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¿Por qué las pseudomedicinas parecen funcionar? una reflexión personal


Hace ya algún tiempo escribí una entrada en la que desgranaba un par de ejemplos extraídos de mi experiencia personal para explicar porqué, a pesar de la falta de datos fiables, muchas personas creen (nunca mejor dicho) que tal o cual pseudomedicina (por más disparatada que esta sea) parece tener algún efecto curativo. Hoy, como la vida da muchas vueltas y envejecer se podría resumir en mantener una relación más o menos cercana con la medicina ¡y hay del que abandone ese complicado trato!, les voy a relatar un nuevo caso muy cercano por si sirve de aviso para navegantes.

Hace unos pocos años se le diagnosticó a mi pareja un cáncer de mama, algo bastante usual teniendo en cuenta que es el tumor más frecuente en mujeres y que alrededor del 15% de ellas desarrollarán este proceso oncológico a lo largo de su vida. Como fue detectado a tiempo el pronóstico fue muy favorable y con la triada habitual de cirugía, quimioterapia y terapia hormonal no existía ninguna duda de que este cáncer iba a ser un relativamente breve paréntesis de unos pocos meses en su vida. Sin embargo, nada más acabar el último ciclo de quimio y justamente el primer día en el que comenzaba la terapia hormonal sintió fuertes dolores, como de profundos pinchazos de agujas de tejer en localizaciones exactamente simétricas de los gemelos. Como el dolor no remitía y era casi insoportable acudimos al médico, que se mostró totalmente desconcertado y aparte de recetar analgésicos y pedir cita urgente con la oncóloga nada más pudo hacer. En la consulta de la especialista se volvió a repetir la sorpresa ante tan extraños síntomas y la médico ordenó una batería de análisis y pruebas varias. El que además los repentinos síntomas no cuadraran ni con el tratamiento previo, ni por supuesto con el tan reciente hormonal no ayudaba mucho al diagnóstico. A partir de ahí empezamos un largo peregrinaje por no sé si todas (aunque eso sí, fueron muchas) especialidades médicas, puesto que en cuanto algún parámetro destacaba lo más mínimo por exceso o por defecto se remitía a mi pareja al especialista correspondiente, profesionales que una y otra vez mostraban su sorpresa, cuando no estupor al profundizar en la naturaleza de los síntomas y la total ausencia de cualquier tipo de daño fisiológico mínimamente detectable. Pasaron los meses, el mismo dolor en los mismos exactos puntos no remitía y mi pareja veía como su recuperación se posponía sin fecha y se convertía casi en una inválida sin ninguna calidad de vida. Al único consenso que llegaron bastantes de los especialistas consultados fue que, además de no tener ni idea de las causas y por tanto de su tratamiento, quizás en un futuro más o menos próximo estos tan extraños síntomas podrían remitir de manera espontánea es decir, la famosa regresión a la media.

Como era más que previsible, a medida que iban pasando las semanas sin horizonte de mejora a la vista, algunos familiares, amigos, vecinos, compañeros de trabajo y conocidos varios empezaron a aconsejarnos (de la manera más amable por cierto) con sus experiencias vitales más o menos cercanas por si servían de algo. Así, un día un familiar nos decía que a su vecino le había ido muy bien con la homeopatía, a la semana un amigo nos recomendaba la acupuntura o bien un compañero de trabajo relataba el poder de los remedios de herbolario o incluso de los comprados por internet y traídos directamente desde las exóticas China o India para remediar todos los males conocidos y por conocer. Todos ellos sabían de nuestro fuerte racionalismo, y aunque reconocían que no era probable que sus preocupadas recomendaciones pudieran convencernos, seguían aconsejándonos con nuevos y cada vez más exóticos “tratamientos” por si acaso, porque desde su punto de vista no hacer nada cuando existían tantas “terapias” era del todo incomprensible. Visto ahora en perspectiva, fue agotador tener que mantener la compostura social ante personas que se preocupaban verdaderamente por la salud tanto física como psicológica de mi pareja, a la vez que intentábamos hacerlas entender el disparate en qué consistían sus bienintencionados, pero irracionales y más que absurdos, consejos.  Porque, en caso de haber abandonado el más mínimo racionalismo y ante la falta de evidencia contrastable que avalara ninguna de estas “medicinas alternativas” ¿por cuál de todas las que nos recomendaba nuestro círculo social, o ya puestos de las innumerables que se publicitan por la casi infinita web deberíamos empezar? porque es evidente que no teníamos ni tiempo, ni fuerzas, ni tampoco dinero para ese largo peregrinaje en el que consistiría probarlas todas (ya que ¿con qué criterio íbamos a rechazar una de ellas? porque lo mismo esa era la buena) y así, empezar con ellas por orden alfabético era tan adecuado como hacer caso primero a la recomendada por la tía abuela materna o por el vecino del quinto.

Fueron pasando los meses y las especialidades médicas se agotaban porque tras infinidad de pruebas médicas no aparecían nuevas alteraciones medibles y un día, pasado más de un año desde el funesto inicio de tan particulares dolencias, el dolor empezó a hacerse más soportable y en pocas semanas desapareció completamente. Y así entonces mi pareja pudo reincorporarse a una vida más o menos normal, salvo las ya conocidas secuelas asociadas a los tratamientos hormonal y de quimioterapia.

Y llegados a este punto, la reflexión que se puede plantear es que si hubiéramos empezado ese largo peregrinar por chamanes varios, con o sin bata, dominadores o no de esas energías místicas o psíquicas tan incognoscibles para la Ciencia, que nos habían recomendado algunos es más que seguro que por pura casualidad (que no causalidad) uno de esos “tratamientos” hubieran coincidido en el tiempo con la remisión espontánea de los terribles dolores que acompañaron durante ese más que largo año a mi pareja. Y entonces nosotros, si no hubiéramos tenido el más mínimo pensamiento crítico, hubiéramos extraído la errónea correlación de que la ozonoterapia, las flores de Bach, el alineamiento de los chacras o la superchería que tocara en ese momento, resultado de ya una larga y desesperada búsqueda del Bálsamo de Fierabrás habría obrado el milagro de la sanación de una paciente desahuciada por la medicina científica. Y entonces, como buenos primates sociales habríamos empezado a difundir las maravillas de ese “tratamiento” que nos permitió volver a la normalidad entre todos nuestros familiares, amigos, compañeros de trabajo, vecinos y conocidos varios y porqué no, entre los miles o millones de internautas que están ansiosos porque esa dolencia que les aqueja a ellos o a sus familiares o amigos más queridos tenga un final feliz. Y entonces, el motor de la irracionalidad y la superstición hubieran obtenido nuevo combustible para perpetuar un nuevo ciclo de ese analfabetismo científico-sanitario que ya lleva demasiados milenios imponiéndose en el cerebro humano.

Porque es así como nuestro cerebro funciona, buscando la correlación más sencilla entre dos hechos que pueden estar o no conectados entre sí, adaptación evolutiva que si bien nos permitió sobrevivir y prosperar en nuestro pasado más remoto (un entorno por cierto más que simple comparado con la increíble complejidad de una sociedad moderna del siglo XXI para la cual la selección natural no ha tenido tiempo para adaptarnos), ahora ya es sólo una lacra que nos ancla a la irracionalidad y que no sólo no sirve para nuestra supervivencia sino que es una más que verificable rémora que lleva a los más ignorantes o más desesperados miembros de nuestra especia derechos al panteón familiar.

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  1. Alberto
    31 octubre, 2019 de 7:54

    Tras varias décadas de experiencia como médico, he visto infinidad de casos como el que cuentas. El cuerpo a veces hace cosas extrañas que la medicina no puede explicar y para las cuales no tiene remedio alguno; casi siempre remiten espontáneamente al cabo de un tiempo variable. Recuerdo en mi periodo universitario que un profesor me dijo que la suerte que tenemos los médicos es que la mayor parte de las enfermedades se curan solas, y la labor del médico es detectar cuando la enfermedad es grave y se puede mejorar su evolución con algún tratamiento, lo que la mayor parte de las veces no va a suceder. La mayor parte de las veces la labor del médico consiste en una actitud conservadora y expectante, y sobre todo no hacer daño con tratamientos agresivos que en nada van a mejorar al paciente; y la labor del paciente consiste en eso, en ser paciente y tener confianza en su médico y en su propia naturaleza biológica que casi siempre tiende a la remisión espontánea.
    Sobre todo, destacar el principio básico de la medicina que tantas veces se olvida en estos tiempos de medicina agresiva y altamente iatrogénica: ante todo, no hacer daño. Afortunadamente, cada vez más se van estableciendo “listas de no hacer”, formadas por terapias o técnicas diagnósticas de uso común en determinadas circunstancias, pero sin evidencia científica de su efectividad, y que en muchos casos son dañinas.
    Un hecho muy curioso en la medicina es ver cómo enferman y mueren los propios médicos. Se comprueba en la práctica que son los propios médicos los que con mayor frecuencia tienden a rechazar determinados tratamientos, sobre todo en las fases finales de la vida. Porque nosotros mejor que nadie sabemos que esos tratamientos sobre todo en esos momentos, casi nunca aportan beneficio alguno, y casi siempre añaden más sufrimiento al ya propio de esos momentos, e incluso acortan la vida. Los ciudadanos más escépticos con respecto a la medicina son los propios médicos, nosotros con nuestra experiencia de muchos años y muchos miles de pacientes tratados sabemos mejor que nadie de las limitaciones de la medicina.
    Y con respecto del principio a menudo olvidado de “ante todo no hacer daño”, recuerdo que la práctica de mamografías preventivas en pacientes asintomáticas es muy controvertida y la paciente debe ser muy consciente de los riesgos a los que afronta al someterse a dicha práctica, y tomar una decisión sólo cuando hayan comprendido y aceptado esos riesgos, lo que raramente sucede.. Lean esto: https://nordic.cochrane.org/la-mamograf%C3%ADa-como-m%C3%A9todo-de-cribado-para-detectar-el-c%C3%A1ncer-de-mama

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  2. Paco
    31 octubre, 2019 de 11:19

    Me ha gustado mucho tu entrada. A pesar de no haber pasado por ese mal trago, creo que si nos ocurriera lo mismo la historía sería casi calcada.

    Un abrazo para tu pareja, me alegro que ya esté bien.

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  3. Eduardo Baldú
    31 octubre, 2019 de 13:15

    Ya he leído en varias ocasiones que efectivamente es el propio cuerpo el que se sana a si mismo, gracias a los mecanismos de defensa, como el sistema inmunológico, y que los tratamientos, en la mayoría de los casos, son sistemas de apoyo y ayuda.
    En realidad es lógico, si tenemos en cuenta que la medicina, salvando el último siglo, siglo y medio, desconocía prácticamente todo de las causas de las enfermedades, y algunos de los métodos de tratamiento de las mismas eran perores que la propia enfermedad.
    El cuerpo humano (En realidad todos los seres vivos) son estructuras muy, muy complejas, y apenas hemos empezado a conocerlas con detalle. Queda aún mucho camino por andar hasta que realmente conozcamos en profundidad los mecanismos de la vida, y por consiguiente las causas y procesos de las enfermedades. Y sin esos conocimientos los métodos de curación van un poco a tientas, especialmente cuando hablamos de situaciones que se salen de los procesos más conocidos.
    Lógicamente, si eso ocurre con la medicina, los supuestos tratamientos “milagrosos” basados en la más fértil imaginación, no solo son nulos, sino que pueden (y de hecho son, por activa o por pasiva) ser altamente peligrosos.
    En cuanto al relato narrado, decir que he compartido una situación semblante, pero con resultado negativo. Mi mujer lucho durante algo más de seis años contra el cáncer (cuatro en total, no todos relacionados). Dos de ellos fueron coincidentes en el tiempo (esófago y mama), por lo que hubo de optar por un tratamiento de compromiso. Dado que el de esófago era extremadamente pequeño y admitía excluir la cirugía, se optó por mastectomía y tratamiento del de esófago con quimio y radio. Las expectativas eran buenas, pero un año después el de mama se reprodujo en el hígado (metástasis), con el agravante de aparecer con varios núcleos, lo que le convertía en inoperable. Los tratamientos de quimio fueron ineficaces, y hace cuatro meses murió.
    Pero eso no ha hecho que mi opinión cambie. Creo que hoy por hoy, los tratamientos existentes tienen una alta tasa de efectividad, y que si se apoyara la investigación como debería hacerse, esta eficacia aumentaría aún más.

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  4. 31 octubre, 2019 de 13:28

    Aunque se ha avanzado mucho en los tratamientos oncológicos cuando hay metástasis las tasas de supervivencia desgraciadamente son bajas.

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  5. Alberto
    31 octubre, 2019 de 18:35

    Normalmente la curación completa se suele conseguir en tumores que se extirpan en su totalidad con cirugía, cuando hay extensión local se complementa con radio y quimioterapia pero la supervivencia ya va descediendo, y cuando hay metástasis la supervivencia suele ser baja. Para los casos extendidos han surgido, además de la radio y quimioterapia tradicionales, los nuevos tratamientos biológicos e inmunológicos, basados en los nuevos conocimientos sobre el comportamiento biológico de las células cancerosas. Estos tratamientos actúan al principio bien sobre el tumor y las metástasis, pero con el tiempo y las mutaciones que van sufriendo las células cancerígenas, siempre aparece alguna célula sobre la cual el fármaco no actúa, entonces por selección natural al cabo de un tiempo ya todas las células del tumor son resistentes al fármaco. Por eso las expectativas que habían surgido con estos nuevos fármacos no se han cumplido en buena parte. Sí se suele conseguir prolongar la expectativa de vida desde meses sin tratamiento, hasta bastantes años en muchos casos. El que abandona los tratamientos científicos a cambio de pseudoterapias alternativas que prometen la curación, estará perdiendo varios años de vida en muchos casos.
    Por todo eso, la batalla contra el cáncer es difícil; siempre prometen haber encontrado el fármaco perfecto que conseguirá convertir el cáncer extendido en una enfermedad crónica, pero siempre las células cancerosas encuentran la manera de hacerse resistente a ese fármaco. Las técnicas de diagnóstico precoz en población asintomática (mamografías, sangre oculta en heces o colonoscopias, citología del cuello uterino), pueden mejorar en algunos casos la supervivencia, en muy escasa medida, mucho menos de lo que la gente cree, pero a cambio de detectar una mayoría de lesiones precancerosas, que en la mayor parte de los casos no supondrían nunca problema alguno porque no suelen evolucionar, pero obligan a tratamientos agresivos que también aumentan la mortalidad. El caso ideal es detectar un tumor cuando produce un síntoma fácilmente identificable, en un estadío no extendido. Pero muchas veces cuando el tumor produce síntomas ya está extendido; o en los estadíos iniciales los síntomas son totalmente inespecíficos. Es por esto que pese a los avances continuos, las tasas de curación permanecen desde hace décadas en torno al 50 %. Y cada vez hay más casos, principalmente por el aumento de la esperanza de vida, pero también por otras razones no del todo bien conocidas.

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  6. 1 noviembre, 2019 de 8:59

    ” Es por esto que pese a los avances continuos, las tasas de curación permanecen desde hace décadas en torno al 50 %. ”

    Esta afirmación es incorrecta, los avances en las últimas décadas han permitido mejorar las tasas de supervivencia en prácticamente todos los tipos de cáncer tal y como se muestra en la siguiente figura y seguirán mejorando en los próximos años. De tal manera que en la actualidad es bastante común que una persona diagnosticada con un tipo de cáncer luego se muera décadas después de cualquier otra enfermedad.

     

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  7. c
    1 noviembre, 2019 de 9:46

    que poco se habla de que la quimio para el cancer solo sirve en un porcentaje minimo
    dsp qe son las propias fililaes de la farmafia lasq e nos envenenan cn comida basura y azucar en todo etc etc etc
    . Los exitos de la quimio no llegan al 2% en canceres mas habituales

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  8. 1 noviembre, 2019 de 10:18

    La quimio es sólo una de las herramientas antitumorales y junto con las demás ha permitido que aumente mucho la supervivencia de los pacientes oncológicos tal y como demuestra la figura que he incluído en mi anterior comentario.

    Y menuda empanada mental tienes con eso de mezclar a las farmaceúticas con la comida basura y el azucar, que son producidos por otras multinacionales.

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  9. Eduardo Baldú
    1 noviembre, 2019 de 12:16

    Reconozco que soy una persona altamente sensibilizada ante comentarios como el de “C”. Por lo estúpidos que son, pero también, y de especial manera, por la experiencia vivida.
    El primer cáncer que tuvo mi mujer se desarrolló en un ganglio del cuello, pero las células procedían de otro lugar, denominado este proceso metástasis de primario desconocido (No fue localizado ningún origen tras someterse a un PET). De este cáncer obtuvo el alta (cirugía, quimio y radio)
    Los dos canceres coincidentes (pero de origen no común, esófago y mama, a los tres años y medio del primero) fueron tratados, respectivamente, con cirugía el de mama, y quimio y radio el de esófago. Lo ideal hubiera sido tratar con quimio también el de mama, pero preocupaba el de esófago al ser de carácter más agresivo. Por otra parte el cáncer inicial de mama era tratable con varias quimios y tratamientos hormonales. Solo cambios posteriores en la estructura genética de las células cancerígenas las hicieron resistentes a los tratamientos.
    ¿Fue una decisión errónea? No creo que pueda ser valorado. Es imposible saber qué habría pasado de, por ejemplo, realizar un tratamiento completo para el cáncer de mama y dejar aparcado el de esófago hasta transcurrir el tiempo necesario para poder tratarlo. Pero lo cierto es que con el tratamiento de quimio y radio, el cáncer de esófago desapareció totalmente.
    El de mi mujer es un caso complejo, y afortunadamente creo que no muy frecuente. Ya sé que es un único caso, y que por tanto no se pueden sacar conclusiones generales, pero las afirmaciones que pretenden que la quimio no sirve para nada están fuera de lugar, y desde mi punto de vista, son criminales puesto que ayudan a desmotivar su aplicación. Toda persona que haya vivido de cerca una de estas situaciones, sabe lo mal que se pasa, el enfermo e incluso sus allegados (al ver los sufrimientos de la persona querida). Si estamos diciendo falsamente que ese sufrimiento es inútil, fomentamos su abandono, con las trágicas consecuencias inherentes.
    Como muchos seudo-escépticos, “C” confunde la gimnasia con la magnesia. Las farmacéuticas, que, como empresas privadas, su fin es el lucro, son acreedoras de muchas críticas, especialmente relacionadas con precios abusivos, pero eso no quiere decir que sus productos no sean efectivos, y mucho menos que nos causen enfermedades con toda intención (que todo tratamiento tiene sus efectos secundarios es algo claramente sabido, pero en la decisión de utilizarlo pesa siempre la relación beneficio/perjuicio, y cuando el primero es mayor que el segundo, la decisión es clara).
    En relación a lo que comemos, las farmacéuticas ni pinchan, ni cortan. Una cosa es buscar un equilibrio en lo que ingerimos (sin excedernos en cantidad), y otra muy distinta “demonizar” un determinado producto. Por otra parte, y sin quitar responsabilidades a la “caja tonta” que nos dice que si comemos tal cosa seremos enormemente felices, estamos predispuestos a los abusos. Nosotros y en general todos los animales. Tengo una perrita, plenamente alimentada (algo consentida y mimada por toda la familia). Creo que si le pusiera un enorme bol lleno de comida, comería hasta reventar, y a ella no le influye la “caja tonta”. De hecho, y hasta cierto punto, es verdad que comer y beber nos da un cierto grado de felicidad inmediata. Sea cual sea la cultura, sea cual sea la época histórica, la comida y la bebida han estado siempre presentes en los actos festivos humanos. Así pues lo que realmente hacen los publicistas, para que compremos más los productos que ellos promueven, es aprovecharse de nuestras tendencias naturales. El problema en el fondo es que somos tontos.
    Pero en realidad, cualquier producto es malo, dependiendo de la cantidad ingerida. Hace unos años, en el seno de una familia española dominada por el fanatismo religioso, se obligó a una niña a beber agua (varios litros) con la intención de “expulsar” a un supuesto demonio que la había “poseído”. El resultado fue la muerte de la niña. Era agua, algo esencial para la vida, pero un exceso puede matarnos.
    Y en relación al azúcar, solo un pequeñísimo comentario: Siempre me ha provocado risa la actitud de un gran número de personas que, tras una muy copiosa comida, con abundancia de proteínas y grasas, descarta el azúcar del café y prefiere poner un edulcorante porque el azúcar es malo.

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  10. Alberto
    1 noviembre, 2019 de 14:08

    Ateo, las estadísticas y gráficas a veces tienen una doble lectura, las cosas no siempre son lo que parecen. Parece ser que buena parte de la mejora en esas cifras de supervivencia a 5 años se debe a que el cáncer se diagnostica cada vez más precozmente, por los programas de detección precoz en población general asintomática, o por hallazgos casuales en pacientes que se hacen pruebas de imagen para estudiar otro proceso. Estos tumores tienen un pronóstico excelente y contribuyen a mejorar las cifras de superviviencia globales. Pero es que, en realidad, estos tumores suelen ser carcinomas in situ, o lesiones premalignas, para entenderlo mejor se podría decir que son tumores que están en un punto intermedio entre lo benigno y lo maligno, aunque estadísticamente se consideran malignos. Y estas lesiones es excepcional que produzcan la muerte, aún sin tratamiento: la mayor parte de ellos no evolucionarán nunca a formas más agresivas que sí producen la muerte, o lo hacen tan despacio que el paciente, si tiene cierta edad, morirá antes de cualquier otro problema. Es más, en muchos casos el paciente no se va a beneficiar sino que se va a perjudicar de ser diagnosticado y tratado, ya que recibirá tratamientos agresivos, que conllevan cierta mortalidad, para tratar un tumor que con muy poca probabilidad le supondrá problema alguno. Estamos hablando, por tanto, de un sobrediagnóstico.
    Los diagnósticos precoces y los sobrediagnósticos son también una de las razones, quizá la principal, después del aumento de la esperanza de vida, del aumento del número de diagnósticos de cáncer. Este tipo de tumores premalignos hace décadas nunca se diagnosticaban, el paciente moría, mayor, de un infarto u otra enfermedad y al hacer la autopsia se descubría que tenía cáncer en un estadío inicial. Obviamente, un diagnóstico precoz de ese tumor no le hubiera supuesto ninguna ventaja a esa persona, al contrario. Por la misma razón, baja la mortalidad relativa, pero la mortalidad absoluta apenas desciende.
    Si obviamos el efecto de este sobrediagnóstico y nos centramos en los tumores que realmente suponen una amenaza para la vida, que son los que se diagnostican al producir síntomas, los avances en la tasa de superviviencia serían mucho más modestos.
    También puedes ver aquí cómo las tasas de supervivencia a 5 años en España son bastante inferiores a las de Estados Unidos, andan por el 53 %. https://www.infosalus.com/salud-investigacion/noticia-cancer-cifras-incidencia-mortalidad-espana-20170204080249.html

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  11. Alberto
    1 noviembre, 2019 de 14:13

    c, es curioso que los alternativos siempre criticais la poca efectividad de la quimioterapia en el tratamiento del cáncer. Pero es que la quimioterapia no es un tratamiento de primera línea del cáncer, salvo en las neoplasias hematológicas (leucemias, linfomas), en las cuales sí que obtiene tasas bastante elevadas de curación, especialmente en niños y jóvenes. La quimioterapia en tumores sólidos, los más frecuentes, se utiliza para mejorar ligeramente la tasa de supervivencia a 5 años, junto con la radioterapia y los nuevos tratamientos biológicos e inmunológicos, siendo el tratamiento básico la cirugía. ¿Por qué los alternativos no criticais la cirugía, que es lo que realmente cura el cáncer?

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  12. Laura
    31 enero, 2020 de 17:57

    Está atribuyendo algo que no sucedió a una terapia que nunca se realizó. De todo el texto lo único que podemos sacar en claro es que la medicina científica no encontró solución ni causa a su dolor. Gracias

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  13. 31 enero, 2020 de 20:07

    Es una pena que yo no haya sabido explicarme adecuadamente si lo único que sacas en claro es que la medicina científica, puesto que es algo que he dejado más que patente en la entrada. Quizás si lo vieras en conjunto comprenderías lo que he querido transmitir.

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  14. Laura
    2 febrero, 2020 de 18:41

    Supongamos la misma historia al revés. A mi pareja le diagnostican cáncer pero no quiere someterse a una quimioterapia que reduzca sus defensas y decide hacer una dieta, vida tranquila y actitud positiva. (Uno de tantos casos reales)
    A los meses su tumor remite solo.
    Si hubiera ido a quimioterapia y se hubiera atiborrado a pastillas la medicina se colgaría una medallita.
    Cree que desde esta historia sobre una terapia NO realizada puede llegarse a la conclusión de que por eso la medicina no funciona?? Pues su ejemplo es el mismo.
    No tengo nada en contra de la medicina convencional pero existen muchos otros métodos efectivos, y si es solo efecto placebo (cosa que usted parece no conocer) bienvenido sea.
    Saludos

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  15. 2 febrero, 2020 de 18:57

    Laura

    Para determinar la eficacia de los diferentes tratamientos están los ensayos clínicos y la epidemiología. Mi entrada versaba sobre los mecanismos psicológicos que permiten achacar resultados a lo que únicamente son pseudoterapias inefectivas.

    Sobre tu afirmación de que “existen muchos otros métodos efectivos” ¿podrías aportar alguna prueba? o simplemente eres otra persona obnubilada por esos mismos mecanismos psicológicos que engañan a mucha gente.

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  16. Alberto
    2 febrero, 2020 de 18:59

    La realidad es que esas curaciones espontáneas en el caso de cáncer, sólo suceden en tumores muy iniciales, lo que se llama carcinoma in situ, pero nunca en un tumor ya bien establecido. Las curaciones espontáneas suceden cuando el sistema inmunitario detecta un tumor en una fase muy inicial y lo destruye, esto no pasa con tumores de cierto tamaño porque las propias células tumorales, en estadíos avanzados del tumor, suprimen la acción del sistema inmunitario a nivel local. Yo, después de casi 30 años en la medicina, nunca he visto una remisión espontánea de un cáncer, avanzado, y digo espontánea porque desde luego no va a ser por las terapias alternativas, que tampoco he visto que sirvan para nada, claro está.
    Por cierto, que algunos tratamientos muy recientes actúan precisamente estimulando el sistema inmune para que destruya el tumor; desde luego esto no se consigue con dieta, vida tranquila y actitud positiva, hay estudios que lo demuestran.
    Sí estoy viendo, últimamente, mucha gente con cáncer morir por estar perdiendo el tiempo con terapias alternativas, dejando crecer el tumor, hasta que se dan cuenta de que han cometido el mayor error de su vida y para entonces ya es demasiado tarde, es un error del cual tú ya no vas a aprender nada, si acaso lo harán tus familiares y amigos. También he visto esto con muchas otras enfermedades graves, hay mucha gente que está muriendo por este motivo. Esto se está convirtiendo en un verdadero problema de salud pública.
    Con respecto al efecto placebo, no cura nada, simplemente alivia algunos síntomas relacionados con la ansiedad. Si quieres tratar con placebos como la homeopatía, acupuntura, etc, un dolor de cabeza o un resfriado, adelante, pero para las enfermedades de verdad has de recurrir a tratamientos de verdad.
    “No tengo nada en contra de la medicina convencional pero existen muchos otros métodos efectivos”… incorrecto. Si no están en la medicina “convencional” es precisamente porque no hay pruebas de su utilidad, si las hubiera pasarían a formar parte de la medicina “convencional” como así ha sido en ocasiones con tratamientos nuevos. Pero es dudoso que la homeopatia, acupuntura, etc, vayan a formar parte nunca de la medicina convencional, ya que sus bases teóricas van contra todo el edificio teórico de la biología y la medicina del siglo XX y XXI, ya que vienen de épocas anteriores, precientíficas, y todos los ensayos clínicos no han demostrado nada más allá del placebo (que no cura nada).
    Ese pensamiento posmoderno de que todo es relativo, todo vale, puede hacer mucho daño. Ahora, ya sabes lo que hay, es tu decisión poner tu salud en manos de un médico cualificado o de un charlatán de feria.

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  17. Laura
    2 febrero, 2020 de 20:09

    No pida ensayos clínicos en terapias no clínicas perseguidas por la ley. Investigue usted mismo, hable con personas que hayan obtenido buenos resultados y saque conclusiones.
    La mala praxis existe en todos los ámbitos, y el amor al dinero también. (Por eso a veces se retiran medicamentos ineficaces del mercado. No estaban clínicamente ensayados?? Hable con cualquier visitador médico para saber en qué basan su negocio los laboratorios farmacéuticos ).
    Si usted conoce el efecto placebo y el efecto nocebo, ambos investigados por la ciencia, debería saber el poder que tiene la sugestión sobre la curación o la enfermedad. Resulta aterrador que aún sabiendo esto, haya médicos que se dedican a diagnosticar “le quedan a usted 6 meses de vida”, con una total ausencia de sensibilidad y sin valorar el efecto psicológico que está afirmación proveniente de una “persona con autoridad en medicina” puede tener sobre la persona. Entre sus muchos efectos está la depresión, la apatía, darse por vencido y programarse para esperar la profecía autocumplida. (El último caso que he conocido de estas características duró exactamente 6 meses y un día con una pésima calidad de vida y dándose por muerto desde mucho antes).
    Los médicos deberían empezar a valorar el conjunto de cuerpo/mente y el poder positivo o negativo de sus palabras, tratan con personas no con números.

    Aporto un par de enlaces de interés:

    https://www.aemps.gob.es/informa/notasinformativas/medicamentosusohumano-3/2015-muh/ni-muh_02-2015-bioscences/

    https://www.niusdiario.es/sociedad/sanidad/antonio-sitges-recomienda-no-ir-medico_18_2887770084.html

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  18. 2 febrero, 2020 de 21:26

    ” No pida ensayos clínicos en terapias no clínicas perseguidas por la ley. Investigue usted mismo, hable con personas que hayan obtenido buenos resultados y saque conclusiones.”

    Esta afirmación tuya además de una estupidez implica un grave riesgo para la salud de los más incautos.

    Si vas por ahí preguntado encontrarás a personajillos que dicen curar el cáncer con zumo de limón, alineándote los chacras o incluso rezando a San Apapurcio mártir. El único medio que existe para saber si algo es efectivo es comprobarlo científicamente, el resto es engaño y estafa.

    Solo espero que si tú algún día tienes la desgracia de enfrentarte a una enfermedad grave no vayas por ahí hablando “con personas que hayan obtenido buenos resultados” porque lo mismo antes de sacar tus propias conclusiones acabas muerta.

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  19. 2 febrero, 2020 de 21:29

    Laura y con eso de intentar justificar el chamanismo pseudomédico con la mala praxis cometes un error. El hecho de que haya medicamentos o profesionales malos no implica que toda la medicina no sirva para nada. Por supuesto que hay que mejorar los tratamientos tanto médicos como la atención psicológica al paciente, pero eso no justifica tu penoso (y más que peligroso) argumento de que cada uno vaya por ahí haciendo caso al primer desaprensivo que afirma (sin ensayos clínicos) que cura tal o cual enfermedad.

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  20. Alberto
    2 febrero, 2020 de 22:09

    Laura, poco conoces de la medicina y los médicos. Ningún médico debería decir “le quedan a usted 6 meses de vida”, porque eso es imposible de saber. Le diría, si el paciente se lo pidiera, “los pacientes con el cáncer que usted tiene, en ese estadío concreto, viven de media seis meses”, pero eso es sólo una media, no indica nada concreto, habra gente que viva un mes y otros varios años. La verdad es que nunca he sabido de ningún compañero médico que diga algo así a un paciente, eso sólo se ve en las películas malas, lo más probable es que te lo estés inventando, porque lo hayas visto en alguna película mala.
    Y con respecto a los aspectos psicológicos de la medicina: en el grado de medicina (al menos hace treinta años cuando yo lo estudié) se estudia una asignatura anual de psicología, y dos anuales de psiquiatría, supongo que ahora será parecido. En una especialidad generalista como medicina de familia, la mía, se hacen cursos de comunicación con el paciente, y se vuelven a hacer prácticas en salud mental, con psiquiatras y psicólogos… Hay médicos que lo hacen mal básicamente porque están quemados, por las malas condiciones de trabajo. Eso no significa que la medicina no funcione, sino que las condiciones de trabajo debería mejorar.
    Con respecto a los medicamentos ya comercializados, se retiran raras veces, no por ser ineficaces, sino porque se detectan efectos secundarios graves que por ser muy infrecuentes es imposible detectarlos en las fases de ensayo clínico pre-comercialización. Porque, por si no lo sabes, los fármacos ya comercializados siguen formando parte del ensayo clínico; si no soportas esto, recurre sólo a fármacos antiguos que son más seguros.
    Ya te lo he dicho, aunque no pareces escuchar ni entender: el efecto placebo y el nocebo no curan (ni enferman) NADA. Sólo alivian o empeoran algunos síntomas de tipo psicológico. Son un factor de confusión en los ensayos clínicos y en la práctica cotidiana de los médicos, y en las vivencias de cierto tipo de pacientes muy sugestionables. Nada más. Si esperas curar un cáncer o una neumonía con efecto placebo, jamás lo conseguirás por muy sugestionable que sea el paciente. Y el efecto nocebo suele hacer que esos pacientes experimenten más efectos secundarios, pero el fármaco les va a curar igual.
    Pero en fin, tú y los alternos que pensais así sois adultos, libres de poner vuestras salud en las manos de quien estimeis oportuno. Sería un ahorro para la sanidad pública, de no ser porque cuando teneis una enfermedad de verdad, no ansiedad como suele ser lo habitual en vuestro casos, y veis que vuestras pseudoterapias alternativas no sirven para nada, al final acabais yendo a un hospital a recibir tratamientos de verdad, pero entonces el tratamiento es más caro, al estar el cáncer más evolucionado, y no hay ahorro; en realidad es lo único que me importa de todo esto, ya que respeto la libertad de la gente de suicidarse. Eso sí, me fastidia que no vacuneis a vuestros hijos, porque ellos no tienen culpa de vuestra estupidez.
    Y a ver si lees los enlaces que pones, en el primero dice: “El CHMP ha señalado que no hay pruebas de que alguno de los medicamentos en cuestión pueda causar daño o resultar ineficaz”. Del segundo enlace, en ningún momento recomienda las terapias alternativas.

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  21. Laura
    3 febrero, 2020 de 1:57

    Ateo666666

    En ninguna parte justifico el chamanismo al decir que hay mala praxis en todos los sectores, igual que hay malos médicos, hay charlatanes dentro de todo lo que es “pseudo-medicina”. Y también hay personas sensatas y coherentes que no recomiendan abandonar el tratamiento médico ni recomiendan el consumo de sustancias milagrosas , sino que tratan el conjunto de la persona (no solo físicamente) desde una perspectiva más humana y psicológica.
    Mi comentario inicial iba dirigido al post y al hecho de que la remisión espontánea sin haber tenido ningún tipo de tratamiento, no justifica que todas las personas que obtienen buenos resultados de terapias alternativas sean también casos de remisión espontánea. Eso equivaldría a decir que una remisión espontánea sin medicamentos significa que los medicamentos no sirven para nada.

    Alberto: Voy a intentar responderle a todas las cuestiones:
    * Que usted nunca haya escuchado a un médico decir “le quedan X meses de vida” ya le sirve para constatar que una persona miente. De hecho existen estudios estadísticos para ver cuánto se aproximan a la realidad en sus pronósticos, (y en ocasiones pronostican incluso X días). Pero como yo puedo mentir mejor compruebe las estadísticas aquí:
    https://www.elsevier.es/es-revista-atencion-primaria-27-articulo-la-impresion-clinica-como-estimador-13063392
    * “Los médicos hacen cursos de comunicación con el paciente, si lo hacen mal es porque están quemados con las condiciones laborales” Y SE QUEDA TAN ANCHO.
    Repito que tratan con personas, no con números, y si están quemados y se les olvidan esos cursos, no están haciendo bien una parte importante de su trabajo y tal vez deberían trabajar en otra parte donde no estén de cara a un público sensible y tengan mejores condiciones laborales. (A ser posible un lugar donde no tengan que hablar con nadie, no sea que paguen su frustración laboral con las personas).

    * con respecto a que los medicamentos raramente se retiran por su ineficacia, y a riesgo de inventármelo nuevamente con esta gran fantasía de la que hago gala para debatir con desconocidos por internet , le dejo el listado de los 91 medicamentos “retirados” por peligrosos o INEFICACES. (Especialmente ineficaces aquellos oncológicos)

    [link eliminado ya que como comenta Alberto “DCsalud” es un panfleto anticientífico]

    * Sobre placebo y nocebo, su efecto se basa en las expectativas del paciente y no se aplica solo a enfermedades leves, ya que parte de los descubrimientos se deben a usar placebo en grupos de control de enfermedades graves para comprobar la eficacia del medicamento.
    Para investigaciones con placebo leer aquí:

    * “Tu y los alternos que pensáis como tu cuando tenéis una enfermedad de verdad y no ansiedad como suele ser lo habitual en vuestros casos, acabáis yendo a un hospital para recibir tratamientos de verdad”
    No sé de qué parte del texto deduce usted que yo padezca ansiedad, qué clase de sesgo cognitivo se ha de tener para diagnosticar por texto y además adivinar que yo (y los que piensan como yo) somos los que no vacunamos a nuestros hijos. Creí haber dejado claro que no estoy en contra de la medicina alopática, pero puede ser que también mintiese o que usted tiene dotes adivinatorias chamánicas, pero en ningún caso que haya dicho la verdad. Ya que habla de la ansiedad le recomiendo investigar sobre las personas que se curan con terapias alternativas después de desengancharse de trankimazines y diazepames. Quizá sea placebo. O simplemente que traten su problema emocional en lugar de recetarles pastillas.

    * Me gustaría conocer qué opinión le merece el Dr Escudero, que dice operar sin anestesia a través de la sugestión de sus pacientes para anular el dolor. Aún no lo he investigado a fondo.

    *Mi conclusión es que cada uno elija la forma de vida (o de suicidio) que prefiera, que es una decisión libre de cada uno acudir al médico, al reikista, al homeópata, al astrólogo o a la Virgen de Guadalupe. Y que si tanta gente se decanta por acudir a otro tipo de medicina , no creo que sea solo por una cuestión de fe; en muchos casos, van porque el médico no les ha dado solución a su problema y deciden probar otro método que en ocasiones les funciona, especialmente aquellas enfermedades psicosomáticas. Ejemplos: fibromialgias, colitis, alergias, dermatitis atópica, psoriasis, etc.
    De todas he conocido casos y me han detallado sus terapias, pero quizá lo haya visto en alguna película mala.
    (PD. Quiero mi bocarrana)

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  22. Alberto
    3 febrero, 2020 de 7:20

    Laura, de nuevo sigues sin leer los enlaces que pones. Con respecto al de las predicciones de tiempo de vida, dice el artículo que has puesto: “Podemos concluir que la impresión clínica del profesional tiene una exactitud sólo aceptable a la hora de cuantificar el pronóstico. Ésta se hace mayor a medida que se acerca la muerte. No obstante, dada la ausencia de una plena exactitud y la tendencia a hacer estimaciones optimistas, recomendamos advertir a la familia de que todavía no se disponen de unas normas precisas para estimar con seguridad el pronóstico de vida del enfermo, y que el tiempo calculado corresponde a la media de un grupo de enfermos con esas características. En caso contrario, la comunicación de un número concreto de días de supervivencia, sobre todo en las primeras valoraciones, será con frecuencia ocasión de daño para el enfermo y de desprestigio para el médico.” Con eso está todo dicho.

    Con respecto a los médicos quemados, a la comunicación con el paciente, a tratar al conjunto de la persona desde una perspectiva humana y psicológica, realmente has dado en el clavo: las terapias alternativas están basadas en el efecto placebo, y éste se potencia cuando se le dedica mucho tiempo al paciente, que en el fondo es lo que busca este tipo de paciente: que le escuchen. Si vas a una consulta de medicina familiar de la sanidad pública, el médico tiene citados 60 pacientes a cada cual le dedica unos 7 minutos de media. Ahí el efecto placebo es discreto. Si vas a una consulta de un homeópata, te estará escuchando tus problemas durante 50 minutos. Cobran por escuchar, realmente. Ahí el efecto placebo es muy fuerte. Mientras no tengas ninguna enfermedad de verdad, no pasa nada; pero si tienes una enfermedad grave, ningún efecto placebo te va a servir de nada. Pero tú prefieres ir al homeópata porque te hace sentir bien que te escuchen. La solución a este problema no es ir al homeópata, ni que los médicos de la sanidad pública se dediquen a otra cosa si están quemados, sino mejorar la sanidad pública. Otra opción es que vayas a un médico privado, que te costará lo mismo que un homeópata, te escuchará un tiempo, más que el de la sanidad pública, aunque no tanto como el homeópata, y te dará tratamientos eficaces.

    Si quieres aportar algún dato sobre medicina, hazlo desde una revista médica seria, y no desde un panfleto como dsalud, que miente más que habla. Por tanto, considero ese artículo como no aportado.

    Con respecto al artículo del NYTimes sobre el placebo, de nuevo no lo has leído o comprendido. Dice “La depresión, los dolores de espalda, los malestares relacionados a quimioterapia, las migrañas, el estrés postraumático: la lista de condiciones que responden bien a los placebos —en ocasiones tan bien como a los fármacos— es cada vez más larga”. Todo problemas psicológicos o muy relacionados con la ansiedad. Me da la razón.

    Llevo 30 años en la medicina, he tratado a muchos miles de pacientes y he visto de todo. En general, el paciente que recurre a las terapias alternativas suele ser mujer de clase media alta, edad 30-50 años, que trabaja fuera de casa y dentro también, ocupándose ella de los niños con escasa participación del marido, con lo que tiene una importante sobrecarga psíquica, lo que le hace presentar síntomas de ansiedad que manifiesta mediante diversas somatizaciones: cefalea, dolor de espalda, insomnio, irritabilidad… a veces también presenta un cuadro depresivo. Acude a las terapias alternativas para estos malestares buscando en realidad alguien que le escuche sus problemas personales durante un tiempo. Por el efecto placebo, estos malestares mejoran, aunque vuelven a aparecer al poco tiempo, con lo que tiene que volver continuamente a que le escuchen. Con el tiempo, esta mujer envejece y tiene algún problema de salud importante, y sigue recurriendo a su homeópata o acupuntor que tan bien le comprende y le escucha y esto le cuesta la vida. Así es como, en general, funciona esto de las terapias alternativas.

    No tengo el gusto de conocer al Dr. Escudero, pero sí sé que el dolor depende mucho de la ansiedad, y la ansiedad mejora con la sugestión, sólo en algunos pacientes.

    Dices: “Y que si tanta gente se decanta por acudir a otro tipo de medicina , no creo que sea solo por una cuestión de fe; en muchos casos, van porque el médico no les ha dado solución a su problema y deciden probar otro método que en ocasiones les funciona, especialmente aquellas enfermedades psicosomáticas. Ejemplos: fibromialgias, colitis, alergias, dermatitis atópica, psoriasis, etc.”. En realidad, a lo mejor no han ido a un buen médico. Porque la dermatitis atópica y la psoriasis obtienen mejorías espectaculares con los nuevos tratamientos biológicos. La fibromialgia con lo que realmente mejora es con el ejercicio físico, una combinación de ejercicios de Pilates y ejercicios de fuerza, equilibrio y coordinación puede ser de gran ayuda para estos pacientes. El colon irritable depende mucho de la alimentación. Hay tratamientos desensibilizadores para las alergias muy eficaces. Y en todos esos trastornos hay un trasfondo de ansiedad y a veces también de depresión, que mejora con placebos, pero todo esto mejora mucho más con antidepresivos, que no provocan adicción como las benzodiazepinas. De hecho, si un médico te trata la ansiedad y la depresión con diazepam y tranquimazín, debes cambiar de médico y rápido. Esos medicamentos sólo están recomendados para un máximo de cuatro semanas, nunca para tratamientos prolongados, porque son muy adictivos.

    En fin, yo te recomiendo que si tienes alguna de esas enfermedades y no mejora con el tratamiento que tu médico te da, no vayas al homeópata: ve a un médico que conozca bien esa enfermedad,que sea un experto. Con internet es fácil encontrar al médico más adecuado para cada trastorno. Y si crees que tienes ansiedad o depresión, acude a un buen psiquiatra. He visto a centenares de pacientes que tras un largo periplo por diversos especialistas y terapeutas alternativos han encontrado la solución a sus problemas en un simple antidepresivo. Ir al psicólogo, por cierto, tampoco ha demostrado en los ensayos clínicos que sea más que un placebo debido a la escucha prolongada.

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  23. 3 febrero, 2020 de 7:38

    “Mi conclusión es que cada uno elija la forma de vida (o de suicidio) que prefiera, que es una decisión libre de cada uno acudir al médico, al reikista, al homeópata, al astrólogo o a la Virgen de Guadalupe.”

    Dejando de lado el peligro para la salud y la vida de las personas, para que veas el absurdo de tu “argumentación” te voy a poner un par de ejemplos:

    “Mi conclusión es que cada uno elija, si quiere conducir un coche con frenos, sin frenos, con ruedas desalineadas…”

    “Mi conclusión es que cada uno elija si quiere volar en aviones homologados o compañías aéreas sin pilotos cualificados, que no lleven combustible suficiente para el vuelo, …”

    Parece que no te quieres enterar de que en un civilización moderna TODOS tenemos que cumplir la legislación y más si lo que está en juego es la vida de las personas.

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  24. 3 febrero, 2020 de 9:32

    No sé en qué tipo de país vive Laura, pero lo que no parece entender es que en una sociedad avanzada la “libertad de elección” está sujeta al imperio de la ley, que sirve para proteger a los ciudadanos de riesgos innecesarios. Así, en una sociedad moderna todos los productos que se ofertan deben cumplir unos estándares de calidad para evitar que la gente no tenga que hacer el absurdo de

    “Investigue usted mismo, hable con personas que hayan obtenido buenos resultados y saque conclusiones”

    mientras miles mueren porque han hecho una mala elección y los coches que han comprado se estrellan porque el fabricante es un chapuzas, los aviones en los que viajan se caen porque se han ahorrado las revisiones, los barcos que les transportan se hunden por mal diseño, o la comida que han comprado les intoxica o les acaba produciendo cáncer porque el agua con el que se ha regado estaba contaminada.

    Quizás personas como Laura deberían probar en lo que consiste de verdad eso de tener “libertad de elección” en un mundo en donde no hubiera legislación alguna que velara por sus intereses y tener que decidir cada día donde arriesgarse a comprar la comida sabiendo que cómo no hay control alguno lo mismo lo que le vende el carnicero o el frutero le produce una salmonelosis galopante y luego, mientras se retuerce de dolor, tener que decidir cuál de todos los matasanos que se ofertan sin ningún tipo de control le va a recetar algo que de verdad funcione y no le acabe llevando a la tumba. Vamos, lo que ocurría en un pasado no demasiado remoto en todo el mundo.

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  25. Laura
    3 febrero, 2020 de 14:55

    Señor Ateo 666666 su argumento es tan fácilmente rebatible como decir que, si yo conduzco sin frenos , lo puedo arrollar a usted que circula con su vehículo en perfectas condiciones. Usted no tiene que acarrear con las consecuencias de mi irresponsabilidad, creencia o estupidez. En cambio si yo decido tratar mi enfermedad terminal con la estampa de San Pancracio, y fallezco, es mi problema.
    Querer controlar el libre albedrío de lo que los demás quieran hacer con su enfermedad es un poco atrevido no cree?
    Después también asegúrese de que hacen deporte acompañándolos al gimnasio y entre en sus casas a la hora de comer para revisar que no estén cocinando alimentos llenos de grasas saturadas y por ello sean susceptibles de padecer un ataque cardíaco.
    Una cosa es informar y otra muy distinta imponer. Respete el derecho de cada persona a elegir su tratamiento.

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  26. Laura
    3 febrero, 2020 de 15:01

    La doble moral de la legislación que vela por los intereses de los ciudadanos lucrándose con la venta de tabaco y patrocinando servicios religiosos en hospitales con lista de espera por falta de camas, señor Ateo 666666.

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  27. 3 febrero, 2020 de 16:08

    “En cambio si yo decido tratar mi enfermedad terminal con la estampa de San Pancracio, y fallezco, es mi problema.”

    Sigues sin entender nada. La gente no decide así en vacío encomendarse al santo o tomar zumo de limón para curar el cáncer, siempre hay un chamán (sotanado o laico) que convence y engaña a los incautos con promesas imposibles. Y siempre a cambio de dinero. Y eso en cualquier pais civilizado, en el que parece que tu no estás muy a gusto, tiene un nombre muy claro: estafa.

    Y lo malo es que cuando el paciente se da cuenta del engaño, aunque muchas veces ya es demasiado tarde corre raudo a la seguridad social, que te recuerdo pagamos con los impuestos de todos, a intentar lo imposible y encima nos sale a todos por un dineral, aún cuando el pobre desgraciado al final acabe muriendo.

    Si todos los ignorantes que se “tratan” con las pseudomedicinas firmaran una declaración entendiendo la situación y comprometiendose a que ya nunca jamás acudirán a la seguridad social, por mí de acuerdo. ¡Selección natural en todo su esplendor! Si fuera como el caso del tonto de Steve Jobs, que después de ver que los chamanes no hicieron nada con su cáncer, salvo dejarlo crecer y crecer, volvió a la medicina científica pagándose de su dinero el tratamiento oncológico yo no vería problema alguno, porque ese individuo tuvo información adecuada previa para decidir en su estulticia que la magia potagia era una buena opción. Pero desgraciadamente el común de los mortales no tiene esos mismos recursos.

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  28. 3 febrero, 2020 de 16:19

    “Querer controlar el libre albedrío de lo que los demás quieran hacer con su enfermedad es un poco atrevido no cree?”

    La verdad es que con tu ferrea defensa de una más que errónea “libertad de elección sanitaria” me estoy planteando si no serás una chamana más que vive de estafar a los más incautos. Porque si solo perteneces al demasiado nutrido grupo de ignorantes en temas sanitarios simplemente te pediría que dejaras de hacer apología de la irracionalidad médica en internet (no sea que te conviertas en responsable moral de que otro pobre incauto sugestionable que te lea abandone la medicina científica y acabe muerto) y que te informaras adecuadamente, de fuentes solventes científico-médicas por supuesto, y dejaras esa estupidez de

    “Investigue usted mismo, hable con personas que hayan obtenido buenos resultados y saque conclusiones”

    que seguramente has sacado de fuentes tan “fidedignas” como ese penoso panfleto de DCSalud que citas tan alegremente.

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  29. 3 febrero, 2020 de 16:25

    Porque además esos mismos ignorantes que deciden “tratar mi enfermedad terminal con la estampa de San Pancracio” son los mismos asesinos que también deciden sobre la salud de sus hijos encomendándose al santo

    https://lacienciaysusdemonios.com/2014/11/25/producir-danos-o-incluso-matar-a-los-propios-hijos-es-legal-en-eeuu-siempre-y-cuando-se-realice-en-nombre-de-un-dios-misericordioso/

    o a las terapias “alternativas”:

    https://lacienciaysusdemonios.com/2016/04/02/unos-estafadores-de-la-pseudomedicina-prueban-en-sus-propias-carnes-el-peligro-de-la-medicina-alternativa/

    cuando se encuentran en esas mismas situaciones.

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  30. Laura
    3 febrero, 2020 de 16:48

    Señor Alberto:

    El objetivo del enlace con las estadísticas de los pronósticos médicos , es que usted vea que SÍ los hacen, pese a que se dice bien claro que es algo que no se recomienda.

    Con respecto al trasfondo de ansiedad o depresión que hay en las enfermedades psicosomáticas, estoy de acuerdo, pero hasta ahora no he conocido medicina que cure una alergia al pelo de gato o al polen por ejemplo. Solamente vacunas para aliviar los síntomas inhibiendo la respuesta del sistema inmunológico y la recomendación de mantenerse alejado del alérgeno.
    Y sí he conocido casos de personas que se han curado de su alergia con terapias alternativas, sin medicación . Llámelo placebo, escucha, o lo que usted quiera, pero los casos que he conocido han dejado de reaccionar de manera sintomática ante el alérgeno. Y eso, si realmente es consecuencia de un trasfondo psicológico, la medicina ya debería saberlo y tratarlo. Por supuesto está usted en su derecho de no creer una sola palabra de lo que le digo, o de no creer los testimonios de gente que se haya curado. Igualmente que otros están en su derecho de no creer los ensayos clínicos patrocinados por grandes multinacionales.
    Agradezco mucho su preocupación por mi salud, esté tranquilo que no padezco nada de lo que usted ha mencionado, y llegado el caso, escogería la solución que más me ayudase, sin descartar la medicina y sin descartar probar otro tipo de terapias.
    Le dejo un artículo sobre el Dr Ángel Escudero que, como le digo, aún no he tenido la oportunidad de investigar a fondo. Dado que la sugestión es capaz de inhibir el dolor, no me parece descabellado que también sea capaz de ampliar la respuesta del sistema inmunológico ante una enfermedad. Pero para poder acercarnos a la verdad, primero hay que cuestionar la perspectiva para no desechar por norma todo aquello que contradiga lo que nos han enseñado. Gracias por haber respondido.

    https://www.larazon.es/local/comunidad-valenciana/dr-angel-escudero-cuarenta-anos-operando-sin-anestesia-quimica-FE24469297/

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  31. Alberto
    3 febrero, 2020 de 17:50

    Señora Laura: si un paciente con cáncer te pregunta cuánto le queda de vida, lo que no puedes hacer es decir “no lo sé”: porque te lo está preguntando, porque le interesa saberlo para arreglar sus cosas antes de morir. Se lo dices, explicándole que es una media, que puede variar bastante hacia arriba o hacia abajo, etc… Creo que no es tan difícil de comprender. Y desde luego, no se puede decir “le quedan a usted seis meses de vida”; se dice de otra manera muy diferente.

    Las alergias comunes, lo que tienen es que se pasan con la edad, son muy frecuentes en niños y jóvenes y mucho menos en adultos, y excepcionales en ancianos, ya que el sistema inmunitario al madurar tiende a dejar de hacer este tipo de reacciones. Es por eso que tomando homeopatía, acupuntura, o rezando a San Pancracio se te puede pasar la alergia, pero en realidad se ha pasado porque ya te tocaba, ha sido una mera coincidencia, no hay relación causa-efecto, no es causalidad sino casualidad.
    Te podría contar cientos de casos de personas con enfermedades crónicas cuya respuesta al tratamiento convencional no es buena, entonces empiezan con las terapias alternativas, probando una, luego otra, y así años hasta que en un momento dado la enfermedad experimenta una remisión espontánea, si coincide con la aplicación de una de esas terapias el paciente, si es muy simple de mente, concluye que ha sido POR esa terapia, cuando no, es que ya le tocaba.
    Dices “y llegado el caso, escogería la solución que más me ayudase, sin descartar la medicina y sin descartar probar otro tipo de terapias”. Espero que la enfermedad te deje el tiempo de vida suficiente para ir probando terapias alternativas (porque con una no vale, tendrás que probarlas todas, y son muchas) y al final concluir que lo único que hubiera salvado del tumor maligno es la cirugía en combinación con la radio y la quimio. En todos los casos que he visto, que son muchos, no tuvieron tiempo. Lo mismo si te da un infarto o un ictus, si tienes importantes factores de riesgo cardiovascular, si tienes una neumonía… por poner las principales causas de muerte en España. Te deseo suerte en tu elección, porque la vas a necesitar.

    “no me parece descabellado que también sea capaz de ampliar la respuesta del sistema inmunológico ante una enfermedad”, no se trata de que te parezca descabellado o no, se trata de demostrarlo, y eso no está demostrado. Por lo demás, gran parte de las enfermedades de nuestra era se producen por demasiada respuesta inmunitaria, que genera inflamación y daños diversos en el cuerpo, así que no sería muy buena idea potenciar la respuesta inmunitaria, a no ser que estuviéramos hablando de una infección.

    “para poder acercarnos a la verdad, primero hay que cuestionar la perspectiva para no desechar por norma todo aquello que contradiga lo que nos han enseñado”. Para poder acercarnos a la verdad, hay que hacer lo que hace Ateo666: meterse en un laboratorio e investigar. No se desechan por norma las terapias alternativas porque contradigan lo que nos han enseñado: se desechan porque sus bases teóricas son absurdas desde la biología del siglo XX-XXI, ya que se basan en teorías mágicas de épocas precientíficas. Y porque los ensayos clínicos no han demostrado nada más allá del placebo, que no cura nada.
    De nada.

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  32. Alberto
    3 febrero, 2020 de 17:58

    Ah, y yo creo que una persona adulta puede elegir con qué tipo de terapia tratarse; pero siempre que sea consecuente con sus actos: si finalmente luego decide recurrir a la medicina científica, pague los sobrecostes del retraso en el inicio del tratamiento. Es que cuando le veis las orejas al lobo ya todo son prisas por iniciar el tratamiento correcto. Lo que no tiene derecho ningún médico (o no médico) es a utilizar terapias que no han demostrado científicamente su eficacia, especialmente cuando existen otras terapias que sí lo han hecho, ya que está estafando a sus pacientes y poniendo en juego sus vidas. Esta gente debería estar en la cárcel, y si no es así es porque hay mucho dinero en juego. Y porque tienen la precaución de no dejar nada por escrito, con lo que no se puede probar que han hecho lo que han hecho; mientras que en la sanidad “convencional” es obligado dejar registro de todo lo hecho, para que los jueces puedan investigar.

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  33. Laura
    3 febrero, 2020 de 18:59

    Señor Ateo 666666. Cito su texto:
    “No parece entender que en una sociedad avanzada la “libertad de elección” está sujeta al imperio de la ley, que sirve para proteger a los ciudadanos de riesgos innecesarios.”

    Siento decirle que está usted equivocado, ese mismo imperio de la ley, el Tribunal Constitucional, defiende por encima de todo la libertad de elección, anulando la condena del Tribunal Supremo sobre unos padres cuyo niño murió tras negarse a recibir una transfusión de sangre (Testigo de Jehová) en base a nuestra Constitución que defiende la libertad de culto y creencias.

    [link a El Pais eliminado por los famosos derechos de autor]

    Por supuesto apoyo las transfusiones de sangre (antes de que vaya usted a decir algún improperio sobre mi persona y me califique de “chamana de Jehová) pero defiendo la libertad de decisión de lo que cada uno quiera hacer con su cuerpo y con su vida.

    Lamentablemente en esta sociedad los niños dependen de sus padres, no son propiedad del Estado, y quizá debería usted ir entrando en los hogares que tengan niños diabéticos , hipertensos o con obesidad a imponer su pensamiento, ya que está usted por encima del Tribunal Constitucional. Esos niños sí que van a costar mucho más a la seguridad social que las personas que mueren por no querer tratarse con medicina. Al igual que la mayoría de nosotros cuando éramos niños, nuestros padres decidían si nos llevaban al médico o nos aplicaban el “sana sana culito de rana”

    Y hablando de fraudes, o sea “lucrarse a partir de inducir al otro a error y a engaño”, no hace falta irse a curanderos, basta con encender la televisión para conocer el Danacol que ayuda a tus arterias, o las margarinas hidrogenadas que les ayudan a crecer sanos y fuertes, la couldina que le dice adiós al resfriado, el desayuno de los campeones a base de cacao y azúcar, o los huesos fuertes que aportan los petit-suisse a base de leche, azúcar y colorantes. (Por no entrar en el tema de la sanidad privada)

    Lamento decirle que no soy chamana ni curandera, ni estoy enferma ni estoy en contra de la medicina ni de los buenos médicos. Que lo único que defiendo es la libertad de que cada uno escoja, se informe y decida lo que quiere hacer con su cuerpo. Que ya somos mayorcitos para poder informarnos y decidir en qué queremos gastar nuestro dinero. Y que dentro de mi escepticismo me he encontrado personas válidas y testimonios fiables en medicinas alternativas y por ello voy a seguir investigando.

    Que todo esto de la dimensión cuerpo/mente del humano quizá sea una patochada innecesaria, pero ahí tenemos las cifras en aumento de personas que asumen un porcentaje de riesgo sobre su vida para ponerse implantes de silicona o retocarse un poquito la nariz. (Y la ley lo permite porque cada uno es responsable de hacer con su cuerpo lo que le venga en gana)

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  34. 3 febrero, 2020 de 21:00

    Sin ser especialista en jurisprudencia simplemente te pediría que argumentaras con datos recientes. Es verdad que en el 2002 el Tribunal Constitucional español dictaminó a favor de los testigos de Jehová, por eso de que siempre se pueden hacer las mayores barbaridades en nombre de la religión.

    Pero como la justicia ha entendido ¡al fin! que un hijo no es propiedad de los padres como una cabra o un camello, más tarde la Fiscalía General del Estado determinó que la vida del menor está por encima de los (asesinos) deseos de los padres:

    http://www.rtve.es/noticias/20121005/testigos-jehova-no-podran-oponerse-hijos-reciban-trasfusiones-sangre/567743.shtml

    Así que aunque el estado no es dueño de los menores ¡menudo argumento que recuerda al más puro fascismo de VOX! sí que es garante de su bienestar cuando chocan los derechos fundamentales del menor y los deseos (irresponsables) de los padres.

    Por supuesto que yo no voy a entrar en casa de nadie como tú me invitas, pero lo que te puedo asegurar es que quien si entraría en casa de un menor diabético o con cualquier otra enfermedad grave sería la policía si sus padres le negaran la insulina o el medicamento que le mantiene con vida.

    Ya lo de mezclar todo tipo de estafas está fuera de lugar, ya que por supuesto que el Danacol, los suplementos multivitamínicos, el colágeno y otros mil productos más son un engaño, como casi toda la publicidad de todos los productos que nos dan los medios de comunicación por cierto. Pero a diferencia de las pseudomedicinas “alternativas” no compiten (por ahora y esperemos que nunca) con la medicina científica en caso de una enfermedad grave. Porque a nadie se le ocurre tratarse el cáncer o dejar de tomar antibióticos si es consumidor habitual de danacol y le sienta bien a su intestino, pero el que “se ha curado” un catarro con homeopatía u otra superchería pseudomédica cuando el médico le dice que ahora toca radio y quimioterapia muchas veces manda a la porra esos tan agresivos tratamientos porque muchos le dicen que esa homeopatía o lo que sea (que lleva haciéndole feliz y más sano que una manzana durante décadas) también puede curarle el tumor y prevenirle ya de paso la infección por HIV o ébola, porque el chamanismo “cura” todas las enfermedades, incluso las que no tienen tratamiento con la medicina científica.

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  35. Laura
    3 febrero, 2020 de 23:42

    Señor Ateo 666666 , pese a que existen casos de bebés a los que se les ha hecho transfusión de sangre por orden del juez, ya que el menor no tenía autonomía para expresarse, aquí le dejo un caso MUY RECIENTE a ver si comprueba de una vez que la ley permite que cada uno haga con su cuerpo lo que le dé la real gana.
    Espero que esta vez en enlace a una prensa no sea borrado por “derechos de autor”. https://www.infolibre.es/noticias/politica/2019/03/21/un_juzgado_huesca_no_permite_que_los_sanitarios_realicen_una_transfusion_sangre_una_joven_testigo_jehova_rechazar_tratamiento_testamento_vital_93140_1012.html
    Los hijos no son propiedad del Estado y tampoco de los padres, recomiendo leer Convención de la UNESCO sobre los derechos de los niños. Me parece que aquí el único que quiere imponer su visión es usted. (Usted es de los que piden pin parental para que no enseñen a sus hijos nada fuera de su doctrina?)
    Por desgracia, muchos padres CREEN que hacen lo mejor por sus hijos llevándoles a comer cada dia al MC Donalds. Pero el caso es que usted, por muy mal que le parezca no puede ni debe meterse en vidas ajenas imponiendo su visión sobre lo que es mejor para cada uno.

    Creí que la libertad de elección sobre el propio cuerpo aunque conlleve riesgos estaba más que demostrada con las operaciones de cirugía estética, innecesarias desde un punto de vista médico y donde corren sus riesgos en clínicas privadas y cuando algo sale mal, van a la seguridad social a que lo arreglen. Pero veo que no, que no ha entendido que el Estado respeta que te apetezca cambiarte de nariz y te arriesgues a morir en un quirófano. Ahora si quiere censure usted los link, no vaya a ser que alguien lo lea y se cuestione su dogma.
    Y sí, la sanidad pública se ocupa también de las personas que se han tratado por otros medios con mal resultado. Sí, la sanidad costea todas esas negligencias. También atiende a los que fuman, a los que beben y a los que no llevan un estilo de vida saludable. Y también atiende a los que deciden gastarse su dinero en médicos privados. Y también costea los sueldos de los malos médicos, de los que están quemados y de los que recetan medicamentos de una marca concreta porque el visitador les hace un buen regalo. Esos también los pagan con nuestros impuestos.

    Me parece bien que persigan a estafadores de cualquier ámbito, pero respeten la libertad de decisión de cada uno con su propia vida.

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  36. 4 febrero, 2020 de 0:04

    Como dice Alberto bien harías en leer los links que muestras. Este caso no es de un niño que no recibe una transfusión por la negativa de sus padres, sino de un adulto de 20 años (mayor de edad) que quiere suicidarse en nombre de sus estúpidas creencias. Como ya he dicho antes, selección natural en todo su esplendor siempre. Aunque analizando el caso desde un punto de vista racional (algo de lo que tú eres incapaz de comprender) la culpa de este suicidio religioso no es del todo de esa pobre chica de 20 años, sino de ese adoctrinamiento infantil que le impusieron sus padres y que le convirtió en una semidefiente mental capaz de “pensar” que a una entidad ficticia le disgusta la sangre y no cuestionarse nunca tamaña estupidez. Pero por supuesto tú seguirás defendiendo el inalienable derecho de un padre a convertir a su hija en ese tipo de ignorantes masoquistas. Por ello imagino que también estarás de acuerdo con el derecho inalienable de un padre a mutilar genitalmente a su hija y luego venderla cuando es prepuber como cuarta o quinta esposa a un viejo desdentado porque así lo estipula un beduino pederasta.

    Y como veo que no paras de acusarme de cosas que yo no defiendo como eso de prohibir que los padres lleven a sus hijos a comer hamburguesas o querer poner un pin parental a los chicos o quitar links de periódicos para que así no se “cuestione mi dogma” (cuando he indicado claramente que el motivo es no favorecer a periódicos que quiere cobrar por los enlaces) voy a dar por zanjada esta discusión con alguien que confunde lo importante con lo accesorio.

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  37. Laura
    4 febrero, 2020 de 0:38

    Creí que usted había entendido que en ese link le mostraba cómo el Estado defiende la libertad de decidir. (No he dicho que fuese un link sobre menores) Además le expliqué que la jurisprudencia , si bien decide en algunos casos intervenir en favor del menor, absolvió a los padres del niño que se negó a la transfusión de sangre, aunque DESPUES hayan dado potestad a los jueces para decidir en futuros casos.
    Por supuesto que no estoy a favor de que los niños sean adoctrinados en ningún sentido, sino que sean libres de conocer y tengan espíritu crítico para decidir por sí mismos si quieren creer en dioses, en médicos o en chamanes . Para que cuando sean adultos nadie les diga en qué creer o lo que tienen que hacer con su vida.
    Cuídese

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  38. Laura
    4 febrero, 2020 de 10:53

    Señor Alberto:
    Cuando digo que no es descabellado pensar que la sugestión de la persona repercute en el sistema inmunitario (y no me refiero a alergias ni de enfermedades autoinmunes donde el sistema inmune se ataque a sí mismo), no lo digo como una simple opinión como el que dice “parece que va a llover”. Creo que cualquier persona de “a pie” sabe que el sistema inmunológico se ve debilitado cuando la persona padece depresión, ansiedad, estrés y todo lo que ello conlleva como puede ser trastornos del sueño o mala alimentación.

    Toda esa relación entre psique y cuerpo que parecen desconocer, se estudia de manera científica en la rama de la psiconeuroinmunoendocrinologia.
    Por ello la sugestión tiene un efecto indirecto en el sistema inmunologico.
    Tal vez el problema esté en que no conoce bien el alcance la sugestión:
    Si usted como personal de autoridad en el mundo de la medicina (titulación de médico) o cualquier otro, le dice a un paciente algo que pueda herir su sensibilidad o literalmente “lo acojona” con un “posible” diagnóstico, puede crearle una situación de preocupación, inseguridad, estrés, ansiedad y aprensión que lleven a la persona a dormir mal, abandonar hábitos saludables, bajar su rendimiento, dejar de socializar, incluso a exagerar el diagnóstico poniéndose en el peor de los casos hasta que le den los resultados, que con las listas de espera que tenemos, sabe que ese tiempo puede prolongarse varios meses.
    No creo que sea muy difícil entender que con esa situación, la persona solo puede empeorar su enfermedad (la que sea).
    Lo mismo ocurre cuando la persona se sugestiona hacia la curación con una actitud positiva y alegre. Y con esto no me refiero a que tenga que dejar de ir al médico o abandonar el tratamiento, sino a que su predisposición y condición anímica van a colaborar en su curación a veces con la misma intensidad que si estuviera tomando medicamentos. Lo que usted llama “remisión espontánea de la enfermedad porque ya le tocaba” o lo que es lo mismo, el “no tengo ni idea de cómo se ha curado”.
    Le dejo un enlace sobre psiconeuroinmunoendocrinologia, si no es de su agrado la fuente o no le gusta lo que lee puede teclear la palabrita en Google.

    https://www.elsevier.es/es-revista-offarm-4-articulo-psiconeuroinmunologia-interrelacion-entre-sistemas-nervioso-13141338

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  39. Alberto
    4 febrero, 2020 de 11:21

    Todo eso está muy bien, pero no tiene nada ver con que la homeopatía o la acupuntura sirvan para nada. Los médicos no debemos dar placebos, va contra nuestro código deontológico. Si un paciente tiene problemas de ansiedad o cualquier otra alteración psíquica, lo que tiene que hacer es tratarlo con los medicamentos oportunos, no tomar placebos de ningún tipo. Y por mi parte también doy esta conversación por terminada.

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  40. Laura
    4 febrero, 2020 de 11:27

    Señor Alberto (2a parte)
    También aclarar que confío en que ningún médico diagnostique con la intención de acojonar, no creo que tengan esa mala baba. Simplemente no tienen en cuenta el impacto de sus palabras en la persona que tienen delante. Que cuando el paciente escucha “tumor” en realidad no está pensando en una masa de tejido sino en “tengo cáncer me voy a morir”. Que cuando el paciente escucha “vamos a hacerle una biopsia para descartar que sea cancerígeno” nuevamente vuelve a escuchar “tengo cáncer me voy a morir” y que cuando el médico dice “aún no sabemos” el paciente piensa “malo, no saben lo q es o no me lo quieren decir, me voy a morir”.

    No es su culpa que la gente entienda otras cosas diferentes a las que ha pronunciado, tampoco es que oigan mal. Se trata de personas que, con temores infundados y ante una falta de conocimientos en lenguaje médico, interpretan como reales sus temores al más mínimo fundamento “porque el médico dijo tumor y eso equivale a cáncer.”

    La gente se queda con lo que escuchó en la consulta y no con lo que pone en el diagnóstico escrito, que a veces no lo entienden . Una persona sugestionable y atemorizada va a escuchar lo que ella quiera oír, y luego le va a dar una interpretación a esas palabras en base a sus conocimientos y sus miedos. Hay médicos con tacto y médicos abruptos, por supuesto, pero en esas situaciones deberían tener tacto con mucha más razón, porque el impacto de sus palabras en la psique del paciente va a repercutir en su estado de salud.
    Si no cree que haya personas que pasen 8 meses con ansiedad y sin dormir esperando unos resultados, es que conoce muy poco la psicología del humano.

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  41. Alberto
    4 febrero, 2020 de 19:08

    Estimada Laura, una vez más no das una. En realidad, es al contrario de como dices, en general. Los pacientes suelen ser muy optimistas sobre el alcance y el pronóstico de sus enfermedades, y cuando tienen cáncer, normalmente dan por sentado que se van a curar; incluso cuando el médico les dice que la muerte es inminente, no lo aceptan, mueren sin siquiera haber hecho testamento, y su familia tampoco lo acepta y se sorprende muchísimo cuando se produce el fallecimiento. En la otra causa de muerte más común, las cardiovasculares, cuando un paciente tiene un infarto y, gracias a la cardiología intervencionista, salva la vida, no se cree que tiene una enorme probabilidad de morir por un segundo infarto en un breve plazo, sino que se cree invulnerable, ya que ha sobrevivido a un infarto, y por eso no cuida sus factores de riesgo cardiovascular, en el mejor de los casos dejan de fumar pero siguen con sobrepeso y sedentarismo, con lo que en efecto suelen morir de un segundo o tercer infarto que se podría haber evitado.

    Los únicos pacientes que suelen reaccionar como dices, con miedo, son los ansiosos y los depresivos. Y en este caso ¿la solución sería no informarle del diagnóstico y no ofrecerle un tratamiento efectivo sino placebos como homeopatía o acupuntura, para que se tranquilice? No, pues los nervios de verdad le vendrían cuando viera que se está muriendo y podría haberlo evitado. Hay que darle información de acuerdo con el principio de “verdad soportable” (infórmate de esto, te lo enseñan en 1º de medicina y no lo olvidas nunca), que lo va marcando el paciente y el médico tiene que ir explorándolo día a día; y si el paciente experimenta un repunte de sus síntomas, pues ajustarle el tratamiento, que para eso está.

    En fin, Laura, tu ignorancia sobre temas médicos es espectacular. Yo algo sé de estos temas, son ya muchos años y créeme que se aprende. Sorprendente, que me quieras dar lecciones en mi campo, pero la ignorancia es muy atrevida. Y pero dicho esto no pierdo más mi tiempo contigo, que es valioso, espero que hayas aprendido algo. No insistas más, sé educada.

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  42. Far Voyager
    4 febrero, 2020 de 19:36

    SI la medicina alternativa es tan buena cómo algunos dicen (homeopatía y otros medios que se dice llevan practicándose siglos o más), cabe preguntarse porque las sociedades donde se desarrollaron tardaron tan poco en abrazar la medicina moderna, y las conspiranoias no sé porqué pero no me convencen.

    Ahí lo dejo.

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  43. Laura
    4 febrero, 2020 de 22:13

    Queda usted retratado exigiendo una educación que no sabe dar. Espero que a sus pacientes no les trate con la misma prepotencia porque, como ya dije, conoce muy poco la psicología del ser humano. (Y al menos tengo la suficiente educación como para no llamarle ignorante)

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  44. Anónimo
    5 febrero, 2020 de 2:10

    La medicina carece de apellidos.

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  45. Alberto
    5 febrero, 2020 de 7:35

    Curioso: en el campo de la medicina hay algunos individuos que creen ser expertos en la materia, pese a no contar con ningún conocimiento formal, simplemente por su propia experiencia, que básicamente se basa en el efecto placebo/ nocebo. Si un médico, después de muchos años de formación y experiencia, les indica que se equivocan en sus conclusiones precipitadas, que la medicina se basa en los ensayos clínicos objetivos y no en la experiencia personal subjetivos etc, le acusan de prepotencia. Nadie acusaría de prepotencia a un ingeniero, a un arquitecto, en el ejercicio de su trabajo… Nadie ajeno a la arquitectura pondría en duda la labor de un arquitecto y le indicaría cómo debe construir un edifcio, porque si así lo hiciera el edificio se caería abajo. El problema es que alguna gente se cree que con la salud es diferente, pero no, es igual: si nos empeñamos en corregir a los médicos y acusarlos de prepotencia por pretender saber de medicina, es muy probable que nuestra salud se venga abajo:
    https://www.lavanguardia.com/cribeo/estilo-de-vida/20190121/47432174616/en-espana-mueren-cada-ano-1-500-personas-por-el-uso-de-terapias-alternativas.html
    https://www.xataka.com/medicina-y-salud/que-mal-pueden-hacer-las-terapias-alternativas-solo-que-la-tasa-de-mortalidad-se-dispare-mas-de-cinco-veces

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  46. 5 febrero, 2020 de 11:56

    Tienes toda la razón. La gente compra una casa bajo plano o elige un coche por las cuatro cosas que le dice el vendedor y sin embargo en temas de salud hay más “expertos” que seleccionadores nacionales de futbol. Es asombroso que gente que es incapaz de diferenciar un virus de una patata sin embargo afirma rotundamente tener conocimientos superiores sobre vacunas o medicamentos, no sólo por encima de su propio médico, sino de todo el estamento científico-sanitario al completo.

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  47. Laura
    5 febrero, 2020 de 20:08

    Para el resto de personas que siguen este hilo:
    existe un mecanismo de defensa psicológico ante un hecho doloroso o trágico que es la “negación”. Consiste en no aceptar el hecho en sí porque resulta tan doloroso o le da tanto pánico ,que su inconsciente se niega a aceptarlo. Ocurre en casos de rupturas inesperadas, fallecimiento de un familiar, un despido difícil o un diagnóstico médico. La persona que lo recibe no cree el diagnóstico, no porque se sienta Superman, sino porque no acepta que eso le pueda estar ocurriendo a él. Sobre todo si la persona es joven o no tiene síntomas.

    Pero el tema principal es que la mente es sugestionable y, tal y como estudia la psiconeuroinmunoendocrinologia, repercute en la salud del paciente, predisponiendo ésta hacia la curación o en el lado contrario agravando los síntomas.
    Creo que todos conocen casos de personas que entran en pánico por el simple hecho de tener que ir al médico o pisar un hospital. No es nada nuevo, y un caso leve se puede agravar perfectamente por el impacto del diagnóstico o mejorarse simplemente porque su actitud y la creencia de que X sustancia (aunque sea una dilución de 99% agua) le salvará.
    Por desgracia la psiconeuroinmunoendocrinologia es bastante reciente y a algunas personas les suena a chiste, al igual que sonaban a chiste hace 100 años ciertos descubrimientos que se han hecho recientemente .
    El problema es que la carrera de medicina no profundiza en la psicología humana y que el trato de muchos médicos a sus pacientes deja bastante que desear, aunque se crean que lo saben todo por el simple hecho de ser médicos.
    Es numerosa la evidencia científica que da cuenta del poder curativo de la empatía del médico –que implica comprender la perspectiva del paciente– en el ámbito terapéutico.

    En un estudio publicado en Academic Medicine en 2012, investigadores invitaron a un grupo de 242 médicos de sanidad pública en Parma, Italia, para valorar, mediante una escala validada, la asociación entre su empatía y la tasa de complicaciones metabólicas agudas en sus pacientes diabéticos (en una muestra de más de 20 mil pacientes estudiados).

    Los resultados demostraron que los pacientes de aquellos médicos que reportaron un mayor puntaje en la escala de empatía, presentaron una menor tasa de complicaciones de salud: 29 pacientes de los 7 mil 224 del grupo de médicos empáticos, por ejemplo, fueron a dar al hospital, a diferencia de 42 pacientes de los 6 mil 434 atendidos por especialistas que obtuvieron una calificación menor en la escala de empatía; un aumento del 30 por ciento.

    Otro hallazgo es el arrojado del estudio liderado por el Dr. David Rakel, de la Escuela de Medicina y Salud Pública de Wisconsin, en el que investigadores encontraron que aquellos participantes que evaluaron de forma impecable a sus médicos en términos de empatía y atención, no solo se recuperaron del resfriado, en promedio, alrededor de un día antes, sino que mostraban síntomas de menor severidad y un aumento del doble de actividad en un marcador del sistema inmunológico.

    También se ha demostrado que la empatía del médico en su relación con el paciente está asociada a un menor número de errores en la práctica clínica y demandas por negligencia, y que indicadores de esta capacidad como la comunicación, charla positiva, el contacto visual, tacto, gestos y hasta el periodo de tiempo del encuentro puede contribuir a una mayor satisfacción del paciente. Difícil dedicar tiempo y tener ese trato cuando se está quemado.

    La neurociencia ha podido comprobar que cuando el médico realmente se pone en nuestros zapatos, se activan las mismas áreas de la corteza cerebral que en aquellos pacientes que experimentan el efecto placebo y demuestran una mejora.

    Mientras muchas personas han experimentado los efectos de la sugestión en su propio cuerpo, otros seguirán encasillados en su dogma como único medio válido.
    Cuestionen todo, principalmente los ensayos patrocinados, y decidan libremente.

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  48. 5 febrero, 2020 de 21:11

    Nadie ha cuestionado el poder de la psicología del enfermo, puesto que es del todo conocido el efecto placebo. Además los pacientes siguen mejor las recomendaciones de un médico empático que otro más desagradable, una variable que este tipo de estudios tienden a obviar. Sin embargo, lo que te hemos repetido una y mil veces es que el efecto placebo no sirve para curar ninguna enfermedad grave. Y también que no es ético engañar o mentir al paciente.

    Pero lo que sí es inadmisible es que con tu argumento de

    ” No pida ensayos clínicos en terapias no clínicas perseguidas por la ley. Investigue usted mismo, hable con personas que hayan obtenido buenos resultados y saque conclusiones.”

    estás justificando a los chamanes y fomentando que los pacientes (que son personas vulnerables tal y como también ha demostrado la psicología) vayan por ahí “investigando” todo tipo de chaladuras y/o estafas y cuestionando por tanto la única opinión experta y neutral a la que la mayoría tiene acceso: su médico.

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  49. Eduardo Baldú
    17 febrero, 2020 de 20:41

    Este enfrentamiento dialectico entre Ateo y Alberto, por un lado, y Laura por otro, pone, a mi modo de ver, el acento entre dos posturas claramente diferenciadas: la argumentación lógica por parte de los primeros, y la respuesta emocional por parte de la segunda.
    La respuesta que los estamentos que regulan y dirigen la estructura social y su funcionamiento deben (o deberían) basar su actuación en la razón y la lógica, incluso a riesgo de cometer errores. Las respuestas emocionales, por muy humanas que sean, son fundamentalmente irracionales, y favorecen decisiones erróneas, y en el peor de los casos favorecen actuaciones claramente delictivas aunque no estén así calificadas en el código penal.
    Laura, en su argumentación, ha demostrado varias inconsistencias graves. Cuando nos propone que realicemos nuestra propia investigación y decidamos en consecuencia, ¿Qué clase de investigación realizamos? Porque para que una investigación como esta pueda dar lugar a resultados fiables, son muchos los factores a tener en cuenta: ¿Cuál es el origen de la información analizada? ¿Los comentarios (o experiencias) de personas que son vertidas en la red sin que tengamos ninguna valoración de su veracidad? ¿Los comentarios personales de gente de nuestro entorno con independencia del cúmulo de factores que pueden tener influencia en cada caso (Tipo de enfermedad, evolución temporal del caso, edad del afectado, etc.)? ¿Cómo valoramos el total de casos de los que tenemos información con el total de casos tratados con tales terapias alternativas, información que desconocemos totalmente? ¿Hacemos un estudio individualizado de cada terapia o los metemos todos en el mismo saco? Y si el enfermo ha recurrido a varias alternativas, ¿Cómo valoramos los efectos atribuibles a cada una de ellas? Estas son algunas de las cuestiones a resolver previamente a esa valoración que se nos propone. Cuestiones que son, en realidad, insolubles, puesto que carecemos de medios necesarios para recabar dicha información. Cualquier conclusión a la que lleguemos será de fiabilidad nula, y si además carecemos de cualquier conocimiento teórico contrastado que justifique las supuestas bondades de tales tratamientos, dar por válidas estas supuestas bondades atribuidas, es totalmente irracional.
    Otra cuestión es su defensa de “libre elección” de los pacientes, y relacionada con ella la “oferta” de este tipo de terapias. No discuto el derecho a la libre elección, pero para que esta sea real, verdadera, debe cumplir una serie de condiciones, y la más importante es que debe corresponder a la capacidad de ejercerla. Para poder ejercer la libre elección de forma correcta, es necesario disponer de la información completa, y comprensión de la misma, para disponer de todos los elementos necesarios y suficientes para que la misma corresponda a una valoración correcta. Si tales condiciones no se cumplen, la libre elección es, en realidad, ficticia, falsa.
    Como es lógico, ninguno de nosotros tiene todos los conocimientos necesarios (En buena parte de los temas que pueden afectarnos, no solo en cuestiones médicas) para un análisis riguroso, por lo que debemos, necesariamente, basarnos en los conocimientos de quienes se han especializado en tales materias. Y ahí es donde entran en juego quienes sacan beneficio de la práctica de las supuestas medicinas alternativas. En buena lógica, la fiabilidad de tales personas es nula. A diferencia de los verdaderos profesionales, que basan sus planteamientos en años de estudios y especialización, y en la aplicación de la ciencia. Por el contrario, quienes se han convertido en adalides de las “medicinas alternativas” carecen de cualquier consistencia lógica, utilizan afirmaciones sin fundamento o hacen alusión a supuestos conocimientos ancestrales o metafísicos. Dicen que las comparaciones son odiosas, pero en este caso suponer que estos vendedores de humo pueden tener la misma credibilidad que quienes se dedican profesionalmente a la actividad médica o de investigación, desde la opción de la ciencia, es simplemente irracional y absurdo. No estoy diciendo que no se cometan errores (Que se comenten), no estoy diciendo que, en ocasiones, no se hayan seguido caminos equivocados (Que también ha ocurrido). Pero la ventaja de la ciencia es que se corrige a sí misma, mientras que la parafernalia alternativa, en el mejor de los casos, corresponde a unos ilusos, y en el peor, a unos estafadores.
    El problema de fondo de nuestra credulidad es que es más fácil creer en soluciones fáciles i maravillosas que hacer frente a la realidad, porque esta suele ser más dura y más difícil de aceptar.

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  50. 18 febrero, 2020 de 13:27

    El “argumento” de las personas como Elena se resume en

    “lo que me cuenta mi vecino, la experiencia de mi primo de Albacete y con lo que yo me he informado en Youtube es suficiente y está por encima de lo que puedan decir miles de científicos y todo el estamento médico al completo”.

    Algo tan estúpido como si un pasajero en medio de una emergencia del avión con el que vuela se pusiera a discutir con el piloto y la torre de control sobre la mejor opción a seguir porque él se ha informado mucho por la web, es aficionado a las maquetas de avión y tiene un par de amigos controladores aéreos que le han contado muchas cosas relevantes en las sobremesas de la cenas.

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  51. Alberto
    18 febrero, 2020 de 14:19

    Y no olvides, ateo, el tan socorrido argumento de la libertad de elección. En una emergencia en un avión en pleno vuelo los pasajeros tienen la libertad de elegir seguir las indicaciones del piloto, de acuerdo con el controlador, y en base a los conocimientos y experiencia de ambos, o también tienen la opción, igual de válida, de seguir las indicaciones de cualquier pasajero que alguna vez ha jugado con el Flight Simulator de Microsoft y ha leído algo sobre control de aviación en internet. Si consideramos que el piloto y el controlador tienen un mayor conocimiento y es recomendable seguir su proceder, entonces estaríamos siendo unos prepotentes, unos reduccionistas y estaríamos mostrando una gran cortedad de miras al no querer considerar las opciones alternativas que propone ese pasajero aficionado al Flight Simulator.

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  52. Anónimo
    19 febrero, 2020 de 18:37

    psiconeuroinmunoendocrinologia es bastante reciente y a algunas personas les suena a chiste”

    Difícilmente se puede tomar bien.

    En serio, comiencen por acortar el nombre, parece que quieren embolinar la perdiz con el.

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  53. 19 febrero, 2020 de 19:54

    A ver si ahora los avances y el conocimiento científicos van a depender de un nombre llamativo o de que haya que rimar en verso.

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