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Giordano Bruno y la inmensidad del Universo


El interesante documental Cosmos mostrando en ya tristemente famoso ejemplo de Giordano Bruno frente al terrible papel del dogmatismo y del control del pensamiento que han ejercido las creencias hasta hace muy poco tiempo (eso en algunos países del denominado primer mundo, porque en la mayoría de las naciones todo sigue prácticamente igual).

 

Y lo verdaderamente sorprendente del caso es que la genial intuición de Bruno, si peca de algo es de ser demasiado simplista para intentar comprender el inimaginable, inextricable y maravillosamente complejo Universo en el que vivimos, un Cosmos infinitamente superior al ideado por los tristes diosecillos de pastores de cabras de los desiertos palestinos y arábigos, a cuyas cortas y más que ignorantes visiones siguen anclados miles de millones de nuestros más simples congéneres.

 

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  1. Txema M.
    24 octubre, 2018 en 4:34

    No puedo dejar esta entrada sin comentar. Giordano Bruno fue un visionario y un ejemplo de dignidad ante la larguísima tortura y la muerte cruel que le dieron los fanáticos fundamentalistas religiosos de la piadosa y virtuosísima Iglesia Católica, que sigue sin pedir perdón cuatro siglos más tarde. Por orden del cardenal que llevó su inquisitoria, Bruno sufrió la serie ordenada de torturas que se aplicaban a todos los considerados como herejes pertinaces. Pasado este “trámite” podía haber sido juzgado, pero el cardenal impuso que se le aplicara de nuevo toda la serie de tormentos, alargando su injusta cautividad durante mucho más tiempo. No habiendo conseguido que se retractara de sus afirmaciones y temiendo que hablase al pueblo antes de morir, le aplicaron la “mordaza”, como llamaban a un terrible instrumento que sujetaba la lengua fija a un clavo que le atravesaba desde debajo de la barbilla. Así le llevaron en un carro desde su prisión al Campo de Fiori donde lo quemaron vivo ante la muchedumbre. Con esos valores y esos ejemplos educaba la Santa Iglesia Católica al pueblo inculto, a quienes se les ocultaba hasta la lectura de su propia Santa Biblia, cuya traducción del latín estaba prohibida. Imagino y me duelo de su dolor y su sed durante su camino a la hoguera, que sin duda esperaba como una liberación desde hacía mucho tiempo.

    La Santa Iglesia Católica, creo que durante el mandato del Santo Pablo VI, rehabilitó a Galileo y pidió perdón por sus excesos. Pero no rehabilitó a Giordano Bruno, a pesar de que se lo demandaron. Afirmaron que al contrario del caso de Galileo, en el caso de Bruno sí que hubo herejía, por lo que no había posibilidad de reconocer error en la sentencia.

    Me pregunto de qué mierda de valores humanos puede vanagloriarse la iglesia católica, cuando ni tan siquiera han sido capaces de defender los valores divinos que se supone que les dejó su diós. Dónde quedarían el “no matarás”, el “amaros los unos a los otros”, el “bienaventurados los que sufren” y los que tienen “hambre y sed de justicia”. Qué pensaría Giordano de la hipocresía y el fundamentalismo de los que le atormentaban. La Santa Iglesia Católica, siempre con el poder de los ricos cuando no han sido ellos mismos los que tenian ese poder, defendió durante siglos las condenas a muerte y la tortura. A quién podría extrañar que, sin haber dado los pasos prescritos por su dogma para la liberación de la carga de sus pecados, sin haberse dolido de corazón por su maldita historia de opresión y fanatismo, sin haber hecho propósito de enmienda y respeto a las voces discrepantes y sin haber confesado su pertinaz vocación de imponer la dictadura del silencio a quienquiera que pudiera cuestionar su magisterio o revelar sus depravaciones, sin haber hecho nada de todo eso, que es lo que ordena su dogma para alcanzar el perdón de los pecados, a quién podría extrañar que en Argentina, en la patria del actual Papa, sin duda futuro santo, los militares que secuestraron, torturaron y ejecutaron al menos a 20.000 personas, arrojando sus cuerpos al mar y robando los hijos nacidos durante el cautiverio, fueran apoyados, defendidos y asesorados por la Santa Iglesia Católica argentina. Sin reconocer el mal que hicieron en otros tiempos (“¡Eran otros tiempos, oiga!”) y sin decidirse a admitir los principios autoritarios y ocultistas que siempre les han caracterizado, han posibilitado y posibilitan que estos principios vuelvan a la actualidad del presente a lo largo de todos los presentes. En mi pasado yo viví en los 60 la rapacidad de la Institución del Divino Maestro presidida por Monseñor Morcillo, que robaba de la administración de los orfanatos que gestionaba (“¡Eran otros tiempos, oiga!”). En los 90, en Herzegovina, la Santa Iglesia Católica croata obligaba a bautizarse a quienes no querían ser expulsados de sus hogares (“¡Eran otros tiempos, oiga!”) y así sucesivamente, protegiendo pederastas, alabando dictadores, promoviendo fanatismos durante todos los presentes de mi vida.

    Antes de prender la hoguera, a Giordano Bruno le acercaron el crucifijo a la boca, para que pudiera besarlo. Giró la cabeza y se negó a ello.

    No podía escupir.

  2. Javi P.
    24 octubre, 2018 en 4:39

    Extraño que alguien que se defina como “pensador critico” y que denuncie las “chorradas” de la superstición mística, salga a hablar bien de la cosmovisión hermética-panteísta de Giordano Bruno sin siquiera averiguar que la idea de la pluralidad de mundos y un universo infinito, plagiada directamente de Nicolas de Cusa, un cardenal que vivió un siglo antes(y que de paso no tuvo ningún problema con plantear esta idea) la adopta porque va bien con sus “chorradas” panteístas y no como resultado de un razonamiento inductivo y empírico. De hecho, cuando adopta el heliocentrismo coperniano, no porque en él viera un merito científico propio, sino porque se adapta a su cosmología hermética, deshecha toda la matemática empleada en el modelo por considerarla “una perdida de tiempo” en el estudio de la naturaleza en favor de su “genial intuición” mística y su interpretación de los símbolos. Como que no encaja mucho en su perfil.

  3. 24 octubre, 2018 en 6:40

    Javi P.

    En Ciencia nasi nunca hay descubrimientos desde la nada. Todos los grandes genios basaron sus ideas en otras previas o en el trabajo de otros científicos o pensadores que les precedieron. Darwin por ejemplo fue influído mucho por la idea de evolución desarrollada por su propio abuelo mucho antes.

    Respecto a la mezcla de conocimiento y superstición, tampoco es nada nuevo, puesto que en el pasado rarísimo ha sido el caso de alguien que no los mezclara. Por ejemplo Newton era un fanático religioso que además creía la alquimia, a la que dedicó más tiempo que a la física que le hizo famoso. Lo bueno de la Ciencia es que al final separa el grano de la paja.

    Bruno fue además también un físico preclaro que intuyó la relatividad del movimiento.

    “Bruno muestra que la Tierra no es estática. Si cae una piedra desde la parte superior del mástil de un barco en movimiento, caerá aún al pie del mástil, sin importar el movimiento del barco. Demostrando que uno no puede considerar el movimiento de un cuerpo en términos absolutos solo con un sistema de referencia.

    Todas las cosas que hay sobre la Tierra se mueven con la Tierra. Una piedra lanzada desde lo alto del mástil volverá al final de alguna manera, aunque la nave se esté moviendo.
    Giordano Bruno. La Cena de le Ceneri.”

    https://es.wikipedia.org/wiki/Giordano_Bruno#F%C3%ADsica

  4. Juan Agustín
    24 octubre, 2018 en 7:35

    Grandioso. No se puede decir más con menos. Un placer seguir leyéndote.

  5. Eduardo Baldu Gil
    24 octubre, 2018 en 10:42

    Lo que está realmente mal, en la Iglesia católica, es el concepto de hereje. Porque el concepto en sí conlleva la autoridad que se atribuye la jerarquía eclesiástica para arrestar, torturar y condenar a quien así es calificado.
    Por otra parte el concepto de hereje es consecuencia de las luchas internas entre cristianos. Durante los primeros siglos, las luchas fratricidas en el seno del cristianismo son moneda de cambio habitual (murieron más cristianos a manos de otros cristianos que en las persecuciones de los emperadores romanos). Así que, cuando se instaura el cristianismo como credo oficial, quienes tienen el poder optan por la represión total de cualquier disidencia como arma para mantener dicho poder, y dos medidas destacan: la persecución de la herejía de forma brutal, y la prohibición de la lectura de la biblia de forma común (El objetivo es controlar la interpretación de la misma. Se supone que quienes están autorizados a su lectura, han sido especialmente adoctrinadas para que se mantengan fieles a las interpretaciones oficiales. Aunque no siempre se cumplía esta condición, evidentemente).
    En realidad la Iglesia Católica no ha abandonado tales criterios voluntariamente. Pero la pérdida de poder en el seno de la sociedad, le impide, por un lado la persecución de los que califican como herejes (hoy, lo máximo que pueden hacer es excomulgarlos), y la idea de impedir la lectura de la biblia, idea que fue olvidada ante el avance inexorable de la sociedad contemporánea.
    Pero el hecho que prueba que tales cambios son a pesar del verdadero pensamiento que rige en el seno de la Iglesia Católica, son las posturas ante casos como el de Giordano Bruno, negándose a reconocer que tales torturas, condenas y ejecuciones ni tienen, ni han tenido nunca, ninguna justificación.
    No obstante y pese a ser claro que el más que dudoso honor de ser el artífice de las torturas, encarcelamiento y ejecución de Giordano Bruno, corresponde íntegramente a la Iglesia Católica, debemos recordar que también fue perseguido por los protestantes.

  6. Javi P.
    24 octubre, 2018 en 14:19

    “Por ejemplo Newton era un fanático religioso que además creía la alquimia”

    La diferencia entre Newton y Bruno es que Newton hacía ciencia empírica, Bruno no. Bruno despreció el empirismo y rechazó las matemáticas como una forma de entender el mundo. Prefería usar la intuición mística, llegando a los hallazgos alcanzados a través de un proceso de razonamiento lógico-filosófico con un marcado sesgo hacia la visualización a través de imágenes y símbolos en lugar de a través de experimentos u observaciones. Aceptaba la ciencia solo cuando se ajustaba a sus ideas místicas, por ejemplo el copernianismo y la idea de la pluralidad de mundos de Nicolas de Cusa, que de paso no era un “descubrimiento” sino una idea mística de un Cardenal del siglo XV.

    La idea de la relatividad no es nada nuevo. Copernico la presenta en su Revolutionibus, del cual Bruno lee y adopta la rotación diurna simplemente porque satisface su creencia gnóstica de que la materia se impregna con lo divino, la tierra vive, se mueve, con una vida divina, las estrellas son animales vivos divinos, el sol arde con un poder divino, y todo es parte de un solo Dios. De hecho la relatividad que adopta Copernico, y más tarde Galileo fue planteada por un científico medieval del siglo XIV, Jean Buridan. Buridan planteó la idea de la relatividad con la analogía de un barco y las personas en ella que al no tener referencia externa no sabrán si este se mueve o no, 3 siglos antes que el “barco de Galileo”.

  7. 24 octubre, 2018 en 14:59

    Pero te guste o no fue Bruno y no De Cusa el que popularizó ¡y a qué precio! la idea de que la Tierra no es más que otro insignificante planeta entre billones de otros. Por supuesto que la Ciencia se hace con experimentos, pero a veces también es necesario un cambio de paradigma y en el caso que nos ocupa fue Bruno quien de pronto abrió esa caja de Pandora que iba mucho más allá del ya bastante intragable Heliocentrismo para los religiosos, modelo este de Bruno que destruía completamente ese miniuniverso de cartón piedra en el que habían estado encerradas las mentes durante milenios y nos enfrentó por primera vez en casi dos milenios (desde los filósofos griegos clásicos) a la más que perturbadora realidad de nuestra insignificancia en el Universo. Es por ello que, con todos sus fallos y errores, Bruno tiene un lugar predominante en el pensamiento científico.

  8. Leo Gonzalez
    24 octubre, 2018 en 16:44

    Mmm. Difícil que haya popularizado algo teniendo en cuenta que jamás participó en la red de correspondencia científica de su tiempo, en las que si estaban Kepler, Harriot, Fabricius, Galileo, Tycho, Mastlin, entre otros, por lo que su idea pasó sin ser mencionada ni planteada por ninguno de ellos y de hecho hasta entonces no era considerado más que la delirios místicos de alguien que leyó mucho el corpus hermético. No hubo “cambio de paradigma” cuando Nicolás de Cusa planteo la idea por primera vez, mucho menos cuando Bruno la adopta para acomodar sus delirios místicos. Tampoco hubo “paradigma” con el revolutionibus, aunque las expectativas fueron altas con esta, no resultó ser más que una modificación al modelo ptolemaico con los mismos epiciclos y deferentes y hubo que esperar a la publicación de las tablas rudolfinas para ver una aceptación gradual del heliocentrismo, a partir del modelo de elices de Kepler, y no el ineficaz modelo de Copérnico.

  9. Txema M.
    24 octubre, 2018 en 17:56

    Según dices, Giordano Bruno “prefería usar la intuición mística, llegando a los hallazgos alcanzados a través de un proceso de razonamiento lógico-filosófico con un marcado sesgo hacia la visualización a través de imágenes y símbolos en lugar de a través de experimentos u observaciones”. Si eliminamos de esta frase tuya la palabra “mística”, ¿no se podría decir lo mismo de Feynmann?

    Sólo pregunto, no lo afirmo.

  10. 24 octubre, 2018 en 19:59

    Es difícil que Bruno interaccionara con Kepler o Galileo puesto que fue encarcelado en 1592 y en esa época Galileo es cuando comenzó a interesarse por el sistema heliocéntrico, o cuando fue quemado en 1600 Kepler se incorpora al observatorio de Brahe. Bruno fue profesor en las universidades de Toulouse, Paris, Oxford, Wittenberg y Helmstedt. Además también expuso sus ideas en la Sorbona y en el Colegio de Cambrai. Si algo se le puede reprochar no es el de ocultar su pensamiento. Pero lo que le dio más notoriedad (ayudando a difundir sus posturas ¡qué paradoja!) fue sin duda su negativa durante los ocho años de prisión en el Vaticano a retractarse de su idea (entre otras) sobre los infinitos soles rodeados de infinitos planetas que podrían albergar vida como en la Tierra y su posterior terrible muerte. La prueba de su influencia es que el mismo Galileo, muy bien relacionado con algunos miembros de la alta curia del Vaticano y en mejor posición que Bruno, al final abjura y eso que habían pasado 33 años de Renacimiento desde el asesinato de Bruno.

  11. 24 octubre, 2018 en 20:08

    Por cierto el cardenal Roberto Francisco Rómulo Belarmino que tuvo un papel más que importante en los procesos contra Bruno y Galileo fue beatificado y canonizado por el papa Pío XI en 1930. Fue declarado doctor de la Iglesia en 1931. El 26 de abril de 1969 el papa Pablo VI creó un título cardenalicio «San Roberto Belarmino». El cardenal Jorge Mario Bergoglio era el titular de esa cátedra cardenalicia cuando fue elegido papa en 2013.

    ¡Para que luego digan que no hay conflicto alguno entre la iglesia católica y la ciencia!

  12. Javi P.
    24 octubre, 2018 en 21:04

    “se podría decir lo mismo de Feynmann?”

    A no ser que Feynmann incluyera en su técnica formas de animar estatuas a través de magia astral simpatetica, no, no creo. El uso de la mnemotécnica no era algo novedoso en todo caso.

    “en esa época Galileo es cuando comenzó a interesarse por el sistema heliocéntrico, o cuando fue quemado en 1600 Kepler se incorpora al observatorio de Brahe. ”

    El hecho es que Galileo antes de interesarse en el heliocentrismo, al igual que Kepler, ya sostenían correspondencias con otros colegas científicos. El caso es que Bruno no. Sus papeles no atraían la atención de científicos y personas racionales, sino de un puñado de “magufos” cabalistas y neoplatónicos que creían que el sol era un ser divino y que existía una raza de demonios en el espacio. Argumentar que porque Bruno adopta el copernianismo o porque sostuviera la pluralidad de mundos lo hace merecedor de estar “en un lugar predominante en el pensamiento científico”, sin considerar que simplemente adopta estas posturas desde una idea religiosa y mágica, es simplemente dejarse llevar por un sesgo. Es como que ahora me digan que Deepak Chopra está en un lugar predominante en el pensamiento científico porque mezcla sus chorradas con algunos conceptos de mecánica cuántica.

    “Por cierto el cardenal Roberto Francisco Rómulo Belarmino que tuvo un papel más que importante en los procesos contra Bruno y Galileo”

    El único papel que tuvo Belarmino en el caso de Galileo fue el de informarle la decisión de la comisión encargada de investigar sus cartas, en el que también dejaba en claro, a Galileo y Foscarini, que la responsabilidad de reinterpretar las escrituras caía solamente en los teólogos. Defender el heliocentrismo reinterpretando algunos pasajes bíblicos no fue lo más científico que habrá hecho Galileo.

  13. 24 octubre, 2018 en 22:35

    Bellamino

    “Intervino en el proceso inquisitorial romano contra Giordano Bruno (1548-1600), que duró ocho años. Figuró en las reuniones del Santo Oficio desde la sesión del 24 de marzo de 1597. En enero de 1599 propuso la redacción de ocho proposiciones que fueron presentadas a Bruno para que abjurase. A partir del 5 de abril de 1599, Belarmino figuró en las sesiones en calidad de cardenal. Roberto Belarmino fue uno de los siete cardenales del Santo Oficio que juzgaron a Bruno y que participaron en la reunión en que se lo condenó a ser quemado vivo en la hoguera.”

  14. Javi P.
    24 octubre, 2018 en 22:44

    Bien, pero su papel en el caso de Galileo fue simplemente informar…

  15. 24 octubre, 2018 en 22:57

    ¿Qué parte de que

    “Roberto Belarmino fue uno de los siete cardenales del Santo Oficio que juzgaron a Bruno y que participaron en la reunión en que se lo condenó a ser quemado vivo en la hoguera.”

    no has entendido?

  16. Javi P.
    24 octubre, 2018 en 22:58

    Ajam, y qué contradice eso con lo que yo dije?

  17. 24 octubre, 2018 en 23:16

    Sólo que tu has dicho que

    “… su papel en el caso de Galileo fue simplemente informar”

    Ahora resulta que firmar una sentencia de muerte atroz es simplemente “informar” ¡Con la iglesia hemos topado,amigo Sancho!

    Con este este “argumento” la solución final judía fue también una simple “información”.

  18. Javi P.
    24 octubre, 2018 en 23:21

    “… su papel en el caso de Galileo fue simplemente informar” CASO DE GALILEO, no de Giordano Bruno. GALILEO.

    Como que estás quedando un poquito tonto. Raro viniendo de alguien que se vanagloria de ser racional.

  19. 24 octubre, 2018 en 23:34

    ¡Ah vale! como con Galileo simplemente informó en lugar de asesinar directamente como con Bruno ¡asunto arreglado! es lo que tenemos los tontitos que no sabemos nada de “ética” cristiana. Espero que nunca nadie intenté asesinarte, porque si después sólo “informa” a otro de que puede ser asesinado si persiste en su “herejía” nadie puede acusarle de nada ¡y tú calladito porque si no alguien te puede acusar de “tonto”!
    ¿O es que te crees que si Galileo hubiera persistido en su “herejía” a Bellamino le hubiera temblado el pulso?

  20. 24 octubre, 2018 en 23:44

    Llámame “tonto” pero si a mí un Bellamino-Don Vito Corleone me “informa” de mis “errores” es más que seguro que la camisa no me llega al cuerpo.

  21. Txema M.
    25 octubre, 2018 en 3:35

    Belarmino, si no me confundo, fue precisamente el cardenal que forzó la segunda vuelta de los tormentos a Giordano Bruno. No hablo de la “ordinaria” y la “extraordinaria”, que eran cosa establecida para los impenitentes, sino de una segunda vuelta de esas dos.

    Santo. Belarmino santo. No lo sabía. Y el Papa actual, con la cátedra cardenalicia que lleva su nombre. Ya decía yo que a este también terminarían canonizándole.

    Lo de Feynmann no iba por cosas raras como la magia astral. Iba por sus declaraciones sobre las figuras abstractas que él dibujaba y que le ayudaban a visualizar los conceptos tan alejados de la experiencia cotidiana que estudia la física cuántica. Son figuras que han trascendido y han sido empleadas después por otros científicos.

  22. Far Voyager
    25 octubre, 2018 en 10:37

    Tengo entendido que en la ejecución de Bruno hubo más factores que esas ideas suyas (herejías, que le gustara provocar y burlarse de otros, etc.) pero desde luego no excusa los tormentos por los que pasó de los seguidores de la “religión del amor”

  23. Eduardo Baldu Gil
    25 octubre, 2018 en 14:14

    En la época en la que nos estamos refiriendo, la diferenciación entre científico/místico/esotérico es apenas perceptible (evidentemente, en algunos casos más y en otros menos). La imagen que ha llegado hasta nosotros de algunos de los “científicos” más renombrados, es en realidad falsa. Tan tardíamente como 1700 (cien años más tarde), en la disputa entre Newton y Leibniz por la paternidad del cálculo infinitesimal, este último acusa a Newton de una de las más importantes debilidades de su teoría de gravitación: la necesidad de que dios actúe de relojero, ajustando periódicamente las órbitas de los cuerpos para que el sistema no se deshaga. El propio Newton no oculta la zozobra que le produce un modelo (el suyo) que no da explicación alguna del por qué funciona (fuerza a distancia).
    En cuanto al uso de la matemática, decir que en el siglo XVII, Kepler, Cavalieri, Fermat, Wallis, Pascual, Barrow entre otros, utilizaron razonamientos infinitesimales, recibiendo críticas por ello. Críticas de las que se defendieron alegando que no hacían otra cosa que no hubiera hecho ya Arquímedes. La diferencia era que Arquímedes apoyaba su utilización con demostraciones muy rigurosas, mientras que tales matemáticos no lo hacían. Estos estaban más interesados en los descubrimientos que pudieran hacer utilizando tales infinitésimos que en justificar su validez. Así pues, no siempre el ropaje matemático hacía acto de presencia de forma concreta y evidente.
    El propio Newton es uno de los personajes más contradictorios. Calificado como “el último de los magos” por Keynes, su producción literaria contiene, con diferencia, muchos más textos dedicados a cuestiones teológicas y alquímicas que a temas propiamente científicos. La diferencia fundamental es que mantuvo todo ese material en secreto, dado que sus profundas convicciones arrianas solo le habrían causado problemas. Y no, no pretendo equiparar al uno con el otro. Newton tiene un componente de alta calidad científica del que Bruno carece. Lo que sí afirmo es que en un mismo personaje coexistan elementos científicos y otros místicos y esotéricos es, en la época a la que nos referimos, es más que habitual.
    Cuestión distinta es si algunas de las afirmaciones de Giordano Bruno pueden o no considerarse integrantes del conocimiento científico o no. Este es un tema resbaladizo, puesto que negar tal carácter es, también, negar las aportaciones al conocimiento científico de otros personajes más encarrilados en la filosofía que en la ciencia. Hoy puede parecer evidente, cuando las dos ramas del conocimiento (Ciencia y Filosofía) siguen caminos totalmente dispares, pero no era así en otros tiempos. Es más, estamos actualmente en plena discusión de lo que es ciencia y lo que no. La teoría de cuerdas (y su derivada, el multiverso) tienen, por un lado, un gran apoyo por parte de la mayoría de los físicos, pero ello no impide que otros muchos no la consideren ciencia. La discusión se centra en la posibilidad (hoy por hoy) de falsarla bien porque las predicciones no son directamente falsables (los posibles universos alternativos estarían totalmente separados del nuestro y por tanto son indetectables), o para realizar la falsación necesitaríamos energías imposibles de conseguir. Ello ha abierto un debate en el que incluso se plantean la necesidad de cambiar de paradigma en el proceso de falsación. Así el físico y filósofo de la ciencia Richard Dawid, defiende la existencia de una serie de criterios que permitirían evaluar la viabilidad de una teoría más allá de la pura confirmación empírica (entre ellos la aplicación del bayesianismo).
    Pero acercándonos al tema de la entrada, cuando el físico Hugh Everett, en la década de los 50, propuso la teoría de los universos paralelos, simplemente fue ignorado. Era más una intuición que un planteamiento riguroso, y fue totalmente ignorado por el resto de físicos. La idea era dar una explicación a una cuestión que resulta incómoda desde la propia aparición de la mecánica cuántica, el estado de indefinición de un sistema. Si recordáis el experimento mental del “gato de Schrödinger”, en el que el gato está vivo/muerto a la vez, en la “explicación” habitual, el colapso de onda es lo que determina la desaparición de la indeterminación, pero es una explicación poco satisfactoria. La teoría de Everett da una alternativa: el universo se desdobla en un universo con el gato vivo y un universo con el gato muerto. La idea no despertó interés en su momento, pero actualmente el nombre de Everett está siendo reivindicado como un precursor de la nueva física.
    La ciencia no solo recibe aportaciones de los procesos metodológicos propios, sino también de ideas e intuiciones (otra cosa es que estas necesiten corroboración de su validez para ser incluidas en el bagaje cultural científico).
    Por eso, considerar que Giordano Bruno hizo aportaciones de carácter científico (al margen de la incidencia real de las mismas) no es en absoluto descabellado.

  24. Javi P.
    25 octubre, 2018 en 17:31

    Eduardo “sino también de ideas e intuiciones”

    El problema con esta afirmación es suponer que una idea que surge puramente desde una óptica religiosa pueda ser considerada de carácter científico solo porque resultó ser al final cierto, es completamente errado. En el siglo XVI existieron bastantes ejemplos de ciencia empirica como para suponer que no había distinción entre una idea religiosa y otra naturalista. De hecho tal distinción se hizo en la escuela de Chartres en el siglo XII con el secundum physicas rationales, y en el siglo XIII la escuela de Oxford a través de Grosseteste adopta la metodología de correlación de hechos con teorías surgidas de procedimientos inductivos y experimentales. La tradición empirica medieval está presente en el siglo XVI a través de Gemma Frisius, Jean Pena, Copernico, Tycho, Mastlin, Fracastoro, Longomontanus, Gilbert, Simon Stevin, Kepler, entre otros.

    En cambio Bruno pertenece a la tradición ocultista que comenzó con la traducción e impresión del corpus Hermetico a fines del siglo XV. Esta tradición, basada en autoridades fabricadas de la antigüedad, forjada en el siglo II, afirma que la humanidad perteneció a la raza de demonios celestiales y que su caída fue causada por su curiosidad sobre lo terrenal, y su ascensión solo correspondería a su recuperación de su forma divina a través de visiones. Bruno adopta la infinidad del universo y múltiples mundos no a través de un proceso mental basado en conjeturas para entender el secundum physicas rationales, sino porque la idea de un universo infinito, con múltiples mundos y soles, iba bien con su panteísmo. Y de hecho, sus trabajos fueron influyentes en el panteísmo de Baruch Spinoza, pero no en los demás filósofos que ya basaban sus trabajos en una metodología empirica. No hay ningún matemático o científico que pueda derivar su trabajo directamente de Bruno, por lo que pensar que este mago del siglo XVI pueda pertenecer en un lugar predominante en el pensamiento científico es simplemente ridículo.

  25. 25 octubre, 2018 en 18:37

    “No hay ningún matemático o científico que pueda derivar su trabajo directamente de Bruno, por lo que pensar que este mago del siglo XVI pueda pertenecer en un lugar predominante en el pensamiento científico es simplemente ridículo.”

    “In private conversation, Kepler, the newly appointed Imperial Mathematician, chided Galileo for not having acknowledged the contribution that others, including Bruno and himself, had made to the novelties recorded in his Starry Messenger, published in 1610 (Hasdale 1610).”
    https://plato.stanford.edu/entries/bruno/#BrunAfte

    ” In response to Galileo’s observations, Kepler wrote: “[Giordano Bruno and others] thought that other celestial bodies have their own moons revolving around them, like our earth with its moon… Moreover, they supposed it was the fixed stars that are so accompa nied… Now the weakness of his reasoning is exposed by your observations. In the first place, suppose that each and every fixed star is a sun. No moons have yet been seen revolving around them. Hence this will remain an open question until this phenom- enon too is detected by someone equipped for marvellously refined observations…”
    https://www.researchgate.net/figure/Pages-from-Galileos-The-Starry-Messenger-show-his-depictions-of-the-moons-of-Jupiter_fig1_260450118

    “Bruno’s theories influenced 17th-century scientific and philosophical thought and, since the 18th century, have been absorbed by many modern philosophers.”
    https://www.britannica.com/biography/Giordano-Bruno#ref884

  26. 25 octubre, 2018 en 18:38

    Here is what Kepler wrote (in De Stella Nova, 1604) about Bruno’s infinite universe: “This very cogitation carries with it I don’t know what secret hidden horror . . . Well, let us seek the remedy in Astronomy herself, so that by her arts and soothing blandishments this madness of the philosophers . . . might be led back within the bounds of the world and its prisons. Surely, it is not good to wander through that infinity.” Kepler was a very great man, but not for this.

    While Kepler rejected an infinite universe, he was a good enough scientist to recognize that Galileo’s discoveries with the telescope lent support to some of Bruno’s ideas. Writing to Galileo in 1610, Kepler was impressed by the observation that stars seen through the telescope still sparkled, in contrast to the circular appearance of planets. He asked:

    “What other conclusion shall we draw from this difference, Galileo, than that the fixed stars generate their light from within, whereas the planets, being opaque, are illuminated from without; that is, to use Bruno’s terms, the former are suns, the latter, moons, or earths?”

    Galileo never once mentioned Bruno’s name. Of course in the land of the Inquisition he had good reason. But in his Dialogue on the Two Chief World Systems (the book that got him into deep trouble), he discretely accepted Bruno’s greatest idea, writing that the fixed stars are other suns.

  27. 25 octubre, 2018 en 19:00

    A lo mejor si la Iglesia no hubiera quemado a Bruno, haciéndole “famoso” en todo el orbe cristiano, su más que radical interpretación del sistema heliocéntrico (pero un más que evidente corolario del mismo que asustaba como he indicado antes a Kepler) hubiera pasado desapercibida oculta por sus más que indiscutibles delirios religiosos. Este quizás sea un caso similar (aunque llevado al más terrible extremo) al famoso efecto Streisand, pero del siglo XVI.

  28. Javi P.
    25 octubre, 2018 en 19:38

    Cartas privadas discutiendo la idea esotérica y extravagante de un místico panteísta no prueban que sus trabajos hayan derivado exclusivamente de los delirios de Bruno, que resultaron ser casualmente ciertos. Kepler se le conocía por su interés en lo esotérico y su contacto con el intermediario imperial Wacker von Wackenfels, fan del trabajo de Bruno, lo llevó a estar familiarizado con su cosmología. Hablamos del Kepler místico que intentó construir un sistema cosmologico basado en los 5 sólidos platónicos, y que el movimiento de los planetas eran causados por el magnetismo que emanaba del sol(idea concebida por la doctrina del emanatismo plotiniano que también se discutió en Oxford) y no del Kepler racionalista que basó sus leyes físicas a través del empirismo. Bruno es nombrado por el hecho de que Galileo confirma empíricamente que las estrellas emanan luz internamente por lo que estas pudieran ser otros soles, pero es nombrado únicamente como una curiosidad, y sigue siendo una rara coincidencia. Como dice el articulo, Galileo estaba en terreno controlado por la inquisición por lo que es posible que nunca haya leído a Bruno, y tuvo mucho más impacto e influencia con Spinoza que con cualquier otro filosofo natural. Bruno podrá ser ejemplo de un MAGO cabalista que adoptó una idea que felizmente resultó ser cierta, pero no por el hecho de lo que pensaba bruno(seres divinos de luz en un sistema monista lleno de magia) Pero su impacto en la comunidad científica de su tiempo fue más la de un pifiado con ideas extravagantes derivadas del hermetismo gnóstico.

  29. 25 octubre, 2018 en 19:58

    Bueno creo que aquí se acaba la discusión. Si no aceptas los comentarios de Kepler a Galileo sobre las implicaciones de sus observaciones sobre la idea de Bruno no hay nada más que decir ya. Es evidente que aunque Kepler dijera:

    “What other conclusion shall we draw from this difference, Galileo, than that the fixed stars generate their light from within, whereas the planets, being opaque, are illuminated from without; that is, to use Bruno’s terms, the former are suns, the latter, moons, or earths?”

    tú eres el único que conoce la verdad: que nadie tomó en serio de manera científica los postulados de Bruno. ¡Que te aproveche tu magisterio!

  30. 25 octubre, 2018 en 20:02

    Por cierto ese Kepler al que ahora también menosprecias con eso de su faceta místisca tambien dijo:

    “[Giordano Bruno and others] thought that other celestial bodies have their own moons revolving around them, like our earth with its moon… Moreover, they supposed it was the fixed stars that are so accompa nied… Now the weakness of his reasoning is exposed by your observations. In the first place, suppose that each and every fixed star is a sun. No moons have yet been seen revolving around them. Hence this will remain an open question until this phenom- enon too is detected by someone equipped for marvellously refined observations…”

    Es decir, aunque tú no pareces verlo lo que está proponiendo es refutar o validad EMPÍRICAMENTE la hipótesis de Bruno. Y eso es ciencia de la buena por mucho que te pese. Pero como he dicho antes, nadie te va convencer. Asi que asunto zanjado.

  31. Abraham
    26 octubre, 2018 en 10:21

    De la wikipedia, gran fuente de saber popular 🙂

    “Las ocho proposiciones a las que el filósofo se negó a renunciar fueron las siguientes:12​

    La declaración de «dos principios reales y eternos de la existencia: el alma del mundo y la materia original de la que se derivan los seres».
    La doctrina del universo infinito y los mundos infinitos en conflicto con la idea de la Creación: «El que niega el efecto infinito niega el poder infinito».
    La idea de que toda realidad, incluyendo el cuerpo, reside en el alma eterna e infinita del mundo: «No hay realidad que no se acompañe de un espíritu y una inteligencia».
    El argumento según el cual «no hay transformación en la sustancia», ya que la sustancia es eterna y no genera nada, sino que se transforma.
    La idea del movimiento terrestre, que según Bruno, no se oponía a las Sagradas Escrituras, las cuales estaban popularizadas para los fieles y no se aplicaban a los científicos.
    La designación de las estrellas como «mensajeros e intérpretes de los caminos de Dios».
    La asignación de un alma «tanto sensorial como intelectual» a la Tierra.
    La oposición a la doctrina de Santo Tomás sobre el alma: la realidad espiritual permanece cautiva en el cuerpo y no es considerada como la forma del cuerpo humano.”

    Parece que Bruno sí que era un poco hereje, estas ideas chocan frontalmente con las de la Santísima Trinidad, dogma de la iglesia romana. Entre otras cosas está diciendo que eso de tomarse la hostia consagrada, transustación del cuerpo de Cristo, es una chorrada. Otra cosa es que estemos de acuerdo en que a los herejes haya que quemarlos en la hoguera.

    Me parece curioso que una de las ideas por las que se le condena sea Gaia.

  32. Eduardo Baldu Gil
    26 octubre, 2018 en 10:57

    Existe una imagen que cataloga de empíricos a personajes como Newton o Leibniz, cuando en realidad matemáticos y pesadores posteriores pusieron en cuestión tal calificación. De hecho, el cálculo infinitesimal no alcanzará su madurez hasta el siglo XIX.
    Estoy leyendo un número extraordinario de la revista National Geographic (no es reciente, es de 2015) dedicado precisamente al cálculo infinitesimal (“La verdad está en el límite”), y hay datos curiosos. D’Alembert (finales del siglo XVIII), por ejemplo, es muy crítico con las cantidades infinitesimales y su uso por parte de Newton y compañía (“Una cantidad es algo o nada; si es algo, aún no se ha desvanecido; si es nada ya se ha desvanecido literalmente. La suposición de que hay un estado intermedio entre estos dos es una quimera”). Carlos Marx (reconozco que no tenía ni la más remota idea que se hubiera interesado por las matemáticas, y concretamente por el cálculo infinitesimal, ni que hubiera escrito sobre el tema) realiza la siguiente calificación: primer periodo místico, segundo periodo racional y tercer periodo puramente algebraico, asignando los siguientes matemáticos a los respectivos periodos: Newton y Leibniz al primero, D’Alembert al segundo y Lagrange al tercero.
    Así pues, la evolución del conocimiento matemático, y por consiguiente de la ciencia, no está exenta de cierto grado de misticismo, y no siempre el empirismo está presente como pilar absoluto del proceso.
    Puede no ser lo deseable, pero la realidad es la que es.

  33. Terribilis
    26 octubre, 2018 en 19:55

    Aportación desde la hemeroteca:

    “La Iglesia pide perdón por quemar vivo a Giordano Bruno, pero no lo rehabilita.”

    “Roma dedica un mes de homenajes al filósofo ajusticiado por la Inquisición en 1600” (Qué considerados)

    “El cardenal Paul Poupard hizo ayer el primer acto de contricción del Jubileo, en nombre de la Iglesia católica, al lamentar la condena a la hoguera del filósofo napolitano, Giordano Bruno, quemado vivo por sus teorías heréticas el 17 de febrero de 1600 en la plaza romana de Campo dei Fiori. La condena “es una acción de la que la Iglesia se arrepiente pidiendo perdón a Dios y todos los hermanos”, dijo el purpurado. Este reconocimiento hacia el fraile dominico que puso en duda los misterios de la Encarnación y de la Trinidad y calificó de magia los milagros de Jesús no supone una rehabilitación.”

    “La Iglesia se adelanta con esta admisión de culpa a la gran ceremonia del perdón que celebrará el Papa el próximo 12 de marzo. La figura de Bruno, simultáneamente, es protagonista en Roma de numerosos simposios, montajes de teatro, conciertos y exposiciones; se reeditan algunos de sus escritos, y aparecen varios libros sobre la vida y obra de quien pagó con la vida ser un precursor del pensamiento racionalista. El cardenal Poupard está de acuerdo en que ha llegado la hora de admitir el error, porque la redención llega con la historia y porque “la verdad vive de verdades”, ha dicho. Para resaltar esta posición, Poupard -presidente del Consejo pontificio de la Cultura- hizo esas declaraciones en la presentación, en la sede de la revista de los jesuitas Civiltà Cattolica, de un libro sobre el fraile dominico: Giordano Bruno nell´ Europa del Cinquecento, de Saverio Ricci, un texto acorde con el sentir actual de la Iglesia”.

    “El libro sostiene, a través de una bien documentada exposición, que Bruno fue juzgado por un tribunal de la Inquisición serio y ponderado que buscaba desesperadamente obtener un mea culpa del acusado, con el propósito de poder absolverle de las acusaciones. La obra presenta al fraile, nacido en Nola (Nápoles) en 1548, como un personaje de carácter egocéntrico e indómito, que se enfrentó a todas las autoridades religiosas de la Europa de su tiempo y que criticó todos los grandes acontecimientos de la época, empezando por la conquista de América.”

    “No en vano, tal como ha recordado Poupard, Bruno fue excomulgado no sólo por los católicos, sino también por calvinistas y luteranos. El dominico lanzó algunas de sus acusaciones más duras precisamente contra la Reforma protestante. Enseñó en la Sorbona de París y en la Universidad de Oxford, pero encontró opresiva la Inglaterra de Isabel I, donde, según la reconstrucción de Ricci, causó espanto su defensa a ultranza de las teorías de Copérnico, el astrónomo polaco que había establecido la primacía del Sol sobre la Tierra.”

    “Sin embargo, sería la República de Venecia, único pedazo de tierra italiana libre de la dominación española y de la Papal, la que pondría fin a la carrera y a la vida del filósofo, entregándolo a la Inquisición romana. Los editores venecianos estaban quejosos de las pérdidas que sufrían a causa de la estricta política prohibicionista de la Inquisición con su Índice, que les impedía editar centenares de libros. Al parecer, obtuvieron algunas sustanciosas contrapartidas por entregar a Roma al reo.”

    “Pero si Ricci sostiene que Bruno fue quemado en parte por su obstinación, por no querer someterse a la intolerancia, las actas del proceso, en el que tuvo una nefasta influencia el jesuita (más tarde santificado) Roberto Bellarmino, hechas públicas en 1942, demuestran lo contrario. A través de los fragmentos de aquel farragoso juicio, recogidos ahora en otro texto, Giordano Bruno. El proceso y la condena, que acaba de publicar la editorial italiana Erética, bajo el lema Libera nos ab doc Iubileum, se percibe un hombre abrumado por el peso de las acusaciones, sumiso y capaz de admitir lo que le pedían los jueces para evitar la condena. Un hombre dispuesto a retractarse que se disculpa por haber sostenido opiniones tales como la relativa venialidad de los pecados de la carne. En un gesto desesperado, el filósofo intentó una mediación del papa Clemente VIII.”

    “Bruno moriría en la hoguera en medio de los fastos del Jubileo del 1600, incrédulo y aterrado, probablemente, ante su propio destino, en una Roma espléndida en la que comenzaban a despuntar palacios y templos barrocos.”

    Este artículo apareció en la edición impresa de “El País” digital, del Viernes 4 de febrero de 2000.
    Et cognoscetis veritatem et veritas liberabit vos

  34. Far Voyager
    27 octubre, 2018 en 11:24

    Bueno, parece que estamos de acuerdo en que hubo más que ser un visionario en su ejecución, y que por entonces ciencia y superstición estaban bastante próxima.

    Lo peor es lo que les gustaría a algunos fundamentalistas traer ese tipo de procesos y ejecuciones. Y si es lapidando a la víctima, en vez de quemarla viva, cómo en la Biblia, mucho mejor.

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