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¿Y qué si las vacunas produjeran autismo?


Una de las más grandes falacias de los antivacunas es sugerir (sin prueba alguna por cierto) que las vacunas producen autismo. En este brevísimo video, los cómicos estadounidenses Penn y Teller presentan de manera más que visual el hecho de que aunque fuera verdad esta mentira de que el autismo estuviera asociado a las vacunas, seguiría siendo más que recomendable inmunizar a tu hijo, más que nada para evitar que muriera de alguna de las docenas de graves enfermedades infecciosas que previenen estas maravillas de la moderna medicina científica.

 

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  1. asi6
    23 octubre, 2019 de 7:52

    solo por el mero hecho de poner ese titular ya se está, de alguna manera, dando credibilidad y notoriedad a algo que debería estar enterrado bien profundo, es como si les dieras esperanzas a los que se creen esas falacias. No me parece afortunado el título del vídeo.

  2. 23 octubre, 2019 de 9:27

    El título está escrito entre interrogaciones para no dar por asumido que sea cierto y está pensado para atraer a los antivacunas a leer algo que quizás les pudiera encender una mínima chispa de racionalidad, ya que estos individuos como cualquier secta suelen sólo leen lo que sus profetas neohippies difunden.

  3. 23 octubre, 2019 de 9:27

    De todas formas, pienso que hay que combatir este principal argumento de los antivacunas, que consiste en exigir una seguridad del 100% a las vacunas y si no hay que dejar de administrarlas. Estos individuos parecen vivir en el mundo de Oz, en donde todo es perfecto y de color de rosa. Desgraciadamente, el mundo real no es así. Todo lo que nos rodea está sujeto a fallos, errores que a veces llegan a provocar heridos e incluso muertos. Pero ello no impide que sigamos utilizando algo parcialmente defectuoso y potencialmente peligroso si las ventajas de su uso son muy superiores a sus riesgos. Porque si se llevase a la práctica la exigencia de total seguridad y fiabilidad a todos los productos tal y como exigen los contrarios a las vacunas, entonces no sólo nos quedaríamos sin ningún medicamento, sino que tendríamos que volver a la Edad de Piedra, porque todos los aparatos existentes en este mundo tecnológico pueden producir daños: electrodomésticos que muy raramente se incendian, coches a los que muy ocasionalmente les fallan los frenos, incluso los más que eficaces cinturones de seguridad a veces producen alguna muerte. Pero a nadie, salvo a un fanático neohippie se le ocurriría argumentar tamaña insensatez anti tecnológica.

    Y sin embargo aquí estamos, con padres que son capaces de olvidarse de la infinidad de riesgos reales que asumen (muchas veces de manera más que estúpida) para sus hijos y que sin embargo dedican media vida a luchar contra un riesgo imaginario, que en caso de ser cierto seguiría siendo una de las menores situaciones de peligro a las que cada día se enfrentan sus vástagos y que a cambio les permiten seguir viviendo.

  4. asi6
    23 octubre, 2019 de 12:35

    “está pensado para atraer a los antivacunas”
    visto así me puede valer

  5. Alberto
    23 octubre, 2019 de 12:42

    En realidad, las vacunas son la intervención médica que más ha contribuido a aumentar la esperanza de vida, con un coste en términos de efectos secundarios mínimo. Ningún medicamento ni técnica quirúrgica u otro tipo de tratamiento se acerca ni de lejos a la excelente relación beneficio-riesgo de las vacunas. Quizá por eso las vacunas son el objetivo de los esfuerzos de aquellos que, por su propio interés, quieren desacreditar a la medicina científica moderna, cuando ellos nunca han pasado del efecto placebo.
    Toda vacuna supone una estimulación del sistema inmunitario, lo cual en muy raros casos puede suponer un problema de salud (el sistema inmunitario a veces produce daños al cuerpo cuando es estimulado), que en muy raros casos de ésos será grave. Para relativizar estos posibles daños, hay que tener en cuenta que esto también lo puede producir cualquier virus con los que tenemos que lidiar varias veces cada invierno durante toda nuestra vida, y casi nunca pasa nada.
    Por cierto y ya que hablamos de vacunas, los nacidos en España entre 1970 y 1980 están llamados a vacunarse del sarampión, si no lo pasaron en la infancia o no se vacunaron después. Gracias a la corriente antivacunas, está resurgiendo esta enfermedad que puede provocar la muerte o graves secuelas neurológicas, cuando no hace muchos años se pensaba que se erradicaría. Aunque los casos en nuestro país aún son esporádicos gracias a que aún mantenemos altas tasas de vacunación infantil, estamos lejos de la epidemia de los países donde lo guay es no vacunar a tus hijos.

  6. Alberto
    23 octubre, 2019 de 12:56

    Con respecto al tema de los riesgos, hay mucha desinformación. Hay gente que le preocupa si el wifi da cáncer, pero luego fuma. O gente que le preocupan los riesgos de las vacunas, pero toma el ibuprofeno a la mínima, como si fuera agua, cuando es un medicamento con grandes riesgos potenciales que no está justificado tomarlo en la mayor parte de las ocasiones en las que la gente lo hace (sobre todo existiendo el paracetamol, una alternativa mucho más segura). O gente que se preocupa de aspectos de la salud sobre los que hay muy pocas evidencias, pero luego conduce de manera poco segura. En fin, que la gente no sabe relativizar los riesgos.

  7. c
    23 octubre, 2019 de 13:18

    me pregunto pqe ls farmaceuticas qe son verdaderas mafias especulando cn precios qe multiplican si les sale hasta por 10 o mas,,
    no hacen medicinas paliativas para lo qe tratan cn vacunas como hacen para lo demas…
    igual no ganarian tanto dinero ahora qe ls estados les han cortado el grifo cn el antitabaquismo y la dieta sana promovida desde ls gobiernos…

  8. Eduardo Baldú
    24 octubre, 2019 de 10:12

    “C”, antes de nada aconsejarte que mejores tu redacción. Tal como escribes, resulta muy difícil seguir tu argumentación.
    Que las farmacéuticas imponen precios abusivos, es un hecho constatado desde hace muchos años. Y que existen soluciones para impedirlo, también, y van desde la modificación de las leyes de patente (en condiciones y duración), hasta la conversión de este sector en público, pasando por controles estrictos en precios que contemplen los gastos reales de la inversión en desarrollo de los productos, exclusión de productos concretos por necesidades sociales o desarrollo de laboratorios públicos que compitan con los privados. Las alternativas para reducir este abuso son múltiples y variadas, y graduables. Pero dependen de los políticos.
    Pero eso es un problema fundamentalmente social y económico, y no cuestiona la eficacia de tales productos, y mucho menos representa justificación alguna para rechazar las vacunas. Es como si yo digo: “Como hoy hace sol, me opongo a las vacunas”. Es una gilipollez. Es como si planteo “Como las farmacéuticas ganan millones injustificados vendiendo sus productos, voy a pasar de utilizarlos para joderles el negocio”. Lo único que voy a conseguir es joderme a mi mismo. Y en el caso concreto de las vacunas, más. Si evitamos vacunarnos para que no puedan ganar dinero con su venta, vamos a tener que gastar mucho más, con otros medicamentos y tratamientos, al desarrollarse las enfermedades que habríamos podido impedir. Al final van a salir ganando más.

  9. Far Voyager
    24 octubre, 2019 de 10:36

    Si de verdad produjeran autismo, habría muchos más casos de los que hay hoy al ser obligatorias varias vacunas cuando menos aquí. Es tan simple como eso.

    Al final todo parece el resultado de conspiranoias del NWO y similares.

  10. Alberto
    25 octubre, 2019 de 15:40

    Por otra parte, hoy día se sabe que el autismo es un trastorno del neurodesarrollo que sucede, por causas desconocidas, en una etapa clave de la formación de sistema nervioso central durante la etapa fetal, aunque los síntomas no se manifiesten hasta los primeros años de vida. Por eso es imposible que las vacunas tengan nada que ver, puesto que el niño nace ya con el trastorno latente. Hay gente tan simple que cree en la relación entre el autismo y las vacunas porque su hijo manifestó los primeros síntomas del autismo en esos primeros años de la infancia en los que los niños reciben muchas vacunas. No entienden que correlación temporal no tiene nada que ver con causalidad. Con esos argumentos, también podríamos pensar que el autismo sucede por la introducción del gluten en la alimentación, o por empezar a caminar, o por decir las primeras palabras, o cualquier otra cosa que suceda en esos años.

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