Inicio > Biología evolutiva, Ciencia, Ciencias Sociales > Empate genético entre palestinos y judíos por la posesión de la tierra

Empate genético entre palestinos y judíos por la posesión de la tierra


Judíos y palestinos llevan décadas defendiendo que ellos fueron los primeros en llegar a esa disputada tierra en la que ahora se enfrentan. Pero sus argumentos están basados en endebles tradiciones históricas o peor aún, en viejos relatos míticos sin credibilidad alguna. Sin embargo, la incorporación de la Ciencia a este eterno debate está dejando las cosas bastante claras.

Los actuales líderes de las dos partes en contienda, Mahmoud Abbas y Benjamin Netanyahu defienden la respectiva primacía de sus respectivos pueblos sobre la llegada a la tierra en litigio. Así el palestino declaró hace algún tiempo que

Somos los cananeos. Esta tierra es para su gente … que estuvo aquí desde hace 5.000 años.

Por su parte el israelí aseguró (con las mismas endebles pruebas que Abbas) que

Los antepasados de los palestinos actuales vinieron de la península arábiga a la tierra de Israel miles de años después que los israelitas.

Y para clarificar esta estéril discusión ha llegado la más potente herramienta que la inventiva humana ha sido capaz de desarrollar: la Ciencia. Así investigadores de más de veinte instituciones científicas de diversos países, pero con mayoría de investigadores israelíes han secuenciado los genomas de 73 cananeos provenientes de diversos yacimientos arqueológicos de la Edad del Bronce y los resultados han sido publicados en la prestigiosa revista “Cell”. Estos datos indican que los cananeos descendían de una mezcla de poblaciones neolíticas locales anteriores y poblaciones relacionadas con el Irán calcolítico y/o con la región del Cáucaso de la Edad de Bronce.

Además los investigadores compararon esos genomas antiguos con diversas poblaciones actuales de la región llegando a la llamativa conclusión de que judíos y palestinos tienen el mismo porcentaje (alrededor de un 50% cada uno) de herencia genética cananea de la Edad del Bronce, sugiriendo que ninguno de los dos rivales pueden arrogarse el privilegio de haber llegado antes a la Tierra Prometida y que por tanto, sus diferencias actuales son el resultado de seculares desavenencias culturales.

Por cierto, no sé cómo les sentará a los ultraortodoxos judíos saber que son descendientes directos de ese pueblo tan despreciado en el Antiguo Testamento hasta llegar al punto que decir “raza de Canaán” era equivalente a un insulto.

Finalmente quizás sea hora de dejar de lado las tradiciones, los mitos y sus consecuentes enfrentamientos y buscar al conflicto una solución laica del siglo XXI.

Entradas relacionadas:


  1. apalankator
    1 junio, 2020 de 0:46

    Importantísimo descubrimiento, pero me parece que los ultrarreligiosos de ambos bandos son impermeables a los aportes de la ciencia.
    A lo mejor dentro de dos o tres generaciones,…

    Me gusta

  2. joserizomassu
    1 junio, 2020 de 0:54

    Si me permiten el spam… Una imagen que me trae paz en un tema con un potencial bélico considerable. La imagen científica de la semana!

    https://joserizo.laconcepciondelarte.com/2020/05/31/imagen-de-la-semana-31-05-2020/

    Me gusta

  3. Doc Halliday
    1 junio, 2020 de 18:26

    la religión (cualquier religión) trata de ordenar el mundo según sus dogmas y convenciones, buscando que se parezca lo mejor posible a la explicación que ella misma establece de la realidad. A partir de aquí la religión (cualquier religión) se siente en posesión de una legitimidad que le sitúa por encima de cualquier otro poder terrenal, y que le viene de ser la única depositaria de la verdad.

    Verdad revelada exclusivamente a dicha mencionada religión y que excluye cualquier otra explicación del mundo u ordenamiento del mismo o verdad revelada. Al estar en posesión de la verdad, toda otra verdad revelada a otra religión o las descubiertas por la ciencia, que se opongan a ésta primera, devienen falsas automáticamente, y como ofensa, como blasfemia, como mentira y por oponerse al orden impuesto por el único y verdadero creador (todos los demás son falsos dioses, como dice cada religión de todas las restantes), debe ser anatemizada y sus defensores destruidos. ¡Dios lo quiere!.

    Actualmente hay en torno a 4200 religiones vigentes en el mundo, ¿Cual es la verdadera?, Se aceptan apuestas…

    Me gusta

  4. 1 junio, 2020 de 19:36

    “Actualmente hay en torno a 4200 religiones vigentes en el mundo, ¿Cual es la verdadera?, Se aceptan apuestas…”

    Pues por lo que sabemos de neurociencia, psicología y biología evolutiva ninguna de ellas.

    Me gusta

  5. francisco grisales
    2 junio, 2020 de 10:55

    Gracias por susu importantes aportes  cientificos  Francisco

    Me gusta

  6. Doc Halliday
    2 junio, 2020 de 15:32

    “Pues por lo que sabemos de neurociencia, psicología y biología evolutiva ninguna de ellas”

    Ya tenemos un ganador.

    Para otras opiniones, véase el comentario anterior, o bien, ejercítese el derecho a la libertad de expresión en modo de comentario al respecto.

    Pero tengan ustedes presente que si vamos a creer (puesto que no hay evidencia alguna, tan sólo nos queda la fe) en lo que dicen las distintas religiones, entonces el cielo es un sitio lleno de gente con superpoderes y con mensajes contradictorios, siempre a punto de aplicarle al mundo la tea de churruscar sodomas y acabar con los pobres humanos, siempre culpables de algo y siempre en disputa entre ellos, por culpa de tales volanderos individuos a los que, además, parece importarles un bledo aportar ningún consuelo a nuestras miserables existencias, amén.

    Me gusta

  7. José Luis De La Orta Aguirre
    2 junio, 2020 de 16:13

    El tema del eterno y añejo conflicto entre Palestina e Israel es increíblemente complicado, no solo están mezclados asuntos religiosos, también se mezclaron asuntos políticos, culturales y hasta raciales.

    Es de miedo ver las posturas que tienen ambos bandos y a su vez las posturas de aquellos que están en favor o en contra de uno u otro.

    Ojalá que logren eliminar el aspecto religioso del conflicto y puedan dar con una solución estable, pacífica y de larga duración y terminar de una vez por todas con semejante baño de sangre.

    Lamentablemente mientras ambos bandos estén en posturas tan radicales el conflicto seguirá y seguirá y seguirá.

    Me gusta

  8. Far Voyager
    2 junio, 2020 de 20:20

    A los fundamentalistas les da igual lo que diga la Ciencia, cómo cuando ha dejado claro que no hubo Éxodo ni las matanzas descritas allí (Joshua, etc). Aún me resuena en ese sentido lo que dijo un pastor pentecostal conocido en el mundillo, Juan Cano, sobre Israel perteneciendo solamente a los judíos, no a los palestinos.

    Naturalmente todo ese amor a los judíos es solamente porque necesitan que se cumplan las profecías bíblicas y Jesús vuelva. Hipócritas.

    Me gusta

  9. Doc Halliday
    2 junio, 2020 de 23:30

    “El tema del eterno y añejo conflicto entre Palestina e Israel es increíblemente complicado, no solo están mezclados asuntos religiosos, también se mezclaron asuntos políticos, culturales y hasta raciales.”

    Saludos.

    En realidad la cuestión religiosa es más una excusa al servicio de otros intereses. Tan solo los ultraortodoxos están seriamente convencidos de que se trata de un conflicto religioso en una tierra donde siempre habían convivido cristianos, judíos y musulmanes. El conflicto tiene un claro origen político que cabe recordar:

    A finales del XIX un tal Theodor Herzl establece las bases del movimiento sionista, que busca fomentar la emigración judía a Palestina y que alcanzó su objetivo principal con la fundación del Estado de Israel en 1948. Es un fenómeno que se encuadra dentro del nacionalismo moderno y que se declara como un movimiento de liberación nacional.

    Al final de la segunda guerra mundial tenemos, por un lado, a los pastores palestinos con sus cabras en lo que han sido las tierras de sus padres y abuelos desde siempre, por otro el protectorado británico en la región, por un tercero, a los sionistas, salidos del holocausto y sin un estado propio que llevarse a la boca. Algo que llevaría a los ingleses (bueno, los judíos emigrados a Jerusalén se organizaban para conseguir tener un estado propio y no dejaban de jorobarlos. Recordar el atentado contra el hotel Rey David) a la partición del Mandato británico en Palestina en dos: la parte judía y la parte árabe.

    El nuevo Estado judío se quedaba con un 55% del territorio del Mandato, incluido el desierto del Néguev, con una población formada por 500.000 judíos y 400.000 árabes palestinos. En aquel momento, los judíos solo poseían el 7% de las tierras de Palestina.

    Al Estado árabe palestino le daban el 44% del territorio del Mandato con una población de 725.000 árabes palestinos y una minoría de unos 10.000 judíos. A los los judíos ya les iva bien el plan (en realidad para ellos esto era una manera de empezar, y sus intenciones iban mucho más lejos), pero a los árabes no les gustó el tener que repartir nada con los recién llegados, simplemente por que a los ingleses les resultase cómodo quitarse el problema de encima, y lo rechazaron.

    y ese desacuerdo da origen a la guerra civil en el territorio del antiguo Mandato entre judíos y palestinos, que acabó con la expulsión (o huida) de dos tercios de la población palestina.

    El 14 de mayo de 1948, coincidiendo con la declaración de independencia de Israel, los Estados árabes vecinos declararon la guerra al recién creado estado de Israel (la aparición de dicho estado era una clara amenaza), aunque la cosa fue mal y fueron derrotados por los israelíes. Ganada la guerra, Israel no tenía la menor intención de aceptar el retorno de los más de 700.000 refugiados palestinos, que han vivido desde entonces en campamentos de refugiados y ciudades de Líbano, Siria, Jordania, la Franja de Gaza y Cisjordania, entre otros lugares.

    Súmale a esto las barbaridades cometidas por los judíos como las matanzas de Sabra y Chatilla (no directamente por su mano, pero lo idearon y fueron los organizadores de la fiesta y colaboraron activamente para que aquello fuera un éxito como masacre de civiles desarmados incluyendo mujeres, ancianos y niños sin ningún tipo de reserva) o la inmensa suma de injusticias cometidas, el terrorismo palestino, Hezbolláh (organización creada por el régimen iraní, militarmente armada, entrenada y asesorada por la Guardia Revolucionaria Islámica), Hamás, que se niega a reconocer la existencia de un Estado de Israel por ser un “asentamiento ilegal” pero acepta reducir la creación de Palestina a las fronteras que había en 1967 y que incluyen Jerusalén Este, la Franja de Gaza y Cisjordania, mientras que Al Fatah quiere construir una Palestina libre con esas mismas fronteras, reconocidas por la comunidad internacional, pero no se niegan a ver en Israel un estado vecino… Y la política estadounidense de debilitar a cualquier poder que surja en la zona y mantener un foco de conflicto y de tensión que oponer a la influencia de Irak, a base de favorecer a su “aliado” el estado judío.

    O sea, un lío del copón con todas las de la ley, en el que hasta el mismísimo Diablo Cojuelo renunciaría a meter la cuchara. Como él mismo dice “es más fácil coger un peo y pintarlo de verde, que arreglar un acuerdo en semejante galimatías.

    y si a alguien le interesa, un enlace:

    http://agendapublica.elpais.com/palestina-de-la-derrota-a-una-nueva-catastrofe/

    Me gusta

  10. José Luis Calzado
    3 junio, 2020 de 11:32

    Mientras el estado terrorista de EEUU de América del Norte siga teniendo interés en mantener a Israel como policía, controlando a su servicio, la zona de Oriente medio no hay nada que hacer. Habrá conflicto por ” in secula seculorum “.

    Me gusta

  11. Doc Halliday
    3 junio, 2020 de 22:07

    Saludos.

    No es tan sencillo ni es tan blanco o tan negro como endosar la etiqueta “estado terrorista” a EEUU. Este tipo de simplificaciones en el discurso no suelen traer nada bueno. Y menos en estos tiempos en que parece que hay quien se empeña en fomentar los sentimientos allende el ombligo, donde el bajo vientre deviene en otra cosa, por encima de la más mínima racionalidad.

    Para empezar, un poco de historia y esas cosas:
    Al final de la segunda guerra mundial, todo el mundo está bastante jodido y tiene bastantes problemas, Pero los EEUU, que son los que tienen ahora una maquinaria industrial formidable y el garrote más grande, son los que deciden. Hasta aquí todo bien y los comunistas que se jodan. Es decir que EEUU pasó a desplegar una política intervencionista en la región, por tres motivos fáciles de entender:

    Primero el miedo a que “el avance del comunismo” pudiera estrangular al suministro de petróleo al “mundo libre”. En 1953 del primer ministro iraní Mohammad Mossadeq, quien había iniciado una política soberana de nacionalización de la industria del petróleo, fué debidamente derrocado.
    Segundo. Con el dinero no se juega. Para la política exterior de EEUU la importancia de controlar las enormes reservas de petróleo presentes en la región es algo muy serio (nos jugamos la sangre que mueve la industria). Por este motivo, en 1945 EEUU sella una importante y duradera alianza con Arabia Saudí, pero no consigue frenar la creación de la OPEP por decisión de los países productores (a partir de 1960), lo que en los años 70 les convierte en poseedores de una formidable herramienta con la que apretarle las tuercas al mundo occidental, como ya se vió con las crisis energéticas de 1973 y 1979.
    Y tercero, es indudablemente El interés de apoyar a Israel tras la creación de este Estado en 1948 (los poderosos lobbys judíos están muy ilusionados con resucitar su nación) . Lo que inevitablemente provocó, durante muchos años, un deterioro de las relaciones entre EEUU y el mundo árabe, hasta que llegó el Acuerdo de Camp David que consiguió una creciente normalización de Israel en la región.

    La caída del comunismo, evapora uno de los motivos, pero el petróleo y el apoyo a Israel siguieron siendo factores determinantes. Después, George W. Bush impulsaría la denominada “revolución neoconservadora”, desplegando políticas más agresivas e intervencionistas, y promoviendo a las bravas intentos de “occidentalizar” a países como Irak y Afganistán poco menos que despreciando su cultura y probando a colocar por las buenas democracias de corte liberal donde nadie se las había pedido. Lo que ha supuesto un auge de la tensión, de la inestabilidad y de la violencia en la región.

    Con demasiada frecuencia, las políticas estadounidenses han generado resultados directamente contrarios a los deseados y cuyas consecuencias a largo plazo van en contra de sus propios intereses.

    les dejo un enlace muy interesante, del Instituto Elcano, unos tíos que parecen inteligentes y bien informados. Se titula: ¿Sabe Estados Unidos lo que hace en Oriente Medio?

    http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/amirah-fernandez-estados-unidos-oriente-medio

    Me gusta

  12. José luis calzado López
    4 junio, 2020 de 17:42

    En efecto ,como bien dice Usted, no todo es blanco o negro .Siempre hay matices y aquí no es una excepción .
    No pretendo entrar a discutir sobre geopolítica , mis limitados conocimientos no me lo permiten. A pesar de ello sí que tengo mi opinión , basada en el sentido común y alguna información.
    Con respecto a lo que conocemos como imperialismo ( el que sufrimos en la actualidad nos es distinto a todos los anteriores que han sufrido la humanidad). Todos ellos sin excepción han provocado sufrimientos a cientos de millones de personas , todos ellos con NOMBRES y apellidos. Bien es verdad que siempre ha sido “ por su bien” , seguramente los cuitados no entendieron el mensaje.
    Para ilustrar lo que pretendo decir recurriré a dos “ ONGs” , la primera de infausto recuerdo se ha conocido como La Escuela de las Américas; pongale Usted el apelativo que crea conveniente. La otra ong se la reconoce como : CIA regentada por hermanitas de la caridad.
    Estas organizaciones junto con el ego y la codicia de algunos personajes , en muchos casos tratados como héroes , son los responsables de horrores y sufrimiento que espantan al más templado.
    Mientras tanto seguimos sin llamar a las cosas por su nombre : el pan se llama pan y el vino se llama vino.

    Me gusta

  13. Doc
    5 junio, 2020 de 13:17

    Saludos.

    En efecto, es importante recordar que el principio que en, por ejemplo, física dicta que la solución más sencilla es la que está más próxima a la verdad, dicta también que en lo tocante a la política ninguna solución simple es otra cosa que una receta para el desastre.

    Por este motivo, cada vez que se ha tenido la tentación de recurrir a las soluciones fáciles, el resultado ha sido un problema formidable que ha conducido a nuevos problemas que se van multiplicando bíblicamente.

    Hay que entender que en cuestiones de política internacional no se puede hablar exactamente de “buenos” y “malos”. Todos los estados se hacen putadas los unos a los otros y se tragan algún que otro sapo cuando toca y son los cambios en los gobiernos y en las alianzas lo que provoca que cambien también las políticas exteriores. Normalmente, no se piensa en términos de víctimas particulares, sino en resultados favorables o desfavorables. En las inmortales palabras de Michel Corleone: “No es nada personal, son negocios”.

    Tu quieres referirte a algo así como una doctrina política que se aplica desde EEUU para con el resto de los países, de un modo sistemático y que está firmemente incardinada en cualquier gobierno de ese país. Pero esto es una simplificación, que fue útil en un tiempo pasado dentro de la propaganda política, pero que no es del todo coincidente con la realidad y creo que responde también al sesgo que ha dejado una época particular de la política estadounidense, durante el siglo de entender a otros países como su “patio trasero”.

    Lo que das en llamar “imperialismo” aparece como consecuencia lógica de la Revolución Industrial y la nueva economía capitalista: Se necesitaban nuevos territorios de donde sacar materias primas y nuevos mercados donde vender los productos.

    Los países donde se produce la revolución industrial llegan a la conclusión de que son los detentadores de los verdaderos valores, mientras que “los salvajes” (que son los que tienen las materias primas y la mano de obra que queremos para seguir creciendo y, por supuesto, no poseen medios de agresión como los nuestros) son inferiores y necesitan ser administrados… y utilizados… “por su propio bien” Aunque de esto ya hace algún tiempo.

    Lamentablemente, en EEUU los estrategas políticos han sentido demasiado a menudo la tentación de servirse de la ventaja que da el tener “el palo más grande” y la política se ha visto demasiadas veces poderosamente influida desde los poderosos lobbys de la industria y del dinero, que siempre han pensado en la obtención del mayor beneficio posible, con la menor inversión posible.

    En cuanto a las víctimas de estas políticas, personas reales, con nombre y apellidos, con vidas truncadas por cuestiones que nada tienen que ver con ellos, todo lo que puedo hacer es recordar a uno de los capitanes del Tercio Viejo de Cartagena: “La gloria de los reinados se asienta firmemente sobre los miles y miles de muertos que dejan las guerras”.

    Las distintas administraciones estadounidenses parecen empeñadas desde hace una década en utilizar argumentos equivocados para justificar unas políticas que, en Oriente Medio, a la larga, son contraproducentes y aumentan la inestabilidad. Ya la cagamos a lo burro con las inexistentes armas de destrucción masiva y los supuestos vínculos de Saddam Husein con al-Qaeda. También se pensaba (qué fácil es recurrir a lo más fácil y meter la pata) hace una década que, a base de meterle fuertes sanciones al régimen sirio, éste acabaría moderándose y cediendo frente a Estados Unidos, cuando en realidad esas sanciones lo que hicieron fue facilitar la decisión de entregarse en brazos de Irán, con lo que el régimen de Asad contribuyó a la desestabilización de Irak. Otro éxito como la copa de un pino, por otra parte.

    Invadimos Irak en 2003 pensando en cambiar la cúpula de poder y transformar el país en un aliado fiel a Estados Unidos, aplicando también una plantilla para la democratización de otros países vecinos, lo que nos dejaría disponer de una base desde donde actuar, caso de necesidad, contra el régimen iraní.

    La realidad, que es muy tozuda y acaba siempre por imponerse, dicta que algo tan sencillo y tan claro (vamos, los invadimos, les metemos un puro en la boca y les cambiamos la chilaba por un traje, les enseñamos a votar… y todo arreglado) una década después, no se parece para nada al plan previsto: Irak es ahora un país completamente fracturado, plagado de violencia y cuyo gobierno está en manos de aliados estrechos de Irán. Es decir, todo lo contrario de lo que se pretendía.

    Otro ejemplo de lo mismo: El auge regional de la República Islámica de Irán y sus aspiraciones hegemónicas no se puede entender sin la ayuda prestada a su enemigo por los propios Estados Unidos: En 2001 nos cargamos el régimen talibán en Afganistán (enemigo declarado de los ayatolás iraníes), dejándoles el campo libre para quedarse con el poder en Kabul a grupos aliados de Teherán.

    Otro éxito sin lugar a dudas.

    Somos unos auténticos filigranas repartiendo hostias en cualquier parte del mundo, si. Pero no tenemos ni dos dedos de frente para algo tan necesario como prever los resultados de nuestras acciones en el mundo real.

    Venga, seguimos.

    Me gusta

  14. José luis calzado López
    6 junio, 2020 de 12:34

    Solamente dos apuntes y fin.
    Si la las aportaciones de un mafioso nos tienen que servir de guía ;¡ Aviados estamos! , apaga que nos vamos.
    Cundo sucedió la revolución industrial , los imperios y en consecuencia el imperialismo hacia varios milenios que dichos engendros asolaban a la humanidad.
    Mientras sigamos riéndoles las ” gracias” a los criminales de turno… poca esperanza.

    Me gusta

  15. Doc Halliday
    7 junio, 2020 de 0:07

    Saludos.

    “Puede que no tenga razón, pero desde luego tengo un arma… ” (Josey Wales a Lone Watie)

    Es el estado de desarrollo de la técnica y la capacidad de agresión lo que ha dictado a lo largo de toda la historia de la humanidad, quien decide y quienes son los buenos. No se trata de reirle las gracias a nadie, se trata de no conformarse con las frases hechas, se trata de ser escépticos, de ser objetivos.

    Me gusta

  16. Eduardo Baldú
    7 junio, 2020 de 10:44

    En realidad, las motivaciones para esas actitudes son básicas. Es la búsqueda de la seguridad futura lo que impulsa a los seres humanos a la acumulación de riqueza y poder. Lo que pasa es que más allá de las necesidades reales (En la mayoría de ocasiones totalmente cubiertas), se produce un proceso inercial que ya no depende de la necesidad existente (Si observamos a muchos multimillonarios, podemos ver que su riqueza es tal que, aunque vivieran cientos de años y a un ritmo de gasto muy elevado, no acabarían con los recursos de que disponen. Y sin embargo su deseo de acaparar más riqueza no disminuye. Han entrado en una espiral irracional que se autoalimenta). Eso no es solo una reacción individual, sino que también afecta a estructuras sociales (Como los estados), y como parte de un principio válido de supervivencia, es considerado como “bueno” aunque sus consecuencias finales sean desastrosas (Fundamentalmente porque son criterios derivados de nuestros instintos, útiles cuando la humanidad estaba formada por pequeñas agrupaciones de personas, cuya influencia en el entorno era más bien marginal. Hoy la situación ha cambiado radicalmente, pero nuestra mentalidad sigue siendo la de ese ser primitivo).
    Por supuesto, con el tiempo, hemos adornado nuestros instintos, con parafernalia tan inútil como ampulosa. Un ejemplo es el nacionalismo, un invento de la burguesía que justifica la necesidad de imponerse a otras agrupaciones sociales, en busca del control de los recursos. Otro ejemplo es la “glorificación” de la competencia entre personas, asociaciones o agrupaciones, frente a la cooperación, mucho más efectiva para la consecución de resultados.
    El “patriotismo”, derivado del “nacionalismo”, es un ejemplo de la estupidez humana. ¿Qué mérito existe en haber nacido en un determinado lugar, en lugar de en otro? Ninguno, pero la irracionalidad extrema de algunas personas les lleva a sentirse superiores a los demás por ese puro accidente histórico (Nacionalismo y patriotismo tiene su fundamento más básico en el instinto territorial, el mismo que hace mear en las esquinas a los perros, por mucho que lo hayamos adornado con parafernalia y discursos vacíos pero pomposos). Pero todas esas reacciones viscerales sirven para justificar actos de agresión a otras comunidades que en el fondo solo buscan consolidar el poder y la riqueza de las clases privilegiadas. Un ejemplo es la Primera Guerra Mundial: Las familias reales europeas (Que juntamente con la alta burguesía detentaban el poder), en su mayoría, estaban emparentadas. En realidad, estamos ante una “pelea familiar”, pero quienes pagaron los platos rotos fueron las clases populares, eso sí, en nombre de la patria.

    Me gusta

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: