Inicio > Actualidad, Ciencia, Medicina, Microbiología > La confianza del investigador en sus propios resultados

La confianza del investigador en sus propios resultados


Los científicos dedican su vida a descubrir la realidad, rodeados de sus tubos de ensayo, sus cultivos celulares y sus más que útiles animales de experimentación. Sin embargo, a veces hay que traspasar los límites del siempre aséptico mundo del laboratorio, para poder validar esa hipótesis científica en la que se lleva años trabajando, aún a riesgo incluso de la propia vida.

Y el caso que les relato a continuación tiene todos los ingredientes para un buen argumento cinematográfico. Pero primero les pongo en antecedentes. En 1981 un joven médico residente de “Royal Perth Hospital” australiano, el Dr. Marshall empieza a colaborar con un patólogo de ese mismo hospital, el Dr. Warren estudiando pacientes con úlcera gástrica. Descubren que la bacteria H. pylori se encontraba asociada a las biopsias de estómago de los enfermos, un órgano que hasta ese momento se suponía libre de patógenos por su más que esterilizante entorno, y plantean la hipótesis de que esta bacteria sería la causa de las úlceras pépticas y de un riesgo significativo de cáncer de estómago. A partir de ese momento presentan su trabajo en distintos foros científicos y revistas especializadas y, ante la imposibilidad de confirmar sus resultados utilizando los siempre útiles animales de experimentación, se encuentran con la reserva y hasta la incredulidad del estamento científico tal y como indica el propio Marshall:

Pero 1984 fue un año difícil. Intenté infructuosamente infectar utilizando un modelo animal. Hubo cierto interés y apoyo de unos pocos, pero la mayoría de mi trabajo fue rechazado para su publicación e incluso los trabajos aceptados se retrasaron significativamente. Me encontré con la crítica constante de que mis conclusiones eran prematuras y no bien fundamentadas. Cuando se presentó el trabajo, mis resultados fueron discutidos y rechazados, no por su base científica, sino porque simplemente no podía ser verdad. A menudo se decía que nadie era capaz de replicar mis resultados. Esto era falso pero se convirtió en parte del folklore de la época. Me dijeron que las bacterias eran contaminantes o comensales inofensivos.

Sin embargo el trabajo en el hospital avanzaba tal y como lo narra el propio Marshall:

Al mismo tiempo yo estaba tratando experimentalmente pacientes que habían sufrido durante años úlceras gástricas. Algunos de mis pacientes habían aplazado una cirugía que se hizo innecesaria después de un simple tratamiento de 2 semanas de antibióticos y bismuto. Yo había desarrollado mi hipótesis de que estas bacterias eran la causa de úlceras pépticas y de un riesgo significativo de cáncer de estómago. Si estaba en lo cierto, entonces el tratamiento para úlcera gástrica sería revolucionado. Sería simple, barato y podría ser una cura. Me pareció que por el bien de los pacientes esta investigación tenía que ser rápidamente terminada. El sentido de urgencia y frustración con la comunidad médica se debió en parte a mi modo de ser y a mi edad. Sin embargo, la razón principal era práctica. Fui impulsado a demostrar rápidamente que esta teoría era capaz de proporcionar un tratamiento curativo para los millones de personas que sufren de úlceras en todo el mundo.

¿Y qué decide en este punto nuestro protagonista? Pues nada más y nada menos que seguir con una larga tradición de investigadores (ver Anexo) que, enfrentados al desafío de tener que demostrar su hipótesis de manera definitiva rápidamente, deciden convertirse en sus propios conejillos de indias y validar su hipótesis en su propio cuerpo. Así el Dr. Marshall se realizó en primer lugar una endoscopia, para dejar constancia del estado de su más que sano estómago en ese momento. Y a continuación se bebió un caldo de cultivo que contenía a la famosa H. pylori, en la esperanza de desarrollar una úlcera gástrica tiempo después. Sin embargo, se sorprendió bastante cuando sólo tres días después de la ingesta bacteriana, comenzó a tener náuseas y halitosis. En los siguientes días además se añadieron los vómitos, de tal manera que se realizó una segunda endoscopia que mostró una inflamación masiva (gastritis) de su estómago. En dicha prueba se obtuvo además una biopsia que demostró que H. pylori había colonizado en tan poco tiempo su estómago.

Pero mejor dejemos que sea el propio Marshall quien cuente el experimento:

Cada vez más frustrado por la respuesta negativa a mi trabajo me di cuenta de que tenía que tener un modelo animal y decidí usarme a mí mismo. Mucho se ha escrito sobre el episodio y ciertamente no tenía ni idea que ello sería tan importante como al final ha sido. En realidad no esperaba ponerme tan enfermo como me puse. No lo discutí con el comité de ética del hospital. Más significativamente, no lo discutí en detalle con Adrienne [su esposa]. Ella ya estaba convencida del riesgo de estas bacterias y sabía que nunca conseguiría su aprobación. Esta fue una de esas ocasiones en que sería más fácil obtener el perdón que el permiso. Me sorprendió la gravedad de la infección. Cuando llegué a casa con los resultados de mi biopsia mostrando colonización y daño histológico clásico en mi estómago, Adrienne sugirió que era hora de tratarme a mí mismo. Tenía una infección exitosa, había demostrado mi hipótesis.

Después, el tratamiento con antibióticos demostró la eliminación de las bacterias del estómago de Marshall, junto con la desaparición de todos los síntomas asociados a las úlceras gástricas. A partir de ahí fue ya relativamente sencillo montar un ensayo clínico con pacientes que demostró la eficacia de este tan simple, pero efectivo tratamiento que ha mejorado la calidad de vida de millones de personas en todo el mundo y que ha recortado en gran medida los gastos sanitarios, tratamiento que permitió a sus descubridores conseguir la fama científica con la concesión del Premio Nobel de Medicina en el año 2005, entre otros muchos galardones.

Finalmente les dejo con este instructivo video que recoge los hitos de este descubrimiento:

La sorprendente causa de las úlceras de estómago

ANEXO

Estos son algunos de los científicos que a lo largo de la Historia han sido sus propios cobayas de laboratorio: Jack Barnes, August Bier, Moran Campbell, Sir Humphry Davy, Stubbins Ffirth, Werner Forssmann, Benjamin Franklin, John Scott Haldane, Henry Head, Albert Hoffman, Nathaniel Kleitman, David Pritchard, Jonas Salk, Ignaz Semmelweis, Lazzaro Spallanzani, John Paul Stapp, Kevin Warwick.

Entradas relacionadas:

Videos relacionados:


  1. 24 octubre, 2017 en 13:11

    Hola:

    En la revisión de lo que afirmaba este médico, hubo mucha resistencia, incluso prejuicio, sin duda un apoyo muy reducido.

    Considero que faltó mayor imparcialidad para evaluar estos antecedentes, al principio, haber buscado otra manera de validar la hipótesis, evitando que este científico llegara a tomar esta desición extrema, con el alto riesgo implicado.

    Espero que los procedimientos sean mucho mejores ahora.

    Saludos.

  2. apalankator
    25 octubre, 2017 en 0:15

    A mi me huele a que había laboratorios y médicos untados por las farmacéuticas que veían peligrar su negocio.
    Por otra parte, conozco una persona que contaba que se curó sin querer las úlceras bebiendo a palo seco una botella de bebida destilada mucho antes de descubrirse la h. pylori, y que se lo explicaba a sus médicos pero nunca se lo tuvieron en consideración, parece que el alcohol también mata a la dichosa bacteria.
    Cualquiera de estos gastroenterólogos de la a veces sobrevalorada sanidad pública en España, se podría haber llevado el nobel de medicina si hubiera investigado un poquito conociendo el precedente mencionado.

  3. 25 octubre, 2017 en 8:31

    La posible actividad antibactericida del alcohol no está clara, este artículo muestra que el consumo de alcohol está asociado a la infección por H. pylori.
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/19808941

    otros estudios dice que sí es protector
    https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/26585858

    pero eso no significa que TODOS los bebedores se curen y no tengan la bacteria, sino que el porcentaje de bebedores H. pylori positivos es menor que en el grupo de abstemios. Y eso incluye a los que consideramos alcohólicos, personas que beben todos los días más de 96g/día de alcohol, que equivale a beber 3 litros de cerveza o 300 ml de whisky diarios. Vamos, que lo mismo reducen su gastritis asociada a la bacteria, pero se machacan el hígado a base de bien.

    Respecto a tu comentario despectivo sobre la sanidad pública española simplemente decirte que no sólo ellos no se percataron de la asociación entre bacteria y gastritis, sino tampoco los miles y miles de médicos de la más que generosamente pagada sanidad privada y eso que en EEUU cobran casi como estrellas de rock.

  4. 25 octubre, 2017 en 11:20

    Me resulta gracioso comprobar lo paradójico que resultan a veces los comentarios en las redes. Aquí se habla de una persona que se curó una úlcera con una bebida destilada aventajando así a la “sobrevalorada sanidad pública española”. Pero aquí cabe una pregunta: ¿se fía esa persona de la “sobrevalorada sanidad pública española” en el diagnóstico de su úlcera? Todos los comentarios en la línea de “yo tenía X y gracias al remedio casero Y me curé, los médicos son unos ineptos vendidos a las farmacéuticas” paradójicamente obvian que han confiado en ese médico cuando dijo que tenía X. ¿Y si se lo inventó porque así lo quería un visitador médico que pasaba por allí? 😉

  5. El Cuerno de la Abundancia
    25 octubre, 2017 en 21:43

    Saludos a todos.

    Al Dr. Marshall le debemos la Triple-Terapia contra el Helicobacter pylori, pero infectarse a sí mismo fue un disparate, estoy seguro que existían mejores formas de comprobar la relación entre la infección y las úlceras pépticas. Así que tal acción no se puede aplaudir.

    Sacrificarse por una causa no demuestra que sea verdad, en tal caso la desfachatez de Nuestro Señor Jesucristo de dejarse clavar en la cruz sería la prueba de que tenía razón, o la prueba de que Alá existe es colisionar un coche bomba.

    La sangre es el peor enemigo de la verdad, el Dr. Marshall tuvo suerte de que no lo internaran en un psiquiátrico.

  6. apalankator
    25 octubre, 2017 en 22:55

    Mi intención al decir que la sanidad pública está a veces sobrevalorada, es debido a que es la que conozco y por diversos motivos visito más de lo deseado, y he podido sufrir la ineptitud de algunos de sus profesionales, y he comprobar cómo años después siguen en su puesto cometiendo los mismos fallos, en cualquier empresa privada, un profesional que reincide en el error habiéndoselo advertido sería despedido y más teniendo en cuenta que la vida de personas está en sus manos.
    Por otra parte me parece el colmo de la inoperancia por parte de los profesionales de la medicina el categorizar sin pruebas una enfermedad como la úlcera de degenerativa, y se encuentra al menos un caso en que desaparece en la que el paciente indica una posible causa de esta remisión, y la única respuesta del gastroenterólogo de turno sea, ¿se le ha curado la úlcera? pues dígale al médico de cabecera que no le derive más a mi consulta, sin investigar lo más mínimo. Estos casos en que de una manera u otra se curan “milagrosamente” algunos pacientes deben ser investigadas seriamente porque se encontrarían formas de mejorar y/o alargar la vida de muchos pacientes o la cura de muchas enfermedades.

  7. 25 octubre, 2017 en 23:16

    apalankator

    En este blog nos hemos cansado de indicar que las apreciaciones personales valen menos que nada. Lo que yo, tú o mi vecino de Murcia opinemos sobre la sanidad pública, la privada o la equivalente en Kazajstán o la república popular de Corea del Norte no tiene ninguna validez. Lo importante son los datos objetivos, las estadísticas y los estudios y ahí, por mucho que te pese (y no sé qué problema habrás tenido) la sanidad pública española tiene uno de los mejores niveles de calidad y eficiencia del mundo para el escaso presupuesto que posee tal y como indiqué en varias entradas, como por ejemplo:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2017/05/24/la-excelente-y-mas-que-economica-sanidad-espanola/

    Ahora bien, tú puedes seguir contándonos tus apreciaciones y basar tus conclusiones en el único caso que conoces: tú mismo, pero entiende que al resto de la humanidad nos pueda parecer lo mismo que si un señor recién llegado de la Patagonia o de Tombuctú asegura categóricamente que su sanidad de origen es la mejor (o la peor del mundo) porque su primo sobrevivió a una intervención complicadísima o desgraciadamente murió porque le tocó el matasanos de turno.

  8. 26 octubre, 2017 en 8:38

    Efectivamente, Ateo lo ha expresado bastante bien. Y añado: “Partimos del siguiente comentario (que no dato, ya que dato es algo objetivamente demostrable mientras que comentario no es más que un conjunto de palabras escritas sin posibilidad de ser corroboradas): alguien que dice conocer a alguien que dice que tenía úlcera diagnosticada aseguró que se le pasó tras jalarse una botella de licor fuerte. A partir de ahí cuestiona la profesionalidad de los médicos por no haber atendido esta observación y haber investigado a fondo este caso (con la consiguiente inversión de tiempo y dinero que, cualquiera que conozca el mundo de la investigación por dentro, sabe que conlleva)”. Todo muy profesional.

    PD: Sölo para que se empiece a entender la dimensión de la petición animaría a participar en un pequeño (y fácil) ejercicio teórico: que se escriba sobre un papel un protocolo experimental para demostrar que la ingestión masiva de licor de alta graduación cura la úlcera. Un protocolo del cual extraer concluisiones válidas para otros pacientes, un protocolo que muestre que existe causalidad y no casualidad. Vamos un protocolo que incluya suficientes pacientes para que los resultados sean estadísticamente confiables y permita sacar conclusiones con pequeños márgenes de error.

  9. Eduardo
    26 octubre, 2017 en 11:34

    La intervención de apalankator me parece impropia. Con parecidos argumentos, y refiriéndome a casos aislados, como hace él puedo “demostrar” (en el sentido que hace él) que la sanidad privada es una mierda (incluso en las mejores clínicas). Pero lógicamente siguen siendo casos aislados.
    Tanto en la sanidad pública como en la privada hay buenos médicos y malos médicos. Es más hay médicos que practican la medicina en las dos, y en algunos casos la atención y dedicación que reciben los pacientes no es la misma. A título de ejemplo, un compañero que sufrió un accidente de tráfico, y fue derivado primero a la pública y después a la privada (atendido en todo momento por el mismo médico), en la primera no vio al médico no por casualidad, y en la segunda recibió visitas del mismo cada día. ¿Quiere decir eso que todos los médicos que trabajan tanto en la pública como en la privada son igual de impresentables? No, simplemente que mi amigo tuvo mala suerte, y le toco la oveja negra.
    Errores y mala praxis los encontraremos en todas partes y en todo el mundo. Yo he trabajado en un compañía de seguros que, entre otros productos tiene el de salud. Puedo deciros que entra las prácticas habituales de las clínicas privadas (y de ahí la rigidez de las normas y control de los casos, ya que ello representa sobrecostes) es habitual que en épocas en que las clínicas tienen un nivel de ocupación bastante bajo, si te acercas a urgencias con un simple resfriado, puedes acabar ingresado y sometido a infinidad de pruebas y análisis. Si por el contrario, la clínica está llena, puede que recién operado y, como quien dice, con el suero aun conectado, te envíen a tu casa. No debemos olvidar que es un negocio privado y la pela es la pela. Y eso no quiere decir que no haya casos de trato exquisito, que también los hay.
    Las compañías de seguros llevan un control de los actos médicos (Como por ejemplo las radiografías, que en demasiadas ocasiones se hacen sin necesidad real, al objeto de aumentar la facturación. Se suele buscar un equilibrio entre costes añadidos por tal facturación y costes de control –si los costes de control superan lo ahorrado evitando la sobrefacturación, simplemente se deja de controlar. Después de todo, las compañías de seguros también son empresas de lucro, y también la pela es la pela) para evitar sobrecostes añadidos.

  10. 26 octubre, 2017 en 19:24

    Reblogueó esto en MagufoBusters™.

  11. apalankator
    26 octubre, 2017 en 23:04

    Olvidemos mi apreciación sobre la sanidad pública, es una discusión recurrente que no lleva a ningún lado.
    Hasta donde llegan mis conocimientos la úlcera siempre estuvo categorizada como enfermedad degenerativa de la misma manera que el alzheimer, ELA, atritis, etc., ¿a alguien le cabe en la cabeza que un paciente de alzheimer se cure espontáneamente y el médico de turno no investigue las causas? A mi no.

  12. LS
    26 octubre, 2017 en 23:06

    Me alegra comprobar que la racionalidad y las pruebas se imponen al inmediato deseo de poner por ejemplo lo que le pasó a mi cuñado o a mi mismo. Ciencia y escepticismo, buena combinación. Enhorabuena!

  13. 27 octubre, 2017 en 9:05

    Apalankator

    “Olvidemos mi apreciación sobre la sanidad pública, es una discusión recurrente que no lleva a ningún lado.”

    Pienso que estás completamente equivocado. Tu comportamiento es un buen ejemplo de lo que llevamos intentando combatir en CyD desde hace años. Muchas personas anteponen sus ideas o sus creencias por encima de los hechos y luego cuando se les demuestra con DATOS OBJETIVOS que están equivocados, en lugar de asumir su error y tenerlo en cuenta para otras ocasiones simplemente vuelven a argumentan hasta que finalmente casi de manera displicente zanjan la cuestión con que es

    “una discusión recurrente que no lleva a ningún lado.”

    Y como digo es un error, ya que las discusiones solo pueden tener lugar entre argumentos de similar valía o probabilidad. Cuando alguien no presenta datos y cuando sus apreciaciones no se sustentan con pruebas, simplemente no hay posibilidad alguna de debate o discusión. Y eso es lo que ocurre una y otra vez con múltiples temas: evolución, vacunas, epidemiología, etc. que al final los que no tienen argumentos, sino sólo creencias, son incapaces de reconocer su error y en el mejor de los casos (como has hecho tú) dan por terminado el “debate” con un supuesto empate que en el fondo esconde su incapacidad de reconocer la realidad y asumir su error.

    En resumen, por supuesto que esta “discusión” no lleva a ningún lado, porque no se tendría que haber ni siquiera iniciado si como es tu caso, hubieras buscado un poco de información sobre el tema antes de desacreditar alegremente a todo un colectivo. Es el problema de internet (y no digamos ya de las redes sociales) que aunque la información está a un par de clics (nadie hace el mínimo esfuerzo por buscarla y contrastar sus argumentos) y todo el mundo se siente capacitado para decir las mayores barbaridades en 140 caracteres y quedarse tan tranquilo dejando escrito para la posteridad (porque te recuerdo que todo lo que se sube a la web se queda para siempre) que tal o cual colectivo es un conjunto de inútiles, vagos o cosas mucho peores.

  14. 27 octubre, 2017 en 9:21

    Apalankator

    Con respecto a tu pregunta te recuerdo que la misión de los médicos no es investigar, sino intentar curar a los pacientes con aquellos protocolos médicos que han demostrado su efectividad.

    Te sugeriría que hablaras con algún médico de la sanidad pública española para que te dieras cuenta que están sobrepasados de trabajo. Si un médico no da abasto para administrar los tratamientos aprobados a su más que excesivo número de pacientes, es evidente que no puede “perder” el tiempo investigando las causas de las enfermedades que en ese momento no tienen cura. Y con los brutales recortes de la sanidad pública de la ya casi última década la situación se ha agravado hasta niveles de desastre.

    Si queremos que los médicos puedan inventar nuevos tratamientos lo primero que hay que hacer es reducir el número de pacientes a los que tienen que atender, para que así tengan tiempo para hacerse preguntas que luego les puede llevar años intentar responder. Y eso no se consigue recortando los presupuestos de sanidad, sino todo lo contrario: contratando más médic@s y enfermer@s, haciendo más hospitales y dotándolos de medios, contratando a científic@s de otras áreas que trabajen en hospitales para que aparezcan sinergias, etc. En una palabra, invirtiendo a largo plazo en sanidad y en investigación biomédica. Todo lo contrario, por cierto, de lo que están haciendo los gobernantes de este desgraciado país llamado España.

  15. 27 octubre, 2017 en 9:37

    Apalankator, tu pregunta sobre lo que cabe en cabeza o no se responde muy bien cuando plasmas el protocolo experimental sobre un papel y sobre las vías de conseguir financiación para probar tu hipótesis (las cosas o se hacen bien o mejor no se hacen). Intentalo y luego podemos hablar sobre formas de llenar una cabeza.

  16. 27 octubre, 2017 en 9:39

    Ante este tipo de preguntas yo siempre recurro al símil futbolístico. Ningún aficionado o conocedor del deporte rey se pregunta (y mucho menos se ofende) por qué el Numancia o el Alavés, dignos aunque más que modestos equipos de la Liga española, no llegan nunca a la final de la “Champion League”. Y la respuesta es evidente, porque todo el mundo entiende que no tienen los recursos para competir con el Madrid, el Barça o el Bayern. Sin embargo es más que común esa misma pregunta por parte de los “apalakators” de turno en temas muchos más importantes, cuando es evidente que la respuesta es la misma.

    En resumen, la calidad en sanidad, en educación, en ciencia o en lo que sea hay que pagarla, ya que (aunque los creyentes en las más variadas deidades lleven milenios afirmándolo) los milagros no existen y como dice el viejo refrán castellano “nadie da duros a 4 pesetas”.

    Así que animo a todos aquellos insatisfechos con la sanidad pública a que dejen de criticar y a que exijan a sus gobernantes que inviertan más en ella. Porque ello redundará despues en la esperanza y calidad de vida suya y de sus familiares.

  17. 27 octubre, 2017 en 9:56

    Sin comentarios:

     

  18. Eduardo
    27 octubre, 2017 en 10:56

    A mí me resulta extraño esperar que los médicos que atienden nuestras dolencias sean los encargados de llevar a cabo la investigación sobre las mismas. En mi opinión es evidente que su función es, precisamente, la atención a los enfermos, y es en lo que se les puede exigir que estén preparados (lógicamente en el marco de los paradigmas vigentes).
    Exigir que a su vez sean investigadores, me parece absurdo, no es su trabajo y no se les ha preparado para esa actividad (salvo que alguien crea que la labor de investigación es básica y simple que cualquiera puede hacerla, pero quien piense así debería hacérselo mirar)
    Cosa distinta sería que existieran los medios adecuados para un traslado de información ente quienes tienen la función de la atención directa a los pacientes y los investigadores, pero ello exigiría: 1.- una formación específica de los médicos para hacer un primer filtraje de dicha información (¿Hasta qué punto la información que me facilita el paciente es fiable? ¿Es relevante esta información para el caso concreto o es anecdótica y casual? Se repite en varios casos o solo se presenta en uno o en una proporción despreciable?). Eso es necesario porque un exceso de información puede bloquear la capacidad de investigación (Creo que todos, en algún momento, hemos pasado por la situación en que un exceso de información es tan negativo como no tener ninguna), y por tanto sería necesario un filtraje previo que eliminara el “ruido” que pueda ocultar lo importante y causar más daño que beneficio.
    2.- Como ya se ha apuntado antes, liberar tiempo para que los médicos pudieran realizar esta función. Si actualmente la atención médica se resiente debido a la sobrecarga de trabajo y los escasos recursos, ¿De dónde van a sacar tiempo los médicos para realizar las funciones apuntadas antes?
    3.- Organizar, crear las vías de comunicación entre médicos e investigadores, aportar los medios y la organización para la puesta en práctica de esta idea, corresponde a la Administración, que es la que tiene la potestad y la disponibilidad de los medios para ello. La iniciativa particular e individual en este caso, no tiene capacidad para ello, e incluso puede ser motivo de sanción para el médico al destinar parte de su tiempo a funciones que no se han determinado como suyas.

  19. Eduardo
    27 octubre, 2017 en 11:02

    Quisiera aclarar que tal protocolo solo sería factible en la sanidad pública. La sanidad privada la constituyen empresas (grandes empresas como clínicas y pequeñas empresas como los despachos médicos individuales) con ánimo de lucro. La actividad antes propuesta, no generaría ningún beneficio empresarial, y si absorbería recursos, y por tanto generaría costes, algo que no es exigible a una empresa privada.

  20. apalankator
    28 octubre, 2017 en 3:25

    Hombre, una crítica constructiva por parte de Eduardo.
    Si es de esperar que los médicos que nos atienden no tienen tiempo de investigar, lo más lógico es que las conclusiones que obtengan y casos extraordinarios que observen en sus pacientes los comuniquen a investigadores que puedan sacar provecho de ello para su trabajo, porque si no, esta experiencia acumulada se pierde. Y así podremos salir del “que inventen ellos”.

  21. Eduardo
    28 octubre, 2017 en 17:49

    Apalankator, por tu comentario me queda la duda si has entendido mi entrada.
    Para que la posible información útil llegue a los investigadores se requeriría que: se diera a los médicos una formación complementaria que les permita detectar y filtrar la información útil del cúmulo total de información recibida (Trasladarla toda es sobredimensionar la carga de trabajo de los investigadores que, de por sí ya cuentan con escasos recursos, y su número no es precisamente excesivo, sobre todo después de los recortes habidos. En caso contrario, lo único que conseguiremos es colapsar totalmente la investigación). Además de la formación, se deberían establecer unos criterios a seguir. Tanto la formación como los criterios no son, desde luego, responsabilidad de los médicos.
    Lógicamente la atención a los enfermos no debe resentirse por la actividad añadida, lo que implica redimensionar la plantilla de médicos para reducir su carga de trabajo y que puedan dedicar el tiempo necesario a la nueva función. Ello implica a su vez un considerable aumento del presupuesto de sanidad. En las actuales circunstancias en que luchar por mantener presupuestos adecuados, para simplemente cumplir con las funciones hoy asignadas, se hace cada vez más difícil, tales incrementos añadidos se convierte en un ejercicio de fabulación (a ello habría que añadir también un incremento de recursos de los investigadores)
    Todo ello, como ya indicaba en el último punto, es potestad y responsabilidad de la Administración, puesto que en el último extremo es una decisión política. Por tanto, responsabilizar tanto a médicos como a investigadores de la no aplicación de estos criterios, está totalmente fuera de lugar.

  22. apalankator
    29 octubre, 2017 en 1:21

    Eduardo, yo no veo tan complicado que un profesional de cualquier materia sepa distinguir casos extraordinarios de los rutinarios, ya puedan ser mecánicos, agricultores o fontaneros, y respecto a la falta de tiempo para atender esta labor pienso que tendrían suficiente si se ajusta la jornada laboral de los profesionales de la medicina a 8 horas diarias y 40 semanales como el 90% de la población que con sus impuestos financian este servicio.
    Vaya, he pisado otro callo.

  23. Eduardo
    29 octubre, 2017 en 12:16

    La forma de pensar simplista genera respuestas simplistas, y habitualmente erróneas. Es lo que tiene la ignorancia. En mi vida profesional (ahora estoy jubilado) mi actividad de los últimos 20 años (poco más o menos) se desarrolló en el marco del soporte informático al personal (interno y externo) de una compañía de seguros. Como en muchas otras actividades, los usuarios en la mayoría de ocasiones no son conscientes de las complejidades de los sistemas que utilizan, y con excesiva frecuencia piden soluciones a problemas (muchos de los cuales ellos mismos han provocado con un mal uso) esperando que los encargados de solventarlos tengan una varita mágica que en un instante dé la resolución. Y pese a insistir en explicar conceptos, criterios y prácticas que mejoraran el uso de los recursos informáticos, siempre te encuentras con el creído, investido de ciencia infusa, que no quiere hacer ningún esfuerzo porque él “lo sabe todo”, aunque meta la pata día sí, día también.
    Cualquier actividad que implique una mayor o menor complejidad, siempre tendrá rondando los besugos de turno que, en su supina ignorancia, lo ven todo fácil, simple y sin problemas. Pero la ignorancia se cura con el esfuerzo de aprender y la voluntad de entender. Eso sí, es más fácil, mucho más fácil, mirarse el ombligo, afirmar que todo es simple y descargar las culpas sobre los demás.
    En mi caso, me he encontrado con problemas que, para resolverlos, he tenido que esforzarme en encontrar soluciones durante horas e incluso días. Como ejemplo, un equipo bloqueado por un virus. Existe una solución fácil, formatear el equipo y reinstalarlo todo, pero con el coste de perder toda la información que contenga el equipo (lo habitual es que nadie se acuerda de hacer copias de seguridad hasta que pasa el desastre), con lo que le haces un traje al usuario (a veces con pérdida de información vital). Por supuesto, siempre estaba el enterado de turno que, en su simplicidad, afirmaba que yo estaba perdiendo el tiempo (eso sí, cuando era él quien tenía el problema, exigía soluciones que no implicaran pérdida de información alguna).
    Cuanto más complejo es un sistema, más difícil y más esfuerzo requiere su correcto funcionamiento. Claro que para los enterados de turno, para los que se creen estar en la posesión total de la verdad, para los simplistas, todo se reduce a la falta de capacidad o falta de voluntad de los demás, incapaces de darse cuenta de su ignorancia. Y no, no vas pisando callos, solo demuestras tus incapacidades.

  24. Abraham
    29 octubre, 2017 en 22:45

    A mí, si acaso, me parece que los médicos de la pública echan demasiadas horas. Sobre todo cuando hacen guardias. Pero, según me explicaron, los mismos médicos y enfermeros lo prefieren así, para echar las horas del tirón y ahorrarse desplazamientos y horas extras impagadas (si te llega un paciente muy mal justo antes del cambio de turno, no puedes irte sin más).
    Otra confidencia es que al médico de cabecera le dan un plus de productividad si manda a pocos pacientes al especialista. Nadie quiere que se le muera un paciente, pero tienen que verlo muy claro. Es una forma de reducir las listas de espera. Entiendo que hay que racionalizar los recursos, pero seguro que hay otras formas.

    Por cierto, en Andalucía redujeron la jornada, sí, y el sueldo también. No les hizo mucha gracia a los profesionales.

  25. 31 octubre, 2017 en 13:00

    La eliminación de la bacteria responsable de las úlceras pépticas disminuye en hasta un 22% la probabilidad de padecer un cáncer gástrico en las personas mayores de 60 años:
    http://www.madrimasd.org/notiweb/noticias/erradicacion-h-pylori-tambien-reduce-riesgo-cancer-estomago-en-mayores?origen=notiweb

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: