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Médicos de la sanidad pública española han “demostrado” ¡por fin! que la homeopatía funciona


En un momento en que tanto las administraciones públicas como el máximo órgano colegial de los médicos españoles se han posicionado contra las pseudomedicinas, resulta que media docena de médicos del sistema sanitario público de Cantabria han publicado un más que sospechoso artículo científico “demostrando” que la superchería homeopática es beneficiosa en pacientes de enfermedad respiratoria.

Un grupo de médicos de diversos centros sanitarios y hospitales públicos de la Comunidad Autónoma de Cantabria consiguieron hace unos años que, tanto la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios como el Comité Ético del Hospital Universitario Marqués de Valdecilla les permitieran ensayar en más de doscientos pacientes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica cántabros la posible eficacia de uno de los “compuestos” con mayores ventas de la estafa homeopática: el Oscillococcinum.  Este “producto” es el resultado de machacar hígados y corazones de pato y después llevarlos a dilución 200C en la escala homeopática, lo que traducido al lenguaje químico es una dilución en agua agitada 200 veces de ¡agárrense, porque la cifra marea! 10400 , es decir un 1 seguido de cuatrocientos 0. Para hacerse una idea de lo que significa tal disolución, simplemente indicar que se calcula que todo el casi inimaginable Universo Observable al que pertenecemos tiene “tan solo” 1080 moléculas.

Pues bien, este agua agitada una y mil veces antes de fabricar una pastilla de azúcar con ella es según los estafadores homeópatas el mejor remedio para el

Tratamiento sintomático de los estados gripales así como durante el periodo de exposición gripal

según las indicaciones del fabricante: la multinacional francesa Boiron, especializada en vender cientos de pastillas de azúcar iguales en multitud de cajas diferentes para “tratar” las más diversas enfermedades, desde las más leves a las más letales.

Pues bien, estos médicos que no olvidemos cobran su salario del sistema público sanitario español y deben cumplir un estricto código deontológico, dirigidos por el antiguo Director “Medico” ¡qué eufemismo! de Boiron y que en la actualidad pertenece al “Centro de Enseñanza y Desarrollo Homeopatía” sito en la localidad madrileña de Alcobendas, un chiringuito pseudodocente que lleva especializado más de cuatro décadas en enseñar a más de 8.000 médicos y farmacéuticos (según su página web) a engañar a pobres incautos desesperados, estuvieron administrando a más de un centenar de pacientes de esta grave enfermedad respiratoria una pastilla semanal de azúcar durante toda una temporada otoño-invierno, que es la época propicia para coger alguno de esos patógenos, tanto virus como bacterias, causantes de los más variados procesos gripales y catarrales. A la otra mitad simplemente no le dieron nada, por lo que para empezar su “estudio” había quedado invalidado desde su origen por no tener en cuenta el siempre poderoso efecto placebo.  Pero eso parece ser que no fue óbice para que este ensayo clínico pasara los controles oficiales ¡misterios de la “moderna” medicina!

Luego, tal y como indican estos mismos avezados homeópatas pero más que chapuceros científicos, el estudio presentó otra grave carencia: los pacientes no fueron asignados de forma aleatoria a los dos grupos: el control y el de las pastillitas azucaradas. De tal manera que, como se indica en el artículo publicado hace un par de meses en una revista más bien modesta, “casualmente” el grupo control acabó teniendo un 30% de enfermos de diabetes, mientras que por el contrario el grupo del Oscillococcinum incluyó tan sólo un 15,6% de pacientes de esta importante enfermedad. El hecho de que se conozca desde hace décadas la relación entre estas dos enfermedades y que el pronóstico de la mencionada dolencia respiratoria se agrave en los pacientes diabéticos no fue nada relevante, ni siquiera reseñable para estos médicos (que según atestigua el apartado de conflicto de intereses del artículo cobraron todos ellos de la mencionada multinacional para llevar a cabo este más que cuestionable “estudio”), aunque  si se hubiera aplicado la más mínima ética profesional en la aplicación del método científico no habría habido más solución que invalidad el mencionado “estudio” antes de haber perdido el tiempo siquiera en analizar los datos de los pacientes.

Y así al final, un trabajo que nunca debiera haber sido siquiera permitido por las más que evidentes carencias metodológicas, y que ha tenido en danza a profesionales de la salud y a doscientos de sus pacientes, ha acabado “demostrando” que menos de una molécula de hígado de pato diluida en varios universos consecutivos es efectiva en controlar los síntomas respiratorios de pacientes de enfermedad pulmonar obstructiva crónica cántabros.

Ya sólo quedar esperar que el esfuerzo y el talento de estos seis esforzados “investigadores” sea reconocido con un más que merecido Premio Nobel, galardón que mandaría al cubo de la basura todo el actual conocimiento científico atesorado en los más diversos campos (física, química, biología o medicina) durante los últimos dos siglos.

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  1. darsveider
    1 febrero, 2019 de 0:33

    Creo que el gráfico donde se explican las consecutivas diluciones está mal.

    La C significa centesimal, no decimal como en el gráfico, es decir una parte entre 100 no entre 10 como en el gráfico.

    También se suele usar CH, centesimal de Hanneman (el que se inventó esta patraña).

  2. Javier
    1 febrero, 2019 de 0:33

    También matar patos para esto…

  3. 1 febrero, 2019 de 7:21

    Es que es normal. Si al grupo en tratamiento le das pastillas de azúcar, ¿Que le das al de control? Más pastillas de azúcar? Era imposible considerar el efecto placebo.

    (Es un chiste pero no se va mucho de la realidad)

  4. 1 febrero, 2019 de 9:17

    joethedemon

    Como en la homeopatía se afirma que es la agitación y la dilución lo que “potencia” el efecto, el placebo debería ser pastillas de azucar sin agitación ninguna y tampoco sin dilución de hígados de pato que siempre es mejor usarlos para fabricar paté.

  5. Elkin Marquez
    1 febrero, 2019 de 11:33

    Por supuesto que soy Lego en Química. por favor alguien que me explique el “mensaje” de Avogadro al final, para entenderlo bien, je je.

  6. Alberto
    1 febrero, 2019 de 13:59

    Imagino que la razón de que la Agencia Española del Medicamento haya dado el visto bueno a un ensayo clínico tan deleznable, lo que jamás hubiera hecho con un medicamento de verdad, tiene que ver con razones económicas (algún pago en negro por parte de Boiron hacia algún responsable de la Agencia).
    Hasta hace poco los productos homeopáticos se podían vender como medicamentos estando exentos de realizar cualquier tipo de ensayo clínico que demuestre su eficacia. Esto es así porque, claro, las autoridades sanitarias saben que jamás la homeopatía va a poder demostrar eficacia superior a placebo en un ensayo bien hecho, y si aprueban esos productos el Ministerio de Sanidad cobra de las farmacéuticas, por lo que le interesa aprobarlos, por eso no exigía ensayos clínicos.
    Ahora, y tras las presiones de organismos médicos y científicos, exige esos ensayos para poder venderlos con una indicación terapéutica concreta, si no aportan los ensayos se podrán seguir vendiendo en farmacias como medicamentos pero con la leyenda de que no tienen indicación terapéutica alguna. Es posible que muchos de estos productos se dejen de vender si los clientes leen que no sirve para nada, así los laboratorios no solicitarán su comercialización, con lo que el Ministerio no cobra sus tasas. Por lo tanto, hecha la ley hecha la trampa, se admiten ensayos clínicos burdamente falseados para conseguir demostrar que el Oscillococcinum sirve para la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), y así venderlo con dicha indicación. Esto es muy grave, si se hubieran limitado a aprobarlo para gripes y catarros, que no requieren ningún tipo de medicamento pues se curan solos, no hubiera pasado nada más que una estafa, pero la EPOC es una enfermedad muy seria que si no se trata adecuadamente puede producir una muerte prematura. ¿Qué pasará cuando muchos pacientes de EPOC decidan abandonar sus tratamientos broncodilatadores a cambio del Oscillococcinum y acaben intubados en la UCI y muchos mueran? Algún responsable de la Agencia Española del Medicamento y de Boiron debería acabar en la cárcel en ese caso, aunque viendo cómo funcionan las cosas lo dudo mucho.

  7. 1 febrero, 2019 de 15:45

    Elkin:

    “Para que te lo metas en el orto”.

    Saludos.

  8. Juanpa Martin
    1 febrero, 2019 de 23:42

    Hola
    Lo que me llama mucho la atención es que muy pocos homopátas dicen que para “dinamizar” la dilución Hanneman daba un golpe seco sobre una biblia. Las “agitadas” sin biblia no tenían la famosa “memoria del agua”. Es decir, para que la dilución homópata fuera eficaz es necesario una biblia.
    Hay por hay un vídeo de demostración de una empresa estadounidense de productos homeopáticos en la que se ve una fila de brazos robot golpeando la dilución sobre sus respectivas bilbias.
    Saludos.

  9. 2 febrero, 2019 de 0:47

    Juanpa

    Por favor indícame el famoso video, porque considero que es una pieza de museo que debe difundirse para mostrar la más que manifiesta debilidad mental de esta superchería médica que ahora también añade el delirante componente cristiano.

  10. Far Voyager
    2 febrero, 2019 de 11:05

    Que alguien de aquí me explique cómo un preparado en el que debe de haber una molécula de principio activo en un volumen equivalente al del Universo observable puede ser la panacea. Nada más que eso.

  11. 2 febrero, 2019 de 11:20

    Far Voyager

    Como indico en la entrada es menos que eso: con 1E80 moléculas en el universo y 1E400 de dilución implica coger una molécula del primer universo diluirla en el segundo, repetir el proceso con un tercer, cuarto y quinto universos y entonces así podremos encontrar una única molécula.

  12. Luis Sanchez
    2 febrero, 2019 de 21:39

    No voy a entrar a valorar nada de la homeopatía, no tengo nada nuevo, sigue sin funcionar.

    Lo de la Biblia me ha gustado, he visto un vídeo de un auxiliar de laboratorio dándole golpes a un frasco de remedio homeopático contra una Biblia, al puro estilo Hahnemann, pero lo de los robots que cuenta Juanpa tiene que ser para levitar, a lo Santa Teresa.

    Ciertamente lo que dice Alberto me parece muy grave. Sobre ese tipo de prácticas sí que deberíamos centrarnos, para esclarecer cuanto de verdad hay, y que se depuren responsabilidades.

    Pero el meollo de la cuestión está en el estudio realizado por los “profesionales” de la medicina y del consentimiento y aval dado por la Agencia Española de Medicamentos y el Comité Ético del HU Marqués de Valdecilla. Me parece de suficiente calado como para pedir explicaciones al más alto nivel, que protestar les sale gratis.

    Salu2.

  13. Juanpa Martin
    3 febrero, 2019 de 3:11

    Hola

    No me acuerdo qué empresa homeopática era, pero tras una breve búsqueda he encontrado la versión manual en una empresa inglesa:

    Saludos

  14. Eduardo Baldu Gil
    3 febrero, 2019 de 16:44

    La primera pregunta que me surge es ¿Vale cualquier biblia? Recordemos que hay varias biblias, con traducciones algo distintas y que no reconocen los mismos libros sagrados. Dado que Hahnemann era alemán, es bastante probable que fuera luterano, ¿Sirve una biblia católica, anglicana u ortodoxa para el proceso?

  15. Alberto
    4 febrero, 2019 de 6:46

    El meollo de la cuestión es que siempre prevalecen los intereses económicos sobre los de la salud, incluso entre las máximas autoridades sanitarias. Las farmacéuticas, ya sean de fármacos de verdad o de productos homeopáticos, tienen una gran influencia sobre la Agencia Española del Medicamento, la Agencia Europea del Medicamento, la Food and Drugs Administration americana, y la Organización Mundial de la Salud. Los altos directivos de estas agencias públicas suelen tener un trato muy favorable con las farmacéuticas para que les reserven un buen puesto de trabajo cuando su cargo político expire al perder las elecciones su partido. También es frecuente que empiecen trabajando en los laboratorios farmacéuticos y acaben en las agencias de salud públicas. Esto implica en la práctica que se pasan por alto errores graves en los ensayos clínicos, que pueden suponer muertes que podrían haber sido evitadas. Cuando hay una alerta de seguridad grave que indica que un fármaco en la fase IV del ensayo clínico, es decir una vez comercializado, presenta un riesgo grave pero infrecuente, y por ello no detectado en las fases previas del ensayo clínico (antes de ser comercializado), y que procede retirarlo del mercado inmediatamente, lo normal es que las autoridades esperen a retirarlo a que venza la patente (años), para que el laboratorio pueda amortizar lo invertido, a costa de decenas o cientos de muertes.
    Con la homeopatía pasa lo mismo: está claro que las autoridades sanitarias no tienen ningún interés en acabar con ella, puesto que mueve muchísimo dinero y una parte va, de manera legal o ilegal, a dichas autoridades sanitarias. Por eso que se siga vendiendo en farmacias y que se acepten ensayos clínicos totalmente sesgados como el del artículo. Mientras tanto, la gente muere al abandonar sus tratamientos eficaces.

  16. Dana
    6 febrero, 2019 de 10:35

    Os recomiendo compraros un tubito de sulphur 30ch… y os lo tomais… 3 bolitas antes de dormir y 3 al levantaros… hasta que os lo acabeis… y despues comprobareis lo poco eficaz .. ficticia y inocua que es la homeopatia-.

  17. Eduardo Baldu Gil
    6 febrero, 2019 de 13:51

    Dana, ya sabemos que la homeopatía es totalmente ineficaz y ficticia. En lo que no estoy de acuerdo es en que sea inocua. No porque pueda tener algún efecto directo, que no lo tiene (Ni positivo, ni negativo). Pero sí puede tener efectos indirectos: Si al optar por la homeopatía dejas de lado los medicamentos reales que necesitas, puede, incluso, tener efectos fatales. Por eso no es inocua.

  18. Far Voyager
    6 febrero, 2019 de 15:54

    @ateo666666: impresionante -para mal-

  19. 6 febrero, 2019 de 17:46

    Hola:

    Y aunque se use la homeopatía como complemento al tratamiento médico, quienes así proceden tienden a prestarles menos atención a las indicaciones de los galenos.

    Saludos.

  20. Alberto
    6 febrero, 2019 de 18:04

    Algunos médicos, especialmente los pediatras de primaria, utilizan la homeopatía a sabiendas de que es un placebo (lo que incumple el código deontológico médico, que no permite la utilización de placebos). El pediatra de primaria ve un 90 % o más de catarros totalmente irrelevantes en niños perfectamente sanos, en los cuales no hay que dar ningún tipo de tratamiento casi nunca, puesto que los tratamientos habitualmente recetados (antitérmicos, antiinflamatorios, antitusivos, antibióticos…) en general no son necesarios y sí pueden ser perjudiciales. El problema es que las madres de estos niños no se van tranquilas de la consulta sin un tratamiento, y el pediatra para no dar un tratamiento que puede hacer daño al niño y que no necesita, prefiere dar un placebo como la homeopatía. Claramente, esto no es la solución, la solución sería enseñar a la población que los catarros se curan solos, y cualquier tratamiento tiene un riesgo, y se debe dar sólo cuando la relación beneficio/ riesgo sea positiva.
    Esto sucede también en otras especialidades, de adultos, aunque no de manera tan exagerada como en pediatría. A la población le cuesta mucho entender que en buena parte de las ocasiones que se acude al médico no se puede hacer nada o no es conveniente hacerlo porque el riesgo supera al beneficio, simplemente hay que observar y ver, por si llegase el momento adecuado de intervenir, y en muchos casos no llegará porque el paciente mejorará espontáneamente.
    El problema viene cuando el paciente acaba creyéndose que todas esas veces que se ha curado de catarros o que su problema de salud ha experimentado una mejoría espontánea, se debe a la homeopatía, y cuando tenga enfermedades de verdad, que sí se benefician de tratamientos médicos y quirúrgicos de verdad, pretenda seguir recurriendo a la homeopatía. Ahí es cuando la homeopatía se convierte en un verdadero problema de salud pública causante de miles de muertes evitables.

  21. Far Voyager
    6 febrero, 2019 de 23:06

    Por cierto, ¿me equivoco al pensar que no pocos de esos remedios homeopáticos tendrán coste de lágrimas de unicornio?. Seguro que no.

  22. fdd
    7 febrero, 2019 de 7:50

    y luego dicen que el agua vendita no curaba

  23. Abraham
    7 febrero, 2019 de 11:17

    Pues yo, por mucha agua azucarada que sea, no me tomo tres frascos de esos por si acaso. Por si acaso se les ha pasado hacer bien los controles y han metido algo que no sea agua diluída en agua con sacarosa. Y por no gastar tontamente mi dinero, vaya.

  24. darsveider
    7 febrero, 2019 de 11:50

    Lo que nunca he entendido es cómo puede hacer negocio la homeopatía.

    Si sus usuarios conociesen sus principios y se los creyesen (aquello de que cuanto más dilución, mayores efectos), en lugar de tomarse las dosis que recomienda el fabricante se limitarían a lamer ligeramente una pastilla, con lo que potenciarían muchísimo sus efectos.

    Así, un solo paquete de pastillas de esas podrían “curar” a todo un bloque de viviendas casi a perpetuidad. Es más, echando una pastilla en el depósito de agua (y golpeándolo luego con una Biblia, claro), las enfermedades nunca harían aparición en dicha población. Y cuanto mayor fuese el pueblo, mayores efectos…

  25. Masklin
    8 febrero, 2019 de 10:56

    Es como el chiste, muerto por sobredosis porque se le olvidó tomar la pastilla homeopática.

    Que digo yo, que podemos aplicar los mismos principios al calentamiento global. Si nos ponemos a emitir CO2 y a contaminar como “si no hubiera un mañana” (…) los efectos disminuirían… ¿o no? XD

  26. Luis Sanchez
    11 febrero, 2019 de 0:00

    Alberto, vaya problema con los pediatras, parece mentira.

    Y, digo yo, ¿no sería mejor explicar a esas madres-padres las razones por las que sus hijos no deben tomar medicamentos si no son estrictamente necesarios, en lugar de mandarles a comprar homeopatía?

    La labor pedagógica no hay que dejarla de lado, cuesta más, pero solo al principio.

    Salu2.

  27. Alberto
    11 febrero, 2019 de 12:47

    El problema, Luis, es que en las consultas abarrotadas de la sanidad pública no hay tiempo para hacer pedagogías, sino sólo para hacer recetas. Además, es muy poco efectivo enseñar a cada paciente, uno a uno, en la consulta, conceptos básicos de salud que todo el mundo debería saber (como que los catarros son víricos y no necesitan antibióticos, que la fiebre es buena pues estimula las defensas, etc…). Eso se tendría que hacer a nivel colectivo, desde la atención primaria, los centros cívicos, o en los centros de salud pero a nivel grupal, como cursos de formación de pacientes, como hacen en otros países con una atención primaria más avanzada como Reino Unido.

  28. Alberto
    11 febrero, 2019 de 12:54

    Y otro problema es la cultura consumista. Se pretende solucionar cualquier problema de salud consumiendo algo, ya sean fármacos o productos de herbolario u homeopatía. El caso es comprar, gastar y consumir. La población es tan consumista que es muy reacia a creer que un problema de salud se pueda solucionar espontáneamente, o con una medida que no implique tomar ningún producto de la farmacia o del herbolario, sino hacer ejercicio físico, modificar la alimentación, mejorar los hábitos de sueño, cambiar la forma de pensar, practicar algún ejercicio de relajación… El consumir productos farmacéuticos o parafarmacéuticos proporciona la satisfacción inmediata del consumismo y no cuesta ningún trabajo, mientras que cambiar de hábitos es trabajoso.

  29. Terribilis
    25 febrero, 2019 de 19:53

    Desde que a Samuel Hahnemann, nacido en 1755, se le ocurrió (Sí, ocurrencia, no razonamiento con bases) y parió a la homeopatía, nadie nos ha explicado el por qué una sustancia con efectos conocidos, producía los contrarios si iba muy diluida. Su principio: Similia similibus curantur: los similares por similares son curados, no tenía alguna base racional, alguna explicación fundada en la química, la biología, la fisiología.

    Pero ni Hahnemann ni nadie, practicante de tal dizque medicina, ha logrado explicar cómo es que, cuando la dosis de alguna sustancia es infinitesimal, produce el efecto contrario. Y más aún: se desconoce el porqué de los efectos opuestos cuando se diluye y por qué a mayor dilución mayor potencia. Pero oh God, además de diluir una sustancia, debemos dinamizarla. Esto es; sacudirla (a la substancia, obvio) unas cien o más veces por minuto, o como dos por segundo.

    Se sabe que Hahnemann sólo hizo soluciones decimales y centesimales. Esto es, una parte de extracto activo y nueve de alcohol, o una parte en 99 de alcohol. Otros mejoraron el proceso: se repite la operación 10, 20, 100 veces y al diluirse y dinamizarse la gota de extracto va siendo cada vez más eficaz para el efecto contrario. Así, por ejemplo (supongo) si diluimos veneno de una cobra, la dilución va potenciando el efecto más y más: un mililitro de veneno en 99 de alcohol-> sacudo-> saco un ml y lo disuelvo en el frasco 2-> sacudo-> saco del 2 un ml y lo diluyo en el frasco 3…. Al llegar al frasco 10 tengo, con veneno diluido, un remedio fenomenal contra las mordeduras o picaduras de cobra porque (entran, con estruendo, los timbales) no olvidar que similia similibus curantur.

    […] “En este contexto cabe esclarecer una vieja confusión y el sofisma asociado. Uno de los elementos que han influido en que se conceda cierta credibilidad a la homeopatía es que las vacunas, procedimiento admitido y practicado por la medicina oficial, están inequívocamente basadas en los principios homeopáticos.”

    “En primer lugar, debe enfatizarse que la medicina no está atrapada en dogmas: si una sustancia que a altas dosis es nociva resulta ser beneficiosa en dosis pequeñas, la emplea sin complejos de culpa. En segundo lugar, la vacunación es un recurso preventivo, no curativo. En tercer lugar, su aplicación se basa en el conocimiento preciso del mecanismo de acción inmunitaria sobre el que consigue actuar; al inocularse una vacuna, se suministra una dosis perfectamente cuantificada y, desde luego, no diluida hasta desaparecer, sino en magnitud suficiente como para que actúe directamente, a la vez que insuficiente para producir daños irreversibles. Por otra parte, la homeopatía es enemiga explícita de las vacunas (14).
    Por definición, esta disciplina reniega de cualquier principio activo que no se emplee en dosis infinitesimales.”

    5.3 Una tautología salvadora para salir del laberinto.

    “A partir del descubrimiento de Avogadro, la homeopatía perdió gran cantidad de adeptos, y la mayoría de los que se han mantenido adheridos a ella se han atrincherado durante más de un siglo y medio en una argumentación sumamente endeble: “no sabemos por qué, el asunto es que produce resultados”, como proclama un flamante journal dedicado a las terapias alternativas el cual, no por casualidad, incluye en su primer número una especie de editorial titulado El mecanismo de la homeopatía: lo único que importa es que funciona (17).” […]
    Tomado de:
    http://bvs.sld.cu/revistas/rhab/articulos_rev2/articulo_luisc.htm

    Y si, en vez de ir diluyendo de forma sucesiva, con una gota de un frasco a otro hasta diez, quisiera hacer una sola dilución, ¿cuánto alcohol necesito para que una gota quede tan diluida como lo está en el décimo frasco? Se requeriría un cubo que tenga por lado la distancia del Sol a Alfa Centauri. Luego lo lleno de alcohol, pongo una gota de veneno de cobra, y lo sucusiono enérgicamente (Ay, sucusionar, verbo ideal para la broma) Así obtengo la misma dilución.

    En un video, James Randi, quien por años ha descubierto trucos en investigaciones fraudulentas y es pilar de la organización que publica el Skeptical Inquirer. Randi, en ese video, plantea algo similar y, con números de Martin Gardner, necesita un contenedor mucho menor: sólo una esfera con el diámetro del sistema solar.
    Ya os habéis
    percatado, que el problema de la homeopatía fue otro: presuponía que la materia era continua y sin estructura, por eso divisible sin límite. Pero hacia 1803, el inglés John Dalton (ciego a los colores, su apellido nos dio el epónimo daltónico) descubrió que los elementos químicos, como ya habían propuesto Demócrito y Leucipo hacia el 400 a.C., no se pueden subdividir hasta el infinito porque se llega a un límite, a un mínimo indestructible. Demócrito lo llamó átomo: in-divisible.

    Y para desgracia de los fans homeopáticos, por esa misma época, el italiano Amedeo Avogadro publicó su Ensayo para determinar las masas relativas de las moléculas elementales. Las moléculas más sencillas, las de hidrógeno, tenían dos átomos, y el agua tenía dos átomos de hidrógeno y uno de oxígeno: H2O. Esto es que si separo a los átomos no hay agua. La parte más pequeña en que se puede dividir la materia, sin perder sus propiedades, se llama molécula, diminutivo del latín para masa.

    La homeopatía no había logrado explicar por qué una sustancia diluida tenía el efecto contrario que no diluida, ahora le caía en la cabeza un problema mayor: la materia no se puede diluir hasta el infinito, cuando llegamos a tener una molécula flotando por algún lado de un litro de alcohol, la siguiente “dilución” ya no diluye nada.

    Entonces, (yupi qué guay) llegó una idea original y salvadora (je je) a contrarrestar el desastre: en efecto, ya no queda ni una sola molécula, pero los líquidos guardan memoria. La memoria del agua fue el siguiente paso.

    En 1988, un famoso inmunólogo, Jacques Benveniste, se jugó su prestigio y Nature el suyo al publicar su experimento donde una dilución de anticuerpos producía una reacción alérgica propia de los anticuerpos originales. En las pruebas, con la participación del mago Randi y el editor de Nature, John Maddox, la memoria del agua no pudo ser replicada en condiciones doble ciego: cuando ni los investigadores ni los voluntarios saben qué tubos de ensayo contienen anticuerpos y cuáles no. Nature informó los resultados, Maddox señaló que dos de los investigadores del equipo de Benveniste los pagaba (Guess who) la compañía homeopática Boiron, (You know) pero los creyentes son inmunes a pruebas.

    Si el agua tuviera memoria de lo que por ella pasó, ay de nosotros: las cloacas llenas de agua memoriosa… ¿Y el tequila, las birras, el vino,?

    Saludos con agua en polvo ¿Habrá de eso?

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