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Ateísmo y ciencia


Hace algún tiempo el físico teórico y director del “University Center for Innovation in Teaching and Education (UCITE)”, Mano Singham publicó unas más que interesantes reflexiones sobre la naturaleza del ateísmo y su inextricable relación con la ciencia en una entrada de su blog que me he permitido traducir.

La ciencia es una empresa atea. Como dijo el eminente genético de poblaciones J. B. S. Haldane:

“Mi práctica como científico es atea. Es decir, cuando establezco un experimento supongo que ningún dios, ángel o demonio va a interferir en su curso; y esta suposición se ha justificado por el éxito que he logrado en mi carrera profesional. Por lo tanto, sería intelectualmente deshonesto si no fuera también ateo en los asuntos del mundo. ”

Aunque no todos los científicos quieren aplicar la altamente exitosa metodología atea a todos los aspectos de sus vidas como Haldane, el hecho de que la consistencia intelectual lo requiera junto con el éxito de la ciencia, ha convencido a la mayoría de los científicos de que dejar a Dios fuera de las cosas es una buena forma de proceder y, por lo tanto, no debería sorprendernos que el creciente conocimiento científico se correlacione con niveles crecientes de ateísmo.

Pero sería un error concluir que los científicos tienen el ateísmo como un elemento clave de su trabajo o que buscan activamente teorías que nieguen la existencia de Dios. Dios es simplemente irrelevante para su trabajo. Las implicaciones negativas para dios de las teorías científicas son un subproducto de la investigación científica más que el objetivo principal de la misma. Los no científicos pueden sorprenderse de que las discusiones sobre dios sean casi inexistentes en reuniones científicas e incluso en las interacciones ordinarias entre científicos. Simplemente damos por sentado que Dios no juega ningún papel en absoluto.

Por ejemplo, la idea del multiverso ha torpedeado el argumento de las personas religiosas de que el universo debe haber tenido un comienzo o que sus parámetros parezcan estar afinados para la vida humana, lo que ellos argumentan son evidencias a favor de Dios. Ellos sospechan que la idea del multiverso fue introducida simplemente para eliminar a dios de estos dos de los últimos tres refugios en los que podría estar escondido. (El tercer refugio es el origen de la molécula autorreplicante que fue el precursor de la vida). En su artículo titulado ¿El universo necesita a Dios? el cosmólogo Sean Carroll desecha esa idea.

“El multiverso no es una teoría; es una predicción de una teoría, a saber, la combinación de la cosmología inflacionaria y el vacío cuántico. Ambas ideas surgieron por otras razones, sin tener nada que ver [inicialmente] con el multiverso. Si son correctas, predicen la existencia de un multiverso con una amplia variedad de circunstancias. Es nuestro trabajo tomar en serio las predicciones de nuestras teorías, no desecharlas porque terminemos con una cantidad incómodamente grande de universos.”

Carroll termina con un buen resumen de lo que trata la ciencia y por qué Dios realmente no tiene ninguna razón para postularse. Esto es similar a los puntos que hice en mi serie sobre por qué el ateísmo está ganando.

“En los últimos quinientos años, el progreso de la ciencia ha ido eliminando los papeles de Dios en el mundo. Él no es necesario para mantener las cosas en movimiento, ni para desarrollar la complejidad de las criaturas vivientes, ni para dar cuenta de la existencia del universo. Tal vez el mayor triunfo de la revolución científica ha sido en el ámbito de la metodología. Grupos de control, experimentos doble ciego, una insistencia en predicciones precisas y comprobables: un conjunto de técnicas construidas para protegerse contra la tendencia muy humana de ver cosas que no están allí. No existe un grupo de control para el universo, pero en nuestro intento de explicarlo debemos apuntar a un nivel similar de rigor. Siempre y cuando los cosmólogos desarrollen una comprensión científica exitosa del origen del universo, nos quedará una imagen en la que no hay lugar para que Dios actúe, y si lo hace (por ejemplo, a través de influencias sutiles en las transiciones de la mecánica cuántica o en el desarrollo de la evolución), es solo en formas que son innecesarias e imperceptibles. No podemos estar seguros de que haya una comprensión completamente naturalista de la cosmología, pero al mismo tiempo no hay razón para dudar de ella. Hace dos mil años, era perfectamente razonable invocar a Dios como explicación de los fenómenos naturales; ahora podemos hacerlo mucho mejor.”

“Nada de esto equivale a una “prueba” de que Dios no existe, por supuesto. Tal prueba no está disponible; la empresa de la ciencia no está en probar cosas. La ciencia más bien juzga los méritos de modelos en competencia en términos de su simplicidad, claridad, exhaustividad y ajuste a los datos. Las teorías fracasadas nunca son refutadas, ya que siempre podemos inventar elaboradas maquinaciones para salvar los fenómenos; [las teorías fracasadas] simplemente se desvanecen a medida que teorías mejores ganan aceptación. Intentar explicar el mundo natural apelando a Dios es, según los estándares científicos, una teoría no muy exitosa. El hecho de que los humanos hayamos sido capaces de entender tanto sobre cómo funciona el mundo natural, en nuestra increíblemente limitada región del espacio durante un período de tiempo notablemente corto, es un triunfo del espíritu humano, del que todos podemos estar justificadamente orgullosos.”

Los creyentes religiosos usan mal esta naturaleza fundamental de la investigación científica, que todas las conclusiones son provisionales y que lo que creemos que es cierto es un juicio colectivo hecho al comparar teorías y determinar cuál es la mejor respaldada por la evidencia, para fabricar la engañosa argumentación de que a menos que hayamos demostrado una única teoría como cierta, otras teorías (especialmente la teoría de Dios) merecen ser seriamente consideradas. Esto es erróneo. Si bien no podemos demostrar qué teorías son correctas y cuáles son incorrectas, sí sabemos cómo juzgar cuáles son buenas y cuáles son malas.

Dios es una teoría terrible. Falla completamente en cumplir lo prometido, por lo que debe abandonarse como todas las demás teorías fallidas del pasado. En la película “La última noche de Boris Grushenko”, el personaje de Woody Allen dice:

“Si resulta que hay un Dios, no creo que sea malo. Pero lo peor que se puede decir de él es que básicamente se queda por debajo de las expectativas”.

Él tiene razón.

 

Entradas relacionadas:

 


  1. Alfonso
    11 mayo, 2018 en 17:14

    Es falso que el cristianismo no se pueda falsar; bastaría con algo tan simple con encontrar el cadáver de Cristo para refutar el catolicismo. No me valen explicaciones del tipo “no se puede localizar el cuerpo de un judío del siglo I. Los restos mortales de Juan El Bautista y San Esteban el protomártir fueron descubiertos en los siglos IV y V respectivamente. Ni siquiera Claudio César logró localizar el cuerpo de Jesús, algo lógico porque había resucitado : Fuentes epigráfico-documentales (II): el denominado «Decreto de Nazaret» http://www.cesarvidal.com/index.php/Blog/ver-blog/fuentes_epigrafico_documentales_ii_el_denominado_decreto_de_nazaret#.WvXA8RyTcoE.twitter

  2. Alfonso
    11 mayo, 2018 en 17:23

    “Hace dos mil años, era perfectamente razonable invocar a Dios como explicación de los fenómenos naturales; ahora podemos hacerlo mucho mejor.”” Ignorancia atrevida, el cristianismo, al revés que el paganismo siempre diferenció entre causas segundas y primeras. Por eso el cristianismo frente a la esterilidad científica de un barón de Holbach existían legiones de científicos jesuitas perseguidos a muerte por fanáticos oscurantistas como Voltaire y Diderot. El concilio de Braga (561 o 563) anatematiza a quien cree en el poder del demonio en los fenómenos atmosféricos. San Isidoro de Sevilla ya explicaba hace 1.400 años los fenómenos atmosféricos con argumentos naturalistas . El santo y sabio arzobispo de Lyon pensaba lo mismo en plena Alta Edad Media. Nicolás de Oresme , obispo y genio científico del siglo XIV, negó expresamente que los ángeles moviesen los planetas, explicando que la Biblia no lo decía y que había que buscar explicaciones racionales a los fenómenos físicos.

  3. 11 mayo, 2018 en 18:36

    Alfonso

    “Es falso que el cristianismo no se pueda falsar; bastaría con algo tan simple con encontrar el cadáver de Cristo para refutar el catolicismo.”

    Da gusto cuando se puede estar de acuerdo (por una vez) con un defensor de la religión. Hace tiempo escribí tanto en mi blog personal

    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/03/dios-es-una-hipotesis-comprobable.html

    como en CyD

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/09/09/probando-la-hipotesis-de-dios-victor-stengen-in-memoriam/

    que todas las afirmaciones de la religión en general y del cristianismo en particular pueden ser estudiadas dentro del punto de vista científico.

    Sin embargo ya lo de tu “argumento” de que

    “Ni siquiera Claudio César logró localizar el cuerpo de Jesús, algo lógico porque había resucitado ”

    es harina de otro costal. El que tu concluyas que por el mero hecho de que no se encuentre un cuerpo eso es prueba de que ese mismo cuerpo ascendió a los cielos como un cohete no puede dar lugar a más que una sana risa. Porque la ausencia del cuerpo puede ser debida a múltiples causas, sin descartar que no hay ninguna prueba (porque el link que indicas vale menos que los bits que contiene) de que ni Claudio ni ningún otro emperador del siglo I EC tuviera la más mínima noción de quien era el tal Jesucristo, en el hipotético caso de haber tenido existencia real, máxime como para perder su tiempo en buscarlo o no.

    Pero volviendo a tu argumento inicial, también hace tiempo que escribí otra entrada en CyD

    https://lacienciaysusdemonios.com/2017/08/24/sobre-sabanas-santas-y-genetica-extraterrestre/

    en la que indicaba que las supuestas reliquias del nazareno (si son verdaderas tal y como cientos de millones de cristianos así lo creen) son una prueba de esa mentira llamada cristianismo. Si tal como dicen los “científicos” cristianos la sangre de la Sábana Santa es del grupo AB es evidente que la paloma extraterrestre debía entonces haber tenido sangre del grupo A o del B, según las elementales leyes de la genética humana. Cosa más que ridícula tratándose de un ave celestial. Pero claro, siempre queda ese más que estúpido argumento de que “los designios del señor son inexcrutables”.

  4. 11 mayo, 2018 en 18:44

    Sobre tu segundo comentario, y para no perder en demasía el tiempo, me quedo con tu sorprendente afirmación de que

    “… existían legiones de científicos jesuitas perseguidos a muerte por fanáticos oscurantistas como Voltaire y Diderot.”

    ¿Puedes por favor dar una cita creíble de tal exterminio ateo? porque haciendo una búsqueda por internet no encuentro ninguna acusación de ese estilo hacia los racionalistas que tan ofensivamente insultas.

  5. 11 mayo, 2018 en 19:10

    Hola:

    La ciencia se hace cargo de hipótesis falsables, si hablo de un duende invisible, intangible y pequeño que está en el hombro izquierdo de ateo666666 y en el momento en que lea mi comentario refriega este ente sobrenatural su mágico puro encendido, (que por cierto no genera luz ni calor por suerte) en la mejilla de quien postea este artículo, Ateo666666 no podrá probar que no existe, ni nadie.

    Aún así, ni siquiera considerará la posibilidad de que sea cierto, ¿por qué?, ¡porque me lo acabo de inventar!.

    Ese Dios en el cual fuimos muchos condicionados no existe por lo mismo. Porque nos lo inventamos hace miles de años, sólo que es una idea que es muy atractiva, un padre cósmico que nos cuida y nos da consuelo. Contradictorio con la lógica y el uso de la razón. La ciencia no lo considera por no existir evidencia de su presencia.

    Aún así, prefiero usar sólo una palabra para expresar mi posición frente a las nociones irracionales.

    Soy escéptico.

    Significa que si no tengo conocimiento sobre un tema en particular parto de la duda razonable. Pero no acepto ideas sin pruebas.
    Evidencias que conecten las afirmaciones con la realidad.

    Saludos.

  6. 11 mayo, 2018 en 19:21

    Pero de lo que se olvidan los religiosos y que no comenta Singham es que existen multitud de estudios (algunos de los cuales he comentado en diversas entradas de este blog) que muestran que la religión es otra característica humana más sujeta a los patrones evolutivos y a los condicionantes neurológicos y sociales.

  7. 11 mayo, 2018 en 19:27

    Sobre el tema del “padre cósmico que nos cuida y nos da consuelo” al que apelan los religiosos habría mucho que hablar. Hace un par de días escribí una entrada en mi blog personal mostrando la terrible y más que ofensiva incongruencia que es rezarle a un dios que mata a millones de niños de hambre o de horribles cánceres para que nos ayude en nuestras más que miserables “necesidades” de aprobar una asignatura, conseguir un trabajo mejor o que nos cure las hemorroides a cambio de 4 padrenuestros y 3 avemarías.
    http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2018/05/rezarle-un-dios-que-mata-millones-de.html

  8. Far Voyager
    11 mayo, 2018 en 21:57

    Esta mañana en una emisora cristiana (ya sabemos qué significa y que no les gustan los católicos, aunque digan que están en el mismo bando), el pastor dijo entre otras gemas cómo que “los ateos y los agnósticos verán que tras la muerte no hay eso” que “veía inconcebible que todo surgiera cómo lo describen el Big Bang y la evolución y veía mucho más probable que el Sol se apagara “seis segundos” (no encuentro por ninguna parte esos “seis segundos” de los que habla y consultando la Biblia que tengo más a mano sólo lo que deben de ser seis horas de oscuridad) tras morir Jesús.

    Dejando aparte que en el evangelio de Juan ni se menciona eso, y aparte de que una estrella no se apaga y se enciende, además de que debido a la velocidad finita de la luz eso tenía que haber pasado ocho minutos antes de su muerte, imagino que ese tipo podrá explicar porqué no hay ni un sólo registro de eso, ni de los muertos reviviendo que aparecen en Mateo (?), y no vale un eclipse de Sol porque no duran tanto ni mucho menos.

  9. Alfonso
    12 mayo, 2018 en 0:13

    Creo que la sabana santa es bajomedieval como demostró el carbono 14 y señalo el memoria del obispo de Troyes pero las burlas a las reliquias no se sostienen : Las reliquias como documentos históricos
    [link eliminado del Centro Español de Sindología]

  10. 12 mayo, 2018 en 10:17

    alfonso

    Te he hecho una pregunta sencilla, que demostraras tu acusación de que

    “… existían legiones de científicos jesuitas perseguidos a muerte por fanáticos oscurantistas como Voltaire y Diderot.”

    Sin embargo me contestas con unas parrafadas que suman más de 1.300 palabras (que no he publicado porque no aportan nada a la discusión) sobre la expulsión de la Orden en España (en diversas épocas, desde Carlos III hasta la II República) y en otros países católicos con la aquiescencia del mismísimo papa católico como tú bien indicas.

    Y como pareces no entender, te informo que la expulsión de la orden no implicó en ningún caso persecución personal y mucho menos intentos de asesinato hacia los jesuitas. Sobre todo porque quienes lo ordenaron fueron generalmente reyes católicos europeos, que tenían a la Iglesia católica como una de sus principales aliadas. Lo que presentas, de manera más que torticera por cierto, son las luchas de poder dentro del seno de la propia iglesia y su influencia sobre los reinos católicos, algo de lo que nadie con un mínimo sentido de la realidad puede achacar a los filósofos mencionados.

    Por cierto, quizás seas la única persona (al menos de las que yo conozco) que se atreva a adjetivar a Voltaire y Diderot como ” fanáticos oscurantistas”. Quizas deberías informarte un poco antes de escribir cosas de ese estilo, puedes empezar por la Wikipedia:

    Denis Diderot (Langres, 5 de octubre de 17131-París, 31 de julio de 1784) fue una figura decisiva de la Ilustración como escritor, filósofo y enciclopedista francés.
    Reconocido por su empuje intelectual y su erudición, por su espíritu crítico así como su excepcional genio, marcó hitos en la historia de cada uno de los campos en los que participó: sentó las bases del drama burgués en teatro, revolucionó la novela con Jacques le fataliste o La religiosa y el diálogo con La paradoja del comediante, y, por otra parte, creó la crítica a través de sus salones. En conjunto con Jean-Baptiste le Rond d’Alembert alentó, supervisó la redacción, editó y compiló una de las obras culturales más importantes de la centuria: L’Encyclopédie, obra magna compuesta por 72 000 artículos, de los cuales unos 6000 fueron aportados por el propio Diderot.
    En filosofía, su obra solo en apariencia sería lateral, pues fue citado muy a menudo por Ernst Cassirer en un texto clave, La filosofía de la Ilustración, por su innovación en muchos campos; así sucede en la nueva ciencia de la vida que él presagia desde la mitad de su existencia.

    François-Marie Arouet (París, 21 de noviembre de 1694-ibidem, 30 de mayo de 1778), más conocido como Voltaire, fue un escritor, historiador, filósofo y abogado francés que figura como uno de los principales representantes de la Ilustración, un período que enfatizó el poder de la razón humana, de la ciencia y el respeto hacia la humanidad. En 1746 Voltaire fue elegido miembro de la Academia Francesa en la que ocupó el asiento número 33.

  11. 12 mayo, 2018 en 10:36

    Alfonso deberías aclararte con tus argumentos. Indicas que, tal y como yo comenté en la entrada de referencia sobre la Sabana Santa, los estudios científicos demostraron que esta reliquia era medieval y que los estudios históricos, a los que también hago referencia en la mencionada entrada, indican que quien alertó (en vano por cierto) al papa Clemente VII del fraude fue obispo de Troyes. Aunque eso le ha importado menos que nada a la iglesia católica que la sigue exponiendo en la catedral de Turín como el objeto más sagrado del cristianismo.

    Y sin embargo a continuación, para demostrar que las reliquias son “documentos históricos” refieres un link de Centro Español de Sindología, una de las varias instituciones “científicas” (es evidente que es un eufemismo casi humorístico) católicas que llevan décadas intentando demostrar que la Sabana Santa envolvió al nazareno.

    ¿En qué quedamos?

  12. Eduardo Baldu Gil
    12 mayo, 2018 en 12:17

    Alfonso. En el caso de Voltaire, quien fue perseguido, encarcelado (2 veces en la Bastilla), expulsado de Francia y Alemania, algunas de sus publicaciones prohibidas, fue él. Es más que evidente que no formaba parte del poder establecido, así que muy difícilmente podría él tener capacidad para actuar contra nadie. En una palabra dices muchas tonterías, es lo que pasa cuando le damos a la “sinhueso” sin tener la más remota idea de lo que hablamos.

  13. Luis Sanchez
    16 mayo, 2018 en 22:00

    Una entrada que explica con claridad la posición actual de la Ciencia y la religión como explicación de lo desconocido.
    De todas maneras, a pesar de que pienso y deseo que en un futuro la Ciencia sea la base de la sociedad, mucho me temo que siempre habrá un grupo numeroso de gente, que creerán y tendrán fe. Solo cuando los niños no sean adoctrinados por su familia y sus profesores, el Librepensamiento será una realidad, y ese número descenderá; pero será en un futuro muy lejano, quizás demasiado.

  14. GS
    17 mayo, 2018 en 4:37

    Los creyentes se recrean haciendo listas de científicos que han sostenido la creencia en Dios (así no sea la idea de un Dios personal cristiano) para con eso demostrar que religión y ciencia no son incompatibles. Pero la verdad es que la persona que asume la ciencia no solamente como conocimiento sino como una forma de vida, encontrará incompatible la actitud científica con la creencia en Dios, simplemente porque dicha actitud reclama como principio básico, no aceptar nada sin pruebas (sin evidencias diría la traducción popular de la frase de Sagan).
    Ahora bien, es claro que lo que no se prueba, se presume como inexistente.
    En mi blog, hago una referencia a está última afirmación, si se me permite publicar el enlace:
    https://razonilustrada.blogspot.com.co/

  15. Eduardo Baldu Gil
    17 mayo, 2018 en 9:58

    Efectivamente, existen dos factores fundamentales: entorno familiar y entorno escolar. El primero, siendo muy efectivo, es de difícil control. Y digo que es efectivo por propia experiencia. Nacido en el seno de una familia que, por parte de mi padre, predominaba el ateísmo, no recuerdo haber creído nunca, y lo mismo pasa con mi hijo. Evidentemente también pesa el hecho que existiese una clara inclinación por la visión científica. En caso contrario es fácil caer en otra forma de religiosidad, la seudociencia. La otra circunstancia es el entorno escolar, que, al menos en teoría, es fácilmente controlable (O debería serlo). Si la educación fuera totalmente laica y crítica (Procurara desarrollar la visión crítica ante la realidad), la pervivencia del peso del pensamiento religioso iría disminuyendo considerablemente en unas pocas generaciones, incluso pese a la influencia negativa del entorno familiar. Pero es un pez que se muerde la cola. El que le enseñanza adopte esos criterios depende de los políticos, y esos a su vez dependen del peso de la laicidad en la sociedad, y aunque esta crece, no lo hace lo suficientemente deprisa.

  16. Eduardo Baldu Gil
    20 mayo, 2018 en 12:21

    El problema de la carga de la prueba ya lo afrontó Bertrand Russell, en la conocida “Tetera de Russell”. El problema es que cuestiones ya afrontadas en el pasado, son “olvidadas” con el paso de las generaciones, y volvemos a discutir lo que ya está más que claro

  17. 21 mayo, 2018 en 6:27

    Eduardo

    Tienes toda la razón, hay mucha gente que desgraciadamente no se ha enterado que el conocimiento ha avanzado mucho desde la escolástica medieval. Y es que ni siquiera son capaces de buscar en la Wikipedia.

  18. 21 mayo, 2018 en 14:13

    Muchos no buscarán en Wikipedia, después de todo, cualquiera sabe que es una “enciclopedia sionista”.

    Hablando en serio, la gente en general, profesionales incluidos, están convencidos de que Dios es ajeno a la ciencia y al uso de la razón.

    O se inventan hipótesis ad hoc o invocan el misterio, no importa, como mínimo se mantienen en la duda… irracional.

    Una vez hablé con un doctor y le mencioné la paradoja de Russell aplicada a Dios y me contestó: “eso es lógica humana”.

    Le conté entonces de un dado cúbico numerado del uno al seis que al lanzarlo me da siete y que además se ve exactamente igual que cuando lo lancé. Idéntico a cualquier otro dado común. Le dije que Dios no puede lograr esa proeza.

    Se quedó callado un rato, luego se acordó de un escándalo político y terminamos cambiando de tema.

  19. GS
    21 mayo, 2018 en 16:20

    Personas como William Lane Craig que se dice filosofo y de ahí para abajo, muchos que piensan que la carga de la prueba reside en el que niega la existencia de Dios, que aducir este argumento es propio de ateos mediocres y que realmente es una falacia, (bastantes ejemplos actuales de eso hay en Internet). La idea es buscar formas seguir comunicando aquello que pareciera olvidado y de paso aclarar traduciendo a un lenguaje propio estos argumentos.
    Gracias

  20. Iván García Serrano
    21 mayo, 2018 en 17:02

    Interesante artículo y discusión posterior. Pero vamos a lo importante. Las letras de la foto de Neil deGrasse Tyson. ¡SON LA COMIC SANS! por favor esto es una página de categoría…..

    😉

    Gracias por mantener el blog

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