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Pagar salarios de mierda por fabricar juguetes de plástico de mierda


En el documental “La era de la estupidez” se encuentra casi sin duda la mejor definición del disparate de la globalización económica, capaz de esquilmar los recursos naturales para fabricar objetos irrelevantes, que luego además son desechados casi al instante de ser comprados:

Pagar salarios de mierda por fabricar juguetes de plástico de mierda. Dos días después de haberse comprado el juguete se rompe y viaja a un vertedero en donde se queda 50.000 años.

 

 

 

 

 

 

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  1. Ichasagua Mencey Alzado
    26 junio, 2020 a las 10:56

    Quedó a medio completar.
    Pagar salarios de mierda, para hacer juguetes de mierda, para una población de mierda.

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  2. Jacinto
    26 junio, 2020 a las 13:42

    Supongo que de lo que se trata es de que el dinero corra, dicen que por eso hacen las monedas redondas, para que rueden mejor.

    O sea, se trata de gastarse el salario de mierda que se gana haciendo juguetes de mierda, en comprar otros juguetes de mierda que hacen unos terceros que ganan salarios de mierda… Y la bola sigue rodando… de momento.

    Parece que en eso consiste el actual modelo económico.

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  3. 26 junio, 2020 a las 17:08

    Jacinto

    Pero se podrían comerciar con productos o servicios que sirvieran para mejorar la vida de todos. Ello también haría circular el dinero sin necesidad de llenar el mundo de mierda.

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  4. 26 junio, 2020 a las 18:59

    Saludos.

    Según la biblia del liberalismo, el objetivo de la empresa es la obtención del máximo beneficio con los menores costes posibles, produciendo cualquier cosa que se pueda vender a alguien.. Y teniendo presente que las condiciones de trabajo, el contrato y salarios de los trabajadores, los impuestos y los costes sociales, el medio ambiente y otros similares son costes que se pueden recortar, pues entonces…

    Señoría, no hay más preguntas.

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  5. Eduardo Baldú
    27 junio, 2020 a las 12:26

    La base fundamental del modelo económico es la libertad productiva. Cada uno es libre de producir aquello que quiera (Objetivamente, aquello que piensa que le va a reportar beneficios). En ningún momento entran en consideración costes energéticos y de recursos, o consideraciones de relación coste/rentabilidad desde una óptica global (beneficios o perjuicios para el conjunto de la sociedad). Es una visión basada en el planteamiento propio del siglo XIX, en base al cual los recursos son ilimitados y los efectos sobre el entorno despreciables. Desde esta óptica, el único riesgo lo asume el empresario: si se equivoca en sus apreciaciones, perderá el capital invertido. La situación actual es totalmente diferente, no se pueden ignorar las consecuencias de las decisiones productivas, tanto en lo que a consumo de recursos como a consecuencias para el entorno, se refiere. El modelo totalmente anárquico en el que hemos vivido hasta el momento, ya no es asumible (pongo a continuación un enlace de un artículo de Margarita Mediavilla, doctora en Ciencias Físicas y profesora de la Escuela de Ingenierías Industriales de la Universidad de Valladolid y pertenece al grupo de investigación en Energía, Economía y Dinámica de Sistemas de la Universidad de Valladolid (GEEDS-Uva), que me parece muy interesante. “Y si no podemos crear empleo” https://ctxt.es/es/20200601/Firmas/32616/crisis-ecologica-covid-recursos-consumo-automovil-recetas-keynesianas-Margarita-Mediavilla.htm?fbclid=IwAR2XT6zYVUqR1_xCZ5ih0i4yGhTItA9G9L7tpth-Xwn-CxQxq2xIWazIDro)

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  6. 29 junio, 2020 a las 12:03
  7. Eduardo Baldú
    29 junio, 2020 a las 12:31

    En los años 70 del siglo pasado, el desarrollo de los medios informáticos dio un gran impulso al estudio de la resistencia de materiales. Las investigaciones realizadas se vendieron como un gran avance, alegando que ello permitiría la fabricación de productos mejores y de gran durabilidad. La realidad no puede ser más distinta. Los conocimientos adquiridos permitieron perfilar con gran precisión lo que conocemos como obsolescencia programada. La fabricación de bienes se realiza con criterios de vida útil preestablecida, de forma que los bienes que adquirimos están construidos para que tengan una duración determinada, y de esa forma obligarnos a su sustitución de forma periódica. Y para que no haya duda que deben ser sustituidos (No arreglados), están diseñados para que su reparación sea imposible (en todo o en parte, por ejemplo, podemos sustituir piezas completas, pero no reparar esa pieza dañada)
    Si a todo eso unimos que, a través de la publicidad, se nos convence de la “maravillas” de los nuevos modelos (Obsérvese que, por ejemplo, en las nuevas generaciones de móviles, en muchas ocasiones, el aporte real de nuevas operativas o funciones -realmente útiles, necesarias o que representen un aumento de calidad constatable- es nulo. Sigues utilizándolo para las mismas acciones, y sin notables cambios en relación al aparato anterior. Pero nos han “vendido” que el salto cualitativo es enorme).
    En la realidad lo que pasa es que el modelo productivista que padecemos (Y del que somos sicológicamente dependientes) nos obliga, para mantenerse en funcionamiento, al permanente consumo. Si la producción de bienes estuviera regulada potenciando la durabilidad de los productos y su facilidad de reparación, este sistema productivista sería inviable, se derrumbaría, lo que sería positivo desde el punto de vista de consumo de recursos y generación de residuos.

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  8. Abraham
    30 junio, 2020 a las 8:41

    Se combinan dos factores. Por el lado de la demanda, los papás buscamos algo con que entretener a los niños y darles un capricho. Si se rompe al año siguiente no nos importa, total, para entonces el niño se ha cansado del juguete. Cuando nos compramos una camiseta, no nos importa que al año siguiente esté raída, porque ni loco me pondría una cosa pasada de moda (es ironía). Por el lado de la oferta, la empresa que vende un juguete de plástico que se rompe al año siguiente puede vender un juguete por año a cada papá del mundo, mientras que la que vende un juguete que dure cinco años venderá cinco veces menos esa cantidad. Para que la empresa que vende el producto que dura cinco veces más se mantenga competitiva, tiene que obtener cinco veces más beneficios por unidad vendida que la empresa baratucha. Eso implica un producto muy caro con un nicho de mercado realmente pequeño, artículo premium. Como no hay mucha demanda de juguetes premium, hay mucho juguete basura, y al final el juguete de buena calidad por un precio razonable se pierde.
    Lo mismo con la marca que vende prendas que duran varios años sin estropearse. Si quieres una camiseta de algodón peinado con un gramaje que le permita durar varios años como nueva, te cuesta seis o siete veces más que una camiseta de usar y tirar cada año. Al final haces cuentas y ves que te sale más rentable comprarte una camiseta barata por año que pagar seis veces más cara una camiseta que te va a durar seis años, pero los últimos años se va a notar gastaílla. Así baja la demanda de camisetas de calidad y sube la demanda de camisetas baratas, lo que hace que paradójicamente suba el precio de las buenas, porque con un volumen menor de ventas, el productor necesita ganar más por unidad para mantenerse competitivo y hace que baje el precio de las baratas por la misma razón.
    Dale al botón de avanzar rápido y cuando te das cuenta, el 95% de lo que se fabrica es basura de usar y tirar.

    Y nada de esto sería realmente un problema si los recursos fueran infinitos, el problema es que no lo son, y cada vez los agotamos más deprisa.

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