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En EEUU los enfermos de cáncer tienen una más que terrible disyuntiva: muerte o ruina económica


Dejar en manos de la iniciativa privada, esa cuyo objetivo es únicamente la cuenta de resultados y la retribución del accionista, algo tan importante para los ciudadanos como es la salud sólo puede tener un terrible resultado más que predecible. Y así lo acaba de certificar un reciente estudio sobre pacientes de cáncer en EEUU.

En la actualidad los tratamientos oncológicos generan facturas multimillonarias que en los países más civilizados recaen directa o indirectamente sobre las arcas públicas, pero que en los siempre tan particularmente neoliberales EEUU tienen que ser asumidos mayoritariamente por el enfermo de cáncer. Y eso para gran parte de la población estadounidense implica un grave, cuando no insoluble, problema económico.

Un reciente estudio publicado en la revista “American Journal of Medicine” ha puesto números a esta tragedia personal, que puede acabar llevando a la ruina a los enfermos oncológicos y a sus familias. Así los investigadores han calculado que el millón y medio de norteamericanos que anualmente reciben la aciaga noticia de habérseles detectado un cáncer se enfrentan a un futuro económico más que incierto. Así, el estudio indica que a los dos años del diagnóstico más del 40% de los enfermos han agotado sus ahorros con una pérdida neta de patrimonio de más de 90.000 dólares. Es más, a los cuatro años de ese diagnóstico la situación económica ha empeorado tanto que más de un tercio de estos enfermos acaban cayendo en la insolvencia y acumulan deudas impagadas por valor de más de 50.000 dólares. Es por ello que muchos pacientes oncológicos estadounidenses desarrollan graves cuadros psicológicos que agravan los ya de por si ligados a su situación clínica.

Además este empeoramiento de su situación financiera lleva a muchos de ellos a retrasar, sustituir por otros menos caros (pero también menos eficaces) o incluso a abandonar directamente los tratamientos oncológicos por no poder hacer frente a las facturas tal y como indica otro estudio, lo que evidentemente dispara la tasas de mortalidad entre estos pacientes menos solventes económicamente.

Es por todo ello que el mencionado estudio resume en un más que impactante  título de “¿Muerte o deudas?” la terrible disyuntiva que tienen ante sí gran parte de los enfermos oncológicos estadounidenses.

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  1. Eduardo Baldu Gil
    7 noviembre, 2018 en 11:33

    Es la consecuencia del “maravilloso” modelo de economía liberal. Por eso, cuando veo algún que otro mal nacido que afirma que no debería existir la sanidad pública, me dan ganas de hincharle a hostias (y no precisamente consagradas). Los defensores de este modelo deberían ser considerados reos de crímenes contra la humanidad y ser juzgados y condenados por ello. ¿No lo fueron los nazis por sus asesinatos masivos? Pues esas políticas económicas son responsables de miles y miles de muertos, así que merecen el mismo castigo.

  2. 7 noviembre, 2018 en 12:55

    Uff…. 😦

  3. Alberto
    7 noviembre, 2018 en 20:00

    Eduardo, sabes bien que nadie ha dicho nunca que no deba existir la sanidad pública. Los neoliberales lo que dicen es que debe ser complementada por la privada. Incluso en Estados Unidos existe sanidad pública para una parte de la población: Medicare y Medicaid, para jubilados y pobres, respectivamente, y el “Obamacare” para la gente de bajos recursos que no tiene seguro médico en su empresa, ni puede pagarse uno por su cuenta, ni es tan pobre como para acceder al Medicaid. Te veo cada vez más radicalizado, por cierto, deberías moderar tu discurso tan agresivo. Te recomiendo que utilices argumentos racionales y datos, y no recurras tanto a la violencia o la amenaza de la violencia.
    Y una vez más insisto en que si la sanidad es tan cara en Estados Unidos es en gran parte por los muy elevados salarios de los médicos (son millonarios), mientras que en España es tan eficiente y barata porque tenemos los salarios médicos más bajos de Europa occidental. Incluso en Portugal están mejor que en España. Y no sólo los salarios, sino las peores condiciones de trabajo. El sistema español es bastante bueno para los pacientes pero muy malo para los médicos, el americano es muy bueno para los médicos y malo para los pacientes.

  4. Alberto
    7 noviembre, 2018 en 20:18

    Por cierto que yo soy médico, he trabajado a lo largo de varias décadas en varios servicios de salud públicos y privados en tres autonomías diferentes, así que conozco bien el tema. Los seguros privados en España, al igual que en Estados Unidos, con los enfermos de cáncer al final se escaquean de pagar buena parte del gasto ocasionado (que siempre es mucho, aunque no tanto como en EE.UU) y los pacientes han de ir al final a la pública, cosa que no pueden hacer allí. Además, los medios de los que disponen los hospitales privados para tratar enfermedades graves en general son bastante modestos en comparación con la pública. En la sanidad pública se atiende a todo el mundo y por todo, el problema son las elevadas listas de espera, la masificación, el mal uso que los usuarios hacen del sistema, las consultas con tiempos muy cortos que producen muchos problemas de mala praxis…
    Soy partidario de una sanidad pública potente, y luego el que quiera tener habitación individual con cama de acompañante o menú cinco estrellas a la carta, que se vaya a una clínica privada. Para tener una buena sanidad pública no habría que necesariamente gastar más, en realidad se podría gastar mucho menos y tener una sanidad mucho mejor. ¿Cómo? Recordemos que el 80 % del gasto sanitario se produce en los últimos dos años de vida del paciente. Y estos pacientes, para colmo, no están bien atendidos. Se les aplican tratamientos demasiado agresivos para su edad y condición que les generan gran sufrimiento y normalmente no les alargan la vida sino que se la acortan. Los pacientes en sus últimas etapas de la vida no necesitan cirugías agresivas, entrar y salir del hospital continuamente, tratamientos de choque; sino atención geriátrica (casi no hay geriatras en España), fomento de la actividad física, cuidados paliativos, y soporte sociosanitario. Estos tratamientos mejoran en mucha mayor medida la calidad de vida que los tratamientos anteriores, y además son mucho más baratos. Un dato para la reflexión: cuando los propios médicos afrontan el final de su vida, suelen rechazar para sí ese tipo de tratamientos que ellos mismos aplicaron tantas veces a sus pacientes.

  5. 7 noviembre, 2018 en 23:39

    “Eduardo, sabes bien que nadie ha dicho nunca que no deba existir la sanidad pública. Los neoliberales lo que dicen es que debe ser complementada por la privada. Incluso en Estados Unidos existe sanidad pública para una parte de la población: Medicare y Medicaid, para jubilados y pobres, respectivamente, y el “Obamacare” para la gente de bajos recursos que no tiene seguro médico en su empresa, ni puede pagarse uno por su cuenta, ni es tan pobre como para acceder al Medicaid.”

    Primero quien escribe esta entrada soy yo : ateo666666

    Y segundo y más importante ¿estás diciendo que el partido republicano estadounidense no lleva casi un siglo torpedeando todas y cada una de los más que SUAVES intentos de los demócratas por dar algo de cobertura médica a los más desfavorecidos?

    Claro es por eso que uno de los miembros más “moderados” del partido republicano, el famoso neurocijuano negro Dr. Ben Carson diga que el Obamacare era

    “the worst thing that has happened in this nation since slavery.”

    es sólo algo inventado por mi “radicalizado” y “agresivo” discurso. ¡cosas veredes amigo Sancho!

    http://www.slate.com/articles/news_and_politics/politics/2014/06/obamacare_is_evil_how_long_can_republicans_afford_to_equate_the_affordable.html?via=gdpr-consent

  6. 7 noviembre, 2018 en 23:47

    ” si la sanidad es tan cara en Estados Unidos es en gran parte por los muy elevados salarios de los médicos”

    ¡Claro! no tiene nada que ver el hecho de que como comenté en una entrada ya algo antigua el sistema permita que “inversores” como el más que tristemente famoso (y más que criminal) Shkreli compre un ya más que viejo medicamento antimalárico y antiparasitario aprobado por la FDA en 1953 ya que observó que aunque la patente del fármaco había expirado, no había en el mercado ninguna versión genérica disponible. Así que este avispado nuevo dueño decidió subir su precio sin avisar y de un día para otro desde los 13,5 hasta los 750 dólares por pastilla, un incremento más que estratosférico del 5.500% simplemente porque las leyes del mercado así se lo permitían.

    https://lacienciaysusdemonios.com/2017/03/09/libre-mercado-de-los-medicamentos-camino-de-la-ruina-mas-absoluta/

  7. 7 noviembre, 2018 en 23:50

    Quizás deberías haber leído tambien otra entrada en CyD que publiqué hace tiempo en donde se muestra que las multinacionales farmaceúticas triplican los beneficios del resto de empresas ¿porqué será?

    https://lacienciaysusdemonios.com/2016/09/19/mala-farma-las-inevitables-consecuencias-del-libre-mercado/

  8. 7 noviembre, 2018 en 23:53

    Y por cierto estoy más que de acuerdo con que los profesionales sanitarios españoles (como el resto de los trabajadores de este país) están más que infravalorados y peor pagados.

  9. 8 noviembre, 2018 en 7:34

    Y con la gestión privatizada de la sanidad pública llevada a cabo en las comunidades españolas más “adelantadas” como son Madrid y Valencia ha ocurrido un fenómeno más que curioso. Se dijo que esa gestión empresarial abarataría los costes de una sanidad que se encuentra entre las más baratas de Europa. El personal hospitalario de esos nuevos centros tiene incluso peores condiciones económicas que los gestionados directamente de manera pública y aún así se produce la paradoja de que esos centros privatizados salen más caros que los públicos y deben ser rescatados una y otra vez, con cargo a los impuestos de todos los españoles. ¡Eso sí que es un verdadero milagro empresarial!

  10. Alberto
    8 noviembre, 2018 en 7:51

    Deduzco de tu comentario que Eduardo Baldu Gil y Ateo 66666 son la misma persona. Al final va a resultar que la mayor parte de los comentarios los escribe en este foro la misma persona.
    Como ya te he dicho, yo, como paciente que soy además de médico, siempre defenderé la sanidad pública. Y como médico también me gustaría que hubiera en España una sanidad pública con la calidad suficiente como para volver a plantearme trabajar en ella.
    Creo que la sanidad privada no debe recibir ningún fondo público, el que quiera las ventajas básicamente hosteleras (habitación individual y menú a la carta) que ofrece la sanidad privada que se lo pague con su seguro. El mercado está bien para la mayor parte de los productos que se consumen, pero ciertas cosas como la sanidad y la educación deberían ser patrimonio exclusivo del Estado, o al menos que se mantenga una elevada calidad y no derivar fondos públicos al sector privado. Ni creo en una economía liberal total, cosa que nunca ha existido, ni en un Estado que lo controle todo, que cuando ha existido ha sido un desastre. Un término medio siempre es lo más adecuado.
    Lo que dices del sector farmacéutico es cierto, pero no es lo más importante: en todos los sistemas sanitarios, tanto de EE,UU como los europeos, es mucho mayor el gasto de los salarios del personal sanitario y no sanitario, que el de los medicamentos subvencionados. Por eso los americanos gastan tanto y obtienen pobres resultados, y los españoles gastamos tan poco y obtenemos buenos resultados.

  11. 8 noviembre, 2018 en 9:06

    Alberto

    Eduardo y ateo666666 no somos la misma persona. Repasando los comentarios me he dado cuenta de que ha sido un error mío ya que Eduardo hizo un comentario que yo no leí, por eso cuando has comentado tú sobre el sistema sanitario estadounidense he pensado que te referías a lo que yo había escrito en la entrada y por eso te he contestado.

  12. Abraham
    8 noviembre, 2018 en 10:54

    Es que no lo estáis mirando con los ojos neoliberales adecuados:

    El paciente de cáncer que es curado con gran coste de recursos del contribuyente, si le dejaran elegir, preferiría morirse a asumir la deuda. Pero es que es muy cómodo eso de seguir viviendo a costa del contribuyente. Si en vez de salvar esa vida tan cara, se destina ese dinero a fines más rentables como arreglar carreteras en las que poder conducir nuestros grandiosos coches o construir corbetas con misiles que vender a Arabia Saudí, pues el conjunto de la sociedad se beneficia más que salvando una mísera vida. (Además, si no tiene dinero para pagarse los tratamientos, probablemente sea un loser que no aportaba nada al país).

    La gente que piensa así, les plantas por delante la eficiencia demostrada de la sanidad pública en los países europeos, y en lugar de debatir, te insulta. ¡Comunista! Vas a acabar como Rusia y Cuba.

  13. Alberto
    8 noviembre, 2018 en 11:10

    Ah, de acuerdo, ya me había parecido raro…

  14. Far Voyager
    8 noviembre, 2018 en 15:49

    En eso estoy de acuerdo con Alberto. Hay un termino medio y sobre todo, mal que le pese a esos de “el que quiera … que se lo pague” -que cuando les van mal las cosas seguro que recurren a ayuda estatal, por mucho que lo quieran justificar como Ayn Rand en tiempos conque lo han sufragado con sus impuestos-, hay cosas que por criticas deberian estar en manos del Estado o al menos control estatal como sanidad o educacion. No deja de ser ironico ademas comprobar en que creen gente como Ben Carson (provida hasta que el feto se desarrolla y nace, momento en el que se desentienden, opuestos al control de armas y a cualquier ayuda a necesitados salvo quizas la que les convenga, etc.) aunque de eso tenemos tambien aqui.

    De lo que paso en Valencia y Madrid, cuanto menos se hable mejor sabiendo que es mas que probable que hubiera favores entre los que estaban detras de esa privatizacion y las empresas.

  15. Francisco
    8 noviembre, 2018 en 18:52

    Yo he tenido cancer intestino-grueso. Recibi quimioterapia. Mejore. Pero pensaba que hacer si empeorase. La quimio, al final, me retorcia los nervios (con el frio más), me daban continuas ganas de vomitar. Cada dosis de quimio era un rosal de espinas que entraba por la vena….
    Se lo que es vivir arratrando una enfermedad en muchos casos sin solucion salvo paliativos que alargan una vida-tortura.
    Perdona incluir un aspecto … y la Iglesia mortificandonos (en aquella epoca todavia me tragaba el dogma) con el suicidio, el infierno, la eternidad y demas mentiras canallas.
    Creo que la muerte digna es una opcion, caso la sociedad decida que es mejor gastar el dinero en fuegos artificiales que en tu vida. Pero la sanidad publica es una opcion menos mala.

  16. Alberto
    8 noviembre, 2018 en 19:57

    Abraham, te digo lo mismo: gran parte de la razón de la eficiencia demostrada por la sanidad pública en los países europeos se debe a los bajos salarios y las malas condiciones de trabajo. Gran parte de la razón del elevado coste de la sanidad norteamericana se debe a que los médicos son millonarios. Esto provoca un curioso flujo de médicos: los médicos ingleses emigran a Estados Unidos, en busca de la riqueza, aunque en Reino Unido los salarios ya son bastante altos. Los médicos españoles, perfectamente formados, van a Reino Unido a ocupar los puestos que los médicos ingleses dejaron vacantes, bastante mejor pagados y con mejores condiciones que en España. A España vienen, a cubrir el hueco que dejan los médicos españoles emigrantes, médicos sudamericanos, con un nivel formativo “variable”, por decirlo de una manera que pase la censura. Estos médicos se conforman con salarios modestos, empleos precarios, y, sobre todo, con condiciones de trabajo comparables con la esclavitud, que ningún otro colectivo de trabajo tiene, porque en sus países es mucho peor o directamente no hay trabajo para todos los médicos.

  17. Eduardo Baldu Gil
    8 noviembre, 2018 en 20:21

    Parece que volvemos a entrar en conflicto, y eso ya resulta tedioso. Es más que evidente que tú y yo es poco probable que estemos de acuerdo en la mayoría de los temas (Alguno habrá, supongo). Me acusas, bueno lo dejaremos en recriminas, que mi discurso es radicalizado y agresivo. Es evidente que tales calificaciones son siempre subjetivas. Desde mi punto de vista, el tuyo es el propio de los lameculos del sistema y de las clases dominantes. Imagino que no estarás de acuerdo, pero claro, cada uno ve las cosas desde su perspectiva propia, no de la de los demás. Y he de decirte que te equivocas al pensar que cada vez soy más radical. Ya pertenezco al colectivo de jubilados, y si comparo la sociedad actual con la que viví al final de los 70, la radicalización, tanto general como particular, son hoy mucho menores. En aquellos tiempos era de los que tiraba piedras a la policía, cosa que hace muchos, muchos, pero muchos años que no hago. Así pues, soy ahora bastante más moderado. Pero antes que empieces a despotricar sobre mi “violencia”, decir que esta, desgraciadamente, es inevitable en el seno de la sociedad humana. Y es así porque quien tiene el poder, rara vez están dispuestos a cederlo, y con él sus prebendas, en aras a construir una sociedad más justa y equitativa, por lo que el único camino posible pasa por el ejercicio de la violencia. De hecho, la consolidación del actual modelo económico y social pasa por la Revolución Francesa (Y el antecedente Inglés del derrocamiento y ejecución de Carlos I), revolución que, inevitablemente hizo uso de la violencia para acabar con los defensores del Antiguo Régimen. Y es que la historia de la evolución de los modelos sociales, en la mayoría de los casos, solo cambia a empellones de actos violentos.
    Confundirnos a Ateo y a mí, creyendo que somos la misma persona, me parece un error garrafal. Ni el estilo en la escritura, ni los contenidos pueden hacer presuponer que seamos la misma persona. Es una metida de pata.
    Dices ser médico. No voy a ponerlo en duda, pero eso no significa mucho desde el punto de vista ideológico. Entre el colectivo de médicos, he tenido la fortuna de conocer algunos tan radicalizados (o más) de lo que pueda estar yo, y la desventura de conocer, también, algunos ejemplares catalogables como típicos de la “caverna”.
    Que las retribuciones de los médicos sean inferiores a lo que deberían, no es nada extraordinario. Las retribuciones de todos los trabajadores, en general, están por debajo de las que deberían ser. Es la consecuencia de la pérdida de poder adquisitivo general (a excepción de las clases privilegiadas, que lo han aumentado) derivada de los criterios económicos aplicados, por lo que los médicos son unos perjudicados más de la opción económica que se nos está imponiendo. Pero lo mismo pueden decir los miembros de cualquier sector productivo, incluso lo podemos afirmar los jubilados, cuyas pensiones son, en la mayoría de los casos, irrisorias.
    Lo he dicho en ocasiones anteriores. El problema que tenemos no es la generación de riqueza, es su reparto. Mientras el proceso siga en su presente línea (una mayor acumulación de riqueza en manos de unos pocos y el consiguiente empobrecimiento del resto), las situaciones de injusticias serán cada vez más extensas. Y las injustas retribuciones de los médicos (al igual que las de la inmensa mayoría de la gente) son un ejemplo de ese proceso que destruye la justicia social.
    ¡Ah! Y sí, hay personas que defienden la desaparición de la sanidad pública. El último ejemplo de alguien que así se expresa es el escritor Sánchez Dragó, hoy próximo al partido VOX. No olvidemos que dicho escritor es un notable representante de la derecha más reaccionaria (aunque oficialmente no sea político)

  18. Alberto
    9 noviembre, 2018 en 6:58

    Te resulta tedioso entrar en conflicto con quien no piensa como tú, y tu solución es recurrir a la violencia, porque es el motor de la historia, según dices (aunque lo cierto es que la evolución de la historia es recurrir cada vez menos a la violencia, pero tú como buen jubilado vives en el pasado). Eso es bastante llamativo y propio de los radicales de izquierda, comunistas, anarquistas, etc: como son los defensores del “pueblo”, se sienten legitimados para ejercer la violencia en nombre del “pueblo”, aunque en la práctica esto suele convertirse en ejercer la violencia CONTRA el pueblo y oprimirlo, véase lo que pasó en la Unión Soviética y demás dictaduras del proletariado. Tu manera de pensar y proceder es la típica de las izquierdas radicales, que son profundamente antidemocráticas. Y en general, es lo que pasa cuando se tiene un convencimiento absoluto de la bondad de las propias ideas y de la maldad de las ideas del otro: se justifica todo, incluso la violencia contra el otro. Cuando no se está absolutamente convencido de la certeza de las propias ideas, sino que se DUDA, se es ESCÉPTICO, entonces uno se vuelve ABIERTO a las ideas del otro, no tiene ganas ya de “hincharle a hostias”, como decías de forma muy expresiva, sino de ESCUCHAR y COMPRENDER, y entonces se da cuenta de que el otro tiene su parte de razón, y uno mismo no la tiene toda. Es lo mismo que pasa con las religiones: cuando hay un convencimiento absoluto de una determinada idea de dios, se está dispuesto a eliminar a quien tiene una idea ligeramente diferente de ese mismo dios.
    Yo soy muy distinto a ti no porque sea de diferente ideología política, sino porque DUDO y soy ESCÉPTICO respecto a las distintas ideologías políticas, incluidas por las que me siento más inclinado, y eso me lleva a abrirme a otras. Creo que las izquierdas tradicionales tienen su parte de razón y las ideologías liberales también tienen su parte de razón, y lo ideal sería una combinación de ambas aunque también se necesitan ideas nuevas. Tú, en cambio, mantienes una FE absoluta en tus ideas políticas y estarías dispuesto a eliminar físicamente a quien discrepe, si te fuera posible (o al menos “hincharle a hostias”).

  19. Alberto
    9 noviembre, 2018 en 7:05

    Con respecto a que no hay nadie que defienda la desaparición completa de la sanidad pública, me refiero a ningún partido importante de Europa o Estados Unidos, ni los republicanos abogan por eliminar el Medicare o el Medicaid ni el Obamacare, ni ningún partido conservador o liberal europeo quiere eliminar la sanidad pública de su país, El señor Sánchez Dragó a título personal está a favor de eliminar la sanidad pública, pero el partido que dices que defiende, VOX, no incluye eso en su programa ni de lejos. Sánchez-Dragó, por cierto, es un firme defensor de las pseudoterapias alternativas que llegó a tomar más de 70 pastillas diarias de complementos nutricionales y diversas sustancias sin ninguna evidencia científica, esto dice mucho de él.

  20. 9 noviembre, 2018 en 7:40

    Bueno parece que entiendes mal el mundo de la política, en donde se puede decir blanco y actuar para sea negro. Por supuesto que ningún partido dice “vamos a dejar que los pobres se mueran porque no pueden pagar sus medicinas” pero es evidente que hay partidos que hacen todo lo posible para que la sanidad pública desaparezca o que se reduzca tanto que se quede solo con el nombre. No voy a hablar de EEUU, en donde a pesar de lo que dices ahi tenemos a Trump intentando por todos los medios destruir la frágil cobertura desarrollada por Obama.
    En España sin ir más lejos, ese mismo PP que dice apoyar la sanidad pública luego quiere recortar y recortar impuestos ¿de dónde va a salir entonces el dinero?, privatiza encubiertamente el sistema en las comunidades donde gobierna aumentando el despilfarro de los hospitales “gestionados” privadamente, recorta prestaciones y establece copagos.
    En resumen, algo parecido a eso de que estamos a favor de la libertad de expresión, pero luego en cuanto alguien hace un chiste sobre un fascista al tribunal supremo.

  21. Abraham
    9 noviembre, 2018 en 11:02

    Alberto, conozco personalmente a varios médicos, de hospitales públicos, aunque uno estuvo un tiempo en la privada también. Ni sus sueldos son tan míseros como dices, ni sus razones para dedicarse a la medicina son tan mercenarias como propones. Echan muchas horas porque puestos a tener que hacer turnos para cubrir las nocturnas, prefieren hacerlas del tirón y así ahorrarse desplazamientos, ganar en días libres y disminuir los retrasos por los pacientes de última hora. Ahora bien, si tienes estadísticas que avalen tu tesis, puede que lleves razón, porque mi muestra es pequeña.

    En el ejemplo que pone ateo, salvar a una persona enferma de cáncer que no se puede pagar el tratamiento, bajo el sistema neoliberal puro, no es lógicamente rentable y hay que dejar que se muera. Desde una óptica humanitaria, lo importante es salvar a la gente, y el coste es secundario. Pero es que desde un punto de vista utilitario, perder a un trabajador cualificado en el que se ha invertido mucho esfuerzo, en general tampoco es rentable para la sociedad. Porque no nos engañemos, la utilidad de un trabajador no se mide correctamente por su salario. Hay demasiada gente que sin contribuir mucho más que los demás, ganan sueldos desorbitados.

  22. Eduardo Baldu Gil
    9 noviembre, 2018 en 12:07

    No tienes ni puta idea de lo que yo pienso o dejo de pensar. Y tu análisis sicológico de pacotilla es simplemente un ejercicio por el que pretendes validar tus posiciones a costa de los demás. Que tengo influencias comunistas, por supuesto que sí, y anarquistas, y socialistas, e incluso liberales, de la misma forma que, siendo ateo, las tengo religiosas, concretamente católicas, porque cada uno es la suma de las influencias que ha recibido a lo largo de su vida. Y siguiendo con este último ejemplo (el religioso), siendo un acérrimo enemigo del pensamiento religioso, ni se me ocurriría destruir una catedral o una iglesia románica, ni…. Porque les doy un valor a tales obras de arte, y a su historia. ¿Es eso una contradicción? Yo creo que no, pero habrá quien opine lo contrario.
    Arremetes contra mi “violencia”, pero haces oídos sordos a otras violencias, porque violencia no es solo tener deseos de “darle dos hostias” a un desgraciado que desprecia a quien no dispone de recursos. Violencia es, por ejemplo, recortar recursos en sanidad, condenando al dolor, al padecimiento e incluso a la muerte a aquellos que no disponen de recursos propios para pagarse una sanidad privada, violencia es legislar para favorecer los intereses de las grandes empresas reduciendo la calidad de vida de las capas sociales más necesitadas (O convirtiendo en integrantes de estas a las clases sociales que antes disponían de recursos suficientes), mientras se enriquecen los privilegiados, violencia es utilizar los cuerpos de seguridad del estado para reprimir las protestas que generan los actos anteriores. Todo eso es violencia sistemática y legalizada, tan brutal como cualquier otra. Lo que no puedes esperar es que ante tal situación, no surja una respuesta, y si los cauces establecidos por el propio sistema no dan solución, se buscarán otros que los den, por radicales que sean. Las leyes son tan válidas como el consenso que haya sobre ellas, y cuando este se rompe, no valen ni el papel sobre el que están escritas.
    La paciencia tiene sus límites. Ya que tan aficionado eres a referirte a la revolución rusa, me pregunto si conoces las circunstancias. Los bolcheviques eran en realidad una minoría marginal, quienes cortaban el bacalao eran los mencheviques (socialistas) pero cometieron el terrible error de engañar y defraudar a la gente. Habían prometido, entre otras cosas, acabar con la guerra y una reforma agraria que repartiera tierras de los grandes latifundistas entre los agricultores. Pero la posterior formación de gobierno junto con los liberales y el sometimiento a las presiones de Francia e Inglaterra, les hizo olvidar sus promesas. Eso permitió a la organización marginal de los bolcheviques disponer de apoyo popular más que suficiente para la toma del poder. Cuando una cuerda se tensa, acaba por romperse. ¿Pudo la historia haber sido diferente? Pues claro que sí, si hubiera existido voluntad de atender las necesidades reales y deseos de la ciudadanía por encima de los intereses de los poderosos.
    Hoy nos encontramos en una situación similar, pero con otros condicionantes. El modelo económico vigente no tiene soluciones para las necesidades de la mayoría de la gente. Sin embargo no existen las condiciones para una posible revolución desde la izquierda, lo que nos lleva a la salida autoritaria de la extrema derecha. De ahí el crecimiento abrumador del peso de tales partidos, cuya “solución” a los problemas planteados será, necesariamente, violenta y represiva. Lo ocurrido en Brasil tiene muchas semblanzas con el ascenso de Hitler en Alemania, y puede repetirse en otras partes del mundo (especialmente en Europa). Cuando la izquierda es incapaz de dar alternativas, el crecimiento político se da en la extrema derecha. Y tanto en un caso como en otro, se desarrolla en un marco violento. Pero esa violencia es consecuencia de una violencia anterior, la violencia institucional que ha creado las condiciones que generan la inestabilidad social.
    Si fuéramos capaces de entender eso, la solución para conseguir una sociedad estable no sería tan difícil. Pero lo cierto es que nunca lo hemos conseguido, y no parece que ahora vayamos a hacerlo. Pero el primer paso es entender que nuestra sociedad es violenta, que existe una violencia legítima que es la respuesta a otra ilegítima, y que para que la primera no se dé, primero hay que eliminar la segunda. Es el único camino.

  23. 9 noviembre, 2018 en 12:37

    Por mi profesión conozco bastantes casos de médicos y muchos más de científicos que se han ido a Europa, a USA y hasta a Australia, pero ninguno de ellos lo hizo por ganar más dinero. Los que tienen trabajo se quedan y no piensan si en un hospital privado inglés o americano podrían cobrar 2 o 5 veces más que aquí. Los que se fueron, sobre todo por la pavorosa crisis que llevamos arrastrando desde hace una década, lo hicieron porque aquí no encontraban ningún trabajo.

    Es más, en el caso de los científicos, que somos mucho más viajeros, en cuanto el gobierno de turno nos pone un caramelito el investigador deja un puesto más que razonable en la Universidad de Oklahoma o Edimburgo y se vuelve a España con esperanza ¡cosas de la morriña!, como ocurrió con el famoso fiasco de los “Ramones y Cajales”, en donde muchos de los retornados se tuvieron que volver al extranjero cuando se acabó su contrato 5 años después y el sistema fue incapaz de estabilizarlos. Y que conste que en la mayoría de los casos eran buenos profesionales, tanto que no tuvieron problema en encontrar otro buen puesto allende los mares. Pero este parece ser el triste destino de este desgraciado país, formar a profesionales cojonudos (permítaseme el vocablo) para que luego Suiza, Alemania, USA y como he dicho antes hasta Australia se aprovechen de sus conocimientos sin haber tenido que invertir ni un euro en su formación.

  24. Eduardo Baldu Gil
    9 noviembre, 2018 en 14:22

    En relación a los salarios de los trabajadores, llamar la atención sobre un hecho muy significativo sobre la pérdida de poder adquisitivo a que, en conjunto, han sido sometidos.
    Hace unos años se puso de moda el concepto “mileurista”, como indicativo de percibir un salario escaso, entorno a los mil euros. Hoy el mileurista es un afortunado que cobra nada menos que mil euros (¡Que más quisieran muchos!). Es significativo porque esos mil euros han pasado de ser la retribución prácticamente mínima a un salario considerable en comparación con las retribuciones que hoy se ofrecen. De igual forma, los contratos fijos que se hacen son cada vez más una proporción menor de todos los contratos. Si a la miseria de salarios unimos la precariedad, la situación de los trabajadores es cada vez peor. Y que conste que los empleos fijos en realidad no lo son. Las indemnizaciones son tan miserables que su teórico efecto disuasorio sobre el despido es nulo. Por un lado las reducciones en su cuantía, por otro porque la rotación de los trabajadores es tan alta que es imposible acumular antigüedad suficiente para que dicha indemnización sea cuantiosa, y porque al estar directamente relacionada con el salario y este ser miserable, dicha indemnización también lo es. Ojo, estamos hablando de despidos improcedentes. Los procedentes nunca han tenido indemnización, y las regularizaciones de empleo se rigen por normas aún más miserables.
    Y repito, abocar a la gente a la miseria es una forma de violencia.

  25. Alberto
    9 noviembre, 2018 en 18:49

    Abraham: no es tanto los salarios bajos como las malas condiciones de trabajo y las jornadas abusivas. ¿Por qué cualquier funcionario trabaja 37,50 horas, menos los médicos que trabajan 48 horas? ¿Por qué cualquier trabajador hace la formación en el tiempo de trabajo y los médicos han de hacerla en su tiempo libre? ¿Por qué los controladores aéreos, como su trabajo es muy importante y dependen de ellos muchas vidas humanas, descansan cada 4 horas y en cambio los médicos, que también tratan con asuntos de vida o muerte, son los únicos trabajadores de España que trabajan 24 horas seguidas (y a veces 36) sin que esté regulado ningún tiempo de descanso en esa jornada maratoniana? Tengo amigos médicos que se han ido a Reino Unido y otros países europeos y no lo han hecho por el dinero, sino por las mejores condiciones de trabajo. Y lo que más les ha llamado la atención es el RESPETO que hay por el trabajo del médico, respeto que aquí se ha perdido. Claro que en España en general las personas no se respetan las unas a las otras.

  26. Alberto
    9 noviembre, 2018 en 18:59

    Ateo: lo que dices es cierto, pero te recuerdo lo que ya he dicho antes: que en cualquier sistema sanitario moderno una tercera parte del gasto sanitario se calcula que no aporta nada a la salud de la población, ni mejora la calidad de vida ni aumenta la cantidad de vida. Y en muchos casos incluso, a través de la iatrogenia, inflige un sufrimiento añadido al de la propia enfermedad, y acorta la vida. Esto es porque los tratamientos demuestran su eficacia en ensayos clínicos que se hacen siempre en pacientes jóvenes o de mediana edad, con sólo la enfermedad a tratar y que no toman otras medicinas (para no alterar los resultados, dicen). Pero en la práctica buena parte de los tratamientos los toman pacientes ancianos, con múltiples enfermedades y tomando muchos otros tratamientos. Así un determinado tratamiento que en el ensayo clínico ha demostrado su eficacia, en el caso real puede ser hasta perjudicial. Porque son pacientes muy frágiles y los efectos secundarios les resultan más dañinos. Igualmente, se somete a tratamientos quirúrgicos muy agresivos (por ejemplo, para reducir el tamaño de un tumor ya extendido) a pacientes con una expectativa de vida muy limitada. Lo ideal sería dar otro tipo de tratamientos a esos pacientes, menos agresivos, más baratos, más beneficiosos. Un geriatra trata de una manera completamente diferente a ese tipo de pacientes, que un internista. Pero hay muy pocos geriatras y muchos internistas (que atienden a ancianos básicamente) en nuestros hospitales. Los cuidados paliativos no abarcan toda la población todavía. Con todo esto quiero decir que hay mucho margen de ahorro en el sistema; las distintas sociedades médicas publican cada vez más “listas de no hacer”, con tratamientos sin evidencia científica, poco recomendables o directamente dañinos. Y con esto, y sustituyéndolo por otro tipo de tratamientos más adecuados, la población anciana, la que genera la mayor parte del gasto, estaría mucho mejor atendida.
    En vez de hacer esto, los políticos se limitan a recortar aquí y allá sin ningún criterio, sin escuchar el criterio de los médicos. Lo mismo te recortan en un nuevo quimioterápico carísimo de utilidad casi nula, que en una vacuna muy barata que ahorra mucho dinero al sistema y salva vidas.

  27. Alberto
    9 noviembre, 2018 en 19:21

    Eduardo. Entiendo que tú has vivido buena parte de tu vida en una dictadura en la cual el Estado ejercía violencia sobre los ciudadanos y éstos se defendían con la violencia porque no tenían otra opción. Yo he vivido casi toda mi vida en democracia, y aunque algunos no os déis cuenta y vuestra mayor obsesión sea desenterrar a Franco, las cosas han cambiado mucho en España. El Estado ya no ejerce violencia sobre los ciudadanos (sólo intentan impedir legítimamente destrozos de bienes públicos o atentados contra la autoridad, como hemos visto en el caso catalán). Los ciudadanos tienen la opcion de cambiar las cosas mediante los instrumentos de la democracia. En ningún caso se justifica la violencia. Si no se consigues los cambios que estimas deseables, porque no tienes una mayoría suficiente en las urnas, pues te aguantas, qué le vas a hacer. Si no te gustan las leyes, se pueden cambiar, si tienes la mayoría suficiente, pero si no la tienes, te aguantas y cumples la ley. No se justifica ningún tipo de violencia ni ninguna revolución en una sociedad democrática. Ni siquiera hay una mayoría de gente que piense como tú. La sociedad española es muy diversa, no existe ese “pueblo” monolítico al que torpemente se refiere la izquierda.
    Con respecto a tu teoría de la violencia institucionalizada, no creo que sea una actitud deliberada del gobierno, al menos en nuestro país. Quizá sí por parte de un sector de los republicanos de EE.UU., pero no lo veo en los sectores conservadores o liberales de España. Tienen el convencimiento de que hay que hacer las cosas de una manera porque es mejor así para el país, no lo hacen por maldad. Los de la izquierda no tenéis el monopolio de la bondad. Puede que se equivoquen las derechas, puede que no, pero si hacen recortes es porque el Estado, gracias a las muy torpes políticas económicas del gobierno Zapatero, estuvo a punto de quebrar. No lo hacen por fastidiar a la gente y perder votos, eso sería absurdo. Si no hubieran hecho esos recortes, el Estado español hubiera sido intervenido por la Unión Europea, como le pasó a Grecia, que hubiera impuesto recortes mucho mayores. Por tanto no hay una violencia institucionalizada como una teoría conspiranoica, sino simplimente que los gobiernos, cuando la economía va mal, hacen lo que pueden por salir del paso.
    Tampoco creo que la ultraderecha vaya a suponer ningún brote de violencia importante. Tocará las narices a alguna gente, pero nada más. No estamos en los años 30, el mundo ha cambiado mucho desde entonces.

  28. Francisco
    9 noviembre, 2018 en 19:44

    De la precarizacion del empleo, para mi es absolutamente obvio: como vas a mantener sueldos para producir cualquier bien que un chino lo produce por un sueldo 5 veces menor???
    Pero tienes algo que va a tornar todo peor aun. Los musulmanes tienen una carta bajo la manga: las mujeres solo entran en el paraiso de la mano de sus “machos”. Y la familia gana puntos para el viaje al paraiso sin retorno si educa correctamente a sus muchos hijos. Cuantos mas hijos, mas puntos. Pakistan 200m, Bangla 166m, Nigeria 266m, Egipto 99, turkey 81….. Con ratios de crecimiento de entre 1.7 y 2.6 cuando en Europa el crecimiento mayor es el sueco (0.8 gracias a la inmigracion … MUSULMANA) y la mayoria entre 0.2 y negativo. Globalizacion, liberacion de importaciones, etc == tarde o tremprano sueldos bajos salvo los sectores de altisima tecnologia (porque la alta ya la hacen los tigres del pacifico incluida China).
    Pero curiosamente los precios medicos no bajan. Quizas la importacion de medicos de Suramerica haya aliviado algo el sector. (el otro dia agarre algo y la primera medica de guardia –vivo en Alicante– sudamericana me explico que eran pulgas. Al explicarle que tengo alergia, conozco los sintomas y hasta las he cazado en Brasil, me explico que “esas pulgas no era una pulgas”. Me impresiono su seguridad y profetica vision en el espacio tiempo. Me dio algo para el dolor. Tuve que repetir con otra medico que descubrio que era … sarna humana…

  29. Alberto
    10 noviembre, 2018 en 7:21

    Tienes toda la razón Francisco. Hay diversas razones que explican por qué una parte de la clase media de los países más ricos ha experimentado cierto deterioro de sus condiciones de vida en las últimas décadas (no olvidemos que al mismo tiempo muchos cientos de millones de seres humanos han pasado de la pobreza a la clase media en los países emergentes, que los países ricos nos creemos el ombligo del mundo). Son razones complejas, referentes a la globalización económica, en efecto es difícil mantener salarios elevados cuando los chinos y otros producen bueno y barato, y es tan fácil desplazar una fábrica entera a otro país. Y además está el problema de la robotización de la producción industrial.
    Los populistas de izquierda y de derecha ofrecen soluciones fáciles a problemas muy complejos: claro, esto no suele funcionar, sino que agrava los problemas. Por ejemplo, poner límites al comercio como está haciendo el señor Trump, sólo provocará un deterioro económico global que al final sufrirán más los más débiles.
    Luego están las interpretaciones conspiranoicas, como la de Eduardo. No es que haya problemas complejos difíciles de solucionar: es que el Estado, por gusto y maldad, ha tomado la decisión de ejercer violencia sobre “el pueblo llano” (si tal cosa existiera), y por lo tanto la única respuesta es que el pueblo ejerza violencia sobre el Estado. Obviamente, esto no va a solucionar nada, sino crear nuevos problemas. Muy lamentable que en pleno siglo XXI todavía haya gente que mantenga este discurso guerracivilista tan trasnochado. En fin, a la gente mayor le cuesta cambiar y adaptarse a los tiempos.

  30. Alberto
    10 noviembre, 2018 en 7:35

    También tienes toda la razón Francisco en el grave problema que supone la expansión islámica en Europa. El Islam ofrece unos valores y una cultura absolutamente incompatibles con la cultura occidental moderna, que es laica y democrática, y esto no puede producir más que problemas graves. Recomiendo leer “La sociedad multiétnica”, de Giovanni Sartori, que explica como el multiculturalismo amenaza todo lo que hemos conseguido en Europa en los últimos siglos.
    Hoy sale un artículo en El País sobre el brutal crecimiento de África y cómo eso amenaza al desarrollo del propio continente africano y al resto del mundo, en especial a Europa que es el principal destino de toda esa gente. No es extraño que las tasas más altas de natalidad se dan en países africanos islámicos. Cuando dentro de unas décadas sean mayoría en Europa… no tendrán piedad de nosotros.

  31. Alberto
    10 noviembre, 2018 en 7:40

    Y sí es cierto que los precios médicos han bajado. Los salarios en algunos puestos del sector privado son muy bajos, y sólo ofrecen contratos pseudolegales como el mercantil u obligar al profesional a hacerse autónomo para ahorrarse la seguridad social, y estos puestos están destinados exclusivamente al médico inmigrante, básicamente sudamericano. De no haber abundancia de médicos sudamericanos dispuestos a ocupar estos puestos con estas condiciones, tendrían que ofrecer buenas condiciones de trabajo a los médicos españoles, que así no se irían a otros países. Casos de mala praxis por parte de médicos extranjeros, te podría contar decenas que he conocido… No todos los médicos sudamericanos son malos, algunos, sobre todo los cubanos, son muy buenos, pero te cuento un dato: el principal exportador de médicos de América es Colombia. En Colombia el grado de Medicina tiene menos horas que el de Enfermería en Europa. Eso explica muchas cosas que hacen. En mi opinión esos títulos no habría que convalidarlos en la Unión Europea.

  32. Far Voyager
    10 noviembre, 2018 en 14:08

    @Alberto: tengo entendido que hay empresas que estan marchando de China porque ya no les sale rentable producir alli marchandose a paises vecinos del sureste asiatico (Vietnam y Malasia por lo menos).

    Sin discutir lo que mencionas de cientos de millones de personas en el Tercer Mundo saliendo de la pobreza, creo que va a acabar por haber una homogeneizacion de las condiciones de vida -quizas no un estilo de vida occidental en todas partes porque es insostenible pero si al menos idealmente (de lo contrario habra problemas) al menos tener las necesidades basicas (alimentacion, sanidad, educacion, etc). cubiertas, idealmente por parte del Estado ya que la automatizacion va a traer que haya gente que se quede sin trabajo (alrededor de un 30% de empleos asi destruidos, por lo que tengo entendido)-.
    Las ideas ademas liberales de flexibilidad laboral solamente funcionan en su mundo donde no importa la edad, si alguien se queda en la calle encontrara pronto trabajo. En el mundo real las cosas no funcionan asi, y mucho va a tener que cambiar la mentalidad para ello y sobre todo como pasa en esos paises de Europa donde hay tal flexibilidad laboral poner ayudas para la gente que tarde mucho en encontrar trabajo, por supuesto controlando el vivir de ellas.

    Coincido plenamente con lo que mencionas del islamismo. AfD en Alemania esta subiendo bastante en intencion de voto y ayer comentaban en la radio que bastantes musulmanes vienen a Europa basicamente para mamar del Estado y si la inmigracion sudamericana ha traido cristianismo evangelico y lo asociado (creacionismo, desprecio de homosexuales, etc) lo que ellos traen es aun peor. Como no se controle mucho vamos a tener muchos problemas en el futuro, y eso no es racismo mal que le pese a algunos.

  33. Eduardo Baldu Gil
    11 noviembre, 2018 en 1:39

    Al leer la entrada de Alberto, he tenido la tentación de pensar que no vivimos en el mismo país, puede que ni siquiera en el mismo universo, porque el entrono que él ve, y del que habla, en nada se parece al que yo experimento.
    “Yo he vivido casi toda mi vida en democracia, y aunque algunos no os déis cuenta y vuestra mayor obsesión sea desenterrar a Franco, las cosas han cambiado mucho en España. El Estado ya no ejerce violencia sobre los ciudadanos”.
    Lo primero a valorar es que el paso de la dictadura a la supuesta democracia es que tal paso es solo formal. Los crímenes de los que son responsables los defensores de la dictadura permanecen intocables y mantienen plenamente el poder. Hoy, más de cuarenta años después del supuesto paso a la democracia, los herederos de la dictadura siguen condicionando la sociedad, y lo hacen no solo desde las limitaciones que sufren la libertad de opinión y expresión, comprobables por la gran cantidad de casos judiciales –e incluso condenas- que periódicamente podemos observar, motivados por comentarios, canciones, chistes, que en un país verdaderamente democrático son impensables. El caso contrario, en cambio (apología del fascismo, amenazas, ataques) son olímpicamente ignorados por fuerzas del orden, fiscalía, jueces. La vinculación de buena parte del poder económico a los herederos del franquismo es también evidente, y pieza fundamental en la enorme corrupción política que soportamos. En una simple comparación básica entre Alemania y España, en la primera es impensable la más mínima tolerancia hacia los herederos del nazismo, y aquí se financian con dinero público sus organizaciones. Y no, no es una apreciación particular, he de recordar que tanto desde la ONU como de la UE se ha urgido al estado español a acabar con el franquismo aún existente en nuestra sociedad. Y si hace unos años, la bonanza económica podía enmascarar un poco la situación, la permanente crisis en la que estamos sumidos, han elevado sensiblemente la presión fascista y los enfrentamientos en el seno de la sociedad española.
    El factor determinante para que la realidad sea la que es, es el hecho de que la falsa reforma no llevó acabo una depuración en el seno del funcionariado, del ejército y de la judicatura. En el ejército, por ejemplo, siguen imperando las concepciones propias de la dictadura. Por eso, con cierta frecuencia aparecen personajes de alta graduación con discursos inaceptables en u modelo democrático, incluso que podrían ser calificados de llamada a la sedición. Pese a ello ningún gobierno ha tenido narices de ponerle remedio (bien por miedo, bien por ser de la misma calaña). El tema de la judicatura sería de chiste, sino fuera por las nefastas consecuencias. Las actuaciones judiciales han provocado el rechazo y la desconfianza de buena parte de la ciudadanía, las críticas, tanto aquí como en el extranjero, el rechazo de peticiones de la justicia española por parte de sus homólogos europeos y alguna que otra sentencia del tribunal de derechos humanos condenando a la justicia española. El tufillo fascista que desprenden es más que deplorable. La última, la bajada de pantalones frente a la banca.
    Así pues calificar esto que padecemos de democracia real está fuera de lugar.
    “Los ciudadanos tienen la opcion de cambiar las cosas mediante los instrumentos de la democracia. En ningún caso se justifica la violencia.” Pues va a ser que no. Esta afirmación parte de un criterio falso. Parte de suponer la existencia de una legislación justa, parte de suponer que existe un sistema representativo real y de una información y formación que da la capacidad a la ciudadanía de tomar las decisiones con conocimiento de causa. Pero eso no es así. Para empezar, nuestras leyes tienen mucho que desear, comenzando por la constitución, pensada (como he dicho antes) para el mantenimiento del poder y el orden establecido por la dictadura. Hoy ya son muchos los que coinciden en la necesidad de cambiarla, empezando por la forma de estado, la monarquía, un sistema caduco, absurdo y contradictorio con la democracia (Y que conste que en mi opinión deberían desaparecer todas las monarquías).
    El sistema electoral es poco representativo, potenciando a los partidos más votados, mucho más allá de su representación real, con lo que al final un partido puede tener mayoría absoluta, condicionar con ello la política a seguir, y sin embargo su representatividad real ser mucho menor. Lógicamente esto provoca el descrédito del sistema democrático y la clara desconfianza de los ciudadanos. No hay que olvidar que un sistema político, o la legislación, es un consenso entre ciudadanos y su valor y autoridad vale lo que vale el consenso que los mantiene en vigor. Hay que recordar siempre que “Aquí jugamos todos o se rompe la baraja” y si las reglas del juego favorecen siempre a los mismos, lo más probable es que la partida acabe a tiros.
    En cuanto a la información y formación, todos sabemos, en los más variados temas, que la capacidad intelectual y la visión crítica de nuestra sociedad no destaca por su alto nivel. Si a eso añadimos que los medios de comunicación de masas (periódicos de mayor tirada, televisiones) la fiabilidad que merecen es nula, la dependencia de tales medios, de grupos de presión capaces de manipular la información en función de sus intereses es más que notoria.
    Me llama la atención la siguiente frase: “Si no te gustan las leyes, se pueden cambiar, si tienes la mayoría suficiente, pero si no la tienes, te aguantas y cumples la ley”. Según este principio, el movimiento feminista (recordemos las acciones reivindicando el derecho al voto de la mujer) debería haber aceptado la situación y conformarse. Igualmente deberían haber hecho los negros en Estados Unidos en lugar de luchar en la calle reivindicando sus derechos negados por leyes injustas. Lo mismo puede decirse del movimiento LGBT. Todos deberían haber aceptado las leyes que les discriminaban. Claro que si no tienes poder o formas parte de una minoría, o te pones las pilas y saltas a la calle, o nada va a cambiar nunca. Y te recuerdo que tales movimientos surgieron en países cuya democracia, al menos comparada con la nuestra, no merece ningún cuestionamiento. Y es que las leyes, lo repito una vez más, valen lo que vales el consenso social que les da valor. A no ser que seas un defensor del concepto de ley natural, como ocurre con los cristianos, que presupone la preexistencia de una ley de obligado cumplimiento por todos, más allá de la legislación positiva. Pero en este caso, no sería aceptable ningún cambio en la ley. En este caso, la esclavitud debería ser legal.
    “Puede que se equivoquen las derechas, puede que no, pero si hacen recortes es porque el Estado, gracias a las muy torpes políticas económicas del gobierno Zapatero, estuvo a punto de quebrar” De economía, cero. La crisis de 2008 es la consecuencia de la imposición del modelo económico liberal impulsado por las tesis de Milton Friedman. Que tal modelo acabase provocando una crisis profunda como la que padecemos, ya fue anunciada por el economista Jorge Beinstein, en enero del 2006, apuntando los posibles detonantes, como eran las subprimes (como finalmente fue). Acusar a Zapatero (por mucho que a mí, particularmente, no me guste el mencionado político) es una simple estupidez. Las bases concretas de la crisis, en nuestro caso particular, las puso Aznar al potenciar la especulación en la construcción. Las supuestas soluciones fomentadas por la UE, no son tales, como han denunciado reiteradamente la mayoría de economistas (incluyendo premios Nobel de Economía), mucho más partidarios de las tesis Keynesianas (obsérvese que no me estoy refiriendo a economistas marxistas, que lógicamente rechazan de plano el modelo Miltoniano). Pero hacer caso a los Keynesianos implica la intervención del Estado y la reinstauración de la empresa pública, a lo que los Miltonianos responden con un “Va de retro, Satanás”, y así nos va. Pero en nuestro caso particular hay que añadir que las características derivadas de la sumisión del estado a los intereses de la clase dominante. Una permanente prioridad en garantizar los beneficios de la gran empresa a costa de dinero público, la tolerancia fiscal ante la clase dominante (Las asociaciones de inspectores y subinspectores de hacienda han manifestado en varias ocasiones que si la tolerancia al fraude fiscal que se da, desapareciera, el estado ingresaría unos 80.000.000.000 de euros más anualmente (Si no me he equivocado, 80 mil millones). Y eso al margen de los despilfarros injustificados como la compra de armamento, subvenciones y prebendas a la Iglesia, casa real,… Vamos a ver, Zapatero fue, en mi opinión, un mal político, pero mejor que Rajoy o Aznar. Y por supuesto no se le puede culpar de una crisis en cuyo desarrollo nada tuvo que ver. En cambio, los gobiernos de Rajoy sí tuvo un efecto nefasto: el rescate bancario a fondo perdido, el rescate de autopistas y otras empresas, más la enorme cuantía de dinero público comprometido en actos de corrupción, sí que son responsabilidad suya, y que pagamos nosotros.
    Lo de “simplemente que los gobiernos, cuando la economía va mal, hacen lo que pueden por salir del paso”, es de una ingenuidad propia de un niño de diez años. Ya he dicho que las soluciones aplicadas no son las adecuadas, sino las que cumplen con los estándares que garantizan el mantenimiento de los beneficios para los sectores privilegiados. Portugal se ha pasado por el forro las recomendaciones de la UE, y está en mejor situación económica que nosotros.
    “Tampoco creo que la ultraderecha vaya a suponer ningún brote de violencia importante. Tocará las narices a alguna gente, pero nada más.” Lo mismo pensaban de Hitler en Alemania, cuando creyeron que podría ser fácilmente controlable.
    Pero claro, quien no quiere ver la realidad, no la ve, aunque la tenga delante de las narices.

  34. Eduardo Baldu Gil
    11 noviembre, 2018 en 17:33

    En las últimas entradas se ha abordado temas complejos, muy complejos que, en el caso que sepamos abordarlos (cosa sobre la que tengo enormes dudas) requerirán soluciones también complejas.
    En algunas entradas se habla de la incidencia de las creencias religiosas que acompañan a la inmigración. Y sí, es un tema preocupante, pero que sería erróneo abordarlo como problemas específicos de religiones específicas. Toda religión es una carga inútil para la sociedad, incluidas aquellas que históricamente forman parte de la misma. Por tanto las medidas a tomar tienen que ser claramente laicistas y encaminadas a frenar (mejor eliminar) la influencia de la religión (todas) en la sociedad, sean connaturales con ella, sean importadas.
    Las primeras cuestiones a abordar son la eliminación de prebendas y dinero público dirigido hacia ellas.
    La segunda, la eliminación de su presencia en el sistema educativo, fomentando un modelo del mismo basado en la laicidad y el sentido crítico. El objetivo del modelo educativo no debería ser reproducir esquemas sociales ni conseguir productores/consumidores para el sistema. El objetivo debería ser la formación integra de la persona que le diera autonomía racional para pensar.
    La tercera hacer frente a una contradicción existente actualmente. En nombre de las libertades individuales se toleran a las religiones actuaciones y discursos que implican una vulneración de las libertades de terceros. En realidad la libertad religiosa está mucho más protegida que el resto de libertades, cuando lo único que debería salvaguardar la libertad religiosa es el derecho individual y privado de practicar una religión. Además deberían ser perseguidos, como hechos delictivos, todos cuantos actos y manifestaciones se basan en falsedades. Temas como el creacionismo son de juzgado de guardia, simplemente porque estamos ante una estafa.
    Por otra parte, existe un debate pendiente en el seno de la sociedad ¿Tiene el modelo democrático derecho a defenderse? Hoy las amenazas al mismo provienen, fundamentalmente, de tres frentes, que en realidad pasan por el mismo punto, la consagración de la libertad individual por encima de todo, y que se expresa en tres aspectos: El religioso, que en nombre de su derecho a profesar una religión, y partiendo del mandato divino, imponer el modelo social consecuente con tales creencias. El político, que permite la toma del poder por parte de sectores nazis o fascistas, y a partir de ahí abolir el sistema democrático. El económico, permitiendo, incluso alentando, el individualismo que fomenta la búsqueda del máximo beneficio personal, algo que nos lleva, por un lado, a una gran asimetría en la distribución de la riqueza, y con ella, inevitablemente, a la inestabilidad social y a la destrucción del sistema. Por otro a la acumulación del poder real en manos de las grandes empresas. Ya lo estamos viendo, las grandes multinacionales pueden condicionar (y condicionan) las decisiones políticas desde su poder económico, lo que convierte en papel mojado los principios democráticos.
    Decía uno de los intervinientes que no es posible extender el modelo social occidental a todo el mundo. Y tiene razón, pero no porque no sea posible realizar el reparto de riqueza de otra forma que aumente el nivel de vida de las zonas pobres sin empobrecer a las zonas más desarrolladas, sino porque los costes en recursos y la incidencia en el ecosistema son tan graves que nos llevarían a la autodestrucción.
    Pero por otra parte, aceptar la constitución de una sociedad con ciudadanos de primera, segunda, tercera, y puede que hasta décima categoría, tampoco es solución. ¿De verdad alguien piensa que los desgraciados, los marginados por el sistema van a conformarse y aceptar las reglas impuestas? Es el camino más rápido a la inestabilidad social. Cuanto menos tienes que perder, más dispuesto estas a tomar las decisiones más extremas. Solo sería posible mantener un sistema como este a través de gobiernos dictatoriales y represivos, y no sé hasta qué punto.
    Pero no todos, en el mundo de los grandes empresarios, comparten semejantes criterios. Nick Hanauer (Capitalista de riesgo, y uno de los primeros inversores en Amazon, así que difícilmente calificable de izquierdas) reconoce que los grandes capitalistas no crean empleo, y que para garantizar sus grandes beneficios hay que asegurar la capacidad (y la expansión) adquisitiva de la clase media. Ello implica la existencia de mecanismos de redistribución de la riqueza, se quiera o no. Y es que la Globalización, bajo las premisas actuales, es un error. Si un empresario desplaza su producción a un país de bajas condiciones sociales, es un listo. Si tal operación la realizan todos los empresarios, es un suicidio colectivo. Porque tener la capacidad de producir con menos costes (laborales) no significa necesariamente mayor volumen de ventas, porque esta dependen de la demanda, y para que esta se mantenga fuerte es necesario que las clases medias sean lo más amplias posible y mantengan un buen poder adquisitivo. Pero si el primer mundo se desindustrializa, cae el empleo y las condiciones sociales, no podrá mantener la demanda. Por otra parte, las sociedades a las que se ha trasladado la industria, son objetivo deseado por los empresarios, precisamente, por sus bajos salarios, pero ello conlleva que tampoco sean sociedades que puedan sustituir a las occidentales como fuentes de consumo. Con ello, la crisis adquiere tintes de crisis de sobreproducción, que es lo que está ocurriendo. La acumulación de riqueza va a parar a una pocas manos, pero a la largo se colapsa el sistema. Eso lo han entendido los Keynesianos, pero no los Miltonianos.
    En cuanto a la inmigración, hay que señalar que es la consecuencia del efecto boomerang de las políticas postimperialistas, o si se prefiere imperialismo empresarial. De todo el ámbito del tercer mundo, quizás África sea el ejemplo más claro. La obtención y control de los recursos que ofrece África (uno de los continentes más ricos) por parte de las multinacionales, ha generado un enorme juego sucio que subyuga y sacrifica a la población de dicho continente. Los beneficiarios e instigadores son la grandes multinacionales, pero con la inestimable colaboración y complicidad de los gobiernos occidentales. Por eso la inestabilidad en las sociedades africanas ha sido permanente desde que se inició el imperialismo europeo. Lógicamente, es normal que la gente pretenda huir de tal situación y que ello dé lugar a la fuerte inmigración en los estados occidentales. Pretender compensar tal inmigración con un aumento de la tasa de crecimiento de la población autóctona europea, como algunos hacen, es una estupidez, porque tal supuesta solución únicamente agravará nuestros problemas.
    En realidad la solución real a muchos de nuestros problemas pasa por reducir la población mundial. Y eso nos retrotrae a cuestiones ya comentadas, como reducir el peso de la religión en las sociedades humanas, o dejar de contemporizar con estados vinculados a tales creencias, como el caso de Arabia Saudí, a la que se le tolera la imposición del fascismo religioso o su expansionismo militar (facilitándole el armamento que necesita para ello).
    Estamos ante un mundo de interrelaciones complejas, y en algún momento habrá que dar un golpe sobre la mesa. Lo más difícil es mantener el equilibrio entre modelo democrático e imposición de normas que limiten las libertades que nos llevan al desequilibrio y a la autodestrucción. En realidad tengo serias dudas que seamos capaces de encontrar el camino.

  35. Alberto
    11 noviembre, 2018 en 19:39

    Si África está tan subdesarrollada no es por la colonización europea, sino porque la colonización europea duró muy poco (en muchos casos apenas 50 años), y también porque la mayoría de los países africanos recibió muy poca emigración europea, y se volvieron a Europa con la independencia. Los países americanos que más han progresado fueron los que más población europea recibieron: Estados Unidos, Argentina, Chile, Mexico… La colonización africana no duró lo suficiente como para establecer una economía desarrollada capaz de salir adelante por sí misma. Cuando se quisieron independizar se les advirtió que era mejor esperar algún tiempo, pero no quisieron.
    Las multinacionales invierten en los países africanos, pero que estas inversiones se traduzcan en un beneficio para los ciudadanos de esos países depende de los gobiernos de los mismos. Si los gobiernos son dictatoriales y corruptos, de esas inversiones se benefician cuatro; si son democráticos, se beneficia la mayoría de la población. Como explican Acemoglu y Robinson en su libro “Por qué fracasan los países”, los países ricos lo son porque desarrollan determinadas estructuras políticas y económicas que facilitan un crecimiento inclusivo para la mayor parte de la población.
    Muchos países del tercer mundo han salido de la pobreza gracias a las recetas liberales. Chile, por ejemplo, el país más desarrollado de América latina, con estándares ya europeos. De haber seguido con las políticas de Allende, hoy Chile estaría como Venezuela (y el mérito no es de Pinochet, sino de los “Chicago boys” que implantaron un sistema económico liberal al estilo norteamericano). Muchos países asiáticos que hasta hace pocas décadas eran agrícolas hoy producen tecnología punta (China, India, Singapur, Corea del Sur, Hong Kong, Taiwan…). En el África negra, Sudáfrica es el único país desarrollado, porque es el único que recibió una fuerte inmigración europea con valores europeos.
    Todos han experimentado el colonialismo europeo, pero unos lo han sabido aprovechar mejor que otros.

  36. Far Voyager
    11 noviembre, 2018 en 21:04

    Eduardo, no me refiero a que no se pueda extender a todo el mundo temas cómo sanidad, educación, etc, que SI que se puede y si no llega es por falta de voluntad de los que mandan (y porque mucho me temo no interesa). Me refiero al consumismo descontrolado -no hay recursos para que todo el mundo pueda tener un nivel de vida occidental-.

    Alberto, no todo fue tan bonito en Chile. Esas medidas se impusieron bajo la dictadura de Pinochet -toda una ironía-, y hubo crisis allí también que trajeron más pobreza y de la que se salió por una mezcla de usar ese modelo con intervención estatal (60/40 respectivamente).

  37. Eduardo Baldu Gil
    12 noviembre, 2018 en 0:19

    En toda corrupción política hay dos partes: quienes se corrompen para así obtener un beneficio personal, y quienes actúan de corruptores (lo que les reporta también un beneficio). Ambos son igualmente responsables, y ambos son igualmente responsables de las consecuencias, es decir ambos son delincuentes.

    Far Voyager: El modelo de consumismo no es extensible en este modelo económico porque para ello el reparto de la riqueza debería ser otro, reduciendo considerablemente la parte que se queda la minoría privilegiada. El problema es que, incluso con un nuevo modelo de reparto de riqueza, que en teoría podría extender el modelo consumista a todo el planeta, es el propio planeta el que no lo puede soportar. Para que fuera posible sería necesario reducir la población mundial. Aunque el estudio “Los límites del crecimiento” fijaban la población máxima mundial en 3.000 millones de personas, según mis propios cálculos una cifra situada entre los 1500 y 2000 millones sería la cifra óptima para, bajo un modelo económico no productivista, sería posible mantener un modelo social que podría cubrir todas las necesidades humanas (incluyendo el modelo consumista, aunque sería deseable ser más racionales en nuestro consumo), sustituir todos los combustibles fósiles por biocombustibles, asegurar los recursos alimentarios para todos y recuperar buena parte de los bosques y selvas perdidos, además de reducir ampliamente la presión sobre los ecosistemas.

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