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La reproducción es algo más que un asunto de dos


Tendemos a pensar que en el proceso reproductivo solo hay dos variables: macho y hembra. Sin embargo, un creciente conjunto de datos científicos sugiere que esos minúsculos microorganismos que llevan asociados con nosotros desde antes que pudiéramos ser considerados sapiens tienen también su papel en el complejo mundo de la reproducción.

Desde la aceptación de la Teoría Microbiana de la Enfermedad, desarrollada en la ya lejana segunda mitad del siglo XIX, los microorganismos se han encuadrado históricamente desde una perspectiva patológica. Sin embargo, infinidad de estudios realizados en las últimas décadas han demostrado que la relación entre el hospedador y los microbios es mucho más compleja y abarca todo un continuo, desde lo perjudicial hasta lo beneficioso. Así, por su gran influencia en la salud, fisiología, desarrollo y comportamiento del hospedador, el microbioma es no solo una parte integral del fenotipo del hospedador, sino que puede considerarse también parte del genoma del hospedador, en lo que se ha denominado hologenoma.

Estos microorganismos afectan profundamente al estado físico y mental de los animales (sapiens incluidos) en su compleja interacción con múltiples tejidos como cavidades bucal y nasal, la piel, el intestino y por supuesto el sistema reproductor.

Y así se ha observado que la presencia de Lactobacillus spp. en los fluidos foliculares ováricos se asocia con tasas más altas de transferencia de embriones y mejores resultados de embarazos en fecundaciones in vitro tanto en mujeres fértiles como en infértiles, mientras que la presencia de otras especies bacterianas como Propionibacterium o Streptococcus spp. se asocia con una transferencia de embriones pobre y resultados de embarazo negativos. También una escasa diversidad microbiana vaginal se ha asociado con el riesgo de parto prematuro. Además las variaciones en el microbioma de líquido amniótico y placentario se han asociado con resultados adversos del embarazo como partos prematuros y restricción del crecimiento fetal.

En varones la presencia de microorganismos de los géneros Lactobacillus y Gardnerella se asoció con muestras de esperma de alta calidad, mientras que por el contrario Prevotella y Bordetella se asociaron con muestras de esperma de baja calidad. El efecto positivo de Lactobacillus en la reproducción tanto en varones como en hembras parece ser debido a que puede limitar el crecimiento de otras especies bacterianas, incluidos los posibles patógenos, a través de la producción de ácido láctico.

En la actualidad, aunque todavía no existen datos sólidos, se está estudiando si la compatibilidad de los microbiomas reproductivos de las parejas puede tener un papel en las decisiones de apareamiento y el éxito de la fertilización. Así por ejemplo, una eyaculación con un microbioma reproductivo similar al de la hembra inseminada podría provocar una respuesta inmune femenina limitada. De manera similar, las hembras podrían retener preferentemente el semen si contuvieran especies bacterianas que sean beneficiosas para ellas pero que sean escasas o están ausentes en el microbioma reproductivo femenino.

Además existe una evidencia creciente que indica que los sistemas de apareamiento del hospedador pueden influir en la ecología y la evolución de los microbiomas reproductivos. La monogamia debería promover la similitud en los microbiomas de las parejas de apareamiento (es decir, baja diversidad individual y alta diferenciación entre las parejas de apareamiento), mientras que la poligamia debería promover una alta diversidad individual y baja diferenciación entre las parejas. Ejemplos de estos tipos de interacciones se han observado en los lagartos comunes, Zootoca vivipara [1], en los ratones Peromyscus [2] y en algunos primates [3],  tal y como se resume en la siguiente figura.

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  1. Anónimo
    23 enero, 2020 a las 4:40

    Me asombra que exista microbioma en el líquido amniótico y placentario. Tenía entendido que las experiencias con cerdos “estériles” (sin microbioma), se conseguían a partir de cerdos extraídos de la bolsa amniótica en condiciones estériles antes de que esta bolsa se rompa.

    Me gusta

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