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¿La contaminación atmosférica aumenta la tasa de mortalidad del coronavirus?


La actual pandemia por COVID-19 tiene a miles de científicos de todo el mundo intentando desentrañar las causas y mecanismos que han llevado al mundo al borde del colapso socioeconómico. Dos recientes estudios sugieren que la elevada mortalidad ocurrida en algunas zonas de Europa y EEUU estaría relacionada con altos niveles de contaminación atmosférica.

Hipertensión, diabetes, enfermedades isquémicas del corazón o el daño renal crónico son factores de grave riesgo en pacientes infectados por COVID-19. Por otra parte, desde hace décadas se ha demostrado que la incidencia de estas enfermedades está directamente relacionada con una exposición prolongada a la contaminación atmosférica, especialmente por dióxido de nitrógeno (NO2) cuyo principal origen es la quema de combustibles fósiles por parte de vehículos y plantas generadoras de energía. Así, se ha descrito que elevados niveles de NO2 se asocian con hipertensión [1], enfermedades cardiovasculares [2, 3 y 4], aumento de la tasa de hospitalización [5], enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) [6 y 7], déficits significativos en el crecimiento de la función pulmonar en niños [8 y 9], función pulmonar deficiente en adultos o lesión pulmonar [10 y 11] y diabetes [12]. Además la exposición al NO2 produce también daños en el sistema inmune como una exacerbada respuesta inflamatoria en las vías respiratorias [13] y la inducción de citocinas proinflamatorias de las células epiteliales de las vías respiratorias [14], procesos ambos que agravan la etiología de enfermedades de las vías respiratorias, y que también se ha descrito que ocurre en infectados por coronavirus. Además, las células epiteliales en el pulmón pueden ser especialmente susceptibles a la muerte cuando se exponen al NO2 [15]. Finalmente, altas concentraciones de NO2 se asocian significativamente con mortalidad respiratoria [16, 17 y 18].

Con estos antecedentes, dos grupos de investigadores acaban de publicar sendos artículos en donde se demuestra que las regiones con mayores índices de NO2 son las que tienen las tasas de mortalidad por COVID-19 más altas tanto en EEUU [19] como en Europa [20] tal y como muestra el siguiente mapa de Europa, en donde Lombardía y la Comunidad de Madrid sobresalen claramente respecto a los niveles de NO2.

Y aunque, como dicen los respectivos autores de los mencionados artículos, son necesarios más estudios que profundicen en la relación entre los niveles de NO2 y la COVID-19, la extensa bibliografía previa acerca del daño respiratorio e inmunológico que produce este peligroso contaminante apunta claramente al tipo de políticas que hay que seguir si queremos disminuir la letalidad de la actual pandemia.

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  1. Pere
    23 abril, 2020 a las 10:44

    No. Esto no lo compro. Esas mismas áreas son las de más densidad de población, donde más fácil es contagiarse, y donde con mayor facilidad el sistema sanitario va a colapsarse. Sin negar una posible relación, creo que los artículos han encontrado una relación espúrea.

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  2. 23 abril, 2020 a las 11:59

    ¿La densidad de población es mayor en Lombardía que en Londres, París o cualquier otra gran ciudad europea?

    Haz un repaso de los datos antes de opinar contra un artículo científico, más que nada porque cuando uno o varios científicos presentan un estudio suelen hacer un riguroso análisis de las otras variables que pueden influir en los resultados.

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  3. Pere
    23 abril, 2020 a las 15:11

    No, Ateo. Precisamente porque me he leido material y metodos, he visto los sesgos que ellos mismos reconocen, y me he leido los resultados que presentan en la cita (19), insisto en que los autores han cometido un error al asumir que correlación es causalidad. Y lo siento, pero sigo sin comprarlo. Y precisamente porque tu página es de lo más correcto que hay por estos mundos en ciencia, no puedo dejar de decirlo. Tampoco me presentan (no tengo acceso a los datos suplementarios) los resultados de la regresion con todos los valores y los intervalos de confianza de las confusiones y de las interacciones. Hay detalles importantes como introducir una variable con 2385 ceros sobre 3080 posibles, que, por mucho que intentes controlarla con análisis estadísticos, no evitas el sesgo que supone. Insisto: es posible que haya una relación entre contaminación y muerte por covid, pero esta relación no se puede establecer con causalidad del estudio que han hecho los autores. Y me da lo mismo que sean de Harvard, o que sean el papa de Roma: hay problemas metodológicos en ese trabajo.

    Tu segundo párrafo sugiere que los científicos suelen hacer un riguroso trabajo antes de presentar sus resultados. Cierto. Pero no todos y no siempre. Y como peer review dentro de mi profesión, tumbo el 80% de lo que me envían. En mi opinión profesional, por tanto, deben trabajar un poco más en el tema.

    Gracias Ateo, por la posibilidad de participar

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  4. 23 abril, 2020 a las 16:47

    Como digo en la entrada

    “dos grupos de investigadores acaban de publicar sendos artículos en donde se demuestra que las regiones con mayores índices de NO2 son las que tienen las tasas de mortalidad por COVID-19 más altas tanto en EEUU [19] como en Europa [20] tal y como muestra el siguiente mapa de Europa, en donde Lombardía y la Comunidad de Madrid sobresalen claramente respecto a los niveles de NO2.”

    queda claro que es una correlación. Ahora bien, también como digo en el largo párrafo que precede a lo anterior hay sólidas evidencias, publicadas por numerosos grupos de que el NO2 daña al sistema respiratorio y al sistema inmune de los pulmones.

    Aún así comento finalmente que

    “como dicen los respectivos autores de los mencionados artículos, son necesarios más estudios que profundicen en la relación entre los niveles de NO2 y la COVID-19 ”

    Por lo que la posible relación está lo suficentemente acotada, pero también que el conjunto de los datos previos junto con estos dos estudios tienen la suficiente potencia como para tenerlos en cuenta.

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  5. 23 abril, 2020 a las 17:37

    Me ha gustado leer sobre el debate establecido alrededor de este artículo, parecéis que estáis en el “peer review” del artículo, lo cual es de agradecer. Desde hace un tiempo repito que llevamos con el virus pululante por el planeta menos de 5 meses. Todos sabemos lo que se puede pontificar después de 5 meses de trabajo científico, por muy exhaustivo que éste sea. Especialmente en un tema de esta magnitud: un nuevo virus del cual tenemos que aprenderlo todo. A la prensa le encanta relacionar correlaciones con causalidades, vende bien. Os recuerdo la de ayer: los fumadores parece que son menos vulnerables al coronavirus, por la tanto la nicotina protege. Está en muchos periódicos.

    Pero los científicos debemos ir con más cuidado. Está demostrado el daño pulmonar que produce la contaminación atmosférica (y también el NO2) y de ahí se puede inferir que los patógenos pulmonares tienen el terreno abonado en regiones muy polucionadas. Ahora bien, si queremos hacer un planteamiento categórico hay que demostrarlo y eso, más allá de una correlación no está completamente demostrado. Lo que sí está comprobado es que la correlación es una motivación para demostrarlo. Porque, ¿es el NO2 el único factor determinante, o podría ser otro que forma parte del aire que sobrevuela las grandes ciudades? ¿Se muestran mapas satelitales de otros contaminantes para descartarlos y señalar al NO2 como único factor? Es más, ¿podemos reproducir el mismo mapa de calor del NO2 con condiciones no relacionadas con la contaminación atmosférica? Qué se yo, temperatura y humedad del aire. O incluso algo más peregrino: tipo de cepa del virus que afecta cada región. ¿Seguro que la cepa Madrid es la misma que la cepa Milán o la cepa NY? Todas estas preguntas me surgen sin leer las publicaciones referenciadas en el texto (lo confieso), pero creo que son dudas legítimas.

    Una frase para mí es acertada: “extensa bibliografía previa acerca del daño respiratorio e inmunológico que produce este peligroso contaminante (el NO2) apunta claramente al tipo de políticas que hay que seguir” y yo la continuaría con “para disminuir los riesgos para salud que supone”, no por el hecho de que ahora tengamos un nuevo virus por ahí dando vueltas.

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  6. Pere
    23 abril, 2020 a las 18:41

    Gracias Ateo por tu respuesta. Sólo para que quede clara mi posición y nadie la use para desacreditar a los autores o a sus conclusiones, mi critica no se dirige a los resultados (unos resultados son los que son) si no a una interpretación algo atrevida y no completamente basada en pruebas. También para que quede clara mi postura, coincido plenamente con los comentarios de Ateo. Gracias por la discusión (nunca hubiera creído poder tener esta discusión en internet) y espero con ansia la siguiente entrada, como desde hace años.

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  7. 23 abril, 2020 a las 19:56

    Si, lo primero es que estoy de acuerdo con vosotros que este tipo de interacción, en la que se aportan razonamientos es la ideal. Desgraciadamente no suele ser la norma, ya que demasiadas veces cuando se aporta algún dato algunas personas simplemente lo obvian y entonces es como darse con una pared.

    Y volviendo al tema que nos ocupa, el problema es que hasta hace relativamente poco tiempo tendíamos (casi por pereza intelectual heredada de nuestra forma de razonamiento ancestral, ese famoso sistema de pensamiento 1 de Kahneman) a asignar el último hecho relevante como causa del fallecimiento: parada cardiorespiratoria, infección por gripe o ahora por COVID19, etc.

    Y sin embargo los datos acumulados desde ya hace décadas indican claramente que en demasiados casos eso que se pone en el certificado médico como causa de la muerte oficial es sólo como se dice vulgarmente “la última gota que ha llenado el vaso”.

    De ahí que cuando se analizan datos masivos desde el punto de vista epidemiológico, controlando múltiples variables se puede observar que en bastantes millones de muertes al año (y desgraciadamente subiendo) la contaminación atmosférica ha sido un elemento fundamental, que si hubiera estado ausente esa infinidad de personas no habrían fallecido de la horrible manera que lo hacen muchos de ellos.

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  8. 23 abril, 2020 a las 23:44

    La Universidad de Oxford plantea que la gripe de febrero enmascaró la llegada del coronavirus a España ya que considera que los primeros casos de COVID-19 pudieron producirse hasta un mes antes de lo que se creía, pero habrían quedado ocultos bajo el exceso de casos de gripe.

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  9. joserizomassu
    24 abril, 2020 a las 0:31

    Para amenizar el debate, un pequeño spam de autopropaganda:

    ¿Se han preguntado alguna vez como se hacen los humanos? Yo se que sí.

    En el día internacional del libro, quisiera compartirles un pequeño escrito mío que responde eso; mitad inspirado en Carl Sagan y mitad inspirado por Julio Cortázar. Este texto ganó el primer lugar en el concurso nacional de microcuentos científicos del 2017 en Chile

    https://joserizo.laconcepciondelarte.com/2020/04/23/dia-internacional-del-libro/

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  10. Pesimista
    24 abril, 2020 a las 11:47

    Pues si en España tras el confinamiento, va a haber una dura crisis económica, es decir que va a haber muy poco dinero para investigación científica, es que para charlas o promoción del escepticismo, ya olvídate.

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  11. 24 abril, 2020 a las 12:13

    Lo de la bajada de inversión en ciencia será muy preocupante, pero lo de las charlas no hay problema, la inmensa mayoría de ellas se hacen de forma gratuita.

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  12. 25 abril, 2020 a las 9:29

    Muy interesante intercambio de opiniones. Sólo añadiría que es indudable que la contaminación del aire irrita e inflama los alvéolos…de manera que llegando el corona este que nos tiene tostados, ya tendría la pega hecha…adelantada…facilita…
    Felicito a joserizomas por el cuento… genial.

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  13. Garcia
    27 abril, 2020 a las 3:24

    En mi pais, que está en lo mas norte de Africa, todos sabemos mas de ciencia que cualquier cientifico y si queremos saber más llamamos a un torero o alguien que cuente chistes.
    Sigan nuestro ejemplo para aclarar este tema o cualquier otro.

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  14. 4 junio, 2020 a las 0:00

    Suma y sigue, Alemania gastará 130.000 millones para luchar contra la crisis ligada al coronavirus. ¿Quizás hubiera sido mejor invertir en I+D y no tanto en neoliberalismo?

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