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Hacia un mundo sin antibióticos


 

El amplio y creciente uso de antibióticos en la ganadería industrial es motivo de gran preocupación ante la cada vez mayor amenaza de las resistencias bacterianas. El problema es de tal magnitud que el año pasado la Asamblea General de la ONU reconoció que la principal causa de estas peligrosas resistencias se debe al uso generalizado e inapropiado de antimicrobianos en animales de engorde, hecho que tiene ya un fuerte impacto en la salud y cada vez en mayor medida en la vida de los ciudadanos. El corolario es que, si no se toman pronto las medidas pertinentes, caminamos hacia un mundo sin antibióticos y por tanto, a un desastre sanitario de proporciones épicas.

Y sobre este más que importante asunto, que en la actualidad no sólo afecta a la economía a escala global (puesto que la ganadería industrializada es uno de los pilares sobre los que se sustenta el actual orden mundial), sino que tiene importantes repercusiones sanitarias que podrían afectar grave y muy negativamente a la medicina científica tal y como la conocemos en la actualidad, la prestigiosa revista Science acaba de publicar un interesante estudio sobre la imperiosa necesidad de reducir al máximo el actual uso casi indiscriminado de antibióticos. En él los investigadores, recopilando datos de unos 40 países, pudieron estimar en 131.000 toneladas el consumo de antibióticos para uso ganadero realizado en el año 2013 en todo el mundo. Teniendo en cuenta que en la actualidad poblamos la Tierra unos 7.000 millones de seres humanos, la más simple aritmética indica que esas cantidades serían equivalentes a repartir 2 gr de antibióticos a todos y cada uno de los habitantes del planeta.

Pero en general las medias sirven para poco, teniendo en cuenta la alta dispersión del consumo de carne entre las diversas naciones, ya que hay que tener en cuenta que en el mundo desarrollado el consumo per cápita de carne ronda los 100 kg/año (por ejemplo 97 Kg para España) con países con consumos mayores, como es el caso de Australia (111 Kg/año) y los siempre ganadores EEUU con sus más de 120 Kg anuales, tal y como indican los datos extraídos de la Wikipedia relativos al año 2009.

Y por el contrario, en gran parte del Tercer Mundo este consumo no supera los 10 Kg y año, con naciones tan pobladas como Indonesia (255 millones de habitantes), Nigeria (180 millones) o Etiopía (100 millones). Y no digamos si comparamos con los habitantes más vegetarianos del mundo: bengalíes (167 millones) o indios (1.200 millones) que únicamente consume unos escasos 4 kg de carne al año,

las cifras corregidas para los habitantes del rico Occidente serían de entre unas 10 o 25 veces mayores es decir, estaríamos hablando del equivalente a 20-50 gr/año de antibióticos per cápita; algo suficiente como para dar varios tratamientos completos de antimicrobianos al año a todos los habitantes de las naciones desarrolladas. Todo un despropósito se mire como se mire. Y entre esos estados, en donde se administra de manera casi compulsiva antibióticos a todo bicho comestible, España tiene el más que dudoso honor de conseguir la medalla de bronce,

seguida muy de cerca de Italia y sólo detrás de China y Corea del Sur, que sus convecinos del Norte con sus 13,4 Kg/año de consumo se encuentran en el pelotón de los menos carnívoros, aunque sorprendentemente bastante por encima de esas 15 naciones que no llegan ni siquiera a los 10 Kg per cápita de consumo animal.

Y este problema no hace más que crecer puesto que, en el estudio anteriormente comentado, los autores indican que las previsiones es que para el año 2030, es decir para dentro de poco más de una década el consumo de antibióticos utilizado en el engorde del ganado habrá aumentado más de un 50% hasta la casi inimaginable cifra de más de 200.000 toneladas que se consumirán anualmente en la mencionada fecha.

Y por supuesto, este uso indiscriminado de antibióticos en la cabañas ganadera y piscícola industrializadas tiene unas más que inquietantes consecuencias. Como se administran habitualmente añadidos a los de piensos, por lo que pasan directamente al intestino, y muchas veces en patrones de dosis subterapéuticas,  acaban promoviendo muy rápidamente la aparición y evolución de resistencias tanto en animales de granja, como por supuesto en humanos, de tal manera que antibióticos de último recurso como la colistina (de la que hablé en una entrada previa) están perdiendo su poder antimicrobiano, dejando casi de facto a la humanidad sin este tipo de valiosos medicamentos.  Por todo ello, según datos del CDC estadounidense sólo en los Estados Unidos cada año se infectan con bacterias resistentes a los antibióticos al menos 2 millones de personas, de las cuales unas 23.000 acaban muriendo como resultado directo de estos patógenos altamente evolucionados. En el viejo continente las cosas son parecidas, ya que según la propia Comisión Europea, las muertes causadas por bacterias multiresistentes serían de unas 25.000 al año y los costes asociados a dicha plaga sanitaria rondarían el billón y medio de euros anuales.

Para hacerse una idea de la magnitud del problema, en EEUU y en la Unión Europea mueren al año en accidentes de tráfico unas 34.000 y 27.000 personas respectivamente. Y sin embargo, mientras no pasa una semana en que todas las cadenas de TV nos informen puntual y hasta obsesivamente del número de accidentes y de víctimas producidos por el tráfico rodado ¿alguien se acuerda de la última vez que se informó en “prime time” de un fenómeno que está socavando las mismas bases del sistema sanitario? porque no hay que olvidar que sin antibióticos todos los procedimientos quirúrgicos se verían más que afectados, aumentando la gravedad y la estancia hospitalaria de los enfermos. Y eso sin contar con que millones de infecciones, que ahora se curan en casa con estos potentes medicamentos, acabarían colapsando la actual red hospitalaria de cualquier país desarrollado, porque muchos de esos enfermos necesitarían ser ingresados.

Y tal y como indica ese mismo informe de la Comisión Europea el problema es global ya que:

La mortalidad mundial actual por resistencias microbianas sería de unos 700.000 decesos al año. Se calcula que la inacción [en este tema] generará millones de muertes anuales a nivel mundial y para el año 2050 las resistencias microbianas tendrán el potencial de convertirse en una causa de muerte más común que el cáncer.

[Inciso: ver P.D. 2 al final del texto] Por todo ello y como el problema es de tal magnitud que, no sólo la OMS ha publicado recientemente una lista de 12 familias de bacterias resistentes a casi todo, contra las cuales es necesario desarrollar de manera más que urgente nuevos antibióticos, sino que incluso algunos políticos estadounidenses han propuesto una ley para dedicar el próximo año 2.000 millones de dólares del fisco estadounidense a premiar a las mejores innovaciones en materia de antibióticos. Esperemos que dicha normativa llegue a un final feliz.

Aunque desgraciadamente el trasfondo va mucho más allá del mero desarrollo de nuevos compuestos antimicrobianos ya que, o se cambia el actual modelo global en donde únicamente prima el aspecto económico a corto plazo (sacando por tanto del libre mercado estos más que valiosos medicamentos para que sean dispensados sólo a humanos y bajo estricta prescripción médica) o no servirá de nada si dentro de unos años se descubren o inventan nuevos antibióticos, porque en poco tiempo aparecerán nuevas bacterias superevolucionadas y resistentes a ellos en cuanto varios miles de millones de cerdos o pollos de las macrogranjas o salmones de las megapiscifactorías sean alimentados de manera regular con esos nuevos prodigios de la ciencia y la tecnología médicas.

P.D. 1

Por todo ello, además habría que incidir en la educación, ya que parece más que evidente la necesidad de una asignatura sobre evolución biológica en todos los niveles educativos, pero sobre todo para aquellos estudiantes de carreras de “letras”, estudios que acaparan luego los resortes del poder tal y como indica la figura de la izquierda, en donde se reflejan las titulaciones más comunes entre los miembros del Congreso de los Diputados español.

Porque en un mundo que cada día depende más de los avances científicos y de su comprensión para la supervivencia de la sociedad, no podemos dejar que cuasi analfabetos científicos sean los encargados de tomar las decisiones importantes, ya que entonces el desastre está más que asegurado.

P.D. 2:

En 1945 se publicó en el New York Times el artículo “El descubridor de penicilina analiza su futuro” en donde el mismísimo Fleming alertaba:

La mayor posibilidad del mal en la automedicación es el uso de dosis demasiado pequeñas, de modo que, en lugar de aclarar la infección, los microbios se “eduquen” y se genere una resistencia a la penicilina, que puede ser diseminada a otros individuos y tal vez de allí a otros hasta que lleguen a alguien que tenga una septicemia o una neumonía que la penicilina no pueda salvar.

Y esta no era una advertencia meramente hipotética ya que el propio Fleming había observado tempranamente en el laboratorio que la exposición de distintas especies bacterianas a cantidades subterapéuticas de penicilina producía en un corto espacio de tiempo la aparición de cepas bacterianas resistentes a este tan valioso antibiótico. Es más, siguiendo una ética científica impecable el Dr. Fleming indicaba taxativamente en el mismo artículo que

En tal caso la persona irreflexiva que juegue con el tratamiento de la penicilina es moralmente responsable de la muerte del hombre que finalmente sucumba a la infección por el organismo resistente a la penicilina. Espero que este mal pueda ser evitado.

En resumen, ya que el deseo de Fleming ha quedado más que incumplido, sería de justicia que los cientos de miles de muertes que a día de hoy se producen cada año por esta mezcla de ignorancia científica y avaricia corporativa (y tal y como tan certeramente indicaba Fleming hace ya 72 años) deberían ser investigadas como casos de negligencia criminal y por tanto, ser perseguidas como crímenes contra la Humanidad por el Tribunal de La Haya, puesto que objetivamente matan al año a más inocentes que muchas guerras.

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Videos relacionados:


  1. 17 octubre, 2017 en 11:02

    Nuevos genes de resistencia a antibióticos en bacterias: https://microbiomejournal.biomedcentral.com/articles/10.1186/s40168-017-0353-8

  2. 17 octubre, 2017 en 12:31

    Reblogueó esto en Jaov18's Blog.

  3. 17 octubre, 2017 en 17:15

    Hola:

    La resistencia bacteriana no es algo reciente, en una caverna de nombre Lechuguilla, descubierta cuando yo era un niño pequeño, se descubrió un ecosistema aislado de todos los demás. Los microorganismos encontrados allí no sólo resistían antibióticos naturales como la penicilina, también antibióticos sintéticos, inclusive que se fueron desarrollando con el paso de los años.

    Por parte de la actividad humana, definitivamente esto ha tomado proporciones desmesuradas. Tanto el ganado, el gorrino, el pollo y pescado de granja, se les proporcionan antibióticos de forma indiscriminada, no sólo a animales enfermos, pues los medicamentos se emplean como “medidas preventivas” creando todavía mayor resistencia, todo sea por los ingresos crecientes avalados por el capitalismo tal como la mayoría lo conocemos. Agravando el problema.

    En USA, se han encontrado más de 2 millones de enfermedades causadas por resistencia bacteriana. México tiene un serio problema en resistencia de este tipo. En el país azteca, enfermos diagnosticados con neumococo pueden presentar una resistencia mayor del 80 % a la penicilina. Lo que resulta del abuso de los medicamentos así como de la forma en la cual la gente se alimenta, ciertamente distinta de otros continentes como Asia y África.

    Es por ello que la OMS ha hecho un llamado a las compañías farmacéuticas para que se promueva las actividades I+D de nuevos fármacos que combatan la resistencia de microorganismos patógenos.

    Es preciso fomentar la educación científica. No es sólo la tendencia de la gente de autodiagnosticarse y medicarse según su “criterio”, asimismo es relevante el desapego al tratamiento cuando sí está justificado el antibiótico. Hay que tomar en cuenta inclusive la práctica de la medicina en instituciones con protocolos de atención obsoletos. La culpa es transversal en la sociedad. Todos nos tenemos que hacer cargo de ello.

    Se ha dicho que este año, que probablemente más animales que humanos han incorporado antibióticos a sus organismos.

    Lamentablemente, no se ha tomado plena consciencia de que de seguir así, vamos camino al desastre. Porque es un enfrentamiento silencioso, el periodismo no ha hecho suficiente eco de este tema.

    Si no promovemos la educación científica, si no cambiamos nuestros hábitos de consumo en medicamentos y de alimentación, si las grandes farmacéuticas no invierten recursos en descubrir nuevos antibióticos, si los gobiernos mundiales no apoyan la investigación y si no aumentamos la regulación y fiscalización de la producción de alimentos, entonces ya no habrá vuelta atrás.

    Saludos.

  4. El Cuerno de la Abundancia
    17 octubre, 2017 en 22:14

    ¡Salud y República!

    Excelente publicación, muy bien fundamentada y un gran aporte de referencias que evidencian la realidad del problema. Todos los estudios que se enlazaron en esta entrada deberían ser objeto de los medios de difusión, en lugar de estar haciendo noticias estúpidas como los mensajes de trabajo en equipo que el Papa le envía a los gobiernos para acabar con las guerras y el hambre.

    Yo por mi parte solo podría ofrecer una experiencia personal. Soy médico, y precisamente hace 2 meses atendí a una muchacha de 14 años con una otitis media de aspecto bateriano. La mediqué con Amoxicilina + Sulbactam en combinación con Clindamicina debido a que conozco las estadísticas epidemiológicas de la zona donde laboro. Para mi sorpresa, la paciente no mejoró y le indiqué un cultivo y antibiograma. Tenía una Pseudomona resistente a casi todos los antibióticos de uso ambulatorio. Solo mostró sensibilidad a la Moxifloxacina y a la Colistina, y como es prohibido el uso de las quinolonas en menores de 21 años, y para recibir Colistina i.v. debe estar ingresada, la paciente engrosó las filas del hospital de la zona únicamente por una Otitis Media Aguda bacteriana sin complicaciones. Muy lamentable.

    Pero mi pregunta es esta, y disculpen mi ignorancia, no conozco nada de veterinaria: ¿para qué los alimentos de los animales de engorde contienen dosis subterapéuticas de antibióticos, acaso ayudan al aumento de peso, porque es evidente que si son subterapéuticas no podrían ser ninguna medida profiláctica, y más bien podrían modificar la flora gastrointestinal del animal trayendo consigo infecciones oportunistas, o complicando la curación en caso de que el animal realmente se enferme, no se refleja eso en una caída de las ventas o en la producción, porque si algo tienen las empresas privadas es que no permiten pérdidas en la rentabilidad?

    Gracias.
    ¡Velas y buen viento!

  5. Paco
    18 octubre, 2017 en 10:47

    ¿Cómo van a hacerse resistentes a los antibióticos? Eso sería como decir que evolucionan.

    No seamos blasfemos y ridículos.

    Está claro que es una conspiración,

  6. Anónimo
    18 octubre, 2017 en 12:30

    Creo que hay una errata:

    131.000 Toneladas / 7000M de Personas = 131 gr / 7 personas 18-20 gr.

    Un cordial saludo.

  7. 18 octubre, 2017 en 13:50

    Pues peor, porque entonces tocamos a más antibiótico por persona y año

  8. Jose
    18 octubre, 2017 en 15:25

    Mientras que los gobiernos no actúen, los ciudadanos lo único que podemos hacer es negarnos a comer carne, con lo cual nuestra salud mejorará también por otros motivos, ya que la carne es un alimento bastante prescindible, y nuestra economía también. No olvidemos que la mayor parte de las infecciones bacterianas como neumonías, otitis, etc, se cogen de bacterias de las que cada uno es portador, normalmente en la orofaringe, no suelen ser contagiadas de una persona a otra (eso es más propio de los virus). Así que si uno no come carne ni toma antibióticos a menudo puede evitar gran parte de las resistencias bacterianas.
    Y si todos hiciéramos lo mismo (no comer carne) la industria ganadera quizá se replantearía su actitud.

  9. Abraham.
    19 octubre, 2017 en 11:18

    Morir de una infección incurable no tiene suficiente morbo. Así que los científicos podrán alarmar todo lo que quieran, que los políticos poco van a hacer para solucionarlo. Al menos mientras los formadores de opinión sigan en manos de los poderes económicos.

    Más vale que nos vayamos acostumbrando a evitar infecciones y llevar mascaritas, como los japoneses.

  10. 19 octubre, 2017 en 15:06

    Abraham, lo de las mascarillas y lavarse las manos es una anécdota comparado con la cirugía. Uno de los lugares del hospital donde más antibióticos se usan es el quirófano. Sin antibióticos muchísimas operaciones son inviables y otras muy peligrosas. Y nadie está libre de verse obligado un día a pasar por el quirófano, por mucho poder económico que se tenga.

  11. 19 octubre, 2017 en 17:19

    Reblogueó esto en Opinión y actualidady comentado:
    Cada vez se habla mal del exceso de uso de los antibióticos, sobre todo en las industrias ganaderas, y de lo resistentes que pueden hacer a las bacterias. Sobre este tema, hoy comparto una entrada bastante completa del Blog “La Ciencia y sus demonios”.
    Saludos ¡¡

  12. 19 octubre, 2017 en 17:20

    Muy interesante, con vuestro permiso lo comparto. Saludos ¡¡

  13. Jose
    19 octubre, 2017 en 19:59

    Abraham, tal y como decía, las infecciones bacterianas como neumonías provienen de microaspiraciones de bacterias que todo el mundo porta en su orofaringe, no se contagian de otras personas; son los virus los que se contagian de persona a persona. Por lo tanto, no sirve de nada llevar mascarilla. Y como dice Manuel el problema sería la cirugía, y añado el problema de los transplantes: los individuos transplantados cada vez son más numerosos, necesitan una inmunosupresión por la cual a menudo cogen infecciones graves que sin antibióticos producirían la muerte segura.

  14. 20 octubre, 2017 en 8:16

    Jose, aparte de esas neumonías que nombras (en su mayor parte de estreptococos) sí que existen multitud de infecciones bacterianas que se trasmiten entre personas (por ejemplo la difteria o la gonorrea), desde el ambiente (la legionelosis o el cólera), desde los animales (enfermedad de Lyme o el ántrax) u otras que empiezan por trasmisión animal y luego se contagia entre persona (la peste bubónica o tuberculosis), por poner unos pocos ejemplos. Eso sin contar la enorme variedad de infecciones que provienen desde el exterior cuando nos producimos una herida o desde nuestro propio “exterior” (cavidad bucal o aparato digestivo). Recuerdo una escena del libro Trafalgar de Pérez Reverte en la que el autor narra que muchos marineros se desnudaban cuando combatían. ¿Por qué? Porque durante esas batallas se generaban muchas astillas de madera punzantes que podían incrustarse en el cuerpo cubierto de una andrajosa vestimenta. Ropa que provocaba infecciones imposibles de combatir en aquella época.

  15. Jose
    21 octubre, 2017 en 5:21

    Manuel, eso que dices es cierto, pero me hablas de enfermedades de prevalencia muy baja, frente a enfermedades de prevalencia muy alta como la neumonía neumocócica, las otitis estreptocócicas, las faringitis estreptocócicas… La mayor parte de la gente que muere de enfermedades infecciosas hoy día lo hace de neumonías complicadas con sepsis. Y estos neumococos y estreptococos vienen de la propia orofaringe. Las infecciones producidas por heridas en piel o cavidad bucal o aparato digestivo son, igualmente, infecciones producidas por bacterias que portamos, no por bacterias contagiadas por otras personas. Quiero recalcar en este tema por la utilidad práctica: que renunciando a comer carne de manera habitual podríamos evitar la mayor parte de la probabilidad de morir uno mismo por una infección resistente a antibióticos.

  16. 2 noviembre, 2017 en 12:12

    Antivacunas, mayor número de bacterias multirresistentes y Trump, ¿qué más puede salir mal?: https://newsatjama.jama.com/2017/02/22/jama-forum-vaccines-and-the-trump-administration/

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