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En el Reino Unido el coronavirus mata menos ateos que personas religiosas


Uno de los más modernos argumentos en defensa de la religión consiste en afirmar que las creencias son beneficiosas para la salud de los creyentes, puesto que generan bienestar, aumentan las relaciones sociales y disminuyen el estrés asociado a la enfermedad y a la muerte. Sin embargo, no todo parecen ser ventajas a la hora de decantarse por las creencias, puesto que esos mismos beneficios se pueden convertir fácilmente en un arma de doble filo.

La Oficina Nacional de Estadística del Reino Unido ha dado a conocer las estadísticas de defunciones asociadas a la actual pandemia coronaviral y su distribución con respecto a la afiliación religiosa de los fallecidos. Y los resultados obtenidos en Inglaterra y Gales son cuando menos llamativos tal y como muestra la siguiente tabla resumen:

La tasa de mortalidad más baja es para los increyentes, con 81 fallecidos por cada cien mil varones y 48 en el caso de las mujeres. Después, los cristianos tienen una tasa de mortalidad algo mayor, diferencia que va aumentando en caso de budistas, sijs, hindúes. Y finalmente judíos y musulmanes presentan los valores de mortalidad más altos: con más de un 230% de incremento en el caso de varones judíos y un 245% en los correspondientes musulmanes.

Por supuesto que estas diferencias no se deben en ninguna medida a los dioses adorados en cada una las diferentes religiones, sino que como se indica en el estudio a algunas diferencias genéticas (como es en el caso de los judíos) y sobre todo a variables socioeconómicas como por ejemplo las relacionadas con la densidad de población, región, clasificación rural ó urbana, índice de pobreza, composición del hogar, posición socioeconómica o características del hogar. Y también el hecho de que en la presente pandemia las personas más religiosas en general están siendo las más reacias a cumplir las normas de confinamiento y distancia social, puesto que consideran un ataque a sus creencias la prohibición de los distintos ritos religiosos, puede estar aumentando la exposición al virus.

P.D.:

Otra estadística interesante de este mismo estudio: si bien las personas no religiosas representan aproximadamente el 25% de la población en el Reino Unido, en cambio son solo el 9,5% de las muertes achacables a la COVID-19. Los cristianos, que son el 58,6% de la población, representan sin embargo el 76,1% de las muertes por COVID-19.

 

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  1. 23 junio, 2020 a las 9:07

    Saludos.

    Da la impresión de que los diversos dioses se divierten en castigar más a los suyos que a los demás.

    Como ocurre con todo lo que tiene que ver con la sociología y con la economía, esto dista mucho de ser una cosa fácil de interpretar y, para poder hacer una lectura más profunda haría falta recurrir a un enfoque comparativo que considerase la influencia de las ideas y creencias religiosas sobre el comportamiento social y económico de los individuos. Las religiones ordenan el comportamiento de los creyentes y actúan como vehículos para inhibir o estimular los procesos de estratificación social y modulan el comportamiento y los hábitos, de modo que pueden amplificar la posibilidad de contagio o reducirla.

    Tendríamos que considerar la influencia de nuestra historia y de los elementos de cada cultura religiosa en ciertas conductas y contextos capaces de modular el comportamiento de los grupos dentro de la escala social, conductas que también se relacionan con el manejo del dinero como de gasto, ahorro y crédito; la selección de los oficios a desarrollar y la iniciativa empresarial y el entendimiento o la obligación de la solidaridad familiar y comunitaria.

    O sea, que esto es complejo. También porque hablamos de un montón de religiones con sus correspondientes tabúes y obligaciones en cuestiones de, alimentación, higiene personal, obligaciones y reglas en el contacto con los demás, oficios aceptables moralmente y también, la forma en la que los perciben otros grupos sociales como impuros o como afines.

    Por ejemplo:En los EEUU, los blancos, mayores de 45 años, con escasa formación y de determinadas iglesias, están perdiendo sus empleos más deprisa que otros grupos, tienen un peor acceso a la sanidad y padecen más las llamadas “enfermedades de la desesperación” con lo que se convirtieron desde un principio en un importante grupo de riesgo al vivir, dado su nivel de ingresos en caída libre, en zonas más insalubres, con menos servicios y con una peor asistencia sanitaría.

    Sin embargo, los judíos ultraortodoxos del mercado de diamantes de Amsterdam, ni se han enterado de que hay una pandemia, Por su capacidad económica que les dota también de un mejor conocimiento del entorno, su aislamiento social en sus propios barrios y algunos tabúes religiosos que hacen que no se relacionen especialmente con grupos de más riesgo.

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  2. 27 junio, 2020 a las 2:47

    dónde está su dios?

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  3. 28 junio, 2020 a las 16:07

    ¿Es una pregunta retórica?.

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  4. 1 julio, 2020 a las 21:11

    Como les comentaba en el otro artículo, la tesis de Lacan sobre la ciencia enunciada por primera vez en el escrito «La ciencia y la verdad», establece una equivalencia entre el sujeto del psicoanálisis y el de la ciencia cuando menos sorprendente, en la medida en que el lector tenderá a razonar, sin carecer de lógica, que entre el psicoanálisis y la ciencia existe esa misma relación que Freud establecía entre el oso y la ballena, o sea, ninguna.
    Es probable que las analogías sean lo suficientemente destacables como para hacernos creer que, en efecto, la ciencia se alza en el firmamento como una divinidad renovada, a la que una buena parte de la humanidad reverencia con el mismo fervor (o temor) que siglos antes dedicaba a Dios. Si nos limitamos a analizar este proceso desde el punto de vista de la expansión social de la ciencia y el modo en que se gestiona su transmisión al conjunto social, la idea de una absorción metafórica de la función religiosa resulta bastante convincente:
    CIENCIA —>DIOS
    con la salvedad, desde luego, de que la hipótesis de Dios no ha sido jamás desterrada de la conjetura científica.

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  5. Anónimo.
    2 julio, 2020 a las 18:52

    Bueno, que no por ser creyente vas a tener mejor salud.

    El asunto, es que hemos visto la influencia de la ciencia con su brazo ejecutor, la tecnología, los cambios que se han provocado en sociedad.

    Pero la ciencia no se ha hecho cercana al público general, la gran mayoría no entiende que es ni como funciona, la encuentran difícil de asimilar ni menos comprenderán de que con el conocimiento, tenemos oportunidad de tomar mejores desiciones morales para un nivel de convivencia más alto.

    No se ve a la ciencia por lo que es, sino por lo que parece… un sistema impuesto de la nueva verdad, otro tipo de control corrupto, (se entiende que ese no es el propósito de la ciencia, pero muchos lo pueden ver así).

    Con respecto a Dios, ciertamente no se puede descartar que el universo, (el que conocemos) haya sido creado.

    Pero si no se formula como hipótesis falsable, no se puede someter a experimentación y luego no es tema de esta disciplina.

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  6. 2 julio, 2020 a las 22:37

    Saludos.

    La ciencia no es otra cosa que un simple método de trabajo que permite, si se utiliza correctamente, extraer de la observación de la naturaleza conclusiones útiles y que a su vez nos permiten seguir construyendo con un grado suficiente de fiabilidad nuestro conocimiento del mundo y validarlo. Son reglas muy sencillas y cuya única misión es evitar el engaño o el error. Eso es todo. El hecho de que se originen malentendidos sobre el método de la ciencia, su papel en la sociedad u otros, nada tiene que ver con el ser de la ciencia.

    Los dioses (actualmente hay unas 4200 religiones vigentes) no son materia de ciencia. Simplemente porque la ciencia tan solo se ocupa de aquello que se puede medir y contar. Los dioses no entran en esa categoría.

    con la salvedad, desde luego, de que la hipótesis de Dios no ha sido jamás desterrada de la conjetura científica.

    Por otra parte habría que añadir que, en el actual estado de nuestras investigaciones sobre la naturaleza, no hemos necesitado de la hipótesis de la voluntad de un dios (o dioses) creador para explicar nada.

    El psicoanálisis esta plagado de afirmaciones extraordinarias sin soporte alguno. De hecho, y por si esto fuera poco, hay bastante gente que va confirmando mediante la investigación que el psicoanálsis carece de base científica. Por ejempo: Frederick Crews ha escrito “Freud: The Making of an Illusion”, una obra en la que desvela hasta qué punto lo que ya se sospechaba o sabía es cierto. Más de 40 años de investigación y 11 de escritura, desde que (igual que Aaron Beck) cuando desarrolló la terapia cognitiva, pasó de psicoanalaista a desengañado. En su publicación, especifica de qué manera Freud y sus editores falsearon y manipularon datos, testimonios, mintieron sobre casos resueltos e hicieron lo necesario para seguir ganando dinero a costa de ese invento que es el psicoanálisis. A día de hoy, ninguna terapia psicoanalítica se cuenta entre las terapias apoyadas por la evidencia, recopiladas por la división 12 de la APA: (https://www.div12.org ) Sólo aparece la terapia psicoanalítica para el trastorno del pánico, y su estatus es “controversial”, o sea, que la evidencia no es concluyente. Esto es lo mejor que ha podido lograr en más de un siglo el psicoanálisis.

    En fin, que Lacan y usted, ustedes mismos.

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  7. 2 julio, 2020 a las 23:13

    “Los dioses (actualmente hay unas 4200 religiones vigentes) no son materia de ciencia. Simplemente porque la ciencia tan solo se ocupa de aquello que se puede medir y contar. Los dioses no entran en esa categoría.”

    La Ciencia se ocupa de todo lo relacionado con el ser humano y la religión no es una excepción. Hay infinidad de estudios en los más diversos campos: antropología, psicología, psiquiatría, neurociencia, biología evolutiva, etc. que han llegado a delimitar con bastante exactitud los mecanismos cerebrales y sociales que han permitido la aparición y la difusión del curioso fenómeno humano de las creencias en seres supernaturales. De algunos (pocos, porque la bibliografía es ya inabarcable) de estos estudios he hablado extensamente en CyD en la serie “Una introducción (no exhaustiva) al estudio científico de la religión”.

    Te dejo el link de la primera de esas entradas:
    https://lacienciaysusdemonios.com/2013/04/30/una-breve-introduccion-al-estudio-cientifico-de-la-religion-i/

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  8. Eduardo Baldú
    9 julio, 2020 a las 12:28

    Una puntualización marginal: Creo que os quedáis cortos con el valor de 4200 religiones.
    Solo en denominaciones cristianas hay más de 1100 (https://es.qwe.wiki/wiki/List_of_Christian_denominations)

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