglos cuando eran campesinos, indudablemente vivían peor. La gran mentira de los demagogos populistas es que el primer mundo se ha hecho rico a costa de la pobreza del tercer mundo: es mentira, el tercer mundo era más pobre antes de la colonización y ha evolucionado con la colonización y después de la misma, llegando a cifras de crecimiento muy superiores a las de los países ricos.
    Ya los luditas en el siglo XIX rompían las máquinas textiles pensando en que les iban a quitar sus puestos de trabajo; no es una tendencia nueva pensar en que el avance técnico quita puestos de trabajo, cuando en realidad lo que hace es sustituir puestos de trabajo duros y aburridos que es mejor que hagan las máquinas, por otros más livianos y creativos, como las nuevas tecnologías que están surgiendo.
    La demagogia ha creado el falso discurso de que “los hijos viven peor que sus padres”, pero NO es cierto: cualquiera con un mínimo de honestidad sabe que ha vivido mucho mejor que sus padres, y que sus hijos disfrutan de una infancia mucho más cómoda que la suya propia. En la crisis pasada se ha perdido mucho, pero el nivel previo a la crisis ya se ha recuperado, como siempre sucede.

  25. 8 octubre, 2017 en 9:14

    “La demagogia ha creado el falso discurso de que “los hijos viven peor que sus padres”, pero NO es cierto: cualquiera con un mínimo de honestidad sabe que ha vivido mucho mejor que sus padres, y que sus hijos disfrutan de una infancia mucho más cómoda que la suya propia. ”

    Bueno, no sé en qué país vives, pero te informo que en España los jóvenes no pueden encontrar un trabajo que llegue al salario mínimo interprofesional. Y ya eso de que

    ” En la crisis pasada se ha perdido mucho, pero el nivel previo a la crisis ya se ha recuperado, como siempre sucede.”

    es ofensivo, por supuesto que se ha recuperado el nivel de beneficios de las grandes empresas y de ese PIB que todos los expertos dicen que lleva décadas sobrevalorado, pero todas las estadísticas dicen que los ciudadanos de a pie cobramos (los que tenemos la suerte de estar empleados) mucho menos que antes, los servicios sociales se han recortado y lo peor de todo es que los recortes continúan. Y que sigue habiendo una brutal transferencia de las rentas de trabajo a las de capital.

    Y como comenté antes, se han perdido derechos laborales que nos están llevando a relaciones económicas más propias del siglo XIX.

  26. 8 octubre, 2017 en 11:28

    Con respecto a Harari (autor que ha sabido plasmar muy adecuadamente diversos conceptos y del cual he presentado algunas de sus ideas en CyD) en este punto en particular pienso que se equivoca, y además muy gravemente ya que parece ser que su formación le pasa factura (como a muchos). Y es que parece haber confundido ciencia con tecnología. Al capitalismo le ha importado siempre un pimiento la ciencia, cosa nada extraña porque los tiempos de ambas facetas son incompatibles ya que mientras la ciencia es a largo plazo, el capitalismo es la inmediatez, la búsqueda del beneficio rápido aún cuando como se está demostrando nos lleve al desastre más absoluto.

    La ciencia la han hecho seres “raros”, que pierden su vida en perseguir “absurdas” ideas como conocer el tamaño del Universo, el origen de la vida o los misterios de lo pequeño, y que por ello no interesan para nada al capitalismo. Así los descubrimientos de Galileo, Darwin, Newton o Einstein no tienen ninguna relevancia para el capitalismo. Lo que ocurre es que indirectamente ese conocimiento acumulado, luego décadas o siglos después se puede convertir en tecnología, y ahí sí que el capitalismo y las potencias coloniales occidentales siempre han estado muy interesados ya que con los conocimientos de Galileo y Newton se acabó desarrollando los programas espaciales, con los Einstein y asociados la energía nuclear, con los darwinistas se abrió el negocio de la biotecnología, etc.

    Y a día de hoy seguimos así, con legiones de científicos interesados en los misterios de la naturaleza y con las agencias financiadoras, los mecenas y las multinacionales presionándonos para que no perdamos el tiempo y que descubramos la forma más rápida y eficiente de generar dinero, o como dicen muy sibilinamente: transferir conocimiento.

    Porque si asumimos que el interés del capitalismo por la tecnología implica una asociación con la ciencia, pues entonces tendremos que ampliar la asociación a las teocracias islámicas como Arabia Saudí o Irán, que también están más que interesadas en la tecnología, aunque intentan por todos los medios limitar el avance científico en general en sus propios países por lo “peligroso” que es que se desvele una realidad totalmente incompatible con sus dogmas.

  27. Eduardo
    8 octubre, 2017 en 11:51

    Ya no me queda duda alguna de que eres un manipulador. Es evidente que la calidad de vida, si vamos para atrás en el tiempo es menor. Eso no lo discuto. Pero ello es debido a la evolución en el conocimiento y en la tecnología, no un hecho derivado del capitalismo. Si la revolución burguesa hubiera puesto su acento en la persona y no en la propiedad (como lo hizo), estos últimos poco más de doscientos años habrían alumbrado un modelo social muy distinto, pero no por ello el avance en conocimiento y tecnología habría tenido por qué ser menor (Puede que incluso hubiera sido mayor). Lógicamente, antes del descubrimiento de los antibióticos (por ejemplo) mucha gente moría de enfermedades que ahora tienen una mortalidad muy baja, pero eso tiene que ver con el proceso de avance científico, no con el modelo económico. Lo que sí tiene que ver con el modelo económico es como se distribuyen los recursos entre la población, y esa distribución es asimétrica: una parte reducida (cada vez más reducida) atesora la mayoría de recursos, mientras una inmensa mayoría solo percibe una pequeña parte, en ocasiones miserable. ¿O acaso tienen igualdad de acceso a la medicina los ricos y los pobres del primer mundo? Ya en la que se refiere al tercer mundo, el acceso a la medicina de su inmensa mayoría es de pena. Claro que si aplicamos la estadística, la cosa cambia. Es el típico tú te comes un pollo y yo paso hambre. Según la estadística, nos hemos comido medio pollo cada uno. Lo jodido es que ya sigo teniendo hambre.
    Si en lugar del modelo capitalista hubiera dominado otro (no le pongo etiqueta porque en el socialismo/comunismo existen muchas tendencias. Dos personas pueden estar hablando de comunismo y tener en mente modelos radicalmente distintos) las advertencias del Club de Roma habrían tenido mayor efecto. El informe “Los límites del crecimiento” fue descartado y descalificado. Durante un tiempo la llamada “revolución verde” pareció dar la razón a esta actitud, pero más recientemente se está confirmando su validez (Graham Turner, de Commonwealth Scientific and Industrial Research Organisation de Australia, quien en 2008 publicó un artículo donde comparaba las predicciones de Los límites del crecimiento con la realidad ocurrida en los posteriores treinta años. Y se encontró que los cambios en la producción industrial, la producción de alimentos y la contaminación estarían en línea con las predicciones de dicho informe. el profesor de física italiano Ugo Bardi analizó en 2011 el informe, sus métodos y su recepción histórica y concluyó que: “las advertencias que recibimos en 1972… se están convirtiendo cada vez en más preocupantes, dado que la realidad parece estar siguiendo de cerca las curvas que… había generado el escenario”).
    Por otra parte la creciente amenaza sobre la disponibilidad de agua potable solo hace incrementar tales augurios. Según artículo de Lester R Brown ( Worldwatch Institute, Earth Policy Institute), publicado en 2009, en China, la capa freática de la “Llanura Norte” (donde se produce más de la mitad del trigo y la tercera parte del maíz, está agotada. La producción ha caído un 8% desde el máximo de 1997 (en datos de 2008). Para compensar la falta de agua, esta se extrae desde profundidades de mil a mil quinientos metros, pero esas reservas no se reponen, por lo que es de esperar que en un futuro más o menos cercano, se produzca un colapso en la producción agrícola. Situación parecida se da en la india, y si tenemos en cuenta que entre ambas (China e India) representan el 37% de la producción cerealística del mundo, el problema se convierte en mundial. Hay más ejemplos de la gravedad de la situación pero para no extenderme, os remito al artículo leído en “Investigación y Ciencia” julio de 2009.
    Al margen de esas situaciones futuras extremas, lo cierto es que la especulación con los recursos alimentarios (en especial cereales, pero no solo estos) provoca un encarecimiento de los mismos. Y nuevamente es el reparto de recursos lo que es injusto. Tal especulación crea riqueza (falsa riqueza, puesto que no se corresponde a recursos reales) pero también empobrece a quienes no forman parte del reducido club que puede acceder a ella (Ya volvemos a tener el pollo y el medio pollo). Y todo ello es producto directo del modelo capitalista.
    Afirmas que:” no es una tendencia nueva pensar en que el avance técnico quita puestos de trabajo, cuando en realidad lo que hace es sustituir puestos de trabajo duros y aburridos que es mejor que hagan las máquinas, por otros más livianos y creativos, como las nuevas tecnologías que están surgiendo.”
    No, muchacho no. O no me entiendes, o no me quieres entender. A mí no me preocupa que se reduzcan los puestos de trabajo, si ello viene acompañado de una redistribución de recursos que garantica condiciones dignas para todo el mundo. Y el proceso de reducción de puestos de trabajo no bien acompañada, en absoluto, de un número equivalente (en realidad debería ser creciente, ya que la población crece) en nuevas actividades. No digo que no se creen, lo que digo es que son marginales, y por tanto no resuelven el problema.
    En cuanto al autor que mencionas, no he leído el libro que citas, pero sí una entrevista que le hicieron a raíz de la publicación de otro de sus libros (Homo Deus. Una breve historia del mañana), en la que expone su visión del futuro (tremendamente pesimista, y en mi opinión exagerada –y espero tener razón-) en la que prevé una sociedad controlada absolutamente por una minoría y una mayoría innecesaria que, probablemente, sea exterminada por el hambre. Este sería el colofón del capitalismo.

  28. Eduardo
    8 octubre, 2017 en 18:31

    Ateo, totalmente de acuerdo con tu diferenciación entre ciencia y tecnología. Aún más, incluso en el tema de la tecnología hay sus más y sus menos. A modo de ejemplo, el éxito de la opción de VHS que en su momento tuvo en las aplicaciones de video, no fue porque fuera el mejor, el de más calidad, que no lo era, sino porque había intereses económicos de empresas concretas que habían apostado por esa opción y la promovieron mientras bloqueaban las otras. Las malas prácticas en el capitalismo son lo más habitual.

  29. Jose
    9 octubre, 2017 en 16:30

    Entiendo que debe ser ciertamente incómodo para alguien que se dedica a la ciencia, tener que reconocer que el científico no vive en una torre de marfil, sino que está inserto en un sistema social y político, y trabaja al servicio del imperio y del capitalismo, tal y como muy bien expone Harari, porque es la pura verdad. Por poner un simple ejemplo, Einstein a quien nombras, fue muy bien recibido y financiado por los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para que acelerase las investigaciones en física nuclear a fin de conseguir la bomba atómica, tal y como sucedió.

    Con respecto a los avances del tercer mundo, son indudables: cada vez más gente del tercer mundo tiene acceso a agua potable, saneamiento, vacunas y antibióticos, con lo que las tasas de esperanza de vida no paran de crecer, la mortalidad infantil desciende. El único problema de todo esto es la superpoblación del tercer mundo, ya que los descensos de las tasas de natalidad vendrán más adelante, cuando la economía y la sociedad haya llegado a un nivel maduro. La humanidad tras los dos últimos siglos de matrimonio de ciencia y capitalismo ha llegado a unos niveles de población y calidad de vida espectaculares, por lo que corre riesgo de morir de éxito.

    Si bien, de lo que pase en el futuro, nada se sabe realmente. Las predicciones sobre el futuro rara vez se han cumplido. De seguir todo como hasta ahora, evidentemente el sistema colapsará, pero todo está en continuo cambio y adaptación a las circunstancias cambiantes.

  30. 9 octubre, 2017 en 22:50

    “Einstein a quien nombras, fue muy bien recibido y financiado por los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para que acelerase las investigaciones en física nuclear a fin de conseguir la bomba atómica, tal y como sucedió. ”

    Bueno eso sí que es reescribir la Historia. Teniendo en cuenta que Einstein se exilió del nazismo en 1932 y entonces nadie hablaba de bombas atómicas y que el famoso proyecto Manhattan se inició a finales de 1939 ¡menuda empanada tienes!

    Y eso sin tener en cuenta que en 1915 había propuesto la Teoría de la Relatividad y que su definición del efecto fotoeléctrico en 1905 le valió el Nobel, pero eso sí según tu experto criterio se fue a EEUU a fabricar la bomba atómica.

  31. Jose
    10 octubre, 2017 en 6:24

    No he dicho que Einstein se fuera a Estados Unidos a hacer la bomba atómica, se fue huyendo del nazismo, pero una vez allí, recibió financiación del gobierno americano para hacer la bomba atómica. La ciencia, siempre, recibe financiación del sistema político y económico dominante; los científicos no se financian de sus bellas ideas de progreso para la humanidad.

  32. 10 octubre, 2017 en 6:34

    ¿podrías dar algún dato sobre la financiación estadounidense a Einstein para fabricar la bomba atómica?

  33. 10 octubre, 2017 en 8:31

    Jose, hay muchos libros de historia que explican con todo detalle el proyecto Manhattan. Y muchas biografías de Einstein que explican lo que hizo desde su llegada a EEUU. En ninguno de los libros que he leído (y son unos cuantos), que han sido escritos por autores de diversa ideología, se narra nada de la relación Einstein-bomba atómica que tú mencionas. ¿Podrías dar una fuente bibliográfica? La historia de la ciencia es un tema que me apasiona y disfruto descubriendo nuevos datos a diario.

  34. 10 octubre, 2017 en 8:37

    los científicos no se financian de sus bellas ideas de progreso para la humanidad

    No es bueno generalizar. Muchos científicos se financian con la búsqueda de conocimiento en el área que a ellos les apasiona. Eso no siempre coincide con una rápida aplicación que implique el progreso de la humanidad, pero como muchas veces ocurre en ciencia básica, igual al final alguien aplica esos conocimientos para algo provechoso. Otros científicos trabajan en líneas financiadas por el sistema económico o político para cumplir objetivos que otros dictan. Y otros científicos rompen esos moldes para buscar más allá de lo que esos poderes dictan. Hay científicos “pa tó”.

  35. Jose
    10 octubre, 2017 en 9:14

    Einstein persuadió al gobierno americano para que financiara el desarrollo de la bomba atómica. “Los científicos nucleares Leó Szilárd, Edward Teller y Eugene Wigner, refugiados judíos provenientes de Hungría creían que la energía liberada por la fisión nuclear podía ser utilizada para la producción de bombas por los alemanes, por lo que persuadieron a Albert Einstein, el físico más famoso en Estados Unidos, para que advirtiera al presidente Franklin D. Roosevelt de este peligro por medio de una carta que Szilárd escribió y fue enviada el 2 de agosto de 1939. En respuesta a la advertencia, Roosevelt incrementó las investigaciones acerca de las implicaciones en la seguridad nacional de la fisión nuclear. Después de la detonación sobre Hiroshima, Einstein comentaría: “debería quemarme los dedos con los que escribí aquella primera carta a Roosevelt.””
    Esto está sacado de la Wikipedia.

  36. 10 octubre, 2017 en 9:29

    Como bien dice la Wikipedia, la implicación intelectual de Einstein con el desarrollo de la bomba atómica fue en 1939, cuando los nazis comenzaron la guerra, por lo que advirtió que era mejor que los EEUU la desarrollaran. Pero tú has asegurado antes

    “Einstein a quien nombras, fue muy bien recibido y financiado por los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial para que acelerase las investigaciones en física nuclear a fin de conseguir la bomba atómica, tal y como sucedió. ”

    que fue aceptado en EEUU en 1932 para trabajar en su desarrollo, lo que no es cierto. Y tampoco se implicó después nunca pesonalmente en su desarrollo.

  37. 10 octubre, 2017 en 10:10

    Jose, tú has escrito “(Einstein)/recibió financiación del gobierno americano para hacer la bomba atómica”. Sigues sin explicar cuál es la referencia bibliográfica de dicha afirmación.

  38. Eduardo
    10 octubre, 2017 en 11:05

    Es más, Einstein fue excluido del proyecto Manhattan porque el FBI no se fiaba de él

  39. Eduardo
    10 octubre, 2017 en 11:51

    José, tus visiones optimistas en relación al tercer mundo son simplemente muy exageradas. Es cierto que ha habido mejoras en las condiciones, pero ni tan elevadas, ni tan generalizadas. En algunos lugares los avances pueden ser notorios, pero también se han producido retrocesos en otros. A ello hay que sumar la pérdida de condiciones económicas y de derechos que están sufriendo los países industrializados, donde la cantidad de gente que se ve abocada a la exclusión social (o cercana a ella) aumenta día a día. Es decir, estamos trasladando la miseria de un lugar al otro del planeta. Mientras la minoría rica, lo es cada vez más, con lo que la diferencia entre la minoría rica y la mayoría pobre crecen de forma alarmante. Así pues, tu optimismo no está, en modo alguno, justificado. Lo de” los niveles de calidad de vida espectaculares” ya no sé cómo tomarlo. Díselo a quienes “disfrutan de la miseria”, y no es necesario irse al tercer mundo para encontrarlos (nuevamente recurres a los “medios pollos”, que ya te he dicho que es falso).
    Y sigues rebosando optimismo al afirmar que cada vez más gente tiene acceso al agua potable. ¿No sabes que el acceso al agua potable es cada vez más problemático? ¿No sabes que la propia ONU estima que para el 2030 (que está a la vuelta de la esquina) dos de cada tres personas van a tener problemas para tener acceso a ella? ¡Ah! ¡Sí! Que estás convencido que las previsiones rara vez se cumplen. Pero mira por donde, las previsiones de población para el año 2000, hechas en 1958 (42 años antes) tuvieron una desviación de menos del 5%. Y sin agua, no hay alimentos. Pero gracias a los “optimistas” como tú, confiados en el modelo capitalista, nos sentaremos a esperar a que las cosas se arreglen solas. ¡¡¡Menuda hostia nos vamos a pegar!!!

  40. Jose
    11 octubre, 2017 en 15:20

    Es fácil criticar y destruir, muy difícil ofrecer alternativas viables. El capitalismo debe seguir, como ha hecho hasta ahora, evolucionando y adaptándose a los requerimientos de los nuevos tiempos, mediante una gobernanza global para solucionar problemas globales. Decir que el capitalismo no funciona sin ofrecer alternativa alguna es fácil (u ofreciendo alternativas fracasadas como el comunismo), pero no sirve de nada. Hacen falta ideas constructivas, no críticas destructivas que no llevan a ninguna parte.

  41. 11 octubre, 2017 en 17:50

    Jose

    Desde múltiples entradas y comentarios en CyD he expuesto mi visión, no quiero el actual neoliberalismo ni tampoco el comunismo. Mi modelo es el escandinavo: capitalismo con fuertes controles e impuestos, junto con una clara justicia social. Sí tú estás a gusto con el actual neoliberalismo rampante o es que perteneces a esa exigua minoría de privilegiados (en cuyo caso no tengo nada que objetarte, salvo que perteneces a los explotadores) o en caso contrario deberías hacértelo mirar.

  42. Eduardo
    11 octubre, 2017 en 18:01

    Decir que el socialismo ha fracasado es una estupidez. Confundir el socialismo con el estalinismo burocrático es otra estupidez (o peor aún, una falsificación interesada de la realidad).Pero los beneficiarios directos del capitalismo nunca han permitido el desarrollo del socialismo porque eso afectaba a sus egoístas intereses, a sus prebendas, y cuando cualquier intento avanzaba lo más mínimo, han echado mano del fascismo, del golpísmo o del juego sucio. Cualquier cosa antes que perder sus prebendas. Quien defiende el capitalismo, defiende la injusticia social, el absurdo y criminal reparto de riqueza que padecemos. Las alternativas existen, otra cosa es que el egoísmo de la oligarquía dominante haga lo imposible para que se apliquen.

  43. Jose
    12 octubre, 2017 en 6:11

    El modelo socialdemócrata europeo funcionó bien durante varias décadas, pero dejó de hacerlo hacia los años 70. Es por eso que se volvió a la nueva liberalización de la economía. De haber seguido funcionando sin problemas, no hubiera sido necesaria esa liberalización.
    Durante los años 50 y 60 la economía creció en toda Europa occidental sin una sola crisis, con fuerte crecimiento, pleno empleo, desarrollo de los servicios sociales creando el estado del bienestar… En los años 70 empiezan los problemas serios, con la crisis del petróleo, fuerte aumento del paro, el aumento continuo de los gastos sociales sobre el PIB deja de ser sostenible… Algunos economistas creen que, aparte de la crisis del petróleo, otro factor importante fue la subida sostenida de los salarios por encima de la inflación que llegó a deteriorar la competitividad de la economía. Y la globalización de la economía, teniendo que competir con economías emergentes que producen por mucho menos.
    En los años 80 por todo lo anterior se intenta dar un nuevo impulso a la economía mediante su liberalización, lo cual restaura el crecimiento ya en los años 90 pero genera otros problemas, como el aumento de la desigualdad y burbujas que explotan más adelante. No se puede decir fácilmente que el experimento haya sido beneficioso o perjudicial. Hay países como Reino Unido y Alemania que tienen un alto crecimiento de la economía y han llegado al pleno empleo, con un nivel considerable de subempleo, gracias a esta liberalización, mientras que Francia mantiene un bajo crecimiento de la economía con un alto nivel de desempleo. Eso sí, mantiene una alta protección a los parados. ¿Qué modelo es mejor? Que cada uno decida.
    Los países escandinavos hace tiempo que dejaron de ser la panacea. En las últimas décadas han experimentado recortes de gasto público y sociales igual que en otros países, porque reconocen que el aumento continuo del gasto público no es sostenible. Y eso que ellos tienen petróleo en abundancia, con el cual es fácil sostener todo ese gasto. Ya veremos qué pasa cuando el petróleo deje de ser utilizado como fuente principal de energía.
    Todo el mundo está de acuerdo en que el modelo socialdemócrata sería el ideal, y si hubiera seguido funcionando (pleno empleo) nadie hubiera renunciado a él. Pero así no han ido las cosas.
    Cuando un sistema económico deja de funcionar (socialdemocracia), no tiene sentido seguir insistiendo en él, igual que no tiene sentido volver a algo aún más anterior (liberalismo) que funcionó bien durante un periodo y también dejó de funcionar porque generó problemas (burbujas especulativas, desigualdad, graves crisis económicas y conflictos bélicos). En realidad, se necesita algo verdaderamente nuevo, pero aún no sabemos qué. Una nueva evolución del capitalismo adecuada a una economía globalizada, puesto que ya no tiene sentido dirigir la economía desde los Estados, que afronte los retos del nuevo siglo.
    Todo este tema está expuesto con amplitud en el libro “Historia del siglo XX”, de Eric Hobsbawn. También en él se expone por qué y cómo fracasó el comunismo.

  44. Jose
    12 octubre, 2017 en 6:21

    Algunos de los problemas que hay que solucionar y para los que la socialdemocracia no tiene una respuesta eficaz (nadie la tiene, en realidad): el envejecimiento de la población europea que provoca un aumento del gasto sanitario y de pensiones que no es sostenible, en una economía con una deuda pública enorme. Los problemas derivados del cambio climático. Cómo mantener en Europa unos salarios de alto nivel y al tiempo competir con economías emergentes capaces de producir cualquier cosa a un precio mucho menor y con similar calidad. Cómo gestionar los flujos migratorios globales y los problemas que causan.
    Necesitamos soluciones reales a ésos y otros problemas, y no proclamas vacías en contra del capitalismo y a favor de un socialismo que nunca ha existido o una socialdemocracia en retroceso por su propia incapacidad de dar soluciones a estos problemas.

  45. 12 octubre, 2017 en 10:49

    Jose
    Parece que vivimos en galaxias diferentes, porque a día de hoy el modelo escandinavo (con todas sus limitaciones) es en la actualidad el “mejor”. Ahora bien, si tu quieres vivir en EEUU o en Bangladesh pues allá tú, yo me conformo con Suecia y sobre todo del único país que ha sabido gestionar de una manera más que correcta esta pavorosa crisis neoliberal que ha llevado a la ruina a medio mundo: Islandia.

  46. Eduardo
    12 octubre, 2017 en 12:08

    Mucha palabrería liberal. ¿Eso es lo único que se te ocurre? Todo lo que dices esconde la realidad, y esa es que los problemas del sistema capitalista, edulcorado con unas gotas de socialdemocracia, son derivados de la avaricia del capital. Si llevamos adelante un proceso de reparto de riqueza que mejore las clases populares, las rentas de capital tendrán que disminuir. Y eso fue lo que pasó, y te recuerdo que las políticas que llevaron a esa situación fueron, como ya apunté consecuencia de la necesidad de ofrecer una visión positiva del capitalismo frente a la existencia del bloque oriental. Pasada esa situación, se opta por el liberalismo puro y duro. Y esa mierda del liberalismo significa reducir derechos y condiciones de las clases más desfavorecidas para que lo ahorrado engrose las arcas de los explotadores.
    Hablar de acercarnos al pleno empleo, es una falacia. En realidad conseguir el pleno empleo es fácil, si desposeemos de derechos a los trabajadores, si les asignamos una mierda de salario que les llegue apenas para sobrevivir. Nos encontramos incluso con contratos a tiempo parcial en los que en la práctica el trabajador realiza la jornada completa (pero el salario se corresponde con la jornada firmada) o debe realizar varios trabajos para conseguir ese mínimo de supervivencia, y eso no solo pasa aquí, también en Alemania.
    Es verdad que las cifras globales de algunos países mejoran (En el caso español es distinto porque aquí buena parte de los empresarios ni siquiera merecen tal calificativo, justo llegan a salteadores de caminos), pero volvemos a la trampa de las grandes cifras y la estadística (otra vez el pollo y el medio pollo, si te lo voy a echar en cara cada vez que mientas sobre las “bondades” del capitalismo). Ese supuesto enriquecimiento de la sociedad, en realidad no se traslada a toda ella, sino a una pequeña parte de la misma. Por supuesto que habrá empleos bien remunerados, pero también mucho empleo basura.
    Una cosa sobre la que siempre calláis. Habláis mucho de competitividad, la excusa perfecta para reducir la participación de los salarios en la riqueza generada. Pero esa visión es parcial y por tanto falsa (no es el verdadero problema). Si un país aumenta significativamente su productividad, mejorará su economía gracias a las exportaciones (y a la reducción de importaciones), esa es la teoría básicamente. Pero eso lleva implícito que otros países tendrán que soportar el efecto contrario, y empobrecerse.
    Es el efecto de la exportación de la miseria del que ya hable anteriormente y que tú negaste. El modelo capitalista es defectuoso por sí mismo (de ahí las crisis periódicas, que en ocasiones se solventan con conflictos armados). Siempre, a lo largo de toda su historia, ha implicado injusticia social. A mí no me sirve de nada que, tras una crisis, pueda venir una época de auge. ¿Quién devuelve el tiempo perdido, las miserias soportadas, a la gente que padece las consecuencias de las crisis? Nadie, y mientras tanto los poderosos siguen disfrutando de sus prebendas. Solo hay dos motivos para defender el capitalismo: Ser uno de los privilegiados (ladrones) que detentan el poder, o ser un lameculos en espera de poder formar parte del grupo de privilegiados.

  47. 12 octubre, 2017 en 13:46

    El problema de Jose es que sólo habla de “competir” y aquí entra en la falacia del capitalismo, en donde tiene que haber siempre vencedores y vencidos. Pero en realidad, las necesidades importantes del ser humano: sanidad, educación, etc. no se satisfacen adecuadamente “compitiendo” entre empresas. Pero es lo que hay, la religión neoliberal ha impuesto sus dogmas y los acólitos repiten el mantra como cualquier otro creyente.

  48. 12 octubre, 2017 en 16:10

    “Solo hay dos motivos para defender el capitalismo: Ser uno de los privilegiados (ladrones) que detentan el poder, o ser un lameculos en espera de poder formar parte del grupo de privilegiados.”

    Pienso que te has olvidado de un tercer motivo, el más mayoritario, que es pertenecer a esa inmensidad de personas que, sabiendo que nunca van a estar entre los elegidos, sin embargo son creyentes en la nueva religión de los siglos XX-XXI: La Sacrosanta Doctrina Neoliberal. Y nunca menosprecies el poder del adoctrinamiento.

  49. Eduardo
    12 octubre, 2017 en 18:43

    Sí, tienes razón. Los tontos son una gran carga para la humanidad.

  50. Jose
    13 octubre, 2017 en 19:44

    En realidad, el argumento de que el neoliberalismo surgió tras desaparecer el miedo al comunismo en Europa Occidental por la caída del comunismo en Europa Oriental, es totalmente falaz. Puesto que en Europa Occidental hubo miedo al comunismo tras el surgimiento del comunismo en Rusia, y en los años inmediatamente posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Nadie pensaba que los ricos países (ricos gracias al capitalismo, no lo olvidemos) de Europa Occidental fueran a caer en el comunismo en los años 60. Además, el comunismo cayó en Europa oriental a finales de los 80, mientras que el sistema socialdemócrata empezó a perder fuelle en los años 70 y el neoliberalismo se fue implantando desde principios de los 80.
    No con esto quiero defender, insisto una vez más, en el neoliberalismo como solución a nuestros problemas. Todo lo que lleva el prefijo neo- claramente es algo viejo, que funcionó en una etapa (el liberalismo del siglo XIX) y dejó de hacerlo después (crisis de los años 30). Si lo rescatamos, vuelve a presentar los mismos problemas que presentó en el pasado, como hemos visto en la reciente crisis.
    La socialdemocracia tuvo su momento, pero éste ya pasó, por las razones que ya expliqué. Es por eso que los partidos políticos socialdemócratas tradicionales europeos van perdiendo con fuerza su apoyo electoral: porque ya no dan soluciones a los problemas de los ciudadanos. Utilizan recetas viejas para problemas nuevos. Sí, incluso en Suecia han tenido gobiernos conservadores que han hecho recortes, tan contentos no deben estar con la socialdemocracia. En Francia, que ha sido el paradigma de la socialdemocracia y los derechos sociales, ya están cansados de una economía que crece poco y un paro estructural que no baja, y han decidido cambiar el rumbo. Sin embargo todavía hay algunos, cada vez menos, que repiten el mantra de la socialdemocracia (o ese socialismo utópico que, casualmente, nunca se ha llevado a efecto), que aún creen en esa vieja religión de la segunda mitad del siglo XX, pese a todas las evidencias de su inadecuación a los problemas del mundo globalizado del siglo XXI. Una actitud muy poco científica, más digna de personas religiosas o que convierten la política en una forma de fe, que no de personas cultas que intentan evaluar empíricamente los problemas del mundo real y buscarles solución.
    Frente a las diversas fes, (en la socialdemocracia, en el neoliberalismo), muchos economistas que son independientes, sostiene que se necesita un nuevo modelo para la economía y la sociedad globales del siglo XXI, que no saben muy bien cómo será, pero que seguro que será diferente de lo anterior, igual que los modelos anteriores fueron diferentes de los anteriores. Se apunta hacia una mayor coordinación en políticas económicas entre las principales regiones económicas del mundo, con una intervención mayor no en el sentido tradicional de regular la actividad económica, sino en el sentido de estimularla en unos fines determinados. Lo iremos viendo. Lo que no sirve de nada es aferrarse al pasado.
    Y aunque es evidente, hago ver que mi discurso es perfectamente racional, sosegado, abundante de datos y respetuoso con el contrario: todo lo opuesto de otros que recurren constantemente al insulto (“tonto”, “manipulador”, “lameculos”, “ladrón”) a quienes no comparten sus argumentos, que son exaltados y radicales y que defienden sus ideales políticos con uñas y dientes, de una manera muy poco científica, nada empírica, de la misma manera que los exaltados políticos y religiosos de otras épocas hacían lo propio. Se da por supuesto, aunque ya veo que no es así, que la gente que participa en este foro tienen cierto nivel cultural y educativo para no caer en ese bajo nivel barriobajero de insultar al que no piensa como él. Vuestros exabruptos os quitan la razón que podéis tener.

  51. 13 octubre, 2017 en 23:53

    “Vuestros exabruptos os quitan la razón que podéis tener.”

    no generalices y no entres en la falacia del hombre de paja

  52. Eduardo
    14 octubre, 2017 en 18:56

    Nuevamente falsificas la realidad. Pretendes confundir las crisis de los 70 con el resurgimiento del liberalismo. Y no, no es así. La conocida como crisis del petróleo (por coincidir el alza de los precios del crudo con la crisis económica que venía gestándose desde 1967, y por lo que los países occidentales hicieron recaer toda la responsabilidad sobre los miembros de la OPEP) y que fue en realidad una crisis de sobreproducción, algo típico en un sistema que llega a niveles de producción que la demanda no puede absorber.
    La caída del bloque oriental no es un proceso al que se pueda dar una fecha precisa, sino que se produce una paulatina pérdida de poder e influencia. Medidas de carácter liberal se van implantando también paulatinamente, incluso antes de la década de los 80 (la colaboración de Milton Friedman con la dictadura de Pinochet es un ejemplo), pero las imposiciones más duras del liberalismo no llegarán hasta los 90 y posteriores. Estamos pues ante un proceso histórico en el que un modelo económico es sustituido por otro.
    Sin embargo tampoco es cierto que hablemos de un modelo al que podamos definir como socialista (ni mucho menos). La socialdemocracia ha actuado siempre como gestor de del capitalismo, pero no lo ha sustituido por otro modelo. Fundamentalmente su seudomodelo se basa en la economía Keynesiana, pero Keynes es un economista defensor del principio de economía de mercado y del capitalismo. Simplemente introduce limitaciones en forma de intervención del estado, pero al no entrar realmente a replantear el modelo económico, está sometido a los defectos propios de aquel, con lo que las crisis propias del capitalismo son inevitables. La tentación de resolver tales crisis aumentando la libertad de mercado y limitando la intervención del estado es recursiva. Pueden tener los efectos buscados en la recuperación del capital, pero sus efectos colaterales son inevitables. Tales procesos de recuperación de rentabilidad capitalista siempre han conllevado el empobrecimiento y la miseria de grandes sectores de la población (No olvidemos que la base fundamental del modelo capitalista es la avaricia, el deseo de beneficios, por tanto esperar decisiones, por parte del capital, que tengan en cuenta las consecuencias negativas sociales –incluso ecológicas- es mucho esperar). A mí no me sirve de nada que el modelo aplicado nos lleve a la recuperación de los beneficios empresariales, al incremento de la producción, si va acompañado de un más que notable número de personas que verán sus vidas truncadas.
    Estamos ante un modelo económico-productivo con permanentes ciclos de crisis-auge, en la que son siempre las mismas personas las que pagan el precio por tales crisis. Afirmar que es el mejor modelo posible, es mentir (por mucho que no te guste que use esas palabras. No es un insulto, falsear la verdad es mentir). Cosa muy distinta es que sea el mejor modelo para quienes permanecen en su torre de cristal, y en medio de la peor crisis siguen manteniendo sus prebendas. Para esos sí que es el mejor modelo posible.
    Nuevamente nos enfrentamos a un problema de fondo en nuestros planteamientos: ¿Qué es más importante, los resultados globales de la evolución económica, o las consecuencias que padece la gente por dicha evolución? Para un defensor del modelo capitalista, evidentemente la evolución económica. Para mí los efectos sobre las personas. Por eso es muy difícil que nos pongamos de acuerdo.
    Por otra parte la frecuencia de repetición de las crisis aumenta. Y es lógico que sea así, ya que los mecanismos de corrección del sistema (en el marco de los estados industrializados) cada vez son más limitados. En el siglo XIX los países industrializados eran relativamente escasos, por lo que los posibles mercados para sus productos eran muchos. La apertura al comercio exterior fue presionada por los países occidentales utilizando incluso la guerra. Las dos guerras del opio (Denigrante que el capitalismo fuera el inductor del tráfico y consumo de opio en China) y la de los bóxeres (nacionalistas chinos) fueron los medios para abrir las puertas de China al comercio. Algo parecido ocurrió en Japón, donde la flota norteamericana obligó a la apertura de varios puertos al comercio internacional.
    La situación de retraso industrial de la mayor parte del mundo daba un enorme margen para compensar las deficiencias del sistema. Hoy esa situación prácticamente ha desaparecido, lo que unido a otros factores nos lleva, previsiblemente, a una situación de crisis permanente. Incluso aceptando las imaginarias bondades del sistema capitalista, este está agotado.
    Lo de la fe es un recurso muy manido. En todo caso, si alguien tiene fe en un sistema económico serán los defensores del capitalismo, que pese a las reiteradas pruebas de sus fallos, fracasos y errores, sigue mereciendo su confianza. En mi caso, hace mucho tiempo que se me paso lo de ponerme etiquetas. Para algunos, soy comunista, para otros, anarquista (Y es curioso porque la mayoría de comunistas y anarquistas han ido a la greña a lo largo de la historia). Ni he tenido, ni tengo problema alguno en criticar el modelo soviético, en especial el estalinismo (Un modelo totalmente burocrático en manos de un sicópata). La primera parte de la revolución bolchevique tuvo aciertos y tuvo errores (algunos devastadores). Así que no te confundas, yo no deposito mi supuesta fe en nadie.
    Por último, en lo relativo a las tendencias políticas de las masas, depositar la confianza (como argumento de peso) en la pérdida de apoyo de la socialdemocracia (otras opciones más radicales nunca han pasado de ser minoritarias) y que este se redirija a las opciones defensoras del modelo capitalista, es muy aventurado. No se tiene en cuenta la manipulación mediática que es mucha, y la falta de formación política de la inmensa mayoría de la población. Puede que haya quien responda que tal manipulación no existe o es marginal (yo me lo haría mirar si piensas eso), pero hay otro hecho a tener en cuenta. Si aceptamos que el hecho de la variación de tendencia política es realmente representativo en este debate, recordemos que la tendencia política que hoy más crece es la extrema derecha, incluidos los nazis. Lo cierto es que eso no es nuevo en la historia: Cuando la derecha opta por el liberalismo (en plena crisis) y la izquierda (socialdemocracia) es incapaz de evitar los efectos perversos de tal opción, el beneficiario político es la extrema derecha, con un mensaje de proteccionismo nacional.

  53. Jose
    15 octubre, 2017 en 20:18

    Eduardo, paso de leer tu mensaje. No tengo nada que debatir con quien no respeta las reglas mínimas de buena educación en un debate, y recurre reiteradamente a la ofensa personal.

  54. Eduardo
    16 octubre, 2017 en 0:13

    O no tienes argumentos. Si me cabreo es porque ciertos planteamientos, aunque no contengan palabras consideradas insultos (te recuerdo que todas esas palabras que te molestan, están en el diccionario, y que las reglas a las que haces referencia, son las burguesas, bastante hipócritas, por cierto. Está mal ser “ofensivo” según las normas pequeño burguesas, pero condenar a la miseria a un montón de gente, es aceptable), sí son insultantes cuando representan un claro desprecio a las vidas de quienes sufren las consecuencias de los modelos que defiendes. Pregúntate si es más importante tu sentido del respeto, o las vidas truncadas de quienes padecen y han padecido las consecuencias del capitalismo. Si a tí mis palabras te parecen insultantes, a mi me lo parecen tus afirmaciones, que ignoran los padecimientos de la gente. Que quieres que te diga, en mi opinión defender ciertos planteamientos tecnócratas, ignorando olímpicamente las consecuencias que debe sufrir la gente, me enfada, y lo considero un insulto mucho más inaceptable que las palabras que a tí te molestan.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: