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Si los negacionistas del cambio climático piensan primero en la Ciencia dejan de ser negacionistas


Está más que demostrado que las creencias, sean estas religiosas, políticas o de cualquier otro tipo pueden afectar de forma muy drástica a la percepción de la realidad, de tal manera que incluso el razonamiento matemático más elemental puede ser invalidado si choca con los dogmas previamente inculcados en el acólito. Sin embargo, un recientísimo estudio muestra que este bloqueo del pensamiento crítico puede ser revertido si al creyente se le obliga previamente a pensar en la Ciencia.

Junto con las creencias de tipo religioso del pasado (pero desgraciadamente también del presente) como el creacionismo, que choca literalmente con prácticamente todo el actual conocimiento científico,  en las últimas décadas han empezado a proliferar las más diversas creencias seculares cuyos acólitos muestran la misma tozuda ceguera ante diferentes y más que abrumadores hechos científicos. Entre estas nuevas creencias están los antivacunas y los distintos tipos de negacionistas como los del SIDA o los del cambio climático. Todos ellos, además de demostrar una casi total ignorancia en el campo en cuestión, despreciando los innumerables estudios desarrollados durante décadas por varios miles de investigadores sobre el tema en cuestión, se aferran más que dogmáticamente a su negación de la importancia de las vacunas, de que un pequeño virus RNA puede destruir el sistema inmune de los infectados o de que la Humanidad se está convirtiendo en un cáncer ecológico capaz de alterar el clima del planeta, llevando a la extinción no sólo a miles de especies animales y vegetales sino también más que probablemente al suicidio colectivo de si no toda la especie humana, sí de la actual civilización depredadora.

Y hasta ahora parecía que no había forma de intentar hacer entender a estos nuevos creyentes que estaban equivocados. Sin embargo un estudio expuesto en el reciente congreso de la Asociación Americana de Psicología celebrado hace unos días en Chicago ha venido a mostrar que el negacionismo del cambio climático puede ser revertido en el contexto adecuado.

El experimento consistió en preguntar a varios cientos de estadounidenses de distintas tendencias políticas sobre cuestiones relacionadas con el cambio climático del tipo

¿Qué tan creíbles son los datos de la ciencia climática sobre que las temperaturas de los océanos están aumentando?

o

¿Qué tan seguro está usted de que el calentamiento global explica muchos de los nuevos patrones climáticos que estamos viendo hoy?

Como era de esperar los llamados “conservadores” estadounidenses, es decir votantes del partido republicano, mostraron un alto grado de escepticismo cuando no de rechazo directo sobre los datos científicos cuando eran preguntados directamente sobre el tema.

Sin embargo, a diferencia de este grupo de control a la otra mitad de los entrevistados se les hizo responder previamente a preguntas similares relacionadas con otros hechos científicos como

¿Qué tan creíbles son los datos médicos de que los gérmenes son la causa principal de la enfermedad?

o

¿Qué tan seguro está usted de que la teoría de la gravedad de los físicos explica con precisión por qué los objetos caen?

En este segundo grupo los “conservadores” comprendieron cómo funciona la ciencia, en donde el consenso científico sobre un tema tiene la misma (y más que poderosa) fuerza que el consenso científico en otro tema y que despreciar un consenso en particular es irracional, por lo que estos individuos respondieron positivamente a las cuestiones climáticas, ya que tal y como indica uno de los autores del estudio

Para los escépticos del clima, probablemente se volvió incómodo informar en nuestra encuesta que creían en la ciencia y, al mismo tiempo, negar los hallazgos de la ciencia del clima. Esa disonancia llevó a muchos a ajustar sus creencias para mostrar un mayor apoyo a la existencia del cambio climático.

Por lo que parece que no todo está perdido con los negacionistas, simplemente hay que preparar el campo de juego antes de hablar con estos creyentes ya que como vuelve a indicar otro de los autores

Nos sorprendió gratamente que una breve encuesta de dos minutos cambiara las opiniones de los escépticos sobre el cambio climático. Es emocionante saber que en entornos del mundo real, podríamos tener conversaciones climáticas más productivas al comenzar desde un lugar de confianza común.

Así que ya saben, cuando se enfrenten a uno de estos individuos lo mejor es hacer como los atletas: precalentar antes de entrar en el fondo de la cuestión.

Entradas relacionadas:


  1. psico
    17 agosto, 2019 a las 1:44

    ¿quizá está relacionado con este comportamiento?

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  2. 17 agosto, 2019 a las 13:29

    Un lector ha enviado una larga lista de científicos (curiosamente todos ellos italianos, no entiendo la razón) que textualmente “creen” que no existe cambio climático. Y como bien ha escrito el lector con eso de “creer”, un científico puede creer en lo que le quiera, por ello hay científicos cristianos, musulmanes, budistas, hinduistas o que creen en la astrología o en los duendes, que apagan su pensamiento crítico cuando les conviene. Pero lo que diferencia la Ciencia del resto de facetas humanas es que presenta hechos demostrables. Y en este caso estos científicos no han podido demostrar que los miles de estudios publicados en casi todas las revistas relevantes del campo estén equivocados. Por ello nuevamente vuelvo a recordar que en Ciencia no existe el principio de autoridad y si un Premio Nobel no cree en el cambio climático, en las vacunas o en que el VIH no destruye el sistema inmune, mientras no presente pruebas irrefutables que expliquen donde se han equivocado miles de investigadores su creencia tiene el mismo valor que la de un fontanero o una abogada penalista, es decir nada de nada.

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  3. 17 agosto, 2019 a las 16:03

    Un glaciar islandés desaparece por el cambio climático:

     

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  4. 29 septiembre, 2019 a las 10:35

    Alex Wynaendts, directivo de la aseguadora Aegon no puede dejar las cosas más claras sobre el cambio climático:

    “Es verdad que cada vez será más difícil asegurar estos riesgos para quienes no tienen dinero. Porque los ricos no vivirán en las zonas con mayor peligro, por ejemplo, de inundaciones. Los Gobiernos deberían desempeñar algún papel para establecer ciertas protecciones. ”

    Es decir, que para seguir manteniendo los beneficios de las multinacionales, los gobiernos deberán pagar la factura para que los pobres no acaben en la miseria o peor aún muertos.

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  5. 31 diciembre, 2019 a las 0:43

    Una zona del Pacífico que duplica el tamaño de España registra un misterioso aumento de la temperatura muy superior a la media. https://www.eldiario.es/theguardian/aumento-temperatura-Nueva-Zelanda-confunde_0_978502740.html

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  6. 6 febrero, 2020 a las 11:20

    El pasado mes de enero fue el más cálido desde que hay registros: https://www.vozpopuli.com/actualidad/enero-mes-calido-historia_0_1325268833.html

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  7. 3 junio, 2020 a las 23:44

    Greenpeace denuncia la inyección de 7.000 millones de euros a combustibles fósiles del BCE desde que comenzó el covid-19. https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/06/03/greenpeace_denuncia_inyeccion_000_millones_euros_combustibles_fosiles_del_bce_desde_que_comenzo_covid_19_107401_1012.html

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  8. Cristiam
    13 septiembre, 2020 a las 23:10

    Comunicación, solidaridad y visión son necesarias para asegurar la estabilidad de cualquier sociedad no importa qué tan pequeña o qué tan grande sea. En una sociedad estable imperan la comunicación eficiente, la solidaridad tanto en tiempos de paz como en tiempos tumultuosos y una visión del futuro basada en el conocimiento pleno del pasado y del presente. Una sociedad global como la nuestra, en la que estamos conectados en más de un sentido, no puede permitirse el lujo de creer que ninguna acción desencadena consecuencias para todos nosotros, los habitantes de éste planeta. Las consecuencias de cualquier acción siempre terminarán viéndose sin importar cuánto nos esforcemos por pretender que no están ahí; tan arrogantes son algunos miembros de nuestra especie que pretenden tapar el sol con la palma de su mano.

    Uno de los mejores ejemplos de acciones cuyas consecuencias afectan a todos los habitantes de éste planeta son las actividades industriales de distintos tipos, desde la fabricación de ropa hasta la fabricación de vehículos de transporte. Las actividades industriales son necesarias para el bienestar de la economía de todo país pero cuando estas se realizan sin controles efectivos entonces los ecosistemas terrestres y acuáticos empiezan a degradarse hasta convertirse en ecosistemas tóxicos y muertos. Es un noble ideal a alcanzar que cada año sean menos los gases contaminantes que emitan las fábricas que sostienen las industrias de cada país del mundo y tal ideal puede alcanzarse si desde ahora los dueños de las grandes empresas poseedoras de fábricas asumen la responsabilidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

    El carbono es uno de los varios elementos químicos que componen la estructura bioquímica de cada ser viviente en este planeta. El carbono es lo que permite que la vida exista sobre este planeta y sería una ironía muy amarga y muy dulce al mismo tiempo que también sea la causa de la muerte de los seres vivos de este planeta; el ciclo del carbono es mucho más que la respiración de las plantas y de los humanos: cuando los más expertos acerca de meteorología, geología, biología, paleontología y química hablan acerca del ciclo del carbono están hablando acerca de un proceso que involucra a la atmósfera, la hidrósfera, la litósfera y las actividades humanas y no humanas que influyen en cada ecosistema del planeta. Mientras continúen las emisiones de gases de efecto invernadero el ciclo del carbono seguirá trastornándose hasta perder la estabilidad por completo, de ahí se desprende la conclusión de examinar las principales fuentes de contaminación, siendo las grandes fábricas una de esas varias fuentes de contaminación después de las actividades agrícolas, actividades de transporte y actividades de gestión de residuos.

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