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COVID-19: lo mejor es el racionalismo y la sensatez


En época de crisis es cuando más se necesita apelar al racionalismo y al pensamiento crítico, ya que de otra manera se puede acabar en la histeria y cometiendo los más graves errores. Y quizás no haya habido ningún momento en las últimas décadas en donde apelar a la sensatez sea más necesario.

En la actual situación, en donde media Humanidad está al borde de la histeria y la otra mitad pidiendo (casi a gritos) una cura contra la actual pandemia coronaviral quizás sea un buen momento para un par de reflexiones.

La primera es sobre el ya triste caso de la famosa hidroxicloroquina, ese supuesto remedio maravilloso promocionado por los presidentes Trump y Bolsonaro para no tener que asumir la realidad de una pandemia que está cambiando el mundo y destruyendo de paso los cimientos de ese “maravilloso”, pero peligroso y más que erróneo, dogma neoliberal del crecimiento económico a toda costa y cueste lo que cueste.

Todo empezó con un par de estudios [1 y 2] que mostraron una relativa mejoría frente a la COVID-19 cuando se administraba el mencionado fármaco a un por cierto muy limitado número de pacientes. A partir de ahí, muchos medios de comunicación echaron las campanas al vuelo y hasta presidentes de dos de las naciones occidentales más pobladas defendieron su uso tanto terapéutico como profiláctico, produciendo un desabastecimiento de este medicamento para los usos habitualmente demostrados y la felicidad de los gestores de las empresas que vendían dicho fármaco que vieron aumentar de manera desorbitada las ventas de los mencionados medicamentos. Pues bien, ayer mismo la prestigiosa revista médica “The Lancet” ha venido a arrojar un vaso de agua fría ante lo que solo puede denominarse como una “burbuja farmacéutica”.

Un impresionante estudio observacional retrospectivo con algo más de 96.000 pacientes de COVID-19 ingresados en 671 hospitales, principalmente de los EEUU pero con otros más de 100 centros sanitarios del resto del mundo, ha llegado a la dura (y triste) conclusión de que este fármaco no sólo no es efectivo frente a la infección coronaviral sino que es peligroso, ya que los paciente medicados tuvieron un riesgo 14 veces superior de sufrir arritmias ventriculares y una mortalidad de alrededor del doble que los enfermos no tratados con el fármaco.

Quizás lo más llamativo de este estudio sea que aunque los propios autores afirmen claramente que

estos regímenes farmacológicos se asociaron con una disminución de la supervivencia hospitalaria y una mayor frecuencia de arritmias ventriculares cuando se usaron para el tratamiento de COVID-19

aún así indiquen que

es necesario un ensayo clínico para dilucidar si este fármaco puede ser o no útil en el tratamiento de la COVID-19.

Y aunque en Ciencia está muy bien intentar llegar al fondo del asunto y conseguir una conclusión definitiva, no es menos cierto (ni tampoco menos importante) valorar la ética experimental y tener siempre en cuenta el posible coste/beneficio y las vidas en juego de los ensayos clínicos. Porque no hay que ser un lince para comprender que este tipo de estudios se realizan cuando todos los datos previos son claramente positivos y, por tanto, existe una cierta probabilidad de obtener un éxito que repercuta en un futuro más o menos próximo en la obtención de un tratamiento que pueda salvar miles o incluso millones de vidas. Ahora bien, con estos negativos (y más que nefastos) datos previos ¿es razonable suponer que sea necesario realizar un ensayo clínico con bastantes miles de pacientes involucrados cuando la morbilidad y la mortalidad atribuible al tratamiento es tan evidente? Yo por si acaso espero este ensayo clínico no sea planteado (y por supuesto aprobado) nunca porque, dejando de lado el muy probable coste humano, no quisiera estar en el pellejo del comité de ética médica que firme su autorización, porque sería carne de cañón de esos implacables abogados demandantes que nos presenta la ficción hollywoodiense.

Y ya saben, a la vista de que parece ser que tendremos que convivir mucho tiempo con la COVID-19 recuerden estas palabras si se les llegara a plantear a ustedes o a sus seres queridos ser seleccionados para este ensayo clínico, que nunca se sabe las vueltas que da el azar en un futuro más o menos próximo. Yo por mi parte lo tengo meridianamente claro: investigación sí, siempre que sea rigurosa y apoyada en los datos previos. Si no, lo mejor es el principio de precaución y la máxima hipocrática del “primum non nocere“.

Y la segunda reflexión viene a colación de las vacunas que en la actualidad se están desarrollando frente al coronavirus. Medios de comunicación de prácticamente todo el mundo han celebrado las dos iniciativas actualmente más avanzada (una estadounidense y otra china) con titulares del estilo

Los primeros resultados en humanos de una vacuna [china o estadounidense] contra el coronavirus señalan que es segura y genera inmunidad

Y aquí hay que hacer una puntualización muy importante. Un ensayo con poco más de un centenar de sujetos, que es lo que se ha llevado a cabo en la fase 1 de estas vacunas o ya puestos de cualquier otro ensayo clínico, nunca puede asegurar que un fármaco es seguro, simplemente sugiere que el compuesto no es demasiado peligroso, porque no ha matado inmediatamente a uno, a varios o ha dejado gravemente enfermos a dos docenas de los varones adultos pero jóvenes y sanos en los que se ha analizado dicha fase. Por poner un par de ejemplos relevantes, si un compuesto daña de manera importante al riñón o al hígado a medio plazo, es decir pasados unos meses o un par de años, o si mata directamente por infarto o choque anafiláctico brutal a uno de cada mil o diez mil sujetos, estos miniestudios preliminares nunca podrán detectar este tipo de graves complicaciones médicas. Sólo el tiempo y el escalar el ensayo a miles y decenas de miles de pacientes podrá asegurar en un futuro la seguridad y también la efectividad del supuesto tratamiento.

Por ello, y a pesar de la urgencia del momento, hay que pedir a los medios de comunicación precaución a la hora de redactar los titulares de las noticias, moderación a esos inversores que se han vuelto locos comprando las acciones de la empresa en cuestión y, sobre todo, tranquilidad y paciencia a una ciudadanía que después de haber abandonado a su suerte a la Ciencia y al ostracismo (cuando no a la miseria) a decenas de miles de investigadores, ahora quiere para mañana mismo una cura milagrosa que no nos exponga a las consecuencias de esas nefastas decisiones que llevamos décadas llevando a cabo de la manera más irresponsable en nombre de un intocable y casi sacrosanto libre mercado globalizado.

Entradas relacionadas

 

 

 


  1. 23 mayo, 2020 de 10:57

    Los médicos insisten en que Madrid no está preparada para pasar a la fase 1: https://www.publico.es/politica/fases-desescalada-medicos-insisten-comunidad-madrid-no-preparada-pasar-fase-1.html

  2. 23 mayo, 2020 de 11:22

    En 6 de los paises más poblados del mundo y con sistemas sanitarios deficientes la COVID-19 está en fase exponencial

  3. Pere
    23 mayo, 2020 de 13:30

    Es aún peor, Ateo. El primero de los artículos que citas ya ha sido retractado y está en investigación. El segundo, igual que el primero, es un simple preprint que ni siquiera ha pasado el sistema de peer review. Es en estas épocas duras cuando más estricta debería ser la ciencia, cuando más se echa en falta su aplicación estricta. Que inmenso cabreo con mis colegas…

  4. 23 mayo, 2020 de 20:09

    80 millones de niños en riesgo de contraer enfermedades como difteria o polio por el impacto de la COVID-19 en los programas de vacunación. https://www.eldiario.es/internacional/millones-enfermedades-COVID-19-calendario-vacunacion_0_1029947776.html
    .
    Por ello desgraciamente ahora tendremos un experimento natural sobre la importancia de las vacunas. https://lacienciaysusdemonios.com/2016/03/16/el-verdadero-coste-de-no-vacunar-un-experimento-natural/

  5. 24 mayo, 2020 de 10:30

    Los oncólogos alertan de una bajada del 35 % en las primeras consultas durante el pasado mes de abril: https://www.vozpopuli.com/sanidad/oncologos-alertan-descenso-primeras-consultas_0_1357364387.html

  6. 26 mayo, 2020 de 13:16

    La Comunidad de Madrid incumple su promesa y despide sanitarios: https://www.elplural.com/politica/ayuso-incumple-promesa-despide-sanitarios_240526102

  7. 26 mayo, 2020 de 16:22

    No hay día que en Madrid no haya un sobresalto desde la Asamblea, la Casa de Correos o el apartamento de lujo, que uno ya no sabe donde se generan más disparates. Eso sí, como haya un rebrote y las UCI vuelvan a la casilla de salida, tendremos cacerolas en los barrios nobles.

  8. 26 mayo, 2020 de 20:20

    La presidenta de la Comunidad de Madrid Isabel Díaz Ayuso apenas ha necesitado un día en la fase 1 para avanzar por la senda privatizadora del PP en la región. La dirigente popular ha aprovechado una visita al Hospital Niño Jesús de la capital para anunciar la entrada de capital privado por primera vez en esta institución, que hasta ahora ha funcionado íntegramente con fondos públicos. https://www.publico.es/politica/ayuso-prosigue-privatizaciones-sanitarias-aguirre-madrid-capital-privado-entrara-hospital-nino-jesus.html

    Así que vayan preparándose para la siguiente pandemia.

  9. 29 mayo, 2020 de 23:25

    Trump anuncia que EEUU “rompe su relación con la OMS” por la gestión de la covid-19: https://www.publico.es/internacional/trump-anuncia-eeuu-rompe-relacion-oms-gestion-covid-19.html

    Y por supuesto eso lo dice el mandatario que no se pone mascarilla y que nunca ha considerado al virus un peligro llevando más de 100.000 muertos a sus irresponsables espaldas.

  10. 30 mayo, 2020 de 10:25

    La Comunidad de Madrid no asegura el futuro de los más de 1.000 médicos que acaban el MIR y se expone a que ‘huyan’ a otras comunidades. ¡eso es buena gestión de epidemias! https://www.infolibre.es/noticias/politica/2020/05/20/mir_residentes_comunidad_madrid_106915_1012.html

  11. Alberto
    31 mayo, 2020 de 12:20

    Esto que pasa en la comunidad de Madrid pasa también en cualquier otra comunidad, da igual el color del gobierno regional de turno, y no ahora sino desde hace muchas décadas.

    El principal problema de la sanidad pública es que los gerentes de área son cargos políticos que les da igual las condiciones de trabajo de los médicos y enfermeros y la calidad del trabajo que puedan hacer. Como cargos políticos que son, seguirán en su trabajo mientras su partido esté en el poder, da igual que lo hagan bien o mal, y dejarán su puesto cuando su partido pierda las elecciones, dará igual si lo han hecho bien o mal. Esto explica que se den estas situaciones esperpénticas, como que tenemos un déficit general de médicos especialistas, fruto de unas jubilaciones numerosas, dada la avanzada edad media de los médicos, al mismo tiempo que a los nuevos especialistas sólo les ofrecen contratos basura. Esto, en la privada, es impensable, porque al CEO de una empresa privada le exigen resultados si quiere mantener el puesto.

    Hace décadas estos especialistas no tenían más remedio que aceptar esos contratos basura en la pública, y se podían pasar décadas trabajando sólo un tercio del año, haciendo las vacaciones de verano, navidad y semana santa de los fijos, y alguna baja, con suerte de unos meses. Pero en la actualidad hay mucho trabajo bien pagado en la privada, con contratos indefinidos desde el primer día, carga de trabajo aceptable, buena organización del trabajo, buenos medios técnicos para desarrollar un trabajo de calidad, así que no hay ningún motivo para aceptar las migajas que te da la sanidad pública. Y, si sabes idiomas y estás dispuesto a moverte, puedes ir a Europa o Estados Unidos donde ganarás mucho más que en España por menos trabajo, y tendrás una consideración social que aquí hace décadas que se ha perdido. Por ejemplo, un médico de familia de un centro de salud español, cobra entre 40.000 y 66.000 eba, con una carga de trabajo de unos 60 pacientes diarios, además de muchas otras tareas. En Reino Unido, paradigma neoliberal, un médico de familia el primer año empieza cobrando 81.000 euros, el segundo pasa a 105.000, y en unos años puede acabar cobrando hasta 220.000 eba. Y nunca verá más de 20 pacientes al día, con lo que podrá hacer un trabajo de calidad. https://www.redaccionmedica.com/secciones/empleo/oferta-de-empleo-medico-en-inglaterra-220-000-euros-de-salario-maximo-9951

    Los primeros años de mi vida laboral fueron en la sanidad pública, en tres autonomías diferentes, y me ocasionaron un largo informe de vida laboral de la seguridad social de centenares de entradas y salidas de un día, una semana o a lo sumo un mes. Hasta que me harté de que estos politiquillos de medio pelo me tomaran el pelo y me fui a la sanidad privada donde desde el primer día tuve un contrato indefinido y por primera vez me sentí respetado como profesional. En la privada, además, se negocia la carga de trabajo con la intermediación de los sindicatos, lo que en la pública no se hace, simplemente se asume una carga de trabajo no especificada, que en el caso de la atención primaria no tiene límite alguno. Por ejemplo, en la atención primaria ahora, además de todo su trabajo habitual de atención a agudos sin límite alguno, a crónicos, domicilios, docencia, informes de todo tipo, control de incapacidad temporal, etc, se les añade hacer las PCR de los COVID, controlar en domicilio a los COVID leves, hacer seguimiento de contactos COVID, hacer atención telefónica… y todo ello, que supone duplicar el trabajo, que antes ya era excesivo, sin previa negociación ni aumento de los recursos o compensación salarial o de otro tipo. Algo así, en mi empresa privada, hubiera sido impensable, si nos meten más carga de trabajo será voluntario y a cambio de compensación como horas extras, tal y como está negociado. O contratan a más profesionales, o ambas cosas.

    Una de las mejores decisiones de mi vida fue alejarme de la sanidad pública, a la que jamás volvería, y no tener que soportar las decisiones irracionales de gerentillos movidos por intereses políticos y con nulo respeto por mi trabajo. Aunque quizá hubiera sido aún mejor haber acabado en Francia, Alemania, Reino Unido, Estados Unidos… Si tuviera un hijo adolescente interesado en la medicina, le diría que estudie medicina, pero que también estudie bien inglés, francés, o alemán y salga del país una vez terminados sus estudios para no volver más que de vacaciones y jubilado.

    A lo mejor el problema de la sanidad pública española no es de falta de dinero, sino de gestión politizada. Quizá la solución sería gestionar los hospitales públicos como se hace con los privados, con gerentes profesionales, con el máster correspondiente de gestión de empresas sanitarias, y no políticos con nulos conocimientos de gestión, con unos objetivos definidos y una carga de trabajo negociada con los trabajadores.

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