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Una breve, pero demoledora, explicación de las causas del colapso de la “mejor” sanidad del mundo


Hasta la llegada de la pandemia coronaviral el sistema sanitario español destacaba por sus excelentes resultados médicos, conseguidos además a un precio casi de saldo cuando se comparaba con otros países de su entorno. Sin embargo, el sistema sanitario español era un gigante con pies de barro.

En el siguiente video la diputada regional y médico Mónica García Gómez explica en unos pocos minutos las causas del colapso de la sanidad pública por la pandemia de la COVID-19, motivos que de no ser rápidamente solventados nos seguirán dejando indefensos ante cualquier otra futura crisis sanitaria.


  1. Pacoes
    13 junio, 2020 a las 12:16

    Bueno, ha sido algo que estaba a la vista, y que hemos consentido entre todos. En Madrid, y en toda España. La asistencia primaria no es rentable desde el punto de vista del cortoplacismo imperante. La fuga de sanitarios (expulsión, más bien) y los continuos colapsos en las urgencias y listas de espera sistemáticas no auguraban nada bueno. Pero estábamos más preocupados en otras cosas más importantes, mirando una mano mientras nos sacudían con la otra. A ver quién tiene la capacidad de encarrilar este desastre.
    A ver si la memoria de muchos aguanta hasta las próximas elecciones.

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  2. Alberto
    13 junio, 2020 a las 16:16

    El principal problema del sistema sanitario y sociosanitario español es que no tiene un enfoque preventivo. Se da por supuesto que la población al acumular años acumula enfermedades crónicas e incluso dependencia, sin que se pueda hacer nada por variar esto, y lo único que se puede hacer es tratar esas enfermedades crónicas y atender todas las necesidades vitales de esa población dependente, ambas cosas muy caras. Como no llegamos a atender bien la enfermedad crónica ni la dependencia porque no paran de aumentar con el envejecimiento de la población, la solución es gastar cada vez más dinero. NO. La solución es prevenir la enfermedad crónica y la dependencia, lo que se puede hacer en gran medida. Es perfectamente posible conseguir que la mayor parte de la población llegue con un buen estado de salud a edades avanzadas y nunca entre en dependencia. Pero no lo podemos dejar exclusivamente a la responsabilidad individual (que también es fundamental), sino que hay que orientar el sistema hacia la prevención.
    Hay que gastar menos en los hospitalizaciones en los últimos dos años de vida, donde se concentra el 80 % del gasto, con resultados muy pobres: en demasiadas ocasiones se genera mucho sufrimiento inútil y se adelanta la muerte. Hay que gastar más en primaria (donde se podría hacer mucha prevención si se tuvieran medios), en salud pública, en medicina preventiva, en geriatría, en paliativos (gastar en geriatría y paliativos produce enormes ahorros en Urgencias y hospitalización, además de tener a pacientes mayores bien tratados y que mueren dignamente). Salud mental también es una de las grandes olvidadas, un paciente con una enfermedad mental mal atendida va a consumir una enorme cantidad de recursos sanitarios, sobre todo en primaria y en Urgencias, sale mucho más barato atenderle bien de su problema psiquiátrico. Y los problemas de salud mental del adulto, además, son prevenibles con una buena actuación en la infancia y adolescencia, no sólo del niño o joven sino de su entorno familiar, lo que tampoco se está haciendo.
    Hay que meterle en la cabeza al ciudadano que su propia salud es básicamente responsabilidad suya, no del médico ni del sistema sanitario. Y ayudarle en todo lo posible a que gestione de manera responsable su propia salud. El sistema sanitario puede ayudar mucho en ciertas ocasiones, desde luego, pero no es tan importante como la gente cree a la hora de definir el resultado final de salud.
    Hay que empezar a crear buenos hábitos de salud desde la escuela primaria, donde se ha demostrado que es más efectivo. En los adultos que ya tienen enfermedades crónicas la evolución mejorará mucho si se realiza una educación sobre su enfermedad, mejor en grupo; esto en España apenas se hace, por pura desidia, porque ahorra mucho dinero y cuesta poco. Las pocas veces que se hace son las asociaciones de pacientes las que lo tienen que organizar por su cuenta, con escasa ayuda de la administración.
    Por supuesto, como decía la responsabilidad individual es clave, y habría que mirar algún tipo de medidas para concienciar a la población de esto. No puede ser que la población de riesgo que se vacuna de la gripe sea demasiado baja año tras año, por no hablar de la vacuna del neumococo, bastante desconocida para gran parte de la población de riesgo. Sólo con unas buenas tasas de vacunación de gripe y neumococo se evitarían los habituales colapsos hospitalarios de cada invierno; no es cuestión de poner más camas, sino de vacunar más. No puede ser que siga fumando un tercio de la población adulta, siendo el tabaco el principal factor de muerte evitable. No puede ser que hasta ahora nunca haya habido ninguna campaña para reducir el consumo de bebidas alcohólicas, demasiado alto sobre todo en la población juvenil. No puede ser que sea muy poca la población que practica deporte de manera habitual, siendo uno de los principales factores que determinan una buena salud.
    Si reclamamos únicamente a los políticos que gasten “más dinero” en sanidad sin solucionar todos estos problemas antes, no servirá de nada, en pocos años, cuando el gasto haya vuelto a crecer, estaremos igual que antes. Una sanidad publica que no está enfocada a la prevención es un pozo sin fondo.

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  3. 13 junio, 2020 a las 23:25

    “En la privada había pacientes en UCI con 80 años y en la pública tuvimos pacientes con poco más de 60 años que se desestimaron para UCI”. Si te llamabas Lucio Blázquez, eras un rico restaurador y tenías 87 años, podrías tener una UCI. Si tu nombre era anónimo, con 72 años y eras un simple trabajador sin recursos, lo más probable es que murieras con paracetamol en la cama de la residencia o esperando en planta a que tu organismo pudiera vencer al virus con menos medios. https://www.eldiario.es/zonacritica/Aguirre-farsa-Ayuso-tragedia_6_1037706231.html

    Esto es la verdadera finalidad de la sanidad privada.

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  4. Doc Halliday
    13 junio, 2020 a las 23:33

    “Hay que meterle en la cabeza al ciudadano que su propia salud es básicamente responsabilidad suya, no del médico ni del sistema sanitario.”

    Es posible llevar adelante una política en cuanto a fomentar hábitos de vida saludables, sin embargo no partimos de cero. Tenemos ya sobre la mesa el problema del envejecimiento de la población. Población que trae consigo los problemas derivados de su vida sociolaboral y que ya no es posible cambiar y cuyo estado de salud básicamente se ha correspondido con su trabajo y con su nivel de vida.

    El creciente envejecimiento de la población es uno de los cambios más significativos que se ha dado en las sociedades desarrolladas durante la segunda mitad del siglo XX. En los países industrializados se está produciendo un aumento progresivo en el número absoluto de ancianos. En España, el número de personas mayores de 65 años, según el padrón de 2010 era de 7.931.164 con 2.046.554 por encima de los 80 años.

    España está sufriendo un crecimiento de envejecimiento demográfico más rápido que el resto de países de la comunidad europea. Las previsiones futuras señalan que en el 2050 habrá 16 millones de personas mayores, que corresponden a un 30% de la población total

    Desde la sanidad, se evidencia que el aumento en la demanda de cuidados profesionales por los problemas de mayor dependencia y vulnerabilidad corresponde al subgrupo de personas de los mayores de 80 años que viven solas en comunidad, por aislamiento, soledad o porque las familias no pueden atender a esta demanda.

    Hay que añadir a esto que las políticas de desinversión en la sanidad pública y en los sistemas de apoyo social (tan sólo en sanidad los recortes de la última década de políticas conservadoras, que tan útiles han sido para el afianzamiento de la industria de la sanidad privada, han producido una suma de daños que costará más de 40.000 millones el volver a poner al día lo suficiente como para hacer frente a los retos a los que va a enfrentarse. También merece la pena tener presente que la crisis sumada a las consecuencias de la Reforma Laboral, están preparando el terreno para que aparezcan cada vez más personas dependientes y sin medios propios para poder salir adelante.

    Por estas razones, entre otras, España presenta una situación y unas perspectivas particularmente críticas, dado que la población mayor de 65 años representa actualmente el 16,9% de la población total, proporción que aumentará paulatinamente hasta llegar al 36,8% en el 2049, el 18,2% serán mayores de 75 años, y el 11,8% serán mayores de 80 años, lo que significa que uno de cada tres mayores tendrá más de 80 años. De hecho, ocupa el quinto lugar entre los países con un índice de dependencia de mayores más alto tras Japón, Macao, Corea del Sur e Italia, los más envejecidos del mundo.

    En otras palabras, tenemos un grupo de personas mayores y con mayores problemas de dependencia tanto en materia de salud como económica que crece rápidamente y que seguirá creciendo en el futuro. Tal vez la solución para impedir esto sea hablarles de la prevención de la dependencia.

    Según datos más recientes, la esperanza de vida de los españoles al nacer es de 78,55 años para los varones y 84,56 años para las mujeres. En la tabla de mortalidad del INE (Instituto Nacional de Estadística) de 2009, un 89,4% de los nacidos en ese año pueden llegar a los 65 años, y de estos un 30,8% a los 90. Esta longevidad se ha incrementado de forma espectacular durante el siglo XX, duplicándose la esperanza de vida; según los últimos datos oficiales, en la actualidad se alcanzan los 81,58 años.

    La esperanza de vida de la población española está entre las más altas de la Unión Europea. La evolución de la supervivencia refleja, por un lado, la disminución de la muerte infantil, y por otro lado, la muerte se produce en edades cada vez más homogéneas, siendo los grupos de edad avanzada los que reúnen mayores porcentajes de mortalidad. En este sentido, en la actualidad se está ganando vida en edades avanzadas ya que la probabilidad de muerte entre los 75 y 80 años ha disminuido más que en otros grupos de edad, provocando el envejecimiento mayor entre los más viejos. La disminución de la mortalidad infantil hace rejuvenecer la pirámide, y aumentar más la esperanza de vida. Por lo que cuando se reduce la mortalidad entre los mayores esto provoca un envejecimiento de los ya viejos.

    En España de los 7,4 millones de personas mayores, en el 2008 declararon una discapacidad el 30,3%, teniendo en cuenta que la tasa global de discapacidad de toda la población era del 8,9%, por lo que la tasa de discapacidad aumenta con la edad. A partir de los 80 años uno de cada dos mayores declara una discapacidad, y a partir de los 90 años el 75%: tres de cada cuatro tiene limitaciones en actividades en diferente grado de severidad, predominando en el sexo femenino. En cuanto al nivel de discapacidad de las personas mayores, el 72% declaran como problema mayor el de la movilidad (utilizar el transporte público, ducharse, tareas domésticas, salir a la calle, hacer compras), seguido de los problemas de la vida doméstica y las actividades de autocuidado.

    La mayor presencia social de las personas mayores implica una necesaria toma de conciencia de que el perfil de la persona mayor, sujeto de atención social, está cambiando y que los servicios sociales se deben preparar y adaptar a estos nuevas formas. Un factor a considerar es el fenómeno del sobreenvejecimiento, ya que cada vez tendremos más personas longevas con mayores índices de dependencia. Un segundo factor es la feminización de la vejez, dado que la esperanza de vida al nacer es mayor para las mujeres. Actualmente, los servicios de atención a la dependencia declaran que más del 60% de sus usuarios son mujeres, y esto también comporta retos para el modelo de atención.

    El modelo tradicional y familiar de provisión informal de servicios a los mayores por parte de las mujeres ha cambiado. Los nuevos patrones familiares, entre otros, están caracterizados por la incorporación de la mujer al mercado de trabajo, el descenso de la tasa de nupcialidad y la mayor movilidad humana, lo que plantea una creciente segregación de la vejez, que se demuestra en los estados de soledad, escaso apoyo social y aislamiento residencial.

    En otras palabras, que habrá que apechugar con esto tal y como está ahora mismo y, si continuamos con la desinversión y los recortes en sanidad pública y seguimos adelgazando a los sistemas de apoyo, nos vamos a encontrar en una situación crítica en un tiempo razonablemente corto. A lo mejor habría que consultarle qué hacer a la señora Ayuso, a la vista de la gestión llevada a cabo de la crisis del coronavirus en las residencias de ancianos.

    Ante la mayor demanda de atención a las personas mayores con dependencia el Estado de Bienestar no podrá dar la atención directa a toda esta necesidad, por lo que será necesario que deba velar por que se mantengan ciertos criterios básicos de justicia, igualdad y bienestar, tanto en la calidad del servicio prestado a las personas mayores, como en las condiciones laborales de los prestadores del servicio para conseguir la máxima calidad de los cuidados profesionales.

    Con el aumento de las personas mayores, veremos que aumentan los gastos de Sanidad y Servicios Sociales, un hecho que plantea problemas de organización entre ambos. La sanidad pública se enfrenta a terapias cada vez más largas, caras y exigentes, aumentando el gasto, en particular en el alto consumo de medicamentos o de las hospitalizaciones.

    Las personas mayores son el grupo poblacional que requiere más atención asistencial por falta de soporte social y problemas de salud, por lo que ingresan con más frecuencia en los centros asistenciales sanitarios. El incremento de la esperanza de vida conduce a un incremento en la prevalencia de enfermedades crónicas, y como consecuencia, a una pérdida de autonomía y/o discapacidades funcionales. Pero también conlleva a un estrés del cuidador por la sobrecarga de trabajo junto a las condiciones inadecuadas del entorno, que dificultan la práctica del cuidado.

    Por todo ello, cada vez es más necesario contar con recursos sociales y centros sociosanitarios con el fin de asistir a los últimos años de la vida. El cuidar a la persona mayor implica una responsabilidad consciente e intencional de los profesionales de la salud. Requiere a su vez profesionales sanitarios con mayor sensibilidad y un alto compromiso ético y moral, con mejor formación en geriatría, para proporcionar cuidados de calidad.

    Y sobre todo, requiere tener las ideas claras y ser conscientes del momento en que vivimos y hacia el que nos dirigimos. Todo esto implica inversión, solidaridad, un claro entendimiento de lo que son los valores sobre los que se asienta nuestra democracia y también, también recordar que los viejos no son caricaturas, son personas con derechos.

    A mi, particularmente, todo esto no me atañe. desde mi nacimiento he podido permitirme una vida con la que otros sueñan. Pero la realidad es la que es, aunque uno se pueda comprar otra más cómoda y solo al alcance de unos cuantos como él.

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  5. Alberto
    14 junio, 2020 a las 6:49

    Doc Halliday, incurres en el mismo error que mencionaba en mi anterior comentario. Simplemente describes la situación como si fuera todo efecto del envejecimiento y no se pudiera hacer nada por evitar ese proceso. No es así.

    Es cierto que la salud de una persona que pasa de los 60 ya está en parte determinada por todo lo que haya hecho en su vida antes: su trabajo, sus hábitos tóxicos, su nivel intelectual, su peso, si ha hecho ejercicio o no. Pero no es menos cierto que la evolución de su salud a partir de ese momento puede cambiar en gran medida si simplemente se le trata con fármacos o si empieza a mejorar sus hábitos de salud. Por ejemplo, si ya tiene una diabetes tipo 2 fruto de la obesidad y el sedentarismo, pero empieza a perder peso y hacer ejercicio, puede incluso desaparecer esa diabetes, o por lo menos tener un buen control con pocos fármacos, de otra manera tendrá ingresos hospitalarios frecuentes y acabará teniendo un infarto o ictus.

    Tú le llevas a un geriatra un señor en silla de ruedas (por atrofia muscular fruto de la inactividad) y al cabo de unas semanas de ejercicio específico para él, te lo devuelve andando. Los geriatras hacen milagros. Pero resulta que cuando se diseñó la ley de dependencia nadie escuchó a los geriatras, y por eso esa ley no tiene un enfoque preventivo y está abocada al fracaso.

    El problema de la dependencia no es cómo deben ser las residencias geriátricas. El problema es cómo evitar un deterioro que lleve a las personas mayores a ingresar en residencias donde dependan para todo de terceros. Esto, casi siempre, se puede conseguir con una atención geriátrica adecuada, que hoy casi no existe en la sanidad pública. Y a nadie parece importarle: la población se escandaliza de que no hay pediatras en zonas rurales donde casi no hay niños, pero no le importa que no haya geriatras en esas mismas zonas donde la mayor parte de la población es anciana. Y los médicos de familia o los internistas no saben manejar al paciente anciano, a menudo le hacen más daño que beneficio.

    Un ejemplo: los problemas de movilidad son la mayor causa de discapacidad en el anciano. Los problemas de movilidad viene de la combinación de edad más inactividad. Con edad y actividad, no tiene por qué haber esos problemas en general. Hay una historia de una señora que una vez jubilada, sin haber hecho ejercicio en su vida, empezó a correr, poco a poco. Al cabo de un año corrió su primera maratón (42 km). Con 86 años, sigue corriendo la maratón completa, aunque llegue de los últimos. Mientras, yo veo pacientes con 40 años que ya tienen importantes problemas de equilibrio, coordinación y movilidad, por un sedentarismo absoluto y obesidad.

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  6. 15 junio, 2020 a las 12:07

    ¡Lo que hay que ver! Parece ser que ahora Satanás se dedica a la investigación científica en el campo de las vacunas: https://www.elplural.com/sociedad/religion/arzobispo-canizares-atribuye-vacuna-coronavirus-diablo_241890102

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  7. Doc Halliday
    15 junio, 2020 a las 16:38

    Saludos.

    “Doc Halliday, incurres en el mismo error que mencionaba en mi anterior comentario. Simplemente describes la situación como si fuera todo efecto del envejecimiento y no se pudiera hacer nada por evitar ese proceso. No es así.”

    Y estoy de acuerdo. No se trata de evitar políticas que mejoren la calidad de vida y hábitos que resulten saludables, todo lo contrario. Pero quiero insistir en que nos encontramos frente a un escenario en el que ya tenemos el problema sobre la mesa y que habrá que abordarlo del único modo posible: invirtiendo en el sistema sociosanitario lo necesario para que, por un lado tengamos los geriatras que necesitamos, y por otro tengamos la sostenibilidad asistencial que va a requerir la cantidad creciente de personas mayores y que no van a morir de inmediato sino que van a sobreenvejecer.

    Entiendo y valoro su punto de vista, pero debe usted considerar, por ejemplo, la vida sociolaboral que les aguarda a las nuevas generaciones. Muchos de ellos serán trabajadores pobres que tendrán que completar su jornada con algún subempleo para llegar a final de mes. Esto no augura precisamente nada bueno en materia de salud laboral ni de otra clase.

    conozco a alguno que se pasa más de 10 horas diarias pegado a la pantalla de su ordenador para poder pagar casa, agua, comida, mantener algún hijo, pagar impuestos y cuidadores para mayores, etc. ¿es esto sano?, da igual que sea sano o no, es lo que hay y con ello hay que apechugar.

    Existe claramente una frontera tanto laboral como geográfica que dice que se vive mejor y se vive más tiempo y se gasta mucho menos en medicina cuando uno tiene un empleo liberal que le permite vivir en el barrio de Salamanca y pagarse un gimnasio y un personal trainer, que si uno es un obrero con un contrato parcial a final de obra y vive en Vallecas. Razones por las cuales, insisto en que las respuestas nunca son sencillas. La salud de los trabajadores para inexorablemente por reducir la desigualdad creciente, por articular leyes que primen la defensa de esto, frente a la voracidad de las empresas, etc.

    y recuerde, las crisis de nuestro sistema siempre las pagan los mismos. Siempre son los mismos los que pierden empleos y salarios y siempre son los mismos los que sostienen este circo. Los trabajadores son el parche que se golpea constantemente para que resuene en ellos la gloria de nuestra sociedad.

    Y, luego, como es natural, acaban todos bien jodidos de tanto recibir leña.

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  8. Alberto
    15 junio, 2020 a las 20:58

    Doc Halliday, en realidad las poblaciones más jóvenes sufren mucho menos las consecuencias de trabajo duros, que las generaciones anteriores. Hace bastantes décadas la mayor parte de la población trabajaba en el campo, lo que implicaba un trabajo muy duro, con un esfuerzo físico excesivo que aumenta el envejecimiento del cuerpo. Luego vino la industria, también con esfuerzo físico y además exposiciones a tóxicos, accidentes laborales, etc. Ahora son muy pocos los que trabajan en el campo, y el trabajo más duro lo hacen las máquinas, también es menor la población que trabaja en las fábricas y el trabajo fabril no tiene nada que ver con el de hace décadas. Por supuesto, el trabajo de oficina es el menos dañino para la salud, apenas produce algún dolor de cuello y fatiga visual, si se hace algo de ejercicio para compensar el sedentarismo (no hay que ser rico para eso, sólo salir a la calle a andar o correr) es la combinación ideal.

    Con respecto a las diferencias de esperanza de vida según la clase social, tiene que ver con el tipo de trabajo pero mucho más con los hábitos tóxicos (tabaco y alcohol), mucho más arraigados en las clases bajas, y el nivel cultural en general implica cultura sobre salud. Y, por supuesto, esas diferencias de clase siempre han existido, y no son mayores ahora. Pero eso es otro tema y no tiene nada que ver con lo que estamos hablando.

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  9. Doc Halliday
    15 junio, 2020 a las 23:59

    Saludos.

    Sin dejar de apreciar su punto de vista y considerar necesarios cambios en los hábitos para tener una vida más saludable, debo insistir en que el rápido crecimiento de la desigualdad y, paralelamente el desmantelamiento de los sistemas de apoyo sociosanitarios nos van a dar muchos dolores de cabeza, con una población ya envejecida y en rápido crecimiento, tanto en materia de salud, como en otras materias.

    Por supuesto que podemos comparar al tipo que se come 10 horas diarias de pantalla con los niños que tiraban de las vagonetas de carbón en País de Gales a principios de la revolución industrial, pero esto no cambiará sustancialmente los problemas de salud que le pasarán factura al tipo en su momento, por culpa del modo en que le toca vivir. Y si, sigue siendo cierto que en lo tocante a las crecientes diferencias sociales, también se agrandan las diferencias en cuanto a esperanza de vida y calidad de vida.

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  10. Alberto
    16 junio, 2020 a las 14:36

    En realidad, yo no veo ese incremento de la desigualdad, lo que he visto en mi familia y en casi todas las familias que conozco es que han mejorado su nivel de vida a lo largo de las generaciones, salvo los que por propia voluntad abandonaron los estudios en la primaria. Cualquiera que haya ido a la universidad tiene mejor nivel de vida que sus padres. Al menos todos los casos que conozco son así. No nos acordamos, pero en los años 40, 50, 60, del pasado siglo, se vivía mucho peor que ahora. Te recomiendo que hables con alguien que haya vivido esa época.

    Desmantelamiento del sistema sanitario y sociosanitario NO hay, al contrario cada vez se gasta más y más, lo que pasa es que al no hacer prevención es un pozo sin fondo. Es cierto que en la crisis de 2008 se redujo el gasto, pero ya se ha recuperado y ya estamos en niveles máximos otra vez, como cada año.

    El tipo que trabaja en oficina, si se abstiene de fumar y beber en exceso, hace un poco de ejercicio, come sano, y no tiene mucha mala suerte, es muy probable (si no cae el sistema) que viva cerca de 90 años, lo mismo que la gente de clase alta, que por cierto hace exactamente el mismo tipo de trabajo que él (trabajar 10 horas con un ordenador); mientras que el minero de Gales de hace siglo y medio era muy improbable que pasara de los 50 años de vida, suponiendo que hubiera sobrevivido a las múltiples infecciones de la primera infancia que diezmaban la población. Algo hemos mejorado.

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  11. Jorge Prat
    16 junio, 2020 a las 17:18

    el ultimo comentario de ateo66666 sobre la democracia , quien lo ha bloqueado ?

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  12. 16 junio, 2020 a las 17:46

    No sé a qué comentario te refieres.

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  13. Doc Halliday
    17 junio, 2020 a las 0:54

    “En realidad, yo no veo ese incremento de la desigualdad, lo que he visto en mi familia y en casi todas las familias que conozco es que han mejorado su nivel de vida a lo largo de las generaciones, salvo los que por propia voluntad abandonaron los estudios en la primaria”.

    En su último informe sobre la economía española, la Comisión Europea dedica un apartado a la desigualdad. Y ahí destaca que el 20% de la población con más renta gana 6,6 veces más que el 20% con menos ingresos, lo que sitúa a España entre los países con más desigualdad por renta de la UE

    Le aconsejo la lectura de algún periódico, por ejemplo:

    https://elpais.com/economia/2018/05/15/actualidad/1526410207_524512.html#:~:text=En%20su%20%C3%BAltimo%20informe%20sobre,por%20renta%20de%20la%20UE.

    https://elpais.com/economia/2019/02/23/actualidad/1550940064_334603.html

    “.Cualquiera que haya ido a la universidad tiene mejor nivel de vida que sus padres. Al menos todos los casos que conozco son así. No nos acordamos, pero en los años 40, 50, 60, del pasado siglo, se vivía mucho peor que ahora. Te recomiendo que hables con alguien que haya vivido esa época. ”

    Y yo le recomiendo que se informe. Existen muchas maneras de hacerlo. Tiene usted a Google, por ejemplo. Aunque también puede acudir a la prensa:

    https://cincodias.elpais.com/cincodias/2019/09/16/fortunas/1568635187_215646.html

    https://www.lavanguardia.com/vida/20100907/53998106183/el-44-de-los-titulados-superiores-jovenes-tienen-un-empleo-de-menor-cualificacion-que-sus-estudios.html

    “Desmantelamiento del sistema sanitario y sociosanitario NO hay, al contrario cada vez se gasta más y más, lo que pasa es que al no hacer prevención es un pozo sin fondo. Es cierto que en la crisis de 2008 se redujo el gasto, pero ya se ha recuperado y ya estamos en niveles máximos otra vez, como cada año.”

    Tal vez el problema sea que enfermamos y envejecemos por encima de nuestras posibilidades:

    https://elpais.com/espana/madrid/2020-06-10/los-mayores-con-seguro-privado-pudieron-ser-trasladados-de-residencias-a-hospitales-en-madrid.html

    “El tipo que trabaja en oficina, si se abstiene de fumar y beber en exceso, hace un poco de ejercicio, come sano, y no tiene mucha mala suerte, es muy probable (si no cae el sistema) que viva cerca de 90 años, lo mismo que la gente de clase alta, que por cierto hace exactamente el mismo tipo de trabajo que él (trabajar 10 horas con un ordenador);”

    Perdone que me asome una leve sonrisa de incredulidad. No vamos a comparar la triste y putapénica vida de ese fulano, encadenado a la precariedad y al alquiler de infravivienda, con la mía. Hasta ahí podíamos llegar: La gente de bien (ni siquiera por el capricho de saber qué se siente) no se pasa ni en broma 10 horas diarias delante de un ordenador. Al menos yo no conozco a nadie de entre los de mi clase que haga semejante cosa.

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  14. Alberto
    17 junio, 2020 a las 7:50

    Prefiero observar lo que he visto en mi entorno que no lo que dicen los periódicos con obvios intereses políticos y que dan información muy sesgada, cuando no manifiestamente falsa: en mi familia éramos de clase media baja y mis hermanos y yo ahora somos de clase media alta, después de haber estudiado con matrícula gratuita y beca. Todos mis compañeros de la EGB, los que estudiaron, todos han ascendido de clase social, mientras que los vagos se han quedado en la misma clase de procedencia. El ascensor social funciona, si te esfuerzas. Tampoco tengo ninguna necesidad de recurrir a esos periodiquillos para saber lo mal que se vivía en el pasado, basta con preguntárselo a mis padres o a cualquier persona de esa generación.

    Mi experiencia en diversos trabajos es que los jefes suelen ser los que trabajan más horas, aunque les salga a cuenta en el salario.

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  15. 17 junio, 2020 a las 9:38

    “Prefiero observar lo que he visto en mi entorno que no lo que dicen los periódicos con obvios intereses políticos y que dan información muy sesgada, cuando no manifiestamente falsa”

    Hombre, visto así, no me queda más remedio que admitir que es usted el hombre que solo confía en lo que ven sus ojos, como en la famosa sentencia de Groucho.

    Ok, veamos. De la colección de frases hechas al alcance de cualquiera:

    “todos los políticos son iguales”
    “los periódicos mienten y buscan seducirnos en función de intereses políticos ocultos”
    “Todas las rubias son tontas”
    “el feminismo es la dictadura del coño”
    etc, etc.

    Esto es pintar como querer, y se parece bastante a cerrar los ojos ante cualquier cosa que no me convenga: Sesgo una vez más. Pero si usted considera que los periódicos dan tan solo información muy sesgada, y que son tan solo el órgano de difusión de obvios intereses políticos, puede recurrir a las agencias de verificación de noticias y a otros medios a su alcance. Agencias que hacen un estupendo trabajo y que los lectores de periódicos tienen bien presente. Creo que sería bueno recordar que los periódicos los escriben los periodistas y que (al menos por lo que yo se) son honrados profesionales que tratan de hacer un trabajo igualmente honrado cuando de noticias hablamos. Las columnas de opinión son otra cosa, claro está, por eso se llaman de opinión.

    Bien es verdad que vivimos en una época en la que parece que hay interés por parte de algunas cabezas escasamente amuebladas, en recuperar la máxima jesuítica y volver a aquello de que el fin justifica los medios. Sin embargo, afortunadamente, lejos de ser esto una batalla entre el bien y el mal, es otra cosa.

    Habitualmente (al menos en los medios de reconocida seriedad) existe un sistema de calidad, validación y verificación de noticias, desde hace algunos años, a la vista de los intentos de intoxicación que se han ido multiplicando. Sistema que incluye también las críticas de usuarios, que, como el que firma este post, que también les meten el dedo en el ojo cuando tienen evidencias sólidas de que lo que se publica es caca de la vaca.

    “Todos mis compañeros de la EGB, los que estudiaron, todos han ascendido de clase social, mientras que los vagos se han quedado en la misma clase de procedencia. El ascensor social funciona, si te esfuerzas. Tampoco tengo ninguna necesidad de recurrir a esos periodiquillos para saber lo mal que se vivía en el pasado, basta con preguntárselo a mis padres o a cualquier persona de esa generación.”

    Pues nada, amén para usted. De nada serviría dialogar con quien tiene ya tan claras las ideas. No recurra usted ni a periodiquillos ni a otras fuentes de reconocida mendacidad. No permita que nada modifique tan rotunda opinión. Es otra manera de mantenerse bien informado.

    “Mi experiencia en diversos trabajos es que los jefes suelen ser los que trabajan más horas, aunque les salga a cuenta en el salario.”

    Lo lamento, mi punto de vista en este sentido no sirve. Trabajo por gusto. Bueno, en realidad por fastidiar a mi padre, que es un hombre chapado a la antigua. Pero lo que si puedo decirle es que, por lo que me comenta un amigo, viene a ganar el equivalente de unas 240 veces lo que gana el último currito que mueve cajas en el almacén, por un trabajo a la altura de sus capacidades (llevar un buen traje, asistir a reuniones y saber elegir a sus asesores y personal de confianza). Tal como comenta este muchacho, a él no le hace falta ser inteligente, le basta con saber reconocer el talento y comprarlo.

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  16. 17 junio, 2020 a las 11:46

    Doc no te esfuerces. Desgraciadamente al inmensa mayoría de la Humanidad sigue tomando decisiones basadas en su experiencia personal, con lo que ocurre en su barrio o en su trabajo, con lo que le cuenta su primo de Murcia y la experiencia de su amigo en sus vacaciones en Finlandia. Y con todo este “saber” más que anecdótico sin embargo ya se cree el mayor experto mundial en cualquier cosa.

    Porque eso de tomar muestras representativas, construir estadísticas, hacer replicados y analizar datos masivos son absurdeces que solo sirven para malgastar el dinero del contribuyente dando de comer a ociosos paniaguados vestidos con bata blanca y con una pinta de raros que tira para atrás.

    Como he dicho innumerables veces, la última hace poco en esta misma entrada, muy desgraciadamente los humanos seguimos pensando y tomando decisiones con las mismas (y escasas) herramientas mentales que nuestros remotos ancestros es decir, con la experiencia acumulada por los 20-40 miembros del grupo de cazadores-recolectores o en la actualidad de nuestro grupo de Facebook o similar. Y todo lo que pase más allá de nuestra pequeña aldea mental nos supera.

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  17. 17 junio, 2020 a las 12:09

    De todo el mundo que conozco que ha estudiado conmigo (EGB, instituto y universidad) casi nadie ha cambiado de clase social: casi todos siguen seguimos de clase trabajadora (algún autónomo, algún parado, el resto asalariados), sólo uno ha montado una empresa y ninguno se ha casado con un aristócrata.

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  18. 17 junio, 2020 a las 15:57

    Este gráfico del año 2016 (no he encontrado otro más actual) lo dice todo: España es uno de los paises más desiguales de Europa y también en donde más se hereda (por desgracia) de padres a hijos el nivel socioeconómico.

    Pero todos tranquilos porque lo mismo aparece uno diciendo que entre su grupo de wasap o entre sus colegas del futbol esto no es cierto y a tomar vientos las estadísticas, porque donde esté una buena anécdota que se quite todo lo demás.

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  19. Eco01
    18 junio, 2020 a las 17:34

    Suponiendo que ambos indices calculen desigualdad de renta, el indice de desigualdad intergeneracional mide la diferencia en renta entre generaciones en un determinado momento. Un índice bajo (Suecia) indica que la renta de los jóvenes es similar a la de los mayores, un indice alto (España) indicaría que la renta de los jóvenes es mucho menor que la de los mayores (caso claro en España donde el paro y bajos salarios se ceba en los jóvenes mientras que los jubilados tienen rentas aseguradas). No nos dice nada de la movilidad social ni desigualdades heredadas.

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  20. 18 junio, 2020 a las 17:51

    Eco01

    El índice de desigualdad social intergeneracional es más complejo que lo que indicas ya que es la relación entre la situación financiera de la familia de origen y la clase social actual, con valores que varían del 0 (alta movilidad social) al 1 (baja movilidad social).

    Si fuera solo comparar la renta de jóvenes y más mayores, salvo algunas excepciones la inmensa mayoría de los jóvenes en cualquier país ganan menos que los más mayores ya que estos últimos con el tiempo han acumulado subidas salariares y han podido promocionar en sus trabajos.

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  21. Doc
    19 junio, 2020 a las 10:46

    Saludos.

    He encontrado mirando por ahí un artículo interesante y que baraja datos de la “Encuesta de Condiciones de Vida” del INE para 2011. Lo que permite estudiar esta cuestión usando indicadores educativos, laborales y económicos.

    https://www.eldiario.es/piedrasdepapel/Igualdad-oportunidades-Desigualdad-Espana-Europa_6_473212681.html

    La conclusión, basada en evidencia empírica, con la que estoy de acuerdo es:

    “En conclusión, las desigualdades sociales de hoy en España siguen estando fuertemente estructuradas por las del pasado, las que existían entre nuestros padres y madres. España presenta, a escala internacional, niveles preocupantes de desigualdad económica, y niveles bajos de movilidad social. Además, las personas que proceden de familias de clase social alta siguen accediendo a estudios, ocupaciones y rentas elevadas, mientras que quienes provienen de clases trabajadoras son las más afectadas por el desempleo y la pobreza. No sólo esto. La clase social parental, incluso entre jóvenes licenciados universitarios, sigue teniendo un peso significativo en la ocupación obtenida. Los datos hablan por sí mismos.

    O sea, que si, que los pobres están bien jodidos y lo van a seguir estando, y que pobre del que se caiga de su clase social, porque el “ascensor social” no funciona.Y todo el que ingrese en el umbral de pobreza que se lo piense, porque hacen falta al menos cuatro generaciones para conseguir volver a salir del hoyo. La pobreza es una enfermedad que se hereda.

    La verdad es que ser pobre es algo que tiene muy poco glamour y resulta bastante desagradable. Me alegro de no ser pobre, francamente. Lo que pasa es que si los pobres son cada vez más pobres y se dan cuenta de cómo va esto, lo mismo no les gusta y les da por ponerse a pensar, y eso no puede ser bueno. Antes los pobres eran más humildes y más agradecidos, cuando iban a misa y mientras fueron analfabetos.

    Pero es que ahora, con eso de que han ido al colegio, hay que ver las cosas que dicen. La culpa la tiene el judío ese que escribió el libro del capital y que les calientan la cabeza los rojos con sus fantasías. Mano dura es lo que va a hacer falta aquí…

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  22. Eco01
    19 junio, 2020 a las 11:58

    Ok, es cierto, gracias.
    Lo he investigado. No se de donde salen los datos de ese periódico, pero en el estudio original (http://ftp.iza.org/dp9929.pdf) España no queda tan mal, está peor que los nórdicos pero mejor que Francia, Suiza, Italia, Reino Unido, EEUU.

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  23. 19 junio, 2020 a las 12:29

    Esta es la gráfica del estudio que comenta Eco01:

    Decir que estamos mejor que Francia cuando la diferencia es de 0.01 puntos es excesivo. EEUU y RU juegan en las ligas mayores del neoliberalismo y por tanto nada de extrañar. Lo que me resulta dificil de entender es el caso de Suiza y en menor medida Italia, que se parece mucho a España.

    Pero desgraciadamente no sólo los nordicos, sino también Canadá, Australia y Nueva Zelanda están en ese grupo de paises civilizados de verdad.

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  24. Eco01
    19 junio, 2020 a las 17:34

    Australia y Nueva Zelanda tienen indices de libertad económica superiores a los de UK y EEUU. Canadá lo tiene similar al de UK.
    EEUU queda bastante por debajo en libertad económica que todos esos.
    Fuente: https://www.heritage.org/index/ranking

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  25. 19 junio, 2020 a las 17:53

    Yo no hablaba de libertad económica, hablaba de neoliberalismo que en muchos aspectos es todo lo contrario.

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  26. Eduardo Baldú
    19 junio, 2020 a las 20:54

    Si las valoraciones las vamos a hacer según nuestra experiencia personal, y esa es la única que vale, he de decir que mi experiencia, en relación con quienes han triunfado (En las grandes empresas), es que los ascensos no se corresponden a méritos reales, sino a manejos y manipulaciones que nada tienen que ver con su actividad laboral. He observado que la reunión de varios directivos, comentando la situación de la empresa, suele acabar despellejando a otro no presente (Especialmente si está en la reunión alguien con poder para ascender a otros presentes). De hecho, es más útil a la propia carrera, demostrar la incompetencia de los demás que la propia competencia. Y todo eso sin contar con “el principio de Peter”, por el cual se asciende hasta llegar al nivel de propia incompetencia.
    También he podido comprobar que todas las empresas cuentan con inmensas “alfombras” (Alfombras imaginarias, por supuesto), bajo las que se esconde la mierda que se genera. Y si el desastre en excesivamente grande, se busca una cabeza de turco para que pueda cargar con todas las responsabilidades (Que culpable o no, nunca lo es él solo). Aunque también existen los intocables, la caguen las veces que la caguen. Viví personalmente un caso. Recién terminada una fusión de empresas (Lo de recién terminada es un decir, porque al darse ya por hecha, es cuando el largo periodo en que todo va mal), se incorporó a nuestra oficina un alto cargo (con departamento propio) que “nos iba a revolucionar”. Los compañeros de la empresa de procedencia del citado, nos informaron que ahora nos tocaba a nosotros soportarlo. Era algo habitual. Para evitar que los destrozos fueran excesivos para un centro en concreto, periódicamente recorría toda la geografía del estado, pasando periodos en uno u otro centro. Pero como era un “Álvarez de Toledo”, era intocable.
    ¿Salarios merecidos los de esos ejecutivos? En absoluto. Las retribuciones de los directivos de las grandes empresas son la compensación a políticas encaminadas a reducir sistemáticamente las cargas salariales. Pertenezco a una generación que consiguió condiciones laborales relativamente buenas a base de luchas y huelgas. Hoy las condiciones de los trabajadores de las mismas empresas en las que yo trabajé o similares, son muchísimo peores (Pese a que la preparación inicial de las personas que acceden a un puesto de trabajo es mucho mayor).
    Así pues, la percepción personal no es la misma para cada uno. De hecho la diferencia puede ser abismal.

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  27. yo
    24 junio, 2020 a las 16:05

    Ningún sistema sanitario basado en hospitales, de crecimiento polinómico, puede soportar un crecimiento exponencial.

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