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Una nueva estafa pseudomédica ¡por tan “sólo” 15.000 dólares!


Últimamente se está poniendo de moda en los EEUU un nuevo invento basado en las “terapias de energía”, supuestamente capaces de producir los más variados y beneficiosos efectos sobre el cuerpo y la mente de los adeptos a las pseudomedicinas. Y en este caso, por el muy significativo precio de 14.990 dólares estadounidenses.

¿Y que ofrece el “BioCharger” (que ese es nombre del aparato en cuestión) a cambio de esta respetable suma de dinero? Pues como es habitual en muchas de las estafas pseudomédicas a la que nos tiene acostumbrada la fértil inventiva de estos nuevos feriantes de carromato, nada más que un conjunto vago de supuestos beneficios como que

 

 

revitalizará su cuerpo, para que pueda rendir al máximo todo el día, todos los días.

ya sea que se trate de un entrenamiento, una lesión, el estrés o los golpes y contusiones de la vida cotidiana, la plataforma “BioCharger” ayudará a facilitar una recuperación más rápida.

con solo 15 minutos al día con “BioCharger” impulsa un nuevo potencial personal mejorado.

ayuda a alinear mente y cuerpo, agudizando la claridad mental para poder desempeñarse de manera más eficiente y efectiva.

Además, y por si fuera poco, el “BioCharger”

ofrece ondas de energía restauradoras que realinearán su mente y su cuerpo, promoviendo un sueño más reparador y renovador.

ayuda a mejorar la movilidad y la flexibilidad, acelerar la recuperación muscular y reducir la rigidez en las articulaciones.

¿Y cómo funciona este “maravilloso” aparato? Pues según la web de la empresa fabricante

Esta tecnología sin precedentes representa más de 25 años de investigación, desarrollo y validación que se basa en más de 80 años de investigación documentada por científicos aclamados internacionalmente y pioneros de la curación energética temprana como Nikola Tesla, Georges Lakhovsky y Royal Rife.

Mal empezamos si este artilugio se basa en otros previos desarrollados por los mencionados inventores cuyo funcionamiento consiste básicamente en consumir algo de energía eléctrica para crear pequeños campos electromagnéticos embellecidos con algunas lucecitas.

Y si vamos un poco más al detalle pues no podía faltar la incomprensible y más que vacua jerga pseudocientífica

Es el primer transformador resonante multifrecuencia de alta tensión basado en software de estado sólido, móvil y compatible con la nube (bobina de Tesla modificada) que transmite de forma inalámbrica y simultánea ondas pulsadas de energía electromagnética, electrodinámica y fotónica. El “BioCharger” incorpora una tecnología revolucionaria en comparación con la tecnología analógica anticuada de las máquinas Rife existentes, osciladores de ondas múltiples y varias terapias fotónicas de luz. El resultado es un campo de energía radiante controlado con precisión que envía la energía de forma inalámbrica para revitalizar y restablecer el equilibrio del cuerpo.

¿Y cómo pueden unos débiles campos electromagnéticos acompañados de un poco de luz producir esas más “beneficiosas” propiedades sobre el cuerpo humano que afirma poseer el mencionado artilugio?

Pues según su inventor supuestamente revitaliza las células debilitadas y la energía magnética natural del cuerpo y aumenta el voltaje celular mediante sus tubos de espectro de gas de plasma que generan biofotones de luz, (¡ahí es nada! aunque por supuesto ningún físico sabe qué narices son estos biofotones) produciendo un barrido personalizable de campos electromagnéticos pulsados ​​digitalmente a través de un rango de frecuencias que pueden incluir radio, sonido y luz. Sea esto lo que sea, el resultado es que baña todo el cuerpo en un rico campo de frecuencias biocompatibles, (aquí otra vez ni siquiera los Premio Nobel saben cuáles son estas frecuencias adaptadas a la vida) y cada célula del cuerpo absorbe selectivamente las frecuencias necesarias, ya que supuestamente (porque esto tampoco nadie lo ha demostrado nunca)  el voltaje de las células sanas es mayor que el voltaje de las células enfermas, y el voltaje de las células cancerosas es aún mucho menor.

Para que se hagan una idea sería como si el cuerpo humano fuera algo parecido a un electrodoméstico: nuestra actividad diaria van gastando el “voltaje” de nuestras células y aquí si se ha sido previsor y se ha adquirido a su “módico” precio el “BioCharger” pues podremos recargar nuestras “baterías” celulares.

Por supuesto, para convencernos de los importantes “beneficios” de esta “asombrosa” tecnología, en la página web de la empresa se presentan los habituales testimonios de todos aquellos (si no son actores o simple invención) a los que les habrá compensado gastarse 15.000 dólares ¡qué remedio, el efecto placebo aquí actúa a toda potencia! Así personas varias creen que sentarse alrededor del famoso aparatito les viene a las mil maravillas para que sus células se recarguen y más.

Incluso alguno de los usuarios afirman que les ha curado la enfermedad de Lyme o les ha acelerado el soldado de graves fracturas.

Y finalmente, por supuesto que todos estos satisfechos clientes ni siquiera pueden imaginar que sus testimonios han sido encuadrados y concienzudamente explicados (más allá de toda duda razonable, como se dice en los telefilms estadounidenses) desde hace décadas en los ya más que conocidos casos de efecto placebo, remisión espontanea, sesgo de selección o disonancia cognitiva, procesos todos ellos que permiten que avispados empresarios de la “sanación” puedan estafar impunemente a personas con poca formación científica y menos pensamiento crítico, en un claro caso de que el sistema educativo occidental, dentro del cual una persona puede pasar entre una y dos décadas de su vida, falla estrepitosamente.

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  1. Stuart Hidalgo
    24 enero, 2020 a las 19:12

    Me parece que es una lámpara muy costosa.

    Me gusta

  2. toni
    25 enero, 2020 a las 19:21

    sorprendente si que lo es… Estos listillos! que bacilada tan cruel!
    Bien por denunciarlo aquí.
    En casos anteriores similares ¿hay organismos vigilantes que suelan actuar? sanidad? hay castigo o multa?
    Ojalà existiera alguna ayuda específica de alguna fundación para periodistas divulgadores de ciencia. O que la administración multe al que las vende o anuncia. Y que el dinero vaya a los periodistas que lo hayan publicado o avisado

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  3. Eduardo Baldú
    26 enero, 2020 a las 0:54

    Probablemente una modificación/ampliación en la legislación sería útil y efectiva para eliminar esas estafas. Pero en realidad, incluso con la legislación actual sería suficiente para perseguir a esos estafadores. En realidad, el problema no es la legislación, sino los políticos y los jueces. Los primeros por su permisibilidad a esas actividades en realidad delictivas, por supuesto todo en nombre de la “libre empresa” (O sea, permisibilidad ante lo que no son más que estafadores y salteadores de caminos). Los segundos son los cómplices que interpretan la legislación de forma que siempre favorece a esos estafadores. Las leyes distan mucho de ser, no ya perfectas, sino simplemente adecuadas. Pero la interpretación que de ellas hacen la mayoría de los jueces, es francamente perversa, y eso hace que los vendedores de humo (desde “sanadores” a religiosos) sigan vendiendo mierda a todo el mundo.

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  4. 26 enero, 2020 a las 10:03

    toni

    La vigilancia institucional es escasa cuando no nula.

    Con respecto a los divulgadores o periodistas en España se está dando la triste paradoja de que están siendo denunciados judicialmente por dañar el “honor” de esos mismos charlatanes estafadores: https://lacienciaysusdemonios.com/2020/01/07/los-chamanes-de-las-pseudoterapias-quieren-ganar-en-los-juzgados-lo-que-no-pueden-demostrar-en-el-laboratorio/

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  5. Anónimo
    26 enero, 2020 a las 16:38

    Uau, gracis ateo
    he ido y me parece todo muy bestia y surrealista, raro raro raro

    Como me abrumo, he dejado comentario y sugerencia de divertimento, un comic de Astèrix, el numero 15, la zitzània
    Salut i força , voy a respirar que me he astorado
    🙂

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