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Camino del desastre medioambiental más absoluto


La revista BioScience acaba de publicar un demoledor artículo firmado por más de 15.000 científicos de 184 países en el que se muestra el cada vez más devastador impacto humano sobre la Tierra.

En el artículo (disponible en varios idiomas entre ellos el español) se han analizado nueve variables y los resultados no pueden ser más descorazonadores. La única noticia positiva es que la capa de ozono se está recuperando, gracias a la prohibición de los CFCs (panel a). Sin embargo en este último cuarto de siglo se ha reducido un 26% la disponibilidad de agua dulce por habitante de la Tierra indicada como una línea negra del panel b de la siguiente figura

 

así como la capturas pesqueras (panel c) y eso que las flotas actuales son mucho mayores y disponen de adelantos tecnológicos inimaginables hace unas décadas para localizar y pescar en cualquier lugar oceánico, señal de que los mares no pueden mantener el actual ritmo de expolio de las reservas pesqueras.

También en estos últimos 25 años ha aumentado un 75% la superficie degradada por acción del hombre (panel d), a la vez que se ha reducido la superficie forestal (panel e) y ha aumentado el número de especies de vertebrados extintas (panel f).

Y finalmente en estas dos décadas las emisiones de CO2 a la atmósfera han aumentado en un 62% (panel g), a la vez que la temperatura del planeta ha subido un 167% (panel h), todo ello gracias a un aumento de la población humana del 35% y del ganado de un 20% mostrados en el panel i.

En su artículo los autores indican una serie de medidas urgentes como

Priorizar a la promulgación de grandes reservas protegidas de una proporción significativa de los hábitats terrestres, marinos, de agua dulce y aéreos de todo el mundo;

Mantenimiento de los servicios ecosistémicos de la naturaleza parando la conversión de selvas, bosques, pastizales y otros hábitats naturales;

Restaurar comunidades con plantas autóctonas a gran escala, principalmente, bosques;

Devolver a la naturaleza salvaje zonas con especies nativas, especialmente con depredadores ápice, para recuperar procesos y dinámicas ecológicos;

Implementar políticas adecuadas para remediar la extinción de especies animales, la caza furtiva y la explotación y comercio de especies amenazadas;

Reducir el desperdicio de alimentos mediante educación y mejores infraestructuras;

Promover un cambio hacia dietas más vegetales y menos animales;

Promover la reducción adicional de los índices de fertilidad procurando que mujeres y hombres tengan acceso a la educación reproductiva y a los servicios voluntarios de planificación familiar, especialmente, en lugares donde falten tales recursos;

Aumentar la educación ambiental para niños y fomentar un mayor aprecio por la naturaleza por parte de la sociedad.

Desinvertir en inversiones monetarias e invertir en iniciativas que promuevan cambio ambiental

Idear y promover tecnologías no contaminantes y adoptar masivamente energías renovables y, simultáneamente, eliminar subvenciones a la producción de energía con combustibles fósiles.

Revisar nuestra economía para reducir desigualdades y asegurarse que precios, impuestos y sistemas de incentivos tengan en cuenta los costes reales que nuestro patrón de consumo imponen en nuestro medio ambiente; y

Evaluar de manera científica el tamaño de población humana sostenible a largo plazo y pedir a las naciones y a sus líderes que apoyen ese objetivo vital.

Pero como bien indican al final de su artículo

Esta receta ya fue bien articulada hace 25 años por los científicos del mundo, pero en la mayoría de los temas, no hemos escuchado su llamada de atención. Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva al fracaso y nos estamos quedando sin tiempo.

ya que

Debemos reconocer, en nuestras vidas diarias y en nuestras instituciones de gobierno, que la Tierra con toda su vida es nuestro único hogar.

 

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  1. Paco
    15 noviembre, 2017 en 13:30

    Las gráficas sin graduación de ejes hacen llorar al niño jesús.

  2. 15 noviembre, 2017 en 15:19

    Paco el eje X, el de los años, es el mismo para todas las gráficas y está debajo de los paneles g, h e i.

  3. Eduardo
    15 noviembre, 2017 en 16:54

    No sabía yo que el “niño Jesús” fuera matemático. Ja, ja, ja.
    Su padre ¿Qué es, el físico loco?

  4. Eduardo
    15 noviembre, 2017 en 17:00

    Aclaración: físico loco= doctor Strangelove, por ejemplo

  5. Jose
    16 noviembre, 2017 en 11:05

    Parece que lo único que puede hacer que los gobiernos se tomen en serio este problema es constatar cómo nos afecta YA de manera importante en nuestro día a día, en forma de huracanes o sequías cada vez más graves. No sé si la última temporada de huracanes en EE.UU habrá servido para que algunos de los votantes de Trump, que muchos viven en esos estados del sur, reflexionen.

  6. 16 noviembre, 2017 en 12:34

    Jose

    Teniendo en cuenta que muchos votantes republicanos en EEUU son bastantes literalistas bíblicos, el aumento de huracanes sería para ellos una muestra evidente de la ira divina sobre la pecaminosa sociedad yanqui y no debido al cambio climático:
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2016/08/el-colmo-de-la-estulticia-cristiana.html

  7. Anónimo
    16 noviembre, 2017 en 22:19

    Los literalistas bíblicos son un problema, evidentemente. Por lo apuntado y porque todo lo que ocurre es voluntad divina, por tanto y según ellos, nada de lo que hagamos o dejemos de hacer influye en los acontecimientos.
    Pero no es el único problema. La cortedad de miras de buena parte de sus votantes es tal que son incapaces de racionalizar un problema, para ellos, tan complejo.
    El propio presidente Trump es un ejemplo de ello. Recuerdo que en plena campaña se publicó un artículo en el que se hacía referencia a una de las prácticas habituales con los candidatos, consistentes en informarles de ciertas cuestiones relativas, por ejemplo, al posible uso del armamento nuclear. El encargado de darle la información (no recuerdo quien era) quedó alarmado ante las cuestiones expuestas por Trump, quien no parecía entender que todo el mundo fuera tan remiso al uso de dicho armamento.

  8. Eduardo
    16 noviembre, 2017 en 22:27

    El comentario anterior -Trump y las armas nucleares- es mio, aunque seguramente saldrá como anónimo

  9. Jose
    17 noviembre, 2017 en 19:11

    El tema pinta mal, pero aún hay esperanza. En los últimos tres años se ha estancado la producción de CO2, con un pequeño repunte en los últimos meses porque no llueve en China y ha bajado la producción hidroeléctrica, teniendo que quemar más carbón. Aunque Estados Unidos como país se haya retirado del acuerdo de París, está bajando sus emisiones, hay numerosas iniciativas al respecto de diversos Estados, de las principales ciudades y de empresas privadas. Otros de los mayores emisores de CO2, como China e India, que hace pocos años no querían ni hablar de reducciones, están inmersos en un programa ambicioso de energías alternativas. Incluso China está más avanzada que Europa en algunos aspectos, imponiendo cuotas obligatorias de coches eléctricos para los próximos años. Obviamente, nada de esto es suficiente, hay que hacer mucho más.

  10. 17 noviembre, 2017 en 20:00

    Jose

    El problema es global y va mucho más allá de las emisiones de CO2. Como se indica en el artículo de referencia de la entrada mientras siga aumentando la población humana, la de nuestros animales de granja, la deforestación, el ataque al medio ambiente y la depredación de los recursos del planeta estamos abocados al desastre. Y eso sólo se puede conseguir si abandonamos el sistema capitalista, en donde la única variable importante es el crecimiento continuo basado en el círculo vicioso de fabricar-comprar-tirar y vuelta al principio. Mientras no controlemos la población y no fabriquemos para que las cosas duren décadas y luego se reciclen totalmente y no como ahora en donde el móvil, el PC, la ropa, el calzado y el resto de productos están diseñados para durar el menor tiempo posible, porque o bien se averían en dos años o bien cambia la moda, una humanidad en donde los chinos, los indios y el resto de habitantes de las regiones menos favorecidas quieren vivir como los occidentales, derrochando a troche y moche es insostenible, ya que todas las medidas parciales (parches) que se tomen simplemente ralentizarán el desastre final, pero nunca lo pararán y mucho menos lo revertirán.

  11. Eduardo
    17 noviembre, 2017 en 21:21

    El problema principal es la población. Si la población fuera de 1500 millones (poco más o menos la que existía en 1900), en lugar de los 7.500 millones actuales, buena parte de los problemas actuales a los que nos enfrentamos, no serían tales.
    En todo caso, con algunas mejoras en la duración de los productos, el reciclaje y la racionalización productiva, podrían ser suficientes para que tales problemas desaparecieran.
    Por el contrario, si no arreglamos el tema de la población, con el resto de medidas únicamente ralentizamos la acumulación de problemas, pero no los eliminamos.

  12. Jose
    18 noviembre, 2017 en 6:00

    El sistema capitalista ya no se puede abandonar, si queremos seguir manteniendo con vida a los miles de millones de habitantes de la tierra. De la misma manera que la revolución agrícola del neolítico también fue irreversible, porque produjo un enorme aumento de la población que hacía inviable volver al sistema de caza y recolección. Lo que sí sucederá inevitablemente es una evolución del capitalismo a un capitalismo verde y sostenible, que será la próxima gran revolución tecnológica junto con la digital y la automatización. De la misma manera que el capitalismo del siglo XX tampoco era el mismo que el del siglo XIX (si no hubiera habido esa evolución, el del XIX hubiera sido igualmente insostenible). La población, a medida que los países se van desarrollando, tiende a crecer más moderadamente e incluso a decrecer, como en Europa y Japón. No todo está perdido aún.

  13. Eduardo
    18 noviembre, 2017 en 13:07

    La afirmación que el capitalismo es la única alternativa, es una tontería, pero queda muy bien para justificar que no se planteen alternativas a este modelo.
    En realidad es todo lo contrario. El capitalismo lleva, indefectiblemente, a la autodestrucción.
    Parece que quienes hacen tal afirmación, desconocen los principios básicos del modelo capitalista. Para que este modelo se mantenga es preciso el permanente crecimiento, pero tal condición choca con el hecho que los límites de nuestro planeta son fijos y hay recursos fundamentales para nuestra supervivencia que se agotan. Por otra parte, el desarrollo tecnológico nos acerca cada vez más a un modelo en el que la capacidad productiva no dependerá de la mano de obra, sino que esta será un elemento económico marginal.
    Es el trabajo retribuido el que genera plusvalía (la diferencia entre el valor producido y la retribución del trabajo generador de lo producido) y esa plusvalía, convertida en beneficio del capital, es el motor del modelo capitalista. A su vez los trabajadores forman parte (importante) de la demanda, como compradores de los bienes producidos. Por eso la esclavitud dejó de ser una opción válida. El modelo de sociedad industrial necesita de la demanda para que el modelo capitalista funcione, y los esclavos carecían de capacidad de compra. Por eso el norte de los Estados Unidos estaba en contra de la esclavitud, porque no encajaba en el modelo económico que se estaba desarrollando.
    Pero en una sociedad en la que el trabajo ya no sea necesario, o sea marginal en el modelo económico, el capitalismo carece de sentido. No hay trabajo, no hay salarios, no hay demanda.
    Pero hay otros problemas añadidos. El desarrollo del capitalismo, hasta sus últimas consecuencias, nos ha llevado a la actual globalización y a las empresas multinacionales que controlan la economía. Pero no solo la economía, sino también la política. Como resultado el modelo democrático está cada vez más en crisis, y ya es difícil decir si existe verdaderamente la democracia. Hay dos salidas posibles, en el marco del capitalismo: una plutocracia mundial, en la que el poder político será ejercido en exclusiva por los poderosos, o un retorno al nacionalismo extremo (control de recursos escasos), en el que la vinculación fascismo-capital condicione los modelos sociales. Tanto de una cosa como de la otra, estamos viendo ya indicios.
    Así que, si queremos tener futuro, y que este sea democrático y respetuoso con las libertades y derechos personales, comienza a ser urgente que nos pongamos las pilas y busquemos un nuevo modelo tanto económico como político.

  14. 18 noviembre, 2017 en 16:33

    Puesto que el artículo está realmente bien, y se entiende todo de forma perfecta, voy a repasarlo otra vez porque me han quedado algunos puntos pendientes.

  15. Jose
    18 noviembre, 2017 en 19:06

    Cuando se ha intentado buscar alternativas al capitalismo, el resultado ha sido tan desastroso (comunismo) que nadie hoy día se atreve a plantearse de nuevo buscar alternativas al capitalismo. Dependemos del capitalismo para nuestra subsistencia, igual que no se pudo renunciar a la revolución de la agricultura en el Neolítico. El capitalismo, no obstante, podría garantizar su propia subsistencia mediante una transformación a un sistema más ecológico y social, con un control mayor de los poderes públicos mediante organizaciones supranacionales. Pero nadie duda de que el sistema del futuro seguirá siendo capitalista, aunque irá adaptándose a los desafíos de cada época igual que lo ha hecho anteriormente. Porque uno de los rasgos fundamentales de nuestro sistema es su gran flexibilidad y adaptabilidad al entorno cambiante.
    Con respecto a la población, teniendo en cuenta que a medida que los países se desarrollan tienden a limitar su crecimiento poblacional e incluso a decrecer, se estima que la población mundial llegaría a los 11.000 millones hacia 2050 para empezar a declinar. Es un gran desafío conseguir un sistema productivo sostenible con esa población, y la ciencia y la tecnología tiene mucho que aportar al respecto.

  16. 18 noviembre, 2017 en 20:00

    “Pero nadie duda de que el sistema del futuro seguirá siendo capitalista, …”

    Me parece una afirmación más que arriesgada. La revolución neolítica que comentas duró milenios, el feudalismo siglos y si se hubiera preguntado a los que vivieron esas épocas hubieran dicho lo mismo que tú: “Pero nadie duda de que el sistema del futuro seguirá siendo neolítico o feudalista, …”

    Sin embargo lo que apuntan todos los datos es que si seguimos con el actual sistema capitalista de expolio del planeta no vamos a tener siglos para desarrollar un nuevo sistema económico. A no ser que encontremos pronto un planeta virgen y que desarrollemos la tecnología espacial adecuada para continuar en él nuestro crecimiento exponencial a costa de los recursos naturales.

  17. Eduardo
    18 noviembre, 2017 en 20:22

    La afirmación “nadie hoy día se atreve a plantearse de nuevo buscar alternativas al capitalismo” es simplemente absurda. Hay mucha gente que es totalmente crítica con este modelo y que se plantea un cambio radical.
    No voy a repetir los argumentos que ya he dado, y que no pareces haber entendido. Pero lo cierto es que si modificamos el modelo para que no entre en conflicto con lo apuntado, dejara de ser capitalismo. Puede que contemple elementos del modelo de la economía de mercado, pero no será capitalismo, porque habrá que poner límites a las prácticas que hoy nos llevan al desastre, y que son inherentes al modelo capitalista.
    La perspectiva de llegar a los 11.000 millones de personas para el 2050 es de por sí un fracaso. Los 7.500 millones actuales son ya más que preocupantes. Desde los efectos de la actividad de la humanidad sobre el cambio climático, hasta el más que preocupante agotamiento de recursos (El efecto combinado influirán notablemente sobre nuestra capacidad de garantizar agua y alimento para todo el mundo, energía y materiales básicos para la actividad humana). ¿Qué pasará cuando las distintas comunidades empiecen a notar los efectos de tales escaseces? ¿Serán las próximas guerras motivadas por el control del agua o de fuentes alimentarias? (Por el control de recursos energéticos ya se dan). Puede que no nos atrevamos a imponer medidas de control de natalidad. En ese caso las condiciones de escasez de recursos serán las encargadas de regular la población (no solo por falta de alimentos o agua, en sociedades que se desmoronan, como es de prever que pase, ciertos recursos sociales, como la atención médica, serán los primeros en desaparecer. ¿Qué pasará cuando se propaguen epidemias?). La teoría de esperar que la propia evolución social solvente los problemas a los que nos enfrentamos, es simplemente suicida. Cuanto más tiempo tardemos en buscar soluciones verdaderas, más duras tendrán que ser, y su eficacia será más dudosa. Si cuando el Club de Roma planteó los resultados del informe “Los límites del crecimiento” se hubieran tenido en cuenta, en lugar de descartarlos, hoy no nos enfrentaríamos a un negro futuro, y habría sido un proceso fácilmente asumible.

  18. fisivi
    19 noviembre, 2017 en 9:32

    Que el sistema capitalista es insostenible está fuera de duda en cuanto se razona con sinceridad a partir de los datos. Lo difícil es idear un sistema alternativo que sea sostenible para el planeta y que a la vez cubra las necesidades de la población humana, tanto físicas como de libertades.

    Me parece imprescindible un sistema razonado y elegido democráticamente POR TODA LA HUMANIDAD y en un plazo corto, obligado por las circunstancias. Seguro que no faltarán propuestas entre más de 7000 millones de humanos pensantes. Con las tecnologías actuales tampoco faltarán medios para comunicarlas y votarlas. La soberanía y la jerarquía de cada estado no se debería tener en cuenta ante la gravedad y la urgencia del problema.

    Lo contrario, no planificar y dejar que todo evolucione según la ley del más fuerte, es lo que nos ha llevado a esta situación desastrosa, donde el descontrol está a punto de hacer colapsar incluso el medio físico, con un riesgo altísimo de guerra generalizada por todo el planeta por falta de bienes imprescindibles.

  19. Jose
    19 noviembre, 2017 en 9:37

    La historia no evoluciona mediante cambios radicales, haciendo borrón y cuenta nueva de lo existente y estableciendo desde cero un sistema económico político y social totalmente nuevo. Cuándo se ha intentado algo así, como con el comunismo, el resultado ha sido desastroso y no ha perdurado. La historia evoluciona mediante cambios progresivos basados en el sistema anterior. El capitalismo liberal, aunque se estableció relativamente rápido, fue el fruto de varios siglos de evolución en la Edad Moderna. Por tanto nadie va a venir ahora a desmantelar todo el sistema y crear desde cero algo totalmente nuevo. Se trabajará desde lo ya existente haciendo modificaciones más o menos importantes para garantizar su viabilidad futura. Ahora no necesitamos el típico discurso destructivo sobre lo malo malísimo qué es el capitalismo, pero sin aportar ninguna alternativa viable realista; por el contrario necesitamos un discurso constructivo que aporte soluciones reales para los desafíos globales. El primer discurso es el populista, que busca destruir el sistema sin ofrecer ninguna alternativa aparte de las que ya conocemos que son infinitamente peores. El populismo aporta soluciones fáciles para problemas difíciles, esto obviamente no soluciona nada sino que lo complica todo mucho. Es mejor prescindir de los populistas y confiar en comités de expertos internacionales, entre los cuales deberán estar los científicos, para que trabajando sobre el modelo existente, construyendo en vez de destruyendo, aporten soluciones reales para los problemas. Soluciones que no serán fáciles ni mágicas ni pasan por desmantelar de un plumazo todo el sistema.

  20. 19 noviembre, 2017 en 10:45

    Bueno Jose, pues si no podemos hacer borrón y cuenta nueva del capitalismo apañados vamos, porque como he dicho antes todos los estudios y todas las predicciones indican más que claramente que no disponemos de 3 o 4 siglos para sustituirlo. Somos como esas bacterias que están consumiendo casi todo el medio de cultivo del matraz, sólo hay dos formas de sobrevivir como especie: o nos apretamos el cinturón pero de verdad o el autoexterminio más brutal a medida que se vayan acabando los recursos y el medio ambiente se degrade totalmente.

  21. 19 noviembre, 2017 en 11:00

    Con respecto a tu argumento de que

    “Ahora no necesitamos el típico discurso destructivo sobre lo malo malísimo qué es el capitalismo…”

    te informo que las medidas se pueden implementar desde ahora mismo, si hubiera una voluntad política. Por ejemplo podríamos dejar de subvencionar a los combustibles fósiles con cargo a los impuestos de todos tal y como hacemos ahora mismo y gestionar una transición rápida a las renovables, haciendo pagar de verdad todos los costes reales a los que más contaminan. Al principio costaría algo de dinero, pero simplemente con el ahorro sanitario que se generaría después al no tener que atender a esos millones de personas que al final acaban muriendo por la contaminación se equilibrarían los gastos. Pero claro, eso significa abandonar el cortoplacismo capitalista y gestionar a largo plazo. Y también eso significaría que los economistas tendrían que volver todos a la facultad a aprender de verdad a calcular balances de gastos e ingreso GLOBALES.

    O acabar con esa sacrosanta “libertad” que tenemos ahora todos de comprarnos el coche más grande y potente, para poder expresar nuestro status social y poder ir al supermercado de la esquina a comprar una barra de pan, porque el transporte público es cosa de pobres. Porque no hay nada que me enerve más que ir en un autobús rodeado de docenas de coches, a cual más aparatoso, que llevan confortablemente instalados en su interior al conductor y en algunos casos a otra persona, individuos que además se exasperan por los atascos que ellos mismos generan con su más que incívico y egoísta comportamiento y que hacen sonar su claxon ofendidos cuando ese mismo vehículo de transporte público que lleva a 40 o 50 personas les hace perder un milisegundo de su parece ser inviolable tiempo porque intenta salir de la parada delante de ellos.

  22. Jose
    19 noviembre, 2017 en 11:00

    Propón tu alternativa. La mía es un capitalismo verde, moderando el consumo, reciclándolo todo, eliminando por completo las energías fósiles. Y control de la natalidad. Según los expertos, esto es viable a corto plazo si hay voluntad política para llevarlo a cabo. Y seguiría siendo un sistema plenamente capitalista, con empresas privadas, libre mercado, mercados de capitales, comercio internacional, automatización intensa. ¿Cuál es tu alternativa?

  23. Jose
    19 noviembre, 2017 en 11:04

    Totalmente de acuerdo con tus medidas. Pero eso seguiría siendo un sistema capitalista de principio a fin. Con algunas diferencias con respecto al capitalismo basado en el petróleo del siglo XX. Igual que este tenía bastantes diferencias con respecto al capitalismo basado en el carbón del siglo XIX.

  24. 19 noviembre, 2017 en 11:19

    Aunque ya te indicado algunas medidas en mi anterior comentario creo que tienes un problema con las definiciones. “Capitalismo verde” es un oxímoron del mismo calibre de “ciencias teológicas” o “machismo igualitario”. El capitalismo según cualquier definición canónica, por ejemplo la Wiki, es

    “Sistema económico y social basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la importancia del capital como generador de riqueza y en la asignación de los recursos a través del mecanismo del mercado.”

    Y los mercados también por definición, únicamente pueden asignar recursos a corto plazo, buscando el máximo interés para los dueños del capital. Por ejemplo en el caso de los medios de transporte que comentaba antes, un análisis riguroso y científico de la movilidad urbana lleva inexorablemente a una asignación racional de recursos basada en la exclusividad del transporte público intermodal (metro, cercanías, autobuses, tranvías, etc.), junto con el fomento de las bicicletas y el tradicional ir andando y la prohibición total de los vehículos privados, tanto por motivos de eficiencia tanto económica (medida por gasto por Km o por número de horas perdidas en atascos) como de salud pública. Y eso desde el punto de vista capitalista choca frontalmente con la libertad de empresa de fabricar vehículos cada vez más grandes y potentes, que aunque consumen menos que los equivalentes de décadas antes siguen aumentando el problema de la movilidad urbana, así como el de la salud pública.

  25. 19 noviembre, 2017 en 11:28

    Y claro si en nombre de la eficiencia económica y social se acaba con el libre mercado del automóvil, porqué no extrapolarlo a otras facetas también importantes: sanidad, educación , etc., etc., etc. Y entonces al final no quedará nada de libre mercado, ni de capitalismo ni marrón ni verde. Y eso lo sabe muy bien el actual poder económico, y por ello se gastan millones y millones en torpedear cualquier “restricción” por muy suave que sea, ya que sería como dejar que se abriera la caja de Pandora anticapitalista.

  26. Jose
    19 noviembre, 2017 en 11:34

    Capitalismo verde es un oxímoron en el siglo 19 o el 20, pero no lo será en el 21. De hecho con las nuevas tecnologías en generación de energía eléctrica eólica y solar ya son más baratas que las energías fósiles. Por eso el mercado las prefiere.

  27. Jose
    19 noviembre, 2017 en 11:39

    Con respecto al tema de la movilidad urbana que tanto te preocupa, parece probable que en pocas décadas la mayoría de la gente de las ciudades no tenga vehículo propio, sino que utilicen, además del transporte público, una flota de vehículos eléctricos autónomos que realizarán muchos viajes cada día para muchas personas diferentes. Y esto será así porque el mercado lo escogerá por su precio infinitamente menor.

  28. Jose
    19 noviembre, 2017 en 11:50

    En realidad un capitalismo en estado puro no ha existido nunca, siempre ha habido una intervención y regulación estatal que ha sido mayor o menor según las épocas y los países. Con respecto al tema del tráfico en las ciudades, cada vez son mayores las restricciones a su uso.

  29. Eduardo
    19 noviembre, 2017 en 13:03

    No hay peor sordo que el que no quiere oír, y obsesionarse con el capitalismo como única alternativa es también una forma muy semejante a la religiosidad y a la irracionalidad. Las contradicciones internas del propio sistema (especialmente referidas a la inviabilidad de un modelo basado en el permanente crecimiento en un mundo limitado, pero no el único elemento contradictorio, ni mucho menos) son más que evidentes y están más que estudiadas.
    El problema de fondo para quienes se niegan a verlas, es que están convencidos que la propia dinámica del sistema acabará encontrando la solución, sin darse cuenta, primero, que eso es una falacia, y segundo, que no tenemos tiempo para comprobar si funciona o no, que vamos contra reloj.
    Otro de los problemas es la veneración al concepto de libertad individual, sin darse cuenta que esta, como libertad absoluta, no existe, ni puede existir, por la sencilla razón que mis actos influyen sobre los demás, y tales efectos pueden ser perniciosos en grado sumo (lo que a su vez atenta contra la libertad de los demás). Así pues, ante todo es necesario garantizar las mejores condiciones de vida para todo el mundo, aunque ello implique establecer límites en las libertades individuales (para todos, claro está).
    A diferencia de José, yo no descarto la inclusión de elementos propios de la economía de mercado (aquellos que sean útiles y no entren en conflicto con los objetivos generales buscados, que son la supervivencia de la especia humana en las mejores condiciones posibles). Según sus planteamientos, en cambio, solo es viable el capitalismo, pese a estar ampliamente demostrada su inviabilidad. Cualquier referencia a posibles alternativas, le provoca un irracional “vade retro satanás”. Yo en cambio no tengo ese problema.
    En todas sus entradas ha sonado la cantinela demonizadora del socialismo y el comunismo. Hasta ahora, no he querido entrar en el tema, entre otras cuestiones porque un análisis en profundidad del tema no puede hacerse correctamente con media docena de párrafos, y este no es el lugar para tales discusiones. Pero su insistencia me obliga a, al menos, puntualizar algunos extremos. Para empezar, reducir esas ideologías (y sus modelos derivados) a unos pocos casos que reflejan unas pocas variantes de ellas, es un reduccionismo bastante estúpido. Segundo tales modelos tuvieron que desarrollarse en un entorno totalmente negativo ¿Acaso alguien piensa que el resto del mundo capitalista (la mayor parte del planeta) no hizo todo cuanto pudo y supo para provocar el fracaso de esos modelos alternativos? Aún y así, y pese a todos los errores y horrores cometidos, fundamentalmente, por el estalinismo, Rusia pasó de ser un estado en pleno medioevo a lanzar el primer satélite en 40 años, y a poner el primer humano en órbita, en 44 años. O Cuba que, pese al bloqueo estadounidense y a ser un estado de recursos escasos, dispone de una sanidad de las mejores del mundo (algo que no puede decir Estados Unidos, por antonomasia el ejemplo del mundo capitalista). Así pues, aunque sea poco, algo habrán hecho bien. Y ese es precisamente mi planteamiento: recoger las iniciativas que pueden ser útiles y aprender de los errores que no deben repetirse.
    Abundando en el tema, el anarquismo nunca ha tenido ocasión de probar sus modelos. Y en mi opinión, no pueden funcionar en una sociedad industrial (Si serían viables en una sociedad agraria). Pero si pueden aportar ideas que mejoren la fiscalización de la gestión pública por parte de la ciudadanía, evitando así la excesiva acumulación de poder de los órganos políticos (democracia no es votar cada cuatro años).
    Ya sé que lo que voy a decir es mentar la soga en casa del ahorcado (para los defensores a ultranza del capitalismo) pero el modelo económico que pueda sacarnos de este atolladero tendrá que contar con un sector público potente. En algunos sectores, incluso, como sector único (apunto como mínimo, sanidad y energía). Y no, la libre competencia no es ninguna panacea (al contrario de lo defendido por los defensores del capitalismo). Ejemplos hay muchos, como el de los medios audiovisuales en el que el desarrollo de los soportes y reproducción de video primó el VHS, de los cinco sistemas que competían, siendo técnicamente el ganador, la peor opción, pero a la que acompañaban intereses comerciales y económicos paralelos pero ajenos al producto en sí.
    Producto de esa libertad empresarial absoluta es la “obsolescencia programada”, una práctica que agrava de forma severa nuestra situación actual, y que solo obedece a los intereses del capital (y que sufrimos y pagamos todos). Todo eso son claros ejemplos de lo que es el capitalismo. Así que, o acabamos con el capitalismo, o este acabará con nosotros. ¡Ah! Y “capitalismo verde”, ni existe ni puede existir. Va contra los propios principios que regulan el capitalismo.

  30. 19 noviembre, 2017 en 17:39

    “En realidad un capitalismo en estado puro no ha existido nunca,…”

    Pues parece que poco a poco vamos hacia él, porque la “intervención y regulación estatal” son cada vez menores en todo el mundo. Y así nos luce el pelo con crisis cada vez más pavorosas, mientras los beneficios de las grandes empresas son cada vez más astronómicos. Y también vamos a nuevo modelo de esclavitud en donde, en nombre de una “competitividad” entre las naciones, los derechos laborales más elementales simplemente desaparecen en nombre de ese falaz “capitalismo colaborativo” en donde “riders”, “ubers” y demás acrónimos anglosajones trabajan por sueldos de miseria, sin seguridad social, cotizaciones sociales, sin vacaciones ni ayuda sanitaria mientras las grandes multinacionales “colaborativas” reparte beneficios entre sus accionistas sin pagan un euro de impuestos en ningún país puesto que su ingeniería financiera basada en paraísos fiscales les dejan a salvo de cualquier legislación.

  31. 19 noviembre, 2017 en 17:50

    Además, y para volver a poner en contexto la dicusión, en ninguna de las variables salvo en la de la capa de ozono se muestra ninguna evidencia de que la famosa transición por la que aboga Jose se esté siquiera enpezando a atisbar. Todos los parámentros medidos en el artículo mencionado siguen en trayectoria de desastre. Y como he dicho antes, no tenemos 3 o 4 siglos para empezar a nivelar esas gráficas.

  32. fisivi
    19 noviembre, 2017 en 20:02

    Los datos del calentamiento global me dan la impresión de que no podríamos evitar el desastre aunque de repente todos tuvieramos un comportamiento respetuoso con el medio ambiente. Es tanto el daño que quizá haga falta geoingeniería para revertir los efectos a largo plazo, por ejemplo reduciendo el exceso de CO2 que ya hay en la atmósfera abonando el océano para incrementar el fitoplancton rápidamente.

    Decisiones de efectos globales, como la de aplicar geoingeniería, no pueden estar en manos de un puñado de capitalistas cuyo único fin es enriquecerse cada vez más, ni siquiera debe depender de gobernantes que, en la mayoría de los casos, son títeres del capitalismo. Pienso que para los asuntos que nos afectan a todos sería ideal implementar un medio de comunicación y decisión que permita participar y decidir de forma directa a todos y cada uno de los habitantes del planeta.

  33. Jose
    19 noviembre, 2017 en 21:31

    No es correcto. La intervención del Estado era mucho menor en el siglo XIX que ahora
    Además, ahora tenemos a la Unión Europea que regula y mucho.

  34. Jose
    19 noviembre, 2017 en 21:37

    Tú te obsesionas de una manera irracional y religiosa con que la solución a todos los problemas del mundo pasa necesaria y únicamente con la abolición del capitalismo, pues es la fuente de todo mal y solo ha traído males a la humanidad. La mera desaparición del capitalismo solucionará todos estos problemas, no importa cuál sea la alternativa. Yo creo que el capitalismo ha aportado mucho a la humanidad aunque también ha generado muchos problemas, y se puede preservar lo bueno solucionando los problemas.

  35. 19 noviembre, 2017 en 23:14

    “Tú te obsesionas de una manera irracional y religiosa con que la solución a todos los problemas del mundo pasa necesaria y únicamente con la abolición del capitalismo”

    Estás completamente equivocado, puesto que mis argumentos los baso en los datos y estudios existentes, por ejemplo el que da título a la entrada. Sin embargo, los que piensan que el capitalismo es la solución sí que se ” obsesionan de una manera irracional y religiosa” puesto que descartan o desprecian todas las alarmas que han saltado hace tiempo, alarmas por cierto que han sido publicadas en las mejores revistas científicas pero claro ¿qué sabrán unos pocos miles de científicos frente al “conocimiento” revelado por los gabinetes de estudio de los grandes bancos y financiados por las megacorporaciones transnacionales?

  36. 19 noviembre, 2017 en 23:16

    Por cierto, antes de afirmar tan erróneamente que

    “La intervención del Estado era mucho menor en el siglo XIX que ahora”

    quizás deberías abandonar el siempre corto de miras punto de vista europeo y darte una vuelta por el verdadero centro del capitalismo mundial, esas naciones del Tercer Mundo (que desgraciadamente habitan muchos miles de millones de personas) en donde para fabricar prácticamente todo los objetos que aparecen en nuestras tiendas se explota a personas en trabajos que sólo pueden considerarse de esclavos y decirle a la cara a unos de esos 180 millones de niños explotados que se sientan felices porque viven en el siglo XXI y no en el XIX

    https://www.unicef.es/noticia/uno-de-cada-doce-ninos-y-ninas-en-el-mundo-es-explotado-laboralmente

    fabricando la ropa o las zapatillas que nuestros hijos llevan

    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2017/06/sr-amancio-ortega-menos-limosnas-y-mas.html

    Pero claro ¿qué sabrá UNICEF del asunto?

    P.D.
    Y como ves yo suelo apoyar mis argumentos “irracionales y religiosos” con datos objetivos.

  37. Eduardo
    20 noviembre, 2017 en 0:19

    “Tú te obsesionas de una manera irracional y religiosa con que la solución a todos los problemas del mundo pasa necesaria y únicamente con la abolición del capitalismo, pues es la fuente de todo mal y solo ha traído males a la humanidad. La mera desaparición del capitalismo solucionará todos estos problemas, no importa cuál sea la alternativa”
    No manipules lo que dicen los demás. Nadie ha dicho que “La mera desaparición del capitalismo solucionará todos esos problemas, no importa cuál sea la alternativa”
    Yo (no hablo por los demás) sí afirmo que mientras el capitalismo imponga sus reglas, no se podrán tomar medidas eficaces para solventar los problemas que nos aquejan, lo que es muy diferente a tu afirmación, y para defender tal postura, solo me rijo por la observación de las consecuencias de la aplicación del modelo capitalista.
    Tu afirmación “Yo creo que el capitalismo ha aportado mucho a la humanidad”, es discutible, muy discutible. Basta con poner en la balanza, por un lado quienes se han visto beneficiados por el modelo económico, y por otro quienes han padecido las consecuencias del mismo. No hay que ser muy inteligente para darse cuenta que el número de perjudicados es infinitamente mayor. Y no me vale la presunción que los avances en conocimientos son consecuencia del capitalismo. Tú puedes afirmar que sin este modelo, no se habrían producido, y yo puedo afirmar que habrían existido igualmente o, incluso serían mayores. Ninguno de los dos puede aportar prueba alguna de sus afirmaciones, por lo tanto son inválidas las dos.

  38. Jose
    20 noviembre, 2017 en 7:29

    Bueno, uno de cada doce niños en el mundo es explotado laboralmente: en el siglo XIX, o en la Edad Media o Moderna, lo eran TODOS, con lo cual algo hemos avanzado.

  39. Jose
    20 noviembre, 2017 en 7:36

    Tal y como te han dicho otros foreros, intentas justificar una determinada ideología política con argumentos científicos, mezclando cosas que nada tienen que ver. El sistema comunista, única alternativa que ha habido al capitalismo, no era más respetuoso con el medio ambiente, al contrario, conseguía una producción y un nivel de vida muy inferior al de occidente produciendo un daño al medio ambiente mucho mayor con una industria propia del siglo XIX y un sistema de producción de energía también más atrasado y por lo tanto más contaminante.
    Asimismo, tampoco nadie ha demostrado que crear un sistema verdaderamente respetuoso con el medio ambiente pase necesariamente por la abolición de la economía de mercado, puesto que se podría conseguir con los medios de los que actualmente disponen los gobiernos de las democracias liberales, si tuvieran la voluntad política de hacerlo. De hecho, los países más respetuosos con el medio ambiente son todos democracias liberales europeas, no son países comunistas. Como Dinamarca, que ha conseguido una producción de energía eléctrica totalmente renovable, entre otros muchos logros medioambientales. En realidad, no creo que la ideología política tenga nada que ver con todo esto.

  40. 20 noviembre, 2017 en 7:39

    “Tal y como te han dicho otros foreros, intentas justificar una determinada ideología política con argumentos científicos”

    Tú y otros foreros opinais sobre mi, pero te vuelvo a decir que yo apoyo mis ideas con datos.

  41. fisivi
    20 noviembre, 2017 en 11:13

    El capitalismo no es un sistema ideado para resolver problemas, sino para crearlos. Su intención es destruir o corromper cualquier estructura que crea la sociedad en su defensa, incluido el estado. Al quedar la sociedad desunida e indefensa, el más fuerte puede depredar impunemente los despojos de los débiles, usando cualquier arma contra ellos, incluida la supuesta libertad de mercado. Por eso, porque el capitalismo está para crear problemas, no puede resolver el calentamiento global.

  42. Jose
    20 noviembre, 2017 en 19:38

    No se puede desligar el capitalismo de la democracia liberal ni del desarrollo científico-tecnológico. Las tres cosas están íntimamente ligadas, surgieron simultáneamente potenciándose unas a las otras en el mismo lugar, la Europa de los últimos siglos, conformando la civilización occidental contemporánea que ahora ya es global. La mayor parte de la humanidad se ha beneficiado enormemente de estas tres cosas que conforman nuestra civilización: no sólo Europa, ya que los avances en salud, educación, esperanza de vida, nivel de consumo, derechos civiles, han ido llegando en mayor o menor medida a todas las regiones del mundo a medida que la globalización se extiende. Incluso, en las últimas décadas, los mayores crecimientos se dan en regiones emergentes, sólo en China e India muchos cientos de millones de personas han salido de la pobreza para formar parte de la clase media, resultando una clase media mayor que la de todo el primer mundo. Todo esto, con un alto coste medioambiental, por eso se dice que el sistema occidental (democracia liberal-capitalismo-ciencia) corre riesgo de morir de éxito, pues después de miles de años en los cuales la vida en la tierra era una experiencia corta, desagradable, violenta, dolorosa, en tiempos recientes la población se ha multiplicado y gran parte de ella disfruta de un nivel de vida que ni los más ricos de hace no mucho tiempo disfrutaban. Pero nos estamos cargando el planeta, cierto. ¿Volvemos a la Edad Media en la cual la población de Europa era muy escasa y estaba todo cubierto de bosques? ¿A un comunismo que era aún más dañino con el medio ambiente? El reto está en preservar los indudables logros de la civilización occidental garantizando la viabilidad del sistema. Las críticas al sistema, sin ofrecer nada a cambio, de nada sirven. Se necesita una actitud más creativa, aportan soluciones que no pasen por un desmantelamiento del sistema que nadie soportaría.

  43. 20 noviembre, 2017 en 20:17

    “No se puede desligar el capitalismo de la democracia liberal ni del desarrollo científico-tecnológico.”

    Claro, por eso una de las naciones más absolutamente capitalista del mundo, esa que ha pasado de la Edad Media a la vanguardia capitalista en casi un abrir y cerrar de ojos: China es toda una democracia parlamentaria liberal de libro.
    Y además ya te expliqué una vez en otra entrada que no hay que confundir nunca ciencia con tecnología por lo que vuelvo a escribir la argumentación:

    Al capitalismo le ha importado siempre un pimiento la ciencia, cosa nada extraña porque los tiempos de ambas facetas son incompatibles ya que mientras la ciencia es a largo plazo, el capitalismo es la inmediatez, la búsqueda del beneficio rápido aún cuando como se está demostrando nos lleve al desastre más absoluto.

    La ciencia la han hecho seres “raros”, que pierden su vida en perseguir “absurdas” ideas como conocer el tamaño del Universo, el origen de la vida o los misterios de lo pequeño, y que por ello no interesan para nada al capitalismo. Así los descubrimientos de Galileo, Darwin, Newton o Einstein no tienen ninguna relevancia para el capitalismo. Lo que ocurre es que indirectamente ese conocimiento acumulado, luego décadas o siglos después se puede convertir en tecnología, y ahí sí que el capitalismo y las potencias coloniales occidentales siempre han estado muy interesados ya que con los conocimientos de Galileo y Newton se acabó desarrollando los programas espaciales, con los Einstein y asociados la energía nuclear, con los darwinistas se abrió el negocio de la biotecnología, etc.

    Y a día de hoy seguimos así, con legiones de científicos interesados en los misterios de la naturaleza y con las agencias financiadoras, los mecenas y las multinacionales presionándonos para que no perdamos el tiempo y que descubramos la forma más rápida y eficiente de generar dinero, o como dicen muy sibilinamente: transferir conocimiento.

    Porque si asumimos que el interés del capitalismo por la tecnología implica una asociación con la ciencia, pues entonces tendremos que ampliar la asociación a las teocracias islámicas como Arabia Saudí o Irán, que también están más que interesadas en la tecnología, aunque intentan por todos los medios limitar el avance científico en general en sus propios países por lo “peligroso” que es que se desvele una realidad totalmente incompatible con sus dogmas.

  44. 20 noviembre, 2017 en 20:21

    La verdadera asociación ha sido siempre entre el capitalismo y el imperialismo. El problema ahora, es que ya van quedando cada vez menos territorios vírgenes que expoliar y menos naciones a las que añadir a esa larga lista de nuevos esclavos del siglo XXI que sólo sirven para alimentar el consumismo occidental mientras acumulan nuestra basura. Y si no hy nuevos territorios que explotar el capitalismo colapsará como un matraz lleno de bacterias en crecimiento.

  45. 20 noviembre, 2017 en 20:34

    Un ejemplo de libro del “interés” del capitalismo por la ciencia son las farmacéuticas, que únicamente se preocupan de la fase final del desarrollo de los medicamentos, dejando todo el trabajo duro a los científicos básicos y comprando esos conocimientos (tan duramente adquiridos) por cuatro cuartos. Y eso sólo sí el medicamento tiene la rentabilidad que ellos quieren, porque como no les cuadren las cuentas se queda en el cajón del olvido. Esas mismas empresas que gastan más de su inversión en “investigación” en “curar” la alopecia que en todas las enfermedades infecciosas juntas.

  46. Eduardo
    20 noviembre, 2017 en 21:16

    José sigue negándose a ver la realidad, y solo se escucha a sí mismo. Un ejemplo básico, el actual consumo en telefonía móvil: Lo que en un principio era un elemento útil, la posibilidad de comunicarte desde cualquier lugar (especialmente útil en casos de emergencia), hoy se ha convertido en elemento generador de consumo arbitrario y en muchos casos superfluo. A ello hay que añadir la permanente renovación de los propios móviles cuya vida media útil es cortísima. Si uno no es tonto, se da cuenta que toda esa sucesión de modelos (no precisamente baratos) y la cada vez más inmensa oferta de aplicaciones, la inmensa mayoría de las cuales son banales, solo tienen un fin, crear necesidades ficticias y, con ellas, astronómicos beneficios. Sin embargo todo ese montaje tiene un lado oscuro, muy oscuro, que incide precisamente en los problemas de difícil solución que estamos discutiendo.
    Yo me pregunto qué mecanismo de la economía de mercado puede aportar una solución a este problema, que pasa, como mínimo y sin plantear medidas radicales, por: aumentar considerablemente la vida media útil de los móviles, obligar a un diseño que permita su reparación fácil y aprecios asumibles para el usuario medio, y en conjunto a reducir la producción de unidades considerablemente. Fundamentalmente volver a darle la función de herramienta útil en lugar de elemento de diversión portable.
    A mí no se me ocurre ningún mecanismo, dentro de lo que es la economía de mercado. Únicamente, o bien mediante una legislación restrictiva, tanto en la fabricación como en el uso, o bien gravando con impuestos altos la tenencia y uso aparatos (al encarecer a través de los impuestos la compra y uso del móvil se reducen las ventas. Para mantener los beneficios, los fabricantes suben los precios. Con ello obtenemos un doble encarecimiento que reducirá su consumo. Esta opción, no obstante genera discriminación social puesto que con ella lo que hacemos es reducir el acceso a tales bienes a soportan economías de pocos recursos y mantenerlo para quienes nadan en la abundancia). Pero tales medidas son (ambas) contrarias al libre mercado. Recordemos que la base del libre mercado es la búsqueda del beneficio personal, no del beneficio comunal, y ese beneficio personal es totalmente ajeno a la necesidad de reconducir nuestra sociedad, ya que depende de la ambición y egoísmo individual.
    Eso de “No se puede desligar el capitalismo de la democracia liberal ni del desarrollo científico-tecnológico” es un mantra que repetís los defensores del capitalismo. A ver si a base de repetirlo, nos lo acabamos creyendo. El desarrollo científico es independiente del modelo político. Tanto la Rusia de Stalin como la Alemania de Hitler tuvieron desarrollos científicos, y sobretodo técnicos sobresalientes, y ninguna de las era una democracia liberal. Por cierto, las democracias liberales solo son en parte democracias. ¿Acaso no vemos como los gobiernos de estas se inclinan, y besan el suelo si hace falta, ante las exigencias de las grandes multinacionales? ¿No vemos como condicionan las leyes en función de sus intereses? Repito una vez más, votar cada cuatro años no es democracia.
    Tu afirmación es (“No se puede desligar….”) falsa, y aunque la repitas mil veces, seguirá siendo falsa.

  47. Jose
    21 noviembre, 2017 en 7:12

    Todos esos investigadores que mencionas, Galileo, Darwin, Newton, Einstein, no por casualidad no surgieron en la China del Imperio Han, sino en la Europa de la Edad Moderna y Contemporánea coincidiendo con el ascenso de la burguesía liberal y de la formación de Estados modernos interesados tanto en potenciar la ciencia como en desarrollar un marco normativo que desarrolle la economía capitalista. Todos esos investigadores no hubieran hecho nada sin vivir en un medio económico y social que fomentara y supiera aprovechar sus investigaciones.

    Tal y como ya he dicho, nunca ha existido una libertad total de mercados, sino un sabio equilibrio entre libertad de mercado e intervención del Estado. Con respecto a los de los móviles, ya se están planteando desde la Unión Europea hacer leyes que prohiban la obsolescencia programada, con pena de cárcel a los empresarios que la incumplan. Igual que un productor de vehículos no obedece sólo a lo que demanda el mercado (coches rápidos, potentes, con navegador GPS y bluetooth), sino que tiene que cumplir toda la legislación laboral en temas de salud y derechos, y hacer vehículos que contaminen poco y sean muy seguros y reciclables, no porque lo demande el mercado sino porque las leyes le obligan.

    La democracia liberal es consustancial a la civilización occidental, igual que el capitalismo y la ciencia y tecnología, por eso ha sido el régimen que se ha acabado antes o después imponiendo, los regímenes fascistas o comunistas han durado en el mejor de los casos algunas décadas para volver luego siempre a la democracia liberal. Antes o después también China acabará siendo una democracia liberal, si quiere que su desarrollo se sostenga; lo que pasa es que eso requiere un desarrollo social y cultural, que en Europa llevó siglos. Las democracias occidentales no son democracias perfectas (lo perfecto no existe), pero son democracias; y consisten en mucho más que votar cada 4 años, consisten en que los ciudadanos tengan una serie de derechos civiles que no tienen las dictaduras. Vete a Corea del Norte, Cuba o Venezuela y verás muchas más diferencias en el modo de vida de la gente con respecto al nuestro, que en votar cada 4 años, o pregunta a tus antecesores cómo se vivía en la España de Franco. Todo este tema está muy bien explicado en el libro “Por qué fracasan los países”, de Acemoglu y Robinson, donde detalla que es el marco económico y político el que en definitiva determina el desarrollo de las naciones. Que una nación no democrática puede experimentar un fuerte crecimiento en un momento dado, pero si no evoluciona hacia una democracia ese crecimiento no perdurará (diferencia entre economías extractivas y economías inclusivas). Que el sistema occidental actual con economía capitalista y fuerte impacto de la ciencia y la tecnología surgió a raíz de la Revolución inglesa del siglo XVII y la francesa del siglo XVIII, que dieron el poder a las clases burguesas liberales.

  48. 21 noviembre, 2017 en 7:38

    “Todos esos investigadores que mencionas, Galileo, Darwin, Newton, Einstein, no por casualidad no surgieron en la China del Imperio Han, sino en la Europa de la Edad Moderna y Contemporánea coincidiendo con el ascenso de la burguesía liberal y de la formación de Estados modernos interesados tanto en potenciar la ciencia como en desarrollar un marco normativo que desarrolle la economía capitalista.”

    Bueno, como te he comentado antes tienes que abandonar el eurocentrismo de los últimos siglos y leer un poco sobre los científicos de otros lugares y épocas. Como ejemplo, te recuerdo que ninguno de los grandes científicos de la edad dorada griega vivió en un sistema capitalista y son la base de todo el saber actual. Y ya tu siguiente frase me ha epatado

    “Todos esos investigadores no hubieran hecho nada sin vivir en un medio económico y social que fomentara y supiera aprovechar sus investigaciones.”

    porque reescribe la historia de una manera más que curiosa. Ahora resulta que por ejemplo los estudios de Galileo fueron “fomentados” por el capitalismo. ¡Cosas veredes amigo Sancho!.

  49. Jose
    21 noviembre, 2017 en 11:35

    Tienes que ver el tema con algo más de perspectiva histórica. El capitalismo no surgió de golpe y aisladamente, sino en el contexto de la civilización occidental y tras un largo proceso. El desarrollo de la actual civilización occidental, manifestada en la democracia liberal, la ciencia y la tecnología, y el capitalismo, precisamente tuvo su germen en la Atenas clásica, con el surgimiento del pensamiento racional que desarrolló la ciencia y la filosofía, frente al pensamiento irracional que producía mitos y religiones. Los romanos al invadir Grecia adoptaron ese modo de pensar y lo expandieron por el Imperio, y ya en el Imperio Romano se puede hablar de una economía capitalista. Tras el paréntesis de la Edad Media, de nuevo los reyes empiezan a tener interés en fomentar la ciencia y la tecnología, el comercio y una economía de mercado apoyando a la burguesía.
    En vez de hablar de los científicos griegos, podías haber hablado de los de la China Imperial, de aquel que inventó la pólvora y nadie allí supo encontrar ninguna utilidad a su invento más allá de los fuegos artificiales. Hubieron de ser los europeos los que desarrollaran las armas de fuego con la pólvora, para acabar con ellas humillando a la poderosa China que inventó la pólvora.
    Podías haber hablado de cómo sólo los europeos a partir de la Edad Moderna cada vez que iban a conquistar un territorio remoto no sólo llevaban soldados sino también científicos de todo tipo, antropólogos, lingüistas, para estudiar todo lo que descubrían en las tierras conquistadas, mientras que otros imperios no europeos no mostraban el menor interés en lo conquistado más allá de rapiñar riquezas y obtener esclavos.
    Galileo no fue apoyado por el capitalismo, sino por una Europa que salía de la Edad Media, dejaba atrás una cultura de guerra y religión, y empezaba a apoyar las artes y las ciencias sin centrarlo todo en la religión, así como empezaba a prosperar una rica burguesía que más tarde, con el apoyo de los Estados Modernos, daría lugar al capitalismo.

  50. 21 noviembre, 2017 en 12:19

    Y vamos con el segundo capítulo de la Historia Universal de Jose: como todo el mundo sabe el capitalismo, en su afán de expandir el conocimiento decidió allá por el siglo XIX embarcarse en un loable proyecto para descubrir las bases de la vida. Y para ello se financió un generoso proyecto de investigación filantrópica que permitió la compra un barco y la contratación de toda su tripulación. Luego siguiendo la inexorables leyes de la ciencia se seleccionó al becario más idóneo (sin sueldo ni emolumentos ningunos como manda la tradición) entre una larga de lista de candidatos para recorrer durante años medio mundo en busca de animales, plantas, fósiles, etc. con los que construir una teoría científica. Después, ese mismo capitalismo con visión de futuro permitió que ese incipiente científico dedicara toda su vida a analizar los resultados obtenidos en su viaje, a reflexionar y a hacer nuevos experimentos con la ayuda de algunos de sus propios hijos, porque el sistema sabía perfectamente que décadas después ese becario llamado Darwin iba a producir una revolución del conocimiento de tal magnitud que pondría patas arriba milenios de filosofía, teología y política. Y todo gracias al capitalismo.

    Porque todo lo que se nos ha contado hasta ahora es una mentira. El HMS Beagle no fue fletado por su Graciosa Majestad para establecer rutas de navegación seguras para el Imperio en una zona poco conocida para la Marina Real al haber estado hasta hacía un par de décadas bajo el dominio del otrora también Imperio español. También es mentira que en su segundo viaje el capitán, todo un gentleman inglés, considerara que no podía relacionarse con la chusma a la que había sufrido en su primer viaje y que por tanto, para hacer más amenas las largas travesías lo mejor sería acompañarse por otro caballero inglés, también perfectamente educado con el que mantener el protocolo social e intelectual adecuado para una persona de su rango y condición, acompañante que si además supiera algo de geología mejor, pues podría ayudar con la misión encomendada por el Almirantazgo británico. Por supuesto, que el elegido tuviera medios económicos suficientes para este trayecto y para no tener que trabajar nunca en toda su vida, y por tanto dedicarse a su pasión científica también fue previsto por la siempre “mano invisible” del mercado capitalista.

  51. 21 noviembre, 2017 en 12:22

    Pero esta nueva visión alternativa de la Historia no sólo coloca al capitalismo como motor de la Ciencia, sino que otros (injustamente) denostados estamentos como la Aristocracia y la Iglesia pueden compartir la gloria del desarrollo científico. Porque sólo las mentes radicales pueden negar el innegable hecho de que la aristocracia y la monarquía absolutista francesa hicieron posible también la Ciencia ¿la prueba me preguntaran ustedes? El insigne Lavoisier fue un noble. Y lo mismo con la santa madre iglesia, gracias a la perfecta planificación eclesiástica un monje checo descubrió las bases de la Genética y otro francés los misterios del Universo, cosa que únicamente niegan los más recalcitrantes ateos.

    Y aquí voy a dejar la ironía y adentrarme en una grave carencia de esta historia alternativa de Jose: el que es incapaz de diferenciar causas, consecuencias y efectos secundarios. Cualquiera puede darse cuenta de que la Ciencia necesita no sólo de personas inteligentes, sino también de recursos y tiempo. Es por ello que dentro de los miles de nobles que ha dado la historia el que algunos abandonen sus tradicionales empeños como la caza, el baile cortesano o la guerra y se metan en un laboratorio no significa que la aristocracia o la monarquía apoyen la ciencia. Similarmente, el que en un periodo de casi dos milenios unos pocos de los cientos de miles de sacerdotes católicos se hayan dedicado a cultivar guisantes o a mirar por un telescopio, eso no convierte a la iglesia en mecenas científico, porque el 99,9999999999999999% de sus curas se han dedicado a cumplir su función fundamental: adoctrinar y destruir mentes. Pues similarmente ocurre con el capitalismo, la inmensísima mayoría de las personas y los recursos del sistema se dedican a su función primordial: la acumulación del capital, aunque como todo el mundo puede entender siempre habrá algún capitalista que quiera dedicar parte o todo de su fortuna a la investigación bien directamente o como filántropo. Pero eso no cambia la esencia del sistema.

  52. 21 noviembre, 2017 en 12:23

    Sólo existen dos diferencias entre los tres estamentos antes mencionados en el asunto que nos ocupa. La primera de ellas es que como el capitalismo ha sido capaz de concentrar mayor riqueza (del orden de varios órdenes de magnitud) que la aristocracia o el clero, no es por tanto extraño que el mayor desarrollo científico se haya realizado bajo su dominio. Pero esto es simple estadística: si hay más dinero y recursos para “malgastar” pues también aumentará la tasa de financiación científica, como ha aumentado la tasa de mecenas del arte capitalistas aun cuando todo el mundo entiende que el capitalismo no se creó para dar de comer a escultores o músicos. Y la segunda diferencia, y también muy importante, es que como he dicho anteriormente aunque a los capitalistas les interesa poco o nada la Ciencia, sin embargo dependen totalmente de la tecnología. Y así ocurre un curioso fenómeno: la misma mente que se dedica a encontrar el método para calcular la longitud de un barco en medio del océano pagado por la “multinacional” de la época puede dedicar parte de su tiempo a hacerse preguntas sobre el tamaño y la forma de la Tierra, su distancia e interacción con la Luna o incluso el tamaño del Sistema Solar o del Universo y a hacer avanzar el conocimiento.

  53. Jose
    21 noviembre, 2017 en 12:24

    Insisto en que todo está relacionado. Fue la misma reina de Inglaterra de la que hablas, que fomentó la ciencia y el conocimiento a la vez que el Imperio, la que promocionó el sistema capitalista mediante las diversas leyes que promovían la industria y el comercio a través del Imperio. No se puede desligar una cosa de la otra.

  54. 21 noviembre, 2017 en 12:33

    Sigues sin diferenciar ciencia de tecnología y causas de consecuencias y efectos colaterales. En ningún momento ni la reina de Inglaterra ni el sistema imperial británico diseñaron de ninguna manera el actual sistema científico, que ha sido consecuencia de una serie de efectos de escala colaterales a la misma esencia del capitalismo.

  55. 21 noviembre, 2017 en 12:41

    De hecho a día de hoy a los científicos no se les financia para hacer avanzar el conocimiento en general, sino para aplicarlo lo más rápido posible. Pero como he dicho antes, el mismo cerebro curioso no puede hacer sólo tecnología, sino que siempre encontrará la manera de hacer ciencia. Pero eso no está programado de ninguna manera es más, los científicos siempre tenemos que “enmascarar” nuestro afán de conocimiento bajo la famosa coletilla de “si me financia y todo sale bien estos estudios servirán para curar el cáncer o lo que sea”.

  56. Jose
    21 noviembre, 2017 en 12:44

    El capitalismo fomenta la ciencia y la tecnología, las cuales producen crecimiento económico, y así el sistema dispone de más dinero, una parte del cual irá a ciencia y tecnología, y así sucesivamente; así se ha pasado de la Edad Media a la actualidad.
    La ciencia y la tecnología no son lo mismo pero tienen una íntima relación, y los Estados financian ambas cosas a la vez, pues la tecnología no sería posible sin la ciencia.

  57. 21 noviembre, 2017 en 12:46

    ¡Ojalá el capitalismo invirtiera en Ciencia y no en Tecnología aplicada al incremento del capital! Si ello fuera así, por ejemplo con el mismo dinero que se gastan actualmente las farmacéuticas en marketing o en crecepelos habría suficiente para encontrar la cura de media docena de enfermedades de las que matan a millones de personas.

  58. Jose
    21 noviembre, 2017 en 12:52

    Bueno, las farmacéuticas no sólo gastan en in crecepelos, sino en fármacos como el Sovaldi que en pocos años harán que la hepatitis C pase a la lista de las enfermedades erradicadas, y aunque lo cobran bien sale mucho más caro tener a todos esos pacientes ingresados cada poco por las complicaciones de la cirrosis y tener que transplantarlos.

  59. 21 noviembre, 2017 en 12:57

    “La ciencia y la tecnología no son lo mismo pero tienen una íntima relación…”

    Totalmente de acuerdo

    “…los Estados financian ambas cosas a la vez…”

    Pero no en la misma medida, ahora no recuerdo los datos exactos pero si la financiación no se reparte en 10% en ciencia y 90% en tecnología, los científicos daríamos saltos de alegría.

    “…pues la tecnología no sería posible sin la ciencia.”

    Eso es inexacto, puede haber y de hecho durante milenios ha habido y en la actualidad hay tecnología sin ciencia. Te pondré uno de los casi infinitos ejemplos existentes porque entra dentro de mi campo de estudio. Allá por el año 1.000 EC un protocientífico genial (chino por cierto, para que veas) invento una tecnología revolucionaría llamada variolación, capaz de salvar la vida a millones de personas. Ni él ni todos los que la usaron durante casi los 800 años posteriores se preguntaron nunca sobre la parte científica del asunto. Hoy, después de otros 150 años de investigación en Virología e Inmunología tenemos las respuestas de porqué funcionó, pero eso no limita ni ensombrece para nada la potencia tecnológica de la variolación.

  60. 21 noviembre, 2017 en 13:15

    Jose

    Pienso que antes de argumentar lo primero que te viene a la cabeza deberías confirmar tus afirmaciones como esa de que “la tecnología no sería posible sin la ciencia” cuyo error te he mostrado antes. Y ahora vienes con otro ejemplo, el del Sovaldi como muestra de lo bien que funciona el sistema. Si hubieras visitado por ejemplo la Wikipedia o también una entrada en CyD que escribí hace algún tiempo:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2015/01/13/el-caso-del-medicamento-sovaldi-contra-la-hepatitis-c-como-ejemplo-de-la-ruinosa-privatizacion-de-la-investigacion-biomedica/

    te habrías dado cuenta que el caso del Sovaldi es quizás uno de los mejores ejemplos de lo mal que funciona el capitalismo depredador. Pero bueno, es lo que tiene internet, que facilita que cualquiera opine de lo que sea.

  61. 21 noviembre, 2017 en 16:04

    Repasando los últimos comentarios he encontrado otra “joya” argumental de Jose en la que dice textualmente

    “En vez de hablar de los científicos griegos, podías haber hablado de los de la China Imperial, de aquel que inventó la pólvora y nadie allí supo encontrar ninguna utilidad a su invento más allá de los fuegos artificiales. Hubieron de ser los europeos los que desarrollaran las armas de fuego con la pólvora, para acabar con ellas humillando a la poderosa China que inventó la pólvora.”

    Y aquí nuevamente entramos en eso que comenté antes de argumentar sin datos, de oídas y con los prejuicios occidentales a flor de piel.
    Sólo hay que ir a la siempre útil Wikipedia para encontrar que

    “Durante el siglo IX d. C. monjes taoístas o alquimistas chinos buscando el elixir de la inmortalidad encontraron accidentalmente la pólvora. Los chinos tardaron poco tiempo en utilizar la pólvora para usos bélicos y en los siguientes siglos produjeron una gran variedad de armas de fuego, incluyendo lanzallamas, cohetes, bombas y minas terrestres antes de inventar el arma de fuego moderna, la cual utiliza un proyectil metálico. Evidencia arqueológica de un cañón de mano datado a finales del siglo XIII fue encontrada en Manchuria y bombas explosivas han sido descubiertas en un naufragio en las costas de Japón, datadas en el 1281, durante las invasiones mongolas de Japón.”

    ¡Ahí es nada! Lo que ocurre es que para explicar el posterior desarrollo diferencial de la artillería en China y Europa hay que acudir a la geopolítica. Mientras que en Europa durante toda la Edad Media diversos reinos de similar poderío batallaron incansablemente y como las fortificaciones tanto de castillos como de ciudades crecieron en poder y complejidad, las mejoras en la artillería fueron muy relevantes porque permitían derruir defensas que de otra forma eran inexpugnables. Por el contrario, el Imperio Chino llegó a su máximo esplendor y se quedó únicamente con los mongoles como enemigos de importancia, un pueblo nómada sin fornicaciones que además conquistó China. Es decir tanto antes como después de los mongoles los chinos no tuvieron necesidad de artillería y por ende no siguieron desarrollando sus aplicaciones como los europeos para obtener instrumentos cada vez más potentes para derruir fortalezas inexistentes y tampoco tuvieron la presión de miniaturizar dichas armas para dotar a una infantería que no tenía tampoco enemigos relevantes.

    En resumen algo así como las adaptaciones evolutivas de los animales, si el ecosistema del topo es oscuro y sucio, tener ojos es un lujo innecesario y por tanto se atrofian. Pues en el Imperio Chino se atrofió el conocimiento sobre pólvora y artillería porque no fue necesario durante siglos, aunque luego llegaran los occidentales y se lo hicieran pagar muy caro a los descendientes de los inventores de la pólvora.

  62. 21 noviembre, 2017 en 16:21

    El desigual desarrollo tecnológico entre Occidente y China lo explica perfectamente Jared Diamond en una entrada que escribí hace tiempo:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2017/04/25/porque-europa-y-no-china-conquisto-el-mundo/
    y no es por ninguna superioridad occidental.

  63. Eduardo
    22 noviembre, 2017 en 2:19

    El capitalismo surge en el siglo XIX, como consecuencia de, por un lado, la toma del poder por parte de la burguesía (consecuencia de la revolución burguesa y la desaparición del Antiguo Régimen), y por otra de la revolución industrial, que permitirá las grandes series de producción. Antes no hay capitalismo y la base de la riqueza es agrícola/ganadera. Es una de las causas de la desaparición de la esclavitud. Al nuevo sistema económico, la esclavitud no le sirve, entre otras cosas porque los esclavos no pueden ser consumidores. El nuevo posicionamiento en relación al tema de las nuevas sociedades no tiene que ver con la conmiseración o la justicia, es puramente una cuestión económica. Y aunque pueda extrañar hubo ex-esclavos que añoraban los tiempos pasados, porque siendo esclavos, si caían en manos de un amo “bondadoso” su vida era mejor que con la recién adquirida libertad. El nuevo paradigma social los liberó, pero después pasó olímpicamente de ellos, y le importó ina mierda si se morían de hambre. Después de todo su liberación solo obedecía a cuestiones de rentabilidad económica.
    De la misma forma, muchos de los supuestos avances sociales atribuidos al capitalismo, son en realidad necesidades del mismo para optimizar la rentabilidad. La desaparición del analfabetismo no es el resultado de un interés social, sino la necesidad de, por un lado, disponer de mano de obra cualificada, y en segundo lugar, disponer de consumidores que puedan considerar deseables productos que requieren ciertos conocimientos. Pero por este motivo, el esfuerzo realizado por las personas en su formación solo es reconocido mientras sea útil para generar beneficios al capital. Por eso la ciencia, no la tecnología, es considerada como algo marginal por el mundo capitalista. Solo si a corto plazo de identifica una posibilidad de beneficio, genera interés por parte del capital.
    Una de las características más curiosas (y que demuestran su perversión) del capitalismo es su capacidad de canibalizar y parasitar casi cualquier movimiento o tendencia. Los movimientos contraculturales que surgieron como reacción a las perversiones del capitalismo han terminado siendo integrados, desactivados de sus ideales que fueron causa de su nacimiento, convertidos en puro espectáculo y fuente de beneficios. El propio arte pierde su razón de ser. Tener obras de arte se ha convertido en una forma de inversión económica. Pero esa degradación que todo lo mercantiliza es inherente del capitalismo. Es por ello que pretender una humanización del mismo es simplemente absurdo. Solo puede ir a peor.
    Que los gobiernos promulguen algunas leyes limitadoras a la actividad capitalista, es más bien anecdótico, porque estas leyes suelen ser la consecuencia de situaciones tan evidentes (por sus efectos negativos) que los políticos se ven obligados a promulgarlas. Lo más chocante es la referencia la legislación laboral cuando en los últimos treinta años estamos en permanente retroceso de derechos. Y por cierto, no es suficiente legislar, después hay que confirmar el cumplimiento de la ley y garantizar que las denuncias por su incumplimiento son posibles. Con la ya mencionada constante pérdida de derechos, son muchas las personas que ante la disyuntiva entre denunciar condiciones ilegales y/o insalubres, o mantener el empleo, optan por lo segundo.
    Legislaciones como la que se proponen en Europa contra la obsolescencia programada son más bien fantasías de cara a la galería que acciones reales (Etiqueta europea de adscripción voluntaria, incentivos fiscales a quienes cumplan ciertas condiciones de durabilidad, calidad y facilidad de reparación). Quedan muy bien, pero son totalmente inútiles para conseguir los fines supuestamente perseguidos.

  64. Eduardo
    22 noviembre, 2017 en 10:44

    En relación al último párrafo de mi entrada anterior, no olvidemos los casos en los que la ley contempla una sanción para el caso de su incumplimiento, pero que los beneficios obtenidos, si se da ese incumplimiento, son considerablemente mayores que la sanción posible. En esos casos es frecuente ver como la ley es ignorada olímpicamente. Más aún, la connivencia entre políticos y capital hace que, en esos casos, la ley sirva para mejorar las expectativas de las grandes empresas a costa de las pequeñas: las sanciones pueden ser condicionantes para la supervivencia de las pequeñas y medianas empresas, y no representar más que el equivalente a una carga fiscal asumible por parte de las grandes empresas, y en especial para las multinacionales. En el fondo, la ley, se convierte en un medio para eliminar la competencia no deseada.

  65. Eduardo
    22 noviembre, 2017 en 10:58

    La vinculación entre los políticos defensores del capitalismo y el propio capital es más que evidente
    http://www.eldiario.es/sociedad/Gobiernos-rebajar-exigencias_0_710429653.html

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