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Malgastar dinero en un proyecto de investigación chapucero para estudiar la existencia de los milagros ¡todo un record!


Uno de los mayores errores que puede cometer un investigador en dedicar sus siempre escasos recursos y su limitado tiempo en estudiar hipótesis que contravienen frontalmente todo el conocimiento científico previo. Y si además lo hace en tiempos de crisis, y jugando además con las esperanzas de enfermos graves, su comportamiento carece de la más mínima ética profesional. Y agárrense porque el asunto que nos ocupa no puede ser más ridículamente esperpéntico.

Un acreditado especialista cardiaco de Kansas City acaba de inscribir un estudio en “ClinicalTrials.gov“, entidad que aunque pertenece al prestigioso NIH estadounidense es simplemente una base de datos informativa de los estudios clínicos que se están llevando a cabo o se van a realizar en todo el mundo. El NIH no tiene control alguno sobre estos estudios ni los evalúa de ninguna manera, simplemente los inscribe a partir de la información que envían los organizadores, los cuales buscan y/o consiguen financiación pública y/o privada al margen del propio NIH. Es por ello que la responsabilidad y el acierto o la pérdida de tiempo y dinero sólo es responsabilidad de los organizadores de cada ensayo clínico en particular, en este caso el “Kansas City Heart Rhythm Institute”.

Cómo un centro médico, especializado en enfermedades cardiacas, va a dedicar parte de sus recursos a estudiar la posible relevancia de la oración sobre la morbilidad y la mortalidad de pacientes de COVID-19 en situación de extrema gravedad es todo un misterio para mí, con la única salvedad que quizás los organizadores no comprenden muy bien la importante diferencia entre coronario y coronavirus.

Pero vayamos al ensayo clínico en sí, en el que se están seleccionando de manera aleatoria dos grupos de 500 pacientes de COVID-19 ingresados en unidades de cuidados intensivos estadounidenses. Los integrantes del grupo de control recibirán el tratamiento que consideren oportunos sus respectivos médicos, mientras que los otros 500 enfermos serán tratados también convenientemente desde el punto de vista sanitario pero serán objeto adicional de oraciones por su mejoría clínica y su salud. Como dioses hay muchos, y nuestros investigadores parecen no saber cuál de ellos es el realmente verdadero o quien será más receptivo a las súplicas humanas han decidido hacer cinco grupos iguales de repcetores de oración: budismo, cristianismo, hinduismo, islam y judaísmo. Los investigadores kanseños analizarán después los historiales clínicos en busca de diferencias en mortalidad y/o recuperación médica del millar de pacientes en relación con las súplicas específicas recibidas.

Dejando de lado el absurdo y el dispendio de montar un ensayo clínico con mil pacientes (algo por cierto nada obvio ni sencillo) para detectar si entidades solo existentes en la fértil y más que disparatada imaginación de algunos humanos (tal y como han demostrado los más variados estudios de antropología, biología evolutiva, neurociencias, psicología, psiquiatría y hasta de historia), lo primero que debería preocupar es la ética en la selección de los pacientes.

Según el protocolo previsto los criterios de inclusión en este ensayo son tres: personas mayores de edad, que hayan dado un positivo confirmado para COVID-19 y aquí viene el tercer criterio y quizás el más peliagudo, que sean pacientes ingresados en las UCIs. Imaginen la situación, la UCI del Hospital Presbiteriano de Kansas City tiene un par de docenas de enfermos muy graves por COVID-19, ya que por estar en este tipo de instalaciones están luchando por su vida. Aparece un médico adscrito al ensayo clínico (o peor aún, un médico de esa misma UCI que ha aceptado la labor de búsqueda de pacientes para el ensayo a cambio de un generoso estipendio) enfundado en su traje protector (¡qué para eso es uno de los mejores hospitales del Medio Oeste!) y empieza a hablar con el primero de eso pacientes cuyos síntomas son fuerte tos, importante dificultad para respirar, fiebre alta junto con algunas otras patología previas (diabetes, hipertensión, enfermedad renal crónica o asma), con el agravante de algo todavía mucho más peligroso: insuficiencia respiratoria hipoxémica que es

una hipoxemia arterial grave refractaria al tratamiento con suplemento de oxígeno. Está causada por un cortocircuito intrapulmonar de sangre por colapso u ocupación del espacio aéreo. Los hallazgos incluyen disnea y taquipnea. El tratamiento casi siempre requiere ventilación mecánica.

El médico le indica al paciente que está reclutando voluntarios para un nuevo ensayo clínico frente al coronavirus, que cumple todos los requisitos y que si acepta podrá entrar inmediatamente en el estudio. Los ojos del paciente brillan llenos de esperanza y gratitud, puesto que entiende que, aunque no hay tratamiento específico alguno para su enfermedad, el hecho de que el ensayo clínico se esté realizando significa que habrá alguna prueba que ese nuevo procedimiento o medicamento puede combatir esa infección que le está carcomiendo los pulmones. Como no puede casi hablar por encontrarse intubado asiente maravillado a la espera de más información. Y aquí nuestro médico (que es muy profesional) pasa a explicarle en primera instancia que al ser un ensayo clínico de doble ciego puede que el azar le incluya en el grupo de control y que nadie lo sabrá hasta que el estudio concluya. Esta posibilidad entristece un poco a nuestro paciente, pero como buen primate que lleva a sus espaldas miles y miles de años de especismo humano se convence rápidamente en que va a tener suerte y seguramente caerá en el grupo del tratamiento, total tiene un 50% de probabilidades y él es un hombre de suerte. No por nada hace unos años en la fiesta del ganado del condado de Wichita le tocó en la tómbola de la parroquia un hermoso gorrino y hace unos meses además consiguió un premio de 1.000$ en la lotería estatal. Porque desgraciadamente así funciona la mente humana, haciendo esas delirantes conexiones mentales para justificar lo que no es más que puro azar.

Llegados a este punto nuestro doctor pasa a explicar la mecánica del ensayo para esa afortunada mitad en la que nuestro paciente “sabe” ya que estará incluido. Lo primero es que no se probará ningún medicamento (ni siquiera la famosa cloroquina que Trump dijo que mataba al virus, algo que nuestro paciente como buen kanseño y votante del republicano estado del girasol la tomaría a puñados y con los ojos cerrados) ni tampoco ningún nuevo y avanzado procedimiento médico, algo que deja un poco perplejo a nuestro desesperado paciente. En cambio el médico, con voz muy profesional, informa al sujeto que lo que se va a estudiar es el posible papel de la oración sobre su enfermedad. Imaginen la cara del paciente, tanta historia para algo que ya están haciendo ¡y gratis! toda su cristiana familia (y de paso también el resto de la congregación de baptistas del quinto día a la que pertenece) desde el mismo día que empezó a tener los primeros síntomas virales. Pero bueno, como los designios de Dios son inescrutables, nuestro paciente sigue adelante ya que por lo menos todo esto servirá para mayor gloria del Señor y que esos malditos ateos comprendan de una vez por todas el infinito poder de Jesucristo.

Cuando el médico comenta que sólo 100 elegidos recibirán las oraciones cristianas, las únicas y verdaderas a los piadosos ojos de nuestro paciente, y que los otros 400 sujetos del estudio serán objeto del rezo por parte de otras religiones, nuestro paciente típico de las llanuras del Medio Oeste seguramente empezará a hiperventilar (si pudiera con tanto aparataje al que se encuentra conectado) y se acercará muy peligrosamente al borde del infarto porque pensará

¿qué narices es eso de que unos musulmanes sospechosos de terrorismo, unos judíos con tirabuzones, unos adoradores del dios elefante y los seguidores de un orondo con orejas grandes hagan una herejía para que un verdadero cristiano se cure? Lo mismo acabo en el infierno para toda la eternidad si Jesucristo nuestro señor ve que me mezclo con esa panda de idólatras e impíos antiamericanos. Si salgo de esta dudo entre demandar a estos malditos herejes con bata o volver al hospital con mi fusil de cazar ciervos y terminar de una vez por todas la obra del Señor.

Y aunque la población de Kansas es mayoritariamente cristiana también hay un 20% de no creyentes que en esos momentos de gravedad extrema pueden indignarse por ese estúpido estudio cuando ellos se están jugando la vida. Y lo mismo los escasos musulmanes, judíos, hindués o budistas que también viven en ese estado y que pueden sentirse ofendidos (porque ya sabemos que una de las principales características de todo creyente es su poca tolerancia a la blasfemia proveniente de otras religiones). Y no digamos ya nada de los preocupados familiares de los enfermos. En resumen, toda una bomba de relojería religiosa a punto de estallar en los hospitales que se adhieran a semejante estupidez clínica.

Pero dejando de lado las cuestiones éticas y religiosas, es que encima este ensayo clínico tiene tales limitaciones que ni siquiera podría detectar la supuesta influencia del rezo en la salud de los pacientes. Señalaré con un ejemplo uno de los principales fallos de este estudio y dejo a la reflexión de los lectores el añadir alguno más. Imaginemos una empresa farmacéutica que presenta un ensayo clínico para probar 5 anticancerígenos ligeramente diferentes entre sí a la manera del estudio de la oración antes indicado. El problema es que en el mercado ya hay otros también muy similares y se sabe que un número indeterminado pero bastante alto de los pacientes a enrolar en el estudio pueden estar tomando ya, en diferentes dosis además, alguno de estos medicamentos. ¿Sería posible sacar algún tipo de conclusión? es más ¿no serían despedidos los responsables de este chapucero ensayo clínico en cuanto alguien con un poco de criterio se diera cuenta del absurdo de estudiar a mil enfermos que no se sabe qué tipo de antitumorales y en qué cantidades están tomando cada uno de ellos?

En resumen, todo un ejemplo de lo que no hay que hacer en biomedicina. Pero ese es el poderoso efecto de la religión, que es capaz de anular cualquier atisbo de raciocinio entre aquellos que caen de alguna manera en sus garras.

 

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  1. jasimoto
    4 mayo, 2020 a las 10:33

    Desde luego, si no fuera porque uno ya está curado de espanto, la noticia sonaría a broma surrealista, una fake news o un poe burlándose del público.

    Pero claro, cuando uno lee este artículo después de haber leído en la prensa “profesional” que en plena epidemia con miles de muertos “Feijóo destina 703.000 euros del Servicio Gallego de Salud para pagar a curas de hospitales en lugar de contratar médicos o enfermeros”, llega uno a la conclusión de que la imbecilidad de unos y la desvergüenza de otros no tienen límites.

    Sólo hay dos cosas infinitas el universo y la estupidez humana y no estoy muy seguro de lo primero que dicen que dijo Einstein, se demuestra otra vez que es verdad.

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  2. Jan Smite
    4 mayo, 2020 a las 13:05

    No sólo todo lo que has dicho, que ya es mucho, sino: ¿cómo van a garantizar que de los 500 que sólo tienen tratamiento médico no hay alguno, o muchos, de ellos que tienen a alguien rezando por ellos y su curación?

    Por cierto, el budismo no tiene dios, así que, en teoría, los que reciben los rezos budistas están en desventaja, ¿no?

    Madredelamorhermoso…

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  3. 4 mayo, 2020 a las 13:07

    El Instituto para el Desarrollo e Integración de la Sanidad (Fundación IDIS), cuyo patronato agrupa a grupos o aseguradoras como ASISA, Ribera Salud, Sanitas, Quirón Salud, Axa, Caser, MAPRE, DKV, HM Hospitales, Vithas entre otros, ha indicado que los centros hospitalarios privados en España han asumido el 19% de los pacientes hospitalizados por CIVD-19 y el 10% de los ingresos en UCIs. Como su cuota global de mercado sanitario es del 30% pues queda claro quien ha tenido que arrimar el hombro en época de crisis.

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  4. Haha
    4 mayo, 2020 a las 14:06

    No, no es una tontería. Si de verdad supieras de antropología sabrías que, seas imaginarios o no, estos “espíritus”, “fantasmas” o como lo quieras llamar juegan un papel importante en el desarrollo de las culturas y del estado anímico y de salud de las personas. Que tú no creas en un dios con barba no significa nada. Por poner un ejemplo, el efecto placebo te puede parecer una puta mierda, pero si un paciente que cree se cura más rápido que uno que no cree, ¿le vas a decir que no crea?

    Ah, y lo de que “los milagros no existen” es algo que los extremistas de la ciencia suelen decir cuando son incapaces de entender lo jodidamente complejo que es nuestro cerebro y el mundo en que vivimos. A lo mejor el estudio es descabellado por la cantidad de dinero que se gastaron, pero nada está demostrado hasta que se demuestra. ¿Existen los unicornios? Demuéstralo.

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  5. Pere
    4 mayo, 2020 a las 17:21

    En el 2001 se publicó en el número de la 3a semana de diciembre de la prestigiosa British Medical Journal este artículo que puede consultarse por internet: Effects of remote, retroactive intercessory prayer on outcomes in patients with bloodstream infection: randomised controlled trial. BMJ 2001; 323 doi: https://doi.org/10.1136/bmj.323.7327.1450

    Todos los lectores habituales de esa revista sabemos que ese es el número en el que publican siempre 4 artículos de “broma”, que suelen ser metodológicamente impecables, pero en los que hay groseras manipulaciones del método científico y que suelen ser muy útiles para a) reir un buen rato b) usarlos en clases de metodología. Me reí mucho con ese artículo. Mucho. Hasta que en una revisión de Cochrane de unos años después (puede consultarse aqui: Journal of Negative Results in Biomedicine BioMed Central Divine intervention? A Cochrane review on intercessory prayer gone beyond science and reason. Karsten Juhl Jørgensen, Asbjørn Hróbjartsson, and Peter C Gøtzsche) el artículo fue incluído en la revisión, y por tanto, fue tomado en serio. Se me pasó la risa y la mala leche me dura todavía hoy. Por tanto, Ateo, no me extraña que algunos colegas tengan el valor de iniciar estudios del mismo estilo. Es triste, pero si ni siquiera conseguimos introducir los conceptos más elementales del método científico en investigadores del mundo de la sanidad…. no sé qué le podemos pedir al resto de nuestros congéneres primates sin pelo…

    Eso sí: la cita anual con el número de la la tercera semana del BMJ debería ser obligada para cualquier investigador que se precie… 😉

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  6. 4 mayo, 2020 a las 17:47

    Haha

    Sin ser un experto llevo décadas muy interesado sobre antropología y el que parece que no se entera de lo que digo eres tú.
    Yo nunca he cuestionado el que seres

    ” imaginarios o no, estos “espíritus”, “fantasmas” o como lo quieras llamar juegan un papel importante en el desarrollo de las culturas y del estado anímico”

    porque conozco la extensa bibliografía sobre el tema. Ya lo de la salud es más que discutible, pero luego volveré a ello.

    Si hubieras leído detenidamente la entrada hubieras observado que yo he dicho

    ” detectar si entidades solo existentes en la fértil y más que disparatada imaginación de algunos humanos (tal y como han demostrado los más variados estudios de antropología, biología evolutiva, neurociencias, psicología, psiquiatría y hasta de historia)”

    lo cual es del todo cierto y es también muy distinto a quitar validez a la psique de individuo/colecitividad.

    Centrándonos en la salud, tu afirmas que

    ” el efecto placebo te puede parecer una puta mierda, pero si un paciente que cree se cura más rápido que uno que no cree, ¿le vas a decir que no crea?”

    Por mí el paciente puede creer en lo que le dé la gana pero de ahí a concluir (sin prueba alguna por cierto) que el paciente se cura más rápido de una enfermedad grave como es el caso en el que estamos hablando por creer va un mundo.

    El efecto placebo tiene su función y su LIMITADO poder. Y en CyD hemos hablado largo y tendido de sus propiedades. Pero que yo sepa no existe en la bibliografía médica ningún estudio con los adecuados controles que demuestre que el placebo cura una infección vírica, un proceso tumoral o cualquier otra enfermedad grave.

    Quizás te hayas olvidado que lo que se cuestiona aquí no es la creencia de un paciente en el dios barbado o en el dios elefante o los espíritus protectores, sino el deleznable hecho de intentan hacer un ensayo clínico con pacientes tan graves que muchos de ellos desgraciadamente pueden morir para estudiar algo que no sólo va en contra de gran parte del corpus científico actual, sino que como indicó Manuel hace algunos comentarios cuando se realizó un ensayo controlado la oración solo servía cuando era conocido por el paciente el hecho de rezar y solo valía para que empeoraran los pacientes que sabían que rezaban por ellos ya que consideraban que quizás los médicos habían tirado la toalla y ya estaban desahuciados.

    Además como indico en la entrada el hecho de que un musulmán sepa que un judío va a orar por él puede ser una fuente de malestar y estrés, cuando no de sentimiento de ofensa que en nada puede beneficiar al enfermo. Y lo mismo con cualquier otra pareja de religiones.

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  7. 4 mayo, 2020 a las 18:09

    Continúo. Dices

    ” Ah, y lo de que “los milagros no existen” es algo que los extremistas de la ciencia suelen decir cuando son incapaces de entender lo jodidamente complejo que es nuestro cerebro y el mundo en que vivimos.”

    lo cual es una frase totalmente contradictoria porque ¿en qué quedamos?¿existen los milagros?¿o es que nuestro cerebro es “jodidamente complejo”? Porque si lo que cura es algo producido por nuestro cerebro entonces no es un milagro sino algo fisiológico. Y rezar al dios cocodrilo tiene unas implicaciones extracerebrales muy claras.

    Tu “argumento” de que

    ” pero nada está demostrado hasta que se demuestra.”

    Es de una inocencia casi infantil, ya que deberías saber que no hay que demostrar algo si existen infinidad de pruebas previas que indican que esa entidad no existe. Sólo los niños mantienen abiertas “todas las posibilidades” Pero para que lo entiendas te pondré un ejemplo policiaco:

    En el jardín de una casa la policía encuentra a una persona muerta de un disparo. A su lado hay un claro rastro en la tierra de huellas de morfología humana pero gigantescas.

    ¿Tú crees que el detective encargado del caso corre raudo al coche patrulla para emitir una orden de búsqueda y captura para el Bigfoot?

    Y ya tu último “argumento”, por decir algo:

    “¿Existen los unicornios? Demuéstralo.”

    Te debería hacer pensar antes de escribir. Porque otra vez vuelves a argumentar como un niño de 5 años, con el agravante de que él no tienen casi información de casi nada. Pero los adultos, y sobre todo los científicos, tenemos muy en cuenta todo lo que ya se sabe previamente. Es lo que en el mundo científico se conoce como ANTECEDENTES. Nadie en la vida real, y mucho menos en la académica, se levanta una mañana y dice “voy a investigar la existencia de los centauros o los suplafimines de corcho”.

    Cualquier esfuerzo investigador, incluso a nivel particular, se fundamenta sobre datos previos lo suficientemente congruentes con nuestra hipótesis de trabajo para merecer el futuro esfuerzo. Y suponer que rezar al dios elefante y no a la zarza ardiente o viceversa va a suponer que un paciente se cure de la COVID-19 es delirante, sobre todo porque ningún paciente sabe si están rezando por él y entonces el placebo es común a todos los grupos y entonces aquí no pinta nada ese “jodidamente complicado cerebro”.

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  8. desinflamator 2000
    4 mayo, 2020 a las 21:01

    Así mirado como en fisiología, y sin mirar más que el titular, supongo que estudian como influye en inflamación reducir el estrés habitual. Si no me malpienso, que ya me cuesta.
    En este caso con un tipo de actividad y entorno similar a relajación con emociones y sugestión, y con alguna higiene o ejercidio postural o respiratoria, almenos, lo desdonozco….
    Debe costar mucho de diferenciar de otros entornos y estímulos.
    Lo malo también de la religión es para quien y qué se sugestionan, y todo lo que va detrás socialmente, culturalmente, psicológicamente…
    También pasa alguna cosa similar con el consumismo de tv o internet, o espectáculos o otras sugestiones. Que se podrían mejorar para la salud y descanso, almenos para enfermar menos. Hay demasiados estímulos de mala educación y cataclismos i pimpampums, sin parar. Para un adolescente aburrido ymuy adaptable igual lo estimulan, pero el resto solemos ir servidos. Los estímulos de placer o relax pagando serian los caros, y nooo no pienso por ello sólo en ‘eso’ 😉

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  9. desinflamator 2000
    4 mayo, 2020 a las 21:45

    Quizás que se rece sirve para unir y cohesionar gente, motivar a los médicos o sociedad, almenos los creyentes o quien lo vea bien. Yo prefiero los conciertos en balcones y aplausos, manis, otro tipo de fraternidad no tan surrealista.
    Igualmente, sirve si estás encamado y medio sedado y crees que eso ayuda, y saben que siendo creyentes les apoya su entorno. O que alguien que imaginan les envía buenos rezos, les debe hacer sentir mejor. A mi me preocuparía un poco, sobretodo si rezan sin precauciones por virus, y luego te visita el médico que ha ido y no atiende a cosas importantes.
    Habrá quien piense y sienta en que los rezos llegan como fuerzas sobrenaturales. Cosas de creencias, ya me encantaria que fuera verdad!. También creen en dioses!
    Si tienen poderes, pero de tipo social o economico con los rezos.
    No deja de dar cierta verguenza y indignacion el enredo cultural, pero no es nada nada nuevo. Es como un parche, como rituales y protocolos, a veces sin sentido, pero puede funcionar, con malabarismos.
    Malo que repriman a los críticos significativos, os nedesitamos. Rezaré al gran dios de espagueti Rastafari por ustedes 😉

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  10. desinflamator 2000
    4 mayo, 2020 a las 21:52

    Ai, lo siento, quise dcir Pastafari, con P, no con R. De verdad, a ver si existe el subconsciente y me la ha jugado! Vaya poder! 😉

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  11. Alberto
    4 mayo, 2020 a las 22:06

    Ateo, los hospitales privados han tratado a todos los pacientes de COVID-19 que han entrado voluntariamente en ellos, normalmente cubiertos por un seguro sanitario, y a los que la sanidad pública haya tenido a bien derivarles. Hubiera sido más razonable en vez de montar hospitales de campaña improvisados, con escasos medios y poco personal altamente cualificado en tratar enfermos graves (muchos eran médicos de familia que llevaban décadas sin pisar un hospital), derivar más pacientes a los hospitales privados donde había camas libres tanto en hospitalización convencional como en UCI. Seguramente se hubieran salvado más vidas si se hubiera hecho así.

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  12. Belasco
    7 mayo, 2020 a las 14:20

    Por Internet andan diciendo…, que cuando pase la pandemia, si se vuelve un poco a lo que fue, habría que retomar EUROVEGAS (turismo y construcción), no va a salvar nada, pero ayudaría y no se está cómo para desperdiciar oportunidades (pensando que también podrían hacerla en Grecia, Italia, Francia, etc.). 🤷‍♀️😱😂

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  13. 7 mayo, 2020 a las 16:33

    Teniendo el cuenta que el gobierno de Comunidad de Madrid a pedido pasar a fase 1 !con un par! que diría un castizo, pues no descarto ninguna insensatez dentro no ya de años sino de unas pocas semanas o meses.

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  14. 7 mayo, 2020 a las 18:58

    Pasar a la fase 1 en Madrid es una insensatez. Lo sabe hasta la responsable de salud de la CAM y por eso ha dimitido: https://www.redaccionmedica.com/autonomias/madrid/coronavirus-dimite-yolanda-fuentes-directora-de-salud-publica-de-madrid-6396

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  15. 7 mayo, 2020 a las 19:05

    Belasco, la liberación del suelo y la construcción desmedida nos llevó a una crisis de la que aún no habíamos terminado de salir cuando se presentó este virus tan pegajoso.

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  16. Miguel
    9 mayo, 2020 a las 3:34

    Sobre religiones y sus milagros: Un libro del siglo XVI:

    https://es.wikipedia.org/wiki/Tratado_de_los_tres_impostores

    Haz clic para acceder a Impostor.pdf

    Merece la pena leerlo.

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  17. Miguel
  18. Abraham
    20 mayo, 2020 a las 8:33

    “¿Existen los unicornios? Demuéstralo.”
    Es al revés. El que propone la existencia de algo que nadie más ve es el que tiene que aportar pruebas convincentes.

    “Los milagros existen”. ¿Y qué? Hace tiempo argumenté que los milagros, incluso aunque existieran, son irrelevantes para la ciencia. La ciencia para estudiar un fenómeno necesita reproducirlo y obtener datos objetivos, y los milagros aparecen siempre como un evento único e irrepetible y para demostrarlos sólo hay testimonios, que son subjetivos.
    Pero es más, aunque la ciencia llegara a aceptar por alguna casualidad la existencia de milagros, ¿para qué le sirven? Sin la posibilidad de estudiarlos no hay posibilidad de comprenderlos, y algo que no se puede comprender no es útil.

    Imaginemos una curación milagrosa de alguien que perdió un dedo, que estuviera documentado que no lo tenía, y un buen día se despertara con todos los dedos de la mano perfectamente funcionales, supuestamente por intervención divina. Ahora cogemos a un montón de tullidos y los ponemos a hacer exactamente lo mismo que hizo el que se curó y vemos que no pasa nada. Venga, vale, hemos sido testigos de una curación que parecía imposible, pero no sabemos cómo ha ocurrido, por lo que no tenemos forma de replicarlo. ¿De qué sirve? Al que se cura, muy bien, pero ¿y al resto?
    Incluso aunque fuera cierto que los milagros existen, su efecto en el conjunto de la población sería insignificante. En cambio, comprendiendo la Naturaleza podemos encontrar remedios útiles para todo el mundo, además de que cada nuevo granito de conocimiento se va añadiendo a la montaña anterior de cosas que se han comprobado que funcionan.

    El milagro ni siquiera sirve para demostrar la existencia de dioses, porque aunque se le atribuye ese origen, tampoco hay pruebas. Por lo que sabemos, puede ser una afortunada combinación de bacterias las que hayan creado las condiciones por las que se realiza el milagro (Las brujas de Mayfair, Ann Rice). Y eso si no es simple engaño y fraude para tener controladas a las masas, que eso de decir que yo estoy en contacto directo con el jefe de toda la creación da mucha autoridad.

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  19. 20 mayo, 2020 a las 9:20

    Cuando alguien me pregunta si creo en los milagros o me dice que los milagros existen siempre pido que me definan milagro. Paradójicamente en esa definición está su explicación.

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