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“Amazon books”: la deriva antivacunas


Se afirma que la nueva economía basada en gigantes tecnológicos nos llevará en un tiempo más que breve a un paraíso hiperdesarrollado, jamás soñado ni siquiera por los más avezados escritores de ciencia ficción. Sin embargo, la realidad parece indicar que al dejar en manos de algoritmos cibernéticos, controlados por supuesto por la siempre opresiva dictadura de la eficacia empresarial, las más diversas facetas de la vida avanzamos hacia un mundo en el que la ignorancia, las “fake news” y la superstición camparán (más si cabe) a sus anchas. Y quizás el mejor ejemplo sea Amazon, la ya casi todopoderosa multinacional que, aunque vende todo lo imaginable, resulta que parece tener especial predilección por la peor anticiencia.

Amazon vende millones de libros al año, siendo probablemente la mayor librería a nivel global. En esta tienda virtual se puede encontrar en principio cualquier libro editado en el mundo. Es por ello que, ante este casi infinito catálogo, lo que nos seleccione en las primeras posiciones el algoritmo de su buscador sea garantía casi segura de éxito superventas. ¿Y qué es lo que ofrece en realidad Amazon cuando hacemos una sencilla búsqueda de libros?

Pues como estamos en un blog divulgativo sobre Ciencia he hecho el experimento de entrar en la sección principal en inglés y he buscado libros con la palabra  “vaccines”. Y el resultado ha sido más que sorprendente.

El primero de esta lista de “libros destacados” es “Vaccines, Autoimmunity, and the Changing Nature of Childhood Illness” de un tal Dr. Cowan cuya llamativa reseña dice textualmente lo siguiente:

En los últimos cincuenta años, las tasas de autoinmunidad y enfermedades crónicas han explotado […]. Si bien algunos atribuyen este aumento a un mayor conocimiento y diagnóstico, el Dr. Thomas Cowan, defiende una relación causal directa con un aumento correspondiente en el número de vacunas que los niños estadounidenses reciben típicamente: aproximadamente 70 dosis de vacunas a la edad de dieciocho años. El objetivo de estas vacunas es precisamente lo que estamos viendo en tal abundancia entre nuestros niños con enfermedades crónicas: la provocación de la respuesta inmune.

Pero por supuesto no se crean que este médico, que afirma tan taxativamente algo que de ser cierto sería un descubrimiento que le valdría el Premio Nobel, presenta alguna prueba. Él como estudioso de la “homeopatía y la medicina antroposófica” (“medicina” esta última que para los no iniciados se puede resumir en la aplicación del mundo espiritual a la medicina) es más de difundir erróneas exageraciones y mentiras en un tema tan importante para la salud pública como son las vacunas.

El segundo libro destacado por Amazon es el titulado “Dissolving Illusions: Disease, Vaccines, and The Forgotten History” escrito por una nefróloga estadounidense adepta a la homeopatía y a curar todo con vitamina C, en cuya reseña se dice que:

No hace mucho tiempo, las infecciones letales eran temidas en el mundo occidental. […] Hoy, se nos dice que las intervenciones médicas aumentaron nuestra esperanza de vida y evitaron por sí solos las muerte en masa. ¿Pero es esto realmente cierto? En el libro se detallan datos y cifras de revistas médicas, libros, periódicos y otras fuentes que se pasaron por alto durante mucho tiempo. Usando gráficos que destruyen los mitos, este libro muestra que las vacunas, los antibióticos y otras intervenciones médicas no son responsables del aumento de la esperanza de vida ni de la disminución de la mortalidad por enfermedades infecciosas. Si la profesión médica puede malinterpretar sistemáticamente e ignorar información histórica clave, la pregunta debe ser: “¿Qué más se ignora y se malinterpreta hoy?” Quizás la mejor razón para conocer nuestra historia es que las peores partes nunca se repitan.

Es decir otra candidata al Premio Nobel, siempre y cuando se decida a realizar algún experimento que demuestre su más que disparatada teoría.

El tercer libro de esta tan particular lista es el que lleva este más que impactante título “Vaccine Epidemic: How Corporate Greed, Biased Science, and Coercive Government Threaten Our Human Rights, Our Health, and Our Children”. Y cuya reseña dice

Los funcionarios de salud pública afirman que las vacunas son seguras y efectivas, pero la verdad es mucho más complicada. La vacunación es una intervención médica seria que siempre conlleva la posibilidad de lesionar y causar la muerte, así como de prevenir enfermedades. Las políticas de vacunación coercitiva privan a las personas del consentimiento libre e informado, el sello distintivo de la medicina ética. Los estadounidenses están cada vez más preocupados por la seguridad de las vacunas y el derecho a tomar decisiones individuales e informadas junto con sus profesionales de la salud. La epidemia de vacunas se centra en el arduo debate que rodea la elección de vacunación individual y de los padres en los Estados Unidos.

¡Vamos! El acabose.

El cuarto libro es “Miller’s Review of Critical Vaccine Studies: 400 Important Scientific Papers Summarized for Parents and Researchers” que aunque presenta una pátina de respetabilidad científica ha sido escrito por un periodista antivacunas que lleva publicados más de diez libros con las habituales tácticas anticientíficas de escoger de manera sesgada, dar importancia a trabajos más que lamentables publicados en revistas de último orden o sacar de contexto citas y datos tal y como ha sido previamente expuesto en algunos blogs científicos.

Y parafraseando al viejo dicho taurino “no hay quinto peor”, ya que “The Vaccine Court: The Dark Truth of America’s Vaccine Injury Compensation Program” sugiere que en los EEUU existe desde hace décadas una confabulación entre médicos, científicos y funcionarios públicos para esconder los “peligros” de las vacunas.

El sexto libro de esta ya más que abominable lista es “Vaccines: A Reappraisal”, escrito por un médico estadounidense defensor de la homeopatía, la acupuntura y la “medicina natural” en el que argumenta que

no existe una emergencia de salud pública que justifique las vacunas, el hecho de requerir vacunas nos priva a todos de un consentimiento genuinamente informado y evita que los padres tomen decisiones sobre la atención médica para nuestros hijos, derechos humanos básicos que aún deseamos mantener.

Con el séptimo libro de esta lista de elegidos para la gloria volvemos al más crudo sensacionalismo puesto que se titula “The Virus and the Vaccine: Contaminated Vaccine, Deadly Cancers, and Government Neglect”. Así que ya sabemos que podemos esperar de su lectura.

El siguiente libro presenta un título mucho más suave: “The Vaccine-Friendly Plan: Dr. Paul’s Safe and Effective Approach to Immunity and Health-from Pregnancy Through Your Child’s Teen Years”, pero no nos dejemos engañar puesto que el autor es una “estrella ascendente” en el universo antivacunas. En el libro este doctor

presenta su enfoque comprobado para desarrollar la inmunidad: un nuevo protocolo que limita la exposición de un niño al aluminio, mercurio y otras neurotoxinas al tiempo que desarrolla una buena salud general.

Y planteado así ¿qué padre no querría limitar y hasta eliminar los metales y las neurotoxinas de la vida de sus hijos? Pero claro este “nuevo” enfoque se basa en los mismo de siempre: fuera vacunas (que ya sabemos que son tóxicas) y bienvenidos a la era de los suplementos nutricionales ¡sobre todo los que el mismo doctor vende!

El noveno libro es “The Vaccine Book: Making the Right Decision for Your Child” en donde su autor afirma que presenta a los padres toda la información tanto a favor como en contra para que ellos decidan después si vacunar o no a su hijo. Porque ya sabemos que en este tan particular siglo XXI la Inmunología, la Virología, la Epidemiología y el resto de disciplinas médicas que han demostrado que las vacunas son uno de los mejores inventos de la medicina moderna no son suficientes; un padre siempre debe estudiar por sí mismo los pros y los contras de si vacunar a su hijo o llevar o no a su bebé en la sillita reglamentaria cuando viaja en su coche, porque todos sabemos que ha habido casos de niños que se han ahogado con ese siempre tan molesto cinturón de seguridad que la todopoderosa avaricia empresarial (junto con políticos y funcionarios públicos corruptos) quiere hacernos comprar sin necesidad para así poder aumentar su ya más que obscena tasa de beneficios empresariales. ¡Libertad de elección automovilística!

Y ¡por fin! en el puesto número diez de esta disparatada lista encontramos el primer libro científico sobre el tema, el titulado “Vaccines and Autoimmunity” adecuado para

estudiantes avanzados e investigadores que estén trabajando en estudios patogénicos y epidemiológicos

en el que se analizan (de manera más que profesional) esos más que rarísimos casos de reacciones adversas de las vacunas.

Total, para Amazon está más que claro, victoria por más que una abrumadora goleada de 9 a 1 a favor de los antivacunas y eso que el gol de la honra científica se consigue en los minutos de descuento.

Y no se crean, que una búsqueda similar en castellano arroja un resultado casi tan desalentador como en inglés: todos los libros excepto dos (los de las posiciones 4ª y 6ª) son panfletos antivacunas, algunos traducciones del inglés y otros escritos por los habituales magufos patrios de los que hablé en una entrada anterior.

Así que en resumen, la inteligencia artificial de los algoritmos al servicio de la nueva economía convierten al mayor distribuidor de libros del mundo en el mejor escaparate para la más peligrosa anticiencia posible. Y luego habrá alguien que se sorprenda del cada vez más escaso criterio de la ciudadanía.

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  1. Alberto
    6 marzo, 2019 en 7:07

    En realidad, no entiendo qué tiene que ver que esos libros sean vendidos por Amazon con su temática. Son los mismos libros que puedes encontrar en cualquier librería.

    Por otra parte, la ciencia sí cree que puede haber una relación entre la bajada drástica del número de muertos por enfermedades infecciosas (que hasta no hace mucho era del 80 % de la población en los primeros dos años de vida), debido a las vacunas, antibióticos, y a la mejora del estado general de salud por la mejor alimentación e higiene, con un aumento de las alergias y enfermedades autoinmunes. Es la teoría de la higiene, que no tiene nada que ver con los alternativos y naturistas. Se trata de que el sistema inmunitario, al estar protegido mediante las vacunas y antibióticos de los patógenos habituales, deriva su actividad hacia elementos no dañinos (alergias) o a las propias células (enfermedades autoinmunes). Si bien es cierto que esta teoría de la higiene en los últimos años está puesta en duda, y se cree que el aumento de alergias y enfermedades autoinmunes tiene más que ver con una variación de la flora bacteriana saprófita intestinal por diversos factores, sobre todo por el cambio en la dieta. Se cree esto porque la disminución de enfermedades infecciosas en niños se dio básicamente hace bastantes décadas, mientras que el aumento de alergias y enfermedades autoinmunes se ha visto más en los últimos años, coindiciendo con el cambio de la dieta, por el aumento de consumo de productos ultraprocesados, pobres en fibra y ricos en grasas, sal y azúcar; y el consiguiente aumento de la obesidad en niños.
    Es posible que el aumento de sustancias tóxicas a las que estamos expuestos también tenga algo que ver, aunque es difícil de demostrar.
    También se cree que sobrevivir a enfermedades infecciosas que antes de los antibióticos invariablemente producían la muerte, en la primera infancia, deja una impronta en el sistema inmunitario de por vida, ya que se produce durante el periodo de formación y aprendizaje del mismo, quedando éste hiperactivo y favoreciendo las alergias, enfermedades autoinmunes y la inflamación crónica de bajo grado.
    Tenemos por tanto varias causas posibles, todas referidas al modo de vida de la civilización industrializada, que disminuyen drásticamente el número de muertes por enfermedades infecciosas en la infancia a cambio de un aumento de alergias, enfermedades infecciosas, e inflamación crónica de bajo grado que influye en enfermedades muy diversas, no sólo inflamatorias sino otras tan comunes como las cardiovasculares y el cáncer. El balance es claramente positivo, más vale vivir con alguna enfermedad que morir en los primeros años de vida.

  2. Eduardo Baldu Gil
    6 marzo, 2019 en 12:14

    Soy de la opinión que la confianza depositada en la llamada Inteligencia Artificial, es, cuando menos, excesiva. Esta está desarrollada sobre los algoritmos que permiten a la máquina llegar a conclusiones sobre un tema concreto. Pero esos algoritmos están desarrollados por nosotros, y por tanto resulta inevitable que contengan algunos sesgos en muchos casos, y esos sesgos condicionan necesariamente las conclusiones.
    En este caso en concreto. El sesgo más importante es la rentabilidad de las ventas. No se valoran los contenidos, y si estos se ajustan o no a la verdad, sino si los lectores se sienten atraídos por tales obras. Si tenemos en cuenta que muchos de los lectores de tales temas, lo que buscan es confirmar sus creencias paranoicas, es lógico que tengan éxito. Que su contenido sea pura falacia, es un hecho marginal. El problema es que estamos ante una espiral que se retroalimenta. Muchos de los lectores de tales libros, sean o no convencidos previos, acaban obnubilados por una supuestas credenciales (títulos de “doctor” tan altisonantes como vacíos de contenido) y tragan anzuelo, sedal y caña. Estos, a su vez, serán propagandistas de tales ideas. Por supuesto, a nadie se le ocurre verificar si tales ideas tienen un mínimo de credibilidad (Eso es esfuerzo, y cada vez estamos más porque nos lo den todo masticado, y bien masticado. La ley del mínimo esfuerzo posible).
    Por otra parte, las fantasías, las conspiraciones, son entretenidas. La ciencia es “aburrida” y, nuevamente, requiere esfuerzo para su comprensión. Así que, en la era de la información (Y sobreinformación manipulada) ¿Qué mejor que optar por lo fácil y divertido?
    Y como eso es lo que se vende, el algoritmo de la IA es lo que promociona. Pensar que una empresa, cuyo objetivo es obtener el máximo beneficio posible va a sopesar si lo que promociona se corresponde con la realidad, es tener una confianza excesiva en la honestidad de los directivos de esa empresa.

  3. 6 marzo, 2019 en 13:12

    Un par de datos para esas personas que han enviado comentarios defendiendo que el sarampión es una enfermedad benigna que se pasa con reposo y cariño materno.

    Primero, el sarampión mata directamente a una de cada mil personas que infecta en los paises occidentales, en el Tercer Mundo la estadística es mucho peor. Es decir en un país occidental similar a España sin vacunar de esta enfermedad “benigna” se podría contabilizar unas 48.000 muertes.

    Segundo, el virus del sarampión daña al sistema inmune de aquellos pacientes que sobreviven, de tal manera que quedan inmunocomprometidos durante un periodo de varios años en los que son más susceptibles de morir cuando se infectan por otros patógenos que no les hubieran matado sin la ayuda previa del virus del sarampión.

  4. 6 marzo, 2019 en 17:24

    Hola:

    Ese pensamiento actual de que “no nos dicen toda la verdad, algo de vital importancia se nos oculta”, forma parte natural de nosotros.

    Antes, nos aportaba para sobrevivir. Ahora nos quita recursos; tiempo, dinero y en ocasiones la vida para forrar el bolsillo de quienes saben manipular a las masas analfabetas funcionales.

    Saludos.

  5. Alberto
    6 marzo, 2019 en 17:30

    Eduardo, insisto: ¿qué tiene que ver con todo esto los algoritmos y la inteligencia artificial? Poner a la venta los productos que el público demanda, no requiere de complejos algoritmos basados en la inteligencia artificial. Es lo que han hecho los tenderos de barrio toda la vida. Estos libros se venden, por desgracia, mucho, y por eso los venden tanto Amazon como las librerías de barrio. No mezclemos churras con merinas.

  6. Luis Sanchez
    6 marzo, 2019 en 23:35

    Yo, de todas maneras, pienso que si Amazon puede ganar un poco más manipulando el algoritmo de su buscador, para que te presente unos títulos antes que otros, lo hará. Google ya lo hace.

    Saben que nadie suele mirar más de las 4 o 5 referencias primeras. Y esos libros pueden tener mayor beneficio que otros u otros intereses que ni imaginamos. Yo no me fío ni un pelo de esta gente. De hecho les cerré la cuenta hace 2 años y solo les compro algún libro electrónico que otro, porque tengo su lector. Están acabando con sectores enteros de comercio y no quiero contribuir a ello.

    Y respecto a la mujer que pide ayuda en la red para prevenir el contagio del sarampión por parte de su hija, me parece patético y treméndamente ilustrativo de la estupidez humana. Si no hago caso al médico ni a las autoridades sanitarias que basan sus indicaciones en hechos demostrados, y luego pido ayuda por las redes a desconocidos, a quien quiera contestarme, alguien pensaría que no estoy bien de la cabeza. Me gustaría estar dentro de su cabeza para poder entender su comportamiento, porque no es único, hay demasiados casos parecidos.

    Salu2.

  7. Antonio
    7 marzo, 2019 en 8:40

    El comercio electrónico de Amazon tiene sus ventajas. Obviamente no en el caso referido, ya que si te limitas a mirar las primeras referencias de libros más vendidos, que son los mismos que puedes obtener en cualquier librería pequeña, no tienes más ventaja que te lo envían a casa. Pero en Amazon puedes encontrar artículos muy difíciles de encontrar en un comercio tradicional. Por ejemplo, con respecto a los libros, un conocido quería encontrar un manual muy concreto para aprender vasco, no lo encontraba ni en la Casa del Libro, al final tuvo que buscarlo en Amazon y le llegó, sorprendentemente, desde Italia.

  8. 19 marzo, 2019 en 2:29

    He leído que hay una buena noticia al respecto.

    Amazon ha empezado a retirar los libros que fomentan “curas” para el autismo y aquellos que promueven la desinformación sobre las vacunas.

    Facebook va por la misma causa.

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