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La medicina científica está acabando con el mundo espiritual


Una de las mayores invenciones de la más que poderosa mente humana ha sido sin duda el mundo espiritual, tanto en su variante profana como en la religiosa, en donde fantasmas de los fallecidos, espíritus varios, ángeles y demonios junto con los siempre variados dioses campaban a sus anchas, favoreciendo unas veces a los seres humanos mientras que en otras ocasionaban producían severos perjuicios a quienes les molestaban o desobedecían. Sin embargo, a día de hoy el estudio científico de la mente humana está desvelando que todo este complejo mundo del “más allá” tiene un origen mucho más cercano y también más prosaico.

Chamanes de toda época y condición han asegurado poder trascender los límites del cuerpo físico y viajar tanto a lejanos lugares de la Tierra como a mundos espirituales. A lo largo de los siglos este tipo de experiencias han sido consideradas una de las mejores pruebas de la existencia del alma. Y aunque muchos de estos individuos han utilizado habitualmente psicotrópicos como combustible en sus viajes astrales, existen personas que pueden salir de su cuerpo sin aportes externos y de manera más que habitual. Y quizás uno de los casos más interesantes fue el de una joven canadiense que aseguraba que era capaz de realizar viajes astrales sin dificultad alguna, casi a voluntad varias veces al día y vagar por el más allá mientras podía observar a la vez su cuerpo inmóvil tumbado en la cama. Tan habituales eran para ella estos viajes, que llevaba realizando desde la más tierna infancia, que la adolescente creía que esta “habilidad” era de lo más normal y que por tanto, todo el mundo podía viajar como ella por el éter espiritual. Sólo cuando fue estudiante universitaria se percató de su singularidad en un seminario de psicología en el que se trató el tema e informó a su profesor,  de tal manera que acabó siendo sujeto de un estudio, en donde se le realizaron diversas resonancias magnéticas funcionales  que descubrieron que sus visiones eran debidas a una sobreactivación de diversas zonas de su cerebro implicadas en el control motor y visual, la cual le producía esas poderosas alucinaciones que ella consideraba una característica humana.

Pero quizás la más evidente victoria de la medicina sobre el mundo espiritual es cuando se tocan las bases mismas de las creencias. Y un buen ejemplo de ello puede ser el caso acaecido hace un par de años en Murcia. Allí una mujer de las consideradas católicas sociológicas comienza a desarrollar cada vez más su religiosidad, de tal manera que se acaba obsesionando con la lectura de la Biblia y la declamación constante de letanías católicas hasta tal punto que comienza a tener visiones con la más que ficticia virgen María, con la que además dice entablar conversaciones de varias horas sin mostrar por otra parte ningún tipo de ataque, déficit neurológico, pérdida de consciencia o amnesia. A simple vista, un caso más del interés del santoral católico por sus piadosos acólitos, que bien pudiera haber terminado con nuestra protagonista elevada a los altares con el rango de beata.

Pero a diferencia de otros miles de piadosos cristianos, que rápidamente contaron con el beneplácito y la admiración de allegados y convecinos,  sus familiares más que preocupados, lejos de considerar normal que esta persona fuera por ahí declarando sus éxtasis cristianos y haciendo partícipes a conocidos y desconocidos de sus más que habituales charlas con la supuesta virgen, la condujeron al médico.

Así que después de diversas pruebas se le diagnosticó un glioblastoma, un agresivo tumor cerebral que le estaba alterando las funciones cognitivas. Después de que la paciente se sometiera a la batería habitual de tratamientos quimio y radioterapeúticos, el tumor primario remitió y de manera casi “milagrosa” la mujer dejó de tener sus arrebatos místicos, perdiendo la comunicación con el cielo y volviendo a la cordura. Desgraciadamente el cáncer estaba muy avanzado y acabó metastatizando, de tal manera que la paciente acabó falleciendo pocos meses después, eso sí, sin que la “madre de dios” volviera a hacer acto de presencia y un ejemplo del poder de la siempre atea ciencia.

Según los doctores que atendieron a esta persona, el diagnóstico fue relativamente sencillo ya que como la mujer no era particularmente creyente, el cambio brusco hacia la hiperreligiosidad ocurrido en apenas dos meses sirvió como aviso. Sin embargo si el tumor hubiera ido crecido de manera más lenta, la religiosidad hubiera podido ir también desarrollándose de manera más paulatina, por lo que muy probablemente nadie en su entorno hubiera sospechado nada y esta pobre enferma hubiera podido acabar siendo considerada una santa y devota cristiana, y con su conexión directa con el cielo bien pudiera haber añadido su nombre al ya de por si largo historial de cristianos tocados por la divinidad.

Pero es que ni siquiera se necesita una alteración tan agresiva como un tumor cerebral para entrar en contacto con lo divino.  Los autores del estudio español indican por ejemplo que se ha estimado que aproximadamente el 1% de los pacientes con epilepsia del lóbulo temporal experimentan episodios religiosos, como alucinaciones auditivas o visuales de figuras divinas o recepción de mandatos divinos que deben ser cumplidos y que, en raras ocasiones, pueden derivar en actos de violencia.

En resumen, ¿cuántos de estos pobres enfermos del pasado están siendo venerados en la actualidad como fundadores, profetas o grandes figuras de esa infinidad de variantes religiosas que la fértil inventiva humana ha ido desarrollando a lo largo de milenios de oscurantismo?

 

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  1. Paco
    24 enero, 2018 en 10:36

    La conclusión es que la quimioterapia destruyó el puente de comunicación con el más allá.

  2. 24 enero, 2018 en 12:59

    Hola:

    “En resumen, ¿cuántos de estos pobres enfermos del pasado están siendo venerados en la actualidad como fundadores, profetas o grandes figuras de esa infinidad de variantes religiosas que la fértil inventiva humana ha ido desarrollando a lo largo de milenios de oscurantismo?.”

    El caso más influyente es Saulo de Tarso, tanto es así, que después de su “profunda experiencia espiritual”, se convirtió en otra persona, marcando un punto de inflexión en occidente.

    Saludos.

  3. 24 enero, 2018 en 15:03

    Sí, la verdad es que Saulo parece ser uno de los casos más claros.

  4. Far Voyager
    24 enero, 2018 en 18:41

    Sospecho que tantos pastores evangélicos obsesionados con la “lucha espiritual”, y que escuchándoles da ls impresión de que se han tomado demasiado en serio el D&D sufren también de eso.

  5. Reverendo
    24 enero, 2018 en 21:10

    Gran Parte de los Trabajos Científicos son un Fraude.

    Una serie de interesantes auditorias han sido efectuadas sobre estudios científicos de diversos campos, los resultados arrojan luz sobre lo que hay de verdad detrás de la llamada ciencia.

  6. 24 enero, 2018 en 23:31

    Reverendo

    ¿Y qué? La ciencia la hacen científicos, que somos seres humanos: algunos brillantes, otros buenos y también los hay mentirosos y hasta estafadores. Pero la gran diferencia con otras muchas facetas humanas es que la ciencia se autocorrige, de tal manera que sólo hay que ver hasta dónde hemos llegado con ella. ¿Me puedes poner algún otro ejemplo en donde esto ocurra? No pierdas el tiempo, no lo hay, aunque otro gallo nos cantaría si en política, economía, etc. o en cualquier otro campo hubiera los mismos controles que tenemos en ciencia. Ten por seguro que entonces la gran mayoría de los actuales “líderes” estarían en el más absoluto oprobio, porque a diferencia de la ciencia en estos campos la gente puede mentir y mentir durante décadas sin que pase nada.

  7. 25 enero, 2018 en 7:32

    Siguiendo con la argumentación anterior, Reverendo en la bibliografía hay estudios a favor de casi cualquier cosa: la homeopatía, los milagros, etc. Hay incluso científicos que argumentan que el cambio climático o la selección natural son conceptos erróneos. Y sin embargo ello no impide avanzar el conocimiento, puesto que la ciencia se basa en una herramienta de la que no se dispone en otros ámbitos: la reproducibilidad de los experimentos. Si algo no puede ser replicado por otros investigadores se aparta y ya está.

  8. 25 enero, 2018 en 9:39

    Reverendo, el artículo de MIT Tech News de hoy viene que ni pintado para tu comentario: https://www.technologyreview.es/s/9950/las-dos-tacticas-para-convencer-de-que-el-cambio-climatico-no-existe

    Afortunadamente tu calumnia no enturbia la labor de la labor humana (la ciencia) que nos ha movido hacia el conocimiento del universo, a diferencia de muchos reverendos que nos quieren mantener anclados en la edad de piedra; tu calumnia sólo ensucia a quien la emite.

  9. Far Voyager
    25 enero, 2018 en 11:54

    ¿Enlaces, por favor?. Detrás de la fe, lo que tenemos es una mezcla de lo tratado aquí, ideas que tratan de siglos o más y que al menos podrían haberse actualizados, y libros de cuentos no sólo ídem sino que muestran a las claras que son creación humana.

    Lo peor no es todo eso sino los que dicen ser intermediarios de “un poder superior”. Al final todo se reduce a control y a $$$

  10. Renzo
    26 enero, 2018 en 11:06

    “Gran Parte de los Trabajos Científicos son un Fraude.”

    Decir eso sin aportar datos concretos es lo mismo que no decir nada. Pero aunque fuera cierto que “gran parte” son un fraude nos segurían quedando los que no lo son, así que el “argumento” de Reverendo es el típico intento de descalificar magnificando los errores e ignorando los aciertos. Pero bueno, si tenemos en cuenta que la totalidad de las religiones son un fraude, seguimos ganado por goleada a los adoradores de vírgenes, palomas preñadoras, cadáveres andantes y demás chorradas.

  11. Eduardo Baldu Gil
    27 enero, 2018 en 16:53

    Renzo tiene razón. La frase “Gran Parte de los Trabajos Científicos son un Fraude”, está vacía de contenido, no significa nada. ¿Qué quiere decir “gran parte”? ¿El noventa por ciento? ¿El cincuenta por ciento? ¿El diez por ciento? Y en base a que pruebas. No se expone ningún ejemplo, pero lo cierto es que el que tal afirma goza de los adelantos que esa ciencia, supuestamente fraudulenta, le aporta ¿Acaso no utiliza ordenador, tablet o móvil e internet para denunciar los supuestos fraudes de la ciencia? Pero tras dos mil años de cristianismo y otros miles de otras religiones, ninguna ha tenido narices de aportar prueba alguna fiable de su supuesta verdad.
    Decía mi madre que a la lengua se le hace decir lo que uno quiera (Y hoy también al teclado), y desgraciadamente, lo que se publica en Internet, con independencia de la credibilidad de quien lo escribe o de las pruebas y argumentos que aporte, se convierte en “palabra de dios” (nunca mejor empleada la expresión). Como afirmar que “gran parte de los trabajos científicos son un fraude”, que, para algunos a los que el uso de la razón y la lógica son terreno vedado, se convierte en una verdad incuestionable.

  12. Punchipú
    29 enero, 2018 en 12:33

    El artículo estupendo, como siempre y como casi siempre no tengo nada que aportar en los comentarios, pero en esta ocasión me meto para enlazar un vídeo de QuantumFracture que sirva de respuesta al comentario de Reverendo. Él se ha limitado a colocar el título de un vídeo de Mundo Desconocido, si os apetece verlo con que pongáis en el buscador de Youtube esa frase ya sale el tipejo haciendo lo que siempre hace, tergiversar, pero yo no voy a enlazarlo.

  13. 29 enero, 2018 en 16:40

    Punchipú

    Gracias por el video.

    La objeción del Reverendo únicamente muestra un desconocimiento total de cómo funciona la ciencia y por extensión de la vida misma. Nunca hay certezas absolutas, pero siempre es más inteligente confiar en quien acierta más a pesar de los errores puntuales. El caso de la meteorología es un buen ejemplo. A la hora de decidir entre coger el paraguas o las gafas de sol siempre será preferible hacer caso a las predicciones oficiales basadas en satélites, estaciones de medida y modelos informáticos (con todos sus errores, fallos o hasta manipulaciones de un experto en particular que haya sido sobornado por la agrupación de hosteleros de Villaarriba para que mienta y diga que en ese pueblo no se pone nunca el sol y así atraer turistas) que argumentar eso de que “gran parte de la Meteorología es un fraude” y acabar congelado en la autopista.
    Y si algo ha demostrado día a día la ciencia es que, en general, es altamente fiable.

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