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¡Todos tranquilos! Que las pseudomedicinas tienen la cura contra el Coronavirus de Wuhan


La principal característica de esos feriantes de carromato que practican las pseudomedicinas alternativas es que tienen remedio para todas las enfermedades conocidas y también para las desconocidas. Y así, en cuanto aparece una nueva enfermedad ellos son capaces de desarrollar (sin necesidad de esos largos, complicados y tediosos protocolos científicos) un “medicamento” apropiado en cuestión de días o incluso de horas.

Y esto es lo que acaba de pasar con la reciente zoonosis del Coronavirus de Wuhan. En estas pocas semanas que este virus se ha hecho famoso, ya se ofrece una amplia variedad de “terapias” alternativas para prevenir y curar esta nueva enfermedad infecciosa.

Así frente al coronavirus los homeópatas dicen:

Tenga usted en cuenta que la comunidad de la homeopatía NO está en pánico. Actualmente estoy discutiendo con una serie de homeópatas del Reino Unido sobre posibles remedios que podrían ser útiles para tratar esta pandemia de gripe potencial con lo que llamamos un “género epidémico”. Y estamos de acuerdo. No necesitamos nuevos remedios. Los remedios que la homeopatía ha usado durante más de 220 años funcionarán con este y cualquier otro brote de gripe. La imagen de los síntomas del nuevo coronavirus parece ser muy similar a cualquier otro tipo de gripe más común.

Por lo que nada de hacer caso a las precauciones que dictan las autoridades sanitarias ya que

Entonces, si usted es un usuario de homeopatía, no necesita usar una mascarilla (ni tampoco gafas) y ciertamente no tiene que llevar un traje espacial blanco por miedo. Simplemente tome su remedio [homeopático] habitual contra la gripe y téngalo siempre a mano.

Si aún no es usuario de homeopatía, es exactamente el momento adecuado para unirse a nosotros y comenzar a vivir la vida de nuevo con total normalidad.

¿Ven que fácil? Se toman unas pastillitas azucaradas que le sirven tanto para la gripe, el Coronavirus de Wuhan y también por si vuelve el MERS, el SARS o si surge cualquier otro nuevo virus respiratorio. ¡Máxima eficacia!

Además desde la India nos llegan buenas noticias. La medicina tradicional practicada en el estado de Tamil Nadu llamada “Siddha” también ha encontrado la forma de combatir el coronavirus a base de reciclar un extracto herbal que ya “curaba”

dengue, fiebre multiorgánica y fiebre aguda del hígado

Un “experto” en esta superchería ha indicado que

Queremos decirle a la Organización Mundial de la Salud y al gobierno chino que nuestra medicina es muy efectiva en el tratamiento del fallo multiorgánico en la condición de la fiebre por coronavirus.

Si los gobiernos estatal y central lo requieren, entonces tengo los medicamentos preparados. Además, si China quiere mi contribución, estoy listo para volar de inmediato a Wuhan con mi medicamento que puede curar el Coronavirus.

¡Menuda tranquilidad!

Es más, el propio gobierno indio ha recomendado toda una plétora de remedios de la medicina tradicional hindú para paliar y combatir la infección por coronavirus, por si lo anterior no fuera suficiente.

Y para no quedarse atrás, nada más y nada menos que la Comisión Nacional de la Salud china, organismo encargado de planificar y coordinar los esfuerzos sanitarios del gigante asiático también tiene una solución patriótica: la medicina tradicional china, de tal manera que los pacientes serán tratados dependiendo del grupo al que pertenezcan según las cuatro categorías de esta pseudomedicina: “frío, caliente, húmedo y seco”. ¡”Medicina” milenaria personalizada!

Así que ya ven, los gobiernos de las dos naciones más pobladas del planeta fomentando cada uno de ellos su propia superchería médica para que aumente el consumo interno y reactivar la economía, que buena falta le hace.

Sin embargo lo que quizás sea mucho peor es que la Academia China de Ciencias (máxima representación de lo que debería ser el rigor científico en el país oriental) ha declarado hace un par de días que el “Shuang huang lian”, un extracto mezcla de tres plantas que la farmacopea tradicional china lleva usando como remedio en bronquitis y neumonías durante milenios, con más que escasos resultados por cierto,

podría inhibir al patógeno.

Y por supuesto, en este festival de irracionalidad pseudomédica no podía faltar nuestro labriego sanador hispano con el remedio curalotodo mágico: la famosa lejía diluida que además de curar todo lo curable, también cura ahora el coronavirus. Simplemente recordar que este impresentable individuo ha sido multado varias veces por afirmar que sus productos curan múltiples enfermedades entre ellas leucemias y otros tipos de cáncer. Pero ahí sigue recibiendo miles y miles de visitas en su canal de Youtube, dando charlas por doquier y vendiendo por internet sus falsos y peligrosos remedios.

Así que ya saben, ante el coronavirus olviden a la lenta medicina científica y escojan el remedio chamánico de su elección, el cual por unas pocas docenas de euros les recompensará con el siempre agradable y tranquilizador efecto placebo, aunque por supuesto les servirá de poco y menos si tienen la desgracia de toparse con esta nueva zoonosis vírica.

 

P.D.

Los datos a día 5 de febrero indican que la infección ha dejado ya la fase exponencial y se encamina lentamente a una meseta de unas pocas decenas de miles de infectados y alrededor de 1.000 fallecidos.

Y esto me lleva a una reflexión final ¿es necesaria la carrera contra reloj que se está gestando estas semanas para tener una vacuna frente a un virus con una mortalidad muy baja, mientras la investigación en multitud de patógenos infinitamente más mortales que el coronavirus de Wuhan lleva languideciendo durante décadas por falta de fondos? Quizás sea este el momento para determinar las prioridades sanitarias de este mundo globalizado y empezar a actual con un poco de racionalismo en una faceta que debería regirse por estrictos criterios de salud pública.

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  1. hortigosaoctanio
    6 febrero, 2020 de 14:27

    Yo sugiero que cada uno que afirme ‘tal cosa funciona’, se le inocule un vial repleto de virus en perfecto estado de revista, y luego, pues eso, quod erat demonstrandum y tal.

  2. racso
    6 febrero, 2020 de 17:10

    “Los remedios de los chamanes curan todas las enfermedades conocidas y por conocer”, si claro, pueden curar enfermedades que ni siquiera son capaces de diagnosticar. Los odio! solo se aprovechan de la desesperacion e ingenuidad de la gente

  3. Txema M.
    6 febrero, 2020 de 17:37

    Apoyo la sugerencia de Hortigosa. Aceptemos que podemos no tener razón, habilitemos una isla, establezcamos un enclave en su centro, con dotaciones de todo (todo lo que se vende en los lugares donde se compra la parafernalia magufa), encerremos en ese enclave a todos los voluntarios homeopáticos, lixiviáticos y herboleros que se presenten para ser puestos en contacto con el virus, paguémosles bien una estancia de un mes (prorrogable), establezcamos un cordón sanitario en torno al enclave con todos los voluntarios que quieran apoyar a sus compañeros desde fuera con cánticos, conjuros y plegarias, establezcamos un segundo cordón con lanchas de la guardia civil en las que embarquen expertos en disparar a nadadores y por último establezcamos una última barrera con el Piolín medicalizado, por si algún agente se contagiara.

    Si la enfermedad no se extiende del círculo menor al mayor, evidentemente estaremos muy ciegos criticando a aquellos que sí que ven la luz.

    Si los equivocados son ellos, quienes mueran habrán gozado de vivir sus últimos días en buena compañía. Y quienes sobrevivan seguirán dándonos la lata, pero a eso ya estamos acostumbrados.

  4. Alberto
    6 febrero, 2020 de 20:27

    Y no olvidemos lo más importante de todo, que la Dra. Laura nos indicaba en https://lacienciaysusdemonios.com/2019/10/31/por-que-las-pseudomedicinas-parecen-funcionar-una-reflexion-personal/ , que es tener presente que la mente es sugestionable, y la importancia de la empatía del terapeuta. Cuando el paciente afecto del coronavirus en estado crítico, con insuficiencia respiratoria por tener los pulmones llenos de pus, acuda a su chamán, éste ante todo deberá ser empático, y ejercer sus dotes de sugestión para que el paciente crea que el Oscillococcinum, o las agujitas, le van a sacar del atolladero en el que se encuentra, y por el poder de la psiconeuroinmunoendocrinología (no sé si hay alguna palabra más larga en medicina) la mente del paciente estimulará el sistema inmunitario que vencerá el virus fácilmente. Y asunto solucionado.

  5. Dra. Laura título recién otorgado
    6 febrero, 2020 de 22:54

    Y he aquí una clara muestra de cómo mezclar la velocidad con el tocino sacando frases de contexto!
    El empático Dr Alberto nuevamente haciendo gala de su gran psicología (que desde primero de medicina no se le ha olvidado la verdad soportable y además hizo un cursillo de cómo tratar a la gente) y que se ha aprendido de memoria la palabra psiconeuroinmunoendocrinologia que para él tiene el mismo significado que “supercalifragilisticoespialidoso”.
    Póngase un poquito al día en psicología empezando por usted mismo para no estar “quemadito” y creer que sus pacientes van de “invulnerables”

  6. Far Voyager
    6 febrero, 2020 de 23:40

    ¿Seguro que era una doctora?. Lo vuelvo a repetir, hay alguna razón y desde luego no pasa por teorías conspirativas por mucho que a las farmaceúticas les mueva al lucro por la que la medicina occidental (no se me ocurre otra manera de llamarla) tiene a prácticamente todos los gobiernos del mundo apoyándola y ha arrinconado a curanderos y a gente de ese estilo además de haber tomado y mejorado la parte de verdad -cuando la hay- de los remedios de esos últimos.

  7. Alberto
    7 febrero, 2020 de 7:30

    Que sí, Dra. Laura, que sí, que para vencer al coronavirus, al cáncer, a la cardiopatía isquémica, y a todas las enfermedades en general, no hay nada como ser empático y ponerse al día en psicología médica, voy a repasar urgentemente mis apuntes de esa asignatura y esforzarme en sonreir mucho en la consulta, y así todos mis enfermos sanarán por arte de magia, quiero decir de psiconeuroinmunoendocrinología, que viene a ser lo mismo pero más rimbombante, para darle apariencia científica a lo que nunca dejó de ser superchería.

  8. 7 febrero, 2020 de 9:42

    Algunas aclaraciones. La psiconeuroinmunoendocrinología no es nada nuevo. Es un campo con una ya larga tradición científica. Recuerdo que allá por el Alto Medievo y en latín ¡es broma! asistí (dentro de mi formación predoctoral) a un curso de doctorado titulado “Relaciones entre el sistema neuroendocrino y el inmune”, puesto que ya había un sólido corpus científico. Después de todos esos años los estudios se han multiplicado e incluso se ha añadido un nuevo elemento a la ecuación: el microbioma humano, de tal manera que el “palabro” debería aumentar en varias sílabas adicionales.

    Como decía, esta infinidad de estudios ha venido desvelando parte de los complejísimos mecanismos moleculares finamente regulados que interaccionan de manera multidireccional entre cerebro, hormonas, sistema inmune y microbioma ¡vamos un cacao que va a tener entretenidos a miles de científicos durante un par de generaciones!. Un llamativo ejemplo es que los ratones con poco o nulo microbioma presentan severos problemas tanto en el sistema inmune como de desarrollo neuronal.

    Además, también hay infinidad de estudios epidemiológicos que relacionan el estado psicológico con la salud humana, algunos de los cuales ha comentado Laura. Así pacientes de diversas enfermedades tienen DE MEDIA mejor pronóstico cuando se enfrentan de manera más positiva a sus dolencias o están atendidos por médicos más empáticos. Nada nuevo bajo el sol por otra parte ya que los sapiens si somos algo es ser primates muy sociales. Y hasta aquí la parte científica del asunto.

    Por supuesto lo anterior no significa que todos los pacientes que sean optimistas, vitales, se cuiden, tomen muchos zumos de frutas, hagan ejercicio y que además tengan la suerte de tener un médico maravillosamente empático van a superar cualquier enfermedad. Simplemente ocurrirá que por ejemplo el 5 o el 15% de ellos sobrevivirán más tiempo o algo mejor a un cáncer que aquellos que se hundan psicológicamente tras el diagnóstico y que además tengan la mala suerte de tener un médico que les maltrate (porque en el colectivo sanitario hay de todo como en cualquier otra profesión).

    Ahora bien, lo que también dicen taxativamente los estudios epidemiológicos es que sin los tratamientos científicos (antibióticos, cirugía, quimio, radio, etc., etc., etc.) sean dados éstos por médicos simpáticos o gruñones, la gran mayoría de los pacientes que se enfrentan a una enfermedad grave acaban muriendo más pronto que tarde, porque aquí no estamos hablando de un 5-15% de mejora en las estadísticas, sino casi siempre de todo o nada.

    Y por ello no hay color: medicina científica (te trate quien te trate, aunque sea el más que desagradable Dr. House) en lugar de mucha empatía en forma de agujitas, energías místicas o pastillas Juanola y dejarlo todo en manos de las endorfinas y el propio sistema inmune.

  9. Dra Laura título recién otorgado
    7 febrero, 2020 de 10:05

    Fantástico señor Ateo 666666, ha descrito usted perfectamente la idea que he venido diciendo desde hace ya varios post de que la psique del paciente “predispone” a su curación o puede “agravar” una enfermedad por las consecuencias que provoca ya mencionadas (falta de sueño, bajada de defensas, mala alimentación, bla, bla , bla).

    Predisponer
    Del lat. praedisponĕre.

    1. tr. Preparar, disponer anticipadamente algo o el ánimo de alguien para un fin determinado.
    ……………………………………………………………
    Eso, no significa que una enfermedad grave se cure con la estampa de San Benito Camelpito, sino que el estado de ánimo del paciente y su creencia positiva en la curación pueden hacer gran parte del trabajo y colaborar en ella. En enfermedades psicosomáticas, como pueden ser las alergias, es aún mucho más efectivo. Por ello la gente cree que un aura de magia y misterio del chamán le ha curado, o en el lado contrario aunque no menos mágico, algunos médicos piensan que la enfermedad acabó “porque ya le tocaba” , cuando en realidad la propia psique ha sido la obradora de tal milagro.

    Y de ahí que las terapias alternativas parezcan funcionar y que la gente prefiera ser tratada por el simpático hermano reikista impositor de manos que responde “namasté” a todo, que por el borde y abrupto Dr. House que se parece más al Grinch que a un médico de familia.
    Ahora imagínese si además de usar la ciencia, los médicos se ayudasen de la psique del paciente con otro tipo de trato…

    Saluditos

  10. 7 febrero, 2020 de 11:13

    laura

    Como te ha dicho Alberto, en las facultades de Medicina se imparten diversas asignaturas acerca de la comunicación y la relación con el paciente. Otra cosa es que un médico que tiene que atender cada cuatro minutos a un enfermo no tiene tiempo para poner en práctica los conocimientos adquiridos. El fallo es del sistema, hay que abrir más consultorios y contratar a más personal sanitario para que eso no sea como una cadena de montaje y el profesional pueda poner en práctica lo que ya sabe desde primero de carrera.

  11. 7 febrero, 2020 de 13:14

    Muere por coronavirus el médico que advirtió del brote en diciembre y fue silenciado por las autoridades chinas.

  12. sopita de pollo
    7 febrero, 2020 de 22:17

    Casi me cuestiono si no es mejor contagiarse ahora que no ha mutado demasiado. Pero espero que por esto no sen lo plantee en serio nadie, eh? Ni con cuerpo muy sano y resistente…. Quien la supere bien y ahora quizás estará más protegido si muta a peor. Parece muy contagioso, y mutable. Tenemos suerte que se ve gran esfuerzo por una vacuna pronto. Son unos craks, no como las pseudoterapias aprovechadas, delirantes y/o con pocos escrúpulos

  13. Alberto
    8 febrero, 2020 de 17:40

    Me parecen correctas todas tus consideraciones, Ateo666, está claro que hay interrelaciones entre la psique, el cerebro, el sistema inmunitario, el endocrino, la microbiota… un tema muy complejo que no se sabe exactamente cuál puede ser su alcance, no es fácil estudiar sistemas tan complejos. En la práctica, no parece que el efecto placebo y la sugestión puedan cambiar de manera significativa el curso de una enfermedad importante, sea un cáncer, una arteria obstruida, una neumonía, por citar sólo las principales causas de muerte en nuestro medio. Parece que afecta especialmente al curso de las enfermedades porque los pacientes deprimidos tienden a abandonar el tratamiento médico y las revisiones con más frecuencia. Una vez descartado este factor, la diferencia no es grande.
    Los psicooncólogos, por ejemplo, no pueden afirmar que su trabajo sirva para mejorar la expectativa de vida de los pacientes con cáncer. Sí afirman que su trabajo sirve para mejorar la calidad de vida de los pacientes con cáncer, lo cual ya justifica la existencia de esta especialidad que se practica en muchos hospitales públicos, aunque la Dra. Laura no se haya enterado.
    Sí parece que las emociones afectan más a trastornos funcionales, como dolores de cabeza o espalda, colon irritable, dermatitis atópica, insomnio… pero estos trastornos, aunque son molestos, no afectan a la esperanza de vida.
    Por supuesto, y como ya he dicho, la solución no pasa por pagar 80 euros a un homeópata que te va a estar escuchando durante 50 minutos; ya que en ese caso el abandono de los tratamientos médicos puede ser total, y la expectativa de vida va a caer en picado, en caso de enfermedad grave.
    Lo que hay que hacer es mejorar los tiempos de asistencia en las consultas, sobre todo en atención primaria que es donde el problema es mayor. Esto no se está haciendo, pero porque los médicos de familia y pediatras ya no quieren trabajar en centros de salud, al haber alternativas laborales mucho mejores aquí y en el extranjero; esto va a ser un problema muy grave en una década (hablo del caso español que es el que conozco). Los médicos de familia se jubilan y nadie los reemplaza, al tiempo que la población envejece y demanda más atención sanitaria. Sólo en la comunidad de Madrid ahora mismo hay 500 plazas de médico de familia en atención primaria no cubiertas por falta de médicos, y en 10 años se van a jubilar el 50 % de los médicos en activo; eso mientras el 50 % de los que terminan su formación acaban en el extranjero, donde pueden hacer un trabajo mejor pagado, con mejores condiciones de trabajo y ser más respetados.
    Otras cosas sí se están haciendo: la formación en psicología médica existe en el grado médico desde hace mucho tiempo, y en las distintas especialidades, y en la formación continua, y cada vez se le da más importancia. Hay programas de ayuda para los médicos “quemados”, que en la mayor parte de los casos consiguen que puedan volver a hacer un trabajo de calidad. La Dra. Laura sugiere que los médicos quemados deben abandonar la profesión: no, eso agravaría el problema de falta de médicos, lo que hay que hacer es tratarlos, que los médicos también sufrimos depresión (somos seres humanos), y la depresión se trata con éxito en la mayor parte de los casos.
    Hay programas de humanización de la asistencia sanitaria para pacientes ingresados en hospitales. En la comunidad de Madrid se ha puesto en marcha un programa de psicología en atención primaria, aumentando mucho el número de psicólogos de la sanidad pública. En la sanidad pública y privada española, la atención a los aspectos psicológicos de la enfermedad se tiene en cuenta cada vez más, ha habido un cambio notable con respecto a hace 20 años.

  14. Javier
    8 febrero, 2020 de 22:04

    Hola a todos.
    Esta es una propuesta seria.
    Estoy buscando socios para montar un laboratorio de medicamentos homeopáticos, obtener la aprobacion de la AEMPS, y posteriormente distribuir a nivel internacional.
    La intención, además de ayudar a las personas a las que les funcionan los medicamentos homeopáticos, es contribuir a salvar de la extinción a las numerosas especies de animales cuyas poblaciones están siendo llevadas al límite debido a su utilización con fines medicinales, por lo tanto, el laboratorio se centraría exclusivamente en el desarrollo y comercialización de medicamentos correspondientes a ese sector.
    Un ejemplo: con una simple raspadura de cuerno de rinoceronte, se podrían fabricar cantidades industriales de un preparado homeopático que además multiplicaría enormemente la potencia de sus efectos comparado con el polvo de cuerno de rinoceronte mezclado con agua u otras bebidas que se consume habitualmente.
    Hay que dejar claro que el objetivo no sería incitar a la población a consumir este tipo de productos homeopáticos en lugar de sus equivalentes proporcionados por la medicina cienti
    fica, en caso de que existan, sino intentar sustituir la mayor parte del mercado de la medicina tradicional basada en partes de animales de especies en peligro, por su equivalente homeopático, lo cual a mi modo de ver sería éticamente admisible, incluso para alguien que no “crea” en la eficacia de la homeopatia.
    Para fabricar los preparados sería necesario disponer de pequeñisimas cantidades de tejidos de especies cuya comercialización está prohibida por el CITES (las cosas hay que hacerlas bién, no se puede engañar al cliente, algo que sería facilísimo de hacer en este caso), por lo que habría que buscar la forma legal de hacerlo, buscando la colaboración de la Administración, algo para lo que, dado lo enormemente beneficosos que serían estos medicamentos para las especies en cuestión, sumado a la coyuntura política del momento, estoy seguro que prestaría la máxima colaboración.
    Básicamente, esta es la idea, no se si ha sido propuesta por alguien con anterioridad, estoy casi seguro de que sí, en cualquier caso aqui queda plasmada , hoy, a las 21:03 GMT del 8 de Febrero del 2020.

  15. chifus
    9 febrero, 2020 de 13:21

    Plovelbio oliental decil :
    no desplecie a la selpiente por no tene cuelnos
    de hecho esta replesentada en el caduceo de la falmafia
    …y sigo en serio :
    ad+ la ciencia no es denigrada pero no se puede dejar d tener en cuenta la capacidad de observacion etc durante cientos d años de remedios populares tradicionales

  16. 10 febrero, 2020 de 11:45

    “… no se puede dejar d tener en cuenta la capacidad de observacion etc durante cientos d años de remedios populares tradicionales”

    El problema es que muchas veces los mismos “remedios populares tradicionales” son usados para tratar dolencias muy dispares o en el caso de la misma enfermedad, dependiendo de la cultura y la tradición local se usan muy distintos “remedios populares tradicionales”.

    Y es que el problema con “remedios populares tradicionales” es que aunque han sido usados durante siglos o milenios nadie ha separado el grano de la paja. Y entonces a falta de sistematización (que es el gran poder de la ciencia) el paciente acaba tomando el que el chamán más próximo le sugiere, en lo que se parece mucho a la lotería: a alguno le puede tocar pero quedan millones de otras personas que se pasan la vida tomando infinidad de “remedios populares tradicionales” que en el mejor de los casos no le hacen nada.

  17. Eduardo Baldú
    10 febrero, 2020 de 11:47

    Es cansino, terriblemente cansino tener que escuchar las voces de quienes salen en defensa de las mal llamadas medicinas alternativas. Que una pequeña parte de la actual farmacopea proceda del uso de sustancias (especialmente hierbas) tradicionales, es en realidad anecdótico. La medicina moderna utiliza medicamentos comprobados y evaluados en sus justas cantidades para obtener el efecto deseado, cosa que las prescripciones tradicionales no pueden hacer. La tan alabada “capacidad observacional” no es comparable, en ningún caso, con la aplicación de una metodología científica, y no deja de ser un acto subjetivo sometido a total imprecisión de quien hace la observación, por lo que su validez es, cuando menos, totalmente discutible.
    Esto se ha expuesto una y otra vez, hasta la saciedad. No deja de resultar obsesivo que pese a la total falta de argumentos en favor de la “medicina tradicional” se siga insistiendo en su supuesto “aporte válido”.

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