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Es hora de ir aprendiendo chino


La “National Science Foundation” estadounidense acaba de publicar su último informe sobre I+D en el mundo y las conclusiones no pueden ser más esclarecedoras: el futuro se escribirá en chino.

Si hay algo que la historia de la ciencia ha dejado más que meridianamente claro es que aquellos países que lideraron la investigación científica se convirtieron (y/o mantuvieron) en grandes potencias. Y a la vista del siguiente gráfico extraído del último informe de la “National Science Foundation” estadounidense,

en donde la residual inversión en I+D de la China del siglo XX se ha disparado hasta convertir al gigante asiático en la segunda potencia científica de principios del XXI, es más que evidente que el futuro se escribirá en chino.

 

P.D.

Y mientras tanto en España…

 

 

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  1. Jaime
    6 febrero, 2018 en 15:36

    La pregunta sería: ¿los chinos hacen ciencia en chino o utilizan otros idomas? ¿Se publican mas papers en chino que en inglés? Así a bote pronto, no me parece que el chino sea lo suficientemente concreto y directo para publicaciones científicas… ¿me equivoco?

  2. 6 febrero, 2018 en 15:52

    Ahora publican en inglés, pero es evidente que si acaban liderando los demás tendremos que aprender chino tal y como tuvimos que aprender inglés. los paises líderes en ciencia acaban teniendo también los mejores laboratorios y las mejores revistas científicas. En el siglo XIX había muy buenas revistas científicas en alemán.

  3. Pepe
    6 febrero, 2018 en 21:09

    La pregunta es ¿Compartirán los chinos su ciencia como se ha hecho en el mundo (en general) hasta ahora?

    El futuro es maravilloso: dominado por un país que es una dictadura comunista con un sistema económico de ultracapitalismo salvaje.

  4. 6 febrero, 2018 en 21:24

    Los chinos están publicando en las mismas revistas que el resto y protegen sus descubrimientos como todo el mundo, con las patentes. Y si te refieres a lo que se denomina investigación “sensible” militar, todos los paises la mantienen el mayor tiempo posible oculta.

  5. Eduardo Baldu Gil
    7 febrero, 2018 en 10:59

    Pepe, al leer tu comentario me rechina por todas partes. China ¿Dictadura comunista? Dictadura sí, pero ¿Comunista? Si tú mismo reconoces que su sistema económico es un “ultracapitalismo salvaje”, ¿Dónde está el comunismo? Para que algo merezca un calificativo, tiene que cumplir las condiciones que definen tal calificativo, no basta etiquetarlo así. China se define como comunista, pero la realidad es otra muy distinta. Y te recuerdo que dictaduras las hay de todo signo. De hecho la plutocracia que padecemos no deje de ser una dictadura, más suave, mas disimulada (aunque cada vez menos), en la que las decisiones de gobierno se toman en función de los intereses del poder económico, y a los demás que les den.
    En cuanto a compartir o no la información, pues hacen y harán lo que todo el mundo: cuando les interese publicitar sus avances, lo publicarán, y cuando les interese mantener sus descubrimientos y avances en secreto, así lo harán. Pero repito, es lo que hace todo el mundo, sea cual sea su modelo político.

  6. Abraham
    7 febrero, 2018 en 11:19

    Tengo la esperanza de que las inteligencias artificiales avancen lo suficiente como para poder leer cualquier idioma sin tener que estudiarlo.

  7. 7 febrero, 2018 en 12:46

    Hola:

    Se dice que para dominar un mínimo de este idioma se deben conocer cerca de 2.500 caracteres.

    Todo un desafío.

    Saludos.

  8. Pepe
    7 febrero, 2018 en 16:06

    Eduardo: respecto a lo de si China es comunista o no, al menos es lo que ellos dicen, pregúntaselo a ellos: dicen estar gobernados por un partido único que se llama a sí mismo comunista. La estructura política de poder desde luego es la de un país comunista tradicional. La economía no, claro.

    Y en un país en donde no hay libertad de información, toda la ciencia que se publica seguramente pasa por el filtro político (y ojalá me equivoque).

    A mí sí que me rechina eso que dices de que nosotros vivimos en una dictadura.

    Por cierto, qué chino aprenderán nuestros hijos o nietos, el mandarín, el cantonés,…

  9. Eduardo Baldu Gil
    7 febrero, 2018 en 17:17

    A ver si nos entendemos: el que te pongas una etiqueta no te convierte automáticamente en lo que dice la etiqueta. Me da igual que el partido que gobierna se haya puesto la etiqueta de “comunista”, como si yo declaro que soy el papa católico. El modelo económico es claramente capitalista, así que de comunismo, nada de nada. Y repito, dictaduras las hay en todo el arco ideológico.
    A ti te puede rechinar que yo diga que el mundo (lo que denominamos occidente) tiene rasgos pronunciados de dictadura, pero la realidad es la que es, y hoy el poder político real están claramente vinculado al poder económico (que evidentemente no está en manos de la mayoría de ciudadanos), lo que equivale a una plutocracia, que no deja de ser una forma de dictadura. Si para ti votar cada cuatro años es democracia, vale tenemos democracia (formal), pero la verdadera democracia es algo más, en realidad mucho más.
    Y ya si miramos el caso español, directamente estamos gobernados por ladrones, estafadores y herederos de la dictadura franquista. ¿La democracia, la verdadera democracia? Ni esta ni se la espera.
    Y todo eso tiene consecuencias, muchísimas consecuencias. Mientras dilapidamos millones de euros en garantizar los beneficios de los grandes empresarios (Banca, Autopistas por ejemplo) recortamos en necesidades sociales o en investigación. Los investigadores españoles han aportado, a base de voluntarismo y pese a los permanentes recortes a que son sometidos, múltiples avances, como en el caso de la lucha contra el cáncer. ¿Qué no podrían lograr si estuvieran bien financiados? ¿Cuántas personas que se beneficiarían de ello, hoy están condenadas?

  10. Néstor
    7 febrero, 2018 en 21:35

    Preocúpate por la aprobación de las personas y serás su prisionero”””.Lao Tse.

  11. Pepe
    7 febrero, 2018 en 22:40

    Eduardo: allá tú si crees que no hay ninguna democracia en el mundo. Entiende que piensas muy raro.
    Si la democracia tiene que ser perfecta para que se llame así, no existirá democracia nunca en ningún sitio. ¿No querrás disculpar a la dictadura china diciendo que todo son dictaduras?

    Todo el sistema político chino, como estructura de poder, se mantiene con pocos cambios desde su fundación. El comunismo no solo es un sistema económico (que solo tendría, afortunadamente, en la actualidad Corea N), también es un sistema social o político o como quieras llamarlo tú y esa parte del comunismo no ha cambiado. ¿O tú has visto alguna vez un sistema económico comunista sin su sistema dictatorial de partido único y toda la parafernalia? Yo no.

    Afortunadamente cuando las clases medias chinas despunten, esa es mi esperanza, acabarán con lo que queda de comunismo (o dictadura a secas si tu quieres).

    Eso sí, nosotros a comprar todo que que venga de allí (yo incluido) sea dictadura o no.

  12. Eduardo Baldu Gil
    8 febrero, 2018 en 0:00

    Ahora resulta que vivimos en el mejor de los mundos posibles (bueno, ese es el mensaje de los defensores del liberalismo). Pues va a ser que no. Mientras el paradigma dominante sea el derivado de la revolución burguesa, que prioriza la propiedad sobre las personas, esto seguirá siendo una mierda, por mucha defensa liberal que surja. Pero lo cierto es que cada vez la riqueza se concentra en unas pocas manos y el resto es más pobre, mucho más pobre. Una sociedad desigual no es democrática.

  13. 8 febrero, 2018 en 10:17

    Reblogueó esto en jagabaldondominguez.

  14. Alfonso
    8 febrero, 2018 en 14:04

    Eduardo: tienes una visión de las cosas muy radical, de todo-nada, propia de un perfeccionista patológico. Como la democracia liberal no es perfecta, pues la equiparas a una dictadura. La democracia liberal, no siendo perfecta, ha producido unos avances enormes en la calidad de vida de miles de millones de personas en todo el mundo en los últimos dos siglos, eso nadie que conozca el mundo y la historia contemporánea lo puede dudar. El único pero es el daño ecológico que amenaza con echar todos esos avances por tierra. Y no, no vivimos en el mejor de los mundos posibles, pero vivimos en el mejor mundo que ha habido nunca en la historia de la humanidad. Mientras tanto, las utopías que prometen el paraíso en la tierra (socialismo, comunismo, anarquismo, nacionalismo, fascismo, nacional-socialismo, etc..) sólo han conseguido traer el infierno a la tierra. ¡Es lo que hay!

  15. Alfonso
    8 febrero, 2018 en 14:10

    Ah, y la gran mentira de los antisistema de que “cada vez la riqueza se concentra en unas pocas manos y el resto es más pobre, mucho más pobre” no es más que un bulo desmentido por la realidad. Antes de la revolución liberal del siglo XIX casi toda la población de la Tierra, que era poca, vivía en la extrema pobreza según los parámetros modernos. Incluso los más ricos morían en su mayor parte de enfermedades hoy erradicadas o casi. Hoy día la clase media, que vive mejor que los más ricos de antes, se extiende a costa de la clase baja: en las últimas décadas cientos de millones de personas han pasado de la extrema pobreza a la pobreza moderada y de la pobreza moderada a la clase media, sobre todo en China, India, sudamérica… La pobreza extrema claramente disminuye en términos absolutos y relativos. El sistema democrático liberal claramente funciona, el único peligro como decía es hacerlo sostenible, pues corre serio riesgo de morir de éxito.

  16. Eduardo Baldu Gil
    9 febrero, 2018 en 17:10

    Dices que soy radical, y es totalmente cierto. Lo que no lo es, es que mis afirmaciones sean falsas. La forma en que interpretas las mejoras debidas al liberalismo económico sí que son falacias, puras y simples falacias. Porque los avances en el conocimiento (y su derivación tecnológica) no son consecuencia directa del modelo liberal, ni mucho menos. Esa afirmación es totalmente falsa. Una cosa es que el liberalismo se aproveche del avance de los conocimientos para obtener mayores beneficios y otra muy distinta que impulse su desarrollo. El modelo capitalista solo apuesta por lo que de forma clara le permite obtener beneficios, y muchos de los desarrollos del conocimiento, en sus procesos iniciales, no permiten augurar si serán rentables (económicamente) o no. Así que podemos decir que la ciencia y el conocimiento avanzan a pesar de las trabas que la avaricia empresarial pone.
    Afirmar que “Incluso los más ricos morían en su mayor parte de enfermedades hoy erradicadas o casi” es una clara manipulación de la realidad y de la historia. Es como decir “en el siglo XIX no disponían de frigoríficos, congeladores, televisión,….” Pues claro que no los tenían, porque simplemente no existían. Utilizar tales parámetros comparativos es una manipulación de la verdad. Por otra parte la historia no es un proceso de permanente avance. Por ejemplo, en los siglos XIV, XV y buena parte del XVI el consumo de carne era tan alto como el actual, para después caer y no recuperarse hasta entrado el siglo XX. Es un indicador de una alimentación más pobre que tuvo sus consecuencias constatables. Durante el siglo XVIII, la altura media de los soldados reclutados por los Habsburgo retrocedió, así como la talla de los reclutas suecos. En Inglaterra, y principalmente en Londres, la disminución en la talla de los adolescentes fue notoria a fines del siglo XVIII. Y a principios del siglo XIX, la altura de los alemanes fue netamente inferior a la que habían tenido en los siglos XIV y XV. El siglo XIX solo vino a añadir más leña al fuego. Una encuesta de la Asociación Británica de 1878 demuestra que los niños trabajadores tenían una media inferior a 12 centímetros que sus pares de los círculos aristocráticos y burgueses. En 1866 la India pagó las consecuencias del liberalismo Ingles aplicado a la colonia por parte del representante de la corona. La consecuencia fue de más de un millón de muertos en la hambruna de Orissa, que se repetiría 1869 y 1874. Entre 1876 y 1878, en la hambruna de Madrás se produjeron entre cuatro y cinco millones de muertos. (En total y en las repetidas hambrunas desde 1860 hasta 1900 morirán unos 15 millones de personas, en diez hambrunas).
    La causa última de tales hambrunas, la aplicación del modelo económico liberal, por el que, pese a las necesidades de la gente, se exportaban cereales a Gran Bretaña (coincidiendo con la hambruna de Orissa, se exportaron 100.000 toneladas de arroz). Pero según Cecil Beadon, gobernador de Bengala, o Lord Lytton, virrey de la India, consideran que deben ser las “leyes del mercado” las que resuelvan la situación. No era la primera vez que se optaba por tal solución, entre los años 1845 y 1849, cuando la gran hambruna irlandesa, la decisión es la misma, lo que provocó un millón y medio de muertes.
    No será, precisamente, hasta que esos movimientos que tú consideras “utópicos” actúen de contrapeso hasta que las sociedades capitalistas adopten medidas de carácter social, espoleados en pleno siglo XX por la guerra fría. Terminada esta última, el liberalismo extremo ha vuelto por sus fueros, y así nos va.
    Y “la gran mentira de los antisistema” es totalmente cierta. En datos de 2015, el 0,7% de la población mundial controla el 45,2% de la riqueza, otro 7,4% controla el 39,4%, otro 21% dispone del 12,5%, mientras que el 71% debe conformarse con el 3% de la riqueza. (Sí, sí, ya veo que es el mejor de los mundos posibles) (Fuente: Informe sobre riqueza global 2015 de Credit Suisse)
    Según esa misma fuente, el 1% más rico de la población mundial pasó a controlar del 42,5% tras la crisis del 2008, al 50,1% en los datos más recientes. Así que los antisistema no mienten, en todo caso eres tú el que miente.

  17. Néstor
    9 febrero, 2018 en 17:15

    Y seguirá siendo inútil dar explicaciones con espíritu crítico las clases medias como ya lo veía el ‘barbudo” cuando mejoran su situación económica se vuelven más conservadoras y volubles y aplican la ley del pedaleo “apretando hacia abajo y aflojando hacia arriba” Está en su esencia defender a los poderosos simulando ser independiente.

  18. Alfonso
    10 febrero, 2018 en 6:00

    Hay una estrecha alianza entre capitalismo liberal y ciencia y tecnología. La ciencia y tecnología producen crecimiento económico, esto el capitalismo liberal lo sabe y por eso destina recursos creciencia a I+ D + i. Cuanta más inversión en ciencia y tecnología, más crecimiento económico y por lo tanto hay más recursos, una parte de los cuales se destinará a ciencia y tecnología y así sucesivamente: así hemos pasado de la Edad Media al estado actual. Si tú crees que en la Edad media se vivía mejor que en la actualidad, tienes un serio problema de incultura. Ha habido alguna época de retroceso en el XVIII y principios del XIX, pero desde finales del siglo XIX hasta la actualidad los avances han sido simplemente espectaculares.
    Es cierto que la distribución de la riqueza es más desigual que nunca, pero TAMBIÉN ES CIERTO que la pobreza extrema es más baja que nunca porque, al haber aumentado tanto la riqueza en el mundo, aunque la mayor parte de la población sólo posea un pequeño porcentaje de esa riqueza, es suficiente para salir de la pobreza. Antes, más que estar bien distribuida la riqueza, era la pobreza lo que estaba bien distribuida: prácticamente todos eran pobres. Lo que nos debe preocupar no es tanto que los ricos sean muy ricos, sino que los pobres lo sean menos que antes.

  19. Alfonso
    10 febrero, 2018 en 6:04

    Puedes ver aquí como en contra de lo que dice el mito radical antisistema, todos los parámetros de riqueza, salud y calidad de vida han ido mejorando en todo el mundo en los últimos dos siglos, primero en Europa y Estados Unidos y más recientemente en el resto del mundo emergente. https://www.libremercado.com/2015-02-26/diez-graficos-que-muestran-la-reduccion-de-la-pobreza-en-el-mundo-1276541660/

  20. Eduardo Baldu Gil
    10 febrero, 2018 en 12:45

    Sigues manipulando. Nadie dice que los descubrimientos en ciencia y tecnología no hayan mejorado las condiciones de vida de la gente. Lo que digo es que utilizar un entorno histórico determinado para compararlo con otro sin tener en cuenta los distintos niveles de conocimiento, es falaz. Cuando comparo la alimentación de finales de la edad media y principios de la moderna con siglos posteriores, lo que estoy haciendo es confirmar que, a pesar de los avances en conocimiento, la distribución de la riqueza fue peor. En ningún momento he dicho que se viviera mejor en la edad media, pero tú solo lees lo que te interesa.
    Y sí, en las épocas de bonanza económica, la distribución de la riqueza mejora. Pero con las crisis vuelve a empeorar, como está sucediendo ahora. El problema de fondo es que el modelo liberal no contempla entre sus objetivos una distribución de la riqueza justa, equilibrada. Por tanto si esta se produce o no, carece de importancia. Hace ya bastantes años que la capacidad productiva de que disponemos permitiría, si se quisiera, garantizar unos mínimos decentes en la calidad de vida de toda la humanidad, con una redistribución de la riqueza justa. Es totalmente factible. Pero el egoísmo de las clases dominantes lo impide. Y no es necesario irse al tercer mundo para encontrar pobreza extrema, basta con abrir los ojos y mirar tu entorno.
    La frase “aunque la mayor parte de la población sólo posea un pequeño porcentaje de esa riqueza, es suficiente para salir de la pobreza” es otra de las falacias del liberalismo. La proporción de las personas que “salen” de la pobreza partiendo de una situación de extrema falta de recursos es marginal. Pero es que además los datos nos indican esa desnivelada distribución está aumentando las diferencias, lo que quiere decir que parte de la clase media se está empobreciendo y engrosando las filas de quienes disponen de menos riqueza (Ver informes del Credit Suisse). Incluso en un periodo hipotético de auge económico, en base al modelo liberal es imposible eliminar totalmente la pobreza, porque para su funcionamiento se requiere la acumulación de riqueza en pocas manos. Adelantándome a una de las clásicas respuestas liberales, lo de hacer el pastel más grande, para que, supuestamente, el “trozo pequeño” sea lo suficientemente grande para dar abasto entre la infinidad de personas entre los que hay que repartirlo, es falso. En primer lugar porque las posibilidades de crecimiento están limitadas. El crecimiento acelerado de la economía (sin llegar a solventar el problema de la distribución de la riqueza) se ha topado ya con las consecuencias ecológicas que ponen en peligro nuestra propia supervivencia. Por otra parte uno de los problemas intrínsecos del modelo son las repetitivas y periódicas crisis, en las que se retrocede todo o parte de lo avanzado en la distribución de la riqueza. Este modelo nunca podrá eliminar totalmente la pobreza.
    En cuanto a la evolución de la pobreza extrema, la primera cuestión es definirla. En las fábricas, generalmente situadas en países no europeos, donde (como se ha denunciado repetidamente) se trabaja en condiciones de semiesclavitud (condiciones laborales insalubres, incluso con grave peligro para la vida, jornadas de 10, 11, 12 horas diarias para disponer de un salario de simple supervivencia), a esos trabajadores ¿Los consideramos pobres o no? ¿Y en el supuesto que la respuesta sea sí, en qué grado? Porque claro, dependiendo de las respuestas que demos a tales preguntas, el grado de pobreza y de pobreza extrema baja o sube.
    Sigues defendiendo la falacia de la vinculación del avance científico con el liberalismo. Esta discusión, si no recuerdo mal, ya se planteó en este foro, y se aportaron, por parte de distintos participantes, pruebas más que sobradas de su falsedad. Si tal vinculación fuera cierta, la extinta Unión Soviética no debería haber tenido opción a ningún avance científico, pero te recuerdo que fueron los primeros en poner un satélite en órbita y en conseguir el primer vuelo tripulado en órbita (curiosamente la respuesta norteamericana a esto último fue un lanzamiento parabólico tripulado, ya que aún no estaban en condiciones de conseguir la órbita tripulada). En realidad, las prioridades del modelo liberal están reñidas con la investigación científica. Buena parte de esta no tiene, a corto plazo, expectativas de obtención de beneficios, mientras que el modelo liberal tiende a ser cortoplacista.

  21. Alfonso
    10 febrero, 2018 en 20:47

    Mezclas cosas. En los países ricos, es posible que una parte de la clase media haya visto empeorar su nivel de vida en las últimas décadas, al menos respecto a los más ricos, si bien la riqueza absoluta no ha parado nunca de aumentar para todos los grupos de población. Pero a cambio, en los países emergentes, ha surgido de cero una clase media que es numéricamente muy superior al conjunto de la clase media de los países ricos. Estamos hablando de muchos cientos de millones de personas que han pasado de la pobreza a la clase media en China, India, otras partes de Asia, latinoamérica, incluso empieza a surgir en África. No te mires tanto el ombligo porque hay mucha más gente en el mundo fuera de Europa y Estados Unidos. Y ellos son los grandes beneficiados.
    Por supuesto que el modelo liberal es incapaz de eliminar totalmente la pobreza, porque eso es una utopía. La pobreza es consustancial al género humano igual que la enfermedad: puede ser reducida, pero nunca eliminada del todo. Los sistemas utópicos del siglo XX que pretendieron eliminar la pobreza sólo consiguieron generalizarla, a su vez. Antes del siglo XX la pobreza siempre fue general. El sistema liberal es bueno para generar riqueza pero no para repartirla, los sistemas comunistas generan tan poca riqueza con lo que al final acaban repartiendo pobreza (todos pobres, todos iguales). Lo ideal es el sistema europeo donde el liberalismo genera riqueza y el estado del bienestar la reparte. El problema es que la globalización económica pone en serios apuros a este sistema, por falta de competitividad. Hoy por hoy, este problema tiene difícil solución. Si tú sabes la solución, dila, porque criticar y destruir es fácil, pero aportar soluciones no lo es tanto. Es fácil decir que el sistema liberal es malo malísimo porque todavía quedan pobres, pero los que dicen eso no ofrecen ninguna alternativa viable, sólo volver a sistemas que ya han demostrado ampliamente su fracaso en el siglo XX. Los demagogos antisistema sólo aspiráis a destruir el sistema actual sin ofrecer alternativa alguna. Qué fácil, qué inútil.
    Espero que tu próximo comentario no sea una nueva crítica vacía, además de falsa, al sistema económico y social actual, sino una posible solución.

  22. Alfonso
    10 febrero, 2018 en 21:11

    El sistema capitalista liberal, con su estrecha alianza con el desarrollo científico-tecnológico (el sistema comunista favoreció básicamente en pleno siglo XX sólo un desarrollo de industria pesada que en Europa y Estados Unidos ya se había dado con un siglo de antelación, y pasadas unas décadas ya no fue capaz de generar más desarrollo entrando en un profundo estancamiento que acabó con su desmantelamiento), NO ES PERFECTO, indudablemente, porque lo perfecto no existe en el mundo real, quien ha querido diseñar un sistema perfecto (las utopías del siglo XX), ya sabemos cómo ha acabado todo aquello: guerras mundiales, genocidios, gulags, dictaduras terribles… El sistema capitalista liberal es PERFECCIONABLE, y no se trata de destruirlo sino de perfeccionarlo, haciéndolo sostenible a largo plazo, más justo, favoreciendo una redistribución de la riqueza y una protección del medio ambiente. Si tienes alguna sugerencia al respecto, dila, aunque francamente me sorprendería mucho.

  23. Pepe
    10 febrero, 2018 en 21:31

    Un pregunta. Entonces ¿tu modelo económico qué nombre tiene?

  24. Alfonso
    11 febrero, 2018 en 8:09

    No me interesa poner un nombre a un modelo económico, sino describir como debería ser. Mi modelo económico y social está basado en una economía de mercado liberal, donde los ciudadanos disfrutan de los derechos heredados de la tradición que empieza en el siglo XVIII con la Ilustración y la revolución francesa, y que más tarde se concreta en Europa en el estado del bienestar, con fuertes elementos socialdemocráticos. Para que este modelo siga funcionando y generando riqueza y bienestar precisa de afrontar el cambio climático como mayor amenaza que tiene actualmente la humanidad, y precisa de instituciones supranacionales que coordinen las políticas económicas a nivel mundial. La intervención pública habrá de pasar de ser, como en el siglo XX, intervenciones individuales de los Estados para planificar la economía estatal compitiendo unas naciones con otras, a ser intervenciones supranacionales para dinamizar y organizar la economía global de acuerdo a unos intereses comunes y de manera sostenible. Ése es el modelo del futuro. Quien tenga una alternativa mejor, que la proponga.

  25. nestor
    11 febrero, 2018 en 16:04

    Queda mucho mas claro, ya no es ingenuidad sobre el modelo económico(concreto y real que aplica la plutocracia) sino cinismo de cerebros colonizados.

  26. Eduardo Baldu Gil
    11 febrero, 2018 en 20:29

    Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y eres todo un ejemplo de ello. Sigues insistiendo en que el liberalismo es el motor de la investigación y de la ciencia. Es más que evidente que no. El mundo de la ciencia tiene que luchar para conseguir seguir adelante. Si tuvieras razón, a más liberalismo, más inversiones sin trabas se darían, y no es así ni mucho menos. Pero creo que es perder el tiempo discutir contigo.
    Me hablas de los países en pleno crecimiento, que, según tú, están expandiendo una nueva clase media. Varias puntualizaciones. El modelo vigente hasta hace pocos años está agotado, por lo que el capitalismo ha optado, precisamente, por fomentar el crecimiento de esos países, espacialmente China e India, puesto que es un mercado potencial importante. Y digo potencial porque hasta que no esté suficientemente maduro (y no lo está, ni lo estará hasta dentro de algunos, bastantes años, si todo el sistema no se va al cuerno antes) no podrá sustituir (tirando de la economía) a los mercados occidentales, que a su vez están condenados, en este proceso, a su degradación total.
    El estado del bienestar, que dices defender entra en conflicto con los planteamientos liberales. De hecho, tras la caída del bloque oriental (que con independencia de sus contradicciones y errores internos, representaba una hipotética alternativa), el capitalismo da por terminado el periodo en el que la socialdemocracia va extendiendo el estado del bienestar e inicia su desmantelamiento. Cada año que pasa retrocedemos en condiciones sociales, y no, eso no significa que estas se implantes en los países en crecimiento. De hecho, aunque estén creciendo, quien nota realmente los efectos del crecimiento son los de siempre, las élites de la sociedad, porque las condiciones laborales y sociales del pueblo llano son desastrosas.
    Aquí entra la cuestión que apuntaba en mi intervención anterior ¿Cómo definimos la pobreza? Porque dependiendo de cómo la definamos tendremos más pobres o menos y las estadísticas nos saldrán más bonitas o más feas. Aunque en este tema no pareces muy decidido a entrar.
    Y no son solo las condiciones laborales y sociales de la gente de la calle, es también como se desarrolla el sistema productivo. Lo cierto es que en las economías emergentes existe una total despreocupación por las consecuencias ecológicas de las formas de producción. De hecho el modelo liberal no casa demasiado bien con la conciencia ecológica (bueno en realidad con ningún tipo de conciencia) ya que tales preocupaciones son caras y disminuyen el margen de beneficios (repito, el liberalismo es fundamentalmente cortoplacista). ¿Cuál es el motivo del desplazamiento empresarial a tales países? Ahorro de costes, que surgen de salarios mucho más bajos, condiciones laborales y sociales mucho peores, legislación menos exigente. ¿Cuál es la alternativa que nos ofrece el liberalismo para que no perdamos nuestros trabajos? Que rebajemos nuestras condiciones laborales y sociales, es decir economía del bienestar a tomar por culo. Así de simple y así de claro.
    Otro de los problemas a los que nos enfrentamos son los efectos negativos de nuestra actividad como seres humanos en el entorno (incluyendo la actividad industrial, por supuesto), y en buena parte ello viene determinado por el número de personas que habitan este planeta. Lo que necesitamos es reducirlo (No, no estoy pensando en empezar a cargarme gente, tan animal no soy), y ello debería venir acompañado de una economía decreciente para reducir nuestro impacto en el medio. Uno de los problemas es que el modelo liberal casa mal, muy mal con el decrecimiento.
    No tengo dudas que podemos desarrollar procesos productivos menos impactantes, pero eso no es suficiente. Ni siquiera lo es que el crecimiento de la población se estancara. Buena parte de la población del planeta no alcanza, ni de lejos, los estándares de occidente, y tienen tanto derecho a los mismos como cualquiera (De la misma forma que cualquier ciudadano de nuestras sociedades debería tener derecho a disfrutar del estándar medio. Un derecho no existe por el hecho de estar reconocido por la ley o norma. Existe cuando las personas disponen de los recursos para ponerlo en práctica). Así pues crecimiento cero en población no significa crecimiento cero en consumo de recursos. Por ello es necesario que se dé un decrecimiento en población.
    ¿Cómo redistribuir la riqueza? Fundamentalmente por dos medios: estableciendo límites a las retribuciones que pueda percibir la persona (sea cual sea el origen de esas retribuciones) y a los beneficios con los que pueda quedarse la empresa (todo los que exceda esos límites va a parar a cubrir actuaciones sociales (sanidad, pensiones, educación, investigación, salario social,…). ¿Cómo establecer este límite? A partir de una retribución salarial mínima. El máximo sería un múltiplo de la misma (8, 10, 12 veces esta. Una cifra así proporciona un abanico más que suficiente para premiar, esfuerzos, dedicación, etcétera). Y en las empresas un porcentaje del capital invertido. El otro elemento es una empresa pública fuerte, que puede servir de contrapeso a las desviaciones en la actuación de las empresas privadas. Hay sectores que no deberían estar en manos privadas. Como mínimo deberían ser mixtas, con mayoría pública. Para evitar malas gestiones, estas deberían ser públicas, es decir cualquier ciudadano o colectivo de ciudadanos tendría el derecho a revisar tal gestión, y ante la más mínima duda, la fiscalía tendría la obligación de intervenir. En mi opinión, en todo lo público (Empresas, concesiones, políticos,…) la comisión de un delito debería ser castigado con penas, al menos, un 50% más elevadas de las que corresponderían por la comisión del mismo delito en el ámbito privado, y la inhabilitación a perpetuidad para ocupar cualquier cargo, sea público o privado. Estos son algunos apuntes de como creo que deberían funcionar las cosas. No me estoy cargando todo el sistema de economía de mercado, pero establezco elementos condicionantes y limitadores. Y también de responsabilidad en cuanto a actuaciones, puesto que creo que una cosa va muy vinculada a la otra. Y sí tengo más ideas de como corregir desviaciones indeseables. Yo no lo veo tan difícil como tú. Pero ya no me extiendo más.

  27. Pepe
    12 febrero, 2018 en 12:21

    Eduardo: O sea que tú también eres capitalista, vaya 🙂 Al final resulta que no eres tan revolucionario, simplemente quieres subirle los impuestos a las empresas. Lo que hay que conseguir no es quitarle los beneficios a la empresa, sino lograr que los reinviertan y generen más riqueza.

    Y para lo que tú quieres hacer tendrías que ser el amo de mundo porque si asfixias a las empresas de tu país, directamente se van a otro país, y si limitas los sueldos pues los muy buenos se van a otro sitio. Hay poca gente que supere en 10 veces el sueldo mínimo: no consigues mucho limitando los sueldos.

    Y todos sabemos que cuanto más grande es el sector público, más ineficaz es el país. Aún así, sí que falta muchísima investigación pública, especialmente la básica, que quizás sea uno de los sectores que no puede desarrollar adecuadamente la privada, porque no le es rentable a largo plazo.

    Hay cosas que funcionan muy bien en la cabeza de uno, o de determinados políticos que nos venden la moto, pero que no funcionan en absoluto en la práctica.

  28. Alfonso
    12 febrero, 2018 en 12:43

    Lo que iba a responder ya lo ha hecho muy bien Pepe. Esas “alternativas” no son viables por esas razones. En un mercado cerrado, basado en los Estados, como el que había hace 40 años y donde toda la industria estaba en el primer mundo y no podía estar en el tercer mundo porque carecían de estructuras básicas de soporte a la industria, se podían subir a placer los impuestos a las empresas, poner salarios mínimos elevados, etc… Hoy día eso no funciona porque las empresas si les subes los impuestos o les obligas a dar elevados salarios directamente se deslocalizan al tercer mundo. Al final, no nos queda otra que aceptar empresas que pagan pocos impuestos y dan bajos salarios, cuando la alternativa son empresas que se van y que por tanto no pagan ningún impuesto ni dan ningún salario. ¿O acaso crees que los políticos socialdemócratas del primer mundo no han pensado en esto, que tan bien funcionó durante varias décadas y hoy ya no puede funcionar? Qué inocentes sois los izquierdistas. Así que, si se te ocurre una solución novedosa a los problemas del siglo XXI, basada en las circunstancias del siglo XXI, que son una economía globalizada y pasan por ser soluciones globales, dila, o si no, cállate ya y no digas más obviedades. Las soluciones del siglo XX, cuando la economía no estaba tan globalizada, basadas en la intervención de los Estados, no sirven para el siglo XXI.

  29. Alfonso
    12 febrero, 2018 en 13:33

    Y como bien dice Pepe, al final resulta, Eduardo, que todo tu radicalismo y tus feroces críticas al capitalismo liberal se quedan en admitir que no hay alternativa real al mismo, y todo lo que se puede hacer es mantener el capitalismo liberal, que en el fondo no está tan mal como base del sistema, pero cobrando más impuestos a las empresas y aumentar los salarios mínimos o limitar los salarios máximos. Y sin tener en cuenta la desbandada de empresas que se produciría si eso se hiciera. Qué pobre argumentario, es comprensible que ante esta pobreza de ideas y falta de soluciones los votantes europeos estén desertando en masa de la socialdemocracia.
    Ahora, espero una alternativa REAL, factible, al capitalismo. Espero tu respuesta.

  30. nestor
    12 febrero, 2018 en 13:33

    Si será depredador y egoísta este homínido, que en ningún momento piensa que este planeta que habita se lo están prestando las futuras generaciones, todos estamos de paso(que chucho nuestra finitud!!!!)(pues no le importa, después de mí,que se arreglen!).Ahora sólo unos numeritos para ver
    de donde se podría sacar para obtener los beneficios necesarios como claramente lo explica Eduardo,El producto mundial bruto(total de bienes y servicios producidos a nivel mundial) en el
    año 2015 era de 75 billones,mientras que la ESPECULACION EN MONEDAS, ascendió a 5,3 billones al día y el mercado global de los famosos derivados se estimó en 1,2 trillones.
    Estas cifras alucinantes no llegan a ser internalizadas por la mayoria de la población, sólo resta
    que el espíritu crítico abra los ojos antes de que sea demasiado tarde.

  31. Alfonso
    12 febrero, 2018 en 13:48

    E insisto en que lo que no tiene ningún sentido es plantear soluciones para una economía totalmente globalizada, basándose en actuaciones de los Estados, como hace 40 años. Lo primero es que si queremos encontrar una solución a problemas globales, como el cambio climático, el deterioro del medio ambiente o mantener una economía global que siga funcionando y generando bienestar como ha hecho en los últimos dos siglos, ya no podemos basar estas soluciones en entidades tan locales como son los Estados, ya bastante desfasadas en nuestro siglo. Lo primero es desarrollar instituciones de gobernanza global, que en una primera fase pasaría por coordinar las políticas de las principales potencias económicas como son Estados Unidos, China y la Unión Europea. Una vez conseguido un gobierno global o al menos esta coordinación, se podrá pensar en soluciones globales.
    Si quieres un ejemplo de cómo una política radical de izquierdas aplicada a un sólo país, con total desprecio a la realidad global de la economía mundial, sólo consigue la desbandada de empresas y capitales y la ruina total del país, mientras los capitales y las empresas encuentran buen acomodo en otros países, ahí tienes Venezuela, Argentina, Cuba, entre algunos ejemplos.

  32. Alfonso
    12 febrero, 2018 en 18:47

    Néstor, todos estamos de acuerdo en que el sistema presenta fallos, que no es perfecto. ¿Alguna alternativa viable para mejorarlo, o un sistema entero alternativo que funcione? Ah, que sólo sabemos criticar lo obvio. Qué fácil, qué inútil.

  33. nestor
    13 febrero, 2018 en 0:07

    Lo entiendo, es que soy escéptico con respecto al ser humano (por ahora)pues aunque no se los nombre el sistema lo ejecutan, planifican,etc.seres humanos( aunque hoy hasta los algoritmos lo están manejando los robot en Wall Street, haciendo de las suyas)en fin, mi expresión de deseos, los trabajo en el diván…..quizás en su evolución a través de los siglos, este homínido cambie para una conducta más solidaria con su prójimo.Saludos.

  34. Abraham
    13 febrero, 2018 en 11:25

    Eso de que las empresas públicas son menos eficientes, no es cierto. Como ejemplo, la sanidad pública. Acaba costando menos dinero al país disponer de una sanidad pagada con impuestos. Tampoco digo que sean más eficientes que las privadas, siempre. Las empresas públicas lo que tienen problemas es para innovar. Gestionar el riesgo. Como tienen que dar cuentas públicas de su gestión, pues no se pueden andar arriesgando.

    Mi solución. Para servicios fundamentales, como defensa, comunicaciones y suministro de aguas y energético, monopolio público -quizás limitado a la infrastructura básica, como Aena, Red Eléctrica, o Adif-. Para servicios necesarios y considerados obligatorios y universales, como sanidad, educación, pensiones, etcétera, empresa pública que ofrezca el servicio “gratuito”, esto es, pagado de nuestros impuestos, sin impedir que empresas privadas puedan ofrecer los mismos servicios. Para servicios secundarios considerados de interés público, como los seguros, servicios bancarios, gestión de párkings, etc., empresas públicas que compitan en un mercado libre, que evite la formación de oligopolios privados.

    Y para el problema de los límites al crecimiento, Europa ya iba bien encaminada: tasas en origen a los productos contaminantes. Si los barcos que vienen de Asia pagaran los mismos impuestos que nuestros coches, se regularía solo. Pero para eso se tienen que poner de acuerdo todos los paises, cosa difícil.

  35. Far Voyager
    13 febrero, 2018 en 15:09

    Totalmente de acuerdo con el comentario anterior. Es mas, yo añadiria a todo eso que si, mercado de trabajo liberalizado pero con minimos respecto a salarios y otras condiciones, y sobre todo que hubiera cobertura de verdad para parados, sobre todo de larga duracion. Eso si, vigilando con lupa para evitar chanchullos por parte de trabajadores o empresarios y castigando duramente a aprovechados en ambos bandos.

    Lo mismo para servicios fundamentales como electricidad, aguas, etc. (obviamente deberia haber monopolio estatal en justicia, seguridad (seguridad privada auxiliar de la policia y similares), y defensa), aunque el Estado fuera propietario de la infraestructura competencia de verdad y que quien se quedara en la cuneta no se quedara tirado -hay un termino medio entre el capitalismo salvaje y el comunismo-. Para todo lo no esencial, libre mercado vigilado (competencia real, vigilar que no intenten meter productos defectuosos/peligrosos, etc).

    Y sobre todo mano dura contra oligopolios y capitalismo de amiguetes. Y contra politicos que meten mano en la caja.

  36. Far Voyager
    13 febrero, 2018 en 15:40

    Se me olvidaba, sobre “empresa publica”, por supuesto que bien gestionada no es un pozo sin fondo de recursos. El problema son los politicos que enchufan en ellas a amigos que no tienen ni idea y que no durarian nada en la privada, o que se meten en ellas para sus chanchullos (cajas de ahorros) sabiendo ademas que si la estropean no se van a ir a la calle como en la privada de nuevo.

  37. Alfonso
    13 febrero, 2018 en 18:14

    Abraham. Realmente no entiendo dónde están las novedades en tus propuestas. Aena, Canal de Isabel II, Red Eléctrica Española, Adif… ya existen como monopolios públicos. Espero que no quieras también volver a los tiempos de Telefónica como monopolio público, cuando una llamada interprovincial costaba una fortuna. Ya existe una sanidad, educación, pensiones, públicas, y también empresas que ofrecen los mismos servicios privados. Ahí nada cambiaría, entiendo. Con respecto a empresas públicas que compitan con las privadas en servicios secundarios, hasta hace poco existían las cajas de ahorros públicas que fueron un nido de corrupción al servicio de los políticos y hubo que privatizarlas tras sanearlas y causar la mayor crisis económica que hemos tenido en muchas décadas, sólo por poner un ejemplo; porque las administraciones públicas no son buenas como empresarias, ni es su trabajo.
    Con respecto al comentario de Far Voyager, de nuevo no veo la novedad: mercado de trabajo liberalizado con un salario mínimo (ya existe en Europa), y cobertura para parados (ya existe, mayor en unos países que en otros). Por cierto que no parece la mejor solución para el paro de larga duración dar una prestación indefinida, que desincentiva el trabajo y convierte al trabajador en un parásito: la solución sería gestionar bien la economía para llegar al pleno empleo, lo que ya se da en muchos países, y fomentar la reconversión de los trabajadores de trabajos que van quedando obsoletos a las nuevas tecnologías. Pocos trabajadores desean vivir de un subsidio en vez de trabajar.
    Parece que proponéis lo que ya existe: el capitalismo liberal con tintes socialdemocráticos que se ejerce en la Unión Europea. El problema sería hacer extensivo este sistema al resto del mundo.

  38. Far Voyager
    13 febrero, 2018 en 20:33

    @Alfonso: menciono las cajas de ahorros precisamente por ser un ejemplo de libro de mala gestión a causa de politicuchos que jugaron como ella de la manera que dices.

    Sobre lo que dices de pleno empleo esa es la teoría. La práctica es que los empresarios no quieren contratar a gente mayor, de >45 años y esa es una de las cosas que habría que cambiar.

  39. Eduardo Baldu Gil
    14 febrero, 2018 en 0:34

    Vuestras respuestas (Alfonso, Pepe) son coherentes con la práctica habitual que tenéis de manipular y falsear. El corolario de la “ineficacia” del sector público es una falsedad que se pretende convertir en verdad a base de repetirla. La empresa pública no es menos eficaz que la privada, lo que sí pasa es que en la privada, sistemáticamente, esconde la mierda debajo de la alfombra. Durante cerca de cuarenta años he trabajado en una multinacional, y mantenido contactos con compañeros de sindicato de otras multinacionales, y la conclusión más evidente es que la gestión real de tales empresas es francamente mala. Dado que la más alta dirección de la empresa vincula sus salarios a los resultados de la misma (en algunos casos incluso con malos resultados se producen aumentos más que considerables, lo que a mi modo de ver no tiene explicación ni siquiera en el modelo capitalista) es habitual “maquillar” la gestión del ejercicio (Hasta cinco veces he visto rehacer el cierre de ejercicio contable para que se ajustara a los resultados deseados). Ese componente de maquillaje habitual hace parecer ante la opinión pública la falsa idea de una mejor gestión (acompañado por una presión mediática en tal sentido puesto que el interés del capital es, precisamente, que toda la actividad económica sea privada). Pero en realidad la verdad es muy diferente. Es más, es muy frecuente que los gobiernos de turno encarguen la gestión de las empresas públicas a personas que provienen del sector privado, y que después de su periodo de actividad en las mismas, volverán a dicho sector privado. ¿Qué hemos de concluir? ¿Qué durante su ejercicio en el sector público se vuelven inútiles?
    Para una gestión con el mismo grado de eficacia, solo existen dos alternativas para mejorar los resultados de la empresa: reducción de costes en los bienes/servicios producidos o reducción de la masa salarial. El primero incidirá en la calidad del producto/servicio y el segundo empobrece a la clase trabajadora, trasladando la riqueza a la clase dirigente.
    He dicho que soy partidario de un sector público fuerte. Incluso avancé que algunos sectores deberían ser exclusivamente públicos. A lo más empresas mixtas con mayoría pública. Si en vuestra opinión tal planteamiento es un planteamiento capitalista. Pues vale, ¡Ojalá hubiera muchos capitalistas con tales ideas! Esta discusión no tendría sentido. Y en los sectores en que hubiera tanto empresas públicas como privadas, estas últimas estarían presionadas a aceptar ciertas reglas de juego, no como ahora que hacen lo que les pasa por las narices. En todo caso, lo que la sociedad necesita es un sistema productivo que cubra sus necesidades, no una minoría que acumule riqueza.
    ¡Ah! Yo no he dicho que el límite deba ser exclusivamente salarial, sino a cualquier renta sea cual sea su origen. Y vamos a ver, la libre circulación de bienes y capitales es el caballo de batalla del modelo liberal, pero eso no significa que sea el único modelo posible. En realidad es la forma de conseguir igualar a la baja las condiciones sociales y económicas de los trabajadores, alegando que es la única solución, algo totalmente falso.
    De hecho, a lo largo de las distintas respuestas se ponen de manifiesto contradicciones graves. Por una parte se afirma que debe buscarse el estado del bienestar, pero por otro se defiende un modelo que está destinado a destruirlo, como podemos observar en el avance de tal hecho en los últimos años. El problema de fondo es que el modelo liberal se basa en la ambición de las personas, y por tanto antepone el individualismo a la concepción social. Es en base a ello por lo que se dan por válidas todas cuantas acciones se realicen con objetivo de cumplir con dicha ambición. ¿Dónde está el límite? En realidad no existe límite prefijado. Cada persona es libre de establecer los suyos propios. Ello da lugar a que en la permanente lucha que quienes buscan llegar a lo más alto en el mundo empresarial/social resulte ser un plus (para el objetivo de lograr el triunfo) carecer de empatía hacia los demás (Vamos ser un sicópata. La televisión ha deformado nuestra visión de la realidad, no todos los sicópatas son asesinos. En realidad solo lo son un porcentaje muy pequeño). Por eso los límites de lo que se puede o no hacer con tal de logar triunfar, son muy, muy pequeños, por muchos daños que se puedan causar a terceros. Es por ello que es necesario un control social sobre la economía para que esta cumpla con las necesidades del conjunto de la sociedad y no solo con las ambiciones de una minoría. Aunque lo ideal sería un control directo de la ciudadanía sobre tales temas (una solución anarquista) en sociedades altamente complejas como las nuestras, lo veo imposible, por lo que este cometido correspondería al estado (otra cosa sería introducir elementos, los más posibles, de democracia directa, lo que redundaría en el control del estado por parte de la sociedad). Se apunta en su entrada a la necesidad de superar el concepto de estado actual. No es una opción menospreciable. De hecho el propio Carl Marx afirmó que para implantar una sociedad verdaderamente socialista hasta sus últimas consecuencias, la revolución que llevara a cabo tal implantación debería ser universal. Así pues el objetivo final del socialismo clásico y su liberalismo son coincidentes, aunque no lo sean ni el camino ni los criterios económicos.
    El problema es que yo veo que esa unificación mundial tiene escasísimas probabilidades de ser real. Hay demasiados elementos disgregadores, y una unificación forzada solo sería fuente de graves problemas a posteriori. Así que puestas así las cosas, o rompemos las reglas impuestas por el pensamiento liberal, o aceptamos una cada vez mayor desigualdad e injusticia. Claro que eso traerá otras consecuencias. Cuanto mayor sea el desequilibrio, más probabilidades de que se extienda la violencia en el seno de la sociedad. Quienes empujados a la pobreza y a la marginación, no tienen por qué aceptar esa situación de buen grado.
    Por otra parte, si a ello unimos la sobrepoblación, el agotamiento de recursos (en especial el agua), el calentamiento global y todos los cambios negativos del entorno, el modelo competitivo liberal nos aboca a múltiples enfrentamientos/guerras por el control de los recursos puesto que no puede aportar estabilidad y priorización de las cuestiones sociales, por lo que ni el gobierno mundial (o similar) en su aspecto positivo, ni en la expresión más liberal de la libre circulación de bienes, servicios y capitales parecen tener poco futuro.

  40. Alfonso
    14 febrero, 2018 en 10:18

    De los comentarios anteriores, deduzco que el capitalismo liberal es el sistema correcto, quizá con unos ligeros retoques. Nadie se atreve a proponer algo verdaderamente diferente y nuevo.

  41. Alfonso
    14 febrero, 2018 en 10:57

    Y además, todas esas ligeras modificaciones del capitalismo liberal socialdemocrático no supondrían una solución real a los problemas del planeta, en absoluto, como es el cambio climático o la explosión demográfica del tercer mundo. Mucha crítica veo y poca solución. Lo de siempre.

  42. Alfonso
    14 febrero, 2018 en 11:24

    Y por si alguien parece sugerir que la solución sería el comunismo en todo el mundo, le recuerdo que el comunismo en la segunda mitad del siglo XX ya estuvo implantado en medio mundo, y en todos los países donde estuvo fue un fracaso absoluto a largo plazo. Cayó por su propio peso. Y además, la contaminación medio ambiental en esos países era mucho más grave que en los capitalistas, con lo que el principal problema no se solucionaría. Ahora, quien pueda sugerir una alternativa realmente nueva, que la diga.

  43. Eduardo Baldu Gil
    14 febrero, 2018 en 11:51

    Cuando oigo la expresión “pleno empleo”, lo siento pero no puedo evitar que me da la risa. El concepto de una sociedad con pleno empleo está cada vez más lejano e irrealizable, porque nuestra evolución tecnológica nos lleva a la capacidad de producir más con menor participación de la mano de obra. Incluso funciones de atención al cliente, como recepción de encargos o cobro de servicios, se realizan ya de forma automatizada. Suele alegarse que aparecerán nuevas funciones que absorberán ese excedente de mano de obra. La realidad es que por cada actividad nueva que puede generar puestos de trabajo, desaparecen varias existentes, con lo que el saldo es negativo. La solución que se plantea es la de la creación de un salario social que tendría dos funciones: evitar el crecimiento de un sector social en plena marginación, lo que podría desencadenar violencia extrema en la sociedad. Por otra mantener la capacidad de consumo de esta sociedad, evitando así una grave crisis de sobreproducción, que se desencadenaría al ser imposible la absorción de bienes y servicios producidos por una sociedad carente de capacidad de consumo. Los sectores del capitalismo más lúcidos apoyan esa idea, puesto que se dan cuenta que nos acercamos a una situación totalmente nueva y con resultados imprevisibles, y esta solución permite estabilizar la sociedad. También es verdad que otro sector del capitalismo se niega en redondo, y curiosamente coincide con él una parte de la izquierda que ve ese desgarro social como el “empujón” necesario para una revolución radial que lo cambie todo.
    También es verdad que ello representaría un proceso lento pero progresivo de desaparición del modelo capitalista. Ya en los años 60 del siglo pasado, Ernest Mandel en un trabajo teórico demostró que en una sociedad mecanizada al 100% no se produciría plusvalía y por tanto el modelo capitalista carecería de sentido. Sin llegar a tales extremos, si juntamos una alta mecanización (lo que nos genera una gran parte de la sociedad sin ocupación laboral) y la cercanía a los límites de nuestra capacidad de crecimiento (recordemos que una sociedad capitalista, para su buen funcionamiento, requiere una tasa permanente de crecimiento) el modelo capitalista está totalmente obsoleto. ¿Cómo será ese modelo futuro? No lo sé (Si pudiera dar una solución, seguro que sería merecedor de premios y honores internacionales), pero sí sé que algo tendremos que cambiar, y ese cambio tendrá que erradicar en todo o en buena parte el modelo liberal. La alternativa nos lleva a la autodestrucción de nuestra sociedad. Y como el tiempo apremia, la defensa de los más acérrimos convencidos del liberalismo, solo está poniendo bastones entre las ruedas de esa solución que necesitamos con urgencia.

  44. 14 febrero, 2018 en 12:58

    El capitalismo liberal, con su “estado mínimo no intervencionista” si nos atenemos a la definición de la Wiki

    https://es.wikipedia.org/wiki/Capitalismo_liberal

    prácticamente no existe en ningún país. Ni siquiera en los sacrosantos EEUU ya que la mera existencia de grandes multinacionales que manipulan el mercado destruye la libre competencia. Y no digamos nada también en EEUU de la intervención casi “socialista” del estado a favor de las empresas armamentísticas o de las ingentes subvenciones públicas a las grandes corporaciones agrícolas que destruyen cualquier tipo de competencia leal internacional.

  45. Alfonso
    14 febrero, 2018 en 13:30

    La realidad, Eduardo, es que hoy día tienes en el mundo multitud de países con pleno empleo técnico (inferior al 5 %, que es lo que se considera que corresponde a gente que está en proceso de cambio de trabajo): Alemania, Reino Unido, Estados Unidos, Japón, sólo por citar algunos de los más importantes. Cualquier país rico con una economía bien gestionada y que sepa manejar correctamente los flujos migratorios puede aspirar al pleno empleo, y así es en la realidad.
    Por supuesto, desde hace siglos se viene produciendo el proceso de que las máquinas quitan trabajo a los humanos, los cuales pasan a hacer trabajos nuevos que las máquinas no pueden hacer. Así es desde el siglo XVIII. De no haber sido así todavía estaríamos todos practicando una agricultura de subsistencia y el pastoreo.
    Claro que el capitalismo liberal estricto no existe, ni ha existido nunca. Precisamente ahí radica la clave de su enorme éxito. Puesto que los sistemas que funcionan no son puros, sino mezclas de varios sistemas, esto los enrriquece enormemente y les da gran funcionalidad. Y el sistema actual, si es capaz de seguir adaptándose a los nuevos desafíos del siglo, seguirá dando sus frutos. Y es posible que siga adaptándose, porque uno de sus rasgos es su adaptabilidad a un mundo en perpetuo cambio. Otros sistemas que no fueron capaces de adaptarse perecieron pronto.

  46. Eduardo Baldu Gil
    14 febrero, 2018 en 15:21

    Puntualizaciones
    “El comunismo en la segunda mitad del siglo XX ya estuvo implantado en medio mundo” Falso, totalmente falso. El modelo económico dominante en el mundo, desde la revolución industrial ha sido siempre el capitalismo. Y sin la presión permanente del mundo capitalista para destruirlo, habría que ver qué habría pasado.
    A los errores y contradicciones en que cayó el comunismo (Y soy el primero en reconocerlos y criticarlos) en la URSS no fueron ajenas esas presiones externas que propiciaron la toma del poder por parte de Stalin, personaje nefasto donde los haya. De los 22 miembros del comité central, 21 murieron oportunamente, fueron encarcelados o acabaron en el exilio, lo que evidencia una desvirtuación de los criterios iniciales.
    Es hipócrita la actitud de desprecio absoluto que los defensores del capitalismo hacen ante los errores del mal llamado comunismo soviético. Y lo es porque más errores ha cometido el capitalismo, más muertes ha costado, más dictaduras ha potenciado, y todo ello en defensa de sus intereses. Pero claro, denigrar al adversario olvidando los propios defectos y fracasos, es la mejor forma de quedar como los mejores, sino como los únicos.
    Contaminación. Efectivamente, tanto la URSS como sus áreas de influencia no se destacaron por su preocupación ecológica, sino todo lo contrario. Es más el propio marxismo nunca afrontó el problema. Claro que cuando se desarrolló el mismo este problema no existía. No, no es que no hubiera focos contaminantes, que si los había y de efectos extremados. Es que dado el volumen de población mundial, los problemas globales no existían. Pero el capitalismo no puede presentarse como limpio de culpa. De hecho, las responsabilidades del capitalismo en el problema ecológico son infinitamente mayores (mayor periodo temporal generando el problema, muchísima mayor actividad productiva generadora de incidencias ecológicas, irracionalidad productiva con consumo inútil de recursos,…), y lo peor es que aún sigue provocando desastres. Así que acusar a otros de actos que uno también hace es hipócrita.
    El comunismo planteado desde un punto de vista clásico (con corrección de errores) es un sistema perfectamente válido, en especial sin la injerencia del capitalismo. El problema no viene por aquí, viene de la forma de arbitrar medidas para evitar desviaciones tipo estalinista y garantizar las libertades individuales, en buscar el equilibrio entre necesidades colectivas y derechos personales. En todo caso es un problema de orden social, no económico. Por eso parece oportuno fusionar los elementos positivos.
    El problema de las desviaciones capitalistas no está en la pequeña y mediana empresa. Legislaciones adecuadas permitirían evitar posibles desviaciones. El problema son las grandes corporaciones, que acaban teniendo el poder real de la sociedad y anulan los derechos de los ciudadanos. De ahí la necesidad de que sectores enteros pasen a ser públicos y en los que se considere oportuno mantener su carácter privado (evidentemente para algunos estos serán muy escasos, para otros no tanto), mecanismos de control estricto.
    Para hacer frente a los problemas que se nos presentan, tengo muy claro que hay que fomentar una considerable reducción de la población mundial y racionalizar la producción evitando el despilfarro de materias primas. Son dos condiciones exigidas si queremos superar la crisis de civilización que se avecina.
    Bien estos apuntes creo que son suficientes para dibujar la alternativa. Probablemente a ti no te gusten, pero ese es tu problema. Son perfectamente viables, lo que no es viable es el liberalismo que nos lleva a la autodestrucción.
    No espero convencerte. La obsesión por una postura es mala consejera. Y creo que esta discusión está agotada. A partir de ahora solo sería reiterar argumentos que ya se han presentado, negar verdades más que evidentes o ignorar elementos expuestos (como ya has hecho repetidamente) para dar vueltas sin sentido. Por tanto esta es mi útima intervención en este tema. Saludos

  47. Alfonso
    14 febrero, 2018 en 21:32

    No es correcto que el capitalismo haya imperado en todo el mundo desde la revolución industrial. Desde principios del siglo hasta finales del siglo XX el comunismo gobernó medio mundo o quizá más. Media Europa, la Unión Soviética, China, la mitad de las excolonias en África y Asia y varios países de América Latina. En todos esos países, un rotundo fracaso.
    Tampoco es cierto que el capitalismo liberal democrático haya producido más muertes o más dictaduras que el comunismo. Demuéstralo, ¿o es sólo tu opinión personal? El capitalismo liberal ha ido extendiendo la democracia y los derechos de los ciudadanos inherentes a ésta progresivamente en la mayor parte del mundo.
    Por supuesto que había problemas gravísimos de contaminación en los países comunistas, no existía el cambio climático pero existían problemas locales que afectaban muy gravemente a la salud de la población. Sólo es comparable con las primeras fases de la revolución industrial basada en el carbón, cuando ciudades como Londres eran irrespirables.
    Tú dices que el capitalismo corrigiendo los errores es perfectamente válido, pero la verdad es que ha estado implantado en medio mundo durante varias décadas y nadie ha conseguido eliminar sus errores, por algo será.
    Lo del control de la población estoy de acuerdo, pero no propones ningún medio para conseguirlo. Otros sí que los proponen: por ejemplo se ha propuesto que el medio más eficiente de conseguirlo sería elevar el nivel educativo de las mujeres en los países pobres. Mujer educada, mujer que tiene menos hijos. Era fácil, pero ni siquiera eso lo sabes.
    Terminas tus largas y soporíferas intervenciones sin haber aportado NI UNA SOLA SOLUCIÓN factible y novedosa a los problemas de nuestro tiempo. Sólo críticas y críticas, que es lo fácil. Queda claro que las soluciones no pasan por resucitar el comunismo, ni por una mayor intervención pública de los Estados (precisamente la clave del siglo XXI está en el debilitamiento de los Estados y la creación de entidades supranacionales de poder, para solucionar problemas globales). Para ese viaje no hacían falta tantas alforjas.

  48. 15 febrero, 2018 en 7:33

    Una pequeña reflexión de un más que lúcido anciano sobre el tema de discusión:
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com/2018/02/esta-mierda-se-tiene-que-acabar.html

  49. Alfonso
    15 febrero, 2018 en 8:16

    En mi comentario anterior quería decir “Tú dices que el COMUNISMO corrigiendo los errores es perfectamente válido, pero la verdad es que ha estado implantado en medio mundo durante varias décadas y nadie ha conseguido eliminar sus errores, por algo será.”
    Con respecto al último comentario de ateo, no es más que lo de siempre, una crítica que no aporta solución alguna. Necesitamos soluciones y alternativas, no críticas, por muy lúcidas que sean.

  50. 15 febrero, 2018 en 8:53

    Sin crítica previa no puede haber búsqueda de soluciones. Y los poderes económicos lo saben tan bien que han conseguido acallarlas con ese pensamiento único neoliberal que afirma que todo está tan bien, salvo ligeros retoques, que no hace falta cambiar nada. Y la prueba de su éxito eres tú, que llevas tropecientos comentarios intentándonos convencernos de que todo debe seguir prácticamente igual y que toda crítica es estéril y absurda.

  51. Abraham
    15 febrero, 2018 en 11:26

    @Alfonso. ¿No te parecen soluciones muy revolucionarias? Claro, es que no lo son. Las empresas públicas son tan corruptas e ineficaces como las privadas (u honradas y eficaces, según lo mires). ¿Las cajas de ahorro se fueron a pique por una mala gestión? Claro. Los bancos privados, no, porque en vez de prestar dinero a pequeños ahorradores para que se compraran su casa, se lo prestaban a grandes empresas, que es mucho más rentable. Esa era también, en parte, la razón de ser de las cajas de ahorro: prestar dinero a los ciudadanos de a pie para que puedan invertir sin que el criterio sea maximizar los beneficios. Y eso, pues hace que sea menos rentable para la empresa, pero puede hacer más rentable la sociedad en su conjunto (España se convirtió en un país de propietarios de vivienda, habría que ver si eso hubiera sido posible sin las cajas de ahorro).
    Lo que necesitan es más transparencia, para evitar que cuatro cargos puestos a dedo estén chupando de la caja sin hacer nada.

    ¿Teléfonica era el monopolio europeo más caro? Puede ser. Aunque los beneficios iban a las arcas del Estado, por lo que también nos lo ahorrábamos en impuestos. Igual el modelo de Aena y Adif, infraestructuras públicas y operadores privados funcionaría mejor. No como ahora, que cada compañía tiene sus propias antenas y líneas de cables. El caso es que en Europa muchos servicios básicos, suministro de electricidad y aguas sobre todo, son monopolios públicos, y no parece que les vaya mal.

    ¿Cómo dices que no hago ninguna propuesta para atajar el cambio climático? Es la última frase, igual la has leído muy de pasada. Impuesto serio a los productos contaminantes en origen. O sea, a las empresas encargadas de su extracción, distribución y venta. Como pasa aquí en España con la gasolina (¿no se dice que el 80% del precio de la gasolina son impuestos?, que ya será menos). Lo que ocurre es que para que esta medida sea efectiva, tienen que ponerse de acuerdo en la ONU, y llegar a compromisos más fuertes que los de Kyoto y París, y no depender de los vaivenes de los EEUU.
    La crisis de 2008 empezó cuando el precio del barril de petróleo se puso por las nubes (2005-2006) y saltó la burbuja de la deuda. Implementar esta propuesta igual significa sufrir una crisis el doble de dura. Pero lo necesitamos si queremos sobrevivir. Precísamente esta última crisis del petróleo motivo un aumento de inversión en tecnología fotovoltaica y hoy son competitivas las placas.

  52. Alfonso
    15 febrero, 2018 en 15:08

    Te equivocas ateo y lo sabes. La crítica no es estéril y absurda, pero si se queda ahí, es inútil. Desde mi primer comentario he sostenido siempre que el capitalismo liberal democrático, en su intrínseca alianza con la ciencia y la tecnología, es un sistema en general exitoso que ha conformado el mundo tal y como lo conocemos. Pero también he sostenido siempre que corre riesgo serio de morir de éxito, y que por eso necesita profundas reformas y adaptaciones a los nuevos retos del mundo. No creo que nadie con dos dedos de frente ponga eso en duda. El problema es que quedarse en las virulentas críticas sólo sirve para liberar el odio pero para nada más. Se necesitan soluciones, pero de verdad, no volver a etapas comunistas o socialdemócratas que hoy día ya no podrían volver a funcionar porque el mundo ha cambiado, y las recetas del pasado no sirven para los problemas del presente. He dicho que el primer paso es crear mecanismos de gobierno supraestatales para resolver los problemas que ya son globales. Dar más poder a los Estados, que es la receta típica de la izquierda, no sirve porque los Estados van perdiendo importancia, su momento ya ha pasado, y porque un Estado poco puede hacer en una economía globalizada, salvo buscarse la propia ruina si interviene demasiado en la economía. Los Estados seguirán existiendo algún tiempo más, pero cada vez cobran más importancia la coordinación de políticas económicas y de medio ambiente a través de instituciones como la ONU, el FMI, el Banco Mundial, el foro económico mundial… dar poder real a estas instituciones es el primer paso. Luego, diseñar políticas para hacer sostenible el sistema desde un punto de vista ecológico, lo que es posible, y moderar el crecimiento de la población hasta su estabilización. Abandonar de una vez las políticas de “empobrecer al vecino”, basadas en limitar el comercio y la libre competencia; todos pierden con esas políticas. Coordinar las grandes líneas de la política económica mundial, pensando en estimular la economía en un dirección determinada. Fomentar la investigación desde estas instituciones con vistas a crear un sistema ecológicamente sostenible. Más localmente, transformar la Unión Europea en un Estado federal como hizo Estados Unidos en su día.

  53. Alfonso
    15 febrero, 2018 en 15:19

    En realidad, Abraham, las cajas de ahorro no se fueron a pique porque fueran tan bondadosas de prestar dinero a los ciudadanos de a pie mientras que los malísimos bancos sólo lo prestaban a multinacionales. En realidad, fue porque las cajas, como toda empresa pública, se debe a los políticos que las gestionan, y se embarcaron sin pensarlo dos veces en los pelotazos urbanísticos que los políticos promovieron para sacar tajada. Los bancos privados se deben a sus accionistas, y suelen mirar algo más los riesgos, aunque hace falta mayor regulación.
    Sinceramente, no creo que crear o mantener monopolios públicos en España vaya a salvarnos del cambio climático, del estancamiento secular o de la bomba demográfica del tercer mundo, que son los tres mayores problemas de la humanidad en estos momentos.
    La crisis de 2008 no recuerdo que tuviera nada que ver con el precio del petróleo, no estuvo causada por el precio del petróleo sino que el auge económico hizo subir el precio del petróleo (confundes la relación causa-efecto). La crisis de 2008 fue causada por los mismos problemas de la de 1929 (nada que ver con el petróleo, entonces casi no se utilizaba), con una escasa regulación del sector financiero que afecta a todo el sistema económico. Tras la crisis de 1929 se fortaleció mucho esa regulación y vinieron décadas de prosperidad, luego con la crisis de 1973 (ésta sí fue por el petróleo) se liberalizó de nuevo el sector con vistas a recuperar la prosperidad perdida, y ahí empezaron de nuevo los problemas de inestabilidad. Éste es uno de los problemas, junto con los anteriores, que las principales regiones económicas del mundo tienen que ponerse de acuerdo para solucionar.

  54. Alfonso
    15 febrero, 2018 en 15:35

    Yo confío en que el sistema actual sabrá mutar y adaptarse a los problemas de nuestro tiempo y buscarles solución. Porque ya lo ha hecho otras veces, porque es un sistema muy flexible y adaptable, porque tiene buenas bases. Otros sistemas del pasado eran rígidos y funcionaron bien durante un tiempo limitado, cuando cambiaron las condiciones se hundieron al no saberse adaptar. Por ejemplo, el capitalismo primitivo del Imperio Romano se basaba en la extracción de mano de obra esclava y riquezas mineras de las nuevas regiones conquistadas, en el momento que dejó de conquistar nuevas regiones, el sistema se hundió. El feudalismo duró mucho tiempo pero con un nivel de pobreza general sin apenas crecimiento durante siglos y siglos. El comunismo provocó un fuerte crecimiento durante algunas décadas, pero luego se estancó y se hundió por su propia rigidez y falta de inventiva. El sistema occidental que comienza a surgir allá por la Edad Moderna, ha sufrido múltiples mutaciones, siempre adaptándose eficazmente a los cambios, por eso lleva sobreviviendo tantos siglos sin parar de crecer. La alarma actual de que “de seguir todo así, se acaba el sistema en pocas décadas” es totalmente real… pero es que lo raro es que siguiera todo así, cuando está en continuo cambio. El mundo de hoy día es muy diferente en muchas cosas del de hace 20 años. Ya en el siglo XIX saltó esa alarma, decían que de seguir consumiendo carbón sin parar se agotaría pronto y el aire de las ciudades sería tan irrespirable que nadie podría vivir allí. Pero se dejó de usar el carbón mucho antes de que se agotara y el aire de las ciudades mejoró. Lo mismo pasará ahora, se dejará de utilizar el petróleo antes de que se agote y la energía del futuro será renovable. Las principales multinacionales tienen planes de contingencia sobre cómo adaptarse al cambio climático y a una futura economía sin petróleo. Ya se está logrando una mayor coordinación entre los Estados para buscar soluciones a los problemas del nuevo siglo, lo que en el siglo pasado hubiera sido impensable, en un mundo azotado por guerras mundiales. Nos adaptaremos.

  55. 15 febrero, 2018 en 15:48

    “Yo confío en que el sistema actual sabrá mutar y adaptarse a los problemas de nuestro tiempo y buscarles solución.”

    Pues parece que ya es un poco tarde porque estamos en el minuto 59: https://lacienciaysusdemonios.com/2017/12/19/o-aprendemos-algo-mas-de-matematicas-como-especie-o-nos-espera-el-mas-terrible-desastre/

  56. Alfonso
    15 febrero, 2018 en 21:53

    Los pesimistas no creéis que los problemas tengan solución, por eso os limitais a criticar y señalar los problemas sin buscar soluciones. Ah, y hay veces que el partido se gana en el último minuto.

  57. 15 febrero, 2018 en 23:48

    Alfonso confundes pesimismo con realidad, es lo que tiene creerse vivir en los maravillosos mundos de color de rosa, que se hace oídos sordos a los datos y a los estudios y se sigue adelante alocadamente. Quizás deberías hacer menos caso a la propaganda político-económica que tanto te gusta difundir y leer algunos de los informes científicos “pesimistas” sobre el tema, que desgraciadamente abundan en la bibliografía seria. Por ejemplo el que comenté hace algún tiempo en CyD y que fue firmado por 15.000 expertos muy pesimistas:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2017/11/14/camino-del-desastre-medioambiental-mas-absoluto/

    Pero claro ¡qué sabrán ellos comparados con tu excelso optimismo basado en el más puro adoctrinamiento!. Aunque por todos tus comentarios previos sospecho que ni lo intentarás y seguirás aferrado a tu irresponsabilidad intelectual, tal y como lo atestigua tú última frase, esa tan llamativamente imprudente de “ganar en el último minuto”, que te asimila a esos malos estudiantes que sin haber estudiado nada en todo el año lo dejan todo para el último día por si suena la flauta y se les aparecen las musas.

  58. 16 febrero, 2018 en 0:08

    Por cierto en el estudio que he indicado se presentaba un conjunto de medidas urgentes a tomar, que por supuesto los abanderados del “optimismo” ni siquiera os leereis porque de ponerse en práctica acabarían con vuestro admirado sistema económico “perfecto”.

  59. Alfonso
    16 febrero, 2018 en 13:07

    Entras de nuevo en contradicciones contigo mismo. Si hay un conjunto de medidas urgentes a tomar, TAL Y COMO YO HE SOSTENIDO SIEMPRE, planteando los mecanismos de gobernanza global que son necesarios para plantear tales medidas, y para así hacer sostenible un sistema que no lo es Y QUE DISTA MUCHO DE SER PERFECTO (en realidad, lo perfecto sólo existe en la mente de los seres humanos, no en el mundo real), entonces es que NO ES DEMASIADO TARDE para corregir el rumbo.
    Creo que más bien eres tú el que no has leído o entendido el informe de los científicos, que no dicen que sea ya demasiado tarde sino que pronto podría serlo, el matiz es importante porque en un mundo que cambia rápidamente el cambio de rumbo puede darse en cualquier momento, muy rápido.
    Y no es cierto que no se haya hecho nada hasta el momento. Por lo pronto, se ha creado una conciencia global de humanidad unida que nunca, nunca había existido antes. Hasta hace bien poco el mundo había estado inmerso siempre en guerras continuas, llegando a su apogeo en la primera mitad del siglo XX. Por supuesto, con esta tesitura es imposible buscar solución alguna a problema global alguno. Hoy día hay más paz que nunca, las guerras se limitan a algunos pocos países pobres que viven en el medioevo (normalmente islámicos, cuya religión es incompatible con el progreso), y esto facilita las negociaciones entre Estados imprescindibles para ponerse de acuerdo en algo.
    Está claro que en la tradición europea que tanto denostas un pesimista siempre ha estado más bien visto que un optimista, queda como más serio; y especialmente los progresistas, que en realidad odian el progreso, son siempre pesimistas: Pero deberías leer algo de los optimistas bien fundamentados como Steven Pinker [enlace quitado por pertenecer a un periódico miembro de AEDE]

  60. 16 febrero, 2018 en 18:37

    No hay contradicción alguna y además no sólo me leí el informe que he referenciado sino que incluso lo comenté en la entrada mencionada. Por supuesto que los autores concluyen que tal y como traduje yo

    “Pronto será demasiado tarde para cambiar el rumbo de la actual trayectoria que nos lleva al fracaso y nos estamos quedando sin tiempo.”

    Aunque ese cambio de rumbo que evitaría nuestra destrucción y que proponen (de manera más que diplomática, porque si no lo mismo acaban en Guantánamo acusados de anarquistas o vaya usted a saber) consiste en abandonar el capitalismo especulativo y los combustibles fósiles para centrarse en inversiones masivas en renovables , control de natalidad a nivel mundial, abandono de grandes zonas para que vuelvan a ser salvajes de verdad, reducción del consumo de carne o controlar la economía para evitar desigualdades, medidas ninguna de ellas de retoque o detalle sino que apuntan a la línea de flotación del actual sistema económico mundial. De tal manera que de aplicarse el cambio sería similar al paso del feudalismo al capitalismo. Y como eso no parece posible ya que ellos también indican desesperanzados en su informe que

    ” Esta receta ya fue bien articulada hace 25 años por los científicos del mundo, pero en la mayoría de los temas, no hemos escuchado su llamada de atención.”

    sólo queda lugar al pesimismo, porque en este cuarto de siglo todos los problemas se han agravado mucho.

    Respecto a tu “argumento” sobre Pinker te veo muy perdido, por lo que voy a tener que explicarte lo obvio. Si eres espectador de un intercambio de pareceres entre dos científicos, por ejemplo un físico y un biólogo bien harás en tener muy en cuenta el tema del debate. Si se trata de evolución sería absurdo que priorizaras los argumentos del físico si son contrarios a lo expuesto por el biólogo, mientras que si de cosmología se tratara las opiniones del biólogo deberías ponerlas en cuarentena si chocan con los explicaciones del físico. Pues en el caso que nos ocupa lo mismo, todos los estudios serios indican que estamos muy cerca o ya sobrepasado el punto de no retorno económico-medioambiental, por lo que el optimismo que Pinker muestra en una entrevista, que no en un estudio científico, para promocionar su libro hay que cogerlo con pinzas como poco.

    Porque Pinker es neurocientífico, y aunque las exposiciones en sus libros (que yo me he leído, aunque imagino que tú no) de como por ejemplo su campo ha destruido conceptos (que han hecho perder el tiempo a filósofos y teólogos durante milenios sin llegar a ninguna conclusión plausible) como los del alma o el libre albedrío son brillantes y certeras, cuando opina de otros temas más alejados de su órbita de experto comete fallos, algunos bastante llamativos, que han sido señalados por verdaderos conocedores del campo en cuestión.

    Finalmente, si tus argumentos se basan en recortes de periódico (como el que has indicado anteriormente) vamos a dejar este largo intercambio de pareceres aquí para no perder el tiempo.

  61. nestor
    17 febrero, 2018 en 0:16

    No pensaba seguir con el tema, pero ante la cantidad de disparates(por aquello déjalo: que siga con su tema y verás la estulticia encaramada)..” gobernanza global(hoy el 1%)”perfectible”(ingenuidad?)cambio de rumbo(hacia el abismo).”hay mas paz que nunca”..sólo en países pobre”..y la frutilla:..”los progresistas odian el progreso………………….

  62. Far Voyager
    17 febrero, 2018 en 13:18

    Al menos él da soluciones o lo intenta al menos y no tiene las ideas trasnochadas de otros de ideas similares. Y sobre todo no es cómo esos fundamentalistas de Estados Unidos sobre todo que dicen que cómo Cristo va a venir y la antigua Tierra va a ser destruida todo da igual.

    Lástima que no se le pueda pedir hoja de reclamaciones a Dios.

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